CAPITULO FINAL: "Desenredo"

Ya habían pasado cinco meses desde la muerte de sus padres. Inuyasha y Kagome habían recibido una gran suma de dinero por el seguro, aparte de una gran herencia, gracias a eso no les faltaba nada. La vida de ambos había dado un gran vuelco. Kagome ya no asistía a la escuela, puesto que la habían expulsado e Inuyasha faltaba por lo menos dos veces por semana. Ellos tenían una nueva vida, debían ser lo más autosuficiente posible para salir adelante. Debían superar la muerte de sus padres, debían ser fuertes.

Más que hermanos, o novios, parecían un matrimonio. Inuyasha se iba temprano a la escuela, Kagome ordenaba toda la casa y preparaba el almuerzo, cuando Inuyasha volvía ella le daba de comer, le preguntaba cómo había sido su día y pasaban un agradable rato juntos.

Era de noche, lo único que iluminaba era la televisión que estaba prendida, y delante de esta, estaba Inuyasha dormido sobre el sillón.

-Inuyasha…- Dijo Kagome mientras movía al chico para despertarlo, él abrió perezosamente los ojos -¿Por qué no vas a dormir a tu pieza? Si sigues aquí te puedes enfermar-

-¿Y por qué mejor no te quedas a hacerme compañía?- Le dijo Inuyasha de la manera más tierna en la que jamás habló

Kagome le sonrió y se quedó con él. En la televisión estaban pasando las noticias de las 0 hrs. Mostraban una noticia que se había efectuado durante el día, Inuyasha y Kagome la vieron atentamente.

-Esta tarde acaba de concluirse el femicidio n° 47 de lo que llevamos del año. La mujer reconocida como Naomi Higurashi fue brutalmente asesinada por su ex pareja. Según conocidos, su ex pareja la estuvo persiguiendo durante 15 años por gran parte de Asia y América latina. Cansada de escapar, Naomi Higurashi se le enfrentó terminando muerta. Naraku Okeda, ex pareja de Naomi Higurashi, se suicidó minutos después de asesinarla-

-Con que esos eran tus verdaderos apellidos… Okeda Higurashi - Dijo Inuyasha

-¡Guau! Después de lo que nos contó nuestra madre supuse que mi verdadera mamá ya había muerto hace años…-

-Que valiente fue al enfrentarse a ese tipo-

-¿Sabes? Cuando muera quiero que en mi lapida pongan el nombre de "Kagome Higurashi"- Comento Kagome

-Tontita, no hables de morirte. Yo quiero tenerte a mi lado para siempre- Reclamó Inuyasha

-Jaja, solo fue un comentario, es obvio que no quiero morir aun- Dijo abrazándolo

-Linda- Dijo él besándola en la frente -¿Vamos a dormir?-

Kagome asintió y se fueron a la pieza de Inuyasha.

-Inuyasha… ¿tiremos la muralla al suelo?- Preguntó Kagome, Inuyasha la miró con ojos de plato

-¿Así es… como se le llama ahora?- Masculló Inuyasha

-Jaja, no me refería a eso mal pensado- Kagome estalló en risa –Me refiero a que lo único que separa nuestras habitaciones es la muralla, y se me ocurrió que la derribemos y así nuestras habitaciones queden juntas, para que no sigamos yendo un día a la tuya y un día a la mía-

Dicho y hecho. Al día siguiente llamaron a alguien que pudiera hacer ese trabajo.

Y así los meses siguieron pasando, Inuyasha y Kagome lograron superar la muerte de sus padres y en muy poco tiempo Kagome daría a luz.

-Inuyasha, es hora de levantarse… Inuyasha…. ¡INUYASHA!-

-Aaaa no molestes- Decía Inuyasha entre sueños revolcándose en su cama

-Levántate, debes ir al colegio- Kagome sonaba como una madre

Luego de mil y un millón de intentos, logró que Inuyasha se levantara. Le dio de desayunar y él ya se disponía a irse.

-Chao Inu- Se despedía Kagome desde la puerta

-Chao amor- Le dijo Inuyasha depositando un corto pero tierno beso en sus labios –Hoy salgo temprano, voy a invitar a Miroku y Sango a almorzar, ¿ok?-

-Está bien- Respondió Kagome, Inuyasha le regaló una sonrisa y se marchó

Kagome entró a la casa y comenzó a ordenar. La habitación de Inuyasha era un asco, la mayor parte del día se la pasó allí limpiando. Cuando ya hubo ordenado todo fue a cocinar algo rico para esperar a sus amigos, y por supuesto, a Inuyasha.

Ya eran pasada las 12 cuando el timbre de la casa sonó, Kagome fue a abrir muy emocionada. Hace tiempo que no veía ni a Sango ni a Miroku.

-Hola amor- Saludo Inuyasha, besándola

-Hola Inu- Saludo ella también, correspondiendo al beso -¿Cómo te fue?-

-Bien- Respondió el entrando a la casa, seguido por Miroku y Sango

-¡Amigos!- Exclamo Kagome abrazando entusiasmada a los chicos -¿Cómo han estado? Los he estado extrañando mucho-

Miroku y Sango quedaron impresionados. No solo porque el vientre de Kagome estaba bien crecidito por el bebé, sino que también por la manera en que se trataban ella e Inuyasha.

-Nosotros también te extrañamos mucho Kag- Dijo Sango –Pero entremos luego, que me acabo de dar cuenta de que algo de lo que debemos hablar-

-Sí, pasen- Dijo ella

Los chicos entraron, se sabían el lugar de memoria, ya que desde muy pequeños iban a allí. Se sentaron en la mesa, junto con Inuyasha, mientras Kagome servía los platos con el gran banquete que había preparado. Cuando estaba todo servido, se sentó ella también junto a los demás.

-Y bien, ¿Qué es eso que dices que te diste cuenta de que debíamos hablar?- Preguntó Kagome dirigiéndose a Sango

-Pues… Qué cuando pensaban contárnoslo- Respondió ella

-¿Contar qué?- Preguntó Kagome, incrédula

-Ya, ¡no te hagas! ¿Desde cuándo que tu e Inuyasha son tan amorosos entre sí?-

-Ah… Eso… Pensé que Inuyasha se los había contado- Dijo Kagome

-No no contó nada, se lo tenía bien escondido- Comentó Miroku

-¡Por qué no nos contaste!- Le reclamo Sango a Inuyasha

-¡Keh! No yo soy como las mujeres, que andan cahuineando y contando el último chisme del momento- Dijo Inuyasha cruzándose de brazos

-¡Pero esto es distinto, hombre! Además no es un chisme, si no que más bien es una linda noticia- Dijo Sango

-Ya, bueno, dejen de reclamar, si ya lo saben- Dijo Inuyasha

Él día siguió su curso normal. Los cuatro jóvenes en la casa, se la pasaron muy bien. Hablaron como si no se hubieran visto hace mil y un millón de años, aunque en realidad, si era harto el tiempo en que no se veían. Los chicos que aun iban al colegio, le contaron a Kagome con lujo y detalle cada una de las cosas que se vivieron los últimos meses. Los miles de rumores por los que ella había sido expulsada, las 2 semanas que salió en la portada del periódico escolar, las miles de suposiciones de a que se debió el "suicidio" de Koga, las últimas peleas en las que se había metido Inuyasha, las nuevas mujeres a las que Miroku les coqueteaba, los millones de ataques de celos de Sango, las nuevas tácticas de Kikyo para conquistar a Inuyasha, los numerosos momento en que Inuyasha la rechazó y la dejo haciendo el ridículo frente a todos, las últimas travesuras hechas por los alumnos, y todas las cosas que habían ido pasando los meses que Kagome llevaba ausente.

La noche comenzó a hacerse presente, al otro día había escuela y algunos exámenes, por lo que los chicos no podían quedarse más tiempo y debieron marcharse. Inuyasha y Kagome también se fueron a dormir, ya que el peliplateado también debía asistir a clases.

Como cada mañana, Kagome intentó de todo para despertar a Inuyasha, pero no hubo caso. Ya estaba más de media hora retrasado y aun así no se despegaba de las sabanas. Kagome fue a cocina, lleno un vaso con agua, fue donde Inuyasha y se lo tiró en toda la cama.

-¡AAAAA! ¡TSUNAMI!- Gritó Inuyasha despertándose

-No hay ningún tsunami, idiota. Debes ir al colegio, llevas 45 minutos de retraso- Le dijo Kagome

-¿¡Tanto!? ¿Por qué no me despertaste?- Dijo Inuyasha saliendo de la cama

-¿Cómo que no te desperté? ¡Tú eras el que no quería abrir sus ojitos!-

Después de una infantil discusión Inuyasha se fue a la escuela. Como cada día entró sin la más mínima gana de escuchar al profesor, pero al entrar al salón algo llamo su atención: Sango y Miroku no estaban allí. Simplemente era extraño. Ellos siempre llegaban muchísimo más temprano que él y era muy raro que justo hubieran faltado los dos a clases, después de que el día anterior hayan estado en su casa y sabía que al próximo día si asistirían.

El profesor aun no llegaba al salón, Inuyasha estaba sentado jugando con su game boy cuando un alumno de otra clase entro muy agitado al salón.

-¿¡Esta es la clase de Miroku Houshi!?- Preguntó casi gritando

Por la forma en que actuaba ese tipo, Inuyasha se preocupó, ya que hablaba de Miroku, su amigo. Se paró de su asiento al instante.

-Sí, esta es su clase ¿ocurrió algo?- Dijo Inuyasha

-¿Tú eres su amigo?- Pregunto el alumno, descontrolándose

-Si… cálmate, ¡que paso!- Ahora Inuyasha también se empezaba a impacientar

-¡Ayúdame! Miroku está en el techo del colegio… ¡Quiere lanzarse al vacío, se va a suicidar!-

Inuyasha salió corriendo del salón para llegar a la parte más alta del colegio, pero como la noticia no la escuchó solo él, sino que toda la clase, la mayoría salieron corriendo también detrás de Inuyasha.

Ya estaba arriba, Miroku estaba en el borde donde terminaba el techo, él lloraba.

-¡Miroku, qué estás haciendo!- Le gritó Inuyasha

-Se acabo… esto se acabo…- Decía Miroku llorando como un niño

-¿Qué paso? ¡Cómo se te ocurre hacer esta locura!- Le seguía gritando Inuyasha –Vamos, córrete de ahí-

-No Inuyasha… Lo siento, pero sin ella yo no puedo seguir viviendo- Miroku estaba a punto de lanzarse

-¿Pero de qué rayos estás hablando? No entiendo- Inuyasha estaba totalmente confundido, quería ayudar a su amigo

-Sango… Sango…- Miroku rompió en llanto

-¿Sango? ¿Qué pasó con Sango?-

-Inuyasha… La mataron… La mataron… ¡LA MATARON!- Gritaba una y otra vez Miroku sin poder dejar de llorar

-¿¡Qué!? ¿¡Cómo que la mataron!? Miroku de que estás hablando, por favor dime que ocurrió- Ahora Inuyasha también se unía al llanto de Miroku

-Ayer… Cuando nos fuimos de tu casa…-

**Flash Back**

-Se demora mucho en pasar la micro- Comentó Sango

-Si… Espero que no siga demorándose, es muy peligroso estar aquí a estas horas…- Agregó Miroku –Le hubiéramos dicho a Inuyasha que nos llevara en su auto-

-Bueno, solo nos queda esperar-

Sentados en el paradero, se podían ver las figuras de los dos chicos esperando, estaban ahí desde hace más de una hora. No había nadie alrededor, ni un alma.

De pronto empezaron a escucharse pasos y voces, no le tomaron importancia. Pero…

-Oh, chicos creo que hoy es nuestro día de suerte- Dijo uno de los tipos que se venía acercando dirigiéndose al resto de sus acompañantes, parando en seco frente a Miroku y Sango

Miroku acerco a Sango hacía el, en modo de protección.

-Que pasa ¿eh? ¿Tienes miedo?- Le dijo un tipo a Miroku, botando su cigarrillo al suelo

-¿Miedo? No, para nada- Le respondió Miroku de lo más relajado

-Ah entonces perfecto, ¿Me prestas a la chica?- Dijo el tipo refiriéndose a Sango

-Ella no es un objeto para que lo digas de esa forma- Le dijo Miroku –Y no, no te la presto-

Fue entonces cuando el tipo saco una navaja de su bolsillo, le dio una mirada a los demás tipos y ellos asintieron con la cabeza. Entre 4 sacaron a Sango de los brazos de Miroku, mientras otros 3 lo golpeaban, dejándolo en el suelo de rodillas, tomándole las manos.

-Ahora verás que es lo que pasa cuando no obedeces a lo que te piden- Dijo él tipo que le había hablado anteriormente poniendo la navaja en el cuello de Sango.

-¿¡Qué piensas hacer!?- Gritó Miroku enfurecido y con algo de miedo

-Pues observa y te enterarás-

-¡Suéltenme!- Gritó Sango tratando de soltarse del agarre de los tipos, pero le fue imposible

Entonces el tipo cortó el cuello de Sango, haciendo que esta callera al suelo, aun viva.

-Mmm… Eres resistente- Dijo el tipo burlándose

Se acachó tomó la cabeza de Sango, levantándola y enterrando la navaja 5 veces. Entonces Sango calló, muerta.

-¡¡¡NOOOOOO!!!- Gritó Miroku, desesperado, desmoralizado, agobiado, atormentado, encolerizado

Sintió que él corazón se le paraba, el dolor era tan grande que no podía llorar. Sango estaba a solo 2 metros de él, muerta. Imaginó cualquier cosa, menos que la matarían.

Uno de los tipos sacó una bolsa negra, grande de su mochila, los otros tipos tomaron a Sango y la echaron dentro de la bolsa.

-Bueno, nos quedaremos con ella- Dijo uno de los tipos que tenía agarrado a Miroku, luego le dio una gran patada en el estomago que hizo a Miroku chillar de dolor en el suelo –Hasta nunca-

**Fin Flash Back**

Inuyasha no podía creer lo que oía. No podía creer que Sango había sido asesinada. Ella era una de sus mejores amigas, siempre le daba consejos y lo corregía cuando él hacía las cosas mal. La conocía hace más de diez años y en menos de un segundo se había ido sin siquiera avisar. Millones de lágrimas corrían por sus ojos, quedó helado en su sitio. Simplemente no podía creerlo, podría haberse quedado toda la vida ahí, paralizado, pero hubo algo que lo hizo reaccionar: Miroku tirándose al vacío.

-¡¡¡MIROKUUUUUUUUUUUUUU!!!- Gritó como nunca Inuyasha acercándose al borde del techo, estirando su mano hacia abajo

Era tarde. Miroku yacía plasmado en el suelo, seguramente todos sus órganos se habían reventado, y todos sus huesos se habían roto. Claramente Miroku estaba 100 metro más abajo del techo, muerto.

XX

El timbre de la casa sonaba, era extraño que fuese Inuyasha, ya que era muy temprano y según sabía ese día no salía antes del horario normal.

Kagome se aproximó a la puerta y la abrió. Ella llevaba una sonrisa, pero le fue arrebatada al ver a un devastado Inuyasha cabizbajo con un notable rastro de lágrimas y con un poco de sangre en la ropa.

-I… Inuyasha… que fue lo que te pasó- Dijo Kagome asustada

Él no respondió, solo se lanzó a los brazos de Kagome buscando protección y largándose a llorar, parecía un niño. Ella lo acariciaba para calmarlo, pero aun seguía con la gran duda de que había pasado.

-¿Qué pasó mi vida?- Le preguntó calmadamente a Inuyasha

-Es… Es Sango…- Respondió el entre sollozos –Sango… fue asesinada-

Kagome quedó impactada ¿Qué clase de broma era esta?

-Y no solo eso…- Continuó Inuyasha –Miroku… Miroku se suicidó-

Kagome abrazó más fuerte a Inuyasha, uniéndose a su llanto. No pudo articular palabra.

XX

-Este… Es el segundo funeral al que asisto en mi vida- Comentó Kagome

-También el mío- Dijo Inuyasha –Parece como si el anterior hubiera sido ayer… Y eso que fue hace 8 meses-

-Lo recuerdo muy bien- Concluyó Kagome

**Flash Back**

-Inu…yasha… Ellos son… papá y mamá- Dijo Kagome casi en estado de shock, mientras le corría una lágrima por la mejilla

Inuyasha se acerco a la televisión, era imposible. Se puso a gritar como histérico, Kagome lo abrazó tratando de retenerlo, él se movía hacia todos lados, esto no podía estar ocurriendo.

Minutos después corrieron al lugar de los hechos, informando que eran los hijos de la pareja fallecida. Tuvieron que hacer un largo trámite, más ellos solo querían velar a sus padre en paz. Y así fue.

-¿Puedo… acercarme a verlos por una última vez?- Preguntó Kagome al monje que estaba llevando a cabo el funeral

-Claro-

Kagome se acercó viendo a través del vidrio el rostro de las dos personas que cuidaron de ella durante 15 años.

-Muchas… Muchas gracias- Dijo Kagome entre lágrimas –Gracias por cuidar de mí todo este tiempo, les agradezco haber ayudado a mi verdadera madre. Ustedes fueron como unos reales padres para mi, gracias a ustedes soy lo que ahora soy. Nunca… Nunca los olvidare-

Inuyasha abrazó a Kagome por detrás, besándola tiernamente en la mejilla y luego apoyando su cara en el hombro de ella.

-Adiós, mamá y papá- Fueron las palabras de Inuyasha

**Fin Flash Back**

Delante de ellos yacían dos ataúdes. Uno con el cuerpo Miroku dentro y el otro con el de Sango, que había sido encontrado en un callejón, en la misma bolsa que la habían metido los tipos, sin sus brazos.

-Miroku era como un hermano para mí… Y Sango era como una madre- Comentó Inuyasha

-Los voy a extrañar mucho- Dijo Kagome –Me costara acostumbrarme a no tener un consejo de Sango o algún chiste de Miroku-

-Ellos formaron parte de nuestra vida desde que éramos muy pequeños- Dijo Inuyasha –Pero aun están con nosotros… En nuestro corazón-

El funeral fue corto, pero conmovedor y lindo.

Ya era de noche, Kagome abrazaba a Inuyasha recostada en su pecho. Él la amarraba con sus brazos, como si en cualquier instante llegara alguien a arrebatársela.

-La vida se ha encargado de quitarnos a muchas personas- Dijo Kagome –Estamos cada vez más solos-

-Te equivocas, mi amor. No estamos solos, nos tenemos el uno al otro, sin olvidar a tu hija que viene en camino- Le corrigió Inuyasha

-¿Mi hija? Querrás decir nuestra hija- Ahora era Kagome quien le corregía

-Ah, tienes razón. Kouga es solo su pariente, en cambio yo… Seré parte de su familia- Dijo Inuyasha, recordando lo que hacía dicho Kagome la vez que se entero de que sus padre no eran los reales genéticamente

-Inu, en muy poco tiempo seremos padres… Es emocionante, ¿no crees?- Le dijo Kagome entusiasmada –Seremos una familia, y siempre estaremos juntos-

-Así es, nada nos separará pase lo que pase, siempre estaré contigo Kag, te lo prometo. Jamás te dejare sola, seremos muy felices los tres-

-Te amo Inuyasha-

-Y yo a ti- Respondió él

Fue lo último que escucho Kagome antes de quedar completamente dormida en los brazos de su amado.

XX

-¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAA!!-

-Aguanta Kag, la ambulancia ya viene en camino- Le decía Inuyasha tratando de calmarla

-Maldita ambulancia, se demora mucho ¡¡AAAAAAA!! Ya quiere salir- Decía Kagome tratando de aguantar el dolor de las contracciones

El sonido de las sirenas de la ambulancia sonó afuera de la casa. Inuyasha corrió a abrir la puerta, entonces dos médicos entraron con una camilla donde pusieron a Kagome, luego la metieron en la ambulancia para después también entrar ellos en ella, Inuyasha también los acompañó.

Ya estaban en el hospital, Inuyasha asistiría al parto. Lo hicieron vestirse con un delantal de médico y una mascarilla. Faltaban muy pocos minutos para que Kagome diera a luz.

-Cuando yo cuente 3 tu pujas, ¿de acuerdo?- Dijo la matrona a Kagome, ella asintió -1, 2, 3-

-¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!-

Inuyasha sostenía la mano de Kagome, viendo conmocionado el momento.

-Vamos, vamos, falta muy poco- Decía la matrona -1, 2, 3-

-Vamos mi amor- Decía Inuyasha dándole ánimos a Kagome, mientras ella apretaba fuertemente la mano de Inuyasha

-¡Muy bien! Lo hemos logrado- Anunció animada la matrona

Los fuertes sonidos del llanto de un bebé se hicieron presentes en el pabellón. Pero otros sonidos también comenzaron a presenciarse.

La maquina que indicaba la vitalidad de Kagome mostraba que algo no iba bien en ella. Kagome cerró sus ojos, no respiraba, su corazón no latía…

-¿Kagome?- Dijo Inuyasha –Kagome… Mi amor por favor reacciona… Kagome… ¡¡KAGOMEEEEEEE!!-

XX

La imagen de un muchacho de aproximadamente 22 años tomado de la mano de una pequeña niña podía presenciarse entrando a un amplio lugar.

El chico era realmente guapo, tenía un pelo plateado hermoso y unos místicos ojos dorados. La niña tenía una piel muy blanca, unos expresivos ojos azules casi celestes, y un resplandeciente pelo azabache.

-¡Papi Inu! ¡Papi Inu!- Decía la pequeña niña

-¿Si?- Preguntó el muchacho

-¿Aquí está mi mami?-

-Sí, acá esta- Le respondió él

-¿Debajo de la tierra? ¡Papi hay que sacarla, se puede ahogar!-

-Jaja, no mi cielo. Esta es solo una forma de recordarla, su alma no está realmente aquí- Le explicó

-¿No? ¿Y en donde esta?-

-Ella ahora está en otra dimensión, lo más probable es que nos esté observando en este momento. Estoy seguro que le hubiera encantado estar aquí-

-¿Y qué es lo que dice ahí?- Pregunto la niña apuntando la lápida

-Ahí… Dice Kagome Higurashi. Ese era el nombre de tu madre-

¿Sabes? Cuando muera quiero que en mi lapida pongan el nombre de "Kagome Higurashi"

-Ah… ¡Mira son aves!- Dijo la niña corriendo a unos metros de ahí, donde se hallaban millones de hermosas aves, la niña parecía danzar junto a ellas, él solo la observaba sonriendo, aun permaneciendo en su lugar

-Kag… Te extraño mucho- Dijo él mirando la lápida –Cinco años no me han bastado para olvidarte. Es más, se que jamás te olvidaré, pues no quiero hacerlo. ¿Sabes? En casa todo sigue igual… Las cosas de tu parte de la habitación no se han querido mover de ahí. Esta toda tu ropa de adolecente, tus cuadernos y libros del colegio. Cada noche extraño esos días en los que dormías apoyada en mi. Te veías como un ángel. ¿Sabes algo más? Mi forma de cocinar es del asco, jamás podre cocinar de la manera en que lo hacías tú, cualquier cosa que hicieras quedaba exquisita. Pero qué más da, ya me acostumbre a comer mi basura. Extraño mucho tus abrazos, tus caricias, tus besos… Aun te amo con locura. Fue un reto para mí criar a nuestra hija, tuve que dejar de ir a la escuela, aunque tampoco era muy emocionante ir mientras no estuvieran nuestros amigos, y por supuesto, tú. No sabía si lograría cuidar bien de nuestra hija, pero lo hice, gracias al dinero que nos dejaron nuestro padres no me hiso falta nada ni a mí ni a la pequeña. De hecho, aun queda mucho dinero, asique bastará por un tiempo… Cada vez que la miro se viene a mi mente tu rostro, es idéntica a ti. Claro que el color de sus ojos es igual al del tarado de Kouga, pero todo lo demás es igual a ti. Me gustaría haberla criado juntos. Hubiera sido hermoso, pero lamentablemente por tus condiciones físicas y tu corta edad no se pudo llevar a cabo un parto completamente exitoso. Una vez te prometí que jamás te dejaría sola y que siempre estaría contigo, esa promesa aun seguirá hasta la eternidad, siempre estarás en mi mente y en mi corazón, además no hay día en el que no piense en ti, para mi aun sigues viviendo. Y cada vez que sueño contigo ruego que el sueño nunca acabe, pues me hubiera gustado haber estado contigo toda mi vida, hasta la muerte. Te agradezco mucho haber correspondido a mis sentimientos de hace 5 años, cuando aun pensábamos que éramos hermanos de sangre. Aquel día que me dijiste que también gustabas de mi y que me amabas… Fue el día más feliz de mi vida, desde ese instante todos los momentos que pasé a tu lado fueron inolvidables, aun recuerdo cada segundo que pase a tu lado, como cuando me despertabas cada mañana, cuando me tirabas agua, cuando en cada uno de mis cumpleaños me hacías seguirte por toda la casa para que me entregaras mi regalo, cuando me dijiste que tiráramos la muralla al suelo y yo lo había entendido por otra cosa… En fin, siempre te recordaré mi amor. Siempre serás la única mujer que amé, amo y amaré en mi vida. Eres mi presente, serás mi futuro y eres lo mejor que me ha pasado-

-¡Papi ven! ¡Vamos a jugar!-

-¡Allá voy!-

-Estamos destinados a vivir en un mundo el cual nunca podremos manipular… Pero hay algo donde siempre tendremos el control y aquello es en los recuerdos que llevamos con nosotros hasta la eternidad… Y eso nadie podrá arrebatárnoslo jamás-

FIN


Se acaboo :0 ! inu al final se kedo kasi solito con su hija postisa.. sin sus padres, sin sus amigos y sin su novia :( ! Perdon !! perdonen mi instinto asesino, perdon por matar a Koga, Miroku, Sango, los padres de Inuyasha y Kagome!! aa y aparte los padres de Kagome tambien murieron muajaja xD !!

Bueno, les cuento que, mientras escribia el final, osea eso ke dice inuyasha al final, me puse a llorar de una manera xD !!! me dio mucha pena :( asi escribia mientras me caian millones de lagrimas!! D: ! xdddd

Le quiero dar las gracias a toda la gente que leyo mi fic, los que dejaron reviews alguna vez, los que me pusieron en favoritos y en sus alertas :D !!! De verdad muchas gracias, la verdad es que nunca pensé que soprepasaria los 50 reviews jaja , pero fue asi y se los agradesco :D ! de verdad, yo escribo para ustedes n.n !

Y bueno, espero saber que les parecio el final, asique espero sus reviews! :) Y nos vemos en el prox. fic :D que ya tengo en mente una idea :)

Adios, y gracias por todo :D !!

[Disclaimer: Todos los personajes usados es MI historia no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi]