Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.


Freezer, Kakaroto, el muchacho del futuro e incluso Yamcha eran los archi-enemigos de Vegeta.

¿Por qué? Bueno a la mayoría de ellos a excepción de Freezer los odiaba por poseer algo que él deseaba.

Y uno de esos casos se manifestaba en su sueño.

Al mismo tiempo que sufría una gran fiebre soñaba o más bien tenía una horrible pesadilla.

En aquella pesadilla se veía a sí mismo corriendo desesperado, el lugar en el que se encontraba era obscuro, todos sus lados lo eran pero a medida corría y corría pudo divisar una figura, aceleró sus pasos para poder identificar la figura y al enfocar su vista se dio cuenta de que este era Kakaroto, frunció el ceño y gruñó pero al girarse un poco notó otra figura ¡Era el joven del futuro! Ambos juntos a Kakaroto se transformaron en súper saiyajin presumiendo frente a él sus poderes y talentos, Vegeta lleno de ira y envidia intentó transformarse también y no pudo.

"¿Por qué no puedo? ¿Por qué?" - gritaba en su pesadilla ya cuando los dos sujetos habían desaparecido.

La pesadilla aún no acababa, seguía gritando frustrado buscando el motivo por el cual él no podía transformarse y muy contrario a eso, su pesadilla se transformó en un sueño y en un agradable recuerdo.

Su padre, su querido padre al cual el admiraba tanto. Nunca quiso admitir que lloraba su muerte cuando nadie lo veía, después de todo a pesar de ser un guerrero orgulloso en aquel entonces era solo un niño que lo perdió todo.

Pero en sueños ver a su padre era para él algo nostálgico, su padre tal vez no era muy poderoso pero era un gran padre. Lo respetaba, lo felicitaba, lo trataba con respeto y le enseñaba siempre todo.

Como en aquel recuerdo/sueño en el cual se veía a sí mismo observando la escena en la cual su padre le decía que él era un guerrero prodigio y que sería un súper saiyajin. Su padre estaba orgulloso de él.

Sin darse cuenta transcendiendo el sueño sonrió e incluso habló sin darse cuenta, cosa que pudo ser escuchada por Bulma quien quedó pendiente de él.

-Padre... Estará orgulloso de mí. Yo seré un súper saiyajin. Estarás orgullo de mí- decía Vegeta aún dormido.

Bulma escuchó todo eso y con una mano en el pecho entendió aun más que Vegeta no era una piedra, él era un hombre con sentimientos y un sentido retorcido de la amistad y confianza.

Esas palabras pronunciadas por el saiyajin le llevaron a pensar de que Vegeta extrañaba a su padre y no competía con Goku solo por motivos egoístas sino por alguna promesa a su padre. Esa era la conclusión a la que había llegado.

Ella se levantó y se acercó a Vegeta lentamente y lo vio tan sonrojado que parecía tener una gran fiebre, rápidamente mojó un pañuelo y maternalmente se lo pasó por todo el rostro refrescándolo mientras le decía unas palabras de apoyo.

-Vegeta, yo veo otra persona en ti, solo me gustaría conocerte. Sé que no eres lo que piensan de ti, no me cansaré de pensar eso- le dijo en voz baja para no despertarlo pues conociéndolo sabía que esas palabras lo molestarían bastante.

Suspiró y un poco cansada se sentó en la silla mientras observaba a Vegeta.

Un rato quedó observándolo hasta que lo volvió a escuchar balbucear algo que pudo identificar rápidamente.

Su boca se abrió con sorpresa y curiosidad al igual que sus ojos.

"Bulma" él había dicho, y no, ella no había escuchado mal. Vegeta había dicho su nombre. Varias cosas se cruzaron por su cabeza, incluso se sonrojó varias veces pero el encanto se esfumó cuando lo oyó pronunciar "otras cosas"

-Ve, y arregla la cámara de gravedad ahora- lo escuchó decir.

Se enfadó un poco por ello ¿Hasta en sus sueños tenía que tratarla como una esclava? Pero aun así fue bueno saber que al menos Vegeta sabía su nombre, ahora ya no sería una excusa para él llamarla "mujer"

Aun así decidió quedarse al pendiente del saiyajin, horas y horas pasaron hasta que quedó profunda y absolutamente dormida al costado de la cama Vegeta, sobre el escritorio.

Pasadas las horas Vegeta dio un gran suspiro levantándose al fin, después de haber tenido grandes pesadillas y grandes sueños en los cuales hizo grandes hazañas como convertirse en súper saiyajin, matar a Kakaroto, llevarse/raptarse a Bulma y recibir una mirada de orgullo de su padre.

Tiró su cabeza recostándose al la mullida almohada y giró su rostro lentamente pues sintió la presencia de ella en la habitación.

¿Por qué está aquí? Se preguntó en su mente, sus mejillas se sonrojaron y se maldijo por sentirse dichosamente feliz, se sentía importante al saber que a ella le importaba.

Su respiración era tan tranquila y sus ojos cerrados tan serenos, nadie diría que detrás de aquella mujer había toda una fiera, gritona, vulgar y agresiva. Pero así era perfecta, la única mujer que le parecía perfecta.

Lentamente se levantó y notó que ya había recuperado sus fuerzas y sonrió al sentir que su poder había crecido bastante. Al menos valió la pena haber estado al borde de la muerte.

Una vez arriba y de pie miró a Bulma descansando y se tentó a hacerle todo lo que quisiera, era una tentadora idea, pero en este momento lo único que deseaba era acariciar su loco cabello. Con la mano temblorosa se acercó a ella y cuando estuvo a punto de acariciar su cabello cerró su mano en un puño y gruñó, él no podía dejarse llevar por tontos sentimientos, debía concentrase en su entrenamiento y nada más que ello.

Con la motivación necesaria y una nueva elevación en su poder fue a entrenar de nuevo con una nueva capsula de gravedad. El doctor había construido una nave de remplazo por si acaso, ese hombre era muy precavido.

Vegeta des encapsuló la nave y entró en ella, con el autoestima alto empezó su entrenamiento de nuevo, convertirse en un súper saiyajin y superar a Kakaroto debían ser sus metas principales.

Con el cuerpo vendado reanudó su entrenamiento.

Saltos, giros, patadas y más acrobacias luciendo su concentración y su poder intentando no dañar sus lesiones y soportar la gravedad, todo iba bien hasta que ella lo interrumpió.

-Escucha esto Vegeta, no esta bien que entrenes con el cuerpo lastimado- dijo Bulma a través del panel de la cámara de gravedad.

-Hmp- respondió Vegeta intentado ignorarla mientras continuaba su entrenamiento.

-Si continuas así no podrás recuperarte jamás ¿me oyes?- lo retó Bulma, elevando un poco la voz molestando a Vegeta.

-Se la pasa gritándome todo el tiempo, que mujer mal educada- exclamó él concentrado en ella descuidando su entrenamiento y cayendo al suelo por descuidado.

Intentó levantarse rápido pero la presión de la gravedad le caía encima, más Bulma que seguía gritando, Bulma acercó su enfurecido rostro a la pantalla y siguió con su discurso.

-Te lo digo honestamente, tú eres de esos tipos que no vivirán mucho tiempo ¿A qué no me puedes contestar eso?- dijo girando su rostro con soberbia mientras Vegeta seguía postrado en el suelo conteniendo su ira -Claro era de esperarse pues todo lo que yo digo resulta ser verdad- siguió quejándose hasta que Vegeta furioso tomó fuerza y lleno de ira la gritó.

-Oye ¿Quieres morir dentro de tres años?- dijo con la voz cansada y furiosa a la vez pero la gravedad encima suyo no le dejaba hacer mucho, sin embargo pudo parar a Bulma.

-¿Eh?- dijo sorprendida llevándose una mano al rostro -No yo quiero seguro viviendo- dijo con el rostro triste hasta que de la nada cambió de expresión y con las cejas curvadas y una sonrisa malvada con todo el conjunto parecía una persona que tramaba algo muy malo -Porque aun soy una mujer joven, atractiva y bonita que tiene deseos de conocer el mundo- respondió de esa manera.

Hasta que el grito de Vegeta la calmó y la sacó de nuevo de su habladuría.

-ENTONCES CIERRA LA BOCAAAA- le gritó él molesto.

Si bien Bulma le atraía demasiado pero tanta palabrería le ponía los nervios de punta.

Una furiosa Bulma cerró la comunicación indignada por la respuesta de Vegeta no sin antes dejarle la agradable imagen de ella sacándole el dedo del medio.

Luego de eso Vegeta se metió a una sesión intensiva de su entrenamiento, que lo hizo reabrir sus heridas y terminar agonizando de nuevo, su orgullo no le permitiría aceptar que Bulma tenía razón.

Con las vendas ensangrentadas y un gran dolor caminó con cuidado hasta su habitación para darse un baño, sin embargo una voz lo alarmó, alguien se dirigía a él, era una voz de mujer. Sin embargo no era ni Bulma ni la mujer.

-Hola, Tú debes ser el famoso Vegeta ¿No?- preguntó aquella voz, no supo quien era ni le importó lo importante para él era limpiarse de una vez pero la mujer se acercó y pudo observarla, era una mezcla entre Bulma y la loca de su madre.

-Mucho gusto, soy Tights, hermana de Bulma- dijo la mujer pasándole la mano.

Hasta que se percató de lo lastimado que él estaba.

-¡Oh por Kami! ¿Qué te ha sucedido?- preguntó ella.

Sin embargo, esa confianza le molestó a Vegeta, no vio mala intención en la mujer pero no quería socializar con nadie, ni mucho menos estrellar la mano con una terrícola desconocida, tenía mejores cosas que pensar.


Espero les haya gustado, olvide actualizar esta historia jajaja.