Hola! que tal? soy yo de nuevo.. hehe... :3 amm... después de una semana lindisima de vacaciones estoy de regreso.. :3 bueno, en esta ocasión no tengo mucho que decir, así que bueno... como siempre les deseamos que tengan una buena lectura.

PD: cerebro-chan se a puesto rudo y a metido dos personajes nuevos.. D: voy avanzando y con calmita.. pero pronto PUM! todo se caerá encima... o eso espero..:3 hahah bueno, solo espero no descubran mis secretos sobre Kuon antes de tiempo... claro si es que los descubren... y mejor no digo mas o yo se los terminare diciendo... muajajajajaja !

PD: disfruten de la lectura :3


Vigilancia

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El sonido de sus pasos alteraban y rompían el silencioso camino de regreso que había emprendido después de quedarse vari as horas en el claro hasta que había anochecido. Podía imaginar que era ya tarde pues desde hace ya bastante tiempo que había anochecido y la chica había permanecido sentada como si el tiempo no transcurriera para ella.

En el trayecto no se encontró a nadie, usualmente en sus caminatas junto a Kuon llegaban a toparse con una que otra persona que los saludaban con respeto, al menos a él se dirigían con respeto. Ella había notado que al resto de los elfos de la aldea más que otra cosa les causaba curiosidad y la observaban siempre que podían. Tenía la suerte de que en el claro nunca se hubieran encontrado con nadie, era como su lugar privado y eso la hacía sentir a gusto. Pero ahora en la noche gustaría encontrarse con nadie para no sentir la soledad que sentía pues era como caminar en una aldea desierta.

Estaba muy acostumbrada al ruido de las noches de su pueblo con sus constantes fiestas y festivales coloridos que la alegraban día con día. Por un momento pensó que se había perdido pero después de pensarlo bien descubrir que seguía en buen camino, cuando llego no había nadie alrededor al cual pedir ayuda para subir; recordó a Kuon cuando había dicho que si había podido bajar también podría subir y en cierta forma era cierto así que termino intentando subir sola.

Volvió a buscar las salientes del árbol y poco a poco empezó a subir, se había caído varias veces pero al final consiguió su objetivo, cuando estuvo adentro de la casa en el árbol descubrió que no había rastro de nadie, ni de Kuon ni de sus padres. Tenía hambre pero no sentía correcto hurgar en la cocina de otros, así que sin más sintiendo el peso de la soledad en sus hombros fue a su cuarto y se quedó dormida.

Por la mañana se despertó con más hambre que con la que se había ido a dormir, rogaba silenciosamente que hubiera alguien en casa y así tal vez pudiera comer algo, pero sus esperanzas se rompieron al encontrar el mismo silencio que siempre.

Sin saber que hacer realmente se sentó en la orilla de la casa con sus pies colgando hacia afuera, sentía que había dado un paso hacia adelante pero que había retrocedido dos. No estaba ya nada cómoda en aquella casa y el que no conociera a nadie mas no estaba ayudando en nada. Se terminó recostando y sin darse cuenta se quedó dormida.

Sintió que alguien la movía y alegremente se despertó solo para encontrarse frente a unos ojos que nunca había visto. Unos ojos color cafés claros que la observaban con curiosidad como todos los elfos vestían ropas verdes que consistían en un pantalón y una playera de mangas cortas, rápidamente la chica se levantó.

-Lo siento, ¿no sabes si esta Kuon en casa?

-¿eh? No, no está en casa.

-Que irresponsabilidad de dejar a una bella chica sola en un lugar así, mi nombre es Hidehito Kijima. Es un placer conocerla bella doncella.

-¿Eh? Perdón mi nombre es Mogami Kyoko…

-Mogami, eso me afirma que eres la chica que llego la otra noche. Bueno creo que solo con ver tu apariencia debería ser suficiente para saber que no eres un elfo. ¿y qué haces dormida en la entrada de la casa de Hizuri-sama?

-Yo…No tenía nada más que hacer.

-Bueno, si es de su agrado le gustaría dar una vuelta conmigo Mogami-sama.

La chica realmente no sabía qué hacer, por un momento pensó que Kuon llegaría y se preocuparía al no verla, pero al pensar mejor las cosas él no se preocuparía por ella pues al final él había dicho que la odiaba. Así que gustosa acepto la invitación del joven quien después de ver la forma poco ortodoxa según él de bajar el árbol la había terminado bajado él.

Caminaron alrededor de las casas que eran más como cabañas que se encontraban a nivel del suelo, la chica no había querido decir nada pero su estómago la había traicionado haciendo ruidos de hambre mientras su rostro se sonrojaba hasta límites inimaginables.

-Lo… Lo siento

-¿Tienes hambre? Por qué no lo habías dicho antes, por favor pídeme lo que desees. ¿Gustarías ir a comer algo a mi casa?

La chica no sabía si aceptar su invitación, le parecía extraño y poco normal pero realmente aun desconocía la forma de comportarse de los elfos pues la única persona con la que la chica había tenido contacto había sido Kuon quien en cierta forma no era muy expresivo. Pensó por un momento en rechazar su oferta peros u estomago volvió a gruñir y Kijima no le dio espacio a negar su invitación pues la llevo sin importar lo que la chica dijera.

El elfo de ojos cafés la tomo del brazo y la guio a través de la aldea hasta otra casa en el árbol, el elfo la ayudo a subir y la chica descubrió que era un lugar más pequeño que la casa de los Hizuri y en cierta forma más acogedora en el sentido en que se sentía todo un poco más personificado a los gustos que supuso la chica serian del elfo.

-¿Vives solo en este lugar o con tu familia?

-A mis padres les desagrada la idea de vivir fuera del suelo, pero desde pequeño siempre observaba las casas y siempre quise una, por lo que en cuanto tuve la capacidad suficiente para generar la magia suficiente para realizar algo como esto lo hice, pues en cierta forma era como un sueño. Así que si, vivo solo. Ven acá deje unas frutillas que acababa de cortar.

-¿ustedes mismos recolectan sus comidas?

-Así es, cada quien en si hace lo que quiere solo para aquello que llegase a afectar a terceros se debe pedir permiso a su majestad Kuu-sama. Pero mientras no afecte a nadie puedes hacer las cosas por ti mismo.

Kijima acerco un cesto en donde tenía frutillas de tonos rojizos, él joven le invito y la chica tomo una extrañada por la textura. Cuando lo probó descubrió que el sabor era dulce y era delicioso, así que empezaron a comer los dos en una conversación agradable.

-¿Cómo recolectan las comidas en tu pueblo?

-Nosotros vendemos y compramos.

-¿Vender?

-sí, unas personas especificas se dedican a recolectar verdura, otras a cazar y otras a pescar. Es su trabajo y las demás personas van hasta las personas y dan dinero a cambio de comida.

-¿diner…. Espera, Ustedes cazan animales?

-¿Ustedes no lo hacen?

-¡NO! Consideramos una aberración el asesinar algo tan frágil, además de que influenciamos en el curso natural de la naturaleza. El simple hecho de matar un animal se pagar con un precio muy alto. Respetamos la naturaleza como si fueran nuestras propias vidas.

-Eso no lo sabía…

-Que crueles pueden ser los humanos.

-Bueno, eso es lo que hacemos para sobrevivir. No abusamos de los recursos que tenemos pues tampoco nos gusta hacer daños irreparables en las cadenas alimenticias.

-Está bien, hablemos de otra cosa, las prácticas humanas parecen no ser de mi agrado. Que te parece si vamos a dar otra vuelta.

La chica confundida acepto y así volvieron a salir de la casa nuevamente con la ayuda del chico. Caminaron por una parte de la aldea que parecía más habitada pues habían más casas y cabañas y en ese lugar contrario a lo que había visto con Kuon esta parte estaba más poblada y podía ver a los elfos ir de un lado a otro y se había encontrado con uno que otro niño.

-Parece que no hay muchos niños.

-Es muy complicado que nazca niños, la taza es de dos a tres cada 20 años.

-¡¿Qué?! Pero entonces, cuando nacen los nuevos niños la anterior generación ya es adolescente, ¿no es extraño para los niños?

-¿Adolescente? No, cuando nacen la nueva generación de niños la antigua generación siguen siendo niños….¿No es así en tu pueblo? ¿Cuántos años tienes?

-No, nacen varios niños cada año… Voy a cumplir los 17…

Kijima se detuvo en seco y la observaba con los ojos muy abiertos.

-Eso es imposible…

-¿Qué quieres decir? ¿Cuántos años tienes tú?

-Tengo, me faltan varios años para cumplir mi primer siglo y apenas va iniciando mi vida…

-Estas bromeando ¿cierto?

-No, claro que no… ¿Cuántos años viven en tu pueblo?

-Las personas a lo mucho llegan al siglo… y eso ya es complicado…

-Qué poca vitalidad tienen los humanos… Un elfo lo máximo que puede llegar a vivir….. Bueno, hasta que su cuerpo le sea inservible es cuando un elfo decide morir y devolver su energía vital a la naturaleza. Nuestros cuerpos van creciendo de una forma más lenta, nos toma varias décadas hasta que nuestro cuerpo se vuelve el de un joven.

-Qué raro, valla que aún existen bastantes diferencias entre ambas razas. Ahora me siento más extraña. Me siento como un niño…

Kijima empezó a reír hasta que las lágrimas empañaron sus ojos.

-Parece ser que sí, eres como un niño…

Era verdad eso, comparado a la vida que ambos habían tenido se podría decir que el elfo había tenido más experiencias aunque ella no sabía si era verdad pues ambos sabían cosas diferentes. El conocía lo necesario para sobrevivir en su ambiente y ella en el suyo si se comparaba ni el elfo ni ella eran realmente expertos pues ninguno conocía la complejidad del mundo e cada uno pues eran completamente diferentes. Se preguntaba cuántos años tendría Kuon y kuu. Se escuchó el tronar de una rama y la chica volteo quedando a la vista una persona conocida.

-¡Yashiro-san!

-Oh, Kyoko-san… Kuon nos espera para entrenar.

La chica se despidió de Kijima y el prometió que algún día de estos el volvería a buscarla, no sabía si eso era realmente bueno pero con una sonrisa le dijo que esperaría por ese día pues había sido Kijima quien la había sacado del aprieto que tenía por no haber comido nada.

-Lo siento Yashiro-san si cause problemas por haber salido de la casa.

-No te preocupes Kyoko-san no es como si estuvieras amarrada a la casa, creo que Kuon y sus padres piensan lo mismo que yo al decir que eres libre de andar en la aldea.

Siguieron caminando hasta que llegaron a un espacio grande y libre de árboles. En el centro del lugar estaba Kuon sentado y con los ojos cerrados, tenía una espada entre las manos y la chica descubrió que era la espada que lo había visto forjar. Esta estaba dentro de su funda y era hermosa. El elfo sostenía con una de sus manos la empuñadura y con la otra la funda manteniéndola en una posición vertical como si estuviera listo para desenfundar y atacar.

Un fuerte viento se hizo presente y movió las hojas de los árboles que los rodeaban, gracias al viento varias frutas de color naranja se desprendieron de los árboles cayendo al suelo. Una en especial voló cerca de donde estaba Kuon quedando frente a él. En un movimiento que la chica no vio, el elfo abrió sus ojos y en un movimiento rápido y preciso desenfundo su espada y cortó la frutilla que iba cayendo frente a él. La pequeña frutilla se partió en dos exactamente por la mitad en un corte limpio.

-Valla Kuon, por un momento creí que no lo conseguirías.

-Sí, fui bastante lento. Veo que la has traído.

-Así es justo como me lo pediste, la encontré en la parte este, estaba con Kijima-san…

-Kijima… Bueno empecemos. Mogami-san, ven aquí por favor.

La chica se acercó aun con miedo pues aun podía sentir el ambiente tenso que salía de él pero no dijo nada e hizo todo lo que el chico le dijo.

-Lo primero es aumentar la capacidad de aguantes de tu cuerpo y tu rapidez, así que por favor corre alrededor de este lugar hasta que yo te diga que pares. A otra cosa, por favor quítate las extrañas cosas que llevas en los pies, es por eso que haces demasiado ruido.

La chica sabía que hacia ruido pero no pensó que fuera un inconveniente. Las botas que llevaba aquella vez que todo ocurrió aun las conservaba y aun las llevaba puestas a pesar de que sobresaltaban demasiado comparado con su vestido verte que aun vestía. Lentamente se quitó las botas y las dejo en el suelo en una esquina. Podría sentir la tierra y el pasto entre sus pies. Pensó que iba a ser doloroso pues en el suelo habían piedritas y pequeñas ramas que podría pisar y lastimarla pero ahora que lo pensaba Kuon ni ningún otro elfo llevaba algo con que cubrir su pies.

A los únicos que había visto así había sido a Kuu y a Juliena que llevaban unas extrañas sandalias como de madera que estaba amarrado hasta sus pantorrillas. Sin esperar más indicación la chica empezó a correr y justo como lo había predicho las piedritas la lastimaban por lo que se detuvo.

-No te detengas hasta que yo te lo diga.

Sin más la chica siguió corriendo, ella sabía que tenía muy buen rendimiento físico pero con todo lo diferente que podían llegar a ser las razas ya no sabía que pensar. Corrió alrededor de una hora hasta que su cuerpo ya no pudo más.

-Como habías predicho Yashiro, esta chica no tiene nada de rendimiento físico.

-Imagino que es porque nosotros empleamos la energía de nuestro elemento para obtener más energía.

-Puede ser, pero ¿crees que pueda mantener la concentración mientras corre?

-Bueno, puede ser una buena práctica. Ven por favor Mogami-san.

La chica se acercó y el chico le indico que se sentara igual que la anterior vez él se sentó frente a ella y volvió a tomar su mano entrelazando sus dedos. El chico le explico que iba a hacer lo mismo que la otra vez solo que en esta ocasión solo tenía que conservar la energía dentro de ella lo cual requería cierta complicidad pues el hecho de mantener la energía dentro del cuerpo era algo complicado pues no podías perder la concentración. Busco la energía de su elemento lo cual fue más difícil que la anterior vez pues en esta ocasión no había un rio cerca pero después de mucho esfuerzo la chica lo consiguió. Ella nuevamente podía sentir la corriente del agua y su calidez correr a través de ella. Sin esperar a mas se levantó sin nunca olvidar el agua que tenía y empezó a moverse con cuidado, después de varios minutos que le tomo acostumbrarse empezó a acelerar el ritmo de sus pisadas hasta un ligero trote. Era complicado pues tenía que ver por donde corría y no podía olvidarse de la sensación del agua que la recorría.

Escucho un ruido del centro que pertenecían a las espadas de Kuon y Yashiro que la hicieron voltear y justo en el mismo momento sintió como la energía del agua se le escapaba por las manos cosa que la frustro.

-Parece ser que el ruido aun te distrae, tienes que conservar la energía sin importar lo que ocurra a tu alrededor pero sin olvidarte de este. Intentémoslo de nuevo.

Kuon había parado su lucha y volvieron a hacer lo mismo, después de que la chica ya tenía la energía de vuelta y había empezado a correr nuevamente Kuon y Yashiro habían empezado a luchar de nuevo pero en esta ocasión la chica se olvidó por completo de lo que ocurría a su alrededor y se concentró únicamente en el camino que corría.

Pasaron así alrededor de veinte minutos y tenía razón, anteriormente en ese mismo tiempo la fatiga ya debería estar en ella pero en esta ocasión se sentía mucho más fuerte y sentía que corría un poco más rápido sin la necesidad de extenuar su cuerpo por lo que empezó a llevar un buen ritmo.

Pero de la nada algo la golpeo y la tumbo haciendo que perdiera por completo la concentración, extrañada y adolorida observo el objeto que la había golpeado y descubrió que había sido una de las frutillas que cuando había llegado se habían caído de los árboles.

-Bien, dije que te concentraras pero que no olvidaras tu alrededor, si alguien te atacara tú no te darías cuenta. Tienes que buscar la forma en que puedas concentrarte en varias cosas a la vez. Cuando menos lo esperes te estaré lanzando frutillas y trataras de esquivarlas. Así que ven aquí de nuevo.

Volvieron a hacer el mismo procedimiento. Para la chica esta nueva tarea era mucho más extenuante y aunque su cuerpo soportara la fatiga su cabeza era la que se estaba empezando a cansar causándole un dolor intenso en esta que le hacia la concentración un más difícil.

Tuvo que hacerlo muchas veces hasta que consiguió reaccionar ante las frutillas que le lanzaba Kuon sin perder la concentración, no consiguió esquivarla del todo y un nuevo moretón se instaló en sus brazos pero en esta ocasión no se había detenido ni había perdido la energía que aún conservaba su cuerpo.

Estuvieron así otras horas hasta que la chica fue capaz de evitar las frutillas con movimientos nada agraciados que de vez en cuando provocaban la risa de Yashiro quien aún seguía a su lado cosa que ella apreciaba pues aun no sabía cómo reaccionar frente el elfo de ojos verdes. Ella hasta el momento solo le había hablado bien a Yashiro pero cuando tenía que decirle algo a Kuon lo hacía sin mirarlo a la cara y sin mirar nada en específico.

-Valla valla, ¿A quién tenemos aquí?

La chica y los dos elfos dejaron de hacer lo que estaban haciendo, la chica se detuvo y observo todo desde atrás. Desde un costado del claro en el que estaban apareció un elfo de cabellos negros que lucía un atuendo muy llamativo que tenía toques de negro cosa que a la chica sorprendió pues nunca había visto esa clase de colores en los demás elfos. Poco a poco camino hasta quedar a un lado de los otros dos elfos quienes miraban de una forma extraña al elfo que acababa de llegar.

-Murasame-san, ¿necesita de algo? Si no es así me podría hacer el favor de retirarse.

Las palabras de Kuon habían salido altas y con un ligero tono de amenaza que sorprendieron a la chica, en esos momentos pensaba en la alegría de recibir palabras frías y no como las que el elfo estaba diciendo ahora mismo, estas últimas eran mucho más aterradoras.

EL elfo que se llamaba Murasame camino tranquilamente hasta ellos y aparentemente no se había visto afectado por las palabras del joven de ojos verdes. Cuando estuvo demasiado cerca rodeo a Kuon hasta quedar frente a Kyoko, cuando estuvo lo suficientemente cerca para tocarla alzo su mano y la coloco en la barbilla de la chica y le levanto el rostro.

-Valla, ¿esta chica es tu nuevo juguetito, Kuon? Oh, espera pero no parece ser un elfo…

Kuon en un rápido giro golpeo la mano de Murasame e hizo que soltara a Kyoko.

-Esta chica es su majestad Mogami Kyoko, líder de los humanos y será mejor que la trates con respeto. En estos momentos está a mi cuidado.

-¿Acaso quieren que interactúes con humanos para que te vuelvas como ellos y por fin te largues de estas tierras? Imagino que esta es muy buena oportunidad para deshacerse de ti… al final eres solo una bestia que no debería existir…

-Murasame-san con todo el respeto le pido que se marche

-Ahora hasta necesitas de Yashiro para que te proteja, por favor… solo necesitas recordar cuando…

-¡Cállate!

Kuon tomo a Murasame por las ropas y lo levanto varios centímetros arriba del suelo.

-Escúchame bien, será mejor que no te metas en mis asuntos… creo que sabes lo que soy capaz de hacer… así que será mejor que no te aparezcas en mi vista en un buen rato si no deseas salir herido, ¡ahora márchate! Es una orden.

Kuon soltó a Murasame y este sonrió ante la amenaza pero al final se dio la vuelta y se marchó por donde había llegado.

-Yashiro llévate a Mogami-san a mi casa y asegúrate de que este cómoda… Y tú.. Mogami-san… no preguntes nada, si me disculpan.

Kuon se marchó dejando nuevamente sola a Kyoko con Yashiro. Sin duda alguna, ese mundo al que había entrado estaba más lleno de secretos y mentiras de lo que creía. Rio para sí misma de lo irónica que le supo la situación y siguió a Yashiro. Ella misma tendría que encerrarse en una caja si deseaba salir ilesa de aquel lugar, se lo estaba jurando frente al futuro que se le avecinaba.