Los personajes de Paradise Kiss no me pertenecen. Hago esta historia sin fines de lucro y por inconformidad con el final…!
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Capitulo 10
Estaba realmente cansada. Apenas entró en su habitación se tiró al a cama de forma descuidada, nada apropiada para una modelo, pero poco le importó.
Habían hecho tanto ese día, que casi… casi había logrado sacar de su mente todo lo que sucedió la noche anterior.
-- Flash Back --
El sonido de una conversación que iba subiendo e tono, la hizo despertar sobresaltada. La habitación en la que estaba no era suya, pero al observarla los recuerdos e imágenes la golpearon rápidamente. Era la habitación de George. No sabía si la razón por la que se encontraba ahí era lo que hacía que las lágrimas se juntaran en sus ojos, o era la tremenda nostalgia que le traía estar acostada en su cama.
Otra vez un grito en la sala la hizo prestar atención. Se levantó cuidadosamente, y se dirigió a la puerta. Escuchaba perfectamente la fuerte y calada voz de George, y la voz de una mujer. Por un segundo sintió su corazón saltar, hasta que sus oídos reconocieron el peculiar timbre de Isabella.
La modista se oía claramente alterada y afligida, los sollozos escapaban de sus labios y por momentos se exaltaba y lanzaba algunos improverbios.
Su mente relacionó las pocas apalabras que llegaban a sus oídos con los sucesos de la noche anterior y sintió una profunda tristeza junto a una creciente furia. Cerró la puerta con cuidado de que no la oyesen y se dirigió rápidamente al baño.
Una vez que las náuseas se calmaron, se miró en el espejo que estaba sobre el lavabo. El reflejo le devolvía una imagen muy perturbadora. Estaba muy despeinada y con los ojos terriblemente infamados. Sus mejillas estaban demacradas y unas grandes ojeras estaban debajo de sus ojos. Sintió su estómago revolverse nuevamente y se obligó a dejar de pensar en eso.
Se metió a la ducha y con fuerza empezó a tallar todo su cuerpo. Su piel estaba irritada por la fuerza con la que la había sobado, y el agua caía limpiamente por su cuerpo, y camuflaba las lágrimas que suavemente caían, pero ella seguía parada bajo la regadera, esperando que su alma se sintiera tan limpia como su cuerpo.
No sabía qué hacer, ni qué sentir. Tenía claro que no había llegado a violarla, pero la experiencia no había distado de eso por mucho. Se sentía tan tonta, tan usada, tan sucia. La desesperación la carcomía, mientras intentaba por todos los medios tranquilizarse y olvidarlo, todo, peor no podía. Simplemente no podía.
Un ruido en la habitación la hizo tomar conciencia del tiempo que había estado en la ducha – que con exactitud no sabía cuanto era. Salió con una toalla en la cabeza y una bata en su cuerpo.
Sentada sobre su cama, encontró a Isabella. Su rostro estaba compungido por la tristeza y sus ojos estaban rojos, signo claro de que había estado llorando. Y sus siempre sonrientes labios, estaba en un rictus muy extraño.
Apenas la vio, sus ojos parecieron cristalizarse y se paró rápidamente para llegar hasta ella.
- Carry… yo… - rápidamente la rodeó con sus brazos y dejó salir algunos sollozos – lo siento tanto… si yo…
- Isabella – su voz se oía sorpresivamente calmada y serena – no hagas esto. No necesito que tú también te derrumbes. No quiero lastima, porque no la necesito. Tus lágrimas y disculpas no me ayudan en nada.
- Carry, yo… - el frío tono que había utilizado con ella la había sorprendido mucho, hasta el punto de atemorizarla – no pretendía hacerte sentir así. No te tengo lástima, pero si me siento culpable por esto. Si yo no te hubiese dejado ir sola, o hubiese mandado a Kaito contigo, tal vez esto…
- Isabella, no. Lo siento, tu no tienes la culpa, peor yo… no tendría que haberme descargado contigo. Nada de lo que hubieses podido hacer hubiese cambiado el resultado. Fue mi imprudencia lo que me llevo a esto, no tu culpa.
- Carry – otra vez ese tono tan maternal, esa sentimiento de confidencia que le provocaba Isabella – no necesitas ser fuerte, a veces es bueno descargarte, llorar te hace sentir mejor.
Sus palabras y esa suave caricia a sus cabellos hicieron que sus lagrimas se agaloparon velozmente en sus ojos y empezaron a correr libremente. El dolor que intentaba ocultar, las tristeza que no la dejaba en paz la obligaron a aferrarse al torso de su amiga y liberar sollozos fuertes y ahogados.
Al otro lado de la puerta, el peliazul escuchaba el llanto de la mujer que amaba, con los puños producto de la impotencia que sentía al no poder hacer nada por ayudarla, más que permanecer apartado hasta que ella recurriese a él.
Después de un par de horas ya estaba más calmada y lista para desayunar. Cuando estuvieron los tres en la mesa, un silencio incómodo se apoderó del recinto. Las miradas de George eran indescifrables, Isabella estaba seria y Yukari evitaba tener contacto visual con ambos.
- Yukari… creo que debemos ir con la policía y denunciar lo que pasó lo antes posible – la mirada sorprendida de los dos cuando ella se mostró de acuerdo le indicó que esperaban que ella se negara rotundamente.
- Acepto ir, pero deseo que me acompañen, ambos.
- Claro, no te vamos a dejar sola.
- También quiero que no se lo digan a Miwako, al menos no por ahora. No quiero que se preocupe, además de que no pararía de sentirse mal, y prefiero que me siga tratando como siempre.
- Esta bien carry, es tu decisión, cuando estés lista se lo dirás, verdad?
- Sí, pero primero pienso encargarme de esto.
- Está bien, iremos después de terminar el desayuno – el peliazul la miraba calidamente y la morena no pudo evitar sentir un calor en las mejillas.
El momento más difícil fue revivirlo todo al momento de sentar la denuncia. Agradecía infinitamente que George, Isabella y Kaito – quien había sido informado de todo en el camino a la jefatura – la acompañasen en esos momentos.
Al momento de declarar sorprendió a todos al decir que el agresor la conocía.
- Sí, estoy segura. Lo he estado pensando y hay muchas cosas que me dicen que es cierto que él me conoce. Me llamó por mi nombre, además de que sabía que yo había estado en una fiesta y la forma en la que la había dejado.
Cuando llegaron al departamento con los oficiales para observar el grado de daño, Yukari sintió como si todo volviese a empozar. Las paredes, los muebles, las puertas. Todo era mil veces pero de lo que recordaba. Mareada salió rápidamente del apartamento con George a sus espaldas.
- ¿Estás bien?
- No, no puedo entrar ahí de nuevo. No sé que voy a hacer, siento que todo está pasando de nuevo.
Los brazos de George la atrajeron hasta su pecho y ahí la sujetó fuertemente. El encuentro de sentimientos que tuvo Yukari se presentó en el fuerte sonrojo y el rápido palpitar de su corazón. La cálida y placentera sensación de ser abrazada por ese hombre era algo que la modelo casi había olvidado. En sus brazos se sentía tan segura, tan querida y tan protegida, que no podía sentir miedo a nada, mientras estuviese de esa manera.
- No necesitas volver. No dejaré que nadad de esto te vuelva a ocurrir – el sensual susurro que el diseñador emitía en su oído la hacía temblar – quédate conmigo.
Lo último que dijo sonó a una petición, pero lo dijo con tanto anhelo, que Yukari no pudo evitar soltar un suspiro y asentir suavemente, aún en sus brazos.
Cuando el sol ya estaba desapareciendo terminaron de presentar todos los papales para sentar oficialmente la denuncia por invasión y destrozo de propiedad privada, además de intento de violación.
Ya había pasado por mucho la hora del almuerzo, pero ella no se sentía hambrienta y definitivamente no comería nada en esos momentos. Después de salir de la jefatura de policía, Kaito se ofreció a acompañar a Isabella a su casa, mientras que George se llevó a Yukari al apartamento en su auto.
Recordaba la mirada de culpabilidad que le había dedicado su representante al momento en el que se despidió de ella y le pidió que se cuidara. Ya tendría que hablar con él, respecto a eso.
-- End Flash Back --
Aún estando cansada no podía cerrar los ojos. Había tanto en lo que tenía que pensar que no se sentía bien al intentar evadirlo, además de que apenas cerraba los ojos, las imágenes del ataque la azotaban de forma inclemente.
Decidió que definitivamente no se quedaría en esa cama por más tiempo, tal vez podría ver un poco de televisión, es cuchar música o simplemente estar fuera de ese lugar.
Cuando abrió la puerta de su habitación, pensó encontrar todo a oscura, pero sentado en la sala estaba George, con una expresión de profundo abatimiento. Ella se acercó a él, lentamente, mientras el seguí sin advertir su presencia.
Se colocó frente a él y con suavidad tomó las manos que presionaban su rostro.
- George, estás bien? – se sorprendió al ver sus ojos rojos, sin duda intentaba contener el llanto. Pero era la primera vez que lo veía llorar. Él que era un hombre tan serio y fuerte, no pensaba que fuese a derrumbarse de aquella manera.
"Está así por mí, está sufriendo conmigo…"
Pensar en eso, despertó un sentimiento de ternura por el peliazul. La nostalgia la invadió, recordando los momentos en los que su corazón albergo un profundo, sincero y transparente amor. Del cual, parecía no querer hacer caso, pero verlo así, le hacía sentir culpable, por preocuparlo
- Lo siento, no quería que tú…- pero no pudo continuar al sentir presa, nuevamente, de los fuertes brazos de George. El abrazo era tan cálido y a la vez tan desesperado, podía sentir el sufrimiento que él experimentaba. Su rostro estaba hundido en el hueco de su cuello. Suavemente correspondió al abrazo pasando los brazos por su cuello.
En esa posición pudo sentir la fragancia del diseñador. Era la misma que recordaba de su juventud. Olerla le trajo una sensación de nostalgia tan profunda, que creyó que podría echarse a llorar en ese momento.
- Yukari – su voz llegaba casi como un susurro que traía el viento –fue mi culpa.
La confesión la confundió mucho, y quería aclárale que el no tenía la culpa de nada de lo que hubiese sucedido, pero el la retenía tan fuerte, que no permitía que ella lo mirase a la cara. Como si no sintiera sus esfuerzos para separarse, el continuó su monólogo.
- Esa noche, yo debí haber salido contigo, no debí dejarte ir solo. Además de que fue mi culpa que tú te fueras de la fiesta. Pero yo… yo quería hablar contigo, así que me pareció bueno que decidieras ir hasta tu casa, así que decidí darte un poco de tiempo para que te calmaras, pero si yo no…
- No digas más, por favor. Tú no planeaste que ese hombre entrara a mi casa, ni que me atacaras. Tampoco provocaste que yo fuera tan temeraria y tonta como para entrar en la boca del lobo. Y menos aún lo de la fiesta, yo me fui porque actúe como una niña caprichosa. No te culpes, por favor. Yo no lo hago, no lo hagas tú tampoco.
- Lo siento…
- Eso ya lo dijiste – dijo recordando las últimas palabras antes de abandonar la habitación la noche anterior.
Lentamente fue separándose, lo suficiente como para mirarla directamente a los ojos. Sus miradas se encontraron, café y azul se quedaron inmersos en esa agradable sensación de sentirse en el hogar, en los brazos del ser que amas.
Sin que ninguno lo planeara sus rostros se fueron acercado, y sus alientos empezaron a chocar en sus rostros, mientras ambos cerraban los ojos para sentir nuevamente la gloria sensación de un beso.
Uno que nunca llegó debido al molesto ruido de la puerta.
Avergonzada por lo que había estado a unto de hacer, Yukari se paró como impulsada por un resorte y se dirigió a la puerta.
Inmóvil era una buena definición de la morena, después de abrir la puerta. La situación de la mujer al otro lado no era muy diferente.
La pelirroja que le devolvía la mirada estaba igualmente conmociona, pero no por eso dejó de reaccionar.
- ¿Qué haces tú aquí? – la morena reaccionó ante el ataque de la modelo frunciendo el ceño y mirándola despectivamente.
- Creo que eso es lo que yo debería preguntar, no lo crees? – a su espalda apreció George, quien también se sorprendió por la presencia de la modelo y diseñadora en su casa.
- Kaori ¿qué haces aquí? – sintió una extraña calma al saber que ella no era invitada y una morbosa satisfacción de verla en ridículo.
- George ¿Cómo que qué hago aquí? ¿No sabías que venía para Japón? – sin esperar más entró en la casa, dándole un ligero empujón a Yukari y se colgó del cuello del peliazul – ¿No me has extrañado?
"Suficiente, es más de lo que soportaré"
Sintiendo los celos crecer en su interior a causa de la imagen que tenía en frente giró sobre sus talones y emprendió marcha hacia su habitación. No estaba dispuesta a armar un espectáculo ni rebajarse ante esa pelirroja cualquiera, ni mucho menos demostrarle a ese tonto diseñador lo celosa que se sentía.
No había llegado al pasillo que la conecta con las habitaciones, cuando escucho unos pasos rápidos y una mano la sujetó, impidiendo que siguiese con su camino. Ella volteó para ver la sorprendido y sola Kaori en medio de la sala y al peliazul jalando de su mano.
Pudo leer la súplica en su mirada, y decidió quedarse, pensando que ese hombre sería su perdición, si podía controlarla de ese modo con solo mirarla.
- George, qué hace ella aquí? – su reclamo se dejó oír, recordando que hace mucho años, fue ella quien planteó la misma pregunta.
- Creo que la última vez que nos vimos te deje claro que entre tu y yo ya no había nada – "entonces si es cierto que tuvieron algo"- la modelo dejó de lado sus pensamientos y siguió escuchando – por eso no veo por qué debería darte explicaciones de lo que yo hago.
- Pero George, pensé que solo era un riña tonta y que te alegrarías de volver a verme - su mirada despectiva se posó sobre la morena - Aunque por lo que veo no tardaste en encontrar alguien que te acompañara
- No la metas en esto, te dejé muy claro que no quería volver a saber de ti, así que por favor sal de mi casa y no vuelvas a insultar a Yukari de esa manera.
- Pero George, no me puedes cambiar por esta!
- Primero que nada, yo no soy ninguna esta, a diferencia de ti, no me voy ofreciendo por ahí. Así que entiende de una buena vez, lárgate en este mismo momento, antes de que yo misma te vote.
- Tú no me vas a…
- Kaori, no lo volveré a repetir, vete. Tu ya no eres bienvenida aquí – lanzando una furibunda mirada a ambos salió azotando la puerta.
- Dios, pensé que no se iría nunca – el peliazul cayó en el mueble, tirando la cabeza hacia atrás. Cuando se sentó correctamente vio a la modelo parada con los brazos cruzados y con una mirada que claramente requería una explicación.
- Te diré algo, George Koizumi, puede que me estés ayudando, y te lo agradezco, no sabes cuanto. Pero no voy a tolerar que tus ex novias vengan a insultarme y faltarme el respeto así que creo que lo mejor será que yo me vaya.
El diseñador la miró claramente divertido, mientras una sonrisa se iba dibujando en sus labios. Colocó sus manos atrás de su cabeza antes de sentenciar.
- Estás celosa – ente sus palabras la morena chilló de frustración. No pretendía que él creyera eso, o ¿es que era tan obvia? Había cuidado sus palabras para que no sonaran de ningún modo así, pero al parecer el la conocía muy bien… o sabía mucho de mujeres. Lo último hizo que sintiera una frío en el pecho, al considerar la posibilidad de que el haya tenido a muchas mujeres a su lado.
- No estoy de ningún modo celosa. Solo que no tolero que me…
- Basta Yukari. Esto no se volverá a repetir, porque no tengo ex novias. Lo más cercano que tuve una fue Kaori – su voz se oía nostálgica, como si estuviese recordando cosas de hace tanto, aunque rápidamente deshecho esos pensamientos -pero eso sucedió hace muchos años.
Al escucha de sus propios labios que no existían tales mujeres sintió un gran alivio en su pecho, pero no se permitió expresarlo.
- Está bien, pero creo que lo mejor es que me vaya, no quiero que piensen cosas que no son ciertas. Ella podría creer que tú y yo… bueno podrían creer que está pasando algo que no existe.
- ¿Y? No me importa lo que ella piense, además ya te he dicho que lo que según tú no está pasando, yo ansío que ocurra – sus palabras la hicieron estremecerse. En sus ojos podía ver que él la deseaba, pero ella no quería solo deseo, ella quería amor, y por el momento no estaba buscando ninguna de las dos cosas.
- No quiero hablar de eso ahora. Han pasado tantas cosas juntas, que yo…. Buenas noches – salió corriendo de la sala, al ver que él intentaba acercarse a ella.
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- Arashi, ya le llamado tantas veces a su casa y no me contesta. ¿Estará bien?
- Bueno, creo que si está con George es perfectamente razonable que no conteste – sus mejillas se tornaron de un color rojo ante sus pensamientos.
- Hentai! – le dio un pequeño golpe en la cabeza para hacerlo reaccionar – Pero , sabes… aunque no sepa de ella, me siento tranquila, así que no creo que ella esté mal o en peligro. Mejor vamos a dormir, ne?
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- Hiro, necesito hablar contigo… Sí, sé que es tarde, pero es urgente… No, yo estoy bien, es Yukari…. Bueno, entonces nos veremos en media hora en el café de siempre, está bien?... sí, nos vemos.
Isabella cerró la llamada y se dispuso a encontrarse con su amigo. Ya había acordado que Hiro tenía que saberlo, y la modelo había aceptado que fuese Isabella quien le diese la noticia.
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- Señor, como Ud. ordenó el hombre ha sido debidamente castigado.
- Muy bien, quiero verlo muerto. Pero antes, quiero que sufra. Cualquiera que ose desobedecerme debe morir. Y más aún si se atrevió a ultrajar la pureza de ese ángel – el periódico en sus manos estaba reducido a una bola de papel retorcida – vete y que se cumpla mi orden. Ya más tarde iré a verlo personalmente.
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El sonido del viento pasando a través de las cortinas era lo único que se dejaba escuchar en la casa. Ambos habitantes estaban en sus respectivas habitaciones, mientras que una estaba durmiendo, el otro daba vueltas en la cama intentando apartar los pensamientos que lo atormentaban.
Sentía muchas cosas en su interior que peleaban por dominarlo. Por un lado estaba la furia, tristeza y culpa por lo que le había sucedido a Yukari; por el otro estaba feliz, en poco tiempo había conseguido asegurarse de que la modelo aún tenía sentimientos por él, aunque era una mujer muy orgullosa y no lo admitiría fácilmente.
Esa noche casi la había besado y ella también lo había querido. Pero tenía que aparecer Kaori, eso era otro tema que lo tenía preocupado. Se imaginaba qué era lo que la traía hasta Japón y sus suposiciones no lo tranquilizaban en lo más mínimo.
Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que le costó darse cuenta de los sollozos que se dejaban escuchar desde la habitación de la morena. Cuando se dio cuenta, se levantó rápidamente, de seguro estaba teniendo una pesadilla.
Cuando abrió la puerta de la habitación, ella pegó un grito y empezó a llorar fuertemente. Él se acercó con premura al a cama, con suavidad la tomó por los hombros y al verla poner resistencia le habló al oído.
- Soy, yo. Soy George, estoy aquí. Nadie te va a hacer daño.- calmada por sus palabras, fue relajándose en sus brazos, y aunque en ningún momento pareció despertar por completo se volvió a dormir. Cuando el peliazul la quiso recostar, se percató de que ella sujetaba fuertemente su camisa. Cuando intentó quitarla, ella frunció el ceño y apretó al agarre.
Con una sonrisa, se colocó al lado de ella y le pasó un brazo por la cintura, para al fin dormir tranquilamente.
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Cuando se levantó el sol recién salía en el horizonte, pero ella ya no podía seguir durmiendo. Desde aquella noche – hace una semana ya – no podía dormir mucho. Se volteó y lo encontró a su lado, con su brazo alrededor de su untura, como todas las veces que dormían juntos, desde la noche que ella había tenido esa pesadilla.
Lo mejor era que se levantara, debía arreglarse para la reunión con el Sr. Mitzuki que se llevaría a cabo ese día. Kaito había dicho que no llegara tarde, que se presentaría el proyecto tal cual era y conocería además a todas las otras modelos.
Ardía de ganas por ver la cara de Kaori cuando la viese llegar con George. Con cuidado de no despertarlo se levantó de la cama y se metió a la ducha.
Una semana, en una semana había pasado tanto. Desde le ataque, las pesadillas no la dejaban en paz y solo cuando George la abrazaba por las noches podía dormir tranquila, se sentía segura. Y aunque dijeran que era tonta y obstinada no estaba dispuesta a ir a un psicólogo, no se sentía bien contándole a un extraño lo que le había sucedido, ella sola podía con eso y lo estaba logrando muy bien.
Otra cosa que la tenía intranquila era la relación que mantenía con George, no eran novios, pero ni simples amigos, tampoco amantes y eso la estaba matando. No sabía qué era lo que tenía con George. Podía ver claramente que él la deseaba, y sin embargo no la había presionado ni intentado seducirla para llevarla a la cama – aunque era irónico, pues ella ya estaba en su cama.
Todo era tan confuso. Él le dijo que la amaba y que había vuelto para recuperarla, pero no estaba tan segura de que él siguiese sintiendo lo mismo después de todo lo que había visto. Tal vez, después de eso el ya no estaba interesado en ella, tal vez solo la estaba ayudando por lástima.
La posibilidad de que él ya no sintiese nada por ella, en el momento en el que ella empezaba a aceptar sus sentimientos por é, la atemorizaba.
Salió de la ducha antes de que el peliazul se despertara. Cuando entró en la habitación lo encontró en la misma posición en la que lo había dejado. Con la sabana sobre su cintura, dejando ver su bien trabajado abdomen y espalda.
Yukari se mordió el labio al recordar las veces que ella había recorrido su cuerpo, pero de eso hacia ya tantos años. Se acercó con cuidado a la cama y llevó sus manos hasta algunos mechones rebeldes que caían sobre su rostro. Con un dedo recorrió suavemente el contorno de su rostro y se entretuvo en sus labios.
Se engañaba si negaba que se moría por volver a probar esos labios. Suavemente se fue acercando a su rostro y cuando estaba a escasos milímetros de sus labios, él abrió los ojos. Yukari se quedó petrificada, el color rápidamente e apoderó de sus mejillas, al verse descubierta.
George la observó unos segundos y esbozó una sonrisa de autosuficiencia al momento en que la atrajo hacia él y terminó con la distancia.
En el exacto momento en que sus bocas se juntaron, Yukari perdió toda capacidad de pensamiento. Por primera vez, desde que se reunieron no protestó y en cambio se dedicó a saborear y disfrutar el beso.
Se separaron por la falta de aire. En ese momento la morena pudo notar que se encontraba completamente echada en la cama y que George estaba encima de ella. El ya mencionado la miraba embelezado, se había dado cuenta y estaba esperando su reacción.
No sabía si fue el ardor del momento, si fue el hecho de que estar en esa posición con él le traía tan bueno recuerdos o si fue por pura y libre decisión que lo tomó por el cuello y lo acercó peligrosamente a sus labios.
Se quedaron mirándose a escasos milímetros del otro, en sus miradas se podía leer el deseo del otro. Cuando ella ya lo atraía finalmente el inoportuno sonido del teléfono los trajo de vuelta la realidad.
George hundió la cabeza en la cama, por sobre el hombro de la modelo, con frustración.
- George, el teléfono.
- Que molesto puede ser – con resignación se levantó de la cama y se dirigió a tomar el auricular.
Yukari aprovechó ese momento para huir al baño y terminar de cambiarse, pues aún continuaba en toalla solamente.
Para cuando salió del baño, encontró a George en el balcón de su habitación. Estaba solamente con el pantalón de pijama y se veía aun mejor con la mirada perdida en el horizonte.
Yukari lo miraba con atención.
" Y cómo se supone que lo mire ahora a la cara? Por Kami, si prácticamente me tiré a sus brazos, cómo puedo hablarle ahora?. Kami, qué hago?... Y si le doy una oportunidad, tal vez nosotros… pero y si ya no quiere algo serio conmigo y solo quiere que nos acostemos?... Oh Kami, estoy tan confundida, pero y si yo…"
Sus pensamientos se interrumpieron cuando el peliazul giró y posó su vista sobre ella. Rápidamente se situó a su lado y habló con mucha tranquilidad.
- Kaito llamó, dijo que por favor estemos temprano. Y por la hora que dijo ya estamos tarde.
- No es posible, si yo… - al mirar el reloj, vio que efectivamente tenían el tiempo exacto para salir corriendo, o sino llegarían tarde, para variar – Kami, es tardísimo.
Mientras que la morena iba corriendo por la habitación, gritando, tirando cosas y buscando prendas, George se duchó, cambió y la miraba divertido desde la puerta.
- Yukari, aunque me parece muy divertido verte correr así, creo que sino sali… - antes de que pudiese terminar ella ya lo estaba jalando hacia el auto.
- Vamos, deja de hablar tanto, es tarde.
Obedeciéndola, arrancó el auto con dirección a las oficinas de Fashion Age. Apenas llegaron a las puertas, Yukari no esperó a que el diseñador le abriese la puerta del auto y salió disparada al edificio.
George la pudo alcanzar cuando esperando el ascensor, que la llevaría al centro de reuniones en el 4to piso.
- ¿Estás nerviosa?
- Claro que no. Soy una profesional y esto es algo normal para mí.
- Entonces ¿por qué estas temblando? – su pregunta hizo que se diera cuenta del hecho. Y la verdad era que no estaba nerviosa, pero la proximidad al peliazul después de su encuentro vespertino la ponía en ese estado. Pero eso era algo que su orgullo no estaba dispuesto a admitir.
Para alegría de la morena las puertas abriéndose le brindaron la oportunidad de huir sin tener que dar ninguna explicación.
Cuando entraron al salón, vieron alrededor de 50 chicas y mujeres en un amplio salón crema. Con decoraciones en marrón y dorado muy hermosas. Lámparas y arañas colgaban de las paredes y el techo. Y una gran mesa central ocupaba casi todo el espacio.
- Srta. Hayasaka, que bueno que haya venido. Estábamos por empezar la reunión.
- Buenos días Sr. Mitzuki. – ambos se fueron a sentar al costado de Kaito, quien había separado dos asientos.
Mientras terminaban de arreglar los últimos detalles para comenzar la reunión, Yukari pudo ver como, desde el otro lado de la mesa una furiosa pelirroja la fulminaba con la mirada. Ante eso la modelo no pudo más que sonreír con sorna. Para provocarla aún más, se arrimó un poco más hacia el diseñador y le habló.
- George, quería tardecerte que me hayas acompañado – él la miró sorprendido y luego le dedicó una sonrisa.
- De nada, Yukari – se volteó cuando escucharon al Sr. Mitzuki llamando la atención de todos.
- Buenos días a todas y todos, quiero agradecerles su presencia en esta reunión. Al verla aquí me complace concluir que han decidido ser parte de este proyecto. Estoy muy emocionado de presentarles al hombre que hará esto posible, el Sr. Koishi Souma.
El hombre apareció detrás del Sr. Mitzuki y se dedicó a observar a todas las modelos. Saludó con un leve asentimiento de cabeza y se volvió a sentar, pero sin quietar la mirada de ellas.
El director prosiguió con la explicación acerca del lugar, la fecha, y duración del evento. A partir de ese día, dentro de dos semanas tendrían que viajar a Berlín par empezar el desfile en esa ciudad y luego seguirían por toda Europa, hasta Paris, donde se llevaría a cabo el desfile final. Pero esos eran datos que ya todas dominaban, lo único que no sabían y que era de vital importancia era el nombre del diseñador. La verdad es que se estaba impacientando por las largas que le estaban dando al asunto.
- Bueno, sin más que decir, creo que ha llegado el momento de revelar a la mente maestra detrás de ese proyecto. Él, aunque es aún joven, se ha abierto paso en el mundo de la moda europea, ye stoy confiado en que hará lo mismo en Asia y sobre todo en Japón. Damas y caballeros, me permito presentarle al Sr. George Koizumi.
Al momento en el que el Sr. Mitzuki pronunció ese nombre Yukari volteó la cara rápidamente hacia el peliazul, quien ya estaba poniéndose de pie y se dirigía hasta el director.
Cuando se posicionó al frente de la mesa, se dirigió a todos con una seguridad majestuosa.
- Agradezco a todas su presencia y creo que ya el Sr. Mitzuki ha dicho todo lo que era necesario. Espero que podamos trabajar juntos y que esta línea que estoy sacando sea todo un éxito. Permiso. Buenos días – se dirigió nuevamente a su sitio junto a Yukari.
- Bueno, sin más que decir, me gustaría terminar los detalles con sus representantes.
Todas las modelos empezaron a salir de la sala. La primera en salir fue la morena, y detrás de ella el peliazul. Rápidamente se dirigió al baño, con la esperanza de tranquilizarse y poner su mente tranquila para poder hablar con George.
El diseñador se quedó a mitad del camino, esperándola.
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- Esto no se quedará así, George Koizumi. No voy a permitir que me quites a Yukari. No después de todo lo que he esperado por ella. No ahora que ya estoy tan cerca de conseguirla.
Dios! Que vergüenza con Ud. No creo que disculpándome mil veces, puedan perdonarme. Pero qué les puedo decir, el colegio a parte de la inspiración son los impedimentos que he tenido para poder actualizar.
Pero bueno, ahora ya he terminado el colegio..(buaaa, mi último año ya se ha ido) y creo que el tiempo que podré dedicarle más tiempo a mis fics.
Hablando de la historia, quiero agradecerles enormemente sus reviews. Pasamos los 100 reviews… qué emoción!! Ay, creo que lloraré. Arigato gozaimasu
Qué les pareció el capitulo? Han pasado muchas cosa entre estos dos, no creen? Pues aunque hayan dado un paso adelante, creo que las cosas que sucederán los harán retroceder dos. Ya veremos que es lo que planea este singular personaje que aparece entre escena y el por qué de la extraña actitud de Kaori.
Nadja-chan: Gracias por tu comentario, y lamento muchísimo la demora, pero creo que ahora sí podre actualizar pronto. Ja!
Pastelito: Gracias! No sabes cuanto me agradan que me critiquen (siempre y cuando sean criticas constructivas) me ayuda mucho a mejorar. Bueno pues, creo que podríamos decir que me faltó mucho a la hora de contar la parte del ataque, peor la verdad es que estaba en la nada. No teía idea de cómo narrar esa parte. Ahora, leyendo un poco he ido corrigiendo algunas cosas, y también de otros capítulos. Tal vez pronto pueda subir los capítulos corregidos. Bueno, ahora Isabella tampoco ha sido muy protagónica, pero creo que en el próximo capitulo, que ya estoy escribiendo tendrá más participación. Hasta entonces. Cdt! Ja!
MARITZA: Hola! Bueno pues, parece que logré que sintieran el suspenso junto a Yukari, y claro que no iba a permitir que nuestra modelo pasara por algo tan fuerte como una violación. Pero creo que ese susto fue bueno y sobre todo para George, no crees? Jajaja, cuidate, espero que sigas leyendo esta historia. Nos leeremos pronto. Ja!
Yuuki: Hola! Que bueno que te haya gustado el capitulo. Lamento mucho la espera tan larga, espero que aún estés leyendo esta historia. Ja!
Lovemamoru: Gome ne!! Mira que no he podido cumplir con tu pedido. Esta ha sido la vez que más me he demorado, no? Pero mira lo malévola que soy (jajajajjajaja) de veras lo siento, espero que sigas ahí. Cdt!
Neko-selene: Bueno, cada uno tiene su opinión y creo que no pecas al decir que no te agradó el cap, espero que sigas leyendo la historia. Cdt!
cereza-Felina: ohayo! Lamento dejarlos así, pero era necesario. Bueno en este capitulo George ha tendio grandes avances, no crees? Ya veremos como va desarrollándose la relación de esta peculiar pareja.
Patzy-chan: Hola, bienvenida. Me alegra mucho que te gste mi historia y pues no tienes nada que agradecer, yo escribo por los mismos motivos que tu lees, inconformidad con el final. Pues espero que sigas leyendo. Lamento la demora. Cdt!
krla2sp: Hola! Dios, que pena contigo, mira todo lo que me he demorado. Gracias por tu apoyo y pues aki está el décimo capitulo. Espero que sigas por ahí. Y que te haya gustado el capitulo. Cdt, nos estaremos leyendo. Ja ne!
yuuko-hime: Hola! Pues como ves ha llegado, por fin, el capitulo. Ho! Ya viste que Yukari es muy necia y no acepa la idea del psicólogo, y en cuanto a la parejita, aunque parezca que vna avanzando hay cosas que les traerán problemas. Cdt! Ja!
Yameneftis: Gracias, aki te dejo el siguiente capitulo! Matta!
Bechi: hola, gracias por tu comentario, espero que sigas leyendo. Cdt!
Yarumi-san: Gracias por tus palabras…, espero que este capitulo también sea de tu agrado y aunque amo a a esta pareja, creo que las haré sufrir otro poquito. Cdt! Nos leeremos pronto.
Eloisa: Konbanwa Eloisa-chan! Por fij traigo el capitulo, que, ufff, si me ha tomado su tiempo escribirlo. Que opinas? Hay todavía muchas cosas que les deparan a esta parejita, pero ya veremos como lograran salir de estos problemas. Hasta ahora nadie me ha preguntado por ese misteriosos personaje ( tanto misterio??...¬¬) que aparece entre escenas, pero ya veremos cuanta participación tendrá ahora que se ha decidido ir contra George. Muchas gracias por el logotipo, está muy hermoso, y pues calro que lo utilizaré para promocionar el fic, claro que dándote el merecido crédito. Espero que me dejes tu opinión acerca del capitulo y ya nos estaremos viendo. Ja ne!
Arcueid
