Hola y Feliz año!!!!!!!!

Bien aquí sigo actualizando, tarde pero lo hago jejeje algo es algo.

Bien, espero que les guste el capitulo.

Ya saben ni Naruto ni ninguno de sus personajes me pertenecen.

Capitulo 10.

Me quedé pensando si era buena idea seguirnos viendo, la amaba, estaba seguro, cuando la veía mi corazón gritaba como loco tratando de salirse de mi pecho. Cuando olía su delicado perfume mi mente, mis sentidos, todo en mí viajaba lentamente por una pradera llena de celestiales rosas. Al verla, al verla no tenía palabras suficientes como para ser capaz de describir cuan bella, cuan dulce y esplendorosa podía ser.

Si la dejaba de ver… tal vez mi mundo se volvería más reducido de lo que era en ese momento, tal vez al no poder verla estaría enjaulado en un mundo sin luz, sin sentido, me había acostumbrado tanto a su radiante belleza, a esa interminable tristeza que desprendían sus ojos al ver hacia el horizonte. El viento suave y sereno me hizo sentir un frío, un frío destellado de lágrimas y lamentos irreconocibles.

Me levanté, ella ya se había ido, se había escurrido entre mis manos como agua. Se había marchado como todas las noches, sentía que en algún momento ella ya no volvería, no volvería jamás. Tenso me quedé al recordar las humillantes palabras de su supuesto dueño.

Intenté comprender, razonar ¿pero quien ha dicho que el corazón escucha razones?

Me puse mi mal oliente traje y caminé entre los árboles gigantescos hasta encontrar la primera casa, todos los aldeanos parecían felices, esas caras sonrientes, sin sentido, mientras yo me sumía en un silencioso arrulló de afligidos recuerdos.

Miré el cielo. Las voces de todos opacaban la refrescante voz del viento cantando sus versos. La gente pasaba como sombras condenadas, corrían de un lado a otro, gritaban, caminaban sin decencia. Me pregunté una y otra vez si las personas que normalmente me rodeaban estaban bien, si yo estaba bien. No le veía fin a esta historia, siempre seguiría así, mis pocos ingresos no eran suficientes como para que ambos escapásemos ese mismo año, creí que pasarían tal vez unos cuantos años antes de volver a estar juntos como aquella noche de ensueños.

El olor del pescado fresco me despertó de mi letargo momentáneo. Una joven mujer se posó frente de mí, su sonrisa me dejó por unos instantes como idiota, el color de sus ojos se parecían al mismo verdor de las esmeraldas, su angelical sonrisa me conmovió un poco y sin pensar también le sonreí. Miré como sus manos lastimadas apretaban fuertemente contra su pecho una bolsa llena de ¿comida?, claro, de allí provenía ese olor.

- ¿Eres Naruto? – preguntó, yo asentí tímidamente, la miré con extrañes, ella volvió a sonreír, sus cabellos color rosa cayeron alrededor de su rostro, profirió entre dientes unas palabras in entendibles. Me acerqué otro poco para escucharla, pero ella de inmediato puso su frente en alto.

- ¿Sucede algo? – le pregunté dubitativo. ¿Qué hermosa mujer había traído el destino para ayudarla? ¿Quién era? Ella negó con su cabeza y miró, astuta, a lado y lado. Suspicazmente volvió su rostro hacia atrás y suspiró. Nuestros ojos se volvieron a encontrar, ella sonrió con timidez y exhaló fuertemente.

- Soy Haruno Sakura, amiga… o algo así de Hinata – mis ojos se abrieron como platos al escuchar aquel resonante nombre, no lo pude evitar y me colgué casi del respaldo de la mesa que nos separaba.

- ¿Qué le sucede a Hinata? ¿Está bien? ¿Qué pasa? – ella hizo una mueca de desagrado, no parecía una chica simple, o una esclava, a decir verdad sus ropas no eran tan andrajosas como las de mi Leucosia, sentía como si entre nosotros hubiese un inmenso vacío. Pero su rostro no decía lo mismo, estaba sucio a decir verdad, y entre el sudor mugriento se escondía una bella tez blanca como la nieve.

- Lo siento, emmm bueno, la verdad no está del todo bien – ella forzó a su boca a dar una pequeña curva, tratando de dar una simplona y mísera sonrisa. Volvió a respirar hondo. – Mira, lo siento, ella no… bueno, no es del todo malo lo que va a pasar… ella no… te quiere volver a ver - …

Me quedé atónito, sin palabras, me faltaba el aire, miré a ¿Sakura? Y me quedé sospesando con una sonrisa vagabunda una simple respuesta. No tenía intenciones de ser arrebatado de Hinata, un mal sueño, de seguro era un mal sueño. De seguro aún ella reposaba bajo mis brazos, ciñéndose a mi cuerpo, acariciando de forma instantánea mi pobre corazón.

- ¿Pero qué cosas dices? Hinata…. ¿Hinata dijo eso? – pregunté desesperado, no podía ser verdad, mis sentidos eran nulos ante semejante blasfemia. Mi boca quedó en una perfecta o... – eso, eso es imposible… es que ella…

- Naruto, ella no lo hace por mal, la verdad… no quiere volverte a ver por muchos factores que me pidió que no te compartiera, pero… por favor, simplemente aléjate de ella – se despidió con una humilde reverencia, el olor a pescado se fue esfumando en el momento que ella desapareció entre sombras. Sospesé que aquel momento iba a ser uno de los más dolorosos de mi vida, a qué venía toda esa absurda monserga. No era cierto, no podía serlo. O.. ¿tal vez si?

El día perfecto se fue tornando gris, las calles se volvieron pequeñas, demasiado estrechas, la gente se iba esfumando, las primeras gotas de lluvia rozaron mi tez. Sentí un vacío gigantesco albergarse en mis entrañas. No podía ser cierto.

Era como una pesadilla sin fin, sentía que necesitaba escapar de ella, trataba de abrir lentamente los ojos pero estos no parecían reaccionar a tan atrevida petición. Escuchaba lamentos de lado y lado, eran todos mis pesares. Mi sonrisa se fue desapareciendo entre mudos aullidos de dolor. Las voces que llegaban a mis oídos se fueron convirtiendo en tontos zumbidos.

El día se fue haciendo eterno, la soledad era parte de mi vida, de todo lo que estaba sucediendo, ¿qué pecado había cometido yo para sentirme tan miserable? Amarla… amarla con locura había sido el peor pecado que un ser humano como yo podía cometer.

La noche taciturna, llegó, mis sentidos nublados me llevaron hasta aquella playa donde alguna vez le enseñé lo que significaba el amor. Lo que significaba mi amor.

Me quedé sentado en la orilla, esperando que llegara, el agua salada picaba mi cuerpo. El silencio de las olas chocar era aún peor estando solo en medio de la oscuridad, quería convencerme de que todo estaba bien, simplemente creer que estaba en un mal sueño. Al menos esperaba despertar, seguir junto a ella en la cama, abrazando su cuerpo.

Me sentí extremadamente vacío, esperando en la orilla de allí, esperando a que llegara… esperando algo imposible. Pero… ¿por qué? ¿Por qué había sido tan repentina su decisión?

Escondí mi perfil entre mis piernas, el frío abrazador abatió mi cuerpo. La noche me congelaba, la oscuridad me enceguecía, pero esa noche sin ella… era sin vida.

La verdad era que… en el mar, las sirenas, las Leucosias como ella, cantaban a los oídos de los marineros, los volvían estúpidos y luego… lentamente los iban destruyendo. Ella me había destruido lentamente junto a un millón de paraísos, me había tomado por sorpresa…. Sonreí amargo, al final… no todos los cuentos pueden terminar felizmente…

Me quedé allí otro rato más, esperaba poder tranquilizarme y asimilar la triste realidad baldía. Mis manos tocaron la arena, se fue escabullendo entre ellas, me acariciaban como lo hacían sus manos. Dulce y suave.

Caí en la playa, las estrellas brillaban, mientras la luna se escondía tras las esponjosas nubes. Me quedé absolutamente sumido en mi melancolía, ella jamás iba a llegar, porque desde el principio, sólo fue un simple sueño.

El sol era ardiente, me quemaba en demanda, no podía asimilar su destellante brillo y tampoco podía contentarme, mi voz estaba en busca de su oído a través del viento.

Mis manos, duras y rasposas fueron testigos de una sensación de soledad, no la tenía entre ellas, su piel. Su voz melodiosa digna de una doncella, desaparecía a lo lejos en el ruido de las olas. ¿No la volvería a ver?

Bajé lo más pronto al pueblo, las personas me miraban burlonas, sus fatídicas miradas rebuscaban en mi interior, pisoteándolo, acribillándolo lentamente…, mi cabeza estaba fuera de lugar, me sentía humillado, era un completo bufón de una orden.

Cada paso que daba era más y más pesado, sentía que dos bultos pesados hacían estragos en ellos.

Llegué hasta mi puesto, todos eran payasos vanagloriándose de mi absurdo dolor. No me atrevía a mirar a nadie a los ojos. No iba a dejar eso así, no al menos hasta que recibiera una respuesta de parte de ella. Pero… ¿Cómo?

- Hey, muchacho… - miré la cara familiar de un vendedor del otro lado, con simplismo me acerqué a él. Hice una reverencia para saludarlo, mi voz pesaba y de ella sólo podían salir lamentos. - ¿conoces a la familia… Inuzuka? – me estremecí al escuchar ese apellido infernal, pero terminé asintiendo. – necesitas dinero ¿verdad? Bien…llévales esto, mi ayudante se enfermó – miré el puesto de frutas en el que vendía, mi jefe no estaba en desacuerdo, así que ayudé a ese hombre.

Las piedras del camino se incrustaban lentamente por debajo de la suela de mis zapatos a mis pies, la sangre subía y bajaba inconstante en mí. Lento, caminaba lo más lento posible, el aire pesado y salado buscaba la forma más irónica de hacerme desfallecer.

Las hurañas aves que venían de vez en vez a ver si este cuerpo falto de alma seguía en pie, me picoteaban el alma con sus quejidos. Al estar en frente de la casa, mi cuerpo tembló.

Entré sin dificultada alguna.

Nadie salió a atenderme, al llegar al portón. Volví a tocar una, otra y otra vez.

La suave voz de una mujer me hizo volver en sí. Sentía como el aroma de su cuerpo llegaba hasta mi nariz, sentí que todo se empezaba a volver claro, esa voz, esa voz jamás la iba a olvidar. Volteé incrédulo a verla…, mi corazón palpitó a mil. Sentí que todo estaba bien, sentí que el mal sueño ya había pasado.

- Hina… Hinata – ella retrocedió unos pasos hacia atrás, sus cabellos oscuros ocultaron su rostro. Me acerqué a ella, pero entre más cerca la veía, más lejos ella corría.

- vete – dijo con una callada voz, oscura, triste de nuevo. La intenté abrazar contra mi cuerpo, sentir el latido de los dos de nuevo juntos, pero ella… no se inmutó a mi presencia - ¿qué hace aquí? – volvió a inquirir. Extendí mis manos para entregarle el paquete que el señor me había encomendado, ella dudó por unos cuantos segundos, más lo tomó rápido entre sus brazos y lo apegó contra su cuerpo. Mi mano, claramente más veloz que ella se crispó en su muñeca. Ella saltó en su sitio. Su angelical mirada se asomó por los mechones de su cabellera. – suéltame…

- ¿por qué? – pregunté dubitativo. Ella intentó zafarse pero no pudo, la sostuve con más valentía que antes. - ¿no me amas? ¿No quieres escapar conmigo? – lo dije lo más bajito que pude, mi corazón arremetía fuerte contra mi pecho. Sus embestidas eran cada vez mayores. Se mordió el labio inferior y suspiró

- Naruto… no quiero escapar contigo. Con Kiba-sama… lo haré lo más pronto posible, sólo quiero irme lejos, no te quiero a ti, sólo quiero mi libertad – mis manos flaquearon y la solté. Su voz, calida y dulce como la miel, parecía como un tímpano gigante de hielo caer encima mío.

- Pero…

- Adiós, es mejor que lo olvides… adiós – ella corrió lo más rápido posible. Intenté seguirla más mi cuerpo, mi razón, todo yo… no respondió.

Una fuerte corriente salada, trajo conmigo un mar vacío y abstracto… un dulce cuento feliz con un final triste. Una vacía razón de vivir. Ya ni siquiera necesitaba respirar.

Y tal vez así… el cuento más dulce del mundo, termine en un caos absurdo y estúpido.

Deje que el silencio invadiera todo. La soledad me meció siniestra hasta poder atraparme en su cautelosa cueva de traición. Abracé con desespero el recuerdo y el adiós de ella.

Mi pecado, el más grande de todos, había quedado escrito en sus besos, en su cuerpo… mágico.

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Mmmm bueno, este no es el último capitulo o bueno, quería que me dijeran una cosa, últimamente he pensado mucho en seguir este fic de otra manera, claro, si ustedes lo quieren. Por eso, necesito saber su opinión, es muy importante para el desarrollo y continuación de este.

He pensado, que el punto de vista de Hinata es muy, muy importante, por eso, pretendía seguirlo narrado por Hinata y más ahora que se supone que dejo a mi pequeño Naruto, aunque si no les parece, puedo seguir narrando con el punto de vista de él, eso no es problema. Bien espero su opinión, se cuidan y muchos kiss