Desorientados

Su amigo rubio estaba demasiado furioso, apenas llegaron el grupo escupio las palabras con resentimiento—Se la ha llevado. Sasuke se ha llevado a Hinata

Ino se cubrió la boca con las manos y ahogo un grito luego miro a su amiga de cabello rosa —Sangras.

—No es nada— dijo Sakura sin darle importancia.

Gaara levantó la mano —Hablemos en la oficina— era una orden y a pesar de ser amigos nadie se atrevió a cuestionarla.

Al llegar a la oficina Shikamaru habló por fin —Sasuke solo ha seguido el plan que le hemos pedido. Era la mejor carta que teníamos para ser un infiltrado.

—¡No tenía que llevarse a Hinata!— gritó Naruto

Temari negó con la cabeza —Hinata estará más segura con él ahí— el rubio no contesto.

Sakura no dejaba de pensar el evento de esa tarde, quería confiar en Sasuke pero era simplemente imposible, él siempre actuaba así ¿Cómo saber que estaba infiltrado de su lado y no del lago enemigo?

Escuchó la explicación de Matsuri a lo lejos. La chica había visto a alguien sospechoso ir hacia la casa y se adelantó a su llegada, Hinata se ofreció a resguardar la casa y darles tiempo para esconder a Tenten, no estaban seguras que el objetivo fuera ella pero a ambas kunoichis les pareció prudente esconder a Tenten.

—Es por eso que Hinata se quedo en la casa, regrese en cuanto deje a Tenten en un lugar seguro pero la cocina había estallado y ya no había nadie— luego miro a Gaara —Lo lamento sensei, debí ser más rápida.

Gaara acarició su cabello y le aseguró que lo había hecho bien —Todos tendrán habitaciones seguras en la torre, hasta saber que se hará respecto a Hinata

—¿Cómo rescataremos a Hinata?— preguntó Kiba

—Nuestras mejores opciones son esperar una noticia de Sasuke o sacar información de la cabeza de la prisionera que tenemos… Ino— dijo Shikamaru mirando a su amiga.

Ino también los miró —Tengo algunos trucos, lo intentaré.

Gaara les pidió que se retiraran. Kankuro los condujo por varios pasillos de la Torre del Kazekage hasta un conjunto de habitaciones privadas.

—Sakura, Tenten ¿Esta bien esta habitación para ustedes? — dijo abriendo una puerta. Las dos chicas asintieron al ver las dos camas individuales.

—Mmmm… ¿Ino quieres una habitación privada? Estoy seguro de que Temari compartirá su habitación con Shikamaru

Ino se encogió de hombros —Esta bien.

—Entonces esta es tuya— dijo señalando la habitación frente a la de Sakura y Tenten —Y Kiba y Naruto se quedarán aquí— dijo señalando una tercera habitación

Los shinobis asintieron, demasiado malhumorados para contestar.

Cada cual se fue a su respectiva habitación. Todos demasiado malhumorados, enojados o angustiados para hablar más esa noche.

Sakura se tumbó en su respectiva cama y miró el techo. Decidió cerrarse la herida. Tenten tomaba la cama de a un lado —Día difícil— dijo su amiga. Sakura asintió —Sasuke es… como diría Shikamaru, problemático pero creo que tienen razón Hinata esta segura— Sakura asintió sin ganas —Descansa Sakura mañana verás que el mundo no es tan gris.

Sakura cerró los ojos y se durmió de inmediato. Estaba demasiado débil.

Por eso no escuchó hasta la tercera vez que Tenten le llamó. Se levantó de un salto y gritó por Ino.

Sus amigos llegaron de inmediato. Temari, Kiba y Shikamaru salieron corriendo a la destruida casa por una mantas.

—Todo esta bien Tenten, es tiempo—le dijo mientras se preparaba. Su amiga sudaba y las lágrimas salían de sus ojos de forma involuntaria —Ahora necesitamos que uses toda tu fuerza para traer al pequeño— le dijo. Tenten lo hizo en medio de un grito de dolor y decisión.

Los quejidos de Tenten fueron opacados por el llanto de un nuevo ser.

—¿Cuál es su nombre? — preguntó Ino mientras terminaba de arropar al niño y lo ponía en brazos de la castaña.

—¿Qué nombre le hubiera gustado a tu papá? — dijo pensativa Tenten. Luego levantó la cara y lanzó una carcajada—¿Por qué no se vistieron? — dijo entre risas

Entonces sus amigos se vieron unos a otros. Temari, Ino y Sakura vestían pequeños vestidos casi traslúcidos. Shikamaru, Kiba y el Kazekage solo usaban un ajustado boxer mientras que Kankuro y Naruto si habían recordado dormir con una playera. Al grupo no le quedo más que reír.

—Bienvenido—dijo Kiba. Ackamaru soltó un ladrido de bienvenida —Así somos— le dijo señalandose de cuerpo entero y el grupo volvió a reír.

—¿Y? — preguntó Shikamaru abrazando a Temari por la cintura —¿Cuál sera su nombre?

Tenten volvió a ver al niño —Creo que a Neji le hubiera gustado— tomo aire —Hizashi. Hizashi Hyuga.

—Bienvenido al mundo Hizashi Hyuga— dijo Gaara y el grupo aplaudió como señal de bienvenida.

Decidieron dejar descansar a Tenten y un rato después la habitación volvió a quedar vacía, solo Tenten, Sakura y el pequeño Hizashi estaban ahí. De alguna forma, el mundo era menos gris. Y contra su voluntad se preguntó si Sasuke se encontraba bien

Sasuke miro a la Hyuga, le habían aplicado un poderoso sedante y la habían transportado de un lado a otro como una muñeca de trapo. No confiaban en él para llevarlo a la presencia del líder pero todos habían ido a hablarle para confirmar que era Uchiha Sasuke.

Debido al jutsu de transportación no sabía exactamente donde se encontraba pero debía ser algún lugar en el este, el clima era frío y en los dos días que había estado ahí apenas había visto el Sol por la densa capa de nubes.

Sabía que Hinata no era el objetivo pero era, de una forma desconocida, igual de útil o más. No podía descifrar quien había sido el objetivo original pero el interés de uno de los captores por el Byakugan le hacían creer que iban detrás de Tenten.

Esperaron en el campamento a un tan Jin, quien no era el jefe pero si alguien importante.

Sasuke estaba sentado frente a la inconsciente Hinata y otro guardia en una tienda de campaña —Es una niña linda ¿no? — dijo el hombre, su nombre era Hant y había seguido a Sasuke como una sombra desde que llegaron a la guarida. Sasuke se encogió de hombros con indiferencia ante el comentario —Si Jin no la quiere, la pediré para mi— rozó la mejilla de Hinata. Sasuke siguió indiferente.

Como si lo invocarán un hombre alto y de cabello rubio entró a la tienda. Miro a la chica inconsciente y luego a Sasuke —Uchiha Sasuke— dijo con desprecio. Jin lo examinó —Traidor una vez, traidor por siempre— volvió la vista a la Hyuga —No es a la chica que necesito— dijo sin ganas como si la mercancía fuera tan invaluable que ni siquiera merecía su tiempo —Pero la mantendremos, podemos usarla contra Naruto— dijo el hombre

—¿Usarla en contra de Naruto?— preguntó Sasuke

—Los recién llegados no hacen preguntas— dijo Jin luego se dirigió a Hant —Que la lleven con el jefe.

Hant asintió y Jin salió de la carpa sin volver a mirar a Sasuke.

...

Ino estaba demasiado agotada, llevaba horas ahí, dentro de la celda de la tal Hideki, los guardias le habían proporcionado comida durante dos días, casi no había pasado tiempo con Hiazhi o los demás. Se había encerrado con sus pergaminos en la celda pero lo estaba logrando. Estaba deshaciendo el sello de protección

Ino salió de la mente de la prisionera y se recargó en la pared de la prisión. Estaba tan débil que no lograba levantarse, jamás había tenido un trabajo que le costara tanto tiempo y energía.

—¿Gustas que te llevemos?— dijo una voz. Ino alzó la mirada. Kiba la veía desde el otro lado de la reja y a su lado Ackamaru movía la cola Un guardia abrió la puerta para Kiba y el chico cargó a Ino y sin mucha dificultad la puso sobre Ackamaru, al perro tampoco pareció importarle el peso se levantó y salieron de la prisión.

—Parece un trabajo agotador— dijo Kiba cuando estuvieron a una distancia prudente de la prisión

—Es como si alguien del clan Yamanaka hubiera puesto el sello. Sabe todos los trucos— Ino sonrió con un poco más de energía —Pero yo sé más cosas.

—La humildad nunca ha sido una de tus virtudes ¿cierto? — dijo Kiba

—No, nunca— respondió Ino —¿Y a donde vamos?

Kiba se encogió de hombros —A comer algo decente, la comida de prisión no debe ser muy buena.

Ino sonrió, quería una comida decente sin duda.

Sakura estaba ahí solo por costumbre, no por esperanza… tal vez un poco de esperanza. Tal vez Sasuke mandaría un mensaje y en cualquier momento vería un águila aterrizar. Aquello no paso esa noche ni las dos anteriores pero Sakura seguía ahí sin abandonar esa esperanza.

Oyó pasos detrás de ella y giro para ver quien se acercaba. Era una desconocida, una anciana de sonrisa amable.

La anciana tomó un águila y colocó con lentitud un mensaje en su pata —A veces somos muy testarudos ¿No lo crees Sakura?

Sakura se puso en guardia, no recordaba haber hablado con esa mujer jamás pero ella sabía su nombre.

La anciana siguió hablando sin importante el cambio de postura de la pelirosa —Vienes cada noche esperando un mensaje que sabes que no recibir ¿Por qué vienes entonces? — dejo al ave ir hacia su destino y volteo a ver la chica —Por que lo amas, por supuesto… Has salido con un hombre amable y lo has comparado con Sasuke.

Sakura bajo la guardia ¿Cómo sabía aquella mujer sobre Kazuo?

La anciana se encogió de hombros —Sasuke siempre se ha movido en la oscuridad, nació ahí, creció ahí y morirá ahí. Eres demasiada luz para alguien como él— la mujer sonrió con melancolía —Sin embargo, pequeña niña. Él ama tu cabello rosa este largo o corto.

—¿Cómo es que usted…?

La anciana extendió los brazos y desapareció con el viento dejando detrás de ella un fino rastro de arena.

Sakura se quedó sola de nuevo y más confundida que antes.

Sasuke miraba al cielo, intentando descifrar en donde estaba y como hacérselo saber a sus amigos… amigos, la palabra sonaba rara hasta en sus pensamientos.

Un águila aterrizó a los pies de Sasuke, era pequeña y tan oscura que se confundía con la noche, debía ser un ave especial si había llegado a su trayecto de noche usualmente se empleaban cuervos para esas tareas.

Sasuke quitó el mensaje de la pata del águila y esta se fue volando tan rápido como llego. "Ella esta bien. Hace semanas que no recibe mensajes" tan pronto como Sasuke leyó la nota el papel se disolvió en arena.

Aunque no reconoció la letra la primera parte del mensaje hablaba de Sakura, era obvio pero no le encontró sentido a la segunda parte.

Sasuke suspiró en la comodidad del anonimato —Al menos esta a salvo— dijo en un pequeño susurro y sonrió ligeramente, una sonrisa tan pequeña que nadie más que una persona en el mundo la distinguiría. Ella, siempre ella.