¡Hola a todos! Lo se, lo se. Llevo mucho tiempo sin escribir. Os pido perdón a todos, mis estudios me han mantenido ocupado más de lo esperado.

Espero que la espera haya merecido la pena. Continuemos...

Todo estaba oscuro. No podía sentir ninguna presencia ni oía ni el más leve sonido.

-Así que, -Dijo Reidar en un triste suspiro -ésto es estar muerto ¿eh?-

Aún podía ver algo, pues su cuerpo brillaba en azul.

Pero eso duró poco.

De repente, notó que caía hacia un abismo más oscuro. Desesperado por no caer, intentó volar en vano, pues no tenía alas para siquiera planear. Automáticamente intentó huir moviendo sus extremidades para agarrarse a algo presa del pánico.

-Vamos. -se decía nervioso -Tiene que haber una salida. Solo he de encontrarla.-

Reidar no conseguía pensar con claridad mientras que el abismo al que se aproximaba era cada vez más y más oscuro. Sus sentidos estaban embotados, como si no tuviese oídos. No, era como si fueran más débiles. Al darse cuenta de esto, intentó prestar atención a sus oídos y dejar el resto de lado.

La caída, el miedo, el dolor... Todo eso desapareció y fue sustituido por sonidos: el del aire en su cuerpo mientras caía, su respiración agitada, que obligó a calmar; y un susurro, apenas audible, que provenía de todas direcciones.

-¿Quién hay? -gritó -¿Qué estás intentando decirme?-

Solo entonces todo paró.

Su caída se detuvo suavemente y Reidar acabó tirado en el suelo. Delante suya, había un ser encapuchado que le observaba, como si estuviese estado esperándole todo este tiempo. Tras unos minutos en silencio, el encapuchado habló

-Saludos, Reidar, furia de medianoche. Me honra tu presencia. -

-Déjate de formalidades.¿Quién eres? -gruñó el dragón

-Creo que sabes quién soy. -dijo el encapuchado, algo divertido

-Mira, si eres la muerte, llévame y ya. Si no lo eres, que te den. Tengo cosas de las que ocuparme. -

-¿Llevarte? No, no, pequeño. No te llevaré a ningún lado. Vengo a decirte que vuelvas. -contestó con una sonrisa blanca sobre un fondo negro

-¿Volver?¿Yo? Por si no lo sabes, me han ensartado no una, sino dos veces, y creo que esas heridas no se sanan así como así. -

-Pelillos a la mar. Solo concéntrate y levántate como la criatura que estás destinado a ser. - y alzó los brazos para darle más énfasis.

-Así que el destino, ¿eh? -observó el dragón -Creo que los dioses no me tenían uno muy bueno para mí. -

-Tonterías, llevo milenios evitando que muráis para que vuestra descendencia siga pululando. No en vano sois mis hijos. Reidar, tus antepasados tuvieron que pasar por ésto también. Tuvieron que morir, algunos incluso bajo tortura, para resurgir y llevar a cabo la gesta ala que estuvieron destinados. Vamos, hazlo, aunque sea solo por Estela. -

Ambos cayeron durante un rato. Fue Reidar el que habló.

-¿Hay? -preguntó -¿Hay alguna fecha tope? -

-Si. Si tu cuerpo es destruido, no podrás volver. -dijo con un suspiro.

-Llévame de vuelta pues, estoy listo. -

-Bien. Pero antes, -dijo más alegre -tengo que enseñarte dos cosas. -

El encapuchado levantó la mano y acto seguido el cuerpo de Reidar se elevó y ambos se encaminaron en la oscuridad. Tras unos minutos, llegaron a un estanque.

-Ahora, -dijo el encapuchado -quiero que veas tu reflejo. Será el aspecto que tendrás cuando vuelvas. -

Reidar fue levitando hasta el estanque y quedó flotando en medio de éste. Entonces bajó la vista y vio su reflejo.

La visión le horrorizó. Sus alas habían sido reducidas hasta no medir más de un palmo y medio; sus garras se habían vuelto más pequeñas y le había salido un nuevo dedo; su cola y sus escamas azabache habían desaparecido junto con la luz azul y fueron sustituidos por piel y pelo negro en la cabeza y axilas. Sus ojos eran del mismo azul que el de su antiguo cuerpo. Sus orejas se volvieron más pequeñas y su cuerpo decreció, aunque sus músculos eran fuertes y elásticos.

La visión de lo que juró odiar le ponía confuso.

Ya no era un dragón

Era humano

¡Y... se acabó! Me ha gustado este capítulo más que la mayoría. Bueno, tal vez no escriba con mucha frecuencia, así que sed pacientes por favor! Un saludo.