[Flashback]
Cazadora de cuero negra, vaqueros oscuros al igual que las gafas que ocultaban sus expresivos ojos, camiseta con diversas y llamativas formas geométricas adornada con una de sus ingeniosas frases "La inteligencia me persigue pero yo soy mucho más rápido". El flequillo lo llevaba ligeramente levantado, de perfil podría reconocerse como el mismísimo Tintín cambiando el maletín por una pequeña mochila azul colgada al hombro. Gregory House se encontraba en hall de la Facultad de Medicina (Michigan).
- ¡Susan!-intentó llamar su atención.
- ¿Qué quieres House?-sujetaba unos libros.
- ¿Dónde está Lisa?-se quitó las gafas.
- ¿Dónde has estado?-se acercó más a él para ver sus enrojecidos ojos.
- ¿Eres mi madre?-hizo una mueca.
- No, pero soy la mejor amiga de tu novia y si le vuelves a hacer daño procuraré que no tengas más descendencia el resto de tu vida.-sonrió maliciosamente.- Si todavía sigues acojonado por la idea de ser padre deberías ir superándolo…
Iba a contestar al primer comentario de Susan pero no era el mejor momento para hacerla enfadar.
- Está en su cuarto-señaló las escaleras.
- Gracias.-mostró una ligera sonrisa.
- Demuéstrale que la quieres antes de que sea demasiado tarde.- cruzó el hall.
House subió las escaleras que lo conducían a su habitación, una vez justo delante de su puerta se paró, se llevó las manos a la sien, tenía un fuerte dolor de cabeza debido al alcohol que consumió la noche anterior tras la discusión.
Acababa de darse una ducha y se secaba el húmedo cabello con una toalla, el cuerpo lo tenía cubierto con un albornoz color blanco, estaba sentada en la cama y justo a su lado había dos amplias maletas con la mitad de su ropa perfectamente doblada y ordenada, la había hecho y deshecho más de tres veces, tal vez no quería resignarse a abandonar aquel lugar. Pero debía hacerlo, el embarazo pasaba a ser de riesgo, le aconsejaron dejar la facultad y con ello abandonar Michigan, ahora tendría que volver a New Jersey con sus padres.
Decidió ir a buscar un par de toallas más que tenía en la lavandería, cuando abrió la puerta encontró a House.
- ¡Sorpresa!
- Creo que no es el mejor momento para hacer tonterías.- entró de nuevo a la habitación.
Seguía doblando ropa, le daba la espalda a House.
- Creo que deberíamos hablar.- miraba como ordenaba la ropa.
- ¡Bravo! Has madurado en estas últimas horas, es la primera vez que enfrentas un problema.- metía ropa en la maleta. Ayer te dije todo lo que tenía que decir, no me apetece hablar más contigo.- le miró.
- Sé que no puedo cambiar lo que ha pasado, pero solo quiero que sepas que siento muchísimo no haber estado contigo en ese momento, el no haberte dado la mano como cuando estuviste en el hospital tras mi accidente. Soy un idiota, ni siquiera sé que me pasa…
-¿Quieres que te lo diga? Piensas que éramos perfectos, demasiado inteligentes como para perder la cabeza esa noche, ¿Qué iba a cambiar? Solo era una noche más que pasábamos juntos, pero sabes que no era el alcohol el que te hizo desconectar de todo, eras consciente de lo que hacías al igual que yo. ¿Por qué no te muestras tal y como eres, como eres conmigo en la intimidad?
- No lo sé…
- Me estás perdiendo.
- No quiero perderte.
- No bastan las palabras esta vez.- cerró una de las maletas.
Se acercó a ella y cogió una de sus manos.
- He dejado la clínica y he vendido la moto, todavía tengo parte del dinero del cheque que recibí por salvarle la vida a aquel niño.-sacó el sobre y se lo puso en la mano.- Esta vez voy enserio, déjame ir contigo. Dame la oportunidad de demostrarte que puedo ser un buen padre.
Tenía el sobre entre sus manos, una pequeña parte de su vida contenida en él. La moto que les había llevado a tantos lugares desconocidos, la que tantos disgustos le había dado con su accidente, siempre viviendo con el temor de que le pudiera pasar algo cuando esta no conocía límites de velocidad. El cheque que les llevó a Manhattan, donde hicieron el amor una y otra vez, donde se sintieron libres.
- ¿Estás seguro de querer hacer esto?-los ojos le brillaban.
- Completamente.-besó su frente. Nos va a costar empezar con todo esto, pero yo voy a hacer todo lo posible para que no nos falte de nada.
- No siquiera sé que decir…
- No digas nada.-la atrajo hacia él, retiró los mechones de cabello que ocultaban sus labios y posó un suave y delicado beso sobre ellos.
Recostó la cabeza en su pecho, él la rodeo con sus fuertes brazos, besó su cabeza con ternura.
- ¿Te han dicho el sexo del bebé?-apoyó la mano en su vientre.
- Es una niña.-le miró a los ojos.
El rostro del doctor se iluminó.
- Después de varias generaciones los House tenemos una heredera.-sonrió.
- ¿Por qué querías que fuera una niña?
- Porque me gustaría ver como se ve una niña con mi inteligencia y tu autoridad. ¡Dios mío vamos a crear un monstruo!
Ambos sonrieron.
Sacó dos pequeñas camisetas de la mochila que llevaba colgada al hombro.
- Este es un regalo anticipado, las dos son azules una más oscura que la otra, seguro que harán juego con sus ojos, ya sabes que el color rosita no me va.-pudo ver como Cuddy sonreía.
En las camisetas se podía leer "Si algún día te sientes pequeña, inútil y deprimida, recuerda que un día fuiste el espermatozoide más rápido y victorioso de tu grupo".
