DISCLAIMER: Los personajes de la caricatura no me pertenecen. La trama si es absolutamente mía y lo hago por mero entretenimiento.

*Nos leemos al final.


.

.-La Miseria di un Arlecchino-.

.-Capítulo IX-.

.- Il Signore di arroganza-.

(El señor de la arrogancia)

.

"Comenzaba el reparto de personajes. A mí me tocaría por lo menos desempeñar nada más ni nada menos que… bueno, más de uno. ¿Sorprendidos? Sí, yo también… Y es que salió un personaje extra, algo que surgió de sorpresa en el drama de mi obra, algo que me forzó a alterar un poco mi plan. Y eso pasaba porque yo no estaba tomando en cuenta a las demás personas. No era solo a mi amada a quien le ofrecía este espectáculo de engaños, sino también, a más espectadores. Esto me empujó a improvisar en la obra que apenas comenzaba, que apenas y se había escuchado la tercera llamada para que se abriera el telón, y diera paso a mi deprimente función..."

.


Aquel momento solo había durado aproximadamente 7 segundos. Los suficientes como para creer que realmente habían sido minutos pues el tiempo parecía ir lento. Tanto que hasta juré haber apreciado el sonido de nuestros latidos que enseguida se sincronizaron para que pareciera un solo corazón.

Pero cuando ella se dio cuenta de la comprometedora posición en la que nos encontrábamos, estos latidos comenzaron a acelerar y pude asimilar que con ello se asomó un sonrojo en la cara que no podía apreciar por culpa de la máscara que llevaba puesta. En ese momento, cuando se separó inmediatamente de mí, regresé a la realidad viendo muy bien como algunas personas estaban a nuestro alrededor mirando de curiosos, mientras que otros seguían en lo suyo ignorándonos por completo.

Sin embargo, aun siendo el centro de atención de la dama que se había alejado de mí, aparte de su mirada sorprendida, pude sentir otras y esto causó que me girara y me topara con dos chicas; Con Bellota y con Burbuja.

Me sorprendí un poco al notar la presencia de la morena, pues enseguida supuse de que estaba relacionada con Bombón porque la estaba acompañando.

Que pequeño era el mundo. Todo este tiempo de conocer a la pelinegra, y nunca me había enterado que era amiga de Bombón… Vaya que si era distraído, o más bien, no me importaba la vida de los demás.

Pero aun con mi leve sorpresa, no me evitó que volviera a dirigir mi vista hacía la dama de cabellera pelirroja que estaba frente a mí. Ella lucía tan hermosa que perdí las palabras que tenía preparadas para ofrecerle mis disculpas. Pues estás se rehusaban a salir ya que mi mente prefirió seguir admirando la presencia femenina que ocasionaba que despertaran mis más escondidos deseos. Era tanta la elegancia que desprendía que aunque luciera disfrazada, no dejaba de trasmitirme una sensación agradable y que me volvía loco.

— ¿Se encuentra bien? —Le pregunté cuando me di cuenta que ninguno de los dos rompía el silencio. Ella me vio y solo se limitó a asentir con la cabeza. —Me alegro… y discúlpeme, no la vi.

—Descuide, también fue mi culpa. —Me contestó tímidamente, algo que me pareció bastante enternecedor. Y ahora que analizaba las cosas, esta sería la segunda vez en la que me la encontraría así, por accidente. Una fue después de ensuciarla, algo de lo que me arrepiento un poco, y ahora pasa en esta ocasión… Pero claro, ella no lo sabía.

Había aprendido algo de modales, ciertamente era muy fácil imitar a un noble. Pero justo cuando me disponía a decirle que era su admirador, a lo lejos vi como varios hombres uniformados seguían a otro hombre. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, sospeché que se trataba del padre de Bombón.

—Aquí estabas, sabes muy bien que no tienes que alejarte demasiado de mí. —Regañó a la dama que se encontraba frente a mí a lo que ella solo inclinó un poco su cabeza en señal de arrepentimiento.

—Lo sé, padre…—Dijo en un susurro el cual yo alcancé a escuchar. Y con ello, efectivamente no me había equivocado… ¿Ese hombre era el Dogo? Me quedé quieto por unos segundos más y noté como aquel que me veía expectante, se acercaba a mí.

—Y… ¿quién es usted? —Preguntó mientras me analizaba de pies a cabeza. Al ser cualquier hombre ya me hubiera intimidado por la presencia de ese señor, pero vamos, hablábamos de mí. Sea el papa o sea como él, el Dogo… Yo lo vería como simples personas. Siempre pensé que los títulos estaban de adorno, y que si estaban en el poder era por meras artimañas, algo como lo que ahora estaba haciendo al hacerme pasar por un aristócrata.

Y por esto, me presenté como tal.

—Lord Raffaele Morebucks… mi señor. —Me incliné como reverencia y lo vi fijamente a los ojos. Entonces noté como estos me mostraban algo de sorpresa.

—Oh, pero si es del consejo de los diez. —Asentí levemente y lo dejé continuar. —Que descortesía la mía, pero bueno, es que yo creía que llegaría conmigo primero…

—Acabo de llegar. —Me excusé de inmediato sin dejar mi postura. —Y me pareció buena idea conocer el famoso carnaval del que está muy orgullosa toda Venecia, mi estimado Dux*.

—No lo culpo. —Me contestó de vuelta amablemente. —Esto es algo de las muchas cosas de lo que me enorgullezco de regir esta ciudad.

Entonces, noté como enseguida de nosotros seguía ella. Tan distante de la conversación, pues prefería seguir hablando con sus amigas. Ni siquiera me había prestado atención, casi me ignoraba por completo y eso me hizo sentí incómodo. Sin embargo, antes de que yo intentara meterla a la conversación que tenía con su padre, él se me adelantó presentándomela.

—Mi lord, ella es mi hija. —Luego, le indicó que se presentará cordialmente ante mí a lo que se hincó para extender su vestido haciéndome una educada reverencia. —Lady Bombón Utonio.

—Un gusto conocerla, mi lady. —Entonces, sujeté su mano con delicadeza y le deposité un débil beso en el lomo de su mano. Incluso, mientras hacía esto la vi directamente a los ojos procurando alargar el momento. Me tener este contacto con ella aunque fuera muy leve, entonces, ella se dio cuenta de las intenciones que tenía y disimuladamente quitó su mano. No mentiré al decir que no me desilusioné un poco.

—El gusto es mío, mi lord. —Dijo un tanto incomoda. Y antes de que pudiera sacar más plática con ella, su padre nuevamente decidió interponerse para llamar mi atención. Noté de reojo como volvía a ignorarme para prestar más atención a Burbuja y a Bellota quienes también me prestaron poca importancia. Entonces llegué a la conclusión que a la hija del Dogo no le interesaba nada los temas políticos que este tuviera con otros nobles, y por ende, no le importaba los mismos nobles.

Me sentí estúpido. ¿Había sido tanto esfuerzo para nada?

El padre de ella me seguía hablando de esa clase de temas, a lo que yo tuve que fingir que le ponía atención, más sin embargo, estaba más al pendiente de la muchacha que poco a poco se alejaba de nosotros. Al parecer ya estaba siendo custodiada por un grupo de guardias y por esa razón ya se podía alejar sin que su padre se preocupara por ella.

"Mierda" fue lo que pensé cuando la perdí de vista y cuando me veía casi arrastrado por su padre.

Hablamos por un rato más, y cuando notaba que se distraía con una pequeñez, aprovechaba para irme alejando de él. Pero para mí desgracia, esto no ocurría a menudo. Fácil pude haber buena parte de la noche, mientras me aburría y me frustraba internamente, ¿quién diría que el Dogo era un parlanchín de primera? No saben cuántas eran mis ansias de callarlo o dejarlo hablando solo…

Y al parecer mi suplicas fueron escuchadas cuando se distrajo con algo de aquel "tour" que me estaba dando por las calles de Venecia mientras éramos acompañados por guardias, y con extrema sigiles me escabullí entre todos ellos para alejarme considerablemente y buscar a la persona en la que yo estaba interesado de encontrar.

Menuda suerte la mía al haberme topado con el padre justo cuando me la acababa de topar. Ahora, me será difícil volver a encontrarla, y más teniendo en cuenta que el Dogo al enterarse de mi ausencia empezaría a buscarme desesperadamente. Por esta razón y muchas cosas más me encantaba no ser de la nobleza. Esto para mí era un completo mártir.

Caminé por un buen rato hasta que llegué a la plaza, entonces, a lo lejos pude divisarla a ella y las otras dos que le hacían compañía. Sin dudarlo, me acerqué hacía donde estaban y con paso firme fui hasta quedar frente a ellas. Burbuja había sido la primera en darse cuenta de mi presencia, y por ende Bellota y Bombón la siguieron.

—Lord Morebucks…—Dijo cortésmente Bombón pero cuando se dio cuenta que no estaba mi padre conmigo se extrañó. — ¿No estaba mi padre con usted?

—Ah, sí. —Le contesté con simpleza. Inmediatamente me auto regañé y recobré mi postura de aristócrata. —Quiero decir que lo he perdido de vista y ahora no lo encuentro.

—Ya veo, ¿quiere que le ayude a buscarlo? —Peguntó con cortesía sin dejar de mirarme. Yo solo asentí.

—Si no la molesto…—Dije para igualar la cortesía con la que ella me trataba.

—Para nada. —Contestó con un tono de voz casi automático. Algo que me estaba irritando en cierta manera, pues, se notaba la monotonía con la que me trataba. Al parecer era un trato para el tipo de personas con las que ella y su familia frecuentaban. Entonces pensé que ella estaba fastidiada con su estilo de vida. Lo inducía muy bien, ya que Bombón era muy fácil de analizar. Sus emociones eran tan claras.

Y yo podía asegurarlo pues yo había descubierto sus facetas. La rabia cuando era el arlequín, la cortesía aburrida cuando soy Raffaele, la pasión cuando escribe cuando soy su admirador, y la dulzura de su trato en aquella vez que me la topé siendo un simple campesino por llamarlo así.

Descubrí entonces que ella solo se expresaba completamente cuando me escribía las cartas que yo conservaba con tanto cariño. Y la verdad, es que estaba dispuesto a conocerla y hacer que ella se abriera a mí sin la necesidad de ser un anónimo.

Por eso quería verla hoy, pero no de esta forma…

Ya que justo ahora que caminaba a su lado buscando a su padre, ella no hablaba conmigo. Ni siquiera hacía el esfuerzo de sacarme tema de conversación y esto me frustró.

—Luce muy bella, señorita. —Le dije para romper el silencio que se formó en cuanto nos alejamos de sus amigas y solo unos cuantos guardias nos acompañaban guardando una distancia considerable.

—Muchas gracias, mi lord. —Me contestó. Era ahora que quería quitarle la máscara para ver si por lo menos había logrado causarle un rubor en sus blancas mejillas. Pero no podía simplemente hacerlo, porque si lo hacía, no sabría que excusa podría darle.

No podía decirle simplemente; "Ah, lo siento es que quería comprobar lo hermosa que es porque por su delicada voz, me hace imaginarle realmente bella."

Aunque, bueno tal vez si podía…

Entonces, cuando pasamos por unos callejones con poca gente alrededor y unos niños pasaban corriendo enseguida de nosotros, me posicioné frente a ella y ladeé mi cabeza hacía mi lado derecho sin dejar de verla directamente a sus ojos rosados.

Ella me imitó pero a cambio de mí quien expresaba curiosidad, ella se mostraba confundida.

— ¿Sucede algo, lord Morebucks?

—No, nada. Nada malo al menos, mi lady…—Ella se mostró aún más confundida de lo que ya estaba. Pero no me dijo nada y espero a que yo hablara—Es solo que quería comprobar lo hermosa que es porque por su delicada voz, me hace imaginarle realmente bella.

Maldije nuevamente la máscara que la cubría, pero esperé ver su reacción en su mirada. Y lo que vi realmente me frustró. Ya que esta no me decía mucho.

Pasaron un par de segundos pero no tan largos como para que ella no me dijera algo. Al contrario, al instante ella solo desvió su mirada y pareció tomar una postura más erguida, algo que me dejaba a mí con la interrogante de no saber que le había parecido mi comentario.

—Me complace su comentario, mi lord. Realmente me siento halagada. —Ahí estaba de nuevo ese tono uniforme de ella. Uno tan vacío que estaba sin sentimientos y que en realidad no había sentido nada con lo que le había dicho.

—Tal vez le parezca algo imprudente, pero… ¿Podría mirarla sin su máscara? —Decidí ignorar lo anterior, ya que solo quería concentrarme en que había conseguido un momento a solas con ella, eso sin contar a los guardias que estaban a la vez cerca y alejados de nosotros.

Espere su respuesta, y nuevamente no pasó mucho cuando ya estaba quitándosela a lo que yo me mostré complacido.

—No me equivocaba. Es usted realmente hermosa…—Y allí estaba su rostro bien delineado con sus mejillas de porcelana y sus orbes rosados tan atrayentes. Sus labios rojizos y perfectos para ser… besados.

Quise contenerme, pero sencillamente no pude. Era tan difícil hacerlo teniéndola justo en frente mío, teniendo un fácil acceso a besarla. Así que decidí quitarme la máscara, pero no por completo para que ella no alcanzara a notar mi cara, solo lo suficiente como para descubrir mi boca. Yo no despegaba en ningún momento mi vista de ella. Bombón en cambio, mantenía sus ojos al suelo, supongo que era una muestra de educación ante un hombre con mayor importancia que la de su padre, pero hubiera preferido mil veces que me viera directamente a mis ojos…

Sin que esperara algún otro cambio de actitud en ella, me acerqué más para quedar frente a frente. Ella al notarlo, levantó un poco su rostro y me vio con algo de duda.

—Es demasiado hermosa. —Volví a decir con el propósito de ver si había un sonrojo en ella, pero nada pasó. Ni siquiera alguna muestra de un titubeo o un cambio en sus emociones.

Así que quise prometerme que esta noche no me despediría de ella sin siquiera haberla visto sonrojada o que dejara su actitud monótona conmigo. ¿Pero cuál sería la mejor manera de hacerlo? Entonces, se me vino a la mente una idea que sabía que funcionaría…

Le diría que era su admirador secreto.

Pero antes, no me resistiría a robarle un beso…

Lo haría. Estaba ya muy decidido en eso. Y en cuanto acabara de hacerlo le diría en forma de susurro que era yo el hombre de las cartas.

Así pues con aquella idea, la tomé de los hombros a lo que enseguida ella e sorprendió un poco. Me alegré con eso, ya que empezaba a mostrarme algo más que unas palabras vacías. Me fui acercando poco a poco con mis labios destapados al rostro de la dama que estaba reaccionando un poco lento, pues no se había dado cuenta de que me estaba acercando peligrosamente a ella con mis oscuras intenciones.

Pero cuando ella levantó su vista, inmediatamente noté mediante mis ojos que estaban entre abiertos, como ella abría los suyos de una manera muy alarmada, entonces, cuando estaba a punto de rozar mis labios con los de ella, mi amada se había quitado empujándome con insistencia y así, terminando de negar aquel beso que yo anhelaba tanto darle.

Se quedó un poco petrificada y fija su mirada en mí. Me lamenté bastante cuando su ceño estaba fruncido y con firmeza me preguntó:

— ¿¡Qué pretende?!

Aun con mi máscara mal acomodada y habiendo escuchado claramente su pregunta, no pude responderle. Sinceramente no esperaba ese tipo de pregunta, bueno, a decir verdad tampoco me esperaba que no lograra robarle un beso.

— ¿¡Ah?! —Me insistió al notar que no respondía y logró sacarme de mis pensamientos.

—Besarla. —Dije con simpleza olvidando por completo mi identidad. Aquello no lo había dicho siendo Raffaele, el arlequín o su anónimo. Aquello lo había dicho honestamente, ya que era lo único que sabía que yo en sí quería.

Entonces, al contestarle eso, ella se sorprendió pero no hubo un sonrojo, solo logré que frunciera más el ceño.

— ¿Disculpa? Pero, —Dijo indignada, — ¿Cuándo le di permiso de hacerlo?

Me arrepentí de haberle contestado eso. Y regresé inmediatamente a mi papel de Lord.

—Discúlpeme, no quería que se…

— ¿¡Qué me molestara?! —Luego tomó aire y bufó con fastidio encarándome. — ¡Pues claro que me molesté!

Esto estaba mal… No era así como quería que pasaran las cosas. Se suponía que con besarla yo le revelaría mi identidad… O parte de ella. Y que entonces, la velada fuera más amena para los dos. Pero ella se había negado completamente y debo admitir que me sentí muy extraño. Porque aunque suene algo engreído, yo estaba impuesto a que una mujer aceptara gustosa mis halagos o que se dejara acortejar, ya que yo tenía experiencia en esos caso pero… Pero ahora era todo lo contrario. Había sido rechazado por la mujer que realmente me importaba.

—Mi más sincero perdón, mi lady. No quise enfadarla y mucho menos incomodarla. —Bombón me dedicó una mirada algo enojada, pero sabía que realmente no estaba resentida ya que no era la misma mirada que me dedicó cuando la traté con sarcasmo, la hice víctima de mis burlas, le di una palmada en el trasero para así llenarla de harina y todo eso siendo el arlequín que se había indignado por haber sido llamado bufón.

—Mire, Lord Morebucks, no por ser un hombre con mayores influencias que las que tiene mi padre, le da derecho de… tratarme así. —Dijo intentando recobrar la postura de elegancia de una dama de la clase alta. Pero se estaba conteniendo un poco, yo bien sabía que al menos quería decirme más cosas que lograran ofenderme o hacerme sentir mal.

—Lo comprendo señorita. —Dije con comprensión y algo de falso arrepentimiento en mis palabras. Estaba fingiendo haberme arrepentido, puesto que como bien había querido dar a entender antes, realmente si quería besarla, pero lo que no quería era ofenderla. Ya que así estaba, algo ofendida. —No volverá a pasar, se lo prometo.

Bombón se me quedó viendo meditando mis palabras y luego asintió y se giró para seguir caminando.

Los guardias no habían interferido porque ni enterados estaban. Todo eso sucedió tan rápido que agradecí que estos no pudieran ver ya que me hubiera metido en serios problemas, ya que ellos servían al Dogo. Y no había nada más que molesto que un tipo acosando a la hija de este así sea un noble o no.

—Sigamos buscando a mi padre. —Dijo un poco más calmada tratando de volver a su tono uniforme de muchacha con clase. Yo solo me limité a asentir y me acomodé de nuevo la máscara que en ningún momento ella pudo verme con claridad, algo que yo agradecí pero que de cierta forma me incomodó.

¿No tenía la intriga de saber quién estaba detrás de la máscara? ¿No quería saber quién había osado intentar besarla, algo que seguramente era muy importante para ella?

Así me di cuenta que a Bombón no le importaba ni en lo más mínimo. No era la típica muchacha interesada en un hombre con dinero. Eso me alegraba pero a la vez me hacía creer que mis intentos por impresionarla y enamorarla siendo uno, no funcionarían con ella.

Genial, Butch acaba de matar a un tipo que no era necesario para mí. Simplemente genial.

Aunque, después de haberlo recapacitado, me serviría para poder estar cerca de ella. Esa era la razón principal de todo este embrollo y caso lo olvidaba. Era Raffaele solo para estar cerca de Bombón sin problemas ante su padre o la sociedad.

Pero ahora estaba teniendo bastantes problemas y ni siquiera había empezado a ir seriamente con el asunto de actuar de noble. Ya que Bombón me había negado un pequeño beso.

"Por supuesto Brick. Es una dama, no seas estúpido. No es la clase de chicas con las que estabas acostumbrado a estar." Me regañé mentalmente mientras que caminaba enseguida de ella en total silencio para no incomodarla.

Claramente era que para Bombón un beso era algo importante. ¡Pero eso es obvio, que estúpido fui! Ella era una delicada mujer virginal y con modales. No era como las demás, pues ella tenía dignidad y se daba a respetar. Un beso era tan importante como lo sería la primera vez de una mujer desnuda y dispuesta a entregarse ante su hombre amado.

"Realmente haces las cosas mal, Brick… Eres un tremendo idiota, aunque el llamarte idiota te quede corto." Mi propia conciencia me juzgaba de las formas más simples, burlonas y verdaderas. Pero aun siendo regañado no cambiaría. Mi terquedad ganaba siempre y era tan necio que no me echaba para atrás cuando me proponía algo.

Pero aparte de idiota, terco y lo demás, también era engreído. Vamos, pensé que Bombón se dejaría llevar por mis halagos y por la forma comprometedora en qué quedamos al final, y eso es porque realmente nunca nadie se me había negado. Mi orgullo estaba herido, ahora comprendía como se sentía Butch cada vez que Bellota lo bateaba aunque de maneras peores.

Por lo menos Bombón seguía sin saber que yo era su admirador… y el arlequín… y aquel chico corriente… y un ladrón de identidades…

Paré antes de que me enfadara conmigo mismo por tener tantos secretos para Bombón tan guardados y aun así yo me atrevía a mirarle a los ojos. Que en este caso sería de reojo mientras ella llevaba portando su máscara plateada devuelta.

A lo lejos alcancé a ver a su padre quien se notaba reocupado por la manera en que caminaba. Me estaba buscando.

—Padre…—Llamó la atención Bombón al hombre que volteaba a verla y al instante me miraba a mí notándose un poco más aliviado.

— ¡Lord Morebucks! Lo he estado buscando todo este tiempo.

—Me retiro, iré a buscar a Burbuja y a Bellota. —Decía Bombón a lo que yo volteé a verla pero antes de detenerla para que se quedara un rato más conmigo, esta se había alejado de nosotros para dejarme nuevamente con el hombre más aburrido que he conocido.

"Maldición." Pensé para mí mismo cuando me di cuenta de que ya no la vería más por esta noche… Y por quedarme a hablar con el señor Utonio.

.

.


— ¡No puede ser, casi la besa!

El grito de Burbuja había resonado por toda la habitación de la pelirroja, a lo que esto ocasionó que se avergonzara de la poca discreción de la rubia.

— ¡Baja la voz, Burbuja! —Regañó la chica de ojos rosas en forma de susurro.

—Lo siento. —Se disculpó de inmediato. — ¡Pero es que no lo puedo creer! ¿¡Quién se cree que es?!

—Lo sé, yo también me indigné como no tienes una idea. Pero realmente no me lo esperaba. Mucho menos de un hombre casado.

— ¡Que poca vergüenza! —Exclamó frustrada Burbuja mientras guardaba el vestido de Bombón y le pasaba la bata de dormir a esta. — ¡Ese hombre sí que es un descarado!

Cuando Bombón se terminó de desvestir salió ya con la bata puesta mientras se sentaba en su cama dispuesta para dormir. Burbuja seguía guardando las ropas en el extenso armario que la pelirroja poseía mientras que estaba también ocupada haciendo berrinches por la situación que su amiga le acababa de contar.

—Tranquila Burbuja. No le voy a permitir que vuelva a hacerlo, además de que me lo ha prometido y si es un caballero como debe ser, cumplirá su palabra.

—Un caballero muy infiel y libertino a su mujer, al parecer. —Contestó con ironía mientras acaba de terminar de guardar todo en el armario. —Dudo que cumpla. Pero perdona que se lo diga así señorita Bombón, pero detesto a ese tipo de hombres que creen que por verla a una tan inexperta, ya van a caer fácilmente ante los brazos de cualquier hombre.

—En eso tienes razón…—Después de un tiempo, se detuvo a analizar las palabras de la chica de ojos azules. —Oye, espera un momento, ¿qué me estás tratando de decir?

—Que ese hombre quiso aprovecharse de su ingenuidad. —Dijo con sinceridad. —Ya que al no salir tan seguido, bien sabemos que no es tan… capaz, de saber las intenciones de un hombre.

Bombón frunció el ceño a lo que enseguida Burbuja se disculpó.

—No me malinterprete, quiero decir que realmente hay bastantes cosas por las que tienes que aprender acerca de un hombre, señorita Bombón. Y tipos como ese lord, por lo poco que me cuenta, solo busca pasar el rato en su estadía en Venecia mientras que su mujer no sabe lo que trama.

—Si… Tienes razón, Burbuja. —Luego bajó su mirada y luego suspiró derrotada. —Y para colmo, mi padre le ha invitado a comer mañana a lo cual, por lo que supe, este aceptó gustoso.

—Así que mañana vendrá, —Bombón asintió, —pues tenga cuidado, señorita. No quiero que se sienta acosada por ese… sujeto.

—Independientemente como él sea, no tengo que darle mala cara. Es parte del consejo de los diez y tiene bastante autoridad sobre mi padre así que aunque me haya molestado su actitud conmigo, no tengo porque rechazarle por eso. Ciertamente es solo un noble más que tiene que ver con mi padre. Solo eso.

—De cualquier manera… lo estaré vigilando. —Bombón sonrió ante el comentario de Burbuja y negó con la cabeza, dando a entender la gracia que le causaba la actitud sobreprotectora de su amiga, como si esta no tuviera remedio.

Después de un rato más, Burbuja salió del cuarto de la chica para dejarla dormir. Mañana sería un día largo tomando en cuenta que tendría visita. A ella le daba igual aquel lord que portaba el apellido Morebucks. Solo que se había molestado por la ocurrencia de este en esa noche. Entonces, estando ya recostada mirando hacía su gran ventana recordó con algo de desilusión que no lo había conocido…

No tuvo el encuentro que muy en el fondo admitía que quería tener con el anónimo de las cartas.

Sin embargo, agradeció que el carnaval durara diez días, los suficientes como para poder verlo. Solo esperaba que mañana fuera mejor y se topara con aquel poeta desconocido. Algo le decía que era muy interesante como para no saber de él en persona, y al menos mañana lo buscaría bien procurando no tener interrupciones, ya que el Lord no la dejo buscarlo.

— ¿Podré verte a la cara algún día? —Preguntó al aire mientras suspiraba y así se dispuso a dormir.

Ah, sí tan solo ella supiera la verdad… ¿Aun así querría ver a la cara a ese hombre?

.

.

.


Próxima actualización: 8 de julio.

NOTAS:

*Dux: Otra forma de llamar al Dogo.

*Si, el carnaval de máscaras en Venecia dura diez días.

Espero les haya agradado el capítulo de la semana. Y am, no pude subir nada a mi blog por mera flojera xD...

AVISO:

He de comentarles de una vez que este Fic se me alargó. Ya no va a contar de 10 a 12 capítulos pues como verán apenas y han pasado cosas, (si, hemos descubierto que no soy buena calculando el tiempo para una trama xD) así que esto fácil será de 20 o más pues en realidad no ha pasado mucho. ¡Faltan demasiados detalles! Aun hay mucho por saber de las aventuras de este muchacho (ya que tengo que llenar el hueco para el año que es donde transcurre toda su odisea hasta que llegara a ser encarcelado). En pocas palabras y un dato para los próximos capítulos, veremos a Brick con muchas complicaciones por sus mentiras, y veremos su participación como arlequín en muchas ocasiones (no está de adorno el titulo del fic).

Agradecimientos especiales y con mucho cariño a:

Jolus

CallMeEverdeen

DobexiisDobs

Kaoru ayuzawa

BrickxBloss-Reds

mimiher

Azur Hartzler

Sofi

asdesirad

¡Muchas gracias por su reviews, cuídense y nos estamos leyendo!

~Lady.