LETS MISBEHAVE!

EL EPÍLOGO

-¿Nerviosa?-

-Ni un poco.-

-Yo estoy muriéndome de nervios.-

-Bien.-

-Eh… ¿Pueden por favor dejar de susurrarse cosas?-

Kaito y Meiko voltearon al mismo tiempo hacia Gakupo, y se disculparon lo más rápido que pudieron.

-Bien…. Ehem…- dio vuelta de página al libro que tenia en mano. Rin y Len (ya mas crecidos), detrás de la pareja, sonrieron de forma sospechosa. Habían preparado algo especial para la ceremonia simbólica.

-Kaito Shion. Aceptas a esta mujer como tu legitima esposa en la salud y la enfermedad, en la… eh… ¿promiscuidad?... como en la pureza, en la guerra como en la muerte, en los tiempos de destrucción como de… ¿Qué? ¿Holocausto?, y aunque lluevan elefantes rosas del ci… - Gakupo se detuvo justo ahí y miró a todos los que estaban ahí reunidos. Luego miró a Kaito. –E…to… ¿Quién escribió este discurso?-

Kaito se encogió de hombros algo contrariado y negó con la cabeza, como diciendo "no sé…". Los gemelos sonrieron interiormente. Meiko tenía cara de estar a punto de estallar en carcajadas.

Gakupo tragó saliva, tiró el libro al piso y decidió improvisar. –Bien… eh… Kaito Shion. Aceptas… eto… tomar…-

-¿Sake?- murmuró Len a Rin.

-… Tomar a Meiko como legitima esposa en… en… e…to… ¿Hasta que la muerte los separe?-

-A… acepto.- respondió Kaito muy desconcertado por el "discurso".

-Bien…- Gakupo sonrió y volvió a tomar aire. -Meiko Sakine. Aceptas a este hombre como tu legítimo esposo… eh…-

-… ¿En la salud y la enfermedad, la pobreza y la riqueza, en los tiempos tanto de felicidad como de tristeza, hasta que la muerte nos separe? Sí, acepto- completó Meiko con una sonrisa pícara.

Interiormente Gakupo se puso feliz de no tener que decir ningún discurso. -¡Bien! Eh... supongo que… el novio puede besar a la novia, ¿No?-

-Con gusto!- respondió Meiko mientras abrazaba a Kaito para besarlo entre los aplausos de todos los presentes. Rin y Len comenzaron a reírse a carcajadas.

Un rato después, todos se retiraban para ir hacia la fiesta. Meiko y Kaito se quedaron atrás y tuvieron que pasar al departamento que compartían para cambiarse de ropa.

Cuando terminaron de cambiarse, Meiko se sentó sobre el sofá tranquilamente, quitándose algunas joyas.

-Hum… el discurso de Gakupo fue muy divertido.- opinó Meiko con una sonrisa mientras se quitaba el velo.

-Si… eh… ¿Fueron los gemelos, cierto?- preguntó Kaito, poniéndose el característico abrigo.

Meiko sonrió divertida. –¿Quien más podría ser?-

Kaito la miró unos minutos en silencio. –Y… dime…- poco a poco fue bajando la mirada – ¿No te sentiste incomoda?- hasta llegar a la redondeada barriga de su esposa.

Meiko sonrió divertida. –Un poco. Los vestidos de novia son completamente inapropiados para una ocasión como esta.- se paso la mano por el vientre. –Es cierto que no dejo de moverse en toda la ceremonia. Fue un poco incómodo, lo admito.-

Kaito se sentó a su lado y la beso en la frente mientras tomaba su mano. –Hubiéramos esperado unos meses para casarnos. Así no te habrías sentido incomoda-

Meiko negó con la cabeza y sonrió divertida -¿Qué mejor que decirle más tarde que estuvo en la ceremonia de boda de sus padres?-

-Aun así… me siento culpable llevando a mi maravillosa esposa con 6 meses de embarazo a todas partes.-

-Bah. No es para tanto.- respondió ella, recostándose en el sofá, con la cabeza en las piernas de Kaito.

-Si tú lo dices…- opinó Kaito, no muy convencido, pero le puso una mano en el vientre, acariciándolo cariñosamente. No dejaba de moverse, Meiko tenía razón.

Se quedaron en silencio unos minutos.

-¿No crees que deberíamos ir?- preguntó al cabo de un largo rato.

-Vaaamos Kaito… la fiesta puede comenzar sin nosotros. Igual podemos inventar que repentinamente me dieron mareos o algo así…-

-Buen punto.-

Meiko suspiró. Le gustaban las caricias de Kaito. Le gustaban las pataditas del bebe. –Hm… Oye Kaito.-

-¿Quep?-

-¿Cuanto llevamos juntos?-

-Hum.- miro hacia el cielo, pensando. Hasta encontrar la respuesta. –Algo así como 4 años, creo.-

-Cuatro años de felicidad.-

Se quedaron en silencio un largo rato, recordando todo lo ocurrido para llegar a estar juntos. Y entonces, una situación volvió:

-Sigo sin poder creer que Miku me engañaba con mi hermano mientras aun salíamos.-

-Fue genial cuando lo tiré desde ese sexto piso-

-Lo que no fue tan genial fue que los gemelos subieron ese video a Youtube.-

-¿Entonces nos vamos?-

Kaito se encogió de hombros. –Deben estar esperándonos.-

Tuvieron una fiesta muy divertida. Bailaron hasta entrada la noche. Qué hicieron cuando regresaron a su departamento, solo los pervertidos querrán saberlo.

La ceremonia simbólica quedó en memoria de todos como un ridículo de Gakupo. Pero no importa, pues a Luka le pareció muy simpático. No lo admite, obviamente.

Miku y Akaito no duraron mucho. La primera no es demasiado inteligente pero no es estúpida, y se consiguió un chico mucho mejor. Akaito, por otra parte, unos años después se enamoró de una chica con mucho carácter, se casaron, y fue la única chica a la que le fue fiel en su vida.

En pocas palabras, la historia terminó bien.

Por otro lado… supongo que una de las últimas escenas de la fiesta les interesará:

Al final de todo, Rin y Len observaban la cruz que habían usado para la ceremonia simbólica, pues ninguno era demasiado católico.

La noche era oscura, pero no hacía mucho frio. Poco a poco, la luna reflejaba su plateada luz por el gran jardín. Rin y Len, mientras miraban la cruz, reflexionaban un poco.

La noche los ponía algo filosóficos. Bueno, sólo esa noche. Tenían varios pensamientos en cabeza. La oscuridad no era total, pues aun había luz en el edificio cercano, donde aun quedaba gente bailando.

-Nee… Rin.-

-¿Qué, Len?-

Rin lentamente tomó su mano.

-Nunca vas a meterte en un asunto como el de Meiko antes de casarse con Kaito, ¿oh si?-

-No, nunca. Y tú nunca vas a ser como Akaito, ¿oh si?-

-No, tampoco.-

Siguió un silencio un poco incómodo. Hasta que finalmente Rin se volteó hacia su gemelo, sonrió, y dijo, risueñamente: -Por lo visto somos los únicos con cerebro aquí-

-Sí, Que bueno que seamos dos, porque si estuviera solo, no sé que haría.-

-Lo mismo digo, Len.- entonces, volvió el silencio. Rin rápidamente se acercó a su gemelo y lo besó en la mejilla. Len la miró sonrojado.

-¡Rin!-

Ella solo sonrió con picardía. -¡Somos los mejores hermanos del mundo!- exclamó, elevando el puño risueñamente.

Len le miró desconcertado, pero luego sonrió y elevó el puño también, siguiéndole el juego. – ¡Sí! ¡Los mejores!-

-¡Y no importa qué pase, NADA nos va a separar!-

-¡Nada!-

-¡REVOLUCION!-exclamaron a coro antes de reírse divertidos, dando por finalizado el dialogo con el nombre de la canción que habían escrito hacia unos años y los había catapultado a la fama.

Y me enorgullece decirlo:

=Fin DeL Fic=

Contando los epílogos, me llevó 10 capítulos terminarlo. Considero que el final salió apresurado pero… vamos… peor que el final de Fruits Basket no puede estar, ¿oh si?

Moraleja:

Eh… no confundas la… hmm… ¿Cómo decirlo? intimidad con el amor, ¿Tal vez?