"Él niño es de Sinbad"

Resonó dentro de su cabeza más de una vez. Intentaba analizarlo de cualquier manera pero no acababa de comprenderlo aun. Como si estuviese escrito en otro idioma.

Si el niño era de Sinbad entonces Judal tuvo que haberse acostado con Sinbad…

Acostarse con él. Tener relaciones con él.

Hacer el "amor".

Amor…

No podía creerlo.

¿O acaso era que la princesa no quería creerlo?

Sintió un pequeño dolor en su corazón ante la revelación del magi. Sabía que era eso, su leve amor por Sinbad se manifestaba en su pecho de manera dolorosa. Y sintió ira.

"Perdóname."

La sacó de su lio de pensamientos al hablar Judal.

"¿Qué?" Fue lo que pudo formular la boca de chica que aun estaba confundida por la noticia.

"Yo sé lo que sientes por el rey idiota, sé que hasta deseas casarte con él y puedes hacerlo. Él ni siquiera sabe que es suyo y no se lo pienso decir nunca así que eres libre de estar con él."

Las palabras de Judal la habían dejado callada. Era muy diferente a su personalidad caprichosa que siempre tenía. Por primera vez Judal estaba fijándose en los sentimientos de otra persona antes que los suyos.

En verdad logró conmover un poco a la princesa.

Pero lo que acababa de decir el magi no la tranquilizó del todo.

"¿Cómo que no piensas decirle Judal-chan? ¡Él también debe de saber!" Le reprochó la pelirrosa.

"Para empezar, Sinbad no recuerda que me arrastró a la cama." Dijo un poco avergonzado el joven.

"¿No recuerda?"

"Estaba borracho."

"Ah." Contestó con simpleza Kougyoku, recordaba aquel incidente en el Imperio Kou donde Sinbad también había tomado de más por lo que no objetó contra Judal. "Aun así, el debe saber."

"Ya te dije que no." Insistió terco.

"No creo que lo puedas criar tu solo. Considerando lo poco maduro que eres."

"Voy a regalarlo en cuanto nazca así que olvídate de él, bruja."

Los ojos de la princesa se abrieron con furia al escuchar lo que dijo Judal, nunca pensó que fuera tan irresponsable.

"¡Por supuesto que lo vas a cuidar! ¡Si no lo haces le iré a decir a Sinbad!" Era la manera más racional de razonar con Judal: el chantaje. "Tienes que aceptar que eres responsable por ese niño. Ya no eres un niño, Judal." Continúo recriminándole.

"Yo NUNCA quise esto ¡Ni siquiera sabía que podía tener hijos! Deberías sentirte alegre de que por lo menos va a nacer que por mi puede morirse." Le contesto de inmediato.

"Te acepto lo de no saber pues eres hombre. Pero te acostaste con él. Sinbad también está implicado, de perdida deberías decirle. Y no me vayas a decir que lo que hicieron él y tu fue porque él te obligo. Eres un magi y sé que puedes vencerlo y mucho más si Sinbad había tomado."

La mirada seria y las palabras de la princesa lo habían dejado sin habla. Tenía razón, el deseaba pasar una noche con Sinbad y no lo detuvo a pesar de que no debía de haberlo hecho. Era su culpa y ahora tenía que pagar por sus errores.

En cuanto al bebé, tenía miedo de cómo reaccionaría Sinbad. Lo conocía lo suficiente como para no confiar en él. Y claro, también estaba el asunto de que aun no decidía cuáles eran sus sentimientos por el rey.

¿Acaso acaba pensar en la seguridad del niño?

Ya no le importaba más. Eran las hormonas, sólo las malditas hormonas jugando con su manera de pensar.

Por ahora tenía que convencer de que Kougyoku no dijese nada o lo metería en problemas.

"Está bien, le diré a Sinbad pero cuando yo quiera. De momento no quiero hablar con ese idiota. Y lo del mocoso, ya veremos cuando nazca." Dijo desinteresado el joven.

La princesa soltó un suspiro de resignación e inmediatamente sonrió, algo era algo, sabía que si Judal prometía cosas tendía a no cumplirlas a menos que fueran casos serios. Este era uno de ellos.

Se alegraba porque su amigo estaba siendo más maduro de lo normal, aunque casi nunca solía ser maduro. Estaba aceptando la situación y parecía que si iba a tratar de resolverla.

Tenía que admitir que le causaba curiosidad saber cómo reaccionaría Sinbad. Si aceptaría los sentimientos de Judal…

¿Sentimientos?

"Hey, y… no te enojes por lo que te voy a preguntar…"dijo con timidez Kougyoku.

"Escúpelo."

"¿Qué es lo que… sientes por… Sinbad?"

"¿¡QUE?!" El grito de Judal asusto a la princesa. Las mejillas de este estaban teñidas de rojo por la vergüenza.

"¡E-Es que si te a-acostaste con él fue p-por algo!" Respondió la mujer en el mismo estado que el mago, tenía la vergüenza embarrada en el rostro.

"¡Solo fue un descuido y ya! ¡Nada más que eso! ¡Detesto a ese hombre idiota y así será siempre! ¡Y no quiero hablar más de esto!"

Para Kougyoku la respuesta de Judal había sido una de las confesiones de amor más obvias que había escuchado pero no le dijo nada más sobre el tema. El enojo del pelinegro podría dañar al bebé.

"Está bien. Pero salgamos. Por el desastre que veo podría decir que no has salido desde que te fuiste de Kou. Te hace falta caminar." La princesa se levantó y sacudió un poco su falda.

Judal sonrió con cinismo. Ella había dado en el clavo, nunca salía más que para comer.

"Sólo aceptaré porque eres la única con la que puedo hablar." Dijo sin olvidar su orgullo el hombre. Dicho esto también se levantó del suelo. Ni se molesto en arreglar un poco sus ropas o su cabello, ambos eran un caos y no tenía gana de arreglarlos.

"Y cuando regresemos te arreglare ese cabello. Se ve muy descuidado."

"Si, si." Respondió irritado a la vez que se acercaban a la puerta.

.-Sinju-.

Se talló los ojos para comprender lo que pasaba. Pensó que era su imaginación por lo que volvió a tallárselos. Otra vez y otra vez pero la escena seguía frente a él sin cambio alguno. Era la realidad, no un sucio juego de su mente.

La princesa Kougyoku y Judal estaban hablando en el jardín de su palacio. AFUERA de la habitación del oráculo.

Era increíble ver al terco Magi fuera de su encierro. Mucho más verlo de buen humor pues desde que llegó solo lo había visto enojado.

Y ahora lo tenía frente a él, a unos cuantos metros pero al menos no había una gran puerta de madera separándolos. Eran tantos días sin ver a Judal que podía notar las grandes diferencias del joven desde que llego. Sobre todo podía ver que el niño con el que cargaba se estaba haciendo presente, su vientre ya no estaba marcado por sus abdominales.

Claro, el magi se veía descuidado. Podía notar como su cabello ya no estaba atado en esa característica trenza y que su ropa estaba casi cayéndose de sus hombros. Sin embargo, verlo así le gustaba. Hasta le parecía atractivo poder observar su pecho.

Pero observando más de cerca pudo notar unas cuantas cicatrices adornando la parte superior del pecho de Judal.

Y a Sinbad le parecían extrañamente familiares.

¿Pero donde las había visto?

Sinbad ahora se entretenía con un punto erógeno de ¿?, entre su cuello y su oreja y hace que ¿? temblara de placer con cada beso.

Con sus manos fue retirando sin lentitud y ansia los ropajes que llevaba el ¿?. Se llevo una desagradable sorpresa al quitar el top de ¿? pues en la piel debajo de este se ocultaban muchas cicatrices justamente hechas a medida de no verse aprovechando los ropajes diarios de ¿?.

¿? Abrió los ojos al ya no sentir más caricias por parte de Sinbad para encontrarse con que él veía sus cicatrices de la misma manera de cuando el ¿? le había contado lo de sus padres.

"Lo que pasa cuando desobedeces a "la organización". Continua antes de que me arrepienta bastardo."

El recuerdo llegó repentinamente a su mente. Reconocía parte de eso. Era la noche del Mahrajan. Era esa mujer con la que se acostó. Mujer…

¿Organización? ¿Se había acostado con alguien de Al-Sarmen?

La sangre del cuerpo del rey se heló. Si era cierto lo que suponía entonces estaba en problemas de gran gravedad. Capaz y había revelado algo en su contra. Información que pondría en peligro su amada Sindria.

Deseaba con todas sus fuerzas que todo se quedara como una suposición. De lo contrario Ja'far lo mataría.

Sinbad sentía un poco de miedo. Tenía que averiguar, con más importancia ahora, la identidad de esa mujer y rápido. ¿Pero como lo haría?

Y la idea llegó. Judal. El magi podría ayudarlo, él pertenecía a Al-Sarmen y estaba seguro que él sabía quien había ido esa noche a su reino.

Regresó la vista a Judal quien aun platicaba con la princesa. El joven sonreía sin ningún gesto o indicio de malicia. Era extraño verlo sonreír de tal manera y le causaba calidez en el pecho. Se alegraba por ver como el magi se divertía después de todo el tiempo de abruma.

Sin embargo Sinbad no comprendía que era ese sentimiento de irritación creciendo desde su pecho. Algo no le gustaba. Esa sonrisa, la princesa era la única que había logrado sacar tal faceta de Judal. Eso era lo que no le agradaba. Quería interrumpir tal plática pero estaba seguro de que Judal volvería a su actitud anti-social.

Aunque eso no significaba que los dejaría fuera de su vista. Él quería saber de que hablaban. Quería estar al lado de…

Un momento. No, eso no era lo correcto. No. Sinbad no estaba sintiendo todo eso. Si sentía eso eran ¿celos? ¿Celos de qué?

Su cabeza era un lio. Admitía que Judal llamaba más su atención pero no tanto como para sentir algo más por él. ¿Entonces por qué se enojaba al ver que Kougyoku lograba hacerlo feliz cuando él también quería hacer sonreír al magi?

Por lo menos se sentía aliviado al saber que el bebé de Judal obviamente no era de la princesa.

Y rezaba que no fuese de Kouen o de cualquiera de los otros príncipes.

Sinbad se regaño mentalmente. ¿A él que le importaba quien fuese el padre del hijo de Judal?

Mejor se iba de ese lugar, Ja'far estaría buscándolo y si no se movía lo amarraría al escritorio ara firmar esos molestos y aburridos papeles de tratados de paz.

.-Sinju-.

"¿Ya se fue verdad?"

"Sí, parece que sí. Pero evitarlo no hará que me olvide que prometiste hablar con él." Le recordó la princesa.

"Lo haré bruja, deja de molestarme con eso."

La verdad Judal no sabía ni que le diría a Sinbad. Estaba seguro que el rey de Sindria no recordaba nada de la noche en que se acostaron. Pero llegaría el parto y ya no se sentía tan seguro de dejar a su hijo en brazos de otra mujer.

"¿Y te has checado?"

El magi oscuro miró a Kougyoku confundido.

"¿Checar?"

"Sí. Cuando una mujer se embaraza hay magos que revisan si todo está bien."

"Kougyoku, yo soy un mago." Dijo con burla el de cabello negro.

La princesa le respondió con una mirada de resentimiento.

"Un mago que no puede usar magia." Era el turno de burlarse de la pelirrosa. Ahora quien tenía la mirada de enojo era Judal.

"Está bien, pero ahora tu me acompañarás a ver a esa bruja que tienen aquí en Sindria." Dijo Judal refiriéndose a Yamuraiha.

Jaló de la mano a Kougyoku para guiarla a donde recordaba que estaba la sala de magia de Yamuraiha. Mientras la arrastraba consigo, e ignoraba las quejas de la princesa de que la soltase, observó cómo sus dos guardias personales ya habían comenzado su rutina de seguirlo a donde sea que fuera. ¿Acaso ya no era obvio que no iba a causar ningún daño? Llevaba mucho tiempo sin causar problemas.

Por suerte llegaron ahí sin tener problemas, Judal había recordado exactamente donde se encontraba cuando lo llevó Aladdin y Sinbad la primera vez.

Iba a entrar sin avisar pero se detuvo. Había pasado muchas veces que varias personas en el Imperio Kou lo interrumpían de repente y sin querer los alcanzaba alguno de sus hechizos. Por lo que optó por tocar la puerta.

Después de unos segundos la puerta se abrió y la maga de cabello azul lo miró asombrada.

"Judal, no te esperaba." Dijo la maga sorprendida porque Judal había tenido la decencia de tocar. Kougyoku estaba igual de asombrada que la otra mujer. "¿Qué necesitas?"

"Kougyoku dice que sería bueno un chequeo para el mocoso y eres la única maga que conozco por lo menos aquí." Dijo Judal sintiendo un poco de vergüenza al tener que pedirle algo a Yamuraiha.

La expresión de Yamuraiha se iluminó con alegría.

"En ese caso pasen por favor. Y gracias por traerlo, su alteza. Él ya tiene más de 3 meses y al ser un embarazo especial se debe de tener mayor vigilancia."

"No hay problema. Es tan terco que sabía que nunca habría tomado un chequeo si no le aviso." Dijo con una sonrisa la princesa.

"Bien Judal, acuéstate en esta mesa." La maga dijo mientras quitaba todas las cosas de dicha mesa.

Judal obedeció y se recostó sobre el mueble. Tragó saliva pues se sentía nervioso.

Yamuraiha se acercó a él y juntó todo el Rukh concentrado en su abdomen, creando una esfera de luz sobre su vientre. Podía ver claramente al Rukh claro, nada parecido a su habitual Rukh oscuro. Este se sentía cálido. Le agradaba esa sensación.

La de pelo azul examinaba el Rukh concentrado en sus manos con cuidado. Buscando cualquier anomalía, juzgando la cantidad de Rukh y lo que estos le decían.

"Judal, puedo decirte que sexo tiene tu bebé." Dijo la mujer.

"Entonces ¿Qué esperas en decirme?" Protestó Judal.

"Es una niña." Sentenció la maga.

Esa calidez que antes sentía Judal se expandió desde su vientre por todo su cuerpo. Principalmente en su rostro. Una sonrisa se dibujo en su boca. No sabía el porqué se sentía así. Tampoco le importaba. Solo disfrutaba de esa calidez. Estaba disfrutando de los sentimientos que ese bebé le hacía sentir.

"Kougyoku." Llamó a la princesa, aun sonriendo.

"¿Qué sucede, Judal-chan?"

El mago miró directamente a su amiga. Kougyoku pudo ver las expresiones de Judal, incluso notó la felicidad que los ojos carmines de él trataban de esconder.

"Parece que te saliste con la tuya. Me quedaré con la mocosa."

.-Sinju-.

No sé ni cómo empezar. Soy una muy, muy mala escritora. Joder, fueron más de 4 meses sin actualizar. Perdónenme, no me merezco su perdón pero aun así, perdón. Sé que de seguro perdí muchísimos lectores y no los culpo, apreció a aquello que lean esto, les agradezco su paciencia. Y les ruego de nuevo perdón.

¿Saben lo que es la depresión? Muchos la definen como una enfermedad. Para mí eso es. Una enfermedad que te sigue día con día, haciéndote los días más pesados.

Pues yo estuve, no, estoy muy deprimida. Sólo que ahora estoy menos deprimida que antes. Me puse muy triste y eso evitó que yo escribiera. Me sentaba horas frente a mi computadora, esperando a la inspiración pero no tenía ningún ánimo para escribir.

Sé que eso no les interesa pero sentí que debía explicarme…

Trataré de volver a actualizar al ritmo de antes.

He estado pensando en la idea de crearme un ask para que ustedes puedan preguntarme sobre cualquier cosa que deseen de mis fic ¿les parece la idea? Incluso les permito mentarme la madre o insultarme. Me lo merezco en cierta manera.

Sin más que decir, espero que hayan disfrutado de este capítulo. Es algo complicado avanzar cuando el manga aun continúa en la parte del Alma Toran.

Dejen reviews si les gusto, por favor.

Nos leemos…