Comienza al baile

Tú princesa de cuento de hadas, has esperado el momento adecuado para brillar como la Luna, astro cuyo nombre se honra, nombre al cual con tu espontaneidad sincera y amabilidad has dado brillo día tras día hasta que su luz superase al sol, ahora solo ilumina el inocente el camino que te guía heredera, ya que mañana, volverás a la realidad.

En la sala Gryffindor reinaba un implacable silencio, el oji verde miraba a su pareja como si de un espectro se tratara, de una ilusión jugada por sus sentido haciendo ver a un ángel perdido el cual se había instalado enfrente de él, ya que solo le faltaban las alas para serlo, pues su inocentes rasgos y resaltados ojos metálicos brillaban con fantasía frente a un joven que lo único que hacía era sujetarle la mano al haberle hecho un de las antiguas reverencias de la edad media. El clamor del silencio fue medio interrumpido por un estornudo del pelirrojo que hizo que todos los que observaran la escena se dirigieran hacia sus asuntos aún preguntándose quien era esa chica misteriosa que ningún Gryffindor reconocía.

- Así que este es tu acompañante – sonriendo coquetamente al pelinegro que se sonrojó – pues hacéis buena pareja que quieres que diga – se encogió de hombros.

- Vamos solo como amigos y bueno... por su culpa principalmente – la rubia le señaló haciendo que este se enfadara.

- ¿Cómo que por mi culpa? – indignado.

- Tú fuiste quien me lo pediste – cruzándose de brazos.

- Y tú aceptaste – contrarrestó.

- ¡Me hiciste chantaje! – apretando los puños.

- Y lo hice muy bien – asintiendo sonriendo ante la cara de la muchacha que se acababa de casi sonrojar.

- Idiota – murmuró haciendo que Ginny medio sonriera al verla así.

La sala seguía preguntándose quien era esa chica que parecía un ángel, su identidad era escondida bajo ese antifaz rosado que contrarrestaba sus pálidas mejillas ahora levemente coloreadas. Muchos de los cuales esperaban a su pareja miraban al oji verde con envidia, mientras que las chicas que si habían bajado la veían con recelo del traje y los accesorios que portaba, Ginny seguía sonriendo viendo las caras de todo Gryffindor ahí presente sin tener la más mínima idea de que la chica que se escondía tras esas ropas era la Lunática de la escuela, que la princesa sin corona que siempre andaba por los pasillos con una pluma detrás de la oreja y un collar de corchos de cerveza de mantequilla había encontrado su trono y a su príncipe, el cual como la pelirroja sonreía ante la actitud de la rubia que en ese momento suspiraba y miraba al reloj de la torre de Gryffindor, casi era la hora.

- Ya es la hora de hora de bajar – contestó tranquilamente dándole un leve apretón de manos al peli negro.

- Sí, aunque me gustaría hacerlo también con Ron y Hermione, pero ella se está retrasando – con una mano en el mentón.

- Oh, las mujeres tardamos mucho en arreglarnos – asintió de acuerdo – por que hay muchas cosas que ponerle atenciones, yo nunca me he arreglado, pero Ginny ha estado demasiado tiempo retocando detalles, me lo he pasado muy bien allí arriba – sonrojándose levemente.

- Pues ha valido la pena, os veis muy bien las dos – hablando sinceramente.

- ¿Eso crees? – bajando la vista ago avergonzada – Ella va a romper corazones, yo parezco demasiado puritana – se rió un poco.

- Ginny es Ginny... por cierto, creo que Ron la va a matar por llevar esa ropa.– fijándose en el pelirrojo que estaba matando con la mirada a aquellos que se atreviesen a mirar a su hermana menor – Tú eres tú... y no creo que yendo vestida como ella te vieras tan bien como yendo vestida así, te ves muy bonita – esto hizo que él se sonrojara algo al ver los hermosos ojos de la chica dándole las gracias.

- Bueno... deberíamos bajar, no quiero llegar tarde, como se dice, una vez al año no hace daño – pasando de la mano a agarrarse el brazo del chico como si fueran una pareja.

- Seguro que será una gran noche – saliendo a través del cuadro.

- Sí... – sonrió infantilmente – esta noche brilla la luna – mirando atentamente las velas que flotaban en el aire.

Caminaron por los pasillos donde se encontraban parejas dispersas hablando sobre el baile, o simplemente en silencio esperando que fuera la hora para dirigirse al comedor. La joven muchacha expectante de lo que fuese a pasar estaba emocionada, el primer evento de tal grado que iba con un acompañante que muchas envidiarían, cerró los ojos brevemente dejándose llevar por los pasillos durante unos instantes mágicos e infinitos que quería que durasen, la tenue luz de la velas era lo único que iluminaba esos lugares, a cada paso que acercaban al comedor Luna podía escuchar una suave melodía del murmullo de muchas voces susurrando por los lugares, risas nerviosas de reconditos lugares de los pasillos, el suave movimiento del exquisito traje que llevaba en esos momentos... y los aromas... de la comida que los elfos ansiadamente habían preparado y del suave perfume que tenía, se relamió sus labios levemente volviendo a abrir los ojos y recordar ese sabor a melocotón que portaban por el pintalabios que Ginny le había puesto.

- Que raro que estés tan callada Luna, no es propio de ti – habló serenamente el joven de ojos esmeraldas consiguiendo sacar un suave rubor a la chica.

- Estoy algo nerviosa, es la primera vez que voy a un baile y no sé como actuar... – desvió la mirada parando un momento – estaba tan enfrascada en mis pensamientos que... bueno tu sabes, se me va la cabeza algunas veces – sonrió – estar loca no es tan malo, pero es molesto cuando alguien te intenta hablar, no te enteras de mucho la verdad – negando con la cabeza algo sumisa, se sentía un poco al descubierto con el traje, frágil y débil.

- Es una suerte que tú no estés loca entonces – aquello sorprendió bastante a la rubia que alzó su vista consiguiendo llevarse un golpe con el dedo índice de Harry en la frente – te lo he dicho muchas veces Luna, y seguiré haciéndolo, no estás loca, eres una chica completamente normal, algo extravagante eso no te lo niego, pero una hermosa persona, eres buena con tus amigos y eso yo lo valoro más que las apariencias.– a Luna eso le tomó desprevenida por lo que no consiguió articular palabra – Y ahora serás buena chica y disfrutarás esta fiesta como ninguna otra en tu vida.

- Dudo que me inviten a muchas fiestas en mi vida – haciendo un puchero pero con una sincera sonrisa en los labios – cada día me sorprendes más deberías meterte a político, tienes un poder de convicción único – reanudando la marcha cogida de la mano de Harry.

- Pues nadie diría que tengo un poder de convicción con toda la comunidad mágica dándome de loco o algo por el estilo, para mí que tengo más poder humorístico o de charlatán que otra cosa – girando los ojos en tono de broma.

- Solo aquellas personas que aprecian la verdad pueden entender lo que dices, así que no te preocupes los que te creían locos son unos hipócritas que no saben diferenciar palabrería de la autentica verdad – alzando la cabeza completamente convencida.

- Eres una caja de sorpresas, creo que la que debería meterse a política eres tú – esto hizo que la chica soltara una sonora y larga risotada - ¿he dicho algo gracioso? – frunciendo un poco el ceño.

- Sí, y bastante, la política no me interesa yo prefiero ser algo más... misterioso, tu me entiendes ¿verdad? – el chico parpadeó – sí, viajar a lugares lejanos, tener aventuras, no soy de las que quieren tener un asiento para acomodar mi trasero durante todo el día, no creo que lo mío sea de funcionaria – negó con una alegría única.

- Ya veo... – suspiró – bueno, casi hemos llegado ¿nerviosa para tu puesta apunto? – ella hizo una mueca y le sacó infantilmente la lengua.

- Aunque no parezca ahora mismo soy gelatina mentalmente hablando, pero físicamente aún no me he derretido, creo que sobreviviré – asintiendo.

- No creo que nadie te reconozca – murmuró.

- Te rectifico, nadie me reconocerá – soltando una débil risa antes de llega hasta la multitud.

El joven moreno miraba a su alrededor intentando distinguir y encontrar a sus amigos, la verdad es que no creía que hubiesen llegado antes que él y Luna ya que salieron antes, pero Ginny tenía que estar ya por ese lugar con su pareja, o por lo menos eso era lo que creía. Luna buscaba a su amiga pelirroja por todo el lugar, quería saber si su acompañante era cierta persona que sospechaba... sonrió levemente, al parecer Harry aún no los había visto, cerca de una puerta su amiga hablaba con un personaje que tenía su cara oculta detrás de un antifaz negro, pero nadie podía equivocarse al reconocer aquel pelo rubio plateado, se tocó el mentón, Ronald mataría al novio de su hermana sino se equivocaba, y no lo creía... aunque si Harry los veía tendrían un problema muy grande, le agarró fuertemente la mano.

- Harry... ¿puedo hacerte una pregunta? – el moreno se la quedó mirando.

- Ya has hecho una – la rubia bufó.

- Ahora en serio, bueno... ¿si bailamos y te piso me guardarás rencor? – esa pregunta le sorprendió que no pudo nada mas que soltar una carcajada - ¡yo no le veo la gracia!. Tengo dos pies izquierdos y no se cual es cual por eso pregunto – desviando la mirada.

- No te preocupes, yo tampoco se bailar bien así que el que tendría que pedir que no guardase rencor soy yo a ti – le guiñó un ojo.

- Si bailases tan bien como chantajeas competirías en las grandes escuelas de baile – alzando una mano en pose dramática.

- No sigas por ese tema, que si hablásemos de otras cosas la que saldría bailando aquí serías tú – bufó – de filosofía o de cuentos fantásticos o de éticas de la vida te llevarías el premio gordo - la rubia no puedo hacer mas que sonreír.

- Oh mi querido señor Potter, habla con un experto en el tema del misterio y la locura – pasó una mano por delante de su cara – como un titiritero mueve un maniquí yo controlo los hilos del destino que me guían... nadie me manejará a mí a no ser que yo quiera ser manejada.- dio un paso hacia delante - ¿Te vas a quedar ahí o vamos a la fiesta querido Romeo?.

Harry se quedó un poco aturdido al ver la chica así, misteriosa pero abierta, llena de incógnitas pero con respuestas, lúcida pero a la vez loca, una hermosa fantasiosa locura que la hacía especial a las demás, ella no criticaba, ella no juzgaba, ella no intentaba apegarse a algo... no... ella creía para ser feliz, reía para ser libre... libre como siempre lo había sido... sin cuerdas ni ligaduras que la atasen... sonrió levemente, ella era ella, no iba a cambiar. La agarró de la mano y se adentró en el Gran Comedor, las puertas abiertas de par en par con un sinfín de decorados para esa noche, la chica miraba emocionada a su alrededor viendo los exquisitos detalles, antes de que nadie más entraran se escuchó un revoleteo por encima de sus cabezas, donde por lo menos un centenar de pequeños murciélagos volaban encima suya, muchas chicas comenzaron a gritar y a ponerse nerviosas por los animales, algunas solamente miraban sorprendidas pero la única que rió y alzó una mano para alcanzarlo fue la rubia que en ese momento era el centro de atención.

- Nunca temas a lo desconocido... – murmuró tan suavemente que solo Harry pudo escucharlo – solo a lo real por que es lo que te puede dañar – viendo como un pequeño murciélago se posaba en su mano.

La chica sonrió y dejó a ese pequeño animalillo reposar mirándolo con curiosidad acercándoselo a Harry que lo miraba extrañado, pero cual fue su sorpresa que al intentar tocarlo el animal se transformó en una hermosa rosa blanca la cual ahora era sostenido por el muchacho de ojos verdes bajo la atónita mirada de todos que al ver tal transformación estiraron las manos para conocer la flor que le había tocado. La rubia solo podía ver la flor... era frágil y hermosa, con una fachada oscura, pero con un interior poético. El oji verde la sostuvo sacando su varita del pantalón, como decía Moody alerta permanente, pero en este momento no iba a defenderse, solo iba a hacer una buena acción. Musitó un suave encantamiento haciendo que la flor se enganchara en su traje como un accesorio más sorprendiendo a la rubia.

- Una hermosa flor para una hermosa dama – la chica se sonrojó y bajó la cabeza con una sonrisa.

- Cuando encuentres a esa dama por favor dáselo de mi parte – sacándole la lengua.

- No sabes aceptar un cumplido – girando la cabeza mirando a su alrededor.

- Si que lo se aceptar pero del príncipe adecuado Romeo – mirando la flor – como esta flor que era oscura y ahora es del blanco más puro – medio sonrió – a veces las apariencias suelen engañar.

- Tu apariencia ahora muestra lo que en realidad eres – Luna alzó la vista y vio los ojos verdes de su acompañante – una princesa – eso hizo que se sonrojara.

- Sí... pero como la cenicienta solo tengo una noche para disfrutarla, así que es mejor vivirla lo mejor posible... además... tengo que ver a cierta persona... me debe unas cuantas – su angelical rostro se tornó en una malvada sonrisa.

- Das miedo – corroboró Harry.

- A veces los ángeles son los demonios disfrazados – guiñándole el ojo para acercarse a una mesa vacía y sentarse.

El Gran comedor estaba dividido en dos partes a la derecha y a la izquierda había un montón de mesas las cuales estaban preparadas para seis personas con manteles blancos y celestes bordados, en el aire las velas titilaban expectantes de los acontecimientos que podían suceder y las oscuras pero brillantes estrellas del cielo que se veían hacían un hermoso espectáculo de contrastes. En el centro se encontraba una gran pista de baile en el fondo una banda de música, recordaba al baile de hace dos años pero esta vez todo el mundo iba disfrazado, Luna se sentía muy a gusto hablando con su acompañante mientras tomaba un poco de zumo de calabaza, hasta que escuchó a un pelirrojo quejarse por la falta de variedad de bebidas en el aparente menú lo que hizo girarse a la elfa y su guardián.

- ¿Pero por que no hay Whisky de Fuego? – preguntó por quinta vez – Lo máximo que hay es cerveza de mantequilla – cruzándose de brazos.

- Ron a ti te encanta la cerveza de mantequilla no se de que te quejas – habló la morena – además eres prefecto no deberías pensar es hacer contrabando con bebidas alcohólicas – el pelirrojo alzó una ceja.

- Que ganas tengo de que mis hermanos cuelen algo en el ponche... – dijo despreocupadamente ante la mirada atónita de la chica.

- ¡Eso es ilegal Ron! – al parecer algo enfadada.

- Hermione por favor, que es una noche – intentó hacerle entrar en razón – este no será la primera ni la última norma que se salten y tú aunque seas prefecta te has saltado más normas que medio colegio – esto hizo sonrojar furiosamente a la chica.

- ¡Pero fueron por una buena causa! – Luna miró a la pareja con una media sonrisa.

- ¡Esto también es por una buena causa, para no aburrirnos! – esa aclaración hizo saltar en carcajadas a Harry.

- Estos nunca cambiarán ¿cierto Romeo? – comentó la chica al aire con misterio – para que te va a dar un ataque – Harry intentó parar.

- Lo siento pero es que verlos siempre discutiendo acaba siendo divertido ver las cosas que suelen decir - poniéndose la mano en el pecho – lo siento chicos pero es cierto.

- Yo me voy a coger una cerveza de mantequilla antes de que alguien las envenene – bromeó Luna – nos vemos chicos – yéndose mientras los demás la miraban.

- Vale Harry, hasta aquí hemos llegado ¿quién es ella? – habló Ron tornándose repentinamente serio - ¡Nos conoce y nosotros no la reconocemos eso es injusticia!.

- ¿Cómo que injusticia? Si tú no la reconoces la culpa es tuya no mía – alzando los brazos fijándose en una pensativa Hermione.

- Yo creo que sé quien es pero... no estoy segura... – poniéndose la mano en el mentón – uhm... es probable pero...

- ¡Ya sabes quien es!.¡Esa es Hermione la mas lista de todo Hogwarts! – alzó la voz emocionado Ron cogiéndole las manos - ¿Quién es? – insistió.

- Hermione, ni se te ocurra decirlo que lo averigüe él – el rostro de Ron se contrajo.

- ¿¡Que!?.¡Injusticia! – señalando a Harry.

- Me voy a buscar a mi pareja que esto lleva para rato – levantándose – no se lo digas Hermione, que piense un rato – habló divertido.

Harry caminó hasta donde se encontraban las bebidas pero no vio a su pareja lo que le extrañó, pero sí se fijó en como un traje blanco desaparecía por la puerta lo que le hizo seguir a ese traje. Solo habían pasado una hora como mucho desde que la fiesta había empezado, pero no más, Ron y Hermione habían tardado demasiado en bajar seguro que se habrían entretenido por el camino discutiendo, pero él y Luna se habían quedado hablando y no había pasado nada ¿por qué ahora huía del baile?. El traje volvió a doblar la esquina hasta salir a una especie de balcón pero abajo habiendo unas escaleras y ahí se detuvo. Luna cerró los ojos y dio un sorbo a su cerveza sentándose en la pequeña baranda que había ahí esperando a quien sabía que la había estado siguiendo, los sitios con muchas personas durante mucho tiempo la agobiaban, pero no había sido ese por que se había ido. Miró como Harry salió donde se encontraba ella.

- ¿Por qué has huido? – fue la primera pregunta.

- No he huido, ese par necesita intimidad y si estoy yo Ronald solo preguntará quien soy y no disfrutará de la noche – mirando al cielo – que hoy es muy hermosa.

- Ese no es por que, podríamos habernos ido a cualquier parte pero tú te has ido del baile – Luna suspiró.

- No soy la única que se ha ido, si te fijas un poco podrás verlos con mas atención – entrecerrando los ojos.

- ¿Ver que? – fijándose en su alrededor.

- A los amantes escondidos – bebiendo un poco más.

Era cierto, en cuando llegó los vio ella pero al parecer el chico había pasado mas tiempo fijándose en que lugar estaban que en lo que había a su alrededor. Ahí había por lo menos dos parejas una en un lugar besándose o estando demasiado juntos en las paredes o intentando ocultarse, al verlos Harry solo se pudo sonrojar ¿cómo es que luna podía estar tan tranquila sabiendo que estaba pasando en esos lugares o por lo menos notando que iba a pasar?. Pero ella permanecía tranquila con su actual sonrisa mirando al cielo donde la luna aún no se veía, estaba siendo opacada, sus piernas cruzadas haciendo que se le subiese el traje un poco y sus mejillas sonrosadas por el colorete que se le había impuesto, el silencio era el amo del lugar hasta que la chica habló.

- ¿Sabes que en las fiestas besarse en medianoche significaba amor eterno? – habló Luna recordando sus cuentos – no creo que esas parejas lo pasen muy bien en sus vidas, no siguen la tradición.

- ¿Así que es una tradición, no? – con las mano en su mentón pensativo.

- No es una tradición pero resulta bonito pensar que eso existe – bajándose de la baranda para acercarse a Harry - ¿volvemos a la fiesta entonces?. Aún no hemos bailado y una fiesta sin tropezones no es una fiesta – riendo débilmente.

- Nos debemos un baile, cierto – él asintió y le ofreció el brazo - ¿vamos?.

- Claro, no me perdería esta noche por nada – dando un leve salto escuchando la música, el baile había comenzado.

Continuará...

Eh... decir lo siento no va a servir de mucho verdad?. T.T vale da lo siendo mucho en serio he tenido un parón general con todas mis series desde que me aficioné a Naruto, siento no haber actualizado en tanto tiempo pero he traído un capítulo bastante largo a mi parecer sino disculpadme pero hasta que no traigan el nuevo libro de Harry Potter para matar a Rowling no creo que me vuelva mucho la inspiración... Pero en serio que lo siento T.T. Solo espero haber hecho un buen capítulo por que tiempo he tenido, imaginación no, pero tiempo sí que he tenido para hacerlo -.- ... bueno eso, muchas gracias a todos los que aún siguen este fics T-T me hacéis muy feliz, y espero tener nuevos lectores por que los viejos me van a querer quemar en la hoguera... Muchas gracias a...

Talhos; Sauron13; Aye436; Lupi-chan; Utena-Punchiko-nyu; Chibi Rukia; Yessy; Rowen; Fiorita; Ana Lovegood; Li Bu Black; Alexa Hitawari; Pinklongbottom; Keikleen; Hime-Tsubasa; Verox; Evegner; Mara Lovegoog.Potter; Andreita; PhilosopherMisticismRaven; Karina Blest; Nicole; Loves Harry; Mify22.

MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS Y TODAS LOS QUE LO HABÉIS LEÍDO EN SERIO!!!!!!!!!!!! ESPERO SEGUIR ESTE FICS HASTA ACABARLO!!!! MUCHAS GRACIAS!!!!

Próximo capítulo...

Locura estrellada

No os lo perdáis!!!!

Asumi-chan