Hola. Buenos días, aquí les dejo el capi 10 de esta historia, donde por fin Tai se entera de la verdad, pero ¿cómo?. Ya sé que dije que iba a subir el sábado y hoy es viernes, pero lo hago ya que "TaiiOra-Lovee " me lo pidio: Aquí esta niña un viernes para que te de tiempo de estudiar ;).

Y bueno sin más preámbulo:


CAPÍTULO 10

Y la verdad es...


..

El moreno salió corriendo de aquel sitio. No podía creer lo que sus ojos habían visto, el amor de su vida y su mejor amigo ¿juntos?, no se lo esperaba, simplemente no lo había visto venir, es decir, sabía que Sora y Matt eran muy buenos amigos, de hecho desde que él pasó a ser novio de la pelirroja dejó vacante el puesto de mejor amigo de la chica, y el rubio ocupó ese lugar, pero de ahí a que ambos se gustasen había un gran trecho. ¿Cómo es qué había pasado eso por alto?

- Maldición – Alcanzó a decir, estaba lleno de rabia.

¿Qué clase de mente siniestra haría algo así? Él confiaba en ellos, y a cambio tan sólo se burlaron de él sin piedad alguna. Esta sin duda alguna, era la peor manera de traicionar a alguien. Pero ya va, un momento, ¿Qué estaba haciendo? Se detuvo y dejó de correr ¿Qué hacía huyendo? Si lo correcto era que se regresara a matar a golpes a ese rubio oxigenado, que hasta no hace mucho se hacía llamar su mejor amigo. Sí, eso era lo que tenía que hacer para poder quitarse aunque fuera solo un poco la rabia que lo carcomía por dentro.

Volteó en sus propios pasos, estaba decidido a enseñarle por las malas a Ishida a respetar a las chicas ajenas, pero al girar se topó con Sora en frente de él, agitada, por correr tras de él, suponía.

- Tai – Susurró la pelirroja al tenerlo de frente, cogiendo un poco de aire.

- ¿QUÉ QUIERES? – Le gritó de inmediato.

- Lo que viste … No es lo que te imaginas – Fue lo primero que alcanzó a decir.

- ¿AH NO? ¿ENTONCES QUE FUE TODO ESO? ¿CON QUÉ EXCUSA ESTÚPIDA ME VAS A SALIR? – Nunca pensó gritarle a Sora de esa manera, pero es que los celos y el sentimiento de traición no lo dejaban razonar.

- Tai… Es que… yo…. Matt y yo… es que… tú no entenderías si te lo dijera.

- CLARO QUE LO ENTIENDO, ES MÁS, JAMÁS HABÍA ENTENDIDO ALGO TAN CLARAMENTE EN MI VIDA. ¿POR ÉL FUE QUÉ ME DEJASTE? ¿POR ESE FLACUCHO? ¿POR QUÉ LO HICISTE SORA? ¿POR QUÉ CON ÉL? SI TÚ MÁS QUE NADIE SABES PERFECTAMENTE QUE MATT NO DURA MÁS DE 2 SEMANAS CON LA MISMA CHICA.

- Escúchame Tai, deja de gritar y solamente escúchame – Decía intentando calmarlo – Yo no terminé contigo por andar saliendo con Matt.

- OH SI, CIERTO, TÚ TERMINASTE CONMIGO POR QUE TE ABURRISTE – Ironizó – PERO CLARO, ES FÁCIL ABURRIRSE DE ALGUIEN CUANDO SALES CON OTRA PERSONA.

- Ya te dije que entre Matt y yo no hay nada más que una linda amistad. Tú muy bien lo sabes.

- Si claro, por eso estaban abrazados, y tan cerca el uno del otro ¿ACASO CREES QUE SOY IDIOTA?

- Pues en este momento te estas comportando como uno.

- ¿Y CÓMO QUIERES QUE ACTUE ANTE ESTO? ¿ACASO ESPERAS QUE LOS FELICITE A AMBOS? Y QUE LES DESEE LO MEJOR EN SU RELACIÓN – El sarcasmo era evidente en sus palabras.

- Te lo digo por tercera vez: Matt y yo sólo somos amigos… Él sólo me estaba consolando, y animándome a que te dijera la verdad – La chica dirigió su mirada al suelo.

- ¿CUAL VERDAD? ¿QUÉ TIENEN UNA RELACIÓN? PUES YA NO HACE FALTA QUE ME LO DIGAS, ME ACABO DE ENTERAR – Tai seguía notoriamente enojado.

- CALLATE Y DEJAME HABLAR – alzó el tono de voz por un momento – Tu sabes perfectamente que entre Matt y yo no hay ninguna relación que no sea de amistad... Lo que tengo que decirte es otra cosa… - La pelirroja hizo una pausa – Todo esto es mi culpa Tai, yo nunca debí ocultártelo… Nunca debí haber terminado contigo – Su voz detonaba arrepentimiento – Pero es que tenía tanto miedo – A medida de que continuaba hablando su voz sonaba más desesperada, lo que hizo que Tai se calmara y dejara de gritar. – El miedo me paralizó y me impidió actuar con objetividad.

- ¿Miedo de qué? – Preguntó con curiosidad del tema.

- Miedo de tu reacción al saber la verdad, miedo de que me dejaras al enterarte y quedarme sin ti, pero sobre todo… Miedo de arruinarte la vida con todo esto.

- Sora ¿De qué hablas? ¿Qué es lo que tienes que decirme? – Ahora si estaba intrigado, dicha situación se le hacía muy extraña.

- Tai, yo… yo… es que yo… - La pelirroja cerró fuertemente sus ojos, para darse fuerza, y soltó las palabras de su boca muy rápidamente, por miedo a arrepentirse de lo que iba a decir – yo estoy esperando un hijo de ti.

Luego de decirlo sintió como se quitaba un gran peso de encima. Fue abriendo lentamente los ojos, ya que todavía no sabía que reacción tomaría su novio, y al abrirlos completamente se encontró frente a ella a un petrificado Tai.

Estoy esperando un hijo de ti Las palabras de la chica rebotaban lentamente en su cabeza. Sintió un pitido fuerte en sus oídos y en ese momento fue como si perdiera la noción espacio-tiempo. Todo alrededor de él había perdido el sonido, era como si alguien hubiera presionado el botón de "mute". Podía ver como delante de él una borrosa Sora movía los labios, estaba hablándole, mas sin embargo él no podía escuchar nada de lo que esta le decía.

El Estoy esperando un hijo de ti se repetía como una cinta en su cabeza. Sentía como sus piernas perdían la fuerza, así que se recostó a la pared más cercana a él, por miedo a caerse. Quería decir algo, lo que fuera, o tan siquiera moverse, pero su cuerpo no se lo permitía, era como si aquellas palabras lo hubieran congelado.

Sora observada cuidadosamente al moreno, estaba completamente inmóvil, parecía un muñeco de cera, no movía nada, tan siquiera parpadeaba.

- Tai, por favor dime algo, malo, bueno, lo que sea, pero por favor habla – Era mil veces más desesperante para ella el hecho de que Tai permaneciera así de callado.

La llamarían loca, pero hasta hubiera preferido que el chico la insultara, o la dejara en ese momento, y no que se quedara como muerto. Le desesperaba el no saber que pasaba por su mente en ese instante.

Luego de un momento el moreno por fin se movió, o mejor dicho, se dejó caer contra la pared que tenía a su lado, y ahí como por arte de magia se volvió a momificar. En sus lindos ojos color chocolate se reflejaba claramente el miedo que la noticia le había causado, en realidad, era obvio que él tenía mucho más miedo que ella, y es que, para ser sinceras, cuando de este tipo de noticias se trata, no hay ser más cobarde en el mundo que un hombre. Si no fuera así, no habría tantas madres solteras en el planeta.

La pelirroja se acercó más al chico de cabellos alborotados, con la esperanza de sacarlo del trance en el cual había caído.

- Tai, por favor – Susurró.

En ese momento el moreno reaccionó, y sin articular palabra alguna abrazó fuertemente a la pelirroja y la apretó contra él, cerrando los ojos. La respiración del chico se escuchaba bastante agitada. Sora no sabía qué hacer, así que se limitó a corresponderle el abrazo, dándole tiempo para que él decidiera hablar. El hecho de que diera señales de vida era un avance y la hacía sentir más tranquila.

¿Qué se supone que estaba haciendo? Con su actitud de seguro estaba logrando asustar más a Sora. Se sintió un poco culpable de su reacción, pero es que simplemente la noticia le cayó como un balde de agua helada en la cabeza. Habría esperado de todo en el mundo, menos que Sora le dijera que estaba embarazada. Incluso si la chica le hubiera dicho "Estoy saliendo con Matt, porque el rubio secuestró a mi madre y si no hago lo que él me pida la mata" le hubiera resultado menos impactante que esto.

Con un poco de esfuerzo logró salir de aquel estado de petrificación, se separó de la chica y al fin de sus labios se escuchó salir sonido.

- Tú… Tú ¿E-estas segura de lo que dices? – Fue lo primero que se le ocurrió preguntar.

- Claro que estoy segura de lo que te digo, ¿Crees que si no lo estuviera te lo habría dicho? – Replicó molesta.

- Lo siento, no te enojes, es que todo esto es tan confuso para mí.

- ¿Y crees que para mí no lo es? – La pelirroja seguía a la defensiva.

- Sora, de verdad, lo que menos necesitamos en este momento es pelear – Dijo acertadamente Tai.

- Discúlpame… Tienes razón – La chica desvió su mirada al suelo, apenada por alterarse.

- ¿Desde cuándo lo sabes?

- Hace un mes más o menos.

- ¿QUÉ? ¿Tanto? – No podía creer que su chica le había ocultado semejante noticia por tanto tiempo - ¿POR QUÉ NO ME HABÍAS DICHO NADA? – Se escuchó así mismo gritando y bajó la voz- ¿Cómo se te ocurrió ocultarme algo tan importante?

- Ya te dije, tenía miedo, estaba aterrorizada, todavía lo estoy, esto es algo difícil de digerir – Las lágrimas que habían tardado en aparecer, volvieron a asomarse por los ojos color rubí de Sora.

- Gorda, no, no llores – El chico volvió a abrazarla – No quise gritarte, soy un idiota. Perdóname.

- No es tu culpa, tienes razón, debí habértelo dicho desde el primer momento, pero es que – Las lágrimas seguían brotando.

- Ya, ya, cálmate, lo importante es que me lo dijiste a la final – Le sonrió con ternura. Estuvieron algunos segundos abrazados y luego se separaron. Había algo que Tai quería preguntar con todas las ganas del mundo, pero no estaba seguro de cómo lo tomaría Sora, así que se debatía sí sacar el tema o no.

- ¿Qué más quieres saber? – Le preguntó la chica, que ahora se encontraba notablemente más tranquila.

- Bueno, yo… Mejor dicho tú - ¿Y si tomaba a mal el hecho de que él preguntara eso? - ¿tú… qué q-quieres hacer con él bebé? ¿Q-quieres tenerlo?

- No lo voy a abortar, te confieso que llegué a pensarlo, pero me arrepiento de ello… Yo decidí tenerlo, pero – La chica calló un momento.

- ¿Pero…?

- Pero no me quiero quedar con él o con ella, todavía no sé qué sexo es. Yo quiero darlo en adopción. No estoy lista para ser madre, pero tampoco podría cargar con la conciencia de abortarlo.

El moreno tomó la mano de su novia, la acercó hasta su cara y la besó – Quiero que sepas que te apoyaré en las decisiones que tomes, haré todo lo que tú quieras que haga, y jamás te dejaré sola en esto, lo juro Sora. Estaré junto a ti en todo momento.

- Tengo tanto miedo – La chica se abalanzo encima de él a llorar nuevamente.

El chico la abrazaba y le acariciaba la espalda – Tranquila, todo estará bien, no tengas miedo.

¿Todo estará bien? ¿No tengas miedo? Si estaba seguro que él tenía mil veces más miedo que ella, pero por su culpa se habían metido en esto, lo mínimo que podía hacer por su novia era mantenerse fuerte y servirle de apoyo, si Sora veía que él también estaba aterrado se pondría peor.

- ¿De verdad no estás enojado? – Le preguntó al oído entre sollozos.

- Claro que no mi princesa – Le besó la cabeza – ¿Cómo enojarme contigo? Si eres lo que más me importa en la vida. Además yo tengo la culpa de que estés pasando por esto. – Su voz se notó triste.

- No es tu culpa, no digas eso.

- Si lo es, yo tuve la tonta idea de…

- FLASHBACK -

- NO PUEDO CREER QUE DIGAS ESAS COSAS – Gritaba la pelirroja.

- Vamos Sora, no te enojes, es la verdad, los hombres somos diferentes a las mujeres en ese sentido.

- No tiene que ver. Los hombres también lloran si los deja la persona a la que aman.

- Bueno si, pero no igual que las mujeres. Ustedes lloran en frente de todo el mundo y exageradamente. Nosotros puede que lloremos, pero en privado y no en la misma cantidad. Y si no lloramos no significa que no nos importe; también nos ponemos muy tristes, es solo que estamos diseñados para afrontar el dolor de otra manera. – Explicaba el moreno.

- ¿Por qué? Tanto hombres como mujeres somos seres humanos, es decir, las cosas que nos duelen nos hacen llorar – Replicaba.

- Pero no es lo mismo Sora, los hombres pensamos distinto y somos más fuertes.

- ¿Me estas llamando débil? – Se quejaba.

- Ay no Sora, no pongas en mi boca palabras que no dije – Se defendía el moreno.

- Pero lo insinuaste – La pelirroja se calló unos segundos – Eso quiere decir que si tú y yo terminamos tu no llorarías.

- ¿Qué? – Preguntó sorprendido. ¿En qué momento había girado todo en contra de él?

- ¿Lo harías o no? – Hizo una pregunta, pero no dejó que el moreno contestara – No, no lo harías, porque no me amas de verdad .

- Espera un momento ¿Qué tonterías estas diciendo?

- Si me amaras llorarías por mí.

- Pero Sora… - La chica no dejó que el moreno terminara de hablar y dejándolo con las palabras en la boca se fue corriendo hasta su casa.

.

.

La pelirroja llegó a su casa en un notorio estado de molestia. Su madre al verla entrando se le acercó

- ¿Qué tienes hija? ¿Por qué tan enojada?

- No es nada… Por cierto si llega Tai dile que no estoy, que me mude a África.

Se dirigió a su habitación, cerró la puerta con botón y fue hasta su cama. Levantó el colchón y tomó una pequeña llave que había debajo de este.

- Estúpido Tai – decía para sí misma enojada.

La chica tomó una silla y la puso enfrente de las puertas de su closet, se subió en ella y abrió la parte de arriba del mismo; aquella parte donde se guardan las cosas que no usas frecuentemente, tal como maletas. Movió un viejo bolso, que ocultaba detrás de él un pequeño cofre.

- Los hombres pensamos distinto y somos más fuertes – Imitaba en tono de burla la voz de Tai, al mismo tiempo que utilizaba la llave que sacó debajo de su colchón para abrir el pequeño cofre que tenía en sus manos.

Dentro del cofre había cierta cantidad de dinero ahorrado por la pelirroja, debajo de este se encontraba otra llave, un poco más grande que la anterior.

Abrió en esta ocasión las puertas de debajo de su closet, aquellas que si estaban a su alcance y no necesitaba montarse en nada para usarlas. Una de las gavetas del armario tenía cerradura.

- Vamos a ver quién llora ahora – Seguía hablando sola. Mientras tanto abría la gaveta con la llave que se encontraba dentro del cofre.

En la gaveta había más ahorros de la pelirroja. Un sobre con algunas fotos de ella y Tai; fotografías algo subidas de tono, aunque no salieran desnudos, ni fueran pornográficas, pero si eran lo bastante insinuantes como para querer ocultarlas. Estaba su viejo sombrero azul, aquel que usaba tanto cuando era más pequeña. Tomó su gorrito y dentro de él se encontraba lo que de verdad ella había estado buscando: Una caja de pastillas anticonceptivas.

- Supongo que no necesitaré esto por un tiempo – Dicho esto tiró la caja dentro de una bolsa, en la que luego echó papeles y metió en otra bolsa para luego botarla en la cesta de la basura.

Pasaron alrededor de cuatro días sin que la chica le dirigiera la palabra a Tai o dejara que este le hablara. Como habían peleado un viernes tuvo el fin de semana como excusa perfecta para no verlo, ya que al no ir a clases no era necesario que se topara con él. El lunes ella no había ido al instituto y el martes simplemente lo había ignorado por completo.

Terminó de amarrarse sus zapatos deportivos y se dirigió hasta la entrada de su casa. Tenía practica de tenis ese día. Estaba saliendo una hora antes de lo normal ¿por qué? Para no encontrarse con Tai en la salida del edificio esperándola. Sin embargo no tuvo mucha suerte, ya que al medio abrir a puerta de su casa se topó con los ojos chocolate del chico.

- Hola Sora – Habló con total normalidad el chico, luciendo la sonrisa que tanto lo caracterizaba.

- ¿Desde hace cuánto tiempo estás ahí?

- Desde hace unos cincuenta minutos – Respondió llevándose una mano detrás de la nuca.

- Debería denunciarte por acaso – Le dijo en un tono aparentemente enojado.

- ¿Por qué lo harías? Si te encanta que yo te acose – habló en un tono seductor mientras se acercaba insinuantemente a la chica.

La pelirroja tragó saliva y a medida que el chico se acercaba un paso ella se alejaba otro - ¿Cómo puedes estar seguro de eso? – Preguntó retándolo.

Ambos se encontraban ahora dentro del departamento de Sora, así que Tai cerró la puerta detrás de él y en un movimiento rápido tomó a la chica por la cintura y la acercó hasta él – Niégamelo – Sonrió victorioso al ver como delante de él su novia quedaba derretida ante sus encantos. Aprovechando el momento acercó su cara todavía más, hasta lograr atrapar la boca de la pelirroja en un beso.

Sora lo empujó y se alejó un poco de él – Se supone que estoy enojada contigo – Dijo dándole la espalda.

- Ay vamos Sora, es una tontería infundada por lo que te enojaste.

- No es cierto, y tú me acabas de dar la razón.

- ¿Qué hice ahora? – Preguntaba el moreno a punto de rendirse.

- Después de cuatro días sin hablar te apareces como si nada, intentando seducirme. ¿Qué quiere decir eso? Qué no te importó estar sin mí esos días. Te apuesto a que no derramaste ni una lágrima. ¿Por qué? Porque no me amas de verdad… Es igual cuando peleamos, tu nunca lloras – Lo sermoneaba.

- Las cosas no son como las dices – Suspiró el chico – Primero que todo, todos estos días te estuve buscando, tú no te conectabas al Messenger, me ignorabas por Facebook, no contestabas mis llamadas y tú mamá me dijo que te habías mudado a África. En segundo lugar, tienes razón, no lloré y estoy seguro de que tú tampoco lo hiciste, pero aun así me hiciste falta estos días. La razón por la que no lloré esta vez, ni lo hago cuando peleamos es porque sé que siempre lo superamos y seguimos adelante, es decir, siempre peleamos por tonterías, nunca es nada serio. Si sintiera que nuestra relación de verdad está amenazada sería otra historia.

- Pero… - Intentó hablar pero el chico no la dejó.

- Sora, llorando no es la mejor manera de demostrar amor. Hay muchas personas que lloran de mentira. La mejor manera de demostrar los sentimientos es con hechos y dime algo – tomó delicadamente la cara de su novia con sus manos, haciendo que esta lo mirara fijamente a los ojos - ¿Yo no te demuestro que te amo?

- Estúpido Tai – Le dijo sonriendo, haciendo que el chico se riera también.

- Por cierto – El chico la miró de los pies a la cabeza - ¿Alguna vez te he dicho lo sexy que te ves con ese uniforme? - Preguntó en manera seductora.

- Mmm, quizás un par de veces – Le siguió el juego. Haciendo que Tai sonriera.

- Pues, te ves divina con ese uniforme.

El moreno abrazó por la cintura a su novia y la pegó contra su cuerpo. Comenzó a besar el cuello de la chica y a propinarle pequeños chupones. Sora se estaba dejando llevar por las caricias de su novio, ya sabía en donde terminaría todo eso, y de repente reaccionó , separándose abruptamente del chico.

- Espera Tai

- ¿Qué pasa? – Preguntó confundido por la actitud de la chica.

- ¿Tienes condones? – Le preguntó directamente.

- No. ¿Por qué habría de tenerlos si tú…

- Dejé de tomarme las pastillas el mismo día que peleamos – Ahora se arrepentía de haberlo hecho.

- Ya veo – Suspiró tratando de resignarme a que ese día no habría nada de nada – Aunque, tenemos otra posibilidad – Sonrió pícaramente – Me puedo quitar antes de acabar.

- ¿Es seguro? – Preguntó la chica dudándolo.

- Debe serlo, muchos chicos lo hacen. Además veo difícil que salgas embarazada si no te acabo dentro. .. Y será solo esta vez – Continuó besando a la chica.

-FIN DEL FLASHBACK.-

- De igual modo no es tu culpa solamente. Los dos tenemos la misma cantidad de culpa.

- Pero fue mi idea.

- Pero yo también la acepté.

El chico volvió a besar la cabeza de su novia. – Te amo. Sabes en vez de ver de quien es el culpable deberíamos hablar mejor de todo esto. ¿Qué te parece si vamos a un parque o a un sitio más tranquilo? No creo que el colegio sea el mejor lugar para hablarlo.

- Pero tenemos clases – Le dijo la pelirroja sin querer despegarse del abrazo del chico.

- Me parece que esto es más importante que saber la capital de Turquía – Se separó de ella y le sonrió.

- Tienes razón. Busquemos mis cosas en el casillero y nos vamos.


..

Notas de autora: Mmm no dejaré muchas notas de autora por que estoy subiendo antes de irme a clases y voy tarde xD. En este capítulo como ya les dije Tai se enteró de todo ¿Qué les pareció su reacción? De igual manera conocimos como es que estos dos niños cayeron en semejante lio, jhum, culpa del "yo me quito". Luego profundizare en ello.

Agradecimientos: Lo haré general y no específico por que voy contra el reloj: Gracias, mil gracias a todos aquellos que están leyendo mi historia y se toman el tiempo para dejarme un comentario, de verdad lo aprecio en el alma.

De igual modo gracias a aquellos que me han agregado a favoritos o siguen mi historia.

Y gracias a ti que lees pero no te animas a comentar aun.

Un beso, bye.

Lau,.