Nan se apretujo en el asiento trasero, no es que fuera una mujer gigante, pero en un espacio tan reducido como aquel, incluso su altura se percibía.
—¡Lo siento mucho! —Exclamó.
Las rodillas de Nan golpeaban constantemente contra el respaldo del conductor, su involuntaria fuerza provocaba que el asiento rebotara hacia adelante. Era la décima vez que escuchaba a Steve suspirar con frustración.
—No podemos seguir deteniéndonos por esto —comentó Nan frustrada— la próxima vez encuentren un coche más adecuado a nuestras medidas, parecemos sardinas enlatadas—con una mirada de determinación giro a ver a Barnes—. Vas a tener que cargar mis piernas.
Por un segundo el soldado de invierno pareció encontrar dificultad para respirar.
—¿Que? —balbuceo.
—No me mires así, tenemos que llegar pronto al aeropuerto, y eso no va a pasar si sigo golpeando a Steve.
—¿Qué sucede? —escucho preguntar a Sam con deje de burla— ¿Demasiado pronto para una primera cita?
—Sam— reprendió Steve quedamente—. Lo siento Bucky, pero Nan tiene razón —observó a su amigo desde el retrovisor— vas a tener que cargar sus piernas.
Nan no espero por permiso, sin vergüenza alguna extendió sus piernas sobre el regazo del mortífero asesino.
—Bien, que bueno que todos estemos de acuerdo —enarcó una ceja ante la nerviosa expresión de Bucky— Tranquilo, no estoy tratando de propasarme.
—Lo sé —murmuró— solo me hiciste recordar a alguien.
—¿Alguien bueno o alguien malo?
—No lo sé —fue su distante respuesta.
El remordimiento en su rostro era más que claro. Ni Steve o Sam dijeron palabra alguna, a diferencia de ellos, Nan no guardo silencio.
—Hablas de alguien a quien asesinaste ¿No es cierto?
Bucky se limitó a verla por un segundo, buscando recriminación en sus ojos, pero no pudo ver más que sincera curiosidad.
—Si —fue su corta respuesta.
—Tal vez no eres bueno, pero no eres terrible James Barnes... —Nan suspiro, adentrada en viejas memorias era imposible no consumirse en la nostalgia— vi a mi madre morir, por la mano de un hombre sin escrúpulos, el realmente era un monstruo —confesó entre murmullos—. Mi madre solo representó una cifra, para él significó poco matarla frente a mí, e incluso después decidió que yo también podía valer algo.
Sam y Steve compartieron una breve mirada, no les era ajeno tales tipo de personas, sin embargo no significaba que fuera más fácil de escuchar.
—El... —el mismo Bucky se sorprendió de decir palabra— ¿Te lastimo?
Nan negó.
—No tuvo la oportunidad —declaró secamente al recordar con ira los acontecimientos de aquella noche—. El día que perdí a mi madre fue el día que conocí a T'Chaka, el no sólo fue mi rey, era mi familia —sus ojos comenzaron arder ante las lágrimas que amenazaban con caer por sus mejillas— y al igual que mi madre, no pude despedirme de él —cerró los puños con fuerza—. No te ataque porque quisiera venganza... quería llevarte con T'Challa, a pesar de que el reino lo necesita ese idiota no piensa volver a Wakanda hasta encontrarte—confesó—. Le jure a T'Chaka que siempre lo cuidaría, pero parece que esta vez tendré que pelear contra él.
—¿Y estás lista para enfrentarlo? —pregunto Steve
—Ni siquiera Capitan América puede estar listo para pelear contra su familia —respondió Nan sin verle.
Steve suspiró con pesadez.
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Nan observó a los recién llegados con interés, dos hombre y una mujer, ninguno había reparado en su presencia, se encontraban más ocupados conversando con Steve.
—¿Quien es ella? —pregunto con nerviosismo la otra femenina finalmente reparando en Nan.
—Puedes llamarme Nan, Wanda Maximoff —contesto antes de que Steve pudiera responder— aunque particularmente debe ser extraño que alguien de Wakanda vaya a pelear contra su propio rey... —dejó las palabras al aire antes de continuar— tengan la seguridad que en esta ocasión soy su aliada.
—¿Wakanda? —repitió Wanda estupefacta.
—¿Y cuando concluyamos? —se adelantó a preguntar Clint con desconfianza— ¿Vas a clavarnos una daga en la espalda?
—Yo solo peleo por mi pueblo —afirmó Nan con dureza— y mi pueblo necesita que su rey vuelva. Si las circunstancias fueran diferentes, si amenazaran a mi gente, por supuesto que les clavaría algo —soltó sin reparo—pero créanme, no necesitaría hacerlo a sus espaldas, eso es cobarde... y no soy una cobarde.
—Bien, al menos la carencia de sinceridad no va hacer un problema —acepto Barton.
Wanda la miro por unos segundos más, con angustia reflejada en los ojos, una que no la había abandonado del todo desde lo sucedido en Nigeria.
—Sabes mi nombre —afirmó Wanda— Debes saber lo que hice ¿Vas a vengar lo que sucedió a tu gente? —le pregunto con voz trémula— después de todo peleas por tu pueblo ¿No es cierto?
Por supuesto que sabía quién era, Nan la había reconocido al segundo de verla.
—Es mi deber velar por Wakanda y su gente —Nan la miró fijamente— fue doloroso lo que sucedió, pero incluso yo puedo reconocer que tu única culpa fue tu inexperiencia —suspiro— si quieres redimir lo sucedido, entonces entrena tus poderes, deja de temerles —sentenció.
Wanda bajo la mirada, no era lo que esperaba oír, había esperado gritos, recriminación, pero no... parpadeo tratando de evitar las lágrimas.
—Y-yo... —trago con fuerza el nudo de su garganta—lo haré.
Steve no pudo evitar sonreír ligeramente, le alegraba que finalmente Wanda estuviera encontrando consuelo.
—Bien —dijo Nan sonriendo finalmente.
—Tengo una pregunta —el tercer llegado, Scott, levantó la mano— ¿También tienes un súper poder? O —movió las manos sin saber expresar su idea— ¿Eres como normal, pero excelente en combate? —señaló a Clint como ejemplo— ¿O tiene un super traje? ¿O el gobierno experimento contigo y ahora eres el doble de resistente que el humano promedio?
Nan enarcó una ceja
—Porque no esperas a ver, suena más divertido ¿No crees?
—Si, porque no —Scott se encogió de hombros— funciona para mí.
Las alarmas comenzaron a resonar.
—Están evacuando el aeropuerto —informó Bucky.
—Stark —adivino Sam.
—Alistense —ordenó Steve.
Todos salieron por sus respectivos trajes, excepto Nan, quien por un segundo se sintió excluida, hasta que recordó que seguramente era la única que en realidad había nacido con poderes, y no solo eso, la única que podía cambiar de forma. Sonrío con arrogancia ¿Cual sería la reacción en general si supieran de su otra apariencia? Aunque era tentador averiguarlo, era mejor no depender de su forma original al menos que la situación lo requiriera.
Mientras esperaba giró su atención a sus Vans, no era materialista, pero mentiría si no dijera que amaba sus tenis.
—Son lindas —escucho el marcado acento de Wanda quien salía cambiada de la camioneta— pero no son realmente... —mordió su labio sin terminar de explicarse.
—No son prácticas —finalizó Nan— y seguramente se van a dañar.
Se dejó caer al suelo, sin explicar más, desabrocho sus agujetas, y se quitó sus Vans.
—¿Que estás haciendo? —pregunto con confusión Wanda.
—Procurando que mi calzado sobreviva —se levanto y se acercó a la camioneta para dejar a salvo sus tenis— descuida, puedo pelear descalza.
—Si estás segura —murmuró Wanda.
—Lo estoy —afirmó sonriente.
Wanda regresó la sonrisa suavemente, había algo extrañamente reconfortante en la esencia de Nan.
—Estoy casi ofendido de que nos estén ignorando —comentó Scott en voz baja— estamos prácticamente semidesnudos aquí ¿En serio no van a mirarnos mientras nos cambiamos?
Bucky frunció el ceño con disgusto.
—¿Qué está mal contigo? —pregunto para alejarse un segundo después sin esperar respuesta.
—¿Que? —exclamó ofendido— ¿Acaso te parece normal que desaprovechen la oportunidad de ver a cinco calientes hombres?
—Seriamente eso es asqueroso —Clint se alejó con un mayor disgusto que Bucky— además, estoy casado.
—¿A que cinco hombres calientes te refieres? —pregunto Nan mirándole— yo solo cuento cuatro.
Wanda ocultó su sonrisa detrás de su mano, comenzaba a sospechar que la filosa lengua de Nan le traería mucha diversión en el futuro.
—E-eso, eso no fue amable —reprochó ofendido Scott.
—Estoy segura de que sobrevivirás.
Tomando del brazo a Wanda, Nan dio media vuelta y se alejó.
—Como que me está empezando a preocupar que ese par se esté llevando tan bien —balbuceo Scott con miedo.
—Deberías —afirmó Sam a un lado suyo—. No me avergüenzo de admitir que nos harían puré si se lo proponen.
Scott rió nerviosamente.
—Es una broma ¿Verdad? —pero nadie se atrevió a responderle— Sam ¡Viejo! ¡Dime que estás bromeando!
Cuando llegó la hora de planificar un plan, Scott se aseguró de estar lo más lejos de las dos femeninas del grupo.
—Es hora —ordenó Steve una vez todos tuvieron claro su papel.
Con asentimiento Nan se marchó a su posición.
—¿Que demonios? —profirió Scott atónito.
Nan subía al techo de la manera menos convencional, dando brincos de pasamanos a pasamanos, su forma de escalar asemejaba casi su versión animal.
—¿De donde la sacaron? —pregunto Clint igual de sorprendido.
—De hecho ella nos encontró —murmuró distraídamente Steve sin dejar de observar a Nan.
Una vez en el techo Nan se acomodo a la orilla del edificio, el tiempo pareció correr de manera acelerada, no tuvo que esperar mucho para ver aparecer a la otra mitad de los vengadores, y con ellos, también a T'Challa.
Enarcó una ceja cuando un chico en traje rojo paso a su lado sin percibir que estaba oculta detrás de unos contenedores.
—Que despistado —murmuró para sí misma.
Aunque el recién llegado era inesperado, el plan seguía su curso. Rogers había querido hacer el intento de razonar con el resto de los vengadores, era una lástima que terminará por decepcionarte con la realidad. Todos creían ciegamente que no era capaz de dejar su amistad de lado para hacer lo correcto, pero Steve Rogers era el tipo de hombre que oía las dos versiones antes de actuar, y en este caso, estaba convencido de la inocencia de Bucky y se encontraba dispuesto a detener al hombre que había puesto a la mitad de su familia en su contra.
Nan saltó del techo en cuanto la acción comenzó. En su caída libre se preparó para asestar una patada a máquina de guerra antes de que pudiera golpear a Steve con su mazo.
—Tenemos otra invitada —gruño Rhodney desde el suelo.
—¿Amiga de mi padre? —soltó con furia T'Challa en cuanto la vio— te atreves a sermonearme y ahora defiendes a su asesino —se posicionó a la defensiva— solo eres una mentirosa.
—Y tú un ciego —soltó con sequedad Nan— el odio nubla tu juicio, T'Challa... si continuas este camino vas arrepentirte.
—No lo creo —gruño.
Nan esquivó su golpe y acertó una patada en su espalda. Pero incluso si conocía el estilo de pelea de T'Challa, la furia que le consumía volvía sus golpes más salvajes e impredecibles. Aquello no era un entrenamiento, el rey de Wakanda estaba luchando a matar.
Se limpió el hilo de sangre que brotaba de su labio roto, como costuras, la piel de su herida restableció su forma original.
—Dudo mucho que mi padre hubiera omitido una mujer con extraños poderes —afirmó T'Challa presenciando su rápida curación.
—O eso es lo que quieres creer —gruño Nan al recibir otro golpe en el costado al mismo tiempo que asestaba uno en su mentón— la verdad es que ni siquiera calificó como un ser humano.
—¡Nan! —el llamado de Steve llamó su atención.
Sin detenerse a disculparse, Nan corrió de vuelta a su bando. Se tapo los oídos ante la estruendosa explosión de la pipa de gasolina que tontamente Scott había confundido por una de agua.
—Necesitamos llegar al andar cinco —le informó Steve mientras corrían a reunirse con el resto.
Su paso fue cortado por un fenómeno con una gema en la frente.
—¿Que demonios es esa cosa? —pregunto Nan.
—Visión —respondió Wanda sin aliento.
Nan enarcó una ceja ante su tono.
—Déjame adivinar —dijo Nan mientras corrían nuevamente a la acción— ¿Relación complicada?
—Lo es —afirmó Wanda antes de propulsarse hacia arriba.
T'Challa era su objetivo, pero ayudar al resto era primordial, hacer entrar en razón al rey de Wakanda podía esperar.
—Pareces ágil, niño —comentó Nan saltando hacia el chico arácnido.
—Oh dios —susurro— en serio no quiero golpear a una chica.
Nan le persiguió entre saltos a través de las cajas de madera que Wanda estaba haciendo volar por el lugar.
—Que dulce —alabó Nan— pero si sigues corriendo voy a pensar que eres un cobarde.
Aquello pareció ofenderlo, y antes que pudiera reaccionar, el chico le disparo una telaraña directo a su manos.
—Lo pediré amablemente, ríndete y ...
Nan rompió la telaraña con su propia fuerza bruta.
—¿Es todo lo que tienes?
—Eres la primera que logra hacer eso... —dijo atónito— no eres normal.
—¿Tu crees? —pregunto con mofa.
Ni siquiera sus sentidos arácnidos lograron que esquivara el golpe directo a su estómago. Por fortuna logró detener su segundo puño, para su lastima, la chica tenía más fuerza que él... y eso ya era decir bastante.
Nan doblo su brazo sobre su espalda, realmente no quería herir a un niño, pero él debió pensarlo mejor antes de involucrarse en una batalla.
—Suerte para la próxima —lo pateo lejos del contenedor donde luchaban.
—¡Señor Stark! —grito Peter por el comunicador— ¡Tengan cuidado con esa chica! ¡Es Brutal!
Wanda bajo con cuidado la caja de madera donde se encontraba Nan, con un guiño se marchó a quitar a Romanoff del camino de Clint, no había que ser un genio para saber que esos dos no iban a golpearse en serio.
—Tu eres nueva —escucho una voz detrás de ella.
—Y tú no eres humano —declaró Nan.
—Soy una forma humanoide —Visión inclinó su cabeza con desconcierto—me encuentro curioso, detecto algo distinto en ti, pero ciertamente no pareces fuera de lo común.
—Bien dicen que las apariencias engañan —respondió Nan.
En cuanto detectó su patada, Visión cambio su consistencia sólida a una intangible que le permitía atravesar la materia sólida. Sin embargo termino recibiendo el golpe con desconcierto, Visión no era inmune a sus ataques, aquello era realmente una novedad.
—Por intrigante que esto sea, me temo que necesito acabar nuestra charla —comentó al encontrar a Wanda entre el caos regente.
Nan salió volando no menos de cinco metros con un solo golpe, tosió al llegar al suelo, y se sujetó del pecho adolorida.
—¿Estas bien? —pregunto Bucky mientras la ayudaba a levantarse.
—Si —soltó sin aliento— hay que movernos.
En el camino Steve se les unió, los tres se refugiaron a poco metros del resto de la batalla.
—¿Cual es el plan? —pregunto Nan con fatiga.
—Ese tipo ya debe estar en Siberia —dijo Bucky.
—Hay que deshacernos de los voladores —respondió Steve— iré tras Visión, Bucky, tu corre al Jet.
—No, tú tienes que correr al jet —escucharon decir a Sam por el comunicador— !Ambos corran! Los demás no saldremos de aquí.
Nan comenzaba a respetar profundamente a los chicos, estaban dispuestos a caer para que al menos dos de ellos tuvieran la oportunidad de salir de aquel catástrofe. Incluso Scott, quien al igual que ella no era del todo familiar con el resto del equipo, se encontraba dispuesto a usar su último recurso para ayudarles.
—Sería una vergüenza si me niego ayudarles con todo de lo que soy capaz —murmuró Nan para sí misma— Capitan —llamo Nan decidida— ¿Que le parece un aventón?
—¿Que? —pregunto Steve confundido.
—Solo no griten.
Y antes de que pudieran pedir una explicación, Nan se transformó. Sus colosales patas delanteras cayeron con un golpe seco contra el asfalto. Sacudió su cabeza con un rugido y estiro sus patas con gusto, tenía bastante tiempo sin volver a su forma animal.
—¿Eso fue un rugido? —pregunto Clint desde el comunicador.
—¿Steve? —llamo Bucky atónito— Creo que quiere que subamos a su espalda.
Nan se limitó a rugir nuevamente como afirmación.
—Yo... —algo mucha más gigantesco llamo la atención de todos—esa es la señal.
Nan se agazapó, y sin más contratiempos, Steve y Bucky se subieron a su lomo. Sus patas comenzaron a moverse en un instante.
—¿Qué demonios? ¿Están montando una pantera? —Sam a penas y podía creer a sus ojos.
—A mí también me cuesta creerlo —murmuró Bucky ligeramente mareado.
—No la ataquen —ordenó Steve— es Nan.
—¡Nunca! ¡Pero Nunca! —exclamó con histeria— Voy a pelear con esa chica, no pienso convertirme en su bocado.
Nan tuvo que aventarlos de su espalda sin aviso. Una telaraña enorme la envolvió por completo.
—¡Corran! —les grito cambiando de forma— maldito niño arácnido —farfulló mientras trataba de liberarse de la red que la amarraba.
Cuando logró liberarse, aventó lejos la telaraña con más fuerza de la necesaria. Volvió a transformarse, no dudó en hacharse contra máquina de guerra en cuanto le vio atacar a Wanda. Salto y clavó sus fauces sobre su hombro, su peso fue suficiente para derribarlo al suelo.
—¡Tony! ¡Necesito ayuda! —grito mientras trataba de alejarla— ¡Tengo un gato enorme encima!
—¿Por qué Rogers tiene a todos los superhéroes con fantásticas y extraordinarias habilidades?
—¡Tony, no es el momento!
—¡Cuando diga tres, usa tu cañón de sonido! —activo el suyo y apuntó— ¡Tres!
Nan se retorció con un rugido doloroso escapando de sus fauces, el arma por sí sola era potente, pero Nan tenía el sentido auditivo más desarrollado que un humano, el impacto era mucho mayor para ella. Cayó al suelo entre rugidos agónicos.
—¡Stark! —grito Wanda sin fuerzas— ¡Las estás lastimando!
Pero ambos solo se detuvieron cuando salieron volando detrás del Quinjet al verlo partir del hangar.
El dolor no disminuyó, Nan regresó a su forma humana y se hizo un ovillo, con las manos temblorosas sujeto sus oídos mientras sollozaba. Lo único que podía escuchar era un estridente pitido que le provocaba náuseas.
Clint se acercó a ella en cuanto la vio en el suelo. La sacudió del hombro suavemente.
—¿Estas bien?
Nan solo podía ver que su boca se movía, pero no podía oírle. Se apretó con fuerza los oídos, no dejaba de dolerle. Clint notó la acción, y con delicadeza apartó su mano, la respiración se le corto, hilos de sangre brotaban de su oído.
—Clint —murmuró Wanda con preocupación— ¿Que ocurre?
—Sus tímpanos —logró decir con dificultad— se reventaron completamente.
Nan lo único que lograba hacer era sollozar con dolor.
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Lamentó la tardanza, últimamente no me he sentido muy inspirada, creo que estoy en esa época del año en que me cuestiono muchas cosas, por eso me he tardado.
Ahora, todas sabemos que Nan tiene regeneración avanzada, perooooo es más fácil sanar una herida superficial que la ruptura total de su tímpano, literalmente tiene que volverle a crecer uno, y eso mis lectoras, no es divertido.
Espero que les haya gustado el capítulo :)
