Después de clases, aceptaba cualquier invitación ya fuera de Neville o Ron, para ir a caminar por el castillo, quería encontrarse con Hermione como fuese. Al ver que no tenía éxito decidió irse a dormir temprano.

Tal vez fue casualidad, pero al entrar a la sala común pudo observar como su amiga subía las escaleras hacia su dormitorio, le habló lo suficientemente fuerte para que ella se diera la vuelta y lo saludara.

-¿Me decías?

-Hermione...- se le borraron de pronto las palabras que le iba a decir, tal vez empezar por una disculpa estaba bien-. Quiero decirte que no fue mi intención ganarte en la clase de pociones, es solo que- pero se vio interrumpido por ella.

-Espera. No vamos a discutir sobre esto. Ni tu debes darme explicaciones, ni yo de "perdonarte". Ambos sabemos quién ganaría si no tuvieras ese libro tuyo.

-No era mi intención destacar más que tú.

-No importa cuales sean tus intenciones, olvidemos esto. Buenas noches-. Y con esas últimas palabras lo dejó aún mas confundido, pues esperó que al hablar con ella, terminara como las discusiones que solía tener con Ron; que locura siquiera pensar eso, había quedado claro que no la haría llorar pues le importaba, se preocupaba por ella, solo que a veces sentía que no podía estar a su altura. Sentía que se merecía algo mejor.

Dándose la media vuelta y tomando camino para su propia cama, una voz femenina lo llamó.

-Harry, hola.

-Ginny, ¿qué tal?

-Vengo de hacer la tarea de pociones, pero creo que eso no es problema para ti.

-Eh... No, supongo que no.

-Hay algunas cosas que no entiendo, me preguntaría si me puedes ayudar, no tiene que ser en la biblioteca, tal vez podríamos almorzar mientras estudiamos-. No entendía como es que ella no comprendía la clase, siendo que no ha tenido problemas como Neville, pero tampoco era tan brillante como Hermione.

-Está bien, pero te digo si tengo tiempo libre. Ahora estoy cansado, buenas noches-. Tal vez no acostumbraba a ser tan grosero, pero sentía que no podía seguir allí, estaba mental y físicamente cansado.

En su cama se quedó pensando en Hermione, en que no podía seguir molesta con él. Al mismo tiempo, su amiga pensaba que no podía culpar al de lentes por utilizar pequeños trucos en una clase, claro que no era correcto porque si llegase a enfrentar algo que requiera de verdaderos conocimientos como lo que ella poseía, tal vez no lo lograría. Pero luego recordó que necesitaba estar con él. Recordó que se apoyaría en sus amigos para ser una buena persona, iba a mejorar. Por ellos. Por ella.

Sábado por la mañana, para ser temprano una habitación comenzaba a emitir sonidos típicos de una persona al levantarse. Sólo una de las cuatro que albergaba debido a que cierta castaña tenía tantos deberes por hacer que sería mejor dejar las sábanas a un lado, al fin y al cabo las vacaciones ya llegarían.

La sala común no era muy concurrida a las 8 de la mañana, por lo que le daría un margen de al menos dos horas para trabajar sin ruido.

Requería de ayuda de algunos libros, lo bueno que había podido traer algunos de la biblioteca, aumentando así su eficiencia de trabajo.

Por fortuna no le daba hambre temprano, ya que no hubiera dejado su tarea solo por conseguir un bocadillo. Y las ventajas de comenzar temprano es que la tarde la dedicaría a demás cosas.

Después de un buen rato absorta en su trabajo empezó a escuchar que se habría una puerta, ya va a empezar el alboroto, me quedan dos opciones cambiarme la pijama o dejar que me vean así lo cual no me importa; decidió la segunda opción. Ella seguía leyendo y escribiendo y, de vez en cuando, por qué no, haciendo movimientos con su varita para comprobar algunas cosas.

Un pequeño rayo de luz atravesaba la ventana en donde el dormía, volteó a echar un vistazo alrededor y comprobó que aún nadie se había despertado. Mas tiempo para dormir, pensó. Ahora un ruido lo despertó, parece que todo le iba a pasar en esos momentos que el requería un descanso extra pues su estomago le reclamaba alimentos. Esto era el colmo. Decidió cerrar los ojos y así esperar a que su cuerpo cediera al sueño, pero no fue así. Pasando media hora, decidió cambiarse y bajar al gran comedor.

Estando ya en la sala común pudo ver de lejos un libro, La búsqueda de la quinta esencia, un frasco de tinta en una mesita y algunos mechones de cabello dejándose entre ver de la alta silla. Supo de inmediato de quien se trataba.

-¿Qué estás haciendo?- por el pequeño brinco que dio su amiga, era obvio que no lo esperaba llegar

-Por favor no vuelvas a hacer eso. Hago la tarea de Flitwick.

-¿Ahora también haces tareas a los profesores?

-Muy gracioso. Se supone que también deberías de empezarla, ¿vas a algún lado?

-Tengo un poco de hambre- el sonido de su estómago le confirmó sus palabras.

-Ya veo, pero es muy temprano- la chica ya continuaba escribiendo.

-Emm, pues si las 10:30 es una hora temprana me regreso ahorita mismo a dormir

-No puede ser. Neville me pidió que lo viera a las 10 en el gran comedor, tengo que ir corriendo a cambiarme.- Harry se hizo a un lado pues su amiga guardaba sus útiles con la intención de ir a su habitación. Aunque ella no sabía que Neville probablemente estaba despertando en esos instantes. Alguien debería decirle, pero utilizaría eso a su favor, después de todo iba a llevar a cabo su plan, y todo gracias a Luna. Si, eso fue raro.

Flashback

-Harry

-No otra vez...-susurró para si mismo, pues no creía correcto que su amiga lo oyera, justo ahora que no quería hablar con nadie.

-La encontraste.

-¿Por qué estás tan segura?

-Es tu semblante el que me lo dice. Así como me dice que estás tenso al hablar conmigo.

-Lo siento, debo irme- lo siguiente que pasó no lo vio venir, pues lo agarró de las manos, se sintió un poco nervioso ya que de ella se puede esperar cualquier cosa- Luna, ¿qué haces?

-Te pusiste nervioso a mi tacto, ambos sabemos que es porque no sabías lo que iba a hacer. Pero yo sé algo que tal vez tu no quieres admitir- su amigo le preguntaba con la mirada que era eso, pues parecía que en cualquier momento ella lo hechizaría- Sé que te atrae, no lo niegues. Por eso la estabas buscando, no sabes que pretexto inventar para estar a su lado. No pierdas la oportunidad, cualquier momento puede ser el adecuado y si no constrúyelo, ¿entiendes?

El solo pudo decir si moviendo la cabeza, pues Luna fue la única persona que hasta ahorita se había dado cuenta. Estaba a salvo por ahora, ella no lo difundiría, pero no se iba a confiar porque si ella lo notó que casi no los ve, no quiere ni imaginarse cuando se lleguen a dar cuenta los demás. En especial Ron.

Estando ya en ropa mas presentable se dispuso a salir de la habitación con dos libros debajo del brazo izquierdo y su varita en la mano derecha. Eran los peores 10 minutos que había pasado, pues por estar tan perdida olvidó que tenía que ir con el alumno mas desastroso en cuanto a la clase de pociones se refería, eso no quitaba el hecho de que le agradara y que fuera a ayudarlo a ponerse casi al día con la materia que siempre le daba problemas. Esperaba que no se molestara con ella por su impuntualidad.

Bajó encontrándose de nuevo con su amigo.

-Nos vemos Harry- pasó caminando rápido que no esperaba que le contestara.

-Te acompaño- le dijo, se encontraba de espaldas hacia donde ella pasó, pero al voltear seguía caminando sin esperar una respuesta.

-No te molestes, de todos modos no vamos a tratar otra cosa que tu ya sepas, oh gran príncipe de las pociones- lo último lo dijo en voz de burla, así que intuyó que seguía enojada con él.

-Hey Hermione, ¿sigues molesta conmigo?- ya la había alcanzado en las escaleras, al parecer su pequeña charla de la noche anterior no resultó.

-Un poco menos

-¿Enserio?- no podía creer a veces lo orgullosa que podía ser.

-Entiende, no es fácil que de la nada y por culpa de un viejo libro estés sobresaliendo. Te he dicho varias veces que te ayudo a estudiar, pero que dejes ese libro, me da muy mala espina.

-Claro que estudiaría contigo,- al decir aquello la castaña lo vio con ojos llenos de alegría –pero no pienso dejar el libro.

-Te hubieras quedado con el nuevo que compraste-. Ahora regresó a su actitud molesta de unos momentos atrás.

-Hubiera, ya no puedo hacer nada-. Como respuesta solo resopló. Siguieron caminando hasta llegar al gran comedor.

A Hermione le sorprendió que estaba casi vacío. Entre los pocos estudiantes que se encontraban no pudo distinguir a Neville, por lo que se fue a sentar en la mesa más cercana que encontró; Harry la siguió pero parece que se había olvidado de él, porque empezó a leer uno de los libros que llevaba y no habló hasta 5 minutos después.

-Ya es tarde y no entiendo como no ha llegado, pensé que por hoy iba a ser yo la impuntual.

-Tengo que decirte algo, Hermione-. Se le quedó viendo, esperando que continuara hablando-. ¿Por qué no vamos a dar una vuelta?

-No, porque si viene Neville va a decir que lo dejé plantado. Mejor nos quedamos aquí-. Su acompañante se levantó de su lugar -Harry…-. Empezó a irritarse pues tiraba de ella, tratando de levantarla y con una carita como de cachorrito regañado. Luego de tanta insistencia cedió.

Se vio a ella misma liderando la caminata, llegando hasta debajo de un árbol y sentándose a su sombra.

-Está bien, ¿qué me querías decir?

-La verdad es que Neville no va a venir, de echo cuando bajé de la habitación él seguía dormido.

-¡¿Qué?! ¿Y por qué no me lo dijiste antes? Me pude haber quedado haciendo la tarea. Genial.

-No es para tanto, piensa que esto es como un descanso que estás tomando, debes de estar en constante descanso porque el exceso de estrés es malo.

-Lo sé, pero no quiero que se me acumule el trabajo.

-¿Cómo en tercer año? Eso pasó porque tomabas demasiadas materias, incluso para ti.

-Lo sé.

-No eres la mujer maravilla para tener mucho trabajo.

-No-. Pero lo eres para mi, pensó el de lentes en ese instante.

Se quedaron un buen rato admirando el paisaje. El aire que soplaba era fresco y no tan fuerte, haciendo a los árboles y las hojas que se encontraban en el suelo moverse con delicadeza. Ella se recargó en el tronco del árbol abrazando sus piernas, cerró los ojos unos minutos, por lo que Harry intuyó que debió haberse levantado temprano para comenzar con sus deberes, cosa contraria a lo que él hizo.

Imitó sus acciones y se sentó a su lado. Si ponía mucha atención se podía oir el ruidoso hablar de algunos alumnos que rondaban por aquella zona. Abrió lentamente el ojo izquierdo mirando a su amiga quién seguía en la misma posición que hacía un rato, cuando se dio cuenta se había acercado un poco más. La estaba contemplando. Miraba cada facción de su cara, sus ojos, sus pestañas, una que otra peca; esa

-Harry, deja de hacer eso-. Dicho eso se sobresaltó pues no lo esperaba, creyó que hasta se había quedado dormida.

-Lo siento-. La castaña abrió sus ojos encontrándose con sus rostros muy cerca.

-¿Qué tanto me veías?

-Es que...-. Piensa rápido -Tienes una lagaña en el ojo.

-Oh-. Buscó en el bolsillo del pantalón que llevaba y encontró una servilleta que utilizó para limpiarse. Inmediatamente Harry se distanció un poco de ella por el incómodo momento, pensando que ella también iba a reaccionar así. Pero no.

-Gracias-. Y le devolvió la sonrisa-. ¿Sabes? Estaba pensando que deberíamos ir juntos a Hogsmeade la próxima vez.

-Estoy totalmente de acuerdo.

-Deberíamos invitar a Ginny, Luna...

-Claro... ¿Qué?

-Si, pienso que deberíamos de salir en grupo, desde que estoy peleada con Ron creo que me he alejado de mis amigos; solo he estado contigo por las clases en común, pero vendría bien reunirnos mas seguido.

-Está bien-. Claro que no estaba bien, el la quería a ella para el solo, no quería personas extras cuando estaban juntos los dos.

-Hasta podríamos invitar a Ron y Lavender.

-Ok. Creo que te estás precipitando con esto.

-Yo no lo veo así. Me gustaría hacer las paces con ellos, sé que debería de ser al revés pero alguien tiene que dar el primer paso, me he propuesto mejorar como persona, eso significa ser menos orgullosa.

-Pues también deberías dejar de ser tan enojona-. Se ganó una mirada severa de parte de la chica por el comentario ridículo que hizo-. O mejor no.

-En verdad lo quiero hacer-. Se acercó más a él y abrazando su brazo, descansó su cabeza en el hombro de su amigo-. Ya no quiero pretender que soy perfecta siendo imperfecta.

-No entiendo a qué te refieres.

-Ponte a pensar un momento: soy la mejor de todas la clases.

-Casi todas, no cuentes pociones- la interrumpió Harry.

-Bueno, todas menos pociones.

-Y herbolaria.

-Como sea. Soy la número uno de la clase, siempre me sale todo lo que quiero, académicamente hablando; tengo o tenía dos mejores amigos, pero ¿a qué costo? A que me etiqueten de sabelotodo, de insoportable, enojona y...

-Sangre sucia-. Asintió.

-Ya no quiero vivir y que hablen a mis espaldas como si sus estúpidos comentarios no me afectaran. Dejé que lo hicieran desde el momento en que Ron peleaba conmigo.

-Pero a él como a los demás no les debes explicaciones. Y si hablan es porque no te conocen.

-Es cierto, y también que no puedo ser monedita de oro, pero quiero mejorar un poco mi imagen.

Alzó un poco su cabeza mirándolo, sabía que la comprendía por todo lo que le había dicho, pues siempre que necesitaba algo la apoyaba, en las buenas y en las malas. Un poco al contrario del pelirrojo que la mayoría de las veces la cuestionaba y solía molestarse con ella por las ideas o comentarios que hacía.

Iba a hablar no solo con él sino con su intento de novia, esperaba que pudiera salir victoriosa para que ya no se ignoraran en cada clase o en los pasillos cuando los veía juntos. El dolor iba desapareciendo poco a poco.

Harry no podía pedir nada más en ese momento, a excepción de que durara un poco más. Sentía que ese lugar era el único en el que querría encontrarse, mirando esos ojos cafés que lo hacían suspirar; esperó que no se notara mucho su nerviosismo pues su corazón latía muy rápido debido a su cercanía, no es que no le gustara estar así con ella, le encantaba y lo llenaba de bonitas sensaciones. ¿Qué pasaría si rompía la distancia entre los dos?

Dos conclusiones posibles a este momento serían: uno, que inmediatamente le reclamara o hasta lo encantara o dos, que no se alejara de él. Cosa que él deseaba.

Le dirigía una sonrisa irresistible para él, en un segundo su sonrisa se hizo más grande sin embargo iba dirigida a alguien más. Volteo para ver de quien se trataba y se sorprendió un poco pues era Ginny.

-Qué bueno que viniste-. Ni tan bueno, por culpa de ella se fue el mágico momento. Irónico siendo que todos son magos allí.

-Perdón por el retraso, pero me enteré que cambiaron la hora de las clases de aparición y ahora serán en el gran comedor.

-¿En serio?

-Sí, porque supuestamente el clima iba a estar muy frio, pero creo que sus predicciones fallaron.

-No lo recordaba, me voy adelantando chicos- y sin más se paró de su lugar dejándolos solos.

Con su amiga alejándose no le quedó de otra que ir también a las clases. No sin antes dirigirle una sonrisa a la chica pelirroja que lo miraba como si hubiera visto alguna clase de estrella de rock.

-Apresúrate, no querrás llegar tarde.

-De hecho solo es para alumnos de sexto.

-Oh, lo siento. Pero descuida, el año próximo lo intentaras porque creo que eres una buena hechicera- acto seguido se retiró dejándola sola.

Hola a todos los lectores de esta historia. No había dejado ninguna nota en los anteriores capítulos porque sinceramente se me ha olvidado, eso no quiere decir que no valoro el tiempo que le dedican a leer cada uno de los capítulos; valoro que los pocos lectores que tengo se sientan atraídos hacia la trama y tengan la paciencia para esperar cada publicación. Se los agradezco de verdad y si no he publicado seguido es porque no he tenido tiempo, solo quiero ponerme al corriente con los capítulos que tengo subidos en otras páginas que también utilizo y pronto actualizaré a la par. Muchas gracias por pasar a leerla, los aprecio fans Harmione/Harmony