Capítulo 10) El pequeño lacustre.

Nota: Les recomiendo otra canción para leer; "Ixtapa - Rodrigo y Gabriela"

Todo lo que he vivido en estos pocos días, no tiene comparación, cada día me hace sentir más y más vivo, son memorias que llevaré hasta la tumba, cada bocado, cada color, cada persona que he conocido.

Los Stark, si bien estoy jurado ha estar a su servicio como abanderado, conocer a cada uno de los hijos de Lord Rickard Stark me ha cambiado la vida de una forma que es difícil de explicar.

Primero Brandon; "El lobo salvaje", el líder de la manada, si él dice sus hermanos hacen. No hay lugar a donde vaya que no estén los otros tres, y eso que recién su hermano más próximo acaba de regresar. Donde va el líder, van los pequeños o eso creía.

Seguido tenemos a Ned; El Lobo tímido, un verdadero amigo, sincero y realista, tengo que admitir que me he relacionado mejor con el que con los otros tres, aun se sorprende que sea Lord a mi corta edad, no es que yo lo haya pedido, pero lo soy. Este Lobo tímido, aunque cayado, comprende realmente el mundo que tiene a su alrededor, de una forma que aunque El Lobo salvaje será Lord de Winterfell y guardián del norte algún día, Ned lleva madera de líder en este ámbito, responsable y gentil, pero sobre todo, honorable, como todos los Stark o eso creía.

El más pequeño de los varones, Benjen; El cachorro de la manada, pequeño de edad y un verdadero desastre, pero dentro de él se encuentra un guerrero, tal vez no brille tanto como sus hermanos o quizás no lo quiere, pero ciertamente lo es, aunque todo este blindaje de guerrero no lo excluye de sus travesuras, sin duda el más desastroso de los Stark o eso creía.

¿Quién creería que detrás de ese rostro tan dulce, se escondería un alma problemática? Lyanna Stark; La doncella lobo. Su mirada penetrante podría hacer que fortalezas cayeran de un segundo a otro, pero esa misma mirada podría hacer que un moribundo se levante de su tumba con tan solo un gesto, su fiel sentido del honor la hizo salvarme de uno escuderos que me atacaban, pero eso no excluye que haya hecho un par de desastres, aunque nunca creí que fueran de este tipo…

Caminaba por el bosque, no había sueño para caer rendido aquel día, simplemente al entrar a la cama, me he sentido completamente despierto, por ello me he colocado mi ropa una vez más y he salido a caminar en torno al Ojo de los dioses. Es un lugar hermoso Harrenhal, con su bosque alrededor, toda clase de vegetación lo rodea, todo excepto la que crece en los pantanos a los que estoy acostumbrado, de los mejores lugares que mis ojos han tenido la oportunidad de ver.

Voy con cautela de no encontrarme con alguna sorpresa ingrata como el día que he llegado, camino atento a lo que le sigue a mis pies y es cuando escucho un par de murmullos cercanos, pienso en retroceder lentamente, no quiero malas sorpresas, pero entonces una de las voces logro reconocerla, es el aullido de la Doncella Lobo, Lyanna.

Sin embargo la otra es extraña para mí, sé que es de un hombre, no tan extraña para mi mente, sé que antes la he escuchado pero no logro reconocerla y es cuando decido ocultarme detrás de un frondoso arbusto y observar, mi deber no me permite dejar a Lyanna sola, aunque poco podría hacer frente a un maleante.

Y lo que ven mis ojos alarma más a mi mente que tres escuderos golpeándome y es que recuperando la postura se encuentra Lyanna entre los brazos del Príncipe Rhaegar.

Ambos sonríen, dudo que alguno esté aquí contra su voluntad, pero sus gestos dicen más de lo que sus bocas hablan, es como si se conocieran de años. Amigos es una palabra burda para lo que ven mis ojos, sin duda las miradas piden más que amistad…Pero el deber, poco deja a la libertad y tanto él está casado como ella prometida.

-Lady Lyanna- Digo saliendo de mi escondite –Majestad- Digo con temor en la voz.

¿Quién soy yo para deshacer los deseos de un príncipe y una doncella? No lo sé, pero es el deber el que debe hablar en esta ocasión y aunque esto me cueste la vida, no está bien.

Ella que aún estaba entre los brazos del Príncipe retoma una posición de normalidad y me ve firmemente.

-¿Sí, Howland?- Responde ella seriamente sin quitarme la mirada de encima–Él es Howland Reed, Lord de atalaya de Aguasgrises-Dice firmemente hacia el Príncipe.

-Mi Lord- Responde el Príncipe seriamente.

La mirada de ambos está sobre mí, es dura, sin embargo hay un honor que defender, aunque en este momento tengo más preguntas que respuestas, no puedo dejarme quebrar por una mirada severa, o dos.

-¿Qué está haciendo aquí mi Lady?- Pregunto tranquilamente –Es muy tarde y no debe vagar en el bosque sola-Digo acercándome a ellos.

-Los peligros del bosque no me preocupan Howland- Responde Lyanna seriamente- Ya deberías saberlo- Dice con dureza sin quitarme la vista de encima–Regresaré a la tienda pronto, no debes de preocuparte, ya estaba por hacerlo-

Sé que ella no quiere regresa y noto la severidad en su habla, pero aun así no puedo dejarla aquí, sin conocer lo que está sucediendo.

-Lo entiendo mi Lady, pero debe de comprender que es mi deber procurar su bienestar, aunque sea usted quien me haya salvado en otras ocasiones, es por ello que insisto que regrese conmigo a la tienda de inmediato- Digo con firmeza, pero la suficiente para no notarme autoritario.

Ella se dispone a hablar y una disculpa hacia mi parte sale de su boca, pero es entonces cuando el Príncipe interrumpe.

-Será mejor que vayas- Dice el Príncipe seriamente, haciendo que Lyanna pinte un rostro de sorpresa –Lord Reed tiene razón, ya es tarde y el bosque es peligroso, es mejor que todos regresemos-Dice haciendo una reverencia frente a mí y girando hacia ella–Hasta pronto- Y al terminar de decir esto, toma la mano de Lyanna y coloca un beso sobre ella

-Hasta que nos volvamos a ver- Dice ella con la mirada baja.

El Príncipe se aleja sin mirar hacia atrás y desaparece en las sombras, mientras Lyanna se queda estática mirando hacia donde él se ha ido, una vez que lo pierde de vista, comienza a caminar rápidamente de regreso a la tienda.

-Lady Lyanna, espere- Digo siguiéndola.

La sigo pero su paso es aún más veloz que el mío y no logro alcanzarla, es por ello que prefiero hablar al viento.

-Mi Lady, espere- Intento una vez más –Mi Lady, tienen que parar- Digo corriendo –Mi Lady, sé que está molesta y lo entiendo-

Entonces ella se detiene en seco y logro alcanzarla, su mirada es baja.

-No estoy molesta Howland- Dice Lyanna sin levantar la mirada, haciendo una pequeña pausa –Estoy triste- Responde viéndome, dejando ver una pequeña lágrima que fluye por su mejilla –Estos días han sido una muestra de lo que es la felicidad, la libertad- Dice clavando sus ojos sobre mí –Tu saliste de tu casa, fuiste a conocer el mundo, todo lo que quisiste y fuiste feliz por ello, pero porque podías hacerlo, yo no puedo, pero pude ser feliz, el me hacía sentirme libre y hoy era el último de los días que podía sentirme de esa manera - Dice con tristeza en la voz –Y lo arruinaste-

Fue como si mil cuchillos ardientes se me clavaran directo en el estómago. Nadie merece ser un esclavo, nadie merece ser infeliz y no me di cuenta que Lyanna lo era, esas risas con sus hermanos, si de felicidad, pero no es lo que realmente buscaba, no lo era, ella buscaba aquella sonrisa que ha tenido justo antes de que llegara, esa simple y leve sonrisa es todo y yo se lo arrebaté.

-Lo lamento mucho mi Lady- Digo completamente consternado –No sabía lo que…-

-No pasa nada- Responde ella levantando la mirada para contener sus lágrimas y limpiando aquellas que ya han caído –Cualquiera pudo haber sido, fortuna que fuiste tú- Dice ella soltando un profundo suspiro –Solo prométeme que nunca dirás nada de lo que viste o de lo que escuchaste, sé que no es lo correcto, pero no es una guerra lo que el reino necesita- Pide viéndome fijamente con sus ojos aun enrojecidos –Prométemelo, es lo único que pido, tu silencio-

¿Mi silencio a cambio de evitar el caos? Si bien no fuera una guerra lo que se detonaría, una gran disputa si se haría, eso claro si creían en la palabra de un lacustre en contra del Príncipe de los siete reinos, no sería yo quien borrará esos recuerdos de su mente, así como yo no borraré los últimos días, no le arrebataré los suyos a ella.

-Tienes mi silencio Lyanna- Respondo sincero, por primera vez la llamo por su nombre simplemente.

-Te lo agradezco Howland- Responde ella aun con angustia, para comenzar a caminar.

-Si me lo permites…- Digo siguiendo su paso, haciéndola detener para verme fijamente -¿Por qué?-

Tal vez no fuera la pregunta más clara del mundo, pero ella la ha comprendido y regresando unos pasos frente a mí, responde:

-Porque él sabe lo que es ser prisionero de tu propia vida- Dice viéndome con esa mirada penetrante –Me gustaría contarte y decirte lo bien que lo he pasado, pero hoy no es el día y ahora solo quiero olvidar que es la última vez que podré escuchar su voz- Dice con una lágrima brotando de su ojo -¿Si me permites? Te juro que iré a la tienda- Dice con una falsa sonrisa intentado no romperse.

-Descansa- Respondo con una reverencia viéndola avanzar hacia la tienda, hasta que la pierdo de vista una vez que ha entrado.

Por un segundo ella fue feliz, por un segundo él fue feliz y en un segundo yo se los quité. Esa noche prometí que si estaba en mis manos hacerla feliz, por lo menos un segundo, no dudaría, ella me había salvado la vida, ahora yo no dejaría que ella se marchitara de esa forma.

Nota: Les dije que no lo odiaran, Howland es de los buenos, tengan muy en mente esa promesa, después verán por qué. Sí, fue un capítulo un tanto triste…No sé si es la palabra que busco, tal vez melancólico, pero sin duda me ha encantado muchísimo, lo sé, fue muy corto en comparación, pero llegó a mi mente y no podía dejarlo ir, ese pequeño lacustre es más importante de lo que creen.

Karychela; sobre tu pregunta de que si soy partidaria de la teoría de J. Connington y su orientación sexual, bien…Tendrás que esperar unos cuantos capítulos para descubrirlo, lo siento ya lo tenía planeado y no es un spoiler, y sí, también me intriga muchísimo, es uno de los personajes a los que le quiero dar más protagonismo (Sí, también ya lo tengo planeado) Por cierto, mil gracias por tus review, te adoró cada vez más.

Bien me despido mis amado lectores, sigan dándole todo su amor al fic y nos leemos luego. Un beso.

-Lilo Ny.