Hola a todos. Aquí vengo con otro capitulo, espero que les guste. Aprovecho para desearles un feliz año nuevo :D
Xaori: Gracias por tus felicitaciones por mi cumpleaños.
NOTA: La franquicia de Resident Evil, así como sus personajes no me pertenecen.
Capitulo 10: Confesiones
Marzo 2009
Por fin, después de muchos años de lucha, al fin pudimos acabar con Wesker, ese maldito ahora esta en el infierno pagando por las muertes de muchas personas, ahora mis amigos de S.T.A.R.S. pueden descansar en paz.
Me pregunto si vale la pena luchar por un mundo sin miedo, luego veo a Sheva que me acompañó en toda la misión a pesar de que no tenia que hacerlo; y Jill, mi compañera, ella ha luchado a mi lado desde el principio, desde esa horrible noche en la mansión. Sí, sí vale la pena luchar por un mundo libre de terror y sufrimiento.
Veo el mar desde la ventana para distraerme, de reojo veo a Sheva levantarse y dirigirse donde esta Josh piloteando el helicóptero, veo que Jill también está observando el mar desde su ventana con una mirada melancólica, debió haber sufrido mucho todos estos años bajo el control de Wesker. Me levanto de mi asiento y me siento a un lado de ella, parece que no siente mi presencia ya que no voltea a verme. Toco su hombro para llamar su atención, y lo logro.
-¿Cómo te sientes?- le preguntó suavemente.
-Libre… Por fin me siento libre- ella me sonríe.
-Estoy muy feliz de volver a verte, Jill-
-Yo también, Chris. No sabes cuánto- luego de decir eso, ella me abraza, sorprendiéndome un poco, pero después le devuelvo el abrazo.
Estuvimos juntos durante el resto del viaje, hasta que finalmente llegamos a la base de la BSAA de África. Josh aterrizó el helicóptero y nos bajamos. Rápidamente nos llevaron con los médicos para poder tratar las heridas que tuviéramos, lamentablemente me separaron de Jill para llevarnos a habitaciones separadas.
Minutos después salí y vi a Josh y a Sheva hablando, lo raro fue que no veía a Jill por ningún lado.
-Oigan… ¿Dónde está Jill?- les pregunté a los dos.
-Pues no ha salido de la habitación, además hace rato vi que habían entrado más doctores a donde ella estaba- me contestó Josh.
No pude evitar preocuparme, por qué habrán entrado más doctores a ver a Jill.
Estuve esperando como una hora hasta que por fin Jill salió de ese cuarto.
-¡Jill! ¿Estás bien? ¿Qué pasó? ¿Por qué tardaste tanto?- le pregunté muy preocupado.
-Tranquilízate Chris. Solamente me hicieron unas pruebas para saber si todos esos experimentos que me hizo Wesker dañaron mi cuerpo- me contestó ella.
-Ya veo…-
-También me dijeron que cuando volviéramos a los Estados Unidos me tendría que someter a diversas pruebas de laboratorio y tengo que estar en recuperación-
Eso me molestó, cómo es posible que vayan a someter a Jill a más exámenes de laboratorio, ya tuvo suficiente con ese maldito de Wesker como para que ahora la BSAA la analice de arriba abajo.
-No te enfades Chris, es por mi bien- me dijo ella con una mirada optimista.
-Lo sé pero…- suspiré –ya has pasado por mucho, lo que tú necesitas es descansar de todo esto-
-Por favor Chris, ¿no crees que soy lo suficientemente fuerte para superar esto?- me preguntó con una sonrisa burlona. De verdad que me hace feliz verla así.
-Claro que lo creo, eres la mujer más fuerte que he conocido en mi vida- le dije sonriéndole.
Es cierto, Jill es la mujer más fuerte que he conocido, ella puede superar esto y más. Los dos nos quedamos viendo a los ojos, como si quisiéramos ver más allá del alma del otro; ni siquiera me di cuenta cuando le agarre la mano.
-Creo que debemos… buscar a Sheva y a Josh, ¿no crees?- me dijo sin retirar su mirada de mis ojos.
-Sí, creo que sí- le respondí de igual manera.
Ambos nos fuimos a buscar a nuestros compañeros y al encontrarlos ellos nos dijeron dónde pasaríamos la noche, ya que mañana Jill y yo nos iríamos a los Estados Unidos. Entré a mi habitación y la contemplé por unos segundos, era sencilla pero acogedora, creo que podría descansar hasta en una roca, estoy muy cansado. Me tumbo en la cama y sigo pensando en Jill, había prometido decírselo cuando la encontrara, pero no agarro el valor suficiente, además no creo que sea el momento para decirlo, tal vez sea mejor cuando volvamos a casa. Con ese pensamiento cerré mis ojos y me dormí.
Al día siguiente Jill y yo estábamos listos para irnos, solo faltaba despedirnos.
-Espero que tengan buen viaje y les deseo mucha suerte a los dos, fue un honor trabajar con ustedes- nos dijo Josh con una sonrisa amigable.
-Igualmente Josh, fue un placer conocerte- dije al mismo tiempo que estrechaba su mano.
-Gracias por todo Josh- Jill le estrechó la mano con una sonrisa de agradecimiento.
En ese momento Sheva se acercó a Jill y el abrazo.
-Buen viaje y cuídate mucho Jill- se despidió Sheva.
-Gracias Sheva, tu también cuidate y… perdóname por lo ocurrido- se disculpó Jill, no debe sentirse culpable, ella no tenía la culpa.
-Ya te dije que no pasa nada, no fue tu culpa- le respondió Sheva sonriéndole y Jill asintió.
Después Sheva se me acerca e igualmente me abraza.
-Gracias por todo Chris, fue un honor acompañarte en esta misión- me dijo.
-El honor fue mío Sheva, gracias por acompañarme. Espero que nos volvamos a ver- le contesté correspondiéndole el abrazo.
Al terminar de despedirnos, ambos abordamos el avión que nos llevara a América. El transcurso fue silencioso pero cómodo, hasta que Jill decidió hablar.
-Es extraño volver a casa después de 3 años…-
-No ha cambiado nada en realidad, no te perdiste de mucho- le contesté.
-Dime cómo están las cosas con Claire y Barry-
-Pues bien. Claire sigue trabajando en Terra Save, de vez en cuando nos contactamos para saludarnos. Y Barry pues… sigue estando igual que siempre, se entristeció mucho de tu "muerte". Además sus problemas con Moira siguen, parece que nunca lo van arreglar- le conté.
-Vaya… quisiera hablar con él cuando lleguemos- comentó ella. Se veía feliz de poder regresar.
En un movimiento inesperado Jill agarró mi mano, eso me tomo desprevenido, pero le devolví el gesto y yo le apreté su mano con la mía.
Durante el viaje, Jill se había quedado dormida y yo solo me quedaba viéndola, tan tranquila, parece que me contagio de su cansancio ya que yo también terminé cerrando los ojos para dormir, pero en eso empiezo a escuchar unos gemidos de llanto, abro los ojos y veo a Jill llorando, pero parece que sigue dormida.
-Jill… Jill…- intentó despertarla hasta que lo logro. Ella despierta con la respiración agitada. -¿Qué pasa Jill?-
-Lo siento Chris… no quería preocuparte- ella me dice.
-Dime por qué estabas llorando, ¿estabas teniendo una pesadilla?-
-No fue nada, solo… solo recuerdos- ella quiso tratar de quitarle importancia.
-Jill dime por favor… ¿que ya no confías en mí?- le pregunté.
Ella se me queda viendo, tal vez pensando si decirme o no, suspira y empieza a hablar.
-He hecho cosas terribles Chris, cosas imperdonables-
-Jill… tú no tuviste la culpa, no tenias control de tus acciones- le dije para que dejara de culparse.
-Lo sé, pero… eso no evita que me sienta mal por todas las personas que murieron- dijo ella con la mirada abajo.
Como me molestaba verla tan afectada por lo que hizo bajo el control de Wesker, tenía que hacerle saber que ella no tenia culpa, y lo primero que se le ocurrió fue abrazarla.
-Jill, escúchame bien, tú cuerpo habrá hecho esas cosas horribles, pero no eras tú, porque te conozco y sé que nunca ayudarías a crear un arma biológica. Tú no serias capaz de hacer algo así- seguí abrazándola mientras recargaba mi cabeza en la suya, y ella me correspondió el abrazo.
-Gracias Chris… gracias por todo- me agradeció acomodándose en sus brazos.
-Yo soy el que debería agradecerte, me salvaste la vida cuando Wesker intentó asesinarme, no te importó que eso te costara la vida- le agradecí recordando esa noche.
Ella puso su mirada en mí y me sonrió, yo le devolví la sonrisa. El resto del viaje estuvimos dormidos cosa que hizo que el tiempo se fuera volando. Al llegar a la base de la BSAA fuimos recibidos por algunas personas de la organización, Evan también estaba ahí. Como esperaba todos ellos tenían cara de sorpresa al ver a Jill y no los culpo, yo debí de tener la misma cara cuando la encontré. Vi como Evan se acercaba a nosotros.
-Jill… no puede ser, ya me habían avisado de que vendrías… pero aun así es increíble, no esperaba que… que estuvieras viva- dijo sorprendido.
-Lo sé Evan, me imagino- respondió Jill. En eso él se voltea hacia mí.
-Así que fue por eso que insististe tanto en ir a esta misión ¿no?- yo solamente afirmo con la cabeza.
Evan suspiró, y se dirigió nuevamente hacia Jill.
-Jill, nos han llegado los informes sobre las pruebas médicas que te practicaron, sabes que te tendrás que someter a exámenes de laboratorio y a una recuperación ¿verdad?- le informó.
-Sí lo sé-
-Bien. Chris, puedes entregar tu reporte de la misión después, ve a descansar que lo necesitas- me dijo Evan, yo me molesté porque no me quería ir sin Jill.
-Claro que no, yo me quedo con Jill- contesté.
-Está bien como quieras, de todas formas no hay poder humano que te haga cambiar de opinión- dijo fastidiado Evan, vi a Jill dándome una pequeña sonrisa de agradecimiento, yo asentí.
Una semana después.
Esta última semana se me ha hecho eterna, ya le han terminado de hacer los exámenes a Jill, pero aun así sigue en recuperación. Yo he estado visitando a Jill todos los días, acompañándola en todo momento. Ella me ha dicho que no es necesario que vaya a verla todos los días pero de todas maneras yo voy a verla. Son más dos años de no verla, como cree que no voy a estar con ella. Llego a la habitación de Jill y toco la puerta, la abro y veo que ella está sentada el sofá cerca de la ventana viendo el cielo lleno de estrellas, me acerqué y me senté junto a ella.
-En qué piensas- le susurré en el oído, para mi sorpresa no se inmutó.
-Más bien recordaba- me contestó ella sin verme.
-¿Qué recordabas?- pensé que seguía recordando esos momentos con Wesker.
-Cuando nos conocimos- eso me sorprendió. –En ese tiempo éramos solo unos policías de ciudad que atrapaban ladrones, secuestradores, traficantes de droga; no teníamos nada que ver con zombis, virus, monstruos, nada de eso existía-
-Es cierto… pero a veces el destino te sorprende cambiándote la vida así de repente- le dije lo que pensé y era verdad, por más que no queramos.
-Lo sé… ¿sabes? Hay veces en las que me gustaría volver a esa época, donde nuestra vida era más… normal- comentó ella.
-Yo también- respondí, es cierto, nuestra vida era más normal antes, pero ahora era diferente. Nos quedamos callados por unos minutos, hasta que me surgió una duda. –Jill, ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué me salvaste sabiendo que podrías morir?- Ella dirigió su mirada a mi ojos.
-Lo hice porque no podría soportar que tú murieras, la sola idea de que eso pasara me aterraba. Tú merecías vivir más que yo, el mundo necesita a Chris Redfield-
-Tal vez… pero ¿no crees que hay alguien que necesite a Jill Valentine? Porque yo creo que Chris Redfield si la necesita, él necesita a la mujer que lo ha acompañado durante toda su lucha contra las armas biológicas, ella es la única que lo entiende exactamente, ella siente lo que él siente, es… su otra mitad- ya no soportaba más, tenía que decírselo.
Ambos nos mirábamos a los ojos, perdiéndonos en ellos. De pronto nuestros rostros se acercaban lentamente y cuando menos lo esperábamos juntamos nuestros labios en un beso que poco a poco fue subiendo de intensidad. Después el oxigeno hizo que nos separáramos, pero nuestras frentes estaban unidas.
-Jill… te amo… te he amado desde hace años, pero… al principio no lo sabía, o simplemente lo confundía con un cariño de mejores amigos, pero después de que te declaran muerta, me di cuenta de que no podía soportar la idea de seguir sin ti, no quería aceptar que la persona que fue mi compañera, mi amiga, la mujer que me entendía completamente, ya no estaba y nunca más la volvería a ver, y fue entonces que me di cuenta de que no te quería como un simple amigo, yo te amaba, te amé desde siempre-
-Chris… yo… yo también te amo. Aquella vez cuando nos conocimos y me quitaste de encima a Eric ¿te acuerdas?- yo asentí con una sonrisa al recordar ese momento. –Desde ese momento empecé a sentir que eras una parte importante en mi vida- me sorprendí que ella había sentido lo mismo que yo.
Acercamos nuestros rostros para besarnos nuevamente. Dejamos salir esos sentimientos que teníamos reprimidos desde hace años. Sentí como me quitaba un gran peso de encima en confesarle a Jill mi amor por ella, y el que ella me correspondiera multiplicó mi alegría. Nos separamos y nos miramos, sabiendo que a partir de este momento nuestras vidas estarán más unidas que antes.
Lamento el retraso pero como pueden ver se alargó el capitulo jejeje, además estuve ocupado la semana pasada, pero finalmente lo terminé. Por fin Chris y Jill se confesaron, ahora qué pasará. Bueno, sin más que decir me despido. Les deseo un feliz año nuevo. Hasta pronto.
