Llegando a casa últimamente a Jotaro le gustaba tirarse al sofa todo el tiempo, era una manía que se le pego y nadie le podía reclamar nada por que era su casa, su sofa, y su televisión enfrente alimentada con la luz que pagaba con su dinero de su trabajo, la vida de todo un triunfador. Ni siquiera veía la televisión, solo la dejaba ahí corriendo sin prestar atención, disfrutando de la nada, el silencio, la tranquilidad y la humedad del departamento sobre su cara, nisiquiera se molestaba en quitarse la ropa del trabajo, solo se relajaba hasta que tuviera ganas de mear y se tuviera que levantar.
Pero últimamente quien estaba emperrado de eso era Kakyoin, no le importaba que Jotaro anduviera en la suya todo el tiempo pero se estaba aburriendo de no ver movimiento en la casa, hasta estaba pensando en adoptar un animal o algo para dar un poco de alegría al ambiente.
Aunque definitivamente lo más molesto del asunto era que Jotaro acaparara la televisión, televisión que ni miraba, el quería jugar a la consola tranquilamente sin molestarlo y hasta poniéndose cascos pero…
-Que haces? –le pregunto algo molesto levantando la cara del apoyabrazos del sofa para verlo.
-Quiero usar la consola? –le pregunto a Jotaro atónito, el otro se veía molesto.
-Estoy mirando
-No es cierto, además usare audífonos no te molestare para nada –susurro sin darle demasiada importancia agarrando los audífonos para enchufarlos a la televisión pero…
-Kakyoin –aquello sono mas autoritario de lo usual asi que se volteo a verlo, y Jotaro lo miraba super serio –estoy mirando.
Y eso se repitió por algunas varias semanas, donde el pelirojo se le plantaba en frente mirándolo fijo y muy molesto.
-Ya? –le pregunto harto, quería jugar.
-Estoy mirando, tienes tu propia televisión.
-No quiero mirar, quiero jugar y mi televisión es muy pequeña como para leer las cosas que dicen los juegos
-En otro momento
También se repetía cuando a la hora de la cena el pelirojo casi que corría de la mesa para agarrar el televisor antes que Jotaro intentando prender la consola antes que nadie pero el moreno siempre era mas rápido en colarse en el sofa a…hacer nada…
Y eso empezaba a hastiarlo, a Jotaro ya hasta le fastidiaba ver como se le inflaban las mejillas de puro enojo cuando lo veía ahí reprochándole con la mirada.
Un día, plenamente cansado Kakyoin se paro frente al televisor con los brazos cruzados, retándolo con la mirada de tal manera que el mismo Jotaro le respondió.
-Puedo jugar con la consola? –pregunto con firmeza, seguro de sus palabras y con un tono amenazante.
-Ocupado –sin darle más importancia miro de nuevo al techo, de verdad Noriaki se estaba poniendo pesado.
Y eso fue suficiente, el pelirojo tomo fuerza casi que tomando aire por la boca y lo hizo.
Jotaro estaba, sin palabras, totalmente aturdido y ciertamente casi sin poder decirlas…
-Por que te sentaste encima mío? –el moreno tenía a Kakyoin, 13 años, flacucho y muy poco peso sentado encima de su cara, apenas podía respirar y hablar mucho menos, no se le entendía nada, ósea literal el chico estaba sentado encima de su cara con las piernas afuera con toda la presión de su cuerpo sobre su cara.
Ósea miraba para arriba y veía sus 2 nalgas y su espalda nada más.
-Por que estoy cansado! Estas todo el día en el televisor y yo lo quiero usar! Eres un egoísta! -escucho desde arriba, de milagro no lo estaba ahogando por que no estaba sentado sobre su nariz, solo su boca, esto era de las cosas mas raras que le habían pasado alguna vez.
No podía ver demasiado, solo los brazos del chico moviéndose pero del mueble que tenían encima del sofá seguramente saco el control remoto y los mandos, además de eso por que se escuchaban los sonidos de la consola.
-No voy a moverme de aquí –no se le entendía absolutamente nada, y seguramente el pelirojo estaba adivinando que decía, empezaba a sentirse la mitad de su rostro pesada.
-Yo tampoco-lo escucho firme y super fastidiado, sintió como a los costados de su cuerpo el pelirojo subía las piernas y las descansaba encima suyo como si fuera un maldito cojín, asi que planeaba acomodarse y no moverse de ahí no? Pues el también.
El tiempo empezó a pasar pero aun en su intento de permanecer firme a su decisión y relajarse para no decaer los sonidos de la consola y el juego eran molestos, así que al intentar hablar para reclamarle al chico noto algo sobre sus labios…y era que se estaba comiendo su trasero a cada momento, y que si lo pensaba bien con furia aparte esto era bastante erótico. Principalmente cuando decidió mirar hacia arriba y ver bien de lo que se perdía, como hacía Kakyoin para a los 13 y con tan poco peso tener un trasero así de redondo? La forma perfecta, curveado hacía arriba lo cual significaba que al crecer lo tendría más prominente.
Aunque cuando movía sus labios en los cuales comenzaba a acumularse mucha saliva estaba tragándose la tela del pantalón eso no le quitaba el erotismo, tal vez era la vista lo que mas lo estimulaba, con un poco de esfuerzo abrió la boca y le dio un pequeño mordisco que con suerte agarro un cachito de piel, haciendo que el chico se moviera incomodo encima suyo, intento de nuevo dándole un lametón y paso lo mismo, aparentemente Noriaki no se daba cuenta de lo que el estaba pensando.
Su cuerpo empezó a calentarse y su respiración chocaba contra sus pantalones, la inocencia del señorito lo mataba de mil maneras, sus manos se levantaron de su letargo para posicionarse sobre sus piernas, a lo que Kakyoin se movió molesto, y eso solo incentivo al moreno a seguir moviéndolas hasta subir a sus muslos, subiendo y bajando dándole caricias desde las rodillas para arriba.
-Deja eso! –le dijo molesto, estaba intentando jugar y el no se iba a mover, si se movía iba a perder su lugar, había estado tan placido jugando hasta ahora…
-No –le susurro como pudo deleitándose con la vista que le ofrecía el movimiento del chico desde ese ángulo, sin pantalones estaría mejor, incluso solo ropa interior. Sus manos siguieron viajando hasta sus caderas y de ahí empezar a apretar su trasero como podía chocándose incluso los dedos contra la nariz, era muy suave y perfecto, sus labios empezaron a darle besos y mordiscos haciendo que el otro saltara dándole un espacio y liberándolo, mirándolo totalmente molesto e irritado.
-Quédate quieto! No voy a moverme de aquí! Acaparas la televisión todo el día! Aparte me estas mojando todo con tus babas y… -se miraba tan serio y decidido que hasta podría darle un pico de atención a su reclamo, pero esa no era su intención ni ahora ni en un futuro cercano, asi que siguió apretándole las nalgas –para!
-Tienes tu trasero en mi cara, que me sugieres que haga? –le respondió imitando su tonito molesto, Kakyoin solo hizo un sonido irritado y se apoyó más, intentando tipo como que aplastarlo o desmotivarlo, como si no entendiera que lo estaba volviendo loco.
Y cuanto más subía sus manos por alguna razón Kakyoin menos entendía.
Tenía la cara totalmente sonrojada causándole un calor casi insoportable, necesitaba separarse a tomar aire pero la sensación se le estaba haciendo adictiva y perfecta, de sus nalgas sus manos empezaron a subir por sus caderas y luego a sus costados, acariciándolos y llevándose con los dedos la prenda hacia arriba.
-Jotaro! –volvió a reclamarle, y el lo siguió ignorando, su piel hoy estaba muy suave y caliente, al punto perfecto como para recorrerla y hacerle cosquillas y círculos con sus dedos, volvió a bajar pero esta vez posándose en su estómago, acariciándolo y posando su mano ahí. En esos momentos sintió su miembro palpitar, nisiquiera se había dado cuenta que se había endurecido y tenido una erección, seguro estaba muy concentrado en el calor de su trasero en su cara –me estas desconcentrando!
-Estas muy desconcentrado
Y que importaba, si ahora se estaba muriendo de deseo de hacerle de todo, una mano empezó de nuevo a subir por su pecho para esta vez agarrar una de sus tetillas, apretujando su pezón suavemente notando como no estaba duro, realmente no podía creer que Kakyoin no estuviera entendiendo nada .Siguió bajando para darle un apretón a sus nalgas y de ahí volver a bajar pero esta vez no a sus muslos ni rodillas, si no hasta su propia erección, agarrándose fuerte y sacándose un gemido que murió contra las nalgas de Noriaki, estaba desesperado de manera que empezó a tocarse suavemente simplemente apretando en su bulto hasta que no pudo más, agarrándose más y jaloneándose para masturbarse sin pena alguna después de todo Noriaki lo había provocado así.
El pelirojo que estaba super concentrado en su juego no entendía por qué debajo suyo todo parecía estar vibrando y temblando, además de eso Jotaro estaba respirando raro contra el y hasta ya estaba sintiendo calor ahí, era incomodo, por más que estuviera manteniendo su fachada Jotaro se la estaba poniendo muy difícil. Quizá hasta lo estaba ahogando, quizá se estaba muriendo y no se lo quería decir por que era un necio orgulloso, miro hacia abajo por un momento y vio su cara tan roja que lo super tomo por sorpresa, miro para el otro lado y…oh eso también lo tomo por sorpresa.
De hecho ver a Jotaro masturbándose era una bonita sorpresa, de sus favoritas.
Sintió su miembro endurecerse rápidamente y como sus pantalones empezaron a apretarle, que estaba haciendo?
-Así que era eso? –pregunto ya con algo de duda de si seguir el juego o no, quería jugar a la consola pero también quería jugar con ese otro mando –eres un pervertido
Jotaro no sabía si le estaba tomando el pelo o no, se sentía muy bien como para preocuparse por ello, la mano en sus tetillas volvió apretar su pezón, esta vez haciéndolo temblar y al volver a tocarlo, ya noto como este se había endurecido.
Ahora estaban hablando el mismo idioma.
-No puedo evitarlo –le susurro aún sin poder hablar bien abriendo la boca y dándole un lametón a sus…realmente pantalones, pero el pelirojo entendió el mensaje y se lo hizo saber cuándo su cuerpo se electrizo de sus caderas a cabeza, la mano en sus tetillas esta vez capturo todo con fuerza sacándole un gemido, jaloneándolo y presionando sin nada de delicadeza, casi sacándole un gritito, esto le gustaba más.
-Jotaro…-le susurro cuando el otro volvió a apretarlo, quería mirar la pantalla pero sus ojos se desviaban con hambre hacía la entrepierna del otro, el moreno tenía un paquete grande y muy llamativo, motivo de todas sus fantasías y deseos. Realmente era difícil prestarle atención a ambos y en especial el hecho de que cuando miraba a Jotaro una ola de calor le pegaba entero.
-No lo notabas verdad? –el chico respondió con la cabeza que no, sabía el efecto que causaba en el chico cuando se tocaba así que no sin antes darle una última atención a sus pezones bajo su mano directo a su entrepierna, encontrándolo duro y erecto, la pequeña y bonita erección de su niño.
Y empezó a tocarlos a ambos, veía como claramente el pelirojo había dejado de jugar para concentrarse en soltar pequeños gemidos, seguramente disfrutando tanto como el. No era difícil tocar a Kakyoin, su mano entera podía agarrarlo y moverse sin tanto problema como en su miembro, el tenía manos grandes pero obviamente el chico estaba en desarrollo así que solo era natural, posiblemente estaría mejor en unos años, claro que era si seguía disfrutando de esto.
La voz del pelirojo era adorable y lo único que hacía era darle corrientes de placer que hasta lo hacía doler, lo hacían sentirse ansioso y desesperado, se puso así especialmente por verlo a el y no por lo que le estaba haciendo y eso le encantaba, tenía algo especial con el chico con ese tipo de gestos y poder satisfacerlo era de las cosas que más lo llenaban. Cuando jadeos mas pronunciados empezaron a salir de su boca producto de todo lo que se estaba causando a si mismo sintió el miembro del chico endurecerse más.
-Jo-Jo-Jotaro –le susurro entre medio de un gemido para llamar su atención –no puedo más…
El sentimiento era compartido, su mano lo soltó y el chico confuso y algo desesperado se levantó, mirándolo por debajo, sus mejillas sonrojadas y sus ojos nublados de lujuria le causaron algo salvaje dentro suyo.
Así que lo agarro por las caderas y la espalda, tirándolo hacía delante de tal manera que todo su pecho estaba sobre el suyo, haciéndolo perder el equilibrio y que callera…con su mandíbula sobre su entrepierna. El pelirojo suelto un gritito de sorpresa pero todo paso mucho más rápido de lo que pudo percibir así que cuando se dio cuenta tenía la boca haciéndosele babas por que delante suyo estaba el bulto erecto del moreno, casi podía ver que la punta estaba húmeda y eso hizo su propio miembro palpitar en sus pantalones una vez más.
-Yo tampoco, quieres aprender algo hoy? –la voz de Jotaro estaba ronca y tomada, estaba tan hundido como el –pon tus piernas al lado mío.
-Si –le hizo caso, por que Jotaro era un experto y todas sus sorpresas eran fabulosas, se estaba muriendo de ganas de tocarlo de tal manera que ya hasta se olvidaba de que el también estaba excitado.
-Hoy vas a aprender lo que es un 69 Kakyoin –le susurro Jotaro bajándole los pantalones y los calzoncillos dejando ver ese trasero de ensueño ahora totalmente a su disposición, el pelirojo se movió un poco haciendo que las prendas cayeran más sobre su piel, robándole el aliento a Jotaro por el espectáculo que tenía enfrente.
