CAP 10

-ESPERA!

Ninguno se lo hubiera esperado. En un momento Skipper estaba parado en medio de uno de los pasillos del zoológico, guiando a su equipo en una "misión" para salvar un cargamento de pescado de la mala repartición que hacía Alice de los suplementos alimenticios, y al momento siguiente, el pingüino era arrollado por una bola de pelos negra que pelaba sus ojos rojos y lo llevaba a estrellarse contra el carrito de pretzels.

-Oh cielos…- Cabo se tapó la boca con las aletas mientras corrían a ver al par de animales que estaban hechos una bola, Suto de cabeza con las piernas y cola colgando a lo largo de una pared y Skipper arriba, sacudiendo la cabeza.

-Pero que demonios te pasa lémur!? Fíjate por donde vas!- exclamó enderezándose mientras Kowalski le miraba nervioso y lo ayudaban a ponerse de pie

-Hola a ti también Skipper- saludó el lémur negro, enderezándose y sacudiendose el pelaje

Desde hacía unos par de meses, la vida había dejado de ser tranquila, ya fuera porque Julien estaba el triple de insoportable o porque Skipper había estado el cuádruple de paranóico.

-Todo está bien con Julien, Suto?- preguntó Cabo acercándose mientras por detrás, Kowalski sacudía a Skipper y le pasaba un aparatito por la barriga; el líder de ellos le dio una palmada para alejar el aparato, mostrando irritación

El lémur asintió una vez con expresión de cansancio.

-Si, seguro es solo que…

-SUTOOO! DONDE ESTÁN MIS MANGOS!?- el grito de Julien lo dijo todo; el aludido cerró un ojo mirando en dirección del hábitat, antes de sonreírle con pena a Cabo y a los demás

-De verdad lo siento mucho Skipper- se disculpó Suto- tu estás bien? Como está tu… bueno…- se rascó la cabeza a lo que el otro agitó las alas

-Pues sobrevivió como un buen soldado… por suerte para ti- dijo Skipper mirándolo fríamente- porque de haberle pasado algo a este pequeño soldado…

-O pequeña- sugirió Cabo

-O pequeña- corrigió el otro rodando los ojos- te hubiera amarrado en una cadena y cocinado con mantequilla para darte de comer a un monton de peces gato caníbales…

-Los pez-gato caníbales no existen…- dijo el lémur levantando una ceja

Rico, Kowalski y Cabo miraron a otro lado, ya sabían lo que vendría.

-Eso mismo dijeron Manfredi y Johnson cuando fuimos a esa misión en Malasia, y Johnson perdió una pata y Manfredi tuvo que amputarse ambas alas y colocarse en su lugar aletas de buzo- señaló Skipper con seriedad mientras a Suto le corria una gota por la nuca y el pingüino enfrente suyo se cruzaba de brazos

-Muy bien… entiendo… no volverá a ocurrir- se volvió a disculpar el lémur, girándose para continuar su camino, cuando Cabo volvió a hablar

-Porque corrías de esa forma Suto?- preguntó el pequeño pingüino nuevamente a lo que el otro sonrió

-No escuchaste a Julien?- respondió el otro- tiene antojos… tu sabes… y Maurice está en huelga de no hacer nada porque es mi responsabilidad como pareja de Julien cumplirle sus excentricidades mientras esté preñado- suspiró levantando los ojos- no me molesta por supuesto pero… apenas le llevo una cosa ya me dice que me equivoque y le debo de llevar otra- rió nervioso antes de ver a Kowalski- tu monja todavía no entra en ese estado?

-Que… quieres decir con eso?- preguntó en un tono lloroso Skipper a lo que Kowalski rápidamente se giró hacia el otro agitando las aletas para tranquilizarlo

-A nada en especial, se refiere a mi, que si no soy demasiado débil para cuidarte- respondió rápidamente el mas alto a lo que Skipper lo miró dejando de llorar y levantando una ceja

-Lo eres?

-No, por supuesto que no- respondió a lo que el otro pingüino recuperó la pose con las aletas en la cintura

-Ves lémur, ningún problema aquí, todo resueltou… Kowalski tiene todo bajo control y un soldado como yo, jamás estaría hormonal- se dio un golpecito en el pecho a lo que Kowalski negó con la cabeza mientras Rico hacia muecas de asco y Cabo reía por lo bajo

El lémur asintió una sola vez antes de desaparecer a saltos; los pingüinos se quedaron de pie con expresión de no saber que hacer a continuación, hasta que Skipper agitó las alas nervioso.

-Y bueno!... en donde estábamos?- dijo Skipper mirándolos

-Ibamos a rescatar el pescado de las manos de Alice…- informó Cabo ya que nadie se atrevía a hablar, debido al tan cambiante humor de Skipper

-Si… bien dicho Cabo- felicitó el líder mientras el pequeño sonreía un poco mas

De nuevo se pusieron en marcha con Skipper a la cabeza, pero Kowalski le ponía tal vez un poco más de atención de lo normal, gracias a su estado; después de todo y como parte de su recién adquirida paranoia aumentada, temía que el huevo naciese con una crisis de nervios.

Al fin lograron colarse en la bodega donde tenían los cargamentos de pescado, desgraciadamente eran cajas de metal.

-Rico!... hora del kaboom- indicó Skipper haciendo una seña con la aleta a lo que el otro regurgitó una gran bomba… Kowalski tembló un poco nervioso, antes de hacer unos cálculos con su sujetapapeles

-Skipper no estoy seguro…

-Fuera bombas!- exclamó el líder señalando las cajas

Un estallido cimbro todo el zoológico en ese momento y los animales se pusieron a resguardo.

-Se cae el cielo!- gritó Burt corriendo en círculos en su hábitat

Suto que estaba ya de regreso con Julien en el hábitat, abrió enormemente los ojos y se lanzó sobre el lémur, pegándolo al suelo y temblando con fuerza pero cubriéndolo al mismo tiempo.

-Pero que te pasa…!?- exclamó un aplastado lémur gris mientras Mort y Maurice se guarecían debajo de la columna

Después de un momento, todo se tranquilizó. El polvo se asentó de poco en poco y Kowalski se enderezó tosiendo levemente, antes de ver a todas partes.

-Algún herido?- preguntó, extrañándose de que no fuera Skipper el que preguntase

-Yo estoy bien…- dijo bajito Cabo desde algún lugar al fondo de la zona

-Ghghgh gaaaa- se dejó oir Rico cerca de Kowalski

Y de Skipper nada. Eso solamente lo hizo alarmarse y ponerse de pie de un salto, mirando a todas partes.

-SKIPPER!

-Estoy bien, soldado…- se escuchó entre el humo y el pingüino mas alto suspiró aliviado, antes de caminar hacia este- pero… me temo que tenemos un problema…

-Además de que las cajas no se abrieron?- dijo Cabo agitando una aleta para terminar de quitar el polvo de su vista

Al fin, Skipper se pudo vislumbrar de pie, pero sin moverse y con una expresión de dolor muy extraña en él; Kowalski se apresuró a su lado, antes de darse cuenta de que había un líquido espeso en el suelo y lo acababa de pisar; levantó una pata haciendo una mueca, aquello no era del explosivo y el pingüino enfrente de él no parecía herido a primera vista.

-Que…?

-El huevo Kowalski… me temo

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-Que fue eso?

Marlene entró al hábitat del zorro ártico que canturreaba sin darse por enterado, mirando al cielo de Nueva York; movió la cola al ver llegar a la nutria hasta que esta terminó a su lado.

-Probablemente un experimento de tus amigos las avecillas no?- preguntó quitándole importancia a lo que la hembra se cruzó de brazos mirándole con molestia; el canido bajo las orejas algo apenado- es un decir nada mas, jeje…

-Es cierto que hacen explosiones muy grandes y todo eso… pero nunca una donde después de un rato, hagan silencio…- explicó esta antes de que una sombra rápida saltase sobre la barda del hábitat

-MARLENE!- exclamó Kowalski, parecía bastante alterado- que bueno que te encuentro, te busqué en tu hábitat pero como no estabas, pensé que estarías con tu novio…

-Que? Espera, espera, él no es mi novio…- dijo la nutria levantando una ceja mientras el albino miraba a otra parte con una sonrisa divertida; Kowalski movió una aleta desesperado

-El caso es que te necesito, Skipper… bueno, tienes que verlo…- dijo antes de bajar de un salto al lado de la nutria que retrocedió un paso

-Kowalski, que le pasó a Skipper?

-No hay tiempo, tienes que verlo- dijo urgido el pingüino, antes de tomar la pata de la nutria y llevársela arrastrando con el

-AHHHHHHHHHHHHHH!

Sitka parpadeó al ver que se llevaban a la chica y ni tardo ni perezoso, salió tras esta.

En el hábitat de los pingüinos, Cabo y Rico estaban afuera dando vueltas, mientras del interior salían unos cuantos quejidos; sin detenerse a nada mas, Kowalski entró al bunker con Marlene, cerrando con el plato de comida; por detrás, el zorro blanco tuvo que frenarse para no darse de lleno con el recipiente metálico.

-Que le pasa a Skipper?- preguntó Sitka mirando a los otros dos, mientras se sentaba cerca de la entrada

Cabo miró a Rico un segundo, algo compungido y negó con la cabeza, antes de responder.

-Skipper ya esta poniendo su huevo- dijo algo golpeado mientras miraba a otra parte con molestia; el pingüino de la cicatriz hizo un ruidito y se fue a una de las esquinas de la superficie de cemento, mientras el zorro sonreía algo enternecido, mirando al pequeño

-Parece que no te agrada mucho esa idea…- dijo despacio, recostándose en la superficie y mirando al pequeño con interés; este solo hizo un ruidito rechistante

-Claro que si, Skipper tiene todo el derecho del mundo a ser feliz y tener su propia familia- dijo marcando un poco mas su acento y agitando las alas mientras se giraba un poco- digo, no esperaba nada mas… algo mas…- terminó en un tono bajo mientras Sitka suspiraba

-Pero aún él no te dice que tu no le agradas… o si?- puntualizó astutamente el zorro- me atrevería a decir que ni siquiera le has dicho lo que sientes por él…

-De que serviría?- dijo Cabo negando con la cabeza- él ya tiene a Kowalski…

-Pero no te tiene a ti- dijo despacio antes de añadir- tu no sabes lo que pueda permitirse o no, hasta que no le comentes, no crees?- los ojos le brillaron un poco mientras el pingüino de ojos azules lo miraba sorprendido

-Tu…

-Porque no?... al menos podrías intentarlo y te quitas de la duda- animó- así me paso a mi…

-Y te aceptó?- preguntó el pequeño Cabo esperanzado

-No. Suto dice que como amigos nos va mejor- dijo riendo con ganas a lo que el pequeño parpadeó con una pequeñísima gota en la sien- pero eso no significa que tu pingüino sea igual… después de todo, he visto como te mira- sonrió traviesamente a lo que el corazón de Cabo se aceleró

-Tal vez…- terminó el pequeño mirando hacia la entrada del bunker

No quería darse falsas esperanzas… pero a como lo ponía Sitka… que podría perder en realidad? Y si Skipper no sentía lo mismo, solo lo tomaría como una admiración grande por su parte; si, quizás si valía la pena intentarlo…

Pasaron algunas horas en las que nada se movía en el hábitat; Rico ya se había quedado dormido flotando en el agua, Cabo estaba hecho un ovillo con los ojos abiertos por la preocupación y de la misma forma el zorro, que estaba tendido en línea recta con la punta de la nariz hacia el tazón de comida, con los ojos clavados en la nada. Después de un rato, algo sucedió porque Sitka levantó las orejas y la cabeza, alertando a Cabo y un segundo después, la vasija se movía dejando salir a Marlene que se sacudía las patas y a Kowalski, que solo asomó la mitad del cuerpo. Este tenía una expresión agotada, igual que la nutria, que bostezó y se recargó en el zorro que la recibió de buen grado.

-Y?- preguntó Cabo acercándose rápido con ojos de sueño mientras un poco mas allá, Rico se desperezaba para acercarse también

-Skipper esta bien- informó Marlene secándose la frente- pero va a dormir mucho, esta MUY agotado… no-hagan-RUIDO- puntualizó mirando ferozmente a Rico, que se encogió un poco- nada de Kabooms al menos durante tres días porque probablemente Skipper vaya a tener que dormir seguido- miró a Kowalski- que no salga de la cama o si no, vendrá Alice y se lo llevara a la enfermería y creo que no quieres eso

-No… trataremos de que no pase- aseguró Cabo mientras Kowalski asentía aún en silencio; el pequeño miró entonces al mas alto- y bien?

-Bueno… salió muy bien, si puedo decirlo yo, después de todo, ayude a hacerlo- dijo con orgullo el pingüino alto colocándose una aleta en el pecho; Rico gruñó rodando los ojos a lo que el zorro agitó la cola mas entusiasmado

-Anda, ya no nos des largas y enséñanoslo!

Kowalski se movió un poco y al fin salió entero del bunker; así como estuviera Huevin con Cabo alguna vez, ahora era el mas listo de ellos quien llevaba entre sus patas un pequeño huevo en un tono verde claro, tibio y suave; rápidamente el mas joven de los pingüinos avanzó para ver mas de cerca, seguido de Rico quien de nuevo no pudo hacer caso omiso a los instintos y a la curiosidad de ver aquello.

-Y… como te sientes ahora que eres padre?- dijo Marlene mirando a Kowalski, aunque era la segunda vez que le preguntaba aquello, en la primera ocasión había estado tan embelesado mirando al huevo, que no había respondido excepto por unos movimientos de cabeza

El aludido sonrió con ternura antes de mirar a la nutria

-Esto definitivamente es mejor que cualquier cosa que pudiera haber creado en realidad…- suspiró antes de asentir una vez- gracias

-Un placer- dijo la hembra antes de empujar al albino que se quejó

-Hay, vamos Marleneeeee… quiero ver!

-Veremos mañana, ahora hay que dejarlos- regañó esta hasta que ambos animales salieron del hábitat de los pingüinos de un salto

Rico fue el primero en entrar al bunker, seguido de Kowalski que se movía despacio para no mover de más al huevo y al último Cabo, que dio un último vistazo rápido a los alrededores; tal vez Sitka tenía razón: nunca estaba de más preguntar y darse una oportunidad.

Con este pensamiento, se metió a la guarida.

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La noche continuó su curso…

Hasta que cierto lémur de ojos rojos se despertó alarmado, poniéndose rápidamente a cuatro patas mirando alrededor y con las alertas al máximo; lo primero que hizo fue ver que Julien estuviese a su lado, pero a éste no había forma de que ni un temblor lo despertase.

Acto seguido, giró la cabeza, observando a Maurice y Mort acostados cerca, Mort estirado como si se hubiese quedado dormido tratando de tocar los pies del rey y por último, un vistazo al hábitat en general, que estaba totalmente vacío.

Suto gruñó pasándose los dedos por los ojos, cerrando estos y tratando de controlar su desbocado corazón.

De nuevo había escuchado a Julien llamándolo, pidiéndole ayuda con desesperación y él no había actuado a tiempo para rescatarlo de lo que fuese; pero era solo su imaginación de nuevo. Odiaba eso, odiaba despertarse de aquella manera, pensando que algo le estaba pasando al cola anillada.

Al fin, se acostó de nuevo mientras Julien, que dormía extendido como siempre se agarraba de ése como si fuera una almohada; el lémur negro sonrió un poco con suavidad, antes de recargar su cabeza en el otro y cerrar los ojos.

Tenía que aprender a tranquilizarse o terminaría muerto.

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