Capitulo 9: Decisión y una revelación inesperada

Buscaba ansiosamente por el barco al joven ojiazul, le preocupo no verlo durante el desayuno, se suponía que sus obligaciones dentro de las cocinas ya no le impedían acompañar al resto de la tripulación, por lo que se desesperó un poco al pensar que talvez hubiera caído al congelado océano nuevamente, por fortuna dio con él finalmente cuando llegó a la cubierta, de lo contrarió hubiera sido capaz de confesarle a su padre lo ocurrido la noche anterior con tal de que empezaran a buscar al castaño en mar abierto. Le llamó la atención que esté no se había cambiado, de hecho continuaba utilizando solo el pantalón y camiseta con el que salto por la escotilla de su camarote cuando el padre de ella llamó a la puerta. Pese a la ligereza de sus ropas y los casi 20º centígrados bajo cero en el ambiente esté ni siquiera se estremecía, simplemente observaba el cada vez más cercano continente en el que desembarcarían.

-¡Shinji-kun! –Le llamó preocupada, al instante Shinji volteó para verla, como si hubiera salido de un trance- ¿Qué sucede?

-Llegamos –anunció casualmente haciendo ademán de señalar con una de sus manos en dirección de la masa continental.

-Deberías ir a vestirte o pescaras un resfriado –opinó con preocupación mientras sujetaba al joven de uno de sus brazos para conducirlo al interior del barco. Esté simplemente se dejo guiar sin resistencia.


Durante la mayor parte del viaje Shinji se mantuvo en silencio, cuando el barco arribó, por orden el Dr. Katsuragi llevó a Misato con él en uno de los vehículos de nieve, aunque dicha orden no fuera necesaria puesto que no tenía intenciones de separarse mucho de ella a partir de ese momento, una vez llegaron al complejo de domos donde se realizaba la investigación Shinji desplegó nuevamente a Iruel, había recogido la parte de él que unifico al barco antes de que lo abandonaran, para completar su misión tan pronto como los acontecimientos sucedieran, igual que ocurrió en el barco sabría lo que sucedía en cada lugar donde hubiera algo electrónico como una computadora, un teléfono celular, una radio o incluso hasta una bombilla por lo cual era el espía perfecto. No importaba en donde estuviera físicamente obtendría la información que quería, así que la orden del Dr. Katsuragi de permanecer en el domo de descanso que estaba reservado para ellos mientras él iba al domo central no le afectaba. La hija del mencionado por otra parte soltó todo un interrogatorio sobre su padre antes de, a regañadientes, permitirle irse, aun conservaba un puchero en su rostro diez minutos después.

Shinji se encontraba sentado en un sillón observándola, el lugar tenía varios asientos, calefacción, una TV, algunas computadoras, una cocina, nevera y una maquina surtidora de bebidas calientes. Aquí no necesitaban llevar más que una chaqueta sencilla, ni siquiera necesitaban guantes, tras que Misato diera su tercera vuelta por el lugar como leona encerrada, el castaño decidió que ya era hora de dejar de estar ensimismado en sus pensamientos.

-Vamos Misa-chan –Le llamó un tanto divertido por su actitud pero sin dejar su seriedad, o preocupación, de lado- tampoco puedes permanecer de mal humor solo por que nos dejaron de lado –la peliazul regreso a verlo con cierta sorpresa antes de poner una cara suspicaz.

-Así que finalmente si me hablas –comentó no sin cierto rencor mirando directamente al ojiazul, de inmediato esté se sintió avergonzado.

-Discúlpame por eso –dijo con verdadero remordimiento- es solo que… ya llegamos aquí, lo que significa…

-Que estamos cada vez más cerca de la despedida –completó por él Misato con cierto pesar.

A Shinji le sorprendió poco que lo hubiera leído con tanta facilidad, después de todo ambos ya se conocían bastante bien, dentro de lo que cabe dadas las circunstancias, lo que en verdad le preocupó es que su mente no estuviera en donde se suponía debía estar, en ese momento le preocupaba su misión y las personas que morirían allí y alrededor del mundo, pero por encima de todo estaba el hecho de que al terminar se despediría de la peliazul y cuando volvieran a verse serían tan solo tutora y representado, además de que Misato estaría enamorada de alguien más, aunque trataba de sentirse feliz por ella en ese aspecto lo único que conseguía si lo pensaba era sentirse aun más deprimido y molesto. Sin embargo antes de que siguiera hundiéndose más en las sombrías emociones que aquellas reflexiones le producían, unos delicados brazos lo envolvieron mientras la peliazul atrapaba sus labios en un tierno beso, uno que pronto se torno más apasionado hasta que la indefectible necesidad de respirar los obligó a separarse.

-Si nos queda poco tiempo lo mejor sería aprovecharlo ¿no crees? –comentó tentadoramente la peliazul mirándolo fijamente con mirada predadora y el ojiazul decidió no hacerse de rogar, al instante ambos volvieron a besarse con mayor ferocidad hasta que la peliazul sintió como su chaqueta estaba siendo retirada, una alarma sonó en su cabeza, pero no era por las intenciones del castaño si no por el lugar en el que estaban- e-es-espera Shinji-kun ¿Qué pasará si mi padre regresa?

-Probablemente aun esté en el domo principal –opinó besando levemente el cuello de la ojicafé.

-E-e-eso no… no lo sabemos –objetó con dificultad debido a los pequeños jadeos que le arrancaba el tacto del joven, sin embargo su decisión era tan notablemente falsa como un billete de doscientos dólares, a pesar de esto el ojiazul se detuvo solo para que fuera ella la que lo incitará a seguir.

Cosa que, tras dedicarle una mirada funesta por atreverse a detenerse y de que ambos compartieran unas leves risas por el suceso, hizo.

Fue cerca de media noche cuando el Dr. Katsuragi regresó, tan cansado que apenas reparó en que en la cama de su hija había un bulto demasiado grande para ser solo el de la silueta de ella, ni que no había rastros del guardaespaldas de está por ningún lado, ni mucho menos fue a fijarse que en el extenso botiquín del que disponían faltaba una caja de preservativos, que por azares del destino los de suministros habían considerado prudente colocar en algunos de los dispensarios médicos.

Las cosas continuaron más o menos igual por un par de semanas más, Shinji y Misato pasaban casi todo el día paseando por los lugares de la base que no estaban restringidos y de vez en cuando charlaban con alguno de los técnicos que rondaban frecuentemente el lugar (En esté punto fueron bastante útiles las habilidades traductoras del ojiazul), las noches las pasaban juntos ya fuera escuchando la música que Shinji invocaba con su violín, conversando, jugando cartas o realizando… otras actividades en pareja, al cumplir un mes desde que se conocieron, y sabiendo que faltaba poco para despedirse, Misato decidió hacerle un pequeño regalo, una foto suya con una pequeña dedicatoria para que la tuviera como recuerdo de su tiempo juntos, cosa que resultaba en realidad innecesaria ya que el castaño estaba seguro que no olvidaría lo que vivió allí aunque tuviera que pasar 100 años más en el abismo. Sin embargo ambos habían estado reprimiendo su propia incertidumbre por razones diferentes aunque relacionadas entre si, Misato ya no podía seguir ignorando la curiosidad que la atacaba acerca de lo que su padre hacía en aquel lugar ni del porque no los dejaban acercarse, Shinji por su parte estaba dividido entre lo que pasaría dentro de poco y lo que pasaba en estos momentos con la peliazul, sabía que lo que sentía por ella era fuerte, pero ¿cómo podía ella sentir lo mismo sinceramente si él continuaba ocultándole cosas? Al final llegó a una sola conclusión, tenía que decirle, por lo menos lo que estaban haciendo allí, lo que él estaba haciendo allí para ser más específicos, se lo debía, pero la pregunta cumbre era ¿Cómo? Su oportunidad de decirle se presentó una tarde mientras ambos estaban descansando en el sofá, Shinji sentado en él y Misato acostada con la cabeza apoyada en las piernas de su novio, ambos sumidos en sus pensamientos hasta que estos fueron repentinamente interrumpidos por la voz de la joven de ojos pardos.

-¿Qué crees que esté haciendo papá? –Preguntó casi al azar mientras ojeaba una revista.

-Probablemente siga trabajando –contestó aun perdido en sus reflexiones el castaño mientras le acariciaba maquinalmente el cabello, aquello los relajaba a ambos, la ojicafé bufó con cierta desidia.

-Supongo –dijo a su vez con cierta resignación y aburrimiento, ya se había resignado a preguntar lo mismo y recibir siempre la misma respuesta pero eso no significaba que le gustara. En ese momento una sutil pregunta proveniente de su custodio la sacó de su tedio.

-¿Te gustaría confirmarlo? –Preguntó el castaño de forma casual, la joven regresó a verlo de inmediato para confirmar que realmente fue él quien dijo eso, la sonrisa levemente descarada en los labios de esté se lo confirmaron, como si hubiera sido impulsada por un resorte estuvo de pie con una brillante sonrisa que parecía irradiar su regocijo

-¡Pensaba que nunca lo dirías! –dijo la peliazul emocionada.


Llegar hasta el domo principal no era difícil, burlar la seguridad para entrar era un asunto diferente, o eso era lo que pensaba Misato Katsuragi, porque el castaño parecía haber medido cada paso que dieron hasta aquel conducto de ventilación en el que se encontraban en esos momentos, pese a que Shinji iba adelante puesto que Misato había alegado, de manera muy poco convincente de hecho, que no quería que él se distrajera más de lo necesario ella misma no se perdía detalle de la poca vista que le permitía aquel grueso traje térmico. Hasta que llegaron a una rendija que les dio vista del interior del domo, en general no había mucho, solo estructuras metálicas rodeando un enorme iceberg el cual estaba rodeado por computadoras, pese al espacio y equipo no había nadie allí salvo por dos personas que los susodichos espías reconocieron individualmente como sus respectivos padres, estos charlaban quedamente pero lo vació del lugar permitía que sus voces resonaran lo suficiente para que fueran escuchados por sus primogénitos.

-¿Por qué su esposa no lo acompaño? –Preguntó curioso el Dr.

-En estos momentos su estado es delicado –contestó con neutralidad- hace poco descubrió que está embarazada y decidió que lo mejor era no viajar a un lugar cuya temperatura está permanentemente bajo cero.

-Felicidades –dijo el hombre sin estar muy seguro, pese a que era lo acostumbrado felicitar a alguien por dicho acontecimiento, con Gendo Ikari no se podía estar muy seguro de que hacer o decir.

-Gracias –contestó inexpresivo- pero no estamos aquí para discutir mi vida familiar.

-Lo se –admitió con desgana el Dr.- aun no puedo creer que SEELE realmente quiera tener algo que ver con este monstruo –comentó observando el iceberg- lo mejor sería dejarlo aquí.

-Esa no es una opción –declaró con tranquilidad Gendo- sabe muy bien lo que quiere el comité, un estudio a fondo de Adam.

-Eso no es fácil considerando donde se encuentra –argumentó el científico.

-En ese caso deberá sacarlo –dedujo con voz calmada, el hombre a su lado lo miro alarmado.

-¡No puede estar hablando en serio!

Por toda respuesta el ojiazul le entrego unos documentos en los que se encontraban sus ordenes oficiales, el Katsuragi observo todo con total incredulidad.

-¿Para qué cree que están aquí usted y su equipo? –Preguntó con simplicidad el castaño- es una orden directa del comité, y está programada para mañana.

-¡Pero mi hija está aquí! –Exclamó furioso- ¡¿Tiene idea de lo que pasara si una sola cosa, por pequeña que sea, sale mal?!

-Entonces más le conviene hacerlo bien –le recomendó Gendo con indolencia- tiene hasta mañana para revisar, y de ser necesario ajustar, los planes de extracción –informó al consternado hombre que apenas atinaba a mirarlo con escepticismo- yo debo regresar a Japón para informar a SEELE de los avances y lo descubierto en la investigación hasta ahora –informó de último antes de retirarse.

El científico se quedo en donde estaba, esté se rasco la cabeza consternado por un momento antes de retirarse a revisar aquellos "planes". Una vez todo estuvo desierto la rendija de la ventilación cayó dejando paso a dos jóvenes que se posicionaron justo donde sus progenitores habían estado de pie hace solo unos momentos. En ese instante Misato se quedó petrificada con lo que estaba ante sus ojos.

-¡¿Qué rayos es…?! –Exclamó sorprendida y asustada, pero el castaño le tapo la boca antes de que continuara, la peliazul lo miro con severidad, ante esto él la soltó de inmediato pero no sin antes hacerlo una señal de que guardara silencio colocando su dedo índice sobre sus labios. La joven asintió en comprensión y regreso su atención a lo que veía.

Un… gigante, o eso era lo mejor que podía definirlo, era completamente blanco o por lo menos eso era lo que podía ver puesto que dentro del iceberg se encontraba de espaldas, una forma un tanto peculiar o salida que brotaba de sus hombros, estaba medio enterrado, la saliente solo dejaba una tercia de su cuerpo atrapado en una saliente de hielo sobre la superficie. A pesar de esto era un enorme saliente de hielo casi como una montaña, ahora entendía el porque aquel domo era con mucho el más grande de todos, a su lado Shinji permanecía impasible, apenas con una mirada escrutadora observando atentamente a la criatura atrapada en el hielo, como si esperara que en cualquier momento rompiera con su prisión y los atacará, eso llamó la atención de la peliazul, pese al control que tuviera el ojiazul sobre si mismo, nadie, y digo NADIE, ve algo semejante sin siquiera mostrar sorpresa en su rostro, eso le daba a entender que Shinji le ocultaba mucho más de lo que decía. Esté sintió la mirada de la ojicafé sobre si mismo, con un suspiro de resignación decidió que era hora de aclarar algunas cosas.

-Es Adam –murmuró finalmente.

-¿Eh? –Dijo Misato un tanto confundida.

-Esté es Adam, el primer ángel –contestó señalando a la criatura- se como suena pero es la verdad.

-¿Un… ángel? –Pudo articular luego de salir de su estupor.

-Ni remotamente lo que tú esperabas ¿Cierto? –Preguntó con certeza, la joven regresa a verlo con intensidad, el castaño dudo un momento pero sabía bien que seguía.

-¿Cómo puedes saber tú eso? –Preguntó con ojos estrechos.

-Porque debo, porque esa es mi misión –contestó con pesar, dejando a la peliazul estática.

-¿Mi-misión? –Repitió temiendo lo que dicha palabra pudiera significar.

-Vine a ver lo que sucederá aquí, lo que sucederá aquí cuando despierten a Adam para ser más específicos –explicó con cierta dificultad, la peliazul retrocedió, cosa que no lo sorprendió ni siquiera trato de acercársele, sabía que ella solo retrocedería un más.

-¿me, me mentiste? –Preguntó con voz queda, por primera vez él hizo ademán de querer acercarse, pero al ver que ella hizo uno igual de alejarse se detuvo.

-No –contestó con suavidad- pero no te conté todo, la única mentira es que no caí de ningún pesquero, yo trataba de ingresar al barco y llegar aquí –explicó observando a Misato con cierta desesperación contenida, debido a que se podía ver muy claramente lo dolida de está en sus ojos color pardo.

-¿Me usaste? –Preguntó finalmente.

-¡NO! –Contestó de inmediato- ya te lo dije mi única misión aquí es ser un espectador, piénsalo bien Misato no hubiera necesitado acercarme a ti en absoluto para lograr mi tarea –explicó tratando de calmarla, en parte lo logró pero Misato aun lo miraba desconfiadamente.

-¿Entonces por qué me lo cuentas ahora? –Preguntó finalmente la peliazul, Shinji bajo la mirada con aprensión antes de contestar.

-Por lo que escuchamos antes –explicó lentamente- mañana intentaran sacar a Adam del hielo, luego de eso me iré, te prometí que te diría todo lo que quisieras saber antes de que eso sucediera.

-¿Por qué debería confiar en ti ahora? –Preguntó Misato con los ojos un poco empañados tras observar por un largo rato al castaño.

-Tal vez no deberías hacerlo –contestó Shinji con resignación tras un momento, aún miraba directamente a la joven con expresión mortificada- no te culparía de nada si me delataras, pero en ese caso yo tendría que desaparecer, y al final vería lo que tengo que ver de cualquier forma, sin embargo eso no me importa en este momento sino lo que tu piensas –le aseguró observándola directo a los ojos.

Misato dudo por un momento pero al final se empezó a acercar al ojiazul con pasos lentos, cuando estuvo frente a él levanto la mano y acarició con suavidad el rostro de esté, Shinji cerro los ojos al sentir, aun por debajo del grueso guante, el tacto de la peliazul hasta que…

¡PLAZ!

La fuerza de la bofetada le volteo el rostro, y por poco la quijada, en dirección contraria, regreso a ver a la joven en un primer instante con un leve desconcierto, pero al enfocarla se percato de que está lo observaba claramente enojada, aunque solo enojada, no se veía dolida o triste, simplemente molesta, al parecer ese golpe fue lo que necesito para desahogarse un poco, pero no del todo.

¡PLAZ!

-Misa-chan eso duele –se quejo sobándose la adolorida mejilla.

-Es lo menos que te mereces –contestó de manera directa, sin dejar de lado su enojo, retirándose de nuevo a la ventila, Shinji sonrió para si antes de seguirla.


Una vez estuvieron de regreso en el domo de descanso general Shinji se encargo de preparar algo de comer para ambos, estaban seguros de que el padre de Misato no aparecería hasta muy entrada la noche por lo que tenían tiempo, la cena transcurrió en silencio por un largo rato hasta que la peliazul dejo sus palillos a un lado y le dirigió una escrutadora mirada al castaño.

-¿Para quién estas trabajando? –Preguntó con curiosidad al cabo de un rato, el castaño pareció pensárselo muy bien antes de contestar, porque sabía que tenía que contestar.

-Es más un pago que un trabajo –contestó finalmente- te dije que yo ocupe el lugar de Rei cuando ella iba a convertirse en una prisionera, pues podría decirse que conseguí un trato para salir libre –relató con calma- yo solo tenía que venir aquí y observar lo que ocurría, eso y sobrevivir supongo –agregó con estoicismo.

-¿A qué te refieres con eso? –Preguntó confundida y preocupada Misato antes esa última declaración.

-Ellos intentaran sacar a Adam del hielo pero lo más probable es que lo despierten y lo enfurezcan –dedujo cansado Shinji- y cuando eso suceda las cosas se pondrán muy feas, realmente muy feas –explicó con resignación.

-¿Esa cosa nos matara? –Preguntó con un hilo de voz Misato.

-¡No! –Contestó de inmediato- o por lo menos no te matara a ti de eso estoy seguro –afirmó con rotundidad, pero lejos de calmar a la peliazul sus palabras no parecieron hacer otra cosa que perturbarla aun más.

-¡Pe-pero mi padre y todos los que están aquí morirán! –Exclamó preocupada, el ojiazul bajo la mirada avergonzado, con dificultad volvió a enfrentar la mirada de su escucha antes de continuar.

-No solo ellos –dijo finalmente, Misato lo miro confundida antes de que continuara- si Adam se enfurece, será catastrófico –explicó enigmático- por lo que se podría destruir todo esté continente por completo y las consecuencias globales acabaran con muchas más vidas que las que se encuentran aquí –explicó tratando de mantenerse sereno, hasta que Misato preguntó por algo para lo que él sabía realmente no estaba preparada para saber.

-¿Cuántas más? –Al ojiazul le tomo un instante contestarle.

-Siendo optimistas, un tercio –dijo al fin.

-¿Un tercio de qué? –Inquirió la joven a pesar de que muy en el fondo no quería saber la respuesta a dicha pregunta.

-De todos –contestó Shinji- de toda la población mundial, pero como ya dije eso es siendo optimistas –agregó sin entusiasmo- siendo realistas al menos la mitad.

-¡¿Cómo puedes decir eso con tanta tranquilidad?! –Exigió la peliazul poniéndose bruscamente de pie- ¡Debemos evitarlo!

-Escuchaste la platica de tu padre y Gendo –le recordó tratando de mantener el aplomo- tienen ordenes del comité de SEELE, nadie, ni tú ni yo los convencerá de detenerse, tú misma escuchaste como tú padre se opuso a la idea pero no puede evitar cumplirla.

-Tú podrías…

-¿Hacer qué? –Preguntó de forma retórica- ¿dejar inconcientes a todos en la base y de alguna forma llevarlos de regreso al barco para devolverlos a Japón? –Preguntó, para sorpresa de Misato pudo ver que estaba proponiendo eso con seriedad como si…- si Misa-chan puedo hacer eso, pero obviando el hecho de que estaría quebrantando mi contrato algo por lo que seguro me harían desaparecer de la faz de la tierra… solo los retrazaría, SEELE enviaría a alguien de nuevo y yo ya no podría detenerlos –expuso verdaderamente frustrado por este hecho, Misato se percató entonces de que él no era indolente con lo que sucedía, pero tampoco podía hacer mucho para evitarlo.

El muchacho se sujetaba la cabeza con ambas manos con un poco de desesperación, hasta que sus manos fueron sujetadas por unas más pequeñas para que aflojara el agarre y se calmara, al levantar la mirada pudo ver los ojos de Misato dedicándole una mirada tranquilizadora, cuando se calmo lo suficiente Misato retomó la palabra.

-¿Estas seguro de que no hay nada que hacer? –Preguntó tratando de obtener alguna esperanza, esperanza que se desvaneció cuando el castaño negó con la cabeza- ¿Entonces es definitivo? ¡¿Toda esa gente va a morir?! –Preguntó aun sin querer aceptar semejante atrocidad.

-Si Adam despierta es lo más probable –contestó sombrío- por lo que ahora lo único que podemos hacer es esperar que tu padre logre su objetivo –argumentó tratando de tranquilizar a la peliazul- de lo contrarió todo lo que puedo hacer es asegurarme de que estés a salvo –le dijo con determinación- y no es una sugerencia –le advirtió al ver que parecía próxima a reclamar.

La ojicafé se tragó su reclamó y asintió mansamente antes de retirarse a su recamara asignada, Shinji se quedo en donde estaba un poco más de tiempo antes de imitarla, ninguno de los dos durmió nada aquella noche, incluso sintieron cuando él padre de Misato llegó casi a las dos de la mañana luego de finalmente haber terminado de revisar los datos que le dejaron. Una de las más intensas luchas estaba sucediendo dentro del ojiazul, tenía que cumplir con su trato si quería regresar e impedir una catástrofe aun mayor que el segundo impacto pero… si los detenía en ese momento talvez ya no sería necesario hacer nada más, no… si los detenía SEELE enviaría a alguien más a completar el trabajo y él regresaría al lugar del que salió esta vez por la eternidad y sin ningún tipo de esperanza, esa idea lograba hacer que un escalofrió recorriera su espina sin reserva alguna, ya estaba decidió, obtendría la información que buscaba, se aseguraría que Misato realmente sobreviviera y regresaría a terminar con la guerra, no había mucho que pudiera hacer por estas personas pero podía asegurarse de que el resto de la humanidad tuviera un futuro.


No recordaba cuando fue la última vez que el tiempo se desplazó con tal lentitud, el desayuno transcurrió en un incomodo silencio, tanto que hasta el Dr. Katsuragi se percató de que algo no iba nada bien, pero el mismo se sentía igual de abatido y estresado por lo que le esperaba como para preocuparse por el asuntó que perturbaba a los dos jóvenes, aún así tomo nota mental de tener una platica con Misato ni bien el día hubiera terminado. Una vez hubo terminado su alimento se retiro despidiéndose de su hija, la cual solo respondió con un breve gesto de cabeza y un amago de sonrisa que se asemejo más a una mueca, poco después se levantó y salio a caminar por los alrededores, Shinji sabía que era mejor dejarla a solas por un momento. El castaño se quedo un periodo más mientras lavaba los platos del desayuno y luego también se retiró a caminar por los alrededores, no tenía nada más que hacer así que solo tomo su violín, al cual le había fabricado un contenedor muy conveniente para transportarlo hecho de lona y se dirigió a un lugar apartado en uno de los almacenes donde se dejo caer en el suelo apoyándose contra una de las paredes y permitió a su tristeza brotar a través de los acordes como solía hacerlo antes de volver a ver la luz. Cada una de las personas en la base detuvo sus actividades al menos una vez por un momento cuando creyeron escuchar la triste y a la vez hermosa melodía. Shinji estuvo así hasta que juzgo era tiempo de prepararse para lo inevitable, lo primero que hizo antes de incorporarse fue sacar de su chaqueta la fotografía de su novia y observarla largamente con expresión melancólica, en la fotografía se encontraba Misato recostada en la cama de su habitación vestida solo con una blusa sin mangas y sus pantaletas, su cabello recogido con algunos mechones enmarcando su rostro que adornaba con una radiante sonrisa, releyó la dedicatoria que la joven Katsuragi escribió en la foto:

"Para mi Shinji-kun, para que sin importar donde estés recuerdes los momentos que pasamos juntos, en especial los que pasamos en el lugar donde estoy ahora, con amor tu Misa-chan"

No podía evitar sonrojarse un poco al leer la última parte pero tampoco podía evitar que su sonrisa se extendiera un poco más mientras lo hacía, finalmente decidió guardar la imagen, está vez en el bolsillo de su pantalón, y se levantó de su sitio. Con un pensamiento comandó a Iruel que volviera a él con la información recolectada dentro de un panel de acceso en el desocupado almacén donde se encontraba.

Sin mucho animo colocó la palma de su mano sobre el panel mientras un pequeño brillos azulado aparecía en esté y en la mirada del ojiazul mientras la información era trasferida, al cabo de unos momentos el violín resbalo de la mano del joven hasta el suelo mientras una expresión de incredulidad aparecía en sus ojos cuando un dato del que no estaba enterado antes llegó a su cerebro. Dejando de lado su asombro rápidamente levanto el instrumento, lo guardo y salió apresuradamente en dirección del domo principal, sin embargo en su prisa tropezó contra alguien que había ido a buscarlo al lugar de donde escucho provenía su música y ambos cayeron al suelo una sobre el otro, en su intento por levantarse con rapidez el ojiazul chocó contra algo muy suave y con una sutil fragancia a lavanda.

-Hola Misa-chan –saludó un tanto divertido cuando está se aparto rápidamente hacía atrás con cierta vergüenza, una que desapareció al ver que el que había presionado la cara contra sus pechos era su guardaespaldas personal.

-¿Por qué tanta prisa? –Preguntó con tono similar poniéndose de pie, al instante el ojiazul recordó el motivo de su prisa e intento arrancar de nuevo pero fue detenido por una, ahora preocupada, Misato- ¿Qué sucede Shinji-kun?

-No hay mucho tiempo, te explicare en el camino –contestó con apremio mientras reemprendía el camino ahora con una acompañante.


-¡¿Encontraste un manera de evitarlo?! –Preguntó sorprendida la joven mientras corrían por los pasillos que conectaban los domos- ¡¿Cómo?!

-Ellos no intentan estudiarlo o sacarlo de hielo, quieren capturarlo y utilizarlo para los fines de SEELE –explicó con brevedad- antes no lo entendía pero esa fue la razón por la que se enfureció y lo destruyó todo –comentó más para si mismo pero fue escuchado por Misato.

-¿A qué te refieres con eso? –Preguntó confundida Misato, a penas entonces él castaño se percató de que había hablado en pasado.

-Esa explicación tendrá que esperar para más tarde –contestó simplemente antes de acceder al pasillo que lo llevaría a la sala de control principal.

-¡ALTO AHÍ! –Los frenó en seco la voz de un guardia armado que vigilaba el lugar apuntándoles con un fusil automático- ¡¿Qué hacen aquí?!

-Soy Misato Katsuragi –se presentó la aludida- buscábamos a mi padre –explicó sonando realmente convincente.

-Eso no importa –declaró con firmeza el hombre acercándoseles- no tienen autoriza…

No pudo terminar su reclamó antes de que Shinji le arrebatara el arma de las manos con un rápido movimiento y lo golpeara con la culata de la misma en la cara dejándolo sin sentido.

-No tenias que hacer eso –le reprendió la chica.

-Sí tenía –le aseguró con rotundidad, arrojando el arma a un lado y reemprendiendo la marcha- no vamos donde tu padre, vamos al centro de control del experimento –le aclaró mientras continuaban la carrera, cuando dieron vuelta en el pasillo que accedía a dicha habitación vieron otro guardia en la entrada con un arma- no tengo tiempo para esto –se quejo cuando esté los divisó.

-¡ALTO…

-¡Atrápalo! –Le gritó el castaño arrojándole su violín aun dentro de su estuche en un tiro de parábola, esté por reflejo regreso a ver el objeto que se aproximaba a él.

Shinji aprovecho está distracción para barrerse adelantando a su propio violín hasta llegar a la altura del sujeto que regreso a ver al joven apenas a tiempo para notar como esté lo golpeaba con una potente patada en su entrepierna, al inclinarse producto del dolor una segunda patada en la cara lo dejo fuera de combate, Shinji se levanto a tiempo para recibir su violín cuando esté descendió. Misato se le acerco con una mirada reprobadora, esté solo se encogió de hombros mientras tomaba la mano del sujeto y la colocaba en la placa de reconocimiento de la puerta.

-Quédate aquí un momento –le pidió mientras la puerta se abría y un sujeto aparecía frente a él apuntándole directo a la cabeza con un rifle.

Esté guardia no supo en que momento fue que le arrebataron su propia arma y está estaba apuntándolo justo en medio de los ojos.

-Déjame adivinar –comentó con tranquilidad el ojiazul- ¿alto ahí? –Dijo de manera divertida antes de golpearlo con un golpe con el revés del rifle con tanta fuerza que cayó inconsciente de espaldas.

Al entrar todos los científicos y soldados que se encontraban allí se percataron de su presencia mientras la puerta se cerraba tras él, debido a lo gruesa que era la puerta la peliazul tuvo que apegarse mucho a ella para tratar de escuchar lo que ocurría allí dentro, pero antes de que lograra percibir algo la misma se abrió de nuevo permitiéndole el acceso. Shinji se veía como si nada, pero el lugar estaba repleto de personas inconcientes en el piso, los guardias y algunos de los científicos con golpes visibles, cuando Misato se percató de que también habían un par de mujeres desmayadas le dirigió un mirada mucho más feroz.

-Solo les aplique la llave del sueño –se excusó encogiendo los hombros- se recuperaran en media hora –le aseguró dirigiéndose a los paneles de control de las computadoras dejando la puerta abierta debido a que golpeo a uno de los guardias contra el panel de acceso la peliazul decidió no preguntarle como la había abierto, habían cosas más importantes que tratar, allí se podía observar claramente por los monitores y por un vitral enorme el lugar donde un enorme taladro penetraba en la prisión de Adam, pero aun más impresionante fue ver una espacie de grúa que llevaba un inmenso objeto alargado de color rojo con dos puntas en un extremo- así es como pretenden hacerlo –comentó con entendimiento cuando vio dicho objeto.

-¿A qué te refieres Shinji-kun? –Preguntó intrigada Misato.

-La Lanza de Longinus –dijo simplemente señalando la grúa que portaba la legendaria arma- con ella pretenden reducir a Adam a su forma embrionaria –explicó mientras se dirigía a las consolas y empezaba a tomar el control de las mismas ante la sorprendida mirada de Misato, no quería arriesgarse a soltar a Iruel, si Adam reconocía la presencia de su hijo todo sería mucho más problemático de lo que ya era, además esté ya le había conseguido todos los códigos de acceso que necesitaba para esta tarea o cualquier otra- la contención tendrá éxito sin duda, pero en respuesta Adam hará estallar su poder destruyéndolo todo –resumió ahora escribiendo comandos rápidamente.

-¿Entonces que es lo que vas a hacer? –Preguntó con curiosidad.

-¿Ves los otros taladros? –Peguntó señalando los mencionados objetos en el monitor, la peliazul asintió el castaño terminó de tapear comandos en su Terminal y estos se activaron de inmediato empezando a taladrar el hielo ante la aterrorizada y confundida mirada de quien estuviera viendo.

-¡¿Pero qué haces?! –Preguntó Misato horrorizada.

-No se puede detener a SEELE, pero si liberó a Adam en lugar de intentar capturarlo tal vez pueda convencerlo de que simplemente regrese a casa.

-¡¿ESA ES TÚ IDEA?!

-Es la única opción que no asegura un segundo impacto –le dijo con seguridad.

-¿Segundó impacto? –Repitió confundida.

-Misato por favor –suplicó viéndola directamente a los ojos- la naturaleza de ellos no es maligna a no ser que sean provocados, tienes que confiar en mi –está lo miro dudosa por un instante pero asintió.

-¡¿Qué sucede allí?! –Se escucho la voz del padre de Misato por el comunicador- ¡Desactiven los taladros!

-Me temo que eso no será posible Dr. Katsuragi –contestó Shinji tomando el comunicador.

-¿Shinji-kun? –Reconoció consternado el científico- ¡¿Qué crees que estas haciendo?!

-Salvando sus vidas –contestó simplemente el joven cortando la comunicación- a costa de la mía –agregó con tono sombrío para si mismo.

-¿A qué te refieres con eso? –Preguntó preocupada la ojicafé al escucharlo, esté regresó a verla con cierta tristeza en su rostro.

-Te lo dije, esto quebrantara el trato que hice –explicó con una sonrisa triste- de hecho me sorprende que no haya venido alguno para detenerme –comentó para si mismo un tanto sorprendido por esté hecho.

-No te preocupes lilim ya estoy aquí –dijo un voz que reconoció perfectamente a sus espaldas. No pudo ni siquiera darse la vuelta antes de ser violentamente arrojado contra uno de los muros y apresado por el agarre del pelinegro.

-¿Por qué no me sorprende que seas tú, Asmodeus? –Comentó con cansancio Shinji al reconocer a su captor, esté rió por lo bajo.

-Veremos si sigues siendo igual de gracioso cuando estés frente a Lucifer.

-¡Suéltalo! –Dijo la peliazul intentando golpear al pelinegro haciendo una carga con el hombro, pero pese a que la fuerza de está hubiera logrado su objetivo con un adulto de peso promedio, con el ojirojo solo consiguió rebotar de espaldas con el hombro adolorido como si se hubiese arrojada sobre una pared.

-Vaya, vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí? –Preguntó con expresión burlesca acercándose a la joven.

-¡Detente! –Le gritó Shinji aun siendo levantado por el cuello por Asmodeus- sabes que no puedes tocarla, va contra las reglas –le recordó severamente, el pelinegro lo miro divertido.

-Tú eres la ultima persona que puede decir algo acerca de quebrantar las reglas –Le recordó sardónicamente- además ella me ha atacado primero, por lo que puedo intervenir si quiero –le aclaró con una sonrisa sádica acercándose cada vez más a la ojicafé.

-¡NO! –Gritó con fuerza el castaño mientras una fuerza invisible arrojaba a Asmodeus contra una de los muros con tanta fuerza que esté se hundió en el pese a ser de acero, al mismo tiempo que el caía al suelo hincado sobre una rodilla. A pesar del golpe el moreno se levanto, claramente molesto con un espada en sus manos.

-Esperaba que te resistieras lilim –comentó complacido mientras levantaba su espada, pero una sacudida del suelo lo detuvo- ¿Qué rayos…?

-Ha despertado –dijo simplemente Shinji regresando a ver el lugar donde la presencia del primer ángel crecía de forma astronómica, mientras una figura completamente blanca y enorme se alzaba frente al vitral de la cabina de control, emanando una potente luz, una luz que empezó producir quemaduras en la piel del caído- será mejor que te retires por ahora –le sugirió de forma casual el castaño, el ojirojo le dedico un mirada furiosa, pero internamente estaba de acuerdo.

-Volveré por ti lilim –le advirtió antes de desaparecer en una voluta de fuego.

-Lo se –dijo simplemente el ojiazul dirigiéndose hacia la peliazul y ayudándola a levantarse, está demás decir que está estaba completamente desconcertada.

-¡¿Quién era ese?! –Pudo preguntar finalmente, el ojiazul no le contestó simplemente se dirigió a la consola.

-Si te lo explicó –dijo finalmente mientras revisaba que el quipo de audio del domo funcionara bien- posiblemente no me lo creerías y aún si lo hicieras definitivamente no te haría sentir mejor el saberlo –explicó provocando aun mayor desconcierto y preocupación en la joven- lo que solo me haría sentir peor así que por favor Misa-chan… no me pidas que te lo diga –solicitó con dificultad regresando a verla con una mirada suplicante.

Está asintió acercándose a su lado, cuando estuvo suficientemente cerca él la abrazo con fuerza, gesto que ella respondió de forma bastante preocupada, cuando se separaron pudieron ver que Adam ya se había liberado por completo del hielo por si mismo y observaba a su alrededor con cierta curiosidad, hasta que sus ojos se toparon con un objeto que hasta para él resultaba sumamente amenazante, de inmediato su presencia se torno agresiva y dispuesta a acabar con todo lo que estuviera en su presencia por la osadía de querer atacarlo, en ese instante Shinji decidió que era tiempo de intervenir.

-¿Puedes escucharme Adam? –Preguntó por el altoparlante logrando que su voz resonara en todo el lugar llamando la atención de todos, desde Misato que lo escucho hablar en un idioma que nunca había escuchado, hasta las personas que se encontraban abajo, en particular el Dr. Katsuragi que fue capaz de reconocer aquella voz, sin embargo fue el gigante él más interesado en saber quien le había hablado.

-¿Quién eres? –Como si escuchar aquella voz hablar en una lengua desconocida no hubiera sido suficientemente sorpresivo, ahora el gigantesco ser respondía en lo que parecía ser el mismo lenguaje, como si estuvieran charlando.

-Soy quien te ha liberado –contestó con pasividad- soy un lilim –agregó con tranquilidad, al instante cierta confusión apareció en los ojos de Adam.

-¿Cómo puede un lilim hablar mi idioma? –Exigió.

-Eso es algo largo de explicar –se excusó- pero te aseguro que no es mi intención hacerte ningún mal.

-Eso es difícil de creer "Lilim" –Objetó el ángel observando la lanza cerca de él.

-Entiendo tú desconfianza –dijo el castaño con calma- pero considera que si quisiera destruirte con la lanza lo habría hecho mientras aun estabas en el hielo –argumentó astutamente, el gigante consideró sus palabras un momento antes de retomar la palabra.

-¿Con qué motivo me despertaste? –Preguntó finalmente.

-Para pedirte que… por favor te lleves la Lanza del destino de regreso a tu mundo –solicitó con serenidad, el desconcierto del ángel no se hizo esperar.

-¿Qué quieres qué? –Inquirió con voz calmada pero con un leve rastro de confusión.

-El poder de la lanza de longinus ha corrompido a muchos y lo seguirá haciendo mientras exista –explicó con sincero remordimiento- te pido que la lleves a donde no pueda hacer esto nuevamente –concluyó con sosiego.

Adam se inclino con lentitud y sin esfuerzo alguno libero la lanza de la maquina que la retenía y la examino con minuciosidad por un instante.

-¿Cuál es tu nombre lilim? –Preguntó con tranquilidad, ahora siendo él quien desconcertara a su interlocutor.

-Ikari Shinji –Contestó, todos lo escucharon con claridad pero como había sido lo único que pudieron comprender no tenían idea de lo que dichas palabras significaban. Repentinamente el ángel extendió cuatro enormes alas poniendo en alerta a todos los presentes, una gota de sudor recorrió la mejilla de Shinji debido a los nervios del momento, pero entonces…

-Recordare tu nombre, Ikari Shinji

Fueron las últimas palabras de aquel ser antes de que empezara a flotar elevándose cada vez más en el cielo con la lanza del destino en su diestra, al llegar a cierta altura, una vez allí empezó a agitar sus alas alejándose a una increíble velocidad en dirección vertical, cuando ya casi no podía vérsele una gran explosión de luz ilumino el cielo cegando momentáneamente a los espectadores y sin dejar ningún rastro el primer ángel había desaparecido.

El tercer elegido se dejo caer sobre una del las sillas del lugar exhalando con fuerza en señal de alivio con una mano sobre su frente.

-Por un momento creí que estábamos perdidos –confesó recuperando la calma, le dirigió una sonrisa a la joven que lo acompañaba, solo para encontrarse con la sorpresa de que está no se veía nada feliz, si no más bien muy preocupada- ¿Qué sucede Misa-chan?

-¿Qué… qué pasará contigo ahora? –Preguntó finalmente con la mirada baja, esté comprendió al instante el porque de su actitud.

-Asmodeus volverá por mí y me llevara o… me matara –contestó finalmente, un estremecimiento sacudió con fuerza a la peliazul hasta que sintió como un par de brazos la rodeaban, al levantar sus ojos anegados de lagrimas pudo ver una radiante sonrisa en el rostro del ojiazul, de inmediato se aferró a él como si temiere que en ese mismo instante se esfumara en el aire y solo tuviera la esperanza de que al estar lo suficientemente cerca se la llevaran con él.

-Es por mi culpa –dijo lastimeramente entre sollozos- no debí… nunca debí pedirte que…

-Ssshhhh –le tranquilizó el piloto con ternura- yo fui el que decidió hacer las cosas de está forma, nunca te culpes por esto, prométemelo –le susurró, la joven trago sus lagrimas con dificultad y asintió sin despegarse del pecho del castaño- si soy lo único que hay que pagar por la supervivencia de la humanidad, cualquiera pensaría que salio barato –opinó tratando desastrosamente de hacer broma de su propia desgracia.

-Que conmovedor –Comentó una voz a su espalda con desagrado, la peliazul se dio la vuelta rápidamente alzando sus brazos para escudar al ojiazul del moreno que, tal como prometió, había regresado.

-¡No te lo llevaras! –Dijo desafiante, el demonio la miro divertido mientras se acercaba pero se detuvo con una mirada interrogante, de pronto la joven sintió como una mano se poso en su hombro forzándola a regresar la mirada.

-Es mejor así –dijo simplemente mientras se le acercaba y le robaba un último beso, uno que la joven correspondió de forma casi inconciente pese a su consternación, ni siquiera se percató de la ligera presión en cierto punto de su cuello o de cuando está la dejo sin sentido, el ojiazul la sujeto en sus brazos y la deposito en el suelo con delicadeza- tal parece que no poder cumplir mi palabra, pero ahora que las cosas cambiaron no creó que me necesites –le susurró con una sonrisa antes de encarar al moreno- vamonos –dijo con claridad colocándose frente a él. Esté lo miro desconcertado por su resolución, lo levanto de la solapa de su chaqueta hasta que quedo a su altura y examino su rostro con ojo crítico.

-En verdad estás loco –dedujo finalmente el caído, el castaño esbozo una pequeña sonrisa ante el comentario- solo contéstame algo lilim ¿realmente valió la pena?, con el tiempo todo esto caerá en el olvido y nadie sabrá nunca lo que has hecho por ellos –cuestionó curioso, el ojiazul regreso a ver a la joven desmayada y los recuerdos de ella y de las personas que conoció y que ahora estaba seguro tendrían un futuro llegaron a su mente, solo pudo encontrar una respuesta.

-Lo vale, yo ya no busco el reconocimiento de nadie, solo saber que ellos estarán bien –le contestó de forma simple, el demonio lo observo con incredulidad absoluta, no solo por sus palabras o por la sinceridad que podía percibir en ellas, si por él, por su mera existencia.

Sin más ambos desaparecieron en medio de un cúmulo de llamas unos segundos antes de que un grupo de personas, lideradas por Akira Katsuragi llagara precipitadamente al lugar con un claro desconcierto marcado en sus rostros.


Fue arrojado sin consideración alguna contra el frió suelo de piedra frente al poso que contenía los registros de los caídos, justo frente a él Lucifer se encontraba de espaldas observando el interior del interior del pozo. Alrededor del lugar se encontraban varios caídos, él los conocía a todos puesto que fueron con los que sostuvo sus mayores batallas durante su estancia allí.

-¿Tienes algo que decir lilim? –Preguntó llanamente sin regresar a verlo el señor de los caídos.

-Nada –contestó simplemente incorporándose hasta quedar de pie observando la espalda de Lucifer.

-¿Nada? –Repitió esté con cierto tono de curiosidad por dicha respuesta.

-Incumplí mi parte del trato –aceptó con tranquilidad- así que puede hacer conmigo lo que le plazca –concluyó con serenidad levantando los brazos en gesto de bienvenida a lo que le esperara, está determinación logró sorprender a varios de los caídos presentes.

-Lo curioso es lilim –comenzó Lucifer dándose la vuelta para verlo de frente, se podía percibir cierto grado de… interés en su voz- que realmente no lo has hecho –ante estas palabras todos regresaron a verlo totalmente confundidos.

-Pe-pero, no entiendo –dijo finalmente cuando logró superar su aturdimiento- yo altere los hechos, intervine y evite el segundo impacto.

-Y al hacerlo conseguiste la información que realmente me interesaba –explicó el ojirojo provocando aún mayor desconcierto entre los presentes- dime un cosa lilim ¿nunca te preguntaste de donde había salido aquella realidad en la que estuviste antes de llegar aquí? –Esa pregunta confundió aun más al castaño, realmente no entendía a donde quería llegar Lucifer con todo esto- porque esa fue una duda que rondo tanto en los elisios como aquí por mucho tiempo, veras lo único que sabíamos era que algo sucedido allí que dividió las dimensiones creando una dimensión paralela atada a la que conocíamos, pero desconocimos el porque, el paraíso no tenía acceso a esa información y nosotros no podíamos verla debido a la interferencia que la presencia de Adam producía en ese sector de tiempo –explicó brevemente, las cosas empezaban a tomar sentido pero aun no estaba totalmente claro- es por eso que te envié allí para saber que fue lo que distorsiono la realidad, aunque siendo honestos fue algo realmente inesperado que ese algo fueras tú.

-Esté es el motivo –dijo finalmente con entendimiento- esto es lo que lo cambió todo, la liberación de Adam, la elusión del segundo impacto y la perdida del la lanza de longinus, todo eso desbarato los planes de SEEL, además de que los ángeles no tienen un móvil para atacarnos ahora que Adam ha regresado…

-Él no regresó –intervino Lucifer, el joven lo miro sin entender- a diferencia de tu dimensión las nuestras son únicas, un ser de nuestra especie tiene un poder demasiado alto contenido en su esencia como para llegar a ninguna de estas sin estar completo, la unión con su alter-ego lo ata con demasiada fuerza como para liberarse, cuando Adam llegó al paraíso se disolvió en una especie de limbo-hibernación hasta que su otra mitad, que fue atrapada por los lilim, llegara –le relató- es por eso que sus hijos emprendieron la misión de recuperarlo, por eso atacan solo una dimensión, en la otra no había nada para ellos –le explicó- tú puedes moverte aquí principalmente porque las almas de los lilim no poseen tanto poder para que su lazo con otras contrapartes los atrapen –comentó con total indiferencia- aunque de todas formas ahora has acumulado demasiado poder en tu actual esencia como para ser absorbido por cualquier dimensión –agregó como un dato extra que consideró el lilim debía conocer, sin embargo esté estaba más interesado en la otra información que le había concedido.

-Entonces… ¿Yo fui el responsable de que aquel mundo existiera? –Preguntó verdaderamente confundido.

-Como dije, algo realmente inesperado –citó nuevamente Lucifer- después de investigar un poco ambos bandos estuvimos seguros de cual era la diferencia entre ambos mundos, pero no teníamos idea del motivo –admitió mirando al ojiazul con aquella leve expresión de interés- sin embargo no me esperaba que de entre todas las cosas posibles, fueras a ser tú el que se sacrificaría para acabar en el infierno toda la eternidad por salvarlos a ellos, aun sabiendo cual era la naturaleza de sus crímenes… no cabe duda de que eres alguien peculiar lilim –concedió el demonio regresando a ver el pozo- pero aun tienes que cumplir con nuestro trato –le recordó, antes de que Shinji pudiera objetar algo continuó- pese a que cambiaste una historia el salto temporal aun permite que exista una en la que el segundo impacto si sucederá –explicó mientras en el pozo aparecían con nitidez nuevas imágenes.

La imagen de si mismo noqueando a las personas en la central de mando del domo principal, Lucifer hizo una señal y de inmediato Asmodeus desapareció y apareció en dicha habitación luego de que Shinji usara a Iruel para abrir la puerta y lo regresara antes de que Misato lo notara.


-Se recuperaran en media… -estaba excusándose cuando alguien lo levanto sujetándolo con fuerza del cuello- Ahora no –dijo más para si mismo maldiciendo por su mala suerte.

-¡Suél…! -comenzó Misato pero antes de que terminara la frase ambos fueron envueltos en llamas y desaparecieron- talo –completó consternada.


-Déjame ir Asmodeus

–forcejeaba el castaño para librarse, pero ni bien llegaron esté lo soltó de inmediato, por un momento no entendió nada cuando vio a alguien idéntico a él de pie junto a Lucifer, hasta que una extraña fuerza convirtió al segundó Shinji en una especie de neblina que se fundió con el Shinji que ya se encontraba allí, esté cayó de rodillas por la extraña sensación aunque esto duro solo unos instantes.

-Acostúmbrate rápido a la unificación de mentes, en esta ocasión no fueron más que unos pocos recuerdos por lo que no deberían causarte problemas –apuntó Lucifer sin dejar de ver la escena dentro del pozo.

En esté se veía a Misato llamando a Shinji a gritos, pero tras ver que lo que estuvieran intentando hacer con aquel gigante blanco ya había empezado intento hacer algo desde allí, sin embargo al no conocer los códigos de acceso o como funcionaban dichos equipos no logró conseguir, cuando se dieron cuenta la lanza ya había sido utilizada contra Adam, el cual empezó a brillar con gran intensidad mientras el hielo que lo retenía se desquebrajaba. Las personas en el interior del domo empezaron a salir de allí, Misato dio un fuerte golpe a la consola mientras algunas lágrimas de frustración caían de sus ojos.

¡¡¡BBBOOOMMM!!!

El hielo salio volando en todas direcciones mientras la luz que emanaba del gigante empezaba a titilar de forma intermitente, como si su poder fuera inestable, la fuerza de la explosión inicial fue tal que Misato salió despedida en dirección de la puerta abierta, chocó contra la pared del pasillo y perdió el sentido, justo en ese momento cayeron las vigas que sujetaban esa parte del domo aplastando a los que se encontraban dentro de la sala de control.

-Tengo que ir –dijo con palpable preocupación el lilim.

-Desde luego –aceptó Lucifer ganándose su atención- nuestro trato aún no termina, todavía debes ver como terminó todo allí –decretó con tranquilidad- pero deberás usar tu escudo para no desviarte de tu destino, puesto que está vez tu viaje si tendrá que atravesar por mucha turbulencia.

Shinji hizo un reverencia respetuosa antes de desplegar sus alas y escudo con toda su fuerza y saltar al interior del pozo sin pensárselo dos veces, volviendo a pasar por aquella sensación de opresión, solo que está vez apenas la noto mientras avanzaba rápidamente hacía la exigua luz que marcaba su destino.

-En verdad un lilim interesante –reiteró el amo de los infiernos con tranquilidad sin perder de vista el lugar por el cual el mencionado acababa de desaparecer.


El lugar temblaba cada vez con mayor fuerza mientras la estructura comenzaba a caerse, desconocido de todos los demás que trataban desesperadamente de huir una joven se encontraba completamente desprotegida sin sentido en un pasillo que parecía a punto de caerle encima, en ese momento también paso desapercibido para todos el pequeño portal que se abrió directamente desde el infierno dándole paso a la figura de un joven ojiazul de largo y desordenado cabello castaño con dos majestuosas alas de luz brotando de su espalda. Aunque estas desaparecieron casi de inmediato al llegar, aun no acaba de adaptarse además de que uso mucho de su poder para llegar hasta allí sin desviarse. Ni bien encontró a Misato se percató de que varias placas del techo se desmontaban sobre ella, se coloco en su camino justo a tiempo para que lo golpearan en la espalda destrozándole la chaqueta y rasgándole un poco su carne, sin prestarle mucha atención al dolor y nuevas heridas la cargó en brazos y se apresuro a salir de allí.


Llevaba un rato corriendo y esquivando las partes de la estructura que se le venían encima, todo temblaba constantemente, para cuando logro llegar a la planta baja del complejo Misato empezó a recuperar el sentido, lo primero que hizo cuando abrió los ojos fue abrazar con fuerza al ojiazul mientras esté la apoyaba para que estuviera de pie junto a él sin romper el abrazo.

-¿Qué fue lo que paso? –Preguntó cuando finalmente se separaron por un estruendo que fue acompañado de una sacudida del piso.

-Se aseguraron de que cumpliera con mi contrato –explicó repentinamente decaído- tenemos poco tiempo, vamonos –comandó tomándola de la mano y llevándosela de allí.

-¡Esperen! –Gritó la voz de un hombre llamando su atención.

-¡PAPÁ! –Gritó Misato estupefacta al verlo, y no era para menos, el hombre se veía en un estado deplorable, con varios golpes cortes por los que sangraba como la cabeza y por los brazos, sus guantes se habían derretido un poco, era realmente impresionante que se mantuviera en pie.

-Gracias a Dios –exclamó el hombre cansadamente cuando vio a su hija- te he estado buscando por todas partes.

-¿Dónde están todos? –Le preguntó su hija pero fue el ojiazul quien contestó.

-Escaparon en los vehículos de nieve hacía el barco –dijo mientras empujaba a ambos Katsuragi de forma apremiante para que siguieran el camino.

-Debemos alcanzarlos –dijo Akira con una determinación renovaba al encontrar a su hija, aunque claramente cansado.

-No servirá –dijo con seguridad Shinji llamando la atención de padre e hija- ni nosotros ni ellos llegaríamos antes de que Adam destruya el continente y aunque lo lográramos las olas que se producirán acabarían con nosotros en mar abierto.

-¡¿Entonces que hacemos?! –Preguntó con palpable desesperación el científico.

-El almacén de subsidios Este –contestó llanamente- o lo que quede de el, allí encontraremos alguna capsula de escape con ambiente aséptico artificial, pueden contener a una persona y están completamente selladas con reservas de oxigeno, así que aunque acabe en medio del océano flotara sin problema –resumió siguiendo su avance rápidamente con ambas personas al frente suyo siguiendo por donde les indicaba- si entran en una de esas, la señal que emite en caso de ser utilizada atraerá al grupo de rescate que vendrá más tarde –concluyó mientras accedían al último pasillo antes de salir al exterior, lo cual era un alivio por que parecía que ese lugar ya no tardaría mucho en caer.

-¡La salida! –Exclamó Misato aliviada precipitándose hacía la puerta, pero en ese momento un temblor más fuerte sacudió el lugar provocando que una de las vigas superiores se partiera y el pico de está, que era como del largo de una jabalina y el grosor de un machete, se precipitará en dirección de la peliazul como una lanza dispuesta a atravesarla.

-¡MISATO! –Gritaron a la vez ambos hombres presentes.

Todo lo demás pareció ir en cámara lenta para la peliazul, primero observo como el metálico objeto que estaba a punto de arrebatarle la vida se acercaba implacable hacía ella, sin saber como fue apartada violentamente de donde estaba parada, contra la pared más cercana al momento que sentía un fuerte ardor que se extendía desde su pecho hasta su estomago junto con un punzante dolor y la calidez de su sangre brotando por esté, instintivamente cerró los ojos desde el golpe inicial que sintió su espalda en contra de la pared y los mantuvo así hasta que sintió que todo había acabado, pero cuando los abrió… deseó haberlos mantenido cerrados.

-No –dijo en un pequeño murmullo que fue el más alto tono que su voz fue capaz de alcanzar ante la imagen que se presentaba frente a sus ojos.

Shinji fue quien la apartó del peligro, pero al hacerlo tuvo que actuar tan intempestivamente que terminó colocándose a si mismo en medio de la biga que arremetía contra la peliazul y está, Misato recibió una herida un tanto profunda, pero a Shinji… la biga lo atravesó desde la espalda hasta la boca del estomago, apenas unos centímetros debajo de su corazón, en esos momentos se encontraba sujetando a Misato contra la pared mientras de su boca empezaba a brotar sangre.

-Parece que tendrán que… continuar sin mí –comentó de manera casual aunque con cierta dificultad el joven, la sangre que empezaba a acumularse en su garganta y la herida le impedían hablar fluidamente pero estas palabras hicieron reaccionar a Misato.

-¡NO! –Dijo con fuerza- ¡No te abandonaremos aquí! –Le dijo de forma contundente. Shinji la observo con una pequeña sonrisa antes de acariciar delicadamente su mejilla con el dorso de su mano.

-Tranquila Misa-chan, estaré bien –le dijo con suavidad- te lo prometí ¿recuerdas?, que estaría allí cuando me… ¡COF! ¡COF!... Necesitaras… –le recordó con calma antes de que empezara a toser y una considerable cantidad de sangre brotara de su boca asustando y preocupando todavía más a la muchacha- pero ahora… necesitan continuar sin mi.

-No puedo hacer eso –contestó la peliazul débilmente mirándolo con los ojos empañados, el ojiazul la miro fijamente por unos segundo antes de que un temblor más fuerte que los anteriores lo forzara a desviar la mirada en dirección del techo que cada vez parecía resistir menos, regreso a ver al Dr. Katsuragi, se veía preocupado por que pudieran salir pero parecía que no tenía ni idea de como decirle a su hija que no podían salvar al joven y que debían irse o también morirían. Finalmente Shinji regreso a ver a Misato, acerco su rostro al de ella, acto que ella emulo, y la beso. El metálico sabor de la sangre no evito que la ojicafé devolviera la caricia con tanta pasión y fuerza como el miedo que tenía a que no se volviera a repetir se lo permitiera. Akira Katsuragi estaba completamente estupefacto, pero no por saber que su hija tenía una especia de relación con el castaño, eso ya lo sospechaba, si no por la forma en que Misato esta tratando de devorar al ojiazul en aquel beso, de no ser por que estaba demasiado atónito con toda la situación en conjunto abría hecho algo para interrumpirlos en lugar de solo quedarse viéndolos con cara de tonto pasmado.

-Te entiendo Misa-chan –le dijo Shinji cuando finalmente se separaron, él aun la sujetaba de los hombros- y espero que tú también lo hagas –agregó logrando que la peliazul lo mirara con cierta confusión antes de que su vista se nublara y cayera sin percatarse cuando fue que la mano del castaño llegó a la unión entre su cuello y su hombro. Shinji la sostuvo lo suficiente para que su padre llegara a ayudarlo- debe llevarla a las capsulas –le dijo seriamente, de pronto parecía mucho más fuerte, como antes de ser empalado por el acero- no me espere y no voltee hacía atrás, los alcanzare en cuanto pueda –dijo de último, el científico lo miro extrañado por su comentario.

-No necesitas mentirme a mí Shinji-kun –le dijo Akira mientras levantaba a su hija en brazos, para su sorpresa el joven soltó una leve carcajada mientras retiraba de su hombro el estuche con su preciado instrumento musical en el y se lo entregaba para que lo salvaguardara junto con la peliazul.

-No voltee hacía atrás –le repitió sin dejar su sonrisa, el hombre asintió mientras tomaba el instrumento y lo cargaba a su hombro bastante incrédulo por la actitud tan estoica del joven ante semejante situación antes de atravesar la salida del lugar y dirigirse a donde el muchacho le había indicado.

Una vez avanzó cierta distancia lejos del domo principal pudo escuchar como esté se colapsaba, se detuvo un momento debido a la impresión, pero se contuvo de regresar la vista, tal como le dijo el ojiazul, continuó su avance pesada pero decididamente, podía sentir el peso de su cansancio aumentar con cada paso que daba pero sabia bien que no podía dejarse caer, no por él, sabía bien que su condición era demasiado grave para que sobreviviera, pero su hija aún tenía esperanza. La energía que emanaba de Adam provocaba una especia de ventisca constante desde su dirección, de vez en cuando los temblores sacudían el suelo bajo sus pies, tras un largo y agonizante camino llegó donde Shinji le había indicado. No quedaba mucho pero algunas de las capsulas aún no habían sido arrojadas por los vientos ni destruida por los temblores con lo último de sus fuerzas coloco a la joven dentro de una con el estuche que el ojiazul le había encargado a un costado al tiempo que un escalofrío recorría su espalda, instintivamente volteo la cabeza para ver como el gigante de luz parecía a punto de alcanzar su limite cuando la luminosidad que emanaba comenzó a incrementarse violentamente.

-Papá –distinguió débilmente la voz de su hija provocando que él volteara a verla de inmediato, aparentemente acababa de recuperar la conciencia, sin decirle nada cerró la compuerta de la capsula, no sabía que tan fuerte sería la reacción final de Adam así que como última acción se dejó caer sobre la entrada de la capsula en un intento final de protegerla.

¡¡¡¡¡BBBBBOOOOOOOOOOMMMM!!!!

El suelo se estremeció una última vez con fuerza mientras todo salía volando por la fuerza del escudo AT del primer ángel, sin embargo el Katsuragi solo escucho la estruendosa explosión, no sintió nada que hubiera delatado que está los alcanzó a él o a su hija. No sin cierto temor levanto la mirada, al frente suyo y a su alrededor podía ver como todo era arrasado por el inmenso poder del ángel, sin embargo el lugar exacto donde ellos se encontraban parecía estar aislado del caos, cuando regreso a ver sobre su hombro, sus ojos se abrieron hasta el punto de casi dejar sus cuencas.

-¡Le dije que no volteara hacía atrás! –Le recordó con severidad el joven de cabellera castaña sin voltear a verlo.

Shinji se encontraba de espaldas al científico con los brazos extendidos y las palmas abiertas en dirección contraria a esté y a su hija, su cabello se sacudía violentamente, ya no tenía puesta su chaqueta y la camiseta que llevaba debajo de está tenía enormes rasgaduras en la espalda, claro que eso era lo de menos comparado a la gran cantidad de sangre que cubría y salía de su espalda en esos momentos, la herida que le había producido salvar la vida de la Katsuragi se podía ver en carne viva a su espalda mientras la sangre que manaba de está teñía la nieve del suelo de rojo cosa que no parecía notar el tercer elegido. Lo que más llamó la atención del investigador sin embargo fue la pared octagonal que se alzaba a pocas pulgadas de las palmas del ojiazul, está parecía estar… desviando el daño, lo cual se suponía era imposible, en especial por que el conocía el tipo de energía que aquel ser estaba produciendo y no conocía de nada que fuera capaz de desafiarlo a excepción de…

-¡¿Qué demonios…?! –Pudo articular.

-Cuide sus palabras Dr. –le recomendó el ojiazul- podrían ser las últimas –comentó de manera casual provocando que el hombre se estremeciera asustado.

-¿Vas a matarnos? –Le preguntó finalmente con voz débil, en realidad no estaba preocupado por él, pero no tenía idea de que le pasaría a su hija frente a está nueva situación.

-No necesito hacerlo –contestó al paso el joven regresando a verlo a medias- esa herida suya ya se está encargando de eso, así que si quiere decir algo ahora más vale que sea algo bueno –le sugirió, era verdad Akira podía sentir como sus fuerzas disminuyan cada vez más.

-¿Qué estás haciendo? ¿Quién o qué eres tú? –Preguntó con un hilo de voz.

-¡¿Eso es todo?! –Preguntó Shinji decepcionado- esas tienen que ser las preguntas más obvias que cualquiera pudiera hacer en está situación, es más no son ni siquiera preguntas, son más como un reflejo condicionado –el científico parpadeo extrañado ante semejante respuesta, el muchacho bufo decepcionado- soy humano si eso te hace sentir mejor y estoy salvándoles la vida, o por lo menos a Misato, me temo que no puedo hacer mucho por usted salvo asegurarle que su hija no morirá hoy –contestó finalmente con absoluta seriedad- es todo lo que necesita saber para morir en paz –agregó seriamente cuando vio intensiones de continuar preguntando en el hombre, esté asintió mansamente mientras se apoyaba en la capsula.

-Gracias Shinji-kun –dijo en un susurro cansado antes de que las fuerzas lo abandonaran por completo.

Shinji no contestó, no era necesario puesto que sabía que el hombre no lo escucharía más, solo continuaba manteniendo su escudo frente a él para evitar que el poder de Adam alcanzara a Misato, sin embargo algo con lo que no contó empezó a suceder. En un principio su escudo y el de Adam simplemente chocaban entre si, pero conforme la fuerza del ángel fue incrementándose así también tuvo que hacerlo el piloto para no quedarse atrás, lo que generó cada vez mayor presión hasta el punto en que una brecha empezó a abrirse frente a sus ojos.

-El poder de Adam es mayor de lo que suponía –pensó un tanto turbado el castaño- la sola presencia de su escudo es lo bastante fuerte como para que a está distancia el tener que emparejarlo con el mió sea capaz de producir un brecha, si soy absorbido ahora…

Regreso a ver el contenedor en el que la peliazul se encontraba, no estaba tan preocupado por cual sería su nuevo destino como lo estaba por lo que sucedería con la cápsula detrás de él cuando su escudo no estuviera, finalmente decidió que mientras se logrará mantener allí hasta que lo peor pasara, aquel receptáculo soportaría lo que sucediera después. No tuvo que esperar mucho, de repente cuatro gigantescas alas aparecieron en lo más alto del cielo desde la espalda del gigantesco ser, fue en ese momento que la más poderosa onda de energía emano del mismo en dirección del piloto, esté la observó con la determinación marcada en su rostro antes de que un par de alas muy similares a las de su antagonista aunque de una escala menor brotaran de su espalda y se arquearan frente a él y desde atrás del recipiente que protegía a la Katsuragi envolviéndolos a ambos como si fuera un capullo para incrementar su defensa.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!

Cuando la onda de choque los alcanzó, todo a su alrededor desapareció por completo, por un instante un agujero salió de la nada y el joven ojiazul fue arrastrado hacia el interior de esté sin dejar rastro de haber estado alguna vez en aquel lugar, sin embargo por aquel instante antes de ser absorbido la peor parte de la explosión paso de largo, el suelo se destruyo por completo y la pequeña sección donde la cápsula se encontraba flotó alejándose del lugar que alguna vez fue el continente de hielo, tal como el joven había predicho los que intentaron alcanzar la costa no lo lograron a tiempo y los que se encontraban allí y lograron hacerse a la mar naufragaron en el agua helada sin oportunidad de sobrevivir, solo la joven hija del Dr. Katsuragi había logrado salir con vida de aquel infierno. O eso fue lo que todos los rescatadores creyeron los al no ver a nadie más regresar luego de lo sucedido.


La luz golpeaba sus ojos con suavidad, sin embargo la leve incomodidad de esto lo forzó a levantar su mano para proteger sus ojos, por un instante estuvo a punto de quedarse dormido, pero los recuerdos de lo que sucedía antes de que perdiera el sentido le despejaron la mente de inmediato, se incorporó con velocidad tratando de divisar algún peligro y preguntándose por qué su sentido de alerta no lo había despertado antes, generalmente no podía conciliar el sueño, de hecho no recordaba haber dormido tan placidamente como hace unos instantes desde hace años, salvo por aquella noche que paso con Misato claro está. Sin embargo al detallar el lugar en el que se encontraba empezó a comprender porque no se percató del peligro.

Por que no existía peligro que identificar cerca.

Al menos no uno que sus sentidos pudieran identificar en aquellos prados de flores hasta donde la vista pudiera alcanzar en los que se encontraba descansando hace poco y eso era debido a que las almas dentro de si que pertenecían a los mensajeros sentían… que habían vuelto a casa nuevamente. Y él sabía que solo había un lugar en el que estos podían concebir dicho sentimiento.

-Los elisios –dijo tan alto como un susurró pero tan claro como el agua.

Continuara...