uff! el cole me vuelve loca y ya no me deja tiempo para nada S
Pero acá les traigo el capítulo diez, yo espero que les guste jaajaj :) pero porfa dejen reviews que sino me desanimo (
Este cap tiene una continucación pero vamos a ver que les parece jaja MIL GRACIAS A TODOS LOS QUE PASAN LEEN Y TAMBIÉNA LOS QUE DEJAN REVIEWS :) ajaja
-Capítulo Diez-
"El Aullar del Lobo"
La terrible semana de las chicas había llegado a su fin. Remus y Amy habían decidido seguir como si nada entre ellos hubiese pasado, así que se veían pero a escondidas: para el resto ellos estaban tan mal como sus amigos.
Lily seguía esquivando a James y éste seguía triste. Sirius y Cati evitaban mirarse, sin saber que ambos ya habían admitido lo que sentían respecto del otro. El colegio se encontraba calmo, los alumnos inmersos en sus agotadoras tareas no tenían tiempo para las bromas, y además desde que los Merodeadores se habían calmado ya no era lo mismo.
Las chicas estaban en la sala común, sentadas en los sillones que se encontraban frente al hogar apagado, pues todavía estaban en otoño. De pronto se abrió el retrato de la Dama Gorda para dar paso a Remus Lupin, que se dirigió con paso seguro hasta el tablero de anuncios con un pergamino en la mano. Entonces Amy utilizando su mejor tono de voz frío le preguntó:
- ¿Qué llevas ahí Lupin?- El merodeador se dio vuelta y con el mismo tono utilizado por ella le respondió:
- El anuncio de la próxima salida a Hogsmead Kotler.- Lily se quedó helada, Remus jamás les hablaba así. El chico dio media vuelta y se marchó a su cuarto. Y nadie vio entonces que sonreía de lado como cuando hacía una travesura.
- ¿Salida a Hogsmead?- dijo Cati un poco más contenta y se acercó a ver.
- ¡Es una salida Nocturna!- les contó mientras daba saltitos.
- Déjame ver.- le pidió Lily que no entendía nada y se acercó al tablero.
- "Los alumnos de séptimo año podrán concurrir el próximo sábado a una salida nocturna en Hogsmead. No se podrá beber alcohol, y deberán regresar a más tardar a las tres de la madrugada"- leyó la prefecta y sus amigas dieron grititos de emoción.
- ¡Sí! ¡podremos ir al Karaoke que tanto queríamos!- exclamó una muy efusiva Cati.
- No estoy segura… a decir verdad no tengo ánimos para salir, y menos a un lugar para cantar.- les dijo Lily entonces Amy se acercó y le dijo:
- Pero será la noche en que podamos escapar de los merodeadores, descansar de los estudios, olvidar nuestras preocupaciones…- Lily cortó la larga lista con un movimiento ligero de mano.
- Ya… capté la idea.- le dijo.
- ¿Entonces qué dices te prendes?- la interrogó Catita con ojitos de pobre niña, estaban una a cada lado de la pelirroja, quien las miró alternativamente hasta que…
- ¡Que va! Me prendo.- les contestó con una sonrisita.
Mientras en el cuarto de los Merodeadores…
- ¡¿Qué dices?! ¿Salida nocturna a Hogsmead el sábado? Jamás había escuchado hablar de eso.- le contestó James a Remus cuando llegó con la gran noticia.
- ¡Que importa eso ahora! ¡podremos salir sin escondernos! Es perfecta esa idea, ahora sí que quiero a Dumbly.- menos mal que no estaba Lily ahí porque si hubiese escuchado como llamó Canuto a su Director, lo hubiese hecho volar por los aires.
- No estoy tan seguro… ¿y qué si nos pasa lo de la otra vez? No es la mejor idea para mi con una amenaza de muerte sobre mis hombros, lo más responsable sería quedarse.- les dijo, terco como una mula.
- El problema James es que cuando llevé el anuncio estaban las chicas y se emocionaron con la idea, van a ir, estoy seguro. Y no te olvides que Lily y Amy son hijas de Muggles, ellas corren tanto peligro como tú ¿y qué si les pasa algo? Debemos cuidarlas, aunque estén enojadas con nosotros las queremos mucho y no nos vamos a perdonar nunca si les pasa algo.- lunático había dado en el blanco.
- Bueno si es así mejor vamos ¿no?- Sirius le dio un almohadonazo a James en la cara en forma de festejo y le contestó:
- Por lo de la otra noche.- los muchachos rieron ante una nueva esperanza de reconciliación con las chicas. ¿Qué pasaría esa noche? Ya no se aguantaban la espera.
Parecía que los profesores estaban en desacuerdo con la magnífica idea de Dumbledore, a juzgar por la cantidad irracional de tareas que les daban a los chicos. Mcgonagall además estaba con el ceño fruncido todo el día, como en señal de enojo constante.
El ánimo que había surgido en los chicos se esfumó al día siguiente, al descubrir que las chicas seguían ignorándolos. Lily se mordía el labio nerviosa y miraba a James de reojo durante la clase de Transformaciones.
- ¿Por qué tiene que ser tan condenadamente lindo?- le dijo en un susurro a Cati y ésta se rió porque ella estaba pensando en que Sirius se veía demasiado sexy con el uniforme, pero para desgracia de ambas, Minerva no tenía su mismo buen humor y al escucharlas les dijo:
- Dumont y Evans ¿Hay algo que les resulte chistoso de mi clase?- Lily se puso roja al instante, no estaba acostumbrada a que los profesores la regañaran, y el hecho de que James se hubiese dado vuelta para mirarla con cara de perrito mojado, no la ayudaba.
- Discúlpenos Profesora, no quisimos interrumpirla.- contestó Catalina muy educadamente, y es que era algo rebelde pero no irrespetuosa. Y el semblante de Mcgonagall cambió por uno más relajado y condescendiente, al parecer en eso de poner cara de compungida Lily le ganaba a James.
Así pasó la semana, prácticamente encerrados en la biblioteca o en la Sala Común para hacer los deberes antes del sábado. Remus y Amalia mantenían encuentros furtivos en la sala del cuarto piso, para que nadie se diera cuenta de lo que en realidad pasaba entre ellos. Mientras tanto Canuto y Cornamenta elaboraban un plan.
El viernes por la noche decidieron repasarlo y Lunático debía estar presente, por lo que aquel día Amy se quedó con las chicas en la habitación pensando en qué harían al día siguiente, para esperar la noche claro.
- Mira lunático llevaremos en los bolsillos, que van a estar agrandados de manera que no se note, gracias a tu fabuloso hechizo, todo lo que necesitamos.- comenzó a explicarle Canuto, y Cornamenta enumeró:
- La capa para volverse invisible, polvos flu, polvo para la oscuridad instantánea peruano, polvo picante brasileño y por último: bombas fétidas.- Remus entrecerró los ojos y preguntó desconfiado.
- ¿Para qué quieren todo eso?- James y Sirius se miraron y el primero empezó a explicar.
- Hemos pensado que debíamos tener un plan para cada caso que se pudiera presentar.- entonces Canuto dijo:
- En primer lugar, no sabemos a dónde irán las chicas y para averiguarlo debemos seguirlas con la capa de James.-
- Pero en caso de que algún problema grave se presentara, como por ejemplo: que fueran muchos más los atacantes que nosotros, deberemos aparecernos en forma conjunta en el caldero chorreante y usar la red flu para llegar sanos y salvos al despacho de Dumbledore.- le informó James y Lupin asintió con la cabeza en señal de ir entendiéndolo todo.
- Pero no nos será tan fácil escabullirnos de muchos atacantes, entonces emplearemos el polvo peruano para que no nos puedan ver cuando nos vamos, o querrán agarrarse de algunos de nosotros para seguirnos.- dijo Sirius.
- Por las dudas incluimos el polvo picante, pensando en que si les echamos eso a los ojos y luego el polvo peruano nos perderán absolutamente de vista, ya que el polvo de oscuridad se disipa muy pronto nos daremos más tiempo con el polvo picante.- le aclaró James.
- Y por último, en caso de que sean chicas las atacantes, como la otra vez, detonaremos las bombas fétidas para que el olor las ahuyente. ¿entendido?- finalizó Sirius.
- Entendido.- les contestó Remus y con una sonrisa de felicidad los felicitó:
- Que se hayan tomado este asunto con tanta seriedad como para hacer un plan tan magnífico me enorgullece chicos, los felicito.- entonces Sirius y James fingieron secarse unas lágrimas de emoción y Lunático los colgó a los dos con un levicorpus y luego de que le pidieran perdón los dejó caer abruptamente.
- Que poco sentido del humor que tienes lobito.- se burló Sirius y al ver que su amigo lo amenazaba otra vez con una sonrisa pícara en la cara y la varita en mano, le hizo una reverencia en señal de disculpas y los tres rieron por lo cómico que había sido.
El sábado amaneció algo frío y nublado, pero eso no entristeció a los de séptimo, nada opacaba la alegría que sentían por poder salir de noche ese día a Hogsmead.
Las chicas aprovechando que ya habían hecho todas sus tareas, y que el día estaba lindo para dormir, se quedaron en sus camas hasta las once, y luego fueron a desayunar a las cocinas.
- ¡Esta noche va a ser genial!- dijo alegre Cati.
- Eso ya lo dijiste como cien veces desde anoche- dijo ya con voz cansada y monótona Amy y Lily rió por lo bajo mientras un elfo les traía pasteles de chocolate con almendras y nueces.
- Gracias Butty.- dijeron a coro las chicas.
Luego de un abundante desayuno decidieron dar unas vueltas por los terrenos de Hogwarts, cubiertas con sus capas porque hacía mucho frío. Mientras Liliane y Catalina hablaban de las canciones que deseaban cantar, Amalia reía para sus adentros, no sospechaban nada de lo que iba a pasar.
El tiempo pasó rápido en Hogwarts para los alumnos egresantes, pues los preparativos para la noche los mantuvieron ocupados y la salida empezaba luego de la cena a las diez en punto de la noche. A las nueve ya reinaba un aire descontrolado en las habitaciones donde todos buscaban el mejor atuendo que lucir, se acomodaban el cabello y la mezcla de perfumes, que se dio en el vestíbulo, cuando estaban por salir a buscar un carruaje, fue increíble.
- Creo que me voy a intoxicar con tanto perfume.- dijo Lily fingiendo toser. Estaba realmente hermosa, llevaba un pantalón de corderoy finito color verde agua, con las botamangas (parte de abajo del pantalón) anchísimas que le tapaban unos zapatitos bajos y muy delicados en color rojo, con una remera larga banca y un pulóver verde clarito también combinando con el pantalón, que al ser un poco corto dejaba ver la remera y tenía un cuello recto dejando al descubierto parte de sus hombros y cuello. Además llevaba un pequeño bolsito rojo en conjunto con los zapatos y se había pintado las uñas, que las llevaba cortas, de rojo. Su pelo largo y pelirrojo iba suelto y lacio, peinado con una raya al costado. En su mano izquierda, tenía puesto un anillo con una piedra color esmeralda, en combinación con sus hermosos ojos.
- Aquí tenemos un carruaje, subamos antes de que nos lo quiten.- las apuró Amy y le hizo seña a Remus que la miraba desde un rincón, sin que nadie los viera. Luego de eso, Remus indicó a sus amigos que debían subir al carruaje que se encontraba detrás de las chicas.
- Que emocionada estoy ¡ya quiero llegar!- sus amigas reían a carcajadas, si algo le gustaba a Catalina eran las fiestas y las salidas de ese tipo.
- Cálmate ya Cati…- le pidió Lily y ella la miró con mala cara y siguió:
- Me encanta ese vestido que te has puesto Amy ¿qué tienes pensado para esta noche? ¿Conquista? ¡Picarona picarona!- en ese sentido Cati y Sirius se parecían muchísimo.
- Oye amiga este… no quiero que te me enojes pero… pareciste Black.- le dijo Amalia y acto seguido se tapó la cabeza con los brazos porque sabía que se desataría la furia Dumont pero… Muy por el contrario a lo esperado por la morena y por la pelirroja, Cati entristeció ante aquel mencionado apellido, y dejando de lado la efusividad se quedó mirando por la ventanilla del carruaje, que en momentos más aterrizaría, lo que provocó el remordimiento de sus dos amigas.
Llegaron al pueblo de Hogsmead, y al detenerse el carruaje de las chicas ellas bajaron silenciosas y por detrás tres chicos bajo una capa invisible las seguían, claro que ellas de eso no estaban ni enteradas. Entonces Amalia les dijo:
- Creo que la vamos a pasar muy bien, podremos divertirnos en ese karaoke, pero no con esas caras.- entonces Lily esbozó una tímida sonrisa y mirando a Cati le preguntó:
- ¿Nos perdonas Catita?- sólo la llamaban así en momentos como ése.
- ¡Sí!- les dijo festivamente y las tres comenzaron a reír en carcajadas.
Unos pasos más atrás, en voz muy baja Canuto y Cornamenta dijeron a unísono:
- ¿un cara qué?- Lunático les pegó en la cabeza una cachetadita a ambos y les dijo:
- Un "Karaoke" es un lugar donde se canta canciones. Es un bar así que se puede sentarse en mesitas y también hay un escenario con un micrófono y uno pide la canción que quiere cantar y entonces aparece la letra y la música y tú cantas.- terminada la explicación ya habían llegado al lugar. Decidieron quedarse unos minutos afuera, para disimular un poco.
El local era bastante grande y estaba pintado por fuera con un color azul oscuro y tenía estrellas pintadas, curiosamente el cartel era una luna llena gigante (que asustó bastante a Remus) con un lobo que aullaba al lado y se llamaba "El aullar del lobo". Eso no les agradó mucho a los chicos, aunque a las chicas les parecía fascinante, los tres se quedaron como tontos mirándolas en la entrada, estaban tan bonitas.
Aunque Remus se puso un tanto celoso, ¿qué hacía su novia con un vestido tan escotado (en realidad era un escote normal que no dejaba ver ni la cuarta parte de la delantera de la morena pero el lobito estaba exagerando por los celos) en un bar? ¿Qué no sabía que allí dentro habría hombres? ¡Menos mal que había ido!
Por su parte, Sirius se quedó pensando en que definitivamente no había chica más bonita que Catalina, "¡si hasta su nombre suena bonito!" pensó. La blonda llevaba puesta un pantalón negro, ancho en la parte de abajo, que hacia arriba seguía hasta cubrir a la chica con una remera, que se ataba al cuello dejando ver un escote parecido al de Amy, pero una espalda completamente al descubierto, que casi mata al merodeador de un infarto. A su vez llevaba un cinto de argollas plateadas a la altura de la cadera que le hacía juego con los aros argollas plateadas que llevaba puestos. Por su puesto que tenía también zapatos de punta y con un taco, no muy alto plateados, con una cartera haciéndole juego. El pelo lo llevaba lacio y se había atado con unos clips un mechón de pelo hacia atrás. Sirius estaba que se volvía loco, por lo bonita que estaba, y por los celos que le provocaba imaginar que todos la mirarían como él en ese momento.
- Entremos ahora.- los guió James. Sacaron una entrada, mostraron sus documentos de identidad y entraron. El lugar era realmente espectacular. El escenario estaba lleno de luces y las mesitas eran realmente agradables. Por dentro el local lucía como por fuera, se sentía como el cielo.
- Aquella mesa, chicos la que está justo detrás.- les señaló Sirius. Se sentaron allí y cuando vino la camarera pidieron tres cervezas de manteca.
- ¿Quién es el que canta? ¿no es el que trabajaba en la heladería el verano pasado?- preguntó James y sus amigos asintieron.
- Es mucho mejor haciendo helados.- dijo Remus y los tres rieron a carcajadas, es que ese chico cantaba verdaderamente mal, veían incluso como las chicas se tapaban los oídos.
jaajaja mm continuará :)
Annie
