AMOR DEMOSTRADO
El amor es un acto de buena voluntad, ya que es algo que te nace del corazón y uno decide si amar o no.
Stana al sentir los labios de su amado sobre los suyos, se quedó quieta, pero no pasaron ni dos minutos y ella le respondió al beso. Al instante en que él sintió la respuesta de ella, él solo pudo empujarla empotrándola a la pared.
Ese beso empezó de una manera suave, cargada de amor, en él se podía sentir el dolor que sintieron en esos días, después subió un poco de intensidad, pero siguieron basándose hasta que el aire les faltó, no se separaron del todo, ya que pegaron sus frentes y se sonrieron, Nathan la apretó contra su cuerpo y ella no opuso resistencia, ya que quería sentirlo, se volvieron a besar pero esta vez este beso era más desenfrenado, él introdujo su lengua en la boca de ella, y así sus lenguas empezaron una deliciosa batalla. Nathan rompió el beso pero para dirigirse a su cuello, el cual besaba, mordía, haciendo que a ella se le acelerara el pulso. Mientras él se recreaba en su cuello, Stana acariciaba su espalda, pasaba de igual manera sus manos por su cabello, Nathan se separó y le desabrochó dos botones de su blusa y acarició la piel descubierta, Stana se acercó a él para volver a unir sus labios, necesitaba besarlo, necesitaba sentirlo.
Nathan regresó a la piel que hacía unos minutos había descubierto, él le apartó el cabello de la nuca, bajó por su cuello y comenzó a besarla despacio, acariciándola suavemente con sus labios. Una de sus manos subió lentamente hasta posarse sobre uno de sus senos. Con gran destreza se introdujo dentro del escote de su remera y lo acarició suavemente sobre su delicado corpiño de encaje. Su lengua se introducía buscando su lengua y su mano repetía la caricia, sujetando el otro pezón con sus dedos, ejerciendo una presión deliciosa. Su otra mano, que hasta hacía unos segundos impedía que se le escape, había encontrado otra ocupación. Se deslizó con sobrada habilidad dentro del pequeño short de jean, con la palma pegada a su vientre, bajando sobre la braguita, sintiendo como la tela se humedecía ante cada caricia. Ella tragó saliva para ahogar un gemido, cerrando los ojos, disfrutando del placer que le provocaba. Luego volvió a abrir los ojos quería que su ardiente mirada la recorriera por completo, quería ver como la deseaba.
Luego de un rato, volvió a deslizar sus labios un poco más abajo, y besó delicadamente su cuello, más con afecto y ternura que con pasión.
Las manos de Nathan acariciaron los costados del cuerpo de Stana mientras ella lo atraía y lo volvía a besar con pasión.
Nathan la elevó un poco, apretándola lo mas posible contra su cuerpo y cuando la escuchó suspirar se volvió loco, casi sin poder controlarse más.
N. Me muero de ganas de hacer el amor contigo, Stana - le dijo con sus labios perdidos en el cuello de ella.
S: Sí - jadeó ella incapaz de hablar y mantenía los ojos cerrados.
Sin moverse, ella abrió los ojos y lo miró. El deseo era intenso. Pero en ese instante, Stana se dio cuenta de que no solo se trataba de deseo físico
Stana lo besó durante lo que le parecieron siglos, y luego se separó de él y lo miró a los ojos, ambos necesitaban sentirse
Nathan levantó la camisa y se la quitó mientras ella desabotonaba su camisa, para acariciar su ancho pecho. Sus manos recorrieron suavemente sus trabajados pectorales sin querer perderse un solo pedazo. La piel de Nathan se encendía aún más a cada caricia. Sus torsos entraron en contacto intensamente y Stana besó su cuello húmedamente.
S: Te deseo, quiero sentirte - jadeó en su oído mientras, las manos de ella bajaron hasta su cintura, desbrochando su cinturón introduciéndose en su bóxer, agarrando suavemente su erguida virilidad, jugando muy despacio.
Al primer roce, él cerró los ojos, disfrutando de las caricias que su amada le regalaba, soltando un suspiro de alivio ante el delicado movimiento de vaivén. Nathan le apartó la mano, evitando el contacto. Debía tranquilizarse. Hacía algunos día que deseaba eso por esto y no debía apresurarse. Tenía que ser paciente.
N: Yo también - dijo y la cargó llevandola a la habitación, mientras en el transcurso retiraba lo que quedaba de su ropa interior rápidamente.
Mientras Nathan la recostaba en la cama, la miró a los ojos un momento y Stana se sintió perdida. Sus labios y su boca testearon su pecho y abdomen con tal entrega que Stana se descubrió rogándole que continuara. Él acarició sus piernas.
Sintió que su vista se nublaba cuando él deslizó su boca hacia abajo, testeando cuán lista estaba ella para él.
Nathan continuó con su tarea de besarla, descubriendo el punto exacto de mayor sensibilidad y Stana entrelazó sus dedos en el cabello de él jadeando y empujándolo suavemente, casi imposibilitada de hacer otra cosa.
Finalmente, cuando sintió que ella estaba al límite, se levantó y la miró a los ojos.
N: No puedo creer que por tonto, hubiera estado a punto de perder esto - le dijo y ella sonrió, casi sin fuerzas, desesperada, totalmente entregada a él.
S: Por favor, Nathan, te necesito - le dijo ella y él la hizo incorporar, tomándola de la mano.
Sus labios colapsaron una vez más, la beso mordiendo suavemente sus labios, mientras sus dedos seguían preparándola para recibirlo, después, él la posicionó en el lugar indicado.
S: No aguanto mas, por favor, Nathan - le dijo y lo sintió parte suya, lenta, agonizantemente.
S: Haré lo que tú quieras - dijo él sobre sus labios, sin moverse, esperando a que ella se ajustara a él- pero en este momento quiero que me sientas y que me dejes sentirte, Stana
N: Eres hermosa, Stana - dijo él mientras comenzaba a incrementar la velocidad y la profundidad de sus movimientos.
Stana jadeó y apretó sus talones en los muslos de él, la fricción que él provocaba la hacía perder casi el sentido.
Los gemidos se escapaban de sus bocas sin reprimirse
Un momento más tarde, los movimientos se hicieron más erráticos y se miraron a los ojos.
Stana lo apretó con las piernas y se abrazó a su cuello para incorporarse, empujándolo hacia atrás para que quedará acostado boca arriba y quedando a horcajadas de él.
-Ahora me toca a mí - le susurró la ardiente joven al oído después de morderle el lóbulo con suavidad. Con su boca recorrió el cuello de Nathan saboreando cada pedazo de piel, mientras sus movimientos acompasados sobre su amado adquirían la acentuación necesaria para hacerlo delirar de placer.
N: Eres increíble - le dijo él mientras sus manos se posaban en la delicada cintura para acompañarla en la maniobra tan bien ejecutada. La mujer le sonrió con malicia y aceleró la cadencia ante el inminente orgasmo que se avecinaba, su compañero sintió como a la joven se le arqueaba la espalda en un largo espasmo y arremetió con bravura hasta que, sin poder contenerse, estalló junto a ella en el más perfecto goce que había experimentado.
Aún con sus ojos en los de ella, Nathan sonrió sin fuerzas y la abrazó fuerte. Stana hundió su nariz en su pecho y una oleada de perfume la envolvió.
Unos minutos más tarde, Nathan se desconectó suavemente de ella y se a comodó a su lado. La abrazó y besando suavemente su cuello, fueron quedándose dormidos.
