Moondance
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 10
Heridas
Habían pasado cinco años.
Cinco años desde que Jiyong lo dejó.
Seunghyun miró el libreto de la película en la cual le habían ofrecido un papel y suspiró cansado. Era una interesante película de acción y él tendría el papel protagónico.
Pero ahí estaba él de nuevo… ¿Por qué se había acordado de él? No parecía haber nada en su villa que le recordara aquella sonrisa. Hacía tiempo que no llegaba ese golpe de sentimientos sofocantes que le hicieron la vida miserable hacía años, aquellos sentimientos que no lo dejaban dormir, que no lo dejaban comer, que le hacían llorar todas las noches.
Su teléfono celular vibró indicándole un mensaje de SeungRi.
"Hyung… ¿Puedo ir a tu villa hoy…? Ha pasado algo que me alteró mucho y me siento muy solo." Decía.
SeungRi y él parecían gemelos. Cuando uno se sentía mal, el otro llamaba pidiendo consuelo porque también sentía su corazón un puño. No por nada los fans solían "emparejarlos", la química entre ellos pasaba la pantalla. Además SeungRi no paraba de halagarlo en cada entrevista que le hacían. "Hyung es tan guapo…" "¿Seguirás diciendo que me amas cuando tengas a TOP cerca?"
Y ahora las chicas hasta escribían historias en donde ellos eran felices juntos…
"Claro pequeño, aquí te espero." Respondió al mensaje, masajeando sus sienes después.
Seunghyun se sentía nostálgico. ¿Era acaso porque extrañaba a su madre? Nunca dejaría de extrañarla. ¿A caso quería volver a los días en los cuales era feliz?
¿Feliz?
¿Feliz como cuando sus padres estaban juntos amándose y él no se preocupaba por nada más que ir a la escuela? ¿Feliz como cuando… estaba con Ji…?
Los ojos se le llenaron de lágrimas.
No volvió a enamorarse después de ese desgraciado. Ahora estaba muy cambiado, no era sólo que su musculatura había incrementado considerablemente y que quizá creció físicamente…. Gracias a SeungRi entró a YG entertainment como trainee.
Rapeaba como un juego y lo dejó en el tiempo en tuvo que trabajar para pagar las cuentas de hospital de su madre, cuando conoció a Jiyong… sin embargo después de el trago amago buscó algo en qué desahogarse y encontró que tenía talento para ello.
"YG hará audiciones, Hyung, ¡tenemos que ir!" había dicho el pequeño, que cantaba de modo peculiar pero bailaba como ninfa. Después de tres años como trainee y estudiar en artes escénicas en la universidad de Dankook todo comenzó a cambiar… el CEO principal de YG iba le permitió debutar como rapero haciendo colaboraciones con otros cantantes y como actor en un par de dramas. Luego hizo una película en la que también debutó SeungRi como actor, pero él ya había debutado como cantante con su disco homónimo.
Ahora… a sus veinticinco años, revisaba el libreto de su nueva película y se mantenía componiendo canciones. En CEO Yang pronto autorizaría su álbum como solista…
-Aquí estoy –dijo SeungRi entrando a su sala arrastrando los pies. Tenía todas las claves de seguridad, ni siquiera necesitaba llaves para pavonearse por su villa.
Oh sí. Había ganado tanto dinero ahora que había comprado una villa… no tenía en qué más invertir su dinero.
-Oh hyung… hoy… hoy no fue mi día… -suspiró el ahora pelinegro, recostándose en el regazo de Seunghyun, cerrando los ojos.
SeungRi.
Observarlo le hacía sentir que los años habían destrozado y enterrado a sus antiguos yo y los habían convertido en ese par de hombres solitarios sentados en ese estúpidamente caro sillón.
SeungRi había crecido mucho… ya no era el chiquillo debilucho y de carita tierna, que ocultaba un pervertido sexual bajo sus lindas ojeras características. Ahora era un hombre de 22 años, muy atractivo por cierto, alto de hombros anchos, su musculatura había incrementado también; su mandíbula se había marcado dándole un aspecto muy masculino a su cara.
Aunque seguía siendo un manwhore.
-Taeyang está en Corea. –susurró.
Los bellos se le erizaron al mayor al escuchar la declaración. SeungRi parecía tranquilo con los ojos cerrados, pero estaba segurísimo de que por dentro estaba derrumbándose
Así que ese otro desgraciado había regresado...
-Sigue… estando… hermoso el muy hijo de puta –de pronto abrió los ojos, se encontraban cristalinos.
Él tampoco podía olvidar su ruptura. Ese espantoso hábito de acostarse con chicas fáciles en su etapa de preparatoria gracias su frustrado amor por Seunghyun, fue cambiado a un espantoso hábito de acostarse con actrices y trainees de YG por su dolorosa ruptura con Youngbae, dándole ahora en el medio artístico, la fama de mujeriego.
Hasta lo llamaban "pornoso". Panda pornoso ¿Qué diablos?
Aún dolía. Dolía justo en el pecho.
Ninguna de esas mujeres llenó el vacío de Youngbae… por más besos que compartieran, por más manos que se deslizaran por su cuerpo y voces jadeantes que pedían más, que gemían a sus oídos, que alababan lo bueno que era en la cama.
-Lo… que empeora el asunto es… -se incorporó lentamente, parecía que estaba buscando el tono adecuado para soltar la bomba- Que regresó con G-Dragon…
El corazón del mayor se detuvo, se quedó ido en sus pensamientos, sentía que caía en un pozo húmedo y obscuro, comenzaría a hiperventilar. No de nuevo… no quería tener un ataque… como esos que sólo SeungRi podía controlar…
Es que no podía… no podía olvidar esos ojos helados de Jiyong…
"Me voy a América…" había dicho y un fajo de billetes habían chocado en el pecho del pelinegro que lo miraba pasmado… era mucho dinero el que había quedado tirado en la sala de su antiguo departamento "Pero Antes… le pago a mi prostituta… ya no te debo nada" y lo dejó ahí.
Pasó tanto tiempo llorando a gritos… SeungRi pasó la noche a su lado abrazándole, consolándole.
¿Por qué?
De la noche a la mañana había dejado de amarlo… si es que alguna vez lo amó.
Había pasado un tiempo acostándose con él, fingiendo amarlo, para un que justo ese día, con todos sus problemas llegara y le dijera que había sido su puta…
Precisamente eso había sido "su puta"… le entregó todo… todo. Entonces le pagó el precio por lo que fue vendido en el bubble pop, porque había conseguido que Seung se dejase dominar, se dejase penetrar.
Aquel momento en el que se entregó a él, se repetía una y otra vez dentro de su cabeza… recordaba como si fuera ayer, la sensación de Jiyong embistiéndolo, sus jadeos, los de él, los besos… Eso que le pareció hermoso ahora le sumía en profunda vergüenza.
Cuanto se habría burlado a sus espaldas junto con Taeyang.
Esos dos habían logrado someterlos a él y a SeungRi, convirtiéndolos en sus juguetes…
Las lágrimas comenzaron a brotar sin control. La noticia había dado en la cicatriz más fea de su corazón y había abierto la herida.
Las lágrimas en los ojos del pequeño Seung le indicaban que también las heridas de él se habían abierto. Dios, él los había visto en persona…
Esas heridas a las que parecían haberse hecho inmunes por todos y cada uno de los días en los cuales habían entrado al edificio YG desde trainees y miraban las fotos gigantes de ese par de desgraciados, jurando algún día estar a la misma altura y luego pasarlos.
Se abrazaron sollozando. Así hasta que se quedaron dormidos en el sofá.
Jiyong y Youngbae comían en la casa del menor. Habían ordenado mucha comida coreana que extrañaron en américa y casi se atragantaban por el gusto.
Ninguno había dicho nada en un buen rato.
Y es que ambos habían tenido pesadillas desde que tuvieron que volver a Corea… pero las promociones en América habían terminado y fueron órdenes del presidente de la compañía.
Cinco años parecieron una eternidad. Cinco años preparando las traducciones al inglés de sus canciones, componiendo nuevas, actuando en Soap operas, incluso haciendo apariciones en Sitcoms.
Cinco años… con los corazones rotos.
Lo que no esperaban por ningún motivo en su regreso, era llegar al edificio de YG Entertainment y en la pared donde se erguían todas las figuras de las estrellas que trabajaban para la compañía hubiese varias caras nuevas, entre ellas dos caras que no pensaron en la vida ver ahí.
Seúl era una ciudad moderna y grande, pero en ese momento el mundo fue un pañuelo y todas sus puntas se encontraron.
Jiyong no podía separar los ojos del cuadro que rezaba "T.O.P".
Joder, ahí estaba él tan hermoso, tan cambiado, tan adulto… al lado de aquel maldito…
"SeungRi" rezaba la que más afectaba al rubio. Ahí estaba SeungRi… su cabello negro como la noche, combinaba con su carísimo esmoquin azulado. Hipnotizado por el que fuera el amor de su vida, sólo un sonido de sollozo contenido salió de la boca de su boca…
Ambos adoraron en silencio esos cuadros enormes que torturantemente sólo los dividía un chico rubio llamado Daesung de los que tenían la leyenda "G-Dragon" y "Taeyang"
Así que esos dos lograron entrar a YG…
-Ji… vamos, tenemos una cita con Yang… -susurró dándose la vuelta. Subieron al elevador en silencio y lo que duró el recorrido a la oficina de Yang.
Lo que sinceramente Youngbae no esperaba, era que al abrirse las puertas del elevador, se encontrarían a un hombre bien parecido, alto y fornido, de cabello negro.
Salieron del elevador.
-Annyeonghaseyo… -susurró el hombre haciendo una pequeña reverencia y se metía al elevador.
Ambos lo miraron estupefactos. Él sólo mostró una sonrisa de lado que parecía burlona y las puertas se cerraron muy a tiempo o Ji se habría arrojado sobre ese hombre para partirle la cara.
Temblaba de pies a cabeza. Arg, cómo lo odiaba…
Sin embargo Youngbae aún miraba esa puerta, esperando a que volviera a abrirse y que ese hombre que había desaparecido tras ella, se arrojara sobre él... besándole.
Oh Dios… había crecido tanto… incluso le había pasado en estatura. Su corazón golpeteaba su pecho como si hubiese corrido veinte kilómetros…
¿Lo había… lo había reconocido? Parecía que no… aunque esa sonrisa de lado era ampliamente malinterpretable.
Miró a Ji que estaba pálido verdoso bajo ese cubrebocas.
Después de la reunión con Yang no volvieron a hablar nada más que para intercambiar gruñidos de hambre y ponerse de acuerdo para pedir comida coreana.
Ahora los dos bebían té intercambiando miradas preocupadas. Los dos esperaban que el otro se rompiera.
Ese encuentro con SeungRi había removido todos esos sentimientos desagradables por los cuales habían huido a América.
La mejilla le escocía al mayor recordando la bofetada que le había hecho voltear la cara la noche que el pequeño Seung con los ojos llenos de lágrimas le había pedido que saliera para siempre de su vida. No sabía cómo regresó a su casa esa noche, no supo cómo manejó… sólo se quedó retorciendo en su cama gracias al dolor que en su pecho se albergaba, su llanto no cesaba "no pudo haberse acostado con él… no…" repetía una y otra vez.
De pronto sintió sus mejillas empapadas. Las lágrimas se salieron sin su consentimiento.
Miró a Jiyong derrotado por haberse roto antes y lo encontró en la misma situación. Ambos sabían por quién lloraba el otro, pero nunca hablaban de los por qué.
Los sollozos llenaron la estancia…
…..
-Hola señora Choi –suspiró Jiyong entrando al pabellón dónde todos los enfermos de cáncer descansaban.
La señora Choi era su paciente favorita, siempre le esperaba con una sonrisa y se preocupaba por él, como si ella no tuviese más problemas. Le recordaba tanto a su madre… ojalá su madre siguiera viviendo.
Por eso seguía donando tanto dinero al hospital. Quería darles un poco más de vida a todas personas que necesitaban una esperanza.
─Hola mi niño, ¿Cómo estás? ─le dijo alcanzando su mano y dándole un débil apretón.
─ ¡Enamorado! –le soltó con emoción─ Estoy enamorado… he conocido al… ─bajó la voz─ hombre perfecto…
Ambos rieron con complicidad. Ella sabía bien que el muchacho tenía preferencias diferentes a las comunes.
─Me alegra tanto, cariño ─dijo mirándole con ternura.
─Él es… tan guapo. Alto, de ojos negros hermosos, cabello negro y brillante…. A estas horas seguro está trabajando en el Dolce and Gabbana de Gangnam…
Los ojos de la mujer parecieron recordar algo. Quizá había estado por ahí alguna vez.
─Lo amo, Señora mía, desde que lo conocí… ¿Puede creer que lo encontré vendiendo su cuerpo en un burdel? No acabo de entender por qué si es tan trabajador y vive solo… pero… aún no quiero tocar ese tema… las razones que lo llevaron a eso. ─suspiró con dolor. Ese tema aun le causaba un poco de inseguridad, pero tenía el tiempo del mundo con Seung para aclarar eso- Y pensar que lo compré por impulso… ni siquiera quería estar ahí esa noche.
─ ¡Válgame Dios...! ─dijo la mujer llevándose una mano a la boca.
─Pero… no lo compré para acostarme con él, señora –se apresuró a mentir para no mortificar a la preocupada señora con sus tonterías- Aunque… alguien más sí lo hizo… aaagh aún no le perdono a esa tipa que insistiera tanto para estar con él.-se acomodó en la silla, suspirando frustrado -Pero él parece deber mucho dinero, tuvo que hacerlo –agregó con un dejo de celos en su voz- Pero aargg es tan orgulloso… incluso ahora que me ofrezco a ayudarlo, señora por Dios ¡Soy millonario a mi corta edad! Él… él rechaza mi ayuda… se mata trabajando siempre…
-No te mortifiques Jiyongie… -habló por fin la mujer que había mantenido un silencio sepulcral- El amor es toda la fuerza que te ayuda a realizar algo imposible, es lo que te hace soportar penas y dolores, lo que te da la capacidad de perdonar al prójimo.
Es vivir, es compartir, es pedir perdón si has fallado…
Conmovido, abrazó a la mujer y platicó con ella hasta que su amiga, la señora Kang, llegó a hacerle compañía.
Jiyong volvió otro día.
La señora Choi se veía más pálida. Las quimioterapias le habían acabado mucho pero eso no evitó que mostrara una brillante sonrisa cuando le vio entrar.
─He vuelto a visitar a mis amigos, señora mía… ─le dijo depositando un pequeño ramo de rosas en el buró.
─Te había extrañado Jiyongie… ─murmuró ella mirándolo con ternura.
─Y yo a usted… venía a darle una noticia que me hace muy feliz… ─le dio un beso en la frente a la mujer y se sentó en el banquito de al lado.
─ ¡El hombre que amo aceptó ser mío…!-soltó eufórico -Nosotros… nos hemos entregado ─susurró travieso y la señora se llevó las manos al rostro, de haber estado más sana, se habría ruborizado.
-Oh Jiyongie… Como dice Octavio Paz "El amor es intensidad y por esto es una distensión del tiempo: estira los minutos y los alarga como siglos."
─Estoy tan enamorado…
El último día que la vio, fue poco antes de irse a América. Una semana antes para ser exactos.
Llegó al hospital a verla y la encontró tan envejecida y pálida…
─Van a operarme en la noche, cariño. Mi hijo vendrá a cuidarme en la tarde… ─le informó como si fuera cosa de nada─ Intentarán… remover el tumor.
El corazón se le hizo pequeño y abrazó a la mujer con todo el amor que pudo.
-Espero todo salga bien… -susurró depositando un pequeño beso en su frente.
-No hablemos de tristezas, Jiyongie. ¿Cómo va todo en tu vida? –sonrió dulcemente.
Ji le tomó la palabra. Le gustaba entretenerla con sucesos de su vida, la señora parecía entretenida con ello.
-Oh Señora mía… pasó algo… maravilloso con él… -confesó sentándose en un banquillo a un costado de la cama- Usted… sabe que… yo… pues soy… bisexual y con los chicos tiendo a…-su cara adquirió un tinte rosado- ser… pasivo…
La señora sonrió apenada y asintió. A qué muchachitos y sus vidas girando en torno al sexo.
-Él y yo cenamos anoche… fue un día especial para ambos como pareja y él de pronto… dijo que quería… ser de mí… -sus mejillas ahora ardían como focos incandescentes- Fue tan especial, señora mía... fue… perfecto. Yo sólo sé… que quiero pasar mi vida con Seunghyun…
-Ojalá logres ser feliz, cariño. Lo mereces. –sonrió con sinceridad. Aun cuando se quedó algo pensativa.
-Quiero ser feliz con él –suspiró anhelante- Pero ese chico SeungRi… oh Dios, no te he contado de él. Es un amigo suyo de la infancia y se le nota a kilómetros enamorado de Seung… y él lo protege tanto-hizo un puchero. La mujer frunció el entrecejo levemente, pero no dijo nada más- es novio de mi mejor amigo por ahora pero tengo miedo Madame, qué si está con Youngbae sólo porque Seung y yo estamos juntos.
- ¿Y Seunghyun… te ama? –fue lo único que salió de los labios de la dama.
-Pues… yo creo que sí… puedo sentirlo en sus besos, en sus caricias…
-Entonces no tienes de qué preocuparte –alcanzó su mano y la apretó- Ama, Ji. Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal…
Despertó en su cama, con la respiración agitada y sudando frío. Hacía mucho que no soñaba con la señora Choi…
No había podido olvidarla, no pudo despedirse cuando se fue y eso le remordía y preocupaba ¿Qué había sido de la señora que le recordaba a su madre? ¿Logró vencer el cáncer?
¿Cómo decirle ahora que se rindió porque no pudo soportar el dolor?
