Capítulo 10 – Te quiero
.
.
.
-¡Maldición, maldición, MALDICIÓN!
Mi transformación desapareció para mi desgracia poco tiempo después de haberme alejado de la corriente del Sena. No me había dejado tiempo ni para alcanzar mi destino, así que no tuve más remedio que esconderme en un callejón y realizar el resto del camino corriendo lo más rápido que podía.
"Mantente a salvo y no salgas de aquí hasta que todo haya pasado y sea seguro, ¿vale?"
"No me perdonaría que te pasara algo malo por el hecho de que el akuma sabe que me conoces…"
Las palabras de aliento y preocupación de Adrien no hacían más que retumbar en mi cabeza mientras aceleraba el trote a través de las calles recién restauradas y orden de París gracias al uso del lucky charm. Debía de darme prisa y volver al portal donde había permanecido antes refugiada con él sin demora. Estaba preocupada de igual manera o más por él después de no haberle visto durante el último encuentro con el akuma. Y estaba segura de que, si volvía a buscarme para asegurarse de mi estado y no me veía allí, no haría más que meterme en problemas.
Al llegar a la vuelta de la esquina sintiendo que me faltaba el aliento, reducí finalmente el paso terminando por apoyarme en las escaleras de la entrada.
-¡Nuevo record de velocidad Marinette!- Exclamó Tikki desde el fondo de mi bolso recién recuperado comiendo un pequeño macaron.
-Por… por poco…y no lo cuento…-Suspiro sentada, con la voz entrecortada, y ocultándome el rostro con las manos para intentar recuperar un ritmo de respiración menos raquítico mirando el suelo.
-Nunca mejor dicho; lo digo tanto por tu carrera ahora como por la pelea contra el akuma. –Se justificó mi pequeña amiga dándole un último bocado a su comida.- ¡Has estado increíble! Aunque has de admitir que, de no ser por la aparición de Chat Noir, quizás no hubiéramos salido de esta.
Sus palabras me calaron por lo ciertas que eran dejándome por unos segundos callada y reflexiva ante todo lo acontecido de manera tan precipitada. Demasiados acontecimientos en tan poco tiempo.
Si bien al principio entré en pánico con respecto a la idea de la aparición de un nuevo y desconocido Chat Noir, después todo cambió. La compenetración y la confianza que habíamos mostrado el uno hacia el otro durante la batalla de manera tan… ciega… me había dejado sin fundamentos por los que preocuparme al respecto. Porque pese a su humor gatuno y alguna que otra metedura de pata mientras peleaba con el akuma, había demostrado un valor, fuerza y entereza que eran de envidiar.
Era astuto, rápido y sagaz. Había logrado mantener a raya al villano por sí solo, y para rematar, poseía una habilidad cuerpo a cuerpo y con su arma que jamás había visto en ningún otro portador ya desde el primer día como héroe.
"Miauch, esa caída prometía doler. Menos mal que los gatos siempre sabemos caer de pie, ¿no crees, my lady?"
"¡Miauravilloso, my lady!"
No pude evitar reír en mi cabeza al recordar sus chistes malos y sonrojarme ante el bobo pero tierno mote que había acabado por colocarme sin consultar. Desde luego, era mil veces mejor que cuando a Carapace se le escapaba llamarme "dude".
-Por primera vez en mi vida, no me arrepiento de ser tan torpe…-Admití mirando de reojo a Tikki en el interior de mi bolso- ¿Te das cuenta Tikki? De no haber perdido el miraculous de Chat y él haberlo encontrado entonces, quizás nadie hubiera podido ayudarme en esa situación tan extrema con el akuma.
-Tienes toda la razón. Fue una gran sorpresa, y más después de cómo se dio todo.-Una sonrisa divertida se formó en mi rostro ante su comentario- Aunque creo que, quizás, para Hawkmoth la sorpresa no fue "tan" buena.
Ambas reímos ante su referencia. Pero entonces yo caí en algo mientras me lo planteaba con el mentón apoyado en un puño.
-Puede que sí y puede que no Tikki.-Fruncí el ceño reflexiva- Si bien ahora tenemos un nuevo aliado para hacer frente a los villanos akumatizados, ahora Hawkmoth está más cerca de obtener el poder absoluto.
Tikki entonces me lanzó una mirada preocupada mientras continuaba escuchándome.
-Piénsalo bien. Antes, si se hubiese dado el caso de que Hawkmoth me hubiera podido derrotar en alguna pelea, al menos no hubiera sabido nada sobre el de Chat Noir o el cómo obtenerlo para cumplir sus deseos con el poder de ambos. Hubiese estado protegido y lejos de su alcance. Pero ahora que está en circulación de manera permanente como el mío… los riesgos de que nos atrapen a ambos y que Hawkmoth venza se incrementan.
-A veces para alcanzar la victoria hay que asumir riesgos, ¿no crees Marinette?- Planteó Tikki.
-Pero… ¿a qué precio?- Suspiré anhelando profundamente que mi kwami supiera responderme a aquello.
Pero ambas nos quedamos sumergidas en un silencio demasiado abrumante.
De repente, el sonido de mi celular interrumpió el ambiente desde el fondo de mi bolso y asustando a Tikki. Pego un pequeño sobresalto de la impresión y voló hasta mi hombro ocultándose entre mi cabello suelto.
-¿Mi celular? Pensé que lo había perdido junto con el miraculous de Chat cuando nos atrapó la tormenta de arena.- Me planteé en voz alta registrando mi cartera hasta encontrarlo.
-Debió de volver a su lugar cuando utilizaste el lucky charm; al igual que tu bolso cuando perdiste tu transformación tras la batalla- Justificó Tikki mientras constestaba.
-¿Sí?
-¡Marinette! Cariño, ¿estás bien?
-¿Papá?- Exclamé sorprendida ante su llamada mientras me incorporaba.
Hasta ese momento no había caído en el hecho de que el akuma me atacó siendo una civil y mientras nos comunicábamos por teléfono. Había dejado a mis padres con la duda sin respuesta alguna durante todo este tiempo. Y de seguro debía de estar muertos de la angustia por mí.
-¡Gracias al cielo! ¿Qué sucedió? ¡No contestabas a las llamadas! ¿Por qué cortaste así tan de repente?- Escuché a mi madre temblorosa de fondo.
-Perdón mamá… Surgió un contratiempo y no pude contestarte de nuevo hasta ahora que acabó todo.
Odiaba mentirles. De verdad que lo hacía. Pero no podía decirles que había sido atrapada por el akuma y casi aplastada viva cuando realmente debía de estar en la escuela y refugiada con mis amigos en ese momento. Ni siquiera sé cómo me las ingenié para soltar una excusa creíble de manera tan rápida. Siempre las pasaba canutas cuando quedaba para salir de paseo con Alya y luego le tenía que soltar una justificación boba o estúpida cuando aparecía un akuma.
Solo esperaba que no hubiera habido cámaras de televisión o similares por la zona grabando. Si lo llegaran a ver, no sabría qué contestarles al llegar a casa.
-¡Qué alivio!-Suspiró mi padre- Vuelve pronto a casa y no te demores demasiado. Sé que todos estos sucesos pueden parecer algo raros aunque comunes ya para todos y que siempre Ladybug podrá ayudarnos con la situación, pero eso no quita que dejemos de alarmarnos y preocuparnos si no te tenemos cerca o sabemos que estás bien.
-No tienes por qué papá. Llegaré a casa en un santiamén. No te inquietes.- Insistí emocionada por sus palabras.
-¿Estás con tus amigos? ¿Todo bien?
-Sí, todo genial.
-Está bien. No llegues tarde mi niña.
-Sí, super-papá- Canté mientras le sentía sonreír a través del altavoz- Adiós.
Tras colgar la llamada miré de refilón a Tikki sobre mi hombro asomada. Había estado tan pendiente de la llamada que imitó mi tenue sonrisa de alegría y satisfacción ante lo dicho por mi padre.
-Se nota que se preocupan por ti.- Apuntó Tikki.
-Solo espero que no descubran que les he mentido si alguien me grabó cuando el akuma me atacó por la isla de la Cité o cuando escapaba con Adrien, porque si no… no habrá quien me salve del mayor castigo del siglo.- Lamenté rememorando anteriores castigos y sentencias de mis padres al faltar a clases por cumplir mi rol como Ladybug.
-Aunque hablando de Adrien…
-¡Marinette!
Mis piernas flaquearon al oír ese timbre de voz tan perceptible y reconocible a un kilómetro a la redonda mientras lograba meter con éxito, y sin que se me cayera, el móvil en el bolso.
Bump-Bump-Bump…
Mierda, mierda… ¡mierda!
¿Qué decía? ¿Qué hacía yo ahora?
¿Por qué era capaz de analizar fríamente la situación más desesperada frente a un akuma y me paralizaba quedándome en blanco cuando me giraba a ver a Adrien mientras se acercaba corriendo por el principio de la calle?
Bump-Bump-Bump…
Siento que me ahogo y que se me calientan las mejillas mientras se me abren los ojos y me quedo inmóvil. No soy capaz de pensar siquiera en si a Tikki le ha dado tiempo a esconderse entre mis cosas. La intensidad de sus ojos enfocados únicamente en mí mientras se aproxima me corroe por dentro y siento las manos sudorosas e inquietas de repente. No sé hacer con ellas o dónde meterlas.
Si ya antes me había costado esfuerzo y lágrimas lograr entablar una buena relación de amistad con él debido a mi exceso de timidez cuando interactuábamos… ¿cómo me las iba a apañar yo ahora después de que me hubiera hecho semejante declaración?
Junto con el bombeo raquítico de mi corazón retumbaban aún en mi cabeza sus últimas palabras…
Bump-Bump-Bump…
…
"Te quiero"
No resonaba otra cosa en mi interior mientras lograba acercarme finalmente a ella a unos pocos pasos de distancia. Desde lo más profundo de mi corazón me embargaban por ambas partes la emoción de tenerla al fin frente a mí y poder abrazarla, y el miedo a cometer una estupidez.
Si es que no lo había hecho ya…
Había perdido mi transformación a unas pocas calles de distancia y había corrido hasta allí tan pronto como pude. Agradecí que mi traje de esgrima fuera cómodo y no muy pesado para aligerar el troto puesto que no tardé mucho en alcanzar mi destino poco después. Fue nada más verla al principio de la calle al girar por la bocacalle y verla de espaldas, que no contuve mi grito ahogado en la garganta para llamarla.
Atrás quedaba la euforia tras convertirme en un superhéroe más de París…
Atrás quedaban mis miedos y dolores mientras me había enfrentado por primera vez a un akuma…
Atrás quedaba el asunto de Ladybug o la posible amenaza que recaía sobre mí con Hawkmoth al acecho…
Solo estábamos ella y yo… Y nada más me importaba…
…
Marinette…
…
-¡A-Adri…
Ni siquiera le di tiempo a decirme nada cuando finalmente quedamos cara cara y la abracé.
Mis manos temblaban mientras rodeaba su cintura. El corazón me golpeaba el pecho sin compasión y no sabía a ciencia cierta si era debido a mi anterior carrera o producto de mis emociones revolucionadas. La respiración tampoco me daba tregua, y las piernas parecían querer colapsar en cualquier momento. Pero, tras unos segundos en silencio, de un tiempo transcurrido con ella entre mis brazos, y de creer nunca encontrar mejorar lugar en el mundo, su perfume fresco y con un toque de jazmín me transmitió la calma y la paz que tanto había anhelado.
Aquel día había sido una auténtica pesadilla y locura hasta ahora.
-¿Estás bien?-Logré articular cuando creí volver a recuperar la capacidad de hablar.
No obtuve respuesta de su parte, pero sí que la sentí asentir con la cabeza mientras me correspondía el abrazo. Y una extraña pero placentera calidez me recorrió por todo el cuerpo.
Una de mis manos ascendió hasta su cabeza y acarició su cabellera en cascada y mientras me apartaba con lentitud y contemplaba al fin su rostro. Pero al momento de hacerlo me arrepentí, porque se me olvidó como respirar.
Sus ojos azul cielo me penetraron como una profunda flecha en lo más insondable del alma. Mi rostro ardió de la pena al ser consciente de cuan cerca la tenía de mí. Y para mi gran desconcierto y pudor, ella me regaló una sonrisa tan dulce y única que me dejó completamente apenado.
Pese a que fue tan fugaz como un suspiro porque agachó la cabeza, su timidez me conmovió. Y una vena demasiado atrevida por mi parte me impulso a algo de lo que después, no me creí capaz.
-No sé si te lo he dicho- Dije colocando mi mano, anteriormente en su cabello, ahora en su mejilla- Pero me gusta más cuando llevas tu cabello suelto.
El sonrojo que noté en su rostro al enfrentar nuestras miradas cara a cara me regocijó por completo pese al nerviosismo que aún me recorría, y la sonrisa landina que se formó en mis labios fue prueba inevitable de ello.
-Yo-yo…
Sonreí ante su tierno y entrecortado mientras mi dedo pulgar se deleitaba acariciando su suave mejilla. Últimamente extrañaba escucharla tartamudear de esa manera y me recordaba al día en que nos hicimos y le regalé mi paraguas a la entrada de la escuela.
-Siento-Logré aclararme la garganta-Siento si antes te incomodé cuando… ya sabes…pero creo que…
-¡No!-Exclamó ella de golpe apartando sus manos de mi lado apenada y apoyándolas sobre mi pecho, provocando que me recorriera un escalofrío de pies a cabeza- No…no me inco-comodaste…-Aclaró con timidez y esfuerzo- Es solo que… yo… yo…
Estuvo a punto de apartar sus manos de mí para empezar a gesticular quizás producto de los nervios. Pero yo, no queriendo que eso se diera, retuve sus manos contra mí. Sin querer apartarla de mí.
Sus iris brillaban de manera indescriptible y sus labios… sus labios era una auténtica tentación. De solo recordar la sensación de los suyos contra los míos cuando la besé horas antes…
Mi cerebro no reaccionaba, ¿en qué rayos me había metido?
-Adrien, yo… yo quiero…
-Sé que hice mal y no debí de hacerlo. Pero no pude retenerme y lo siento por ello. Fueron demasiadas emociones por un día y eso lo reconozco.- Me justifique inconsciente temiendo a la mirada suplicante que me comenzaba a dedicar. Afiancé el agarre en sus manos con ambas mías.- Yo solo quiero que sepas que, por el contrario, no me retracto de lo que dije…de eso sí que no…
Bump-Bump-Bump
El corazón me estaba matando. Y temía que ella lo notara teniendo apoyadas la palma de sus manos aún contra mi pecho. Me sentía tan vulnerable, tenía tanto miedo…
-Mi forma de verte no ha cambiado desde el primer día en que te ví… y no va a cambiar nunca….- Pero me sinceré como pude y sin vacilar… como siempre había anhelado.
Si debía arrepentirme de algo, que fuera por hablar, que no por no haberlo hecho nunca.
-Quiero que al menos sepas eso, que sea cual sea tu respuesta o lo que sientas, mis sentimientos por ti no van a cambiar… No paro de darle vueltas a la cabeza cada día respecto a cómo, cuándo o porqué pasó. Pero, ¿sabes? En el fondo no me importa… Solo sé que me importas y que daría lo que fuera por ti… lo que fuera…
Bump-Bump-Bump…
De solo imaginarla nuevamente en las garras del akuma o a punto de ser atacada… me moría por dentro… Porque realmente, daría mi vida por ella…
Cerré los ojos soltando un último suspiro mientras la liberaba por fin de mi agarre y me apartaba un paso hacia atrás contemplándola embebecido por su expresión.
¿Podía pensar que no le era tan indiferente después de todo? ¿Qué tenía una oportunidad con ella sobre Luka?
Apenas nos separaban dos palmos de distancia, pero sentía que un hormigueo intenso me cosquilleaba las manos deseando volver a tenerla entre mis brazos.
-Yo…
-¡Adrien!
Y fue ahí cuando maldecí mi suerte. Porque la persona que me había llamado desde el final de la calle había sido nada ni nada menos que Nathalie, acompañada de mi guardaespaldas y junto a una limusina.
-¿Nathalie?- Reconocí rogando que no se diera lo creía mientras su mirada serie me taladraba.-¿Cómo me has…
-Deberías de estar en la escuela con tus prácticas de esgrima Adrien. Íbamos a ir a buscarte a la escuela tras el ataque cuando vi las imágenes de ti encarando al akuma en el patio y huyendo de él.
Lo que me temía… Ahora que oficialmente me había convertido en el gato negro de París, ¿me iba a acompañar la mala suerte a donde quiera que fuera?
-Lo hice para proteger a mis amigos y ayudar a Ladybug. –Me justifiqué dando un par de pasos hacia ella y dejando atrás a Marinette cubriéndola con mi espalda de la mirada fría y fija de la asistente de mi padre.- No hice nada ma…
-Ladybug no necesita que nadie la proteja o ayude. Es una superheroína Adrien. Es ella la que protege a los demás. No debiste de intervenir en una pelea akuma y mucho más sabiendo cuál es la opinión de tu padre al respecto.
Si mis puños se habían tensado debido a la frustración y a la impotencia segundos antes debido a sus rebates, la última contestación de Nathalie me había dejado paralizado por un instante…
Mi padre…
Si se llegaba a enterar de mi locura hoy… o del hecho de que ahora debería de combatir codo con codo con Ladybug me encerraría de manera definitiva y para siempre en la jaula que era mi habitación.
Se dio un silencio extraño e inquieto por unos momentos en el lugar hasta que sentí resoplar a la mayor y se me acercaba colocando una mano sobre mi hombro para que la mirara a la cara.
-No le diré nada a tu padre si es lo que te preocupa.- Concedió la de mecha roja mientras abría los ojos con sorpresa y alivio.- Pero esto no debe de volver a repetirse y espero que seas consciente de ello. No siempre podré cubrirte con tu padre cuando te metas en líos. Y sabes lo preocupado que él estará de todas formas por ti ante el ataque akuma en tu escuela.
-Sí… gracias Nathalie- Agradecí titubeante mientras me rascaba la nuca sin poder argumentar nada en su contra… ¿Qué podía replicarle yo al respecto?
La sentí resoplar mientras me daba la espalda y se dirigía nuevamente en dirección al coche.
-Despídete de tu amiga y vuelve al coche. Recuerda que pese al ataque, tu horario habitual continúa y después de esgrima debía de asistir a otras clases. Ya recogimos tu equipo en la escuela.
Su petición me sentó como una patada en el estómago mientras la observaba adentrarse al vehículo sin vacilación alguna.
Para cuando me giré de nuevo sobre mis pies y contemplé la mirada arrepentida y acongojada de Marinette debido a lo que había visto y oído, me sentí destrozado, impotente y… desolado.
-Yo…
-No-no te preocupes Adrien…-Previno la azabache antes de que me disculpara con palabras- Lo entiendo bien… Y a decir verdad, ella tiene razón… Hoy te has expuesto demasiado y… es normal que se preocupen por ti… Eres importante para todos los que te rodean…- Se explicó apenada tocando una fibra sensible en mi interior.
Pese a lo comprometido de la situación y otras circunstancias, siempre seguía preocupándose por el bienestar y el sentir de los demás, incluyendo el mío. Sonreí encantado ante su dulzura y sinceridad…
-¿Y tú?
-¿Yo?
-Sí… ¿y tú? ¿También soy importante para ti? ¿Tanto como tú lo eres para mí?- Cuestioné en un último acto valiente mientras me acercaba a colocarle un mechón travieso de su flequillo suelto tras la oreja y le acariciaba la mejilla y el mentón.
Antes de atreverme a tocar sus labios con la yema de mis dedos, me retuve y me aparte sonriéndole y guiñándole un ojo por última vez hoy en el día maravillándome con las vistas que me regalaba; con un creciente rubor de sus mejillas…
-Espero que descanses bien.-Sonreí victorioso y satisfecho-Te veo mañana en la escuela.-Murmuré finalmente tras besar su mejilla de manera fugaz y despedirme dirigiéndome presuroso hacia el vehículo. Deseaba evitar posibles nuevas acusaciones de Nathalie.
A pesar de que desde el interior no podría verme, yo no dejé de verla hasta que la perdí de vista al final de la calle una vez arrancó el coche. Y el simple acto de verla palparse la mejilla o el pecho una vez me marché… me dejó con un sabor amargo en la boca. No porque fuera algo malo, sino por todo lo contrario. Ahora me entraban unas ganas absurdamente abrumadoras de bajar de la limusina y correr de nuevo hasta ella para poder besarla como realmente deseaba.
Me mordí el labio con disimulo ocultándolo con mi mano alzada, e intenté rememorar la calidez de su roce contra mis labios al besarla...
Por un instante me planteé el pedirle a Nathalie el dejarme acompañarla hasta su hogar o permitirme que la lleváramos también en coche hasta su edificio. Pero luego lo medité mejor y pensé en la situación de Marinette. Quizás, pese a lo que yo quería, lo más aconsejable era dejarla sola en aquel momento para no abrumarla demasiado con mis sentimientos...
Suspiré agotado mientras apoyaba la cabeza sobre el cristal junto al asiento trasero en el que yacía. Estaba física y emocionalmente destrozado por la subida y bajada de emociones de hoy. Y pese a que debería de continuar con mi horario como si nada hubiera pasado, en el fondo solo anhelaba algo de descanso en mi cama por un simple par de horas tras mis clases. No sabía tampoco qué esperar del encuentro que tendría esa misma noche con la heroína de rojo y motas negras de París y necesitaba relajarme.
Ya lo hablaría con Plagg más en detalle al llegar a casa, pero...
Me era inevitable preguntarme una y otra vez, ¿qué era aquello que tanto me atrapaba y desconocía de Ladybug?
.
.
.
Holaaa a todos y a todas mis queridas mariquitas y gatitos negros!
No me matéis por favor!
Siento mucho no haber podido actualizar como siempre el miércoles y haberme retrasado un poco en la subida del último capítulo. Pero el asunto es que pasé por unos "pequeños" problemillas técnicos en mi computadora y no pude subir el archivo que tenía guardado ya para la plataforma. Espero que la espera valga la pena y a muchos os haya gustado es tan esperado encuentro entre el par de tórtolos aunque las cosas no se hayan resuelto del todo como esperábais.
Para los más curiosos he de confesaros un pequeño spoiler de cara al siguiente capítulo porque muchos me lo habéis pedido. Y es que en el siguiente capítulo, por fin podremos ver a nuestro querido, travieso y glotón kwami de la destrucción. ¿Lo estáis deseando, eh?
Hay muchas cosas que han quedado en el tintero para desilusión de nuestros protagonistas y de vosotros, mis queridos miraculers, debido a la interrupción poco esperada de Nathalie. ¿Podrá hacerse ilusiones Adrien? ¿Marinette logrará corresponderle? ¿Qué pasará con el asunto del nuevo miraculous en circulación ahora? ¿Qué trataran Chat Noir y Ladybug una vez se vuelvan a encontrar? ¿Y cuál será su trato el uno con el otro?
Esto se pone cada vez más interesante y espero que no os lo perdáis en el próximo capítulo de la semana que viene. ¡Mil gracias por esos 70 REVIEWS ! No sé como agradecéroslo de todo corazón. Pero...jejeje...¿Qué os parecería si, de llegar a los 100 reviews, os dedico un nuevo one-shot que estoy maquinando?
Nos leemos prontico,
Saluditos,
Ladyaqua198
