Capitulo 10
Amistad
Los días pasaron, tan fugazmente posibles, Ichigo no había visto a Rukia en días. Había decidido pasar más tiempo con sus amigos, bueno, con dos de ellos, ya que Renji había tenido una reunión familiar ese día. A decir verdad, Ichigo necesitaba estar con ellos y hablar de cosas de hombres, de esa manera el tema de la apuesta fue iniciado. Todos estaban alegres por haberla terminado.
— Lo bueno de haber cancelado la apuesta es que no perdí, aunque de todos modos lo hubiera hecho —aseguró Ichigo.
— ¿Con quién lo hiciste?
— Con Rukia —fue la respuesta de Ichigo, Urahara no evitó su cara de asombro.
— ¿Ella realmente llego hasta esos extremos por su venganza? —se burló e inmediatamente puso una expresión incrédula—. ¿Tú? ¿Con Rukia?
Ichigo se molestó. —Lo dices como si fuera algo tan raro, ¿qué tiene de malo?
— Me sorprendió que lo dijeras tan frescamente. Bueno, Rukia es encantadora, hermosa y muy simpática, a su manera —dijo—. Eso no lo dudo, pero ¿ahora están saliendo juntos?
El pelinaranja se detuvo antes de responder.
— No, todo sigue normal, amigos.
— Claro —Urahara soltó una carcajada—. Amigos que se han visto desnudos, que idea tan brillante.
— No te burles, eso no cambiará nuestra amistad, fue como ver a mi hermana desnuda.
— ¿En serio?
Ya había pasado todos esos días pensándolo. Y no, no iba a perder la amistad que tenia con Rukia, ellos eran inseparables, ella lo comprendía y estaba ahí para él cuando nadie más sabe que hacer o decirle, él la quería mucho como para tirar todos esos años a la borda, no iba a permitir que su debilidad cambiara nada. Rukia era, es y sería su amiga.
— No hay nada que temer, estaremos bien.
— ¿De verdad? —Ishida interfirió—. Quiero decir, ese es un tema que no se debería manejar entre dos amigos.
— Sólo fue sexo.
— Se nota que no conoces a las mujeres —interpuso Urahara—. Lo que tu llamas "sólo sexo" significa más de lo que imaginas, Rukia te ha evitado últimamente, si hubiera sido "sólo sexo" no habría necesidad de evadirte —al darse cuenta de la mirada molesta de Ichigo, supuso que se había mentido en donde no lo llamaban—. Puede que no sea mi problema, Ichigo, pero son mis amigos y estoy en todo derecho a decirte que deberías hablar con ella, seriamente. Algo cómo lo que han vivido, después de ser amigos, tú comportamiento con ella, la reacción de Rukia al evadirte, eso no quiere decir que todo estará bien, algo ha pasado.
Ishida se acercó más.
— No es de nuestra incumbencia, pero era algo que tienes que saber. No sólo nos preocupamos por ti, Rukia también puede salir lastimada.
Luego de eso Ichigo siguió platicando de ellos, evadiendo el tema que lo involucraba a él y a Rukia, pero muy dentro de sí, estaba pensando que las dudas se hacían cada vez más evidentes, ahora cuando sus amigos le cuestionaban tanto temía que eso significará algo más. Pero en su interior se gritaba "es tú amiga, degenerado" y lo era, la mejor de todas, aquella que conocía hasta su más pequeño miedo, aquella que le ayudo a recuperarse de la repentina muerte de su madre, si ella no hubiera estado con él en esos momentos no sabría qué sería de él ni siquiera si seguiría vivo. Aquellos años tuvo una segunda oportunidad de vida, fue Rukia quién le dio un motivo para vivir, la que le hizo darse cuenta que él no era el único que sufría y, que su padre y sus hermanas estaban abatidos también.
Es Rukia, su amiga y ahora, lo había echado a perder.
En ese punto de su reflexión interna, se dio cuenta de que las palabras de Karin aquella vez eran ciertas, si se ponía a pensar en su relación con Rukia terminaría entendiendo que era con ella con la mujer con la que pasaba más tiempo, cuando no podía dormir ella le llamaba y él hacía lo mismo, se ponían a ver películas, platicaban hasta caer dormidos, había pasado noches enteras con ella y, lo peor, era que por fin comprendió que Rukia era más que una simple amiga, era más que parte de su vida, la única que escuchaba sus quejas y con la que hablaba de chicas…¡demonios! Era tan estúpido, tanto había tardado en darle ese lugar, tanto tardo en olvidarse de sus viejos sentimientos por ella, tardo tanto en convertirla en "un amigo más" y ahora, parecía como si volvieran a aquellos años cuando se conocieron por primera vez. Cuando él estaba…
— ¡Maldición! —masculló entre dientes, mientras aplastaba una lata de cerveza en su mano para luego tirarla al suelo—. ¡Tengo que irme!
No les dio oportunidad de hablar, sus amigos se quedaron impresionados por su actitud, sólo pudo escuchar vagamente la voz de Ishida diciendo ¿qué demonios le pasa?, y suponer que Urahara sonrió sabiendo el porqué de sus acciones, siempre se daba cuenta de todo, quizás por ser mayor que ellos. Ahora lo único importante era que tenía que ir a verla, tenía que hablar con ella. Era necesario. Si se daba prisa la encontraría en su taller, no sabía ni que le diría pero ¡tenían que hablar! Si no, él se volvería loco, loco de pensar en que hay algo más entre ellos, por siquiera creer que ella guarda un mísero agrado por él. Simplemente quería verla como no quería ver a ninguna otra mujer, necesitaba verla y—
— ¡…dime que no! —rezó al viento—. ¡Dime que es un error!
Mientras más se acercaba al taller, más incrementaba su negación, más esperaba que ella le dijera que estaba loco y que no hiciera bromas, que no pusiera una cara seria…quería escuchar su desaprobación. Si ella decía que no, entonces él podría seguir adelante. Si ella remotamente, por alguna extraña razón, sentía algo por él, eso sería un problema.
— ¡Rukia! —cuando por fin llego al taller y entró lo más rápido que pudo, busco por todos lados a esa pequeña mujer, pero no la encontró por ningún lado. Era raro, así que detuvo a uno de los jóvenes, que seguramente era un estudiante, para preguntarle—. ¿Dónde está Rukia Kuchiki?
— ¿La maestra de arte? —dijo, sonriendo e ignorando lo maleducado de la pregunta de Ichigo—. Acaba de salir, nosotros estamos guardando todos los materiales, ¿eres su amigo? De seguro que si, vienes muy seguido a verla.
— Si, lo soy.
— Nos dejo esta llave —el joven de unos escasos 13 años le mostró las llaves, era un juego de ellas con el adorno de ese estúpido conejo que ella quería tanto—. Dijo que no tardaría en regresar, pero no podemos cerrar la puerta, está atrancada.
Ichigo al ver el rostro del chico quién realmente parecía no poder lidiar con eso, recordó que la puerta del taller tenía un truco para cerrarla que curiosamente él conocía, así que decidió tomar las llaves.
— ¿No mencionó a donde iría?
— Salió con un hombre, no vi quién era así que no sabría decirle, supusimos que era usted porque es el único que siempre vine a visitarla aquí aún en sus horas de trabajo, pero no se preocupe, la maestra es del tipo de mujer que piensa antes de hacer las cosas, no debería tardar mucho, ¿por qué mejor no la espera aquí? —luego de responder, el joven inmediatamente hizo una reverencia y se alejo de Ichigo.
— Eso haré.
¿Así que había salido con un hombre? ¿Quién demonios era él? De seguro sería ese tal Koichi, le había dado la impresión de que él quería algo más con ella que una simple amistad, cuando los alumnos de Rukia dejaron el taller prefirió no cerrar la puerta ya que se quedaría esperándola. Fue a la oficina de su amiga y saco un par de cervezas del refrigerador, ya había tomado un par con sus amigos, pero no creía que le hicieran mal con lo enojado que estaba, sin darse cuenta comenzó a espiar ese lugar, nunca había puesto atención como ese día. Rukia tenía fotografías sobre un estante, alguna de ellas eran de su familia, de ella con su hermana cuando eran jóvenes, otra con Byakuya y también con Orihime, había una más de Ulquiorra y ahora se preguntaba cómo es que nunca la vio antes, tenía también algunas más de ella con Ishida, Renji, Urahara, Yoruichi-san y con él. Fue una de esas la cual acaparó su atención, era aquella primera fotografía que se sacaron pocos días después de conocerse.
— Mira mi cara —dijo, no podía apartar sus ojos de ella, aquellos años ella se convirtió en su todo—. ¿Por qué todavía me sigues alcanzando? ¿Por qué ahora? —se quejo para sí mismo, debería olvidar el pasado y seguir adelante como lo había hecho hasta esos momentos—. Pero, la verdad es que aún…
De repente su celular es escuchó, pensó en no contestar pero ese tono era para—
— ¿Qué quieres, Sena? —preguntó enojado—. No, no estoy enojado. Si, sé que sueno como si lo estuviera, pero te estoy diciendo que no lo estoy…di, ¿Q-U-É Q-U-I-E-R-E-S? —sólo un silencio incomodo se formo antes de que él dijera—. ¿Quieres verme? ¿Ahora? No, no es que no quiera verte, sólo TENGO ALGO MÁS IMPORTANTE QUE ATENDER. Enójate lo que quieras, no iré.
Después de colgarle, tomó otras cervezas del mini-refrigerador de Rukia. Si seguía así ya no estaba tan seguro de cómo terminaría ese día.
No paso más de una hora cuando escucho que la puerta se abría, estaba tan borracho que lo ignoró, pero al escuchar la voz de Rukia y de alguien que él conocía se levanto y camino hacia la entrada del taller, Rukia se quejaba porque sus alumnos no habían cerrado la puerta, mientras que ese hombre le decía que no habían robado nada y que estaba bien.
— Pero cuando los vea mañana, me escucharan —dijo.
— Rukia, eres muy severa.
— Pero —dijo molesta—. ¡Alguien pudo haber entrado!
— ¿Alguien como él? —dijo señalando a Ichigo que caminaba hasta ellos tambaleándose.
— ¡Ichigo! ¿Qué demonios te pasa?
— Na…da —al decirlo se cayó al suelo—. Y Rukia, ¿quién es?
— ¿Cómo que quien es? —le gritó—. ¡Es Renji! Pero, ¿tú qué haces aquí?
Ichigo soltó un par de carcajadas. Rukia y Renji estaban sorprendidos, y no sabían qué hacer, Renji levanto a Ichigo y lo llevo a una de las sillas.
— Pensé que… —Ichigo seguía riendo—….nada.
— ¿Estás borracho? —dijo Renji.
— Obvio que lo está —respondió Rukia en su lugar—. Renji si quieres irte, yo me haré cargo de este idiota.
— ¿Estás segura?
— Si, se cómo controlarlo, además tú tienes que ir con tu familia —dijo, pero antes de que Renji se fuera le detuvo—. Gracias por lo de hoy, necesitaba hablar con alguien.
— Cuando lo necesites sólo búscame —dijo, y le dirigió una mirada a Ichigo, aun estaba indeciso de dejarlo así a solas con Rukia—. ¿Estás segura de que puedes con él? Está ahogado en alcohol y después de eso…
— Está bien, lo he tratado en peores condiciones, le daré su medicina y estará como nuevo —apresuró a decir Rukia, para después dirigirle una mirada molesta a Ichigo—. Y luego, él me dará las explicaciones necesarias. Vete sin cuidado.
— Entonces, me voy —dijo y sin más se marchó.
Rukia se giró para ver nuevamente a Ichigo, parecía que ese día estaba poniéndose cada vez más complicado, ahora tener que tratar con un semi-borracho cuando sólo quería descasar y no pensar. Al final, opto por comportarse como lo haría en cualquier otro día en que su amigo llegaba borracho a su taller o a su departamento.
— Vamos —lo tomó de la mano y lo ayudo a sentarse en una silla cercana. Él, para sorpresa de Rukia, se comportó tranquilamente y siguió sus órdenes como si de sentencias se trataran, no dijo nada, no se quejo, no la miro ni siquiera a los ojos, sólo obedeció cada palabra y siguió cada movimiento que ella hacía—. Espérame aquí, iré a traerte tú cura.
Rukia se alejo, y tan rápido como pudo llego hasta su refrigerador, al abrirlo se dio cuenta que Ichigo se había acabado con su dotación de cervezas que ella esperaba que duraran al menos una semana. ¿Cómo no estaría borracho? Aunque se enojó, luego paso de ese enojo a la más sincera preocupación, nunca lo había visto en ese estado. Nunca. Intuyó que se trataba de una mujer, siempre llegaba quejándose de que eran una sentimentalistas y que si terminaba con ellas sólo conseguía que no dejaran de acosarlo o maldecirlo, pero jamás llego hasta ese punto.
Finalmente encontró lo que estaba buscando, a decir verdad, ahora le sorprendía tener todo para cuando él se apareciera, cómo si siempre esperara su llegada, fuera de buenas o de malas, sobrio o borracho, no importaba como lo viera, su taller y su departamento estaban llenos de él, si él llegaba borracho ya tenía preparada su bebida levantamuertos que él siempre se resistía a tomar por el mal sabor, si quería tomar una ducha lo hacía, había todo lo qué él necesitará, incluso hasta cepillo de dientes tenía. Era incomodo darse cuenta de ello.
— Tómatelo —le ordenó apareciendo a su lado, Ichigo agarró indeciso el vaso que ella le daba sabiendo que era ese asqueroso remedio que siempre le daba, no quiso desobedecerla y se lo tomó de un trago, ese fue otro rasgo que siguió confundiendo a Rukia, él seguía obediente a sus mandatos—. Ten cuidado, alguien más pudo haber entrado y en tus condiciones no podría haber hecho nada para defenderte.
— Lo siento —dijo—. Lo haré para la otra.
— ¿Ya te sientes mejor? ¿Más sobrio?
Él gruñó, ese remedio era mágico, lo trajo de golpe al mundo nuevamente, aún así tenía secuelas del alcohol que aún corría por sus venas, pero su visión mejoro hasta poder ver claramente a Rukia, llevaba un vestido corto, tan sencillo, tan normal, pero en ella lucía hermosamente confeccionado, incluso siendo de color blanco podía ver que hacía una excelente combinación con el cabello oscuro de Rukia, con sus ojos, se veía hermosa, sin maquillaje y vestida tan simple. Se dio cuenta que ella no necesitaba grandes cosas para serlo, ella simplemente era hermosa, su cuerpo y su alma lo eran. Tanto tiempo lucho borrando esos sentimientos, tanto tiempo qué intento no verla así y cuando por fin lo había logrado, ella sólo se propuso arruinar todo su trabajo.
— Si, mejor.
— ¿Qué demonios te pasó para que estés así? ¿Tienes problemas con mujeres, otra vez? —Rukia comenzó a quejarse, él se levanto de la silla y la tomó de los hombros e hizo que lo viera a los ojos. Rukia vio confusión en su mirada, cómo si se debatiera en decir o no lo que estaba pensando—. ¿Qué paso está vez?
— Es una mujer —admitió—. Es una mujer.
— Lo sabía, ¿quién es?
— Tú.
Sin creerlo, Rukia soltó un soplo. Seguro que seguía tan borracho que no sabía ni que incoherencias estaba diciendo, ella intento que le soltará pero él no la dejo y siguió viéndola a los ojos, algo que la estaba asustando. Él parecía, aún en su estado, bastante consciente de sus palabras, pero Rukia no le dio crédito creyéndole.
— ¿Yo? —se bufó.
— Si, ¿qué tiene de extraño?
— ¿Qué te he hecho para que te pongas así de borracho? —preguntó, intentando no mirarlo a los ojos sin resultado, ya se había avergonzado tanto en su cita con Renji que no tenía ganas de seguir haciéndolo, no frente a él—. No me sorprendería que estuvieras así por una…
Rukia evitó decir lo que realmente pensaba de esas mujeres que siempre tenían alguna relación con Ichigo, para ella eran de la más baja clase de mujeres existentes, incluso decirlo le parecía sucio, no quería mencionar todo aquello que nunca dijo cuando una de ellas llegaba a buscarlo y, entonces, ella tenía que irse. Ellas eran…
— Dilo —insistió.
— Una…cualquiera —dijo ella, aminorando sus reales pensamientos, sin embargo, se dio cuenta que estaba siendo una estúpida ya que, irónicamente, ahora ella era una de esas. Al haberse metido con él por el motivo que fuera, ella era como ellas, pero no le daría el gusto a Ichigo de saberlo—. ¿Qué tiene que ver eso conmigo? Yo no soy como ellas y no quiero serlo.
— Lo sé —respondió rápidamente, apretándola con más fuerza, pero sin hacerle realmente daño—. Tú no eres como ellas, nunca lo serás, lo sé mejor que nadie, pero ¡no sé qué está pasando conmigo! Pensaba que seguir siendo amigos después de lo que hicimos sería sencillo, cómo lo haría con cualquier otra mujer, pero no es así… ¡no puedo dejar de pensar en que quizás hay algo más que ninguno ha visto! ¡Algo entre nosotros!
— Estás desvariando —dijo ella tan rápido como Ichigo término de hablar—. Debes estar confundido. Sí, nos acostamos, pero eso no implica que tengamos "algo", y lo sabes bien. Hemos sido amigos por años, y nunca hubo deseo y mucho menos amor entre nosotros…no lo arruinemos más.
— Ese es el problema.
— ¿Qué lo estamos arruinando? —preguntó confundida.
— No —replicó, por un momento a Rukia le pareció nervioso y agitado, más de lo que ya estaba—. No es eso, lo que pasa es que… —se detuvo, no encontraba las palabras correctas para decirlo, aún estaba borracho, pero no estaba tanto como para cometer una estupidez. Él sabía lo que tenía que decirle, sólo que no sabía encontrar la manera de decírselo sin destruir más su relación—. Pensé qué estaría bien, siempre creí que tú felicidad estaba ante todo, eras feliz con Kaien…y yo…
— ¿Qué tiene que ver Kaien con todo esto?
— ¿Recuerdas cuando empecé a salir con mujeres? ¿Cómo decías que yo no era así? ¿Qué por qué me comportaba de esa manera? ¿Lo recuerdas? —preguntó insistente.
— Si, fue poco después que tú madre murió —respondió ella, una fugaz imagen cruzó por su cabeza, eran ella e Ichigo, ella le estaba abrazando en medio de la lluvia mientras el cuerpo del pelinaranja estaba en el suelo. Al ver a Ichigo ahora, le decía que esa no había sido la razón, había algo más, algo que estaba atormentándolo—. ¿Fue por ella, verdad? ¿Por esa soledad que sentías?
Ichigo se mantuvo en silencio, aún no sabía cómo continuar sin estropearlo. Sin arruinarlo más.
— ¿Te refugiaste en los brazos de todas esas mujeres al verte solo, verdad? Por eso te comprendí, por eso entendí que ya no eras aquel Ichigo, que ya eras un hombre que podía hacer lo que quisiera con su vida y con su cuerpo, pero ¿fue por eso, verdad? —siguió preguntándole, él no contestaba, se retenía aunque sus labios luchaban por abrirse y confesarle su más celado secreto—. ¡Respóndeme!
— No, no fue ese el motivo, no podrías estar más equivocada.
— Entonces, ¿por qué? Siempre fuiste tímido con las mujeres, siempre te avergonzabas de estar con mujeres, entonces… —se detuvo, ahora se estaba enojando sin saber el porqué—. ¡¿POR QUÉ? ¿Qué te empujo?
— Tú estuviste a mi lado —habló después de tanto silencio, ya no podía gobernar algo que su boca estaba aclamando decir, tenía que decirlo aún sabiendo lo mal que terminarían las cosas—. Ya sabes, te conocí poco después de la muerte de mi madre, estuviste a mi lado todo ese tiempo, me sacaste adelante, me enseñaste a vivir nuevamente y yo…yo estúpidamente comencé a amarte, me enamore de ti como un estúpido —dijo, evitando ver el rostro de Rukia, ahora era él quién se sentía avergonzado, quería detenerse, pero era imposible—. Nunca lo dije, no quería arruinar lo nuestro y entonces, conociste a Kaien, te enamoraste…yo…era feliz viéndote feliz, ahí supe que el amor no estaba hecho para mí y con el tiempo, conociendo mujeres, olvidé aquellos inocentes sentimientos. Ahora no sé, no estoy seguro, si alguna vez olvide que te amaba o solo lo ignoré.
Rukia se quedo sin palabras, no había nada que pudiera expresar lo que sentía, era un sensación de incomodidad, de una extraña y ambigua felicidad, de incredulidad, de sorpresa. Eran tantas emociones que no sabía cómo reaccionar, Ichigo había confesado que alguna vez se sintió atraído por ella. A decir verdad, atraído no era la palabra correcta, él la amo y que, aparentemente, aún lo hacía. Pero eso era imposible, tantos años y nunca insinuó algo parecido, cuando alguien ama a alguien se nota y ella no había recibido ningún trato especial, no era cierto.
Ya había aceptado seriamente que ellos no serían más que amigos, Renji la había hecho recapacitar.
— Es mentira —dijo, segura de sus palabras—. He visto como has estado con mujeres, ¿crees que creeré en tú amor? ¡Si somos amigos! ¡Retráctate!
— Lo dicho, dicho está y no me retractaré —respondió Ichigo como una sentencia.
Luego de haberla estado sosteniendo por sus muñecas, Ichigo la soltó y se dejo caer.
— Tú me obligaste a decírtelo de esta manera y yo quería decirlo, fuera como fuera —dijo él, y sonrió herméticamente—. ¿Sabías?, pensé que escucharte decirme "no", me haría más fácil entender que somos única y exclusivamente amigos, pero eso no puede ser tan fácil, una vez abierta la caja, difícilmente se cerrará.
— ¿Por qué no me dijiste esto antes, suponiendo que te creo, por qué no me dijiste que sentías algo por mi?
Ichigo le dio la espalda.
— ¿Decírtelo? Estaba confundido, creí que era porque me ayudaste tanto —contestó—. Que sólo era agradecimiento, que sólo era algo pasajero…creí tantas cosas y por idiota alguien llego antes a ti.
— ¿Kaien?
— Si, ¿qué querías que hiciera? —preguntó molesto—. Él te quería, tú le correspondías, ¿qué clase de amigo sería si arruinará eso? ¿Qué pasaría entre nosotros? ¿Me odiarías si me interpusiera? Y te juro, intente por todos los medios olvidar esos sentimientos, hasta que poco a poco, con ayuda de algunas mujeres creí en mis vanos intentos que lo había logrado, te vi como un amigo, irónicamente eso fue lo que te molesto, te aprecie como lo hago con Renji o Ishida, pero…esa noche —Ichigo se detuvo, el simple hecho de continuar le causaba temor, le horrorizaban sus propios pensamientos—, esa noche, algo buscó en mis recuerdos y en lo profundo encontró esos sentimientos y no sé qué hacer con ellos ahora. No puedo desaparecerlos.
— Estás delirando por haber tomado tanto —repitió—. No puedes amarme, y no quiero escuchar eso de ti, haré como si no hubiera pasado esto, espero que hagas lo mismo.
— ¿Por qué no me crees?
— Aun si es cierto, nada me hará creer que me amas ahora, si te dijera que acepto tus sentimientos…dime, ¿estarías conmigo en una relación seria? O, ¿sería una de las tantas en tú lista?, ¿te aburrirías de mi a la semana? ¿Al mes? —preguntó ofendida, y su enojo aumento al no recibir respuesta de Ichigo—. Estamos bien tal y como lo hemos estado todos estos años. Cuando quiera tener una relación, será porque yo seré la única para él. Ahora, haré como si está conversación nunca hubiera pasado, ¿entendido?
Ichigo se giro dándole la razón, pero Rukia pudo percibir una extraña sensación, como si él estuviera realmente dolido por sus palabras. A pesar de ello, él no negó nada.
— Yo —dijo—. Tengo que ir al baño.
— Ya sabes dónde está —le respondió Rukia señalando el camino y él mecánicamente se fue, así Rukia dio ese tema por zanjado, pero no evito tocarse el pecho, su corazón latía aceleradamente, eso estaba mal—. Por un momento, me vi tentada a decirle que sí.
Nuevamente, el celular de Ichigo sonó con el mismo tono que lo hizo la primera vez, está vez fue Rukia quién lo respondió, el numero estaba identificado con el nombre de "fastidiosa". Que dulce.
— Sí, es el teléfono de Ichigo —dijo—. Él está ocupado por ahora, ¿quieres dejarle un mensaje?—no pasaron más de cinco minutos para que Rukia apretara fuertemente el teléfono—. Nadie pidió tú consejo —dijo tan molesta que su voz se sintió pesada—, conozco mejor a Ichigo de lo que tú alguna vez lo harás. ¡No vuelvas a compararme contigo!
Fue el momento cuando Ichigo regresó y notó que la mirada de Rukia mostraba desprecio.
— ¿Qué pasa?
— ¡Vete! —exigió—. ¡Vete ahora mismo!
— ¿Qué te pasa? —Ichigo intento tocarla, pero ella lo evito—. ¡Rukia…!
— No te quiero ver, no ahora, no después de esto. ¡Vete, por favor! —Rukia, le arrojó fuertemente el celular dándole en la nuca y ocasionando ahora el enojo en Ichigo, pero ella no le dejo quejarse—. No era, no soy, ni seré una más de esas mujeres que están atrás de ti. No quiero que vuelva a pasar algo como eso, yo…sólo me harías sufrir, me utilizarías y yo te quiero, cómo mi amigo.
Ichigo, quién aún se estaba tratando la cabeza, no pudo evitar ver cómo es que su amiga estaba al borde del llanto, nunca la había visto así, ni siquiera cuando termino con Kaien, eso era justamente lo que él había intentado evitar y, ahora, por sus idioteces lo había arruinado. No debió haber ido a verla, no debió haber tomado tanto…no debió haberse acostado con ella. No debió enamorarse de ella, en primer lugar. Intento tocarla nuevamente, está vez ella no intento evadir su tacto porque fue él quien se detuvo en el camino. Ya le había causado suficiente daño, ya la había hecho sufrir, y era cierto, él no podía asegurarle un amor eterno ni siquiera duradero, quizás en verdad estaba confundido, pero si era así ¿por qué su cuerpo le rogaba no apartarse de su lado? ¿Es que era parte de su confusión querer sólo estar con ella?
— Vete, Ichigo —le rogó calmadamente—. Olvidemos esto, tú tienes más mujeres que están esperándote y yo sólo quiero ser tú amiga, estábamos bien así…sigamos así.
— Rukia, sé que no debí decírtelo. ¡Demonios! ¡Sabía que no debería habértelo dicho! —se reprochó—. Lo siento.
— Sólo vete, por favor.
— ¿Cuándo podre verte? —preguntó indeciso.
— Esperemos a qué pasen unos días, el tiempo nos dará la razón.
— Quizá.
Ichigo se dirigió a la puerta, pero antes de salir se giro y le dijo:
— Todo lo que dije es cierto, cada palabra. Piénsalo, si la próxima vez que nos veamos me dices que no puede haber nada más, te juro que se habrá acabado, volveremos a ser sólo amigos, lo prometo, pero piénsalo.
— Lo haré.
— Adiós.
Cuando él desapareció de su vista, Rukia se dejo caer al suelo, a pesar de que ella lo había corrido, ese "adiós" al final fue tan oscuro, tan perpetuo, estaba confundida por las palabras de Ichigo, tenía que pensar las cosas, tenía que ser fría, pero en esos momentos no quería serlo, sólo necesitaba de alguien, y para ello tomó una abrigo, sabía que tardaría y que ese día, más que cualquier otro, helaría por la noche. Pero, necesitaba ser escuchada, necesitaba…
— ¿Rukia? —fue esa la pregunta que salió de los labios de Orihime al encontrarse a Rukia en la puerta de su departamento, a punto de llorar, había salido con Ulquiorra, quién estaba todavía a su lado, pero había corrido hacía Rukia con solo verla, él levanto el mentón de su hermana para que lo viera, pero Rukia evitaba su mirada, dirigiéndola sólo a Orihime, quién entendió lo que quería decirle—. Ulquiorra, está bien, regresa a tu casa.
— ¿Y ella?
— Estará bien, sólo quiere hablar. Ve.
Fue delicada la sonrisa que le dirigió, Ulquiorra respondió asintiendo levemente y dejando a Rukia, comprendía que ese era un tema de "mujeres", pero no dejo de pensar que el responsable había sido Ichigo Kurosaki, cómo siempre había esperado. Ulquiorra no hizo nada más que acercarse a su novia y darle un delicado beso en los labios, fue un gesto rápido.
— Cuídala.
— Si —ya no habían celos, ahora ella entendía que él la quería como un hermano y eso le alegraba, él únicamente estaba preocupado por ella—. Lo haré, descansa.
— Hasta mañana.
Ulquiorra se fue, y así por fin Orihime logró que Rukia entrara a su departamento, antes que nada le hizo un té, para calmarle los nervios, sabía o intuía la razón por la que ella estaba ahí, pero prefirió no preguntar nada a menos que Rukia hablara primero. Orihime sabía que ella odiaba ser débil, llorar o incluso mostrarse asustada, pero esa vez no podía evitarlo, estaba temblando y quería ser consentida. Orihime hizo lo que pensó correcto, la abrazo, dejando que Rukia hundiera su rostro en su bien proporcionado pecho, sintió los ligeros sollozos de su amiga y la abrazó con más fuerza.
— Dijo —Rukia susurró separándose de Orihime lentamente—, dijo que me amo y que, posiblemente, aún lo hace.
— ¿No le creíste, verdad? —no era una pregunta acusatoria, Orihime sabía la respuesta y por eso temía que lo peor estaba ocurriendo ahora—. ¿No creíste en sus palabras?
— ¿Cómo voy a creerle después de ver cómo trata a las mujeres? ¿Cómo me pide que le crea?
Orihime pasó delicadamente su mano por el cabello de su amiga, comprendía muy bien lo que estaba sucediéndole, pero Rukia no era como ella, Orihime lo sabía, Rukia era pensante, si ella creía que esa relación no le convenía, no importaría nada de lo que le dijera. Así era Rukia Kuchiki, tenía que estar segura antes de tomar la decisión, pero verla así de destrozada, le daba a entender que ella quería a Ichigo, tanto que le dolía no poder creerle.
— Las personas cambian, Rukia.
— No él, ha salido mujer tras mujer, temo ser una más.
— Es imposible que seas una más —le dijo Orihime, sonriendo ante el recelo en las palabras de su amiga—. Él dijo que te amo, y que te ama, dime ¿a cuántas de esas mujeres les dijo al menos una vez que las ama o amo? Sé que a ninguna, eran sus reglas, no amor, sólo sexo, ¿recuerdas? —al escucharla, Rukia se mordió el labio, era cierto, Ichigo tenía reglas para salir con mujeres y el amor no entraba en ellas—. ¿Cómo lo viste? Tenso, temeroso o seguro de él mismo.
— Tenía miedo a decirlo, lo sé, se notaba. Temblaba tanto como yo lo hago ahora.
Orihime sonrió.
— Tú también tienes miedo, y es normal, él no es el hombre más estable que has conocido por lo que me has mencionado, pero si tú le quieres, si crees que por lo menos él te quiere, si hay amor, ¿por qué no intentarlo? Ahora estás sufriendo, puede que lo olvides y sigas cómo siempre, pero ¿no quieres intentarlo con él? Si quieres hacerlo, ¿por qué no?
— Tengo miedo —aceptó—. Miedo a qué si le doy la oportunidad, él me engañe, yo le odie, y nuestra amistad desaparezca, dicen que "se puede ser novio después de ser amigo, pero amigo después de ser novio nunca", no quiero perderlo. Es importante para mí, más que cualquier otro.
Orihime veía en los ojos de Rukia miedo, temor, no sólo a arriesgarse a perder lo que ha mantenido con Ichigo, sino también a sentir y ser destrozada como lo fue estando con Kaien, ella tenía miedo a amar. Pero, Orihime también había visto esa necesidad de mantenerse unida a Ichigo, no sólo esa vez, muchas veces antes de que eso sucediera, ella hacía todo en sus manos para no alejarlo de su vida, y él, inconscientemente, hacía lo mismo.
— Nadie está obligándote a hacerlo, yo sólo espero que lo hayas pensado bien, no habrá otra oportunidad, no habrá más.
— Me resulta complicado aceptar que le quiero de esa manera, nuestra amistad ha sido de años, y —me mofó—, por mi estupidez lo eche a perder, yo me metí con él, si le hubieras visto, jamás lo vi así antes y dijo que todo se desencadeno después de esa noche. Los dos somos tan culpables y si nos arriesgamos, arriesgaremos todo por nada. Tenemos mucho que perder.
— Piénsalo bien, luego hablen las cosas seriamente, cómo dos adultos lo harían, te conozco y conozco lo suficiente de Ichigo Kurosaki como para decir que nunca dejarían su amistad a menos que en verdad pudiera salir algo bien si dan un paso más —Orihime le sonrió, vio que Rukia parecía querer dejar ese tema, así que se lo concedió—. ¿Quieres quedarte a dormir aquí?
— Si —respondió, luego rió ligeramente, intentando olvidarse de lo sucedido—. Lamento haber arruinado tu noche con mi hermano, seguro que tenían sus planes.
Orihime se sonrojo.
— Aún no hemos dado el gran paso —ironizó—. Ulquiorra es muy caballeroso, y eso le impide que lo haga, supongo que quiere esperar hasta que no casemos, por mi está bien, he soportado hasta ahora y unos cuantos meses más no serán problema.
— ¿Eres virgen? —preguntó Rukia incrédula, le había hecho bien ir a platicar con Orihime y así olvidarse de sus problemas.
— ¿Qué? ¿Es un pecado? —respondió Orihime, incomoda—. No quería hacerlo sólo por hacerlo, he esperado a Ulquiorra y si, sé que suena muy ñoño, pero él es el indicado, así que cuando tenga que pasar, pasará.
— Es bonito pensar así.
— ¿Con quién fue tú primera vez, Rukia? ¿Con Kaien?
— No, siempre he sido muy precoz, fue con un compañero de la secundaria —dijo, avergonzada—. No le quería, pero quería saber que se sentía, así pasó, no fue romántico, no fue planeado.
— ¿Dolió?
— La primera vez si, pero estarás bien, no dejes que eso te preocupe.
— ¿Y quién ha sido el mejor de todos? —preguntó Orihime—. Ese chico, Kaien, o…Ichigo.
Rukia lo pensó, con ese chico en la secundaria había sido doloroso, sin sentimientos, no quería ni recordarlo. Con Kaien, él era dulce, cariñoso y le gustaba demasiado para su edad, era una relación casi perfecta. Y luego Ichigo, sólo fue una vez, pero fue más profunda que con Kaien, Ichigo era rudo y delicado al mismo tiempo, la hacía disfrutar, y ella, curiosamente, sabía cómo hacerlo disfrutar a él también, era cómo si dos piezas de un rompecabezas que embonaban perfectamente se encontraran, con Ichigo había sido hermosamente perfecto. Aún lo recordaba, le gustaba y deseaba.
— Ichigo —respondió temerosamente—. Mentirte no me lleva a ningún lado.
— Ya veo.
— ¿Sabes que es lo peor de toda esta situación? —preguntó Rukia, pero Orihime negó con la cabeza—. Que no puedo hablar de este problema con mi mejor amigo, extraño a Ichigo.
— Por hoy descansa, después veras que todo estará mejor y sabrás que hacer.
— Tienes razón.
— Puedo prestarte algo para que duermas, te quedará muy grande, pero es algo.
— Gracias por ser mi amiga —Rukia le dio un ligero abrazo que fue correspondido por Orihime.
— Gracias a ti, también.
Ichigo caminaba por la cuidad, mientras pensaba en las estupideces que había hecho, esa mirada que Rukia le había dado, jamás la olvidaría, ni aunque pasaran mil años podría olvidarla. Y no entendía porque estaba enojada al final, si habían dejado las cosas así y aparentemente todo estaba más calmado. Y por inercia pensó en su celular, se lo había arrojado, eso supondría que lo había contestado, al ver las llamadas entrantes estaba una de Sena. Y no, no había sido la que él contesto.
— Hola —dijo, entrando en el apartamento de la joven.
— Sabía que vendrías —Sena, quién aparentemente era más joven que Ichigo se acerco a él seductoramente—. No podrías alejarte está noche de mi, es fría.
Ichigo sonrió.
— No te equivoques —dijo, alejándola—. Sólo vine a preguntarte, ¿qué demonios le dijiste a Rukia cuando contestó mi teléfono?
Sena se sorprendió, no era habitual que él se enojara por ese tipo de cosas.
— Lo de siempre —respondió—. Que no tomas a las mujeres en serio, que eres un patán, que sólo ibas a usarla, que nunca la querrías aunque eso le dijeras, que era una estúpida al estar contigo, lo habitual.
¿Lo habitual? Después de todo lo que le había confesado, Sena tuvo que arruinarlo más, ella quien no tenía nada que ver con su relación con Rukia, ¿cómo se le ocurrió decirle que aunque él le dijera que la quería, eso sólo serían mentiras? ¿Es que el destino estaba en su contra? Porque si no era así, eso parecía. Ahora entendía la molestia de Rukia y porqué se comportó así.
— ¡Demonios! ¡No eres nadie para meterte en mi vida! —gritó, Ichigo nunca se ponía así, por eso Sena se sintió intimidada—. Era Rukia, mi mejor amiga, ¿cómo demonios te atreviste a decirle eso? —duro unos segundos, pero pudo tranquilizarse—. ¿Sabes?, a partir de hoy se acabo, no necesitaré verte más.
— ¿Qué?
— Lo que oíste —dijo, sacando su celular y eliminando el número de Sena—. Hiciste algo muy estúpido, te metiste en mi vida privada, con alguien a quien quiero y…esto se acabo.
— Pero, Ichigo…
— Me voy.
— No estás molesto por lo que hice, sino por quién recibió el mensaje, ¿verdad? —inquirió Sena—. Esa mujer, Rukia, no me respondió como lo haría una amiga, se enojo cómo si la hubiera ofendido personalmente, y eso implica que hay algo más que una simple amistad… ¿es que tú sientes algo por ella?
— Eso no te interesa.
— Así que —Sena se burló—, Ichigo Kurosaki ha cruzado la línea que nunca quiso pisar, ¡te enamoraste!
— Y si es así, ¿a ti que te importa?
Sena frunció el seño, no le causaba gracia que Ichigo le hablará así, demostrando que en verdad sentía algo por esa tal Rukia, quizás sólo había querido molestarlo indagando un poco, pero al parecer había algo entre ellos que Ichigo estaba dispuesto a proteger. Aún así, Sena conocía al tipo de hombres como Ichigo y esa clase de sentimientos no duraban mucho, no hasta que se aburrieran de la mujer en cuestión, así que ella sabía que volvería.
— Tú no amas a nadie —dijo—. Sales con mujeres tanto que, seguramente, ya no sabes ni lo que se siente al estar enamorado. Pobre de esa amiga tuya.
— Di lo que quieras.
Y de un portazo salió e ahí, Sena sólo dejo escapar un gruñido molesto para después sonreír.
— Me hubiese gustado ser a quien amarás, aún si tuviera que sufrir en el camino. Pobre, pobre Rukia.
Y tal y como habían premeditado, esa noche era fría para ser en pleno verano, Ichigo daba vueltas por la cuidad sin rumbo fijo, sabía que Rukia no lo perdonaría tan fácilmente, se había declarado y luego Sena le había dicho que sus palabras de amor eran falsas, conocía a Rukia y…¡maldición! Todo estaba en su contra, el clima, sus propias acciones, las acciones de las demás personas. ¿Qué tan malo era decir que amaba a alguien? Ahora se arrepentía de haber jugado con tantas mujeres antes, de habérselas restregado a Rukia en la cara y de haber sucumbido bajo sus encantos esa noche.
Tardo unas horas en tomar esa decisión, sabía que había un lugar al cual podría ir y quizás encontraría un par de respuestas.
— Así que al final has venido —mencionó Renji, no se veía sorprendido ante la repentina aparición de Ichigo, hasta parecía realmente esperarlo, parado justo en la entrada de su casa—. Estoy suponiendo que pelearon, ¿verdad?
Ichigo no respondió, pero Renji entendió a la perfección lo que ese silencio significaba.
— ¿Qué te dijo? —inquirió Ichigo.
— Todo, prácticamente todo —Renji soltó un silbido—. Y no es cómo si no fuera tan evidente, note que algo andaba diferente entre ustedes desde hace días, espere hasta que uno se sintiera con ánimos de hablar sobre ello, lo sorprendente es que no esperaba que fuera Rukia quién diera ese paso —Renji sonrió, alegremente, e Ichigo sintió como si no comprendiera el alcance real de las cosas—. Pero, sospecho que te sientes más en confianza con Urahara, es lo mismo para mí. Si has venido a mi casa, ¿tienes algo que decirme?
Ichigo decidió esta vez no reprimirse, si Rukia había hablado con él entonces era su turno.
— No sé qué hacer, todo lo que hago me conduce a lo mismo, a que voy a perder a mi mejor amiga —admitió Ichigo—. Y no me gusta la idea, pero tampoco podía quedarme callado. Tenía que decirle que estoy confundido, que no sé que me está pasando que ya no la veo como una amiga, tenía qué.
Renji sopló.
— Es difícil, se lo dije a Rukia, si quieren mantener su amistad sería mejor que se detuvieran aquí y se alejaran un tiempo, pero perdiste la apuesta por Rukia, eres orgulloso y aún así te dejaste llevar con ella olvidándote de perder.
— Sé directo.
— ¿Quieres a Rukia?
— ¿Qué si la quiero? —Ichigo bufó, era obvia su respuesta—. Por supuesto que la quiero, incluso hoy le di a entender que la amo.
— ¿Y lo haces?
— No quiero hablar de amor.
— Pero tienes que hacerlo.
— Pensaba que era por la apuesta —respondió Ichigo—, pero, es más cómo si dentro de mí existiera un interruptor esperando a que sólo Rukia lo encendiera para desencadenar esta clase de sentimiento que bien sabemos que no son sólo deseo, porque me siento deprimido, sin ganas de ver a otras mujeres, es sólo ella la que ocupa todos mis pensamientos desde esa noche.
Renji dejo escapar una leve risa.
— Nunca pensé que fueras tan apasionado.
— ¿Te estás burlando? —preguntó Ichigo frunciendo el ceño.
— No, ese es un buen rasgo.
— Ahora lo eche a perder, se acabo.
— ¿Te rindes tan pronto?
— Creí que le dijiste que deberíamos separarnos un tiempo.
— Eso es si quieren mantener su amistad, pero tú no quieres una amistad con Rukia.
— Eso…quizás…
— Es tú decisión, la amistad o el amor.
Ichigo guardó silencio, debatiéndose con sus pensamientos.
— Renji —dijo—, sé sincero, ¿qué piensas que pasaría si eligiera arriesgarme por el amor?
Ichigo esperaba otra expresión de burla de parte de Renji, pero únicamente recibió una mirada tranquila, seria, inquisidora.
— No lo sé —Renji tragó saliva—. No debería decirte esto, pero…puede que tengas una oportunidad si haces bien las cosas desde ahora. Los quiero a los dos, y sinceramente, esto me parece absurdo, ninguno de nosotros quiso meterse en su relación, si decían ser amigos, eran amigos, pero nosotros siempre creíamos había algo más.
Ichigo sonrió, ¿es que acaso eran ellos los púnicos ciegos? Todos parecían ver algo más en su relación, y ellos sólo se paraban juntos diciendo "somos amigos" como un par de estúpidos. Y, sólo hasta ese momento, se planteaba que siempre vivieron en una relación más amorosa que amistosa todos esos años.
— Yo la amaba, cuando éramos más jóvenes, cuando nos conocimos —dijo—. Era evidente, pero quise que fuera feliz con quien fuera, pero la noche que pase con ella me di cuenta de lo mucho que me perdía por haber querido verla como un hombre, como un amigo. Ella es encantadora, intuitiva, sensible, fuerte, poderosa y enloquecedoramente hermosa, sueno como un idiota, pero ella es perfecta.
Renji rió al ver el brillo que desprendía de la mirada de Ichigo y recordó, ese mismo brillo, en los ojos de Rukia cuando hablaron. Ambos eran idiotas, tenían lo que buscaban a su lado, pero entendía el miedo que padecían.
— La vida está hecha para arriesgarse, Ichigo —mencionó Renji—. Sólo te daré un consejo, si no puedes hacerla feliz, sino estás dispuesto a vivir para hacerla feliz, si crees que ella es alguien desechable, olvídate de perseguirla, de amarla, de querer estar a su lado, olvida todo. Sólo arriésgate si ella significará tu felicidad, si tú la harás feliz tanto como ella te haga a ti feliz.
— Eso parece lo correcto.
— Es lo correcto —afirmó Renji—. ¿Quieres entrar y cenar? Mi familia está deseosa por verte, les dije que posiblemente vendrías.
— Si, me hará bien estar en familia.
Ambos entraron a la casa. Esa noche era fría, pero tanto Ichigo como Rukia tenían amigos, tenían personas que se preocupaban por ellos y no les dejarían pasar solos y desprotegidos esa noche, habían decidido pensarlo, elegir y actuar, no podrían hacer nada más. Él recién había abierto su corazón, ella tenía miedo de aceptar sus palabras, pero no estaban solos, no lo harían solos, sus amigos y su amistad les ayudarían a ver aquellas cosas que ellos no ven, a elegir la mejor decisión.
Por ahora, todo marchaba mejor.
Soy una mala escritora, les dije una semana y no sé ni cuánto tiempo ha pasado, lo siento, les pido una enorme disculpa por el tiempo. Ha sido, creo, un capitulo largo, espero que no les haya aburrido a la mitad. Las cosas están poniéndose mejores, ¿no lo creen? Este ha sido un capítulo dedicado exclusivamente a la relación de Ichigo/Rukia, ¡vamos! Es obvio que se quieren, pero hay mucho en juego, es muy difícil elegir arriesgarse, lo bueno es que existen sus amigos.
Los reviews no me hacen daño! Espero que les guste y gracias por leerme!
