Capítulo 9: 1 de mayo.

Los días y meses fueron pasando en Wammy's House. En cuanto a L, seguía sin entablar relaciones con sus compañeros. Al principio, los evitaba por timidez y para evitar contestar preguntas sobre su vida o las razones por las que estaba allí. Más adelante, simplemente porque se sentía más seguro y cómodo estando solo. He de admitir que a pesar de entender su deseo de soledad me apenaba verlo marginado. Los primeros días, sus compañeros estaban realmente interesados en él y en entablar una amistad; sin embargo, la falta de interés por parte de L hizo que poco a poco todos se fueran distanciando. Y pasadas varias semanas la situación empeoró.

En ese tiempo había demostrado con creces su brillantez, convirtiéndose en el primero de la clase y en el alumno más sobresaliente de todo el internado. Como es habitual, esto generó admiración por parte de alguno de nuestros pupilos pero, como sucede en la mayoría de los casos, poseer tantas grandes habilidades también puede crear aversión, y en el caso de L no era una excepción. A pesar de que todos nuestros chicos poseían mentes realmente asombrosas, muchos no dejaban de verse eclipsados por L y por ello, debido a la envidia y celos que sentían hacia él, fue víctima del aislamiento y burlas por parte de sus compañeros.

El muchacho siempre comía solo en la mesa más apartada del comedor y nunca se pasaba por la sala común para interactuar con sus compañeros. En las horas de recreo solía estar en su habitación o en la biblioteca, y en caso de salir al patio, siempre le verías solo, sentado en algún rincón observando o leyendo un libro. También aprovechaba la sala de juegos cuando no había nadie o en contadas ocasiones acudía a la sala de música para tocar el piano o el violín.

Aprovechando estas situaciones de soledad, me acercaba a él de vez en cuando para preguntarle cómo se encontraba, pues me preocupaba su estado emocional, ya que se había negado a acudir al psicólogo y si hay algo que L siempre ha sido es un cabezón de primera. Creo que siempre ha sido y será la persona más terca que jamás haya conocido. Y evidentemente también le preguntaba sobre cómo estaba viviendo su estancia allí, para saber si estaba cómodo, a la par que le insistía en que socializara un poco más, a lo que él siempre respondía «no creo que ellos tengan realmente gran interés en conocerme, Wammy».

Así llegó el mes de mayo y con él mi quincuagésimo quinto cumpleaños. Curiosamente, el de mi buen amigo Roger era el 29 de abril, por lo que solíamos celebrar nuestros aniversarios juntos y hacer una fiesta en el orfanato. Este tipo de celebraciones consistía en exhibiciones realizadas por los alumnos (como conciertos de música) y juegos, en los que se incluía una gynkana* en la que debían superar distintas pruebas participando en varios equipos. Una vez llegada la noche se servía un banquete especial con platos de distintos países (pues había alumnos de diferentes lugares del mundo) y donde algunos de los chicos nos daban regalos hechos por ellos mismos como tarjetas o dibujos.

Aquel día, como, muy a mi pesar, era ya de esperar, hubo un altercado entre el pequeño L y algunos muchachos durante los juegos en los que éste salió herido. Había sido empujado por otro niño y, al caer al suelo, se había herido en la rodilla. Como el servicio (al igual que el profesorado) tenía el día libre, fui yo mismo el que se encargó de llevar al pequeño a la enfermería para curar ese rasguño. En cuanto le rocé la herida con un algodón impregnado en alcohol para desinfectarla pude ver el dolor en su cara. Luego le puse una tirita en la zona afectada mientras le tranquilizaba diciéndole «no es nada, ya pasó». Volviendo ya al patio exterior, vi apropiado que el chico no se reincorporara en la competición por lo que pudiera volver a ocurrir.

Ya caída la noche, comenzamos con el gran banquete y la entrega de regalos, y cuando ya era una hora de lo más adecuada para que los chicos se acostaran, todos se fueron a sus respectivas habitaciones. Roger y yo nos quedamos limpiando y restaurando el orden en el comedor y salón social. A continuación él también se retiró a su cuarto mientras yo acudía a mi despacho para arreglar unos papeles. Fue entonces cuando oí como llamaban a la puerta entreabierta y pude ver a L allí parado.

"—Oh, querido, ¿qué haces aquí levantado? —pregunté asombrado al verle.

Se quedó allí quieto y callado durante unos instantes, pensativo.

Sólo quería… —dijo haciendo una pequeña pausa como si no estuviera seguro de lo que iba a decir— …darle esto… —continuó, mostrándome una pequeña postal.

Cogí el presente, que tan sólo decía: «Feliz cumpleaños, señor Wammy. Espero que tenga un gran día. Gracias por todo lo que hace». Sin embargo, sabía que L era una persona cerrada que no hablaba fácilmente de sus sentimientos, y aquel pequeño detalle por su parte, deseándome un buen día y agradeciéndome lo que hacía, me había llegado al corazón.

Muchas gracias, pequeño. Es un gran regalo.

Entonces el chiquillo me miró con evidente alivio por saber que su pequeño regalo me había gustado.

Ahora deberías regresar a la habitación y dormir —dije acercándome a él y acariciando suavemente su cabeza para luego posar la mano en su espalda.

Él asintió y se marchó a su habitación mientras yo volvía a mirar la pequeña tarjeta con una sonrisa".


*No tengo muy claro si esa palabra se escribe así, porque buscando en cada sitio lo decían de una manera distinta asadasdasda... UXD

Y bueno, informo que estaré ausente hasta el día 31 porque estaré de viaje, así que os haré esperar más de lo normal, gomen ne uwu El próximo capítulo será precisamente el de Halloween y ya sabeis qué :B

Al: Su negrordomo XD Watari es Sebastian o qué? XDD Y si, aunque esté solito siempre tendra a Watari ahí :'D Y si, es una lástima que Roger no tenga mucho papel, pero tampoco sé qué escribir sobre él UXD

KandraK: Jaja, sii, es todo un personaje xD