Holi, gente bonita.

Les pido perdón por la demora, quería que el capítulo quedara bonito y los que me siguen en fb saben que estaba por actualizar.

En fin, espero que les guste el capítulo, besitos.


Se mantuvo de pie en la sala con los brazos cruzados esperando a que dijera algo y no perder más tiempo del que no tenía. En cambio Nao no parecía muy dispuesta a soltar de la nada lo que había averiguado y se dejó caer en el sofá con una botella de refresco en la mano.

— ¿Entonces? ¿Para qué querías verme?

—Será mejor que te sientes para escuchar esto —le dijo palmeando el espacio junto a ella.

Natsuki la observó con suspicacia y terminó por obedecer soltando un suspiro de resignación. Dio un vistazo a la hora por última vez antes de enfocar su mirada en su amiga.

—Adelante, te escucho.

—Estaba a punto de rendirme con lo del chico, sabes. Todo indicaba que él es un ángel hasta que decidí revisar su trabajo, entonces me di cuenta de algo muy interesante, pero para que me creas tienes que verlo por ti misma.

Le entregó un folder que tenía en la mesa y Natsuki leyó con los ojos muy abiertos al darse cuenta de lo que era.

—Esto…

—Son las cifras de la empresa en los últimos años.

—Esto es ilegal —dijo levantando la vista—. ¿Cómo pudiste conseguirlos?

— ¿Eso importa? Lo que me pediste hacer tampoco es legal, así que no te pongas de doble moral ahora.

Se calló porque sabía que tenía razón.

— ¿Cómo los conseguiste?

—Tengo mis fuentes. ¿No ves nada raro?

Volvió la vista a los documentos analizando con mayor atención hasta dar con lo que Nao quería que viera. Era el mismo patrón año tras año.

—No puede ser…

—Así es, el angelito ha estado robando millones a la empresa durante años.

— ¿Cómo es posible que no se hayan dado cuenta?

—Bueno, es fácil, no deja muchas huellas. Tú sabes de estas cosas, Nat.

Y sí, ella conocía bien algunas maneras de hacer una estafa de esa magnitud sin dejar rastro, tanto por su carrera como por sus contactos con las calles. Sin embargo, saber sobre ello no hacía esto menos impactante porque le estaba robando a la familia de Shizuru; seguramente sólo quería el dinero de la chica y por eso la pretendía. No iba a dejar que las cosas se quedaran así, pero tenía que pensar bien su siguiente movimiento y de pronto entendió a Sergay; si él ya sabía ¿Por qué no había dicho nada? Recordó que una vez expresó la inseguridad de que no le creyera y quizá tuviera razón, sin pruebas esto hubiera sido difícil de creer.

—Tengo… Tengo que irme —dijo—. Guarda bien estos papeles por mí.

—De acuerdo.

No le dio mucho tiempo para reaccionar cuando ya se había marchado sin poder sacarse de la cabeza lo que acababa de descubrir. ¿Cómo podían ser tan ciegos? Si seguía de esa forma el padre de Shizuru y sus inversionistas terminarían en la ruina y, aunque ella no fuera una persona del agrado del señor, eso no le impediría advertirle del asunto.

Lo agitado de las actividades laborales lograron distraerla, pero no por completo. Al menos se enteró que Sergay estaría de regreso ese fin de semana; según los rumores en la empresa, había obtenido el contrato que tanto deseaba. Después de toda la agitación y las emociones, ver a Shizuru en casa le dio la paz que necesitaba. Sonrió mientras se recargaba en el marco de la puerta observando con atención su rostro. Le quedaba claro que se había quedado dormida en la cocina sólo por esperarla, así que se acercó y la tomó en brazos.

Contuvo el aliento, la hazaña no era tan fácil como las películas te lo hacían creer pero verla así, recargada en su cuello, hacía que el esfuerzo valiera la pena. La dejó sobre la cama con cuidado y se sentó a su lado acariciando su mejilla con suavidad.

—Eres tan linda —susurró sabiendo que era el único momento en el que podría ser totalmente sincera sin que ella lo supiera—. Perdóname por ser tan cobarde y no decirte que te amo más de lo que creí poder amar a una persona.

Besó su frente antes de comenzar a cambiarse de ropa para acostarse y descansar después de un día tan complicado. Observó su rostro una vez más pasando el brazo por la cintura de la chica y sonriendo para sus adentros.

Despertó al día siguiente con el cuerpo de Shizuru prácticamente sobre el suyo y en lugar de moverla se quedó así un segundo pensando en lo cerca que estaba de la felicidad en esos momentos, admirándose de poder compartir con ella sus mañanas y sus noches. En toda la semana Shizuru durmió ahí, en su casa y no podía dejar de verlo como una de las mejores cosas que le hubieran pasado en la vida. Ni siquiera en otros tiempos eran tan unidas como ahora que las cosas se habían arreglado.

Vio el haz de luz que comenzaba a filtrarse por la ventana pero no tenía prisa, después de todo, era su día de descanso y el de Shizuru también por lo que, momentáneamente, podía continuar disfrutando de la sensación de su pecho contra su brazo y la pierna que mantenía todavía enredada en las suyas.

Cuando ella despertó le dio una sonrisa y bajó de la cama estirando sus brazos sobre la cabeza. Gesto que le dio una vista impresionante por lo que se cubrió el rostro con la sábana.

— ¿Quieres entrar primero?

Le costó un par de segundos entender de lo que estaba hablando.

—Ah, claro.

Cuando salió todavía llevaba las mejillas sonrojadas por el vapor de la regadera y mientras Shizuru terminaba de ducharse fue a la cocina donde encontró a Nina preparando ya el desayuno. Le dedicó una sonrisa al percatarse de su presencia.

—Siéntate, ya casi está listo.

—No hay motivos para que hagas esto, Nina —le dijo aunque obedeció su orden.

—Shizuru lo hace todo el tiempo.

—Pero… Eso es diferente —respondió desviando la vista y pensando en qué sentido era diferente pues ni ella misma creía en sus palabras.

—Yo no veo la diferencia, además me gusta hacerlo así que no te preocupes.

— ¿Estás lista para ir al carnaval? —Preguntó cambiando de tema.

—Por supuesto, estoy muy emocionada —respondió con una sonrisa—. Espero que no te moleste que haya invitado a Arika.

La ayudó a terminar de poner la mesa.

—Sabes que no me molesta. —Se quedó pensativa—. Tal vez será mejor que vayamos en el auto de Shizuru.

— ¿Hablan del carnaval? —Preguntó la chica entrando a la cocina.

—Sí, ¿podemos ir en tu coche?

—Por supuesto.

No pasó mucho rato para que estuvieran en el lugar disfrutando de la música, el ruido y los caramelos. A donde quiera que dirigieran la vista había juegos o comida y pasaron un rato increíble, a pesar del gentío. Nina ganó en un par de juegos y Arika no perdía oportunidad en comprar más dulces en cada puesto que veía. Natsuki, por su lado, estaba disfrutando la compañía más que cualquier cosa que pudieran encontrar ahí; lo mismo le pasó a Shizuru.

El cielo se tornó rosáceo con la puesta del sol y se tomaron de la mano como si fuera cosa de todos los días, fingiendo que no las ponía nerviosas un gesto tan simple como ese.

—Mira Nina, intentemos ese ejercicio de confianza —dijo Arika.

No la dejó ni responder cuando ya la llevaba casi a rastras a una pequeña tarima desde donde las personas se dejan caer de espaldas confiando ciegamente en que su compañero podrá atraparlo.

La chica no protestó mucho. Shizuru y Natsuki las observaron sorprendidas por la tranquilidad con que Nina se dejaba caer, así se dieron cuenta que por más quejas que pudieran haber escuchado sobre Arika, la chica la quería, incluso más de lo que quería dejar ver.

Sonrió pensando lo mucho que eso le recordaba a Nat, a veces le parecía que ellas eran como dos gotas de agua. Volvieron con una expresión que no le auguró nada bueno, ya podía imaginar lo que dirían con sólo ver su sonrisa.

— ¡Tienen que intentarlo!

— ¿Nosotras? No creo que…

—Claro, por qué no —dijo Natsuki interrumpiendo su negativa.

¿De verdad acababa de aceptar? Ella era quién menos disfrutaba de ese tipo de actividades. Además, a pesar de todo lo que habían compartido recientemente todavía no estaba segura de tenerle tanta confianza. Sin embargo, no le dieron tiempo de seguir pensándolo y tampoco pudo negarse cuando Nat le tomó la mano para llevarla al lugar mientras esta vez, Arika y Nina las observaban a la distancia.

— ¿Tenemos que hacer esto?

— ¿No confías en mí? —Preguntó levantando la ceja.

—No se trata de eso, es que…

—Vamos, Shizuru, te prometo que no voy a dejarte caer.

Lo dijo con tanta seguridad que logró infundirle valor. Lo hizo, todavía con algo de nerviosismo, llegando a pensar por un momento que no lograría atraparla. No pudo evitar sentir cierta calma una vez que notó sus brazos al sostenerla y su aroma impregnar sus fosas nasales con ese característico olor a vainilla mezclado con humo de la motocicleta en la que tanto tiempo solía pasar.

No se apartó enseguida sino que aprovechó para darle un abrazo y morder su mejilla de forma tan repentina que Natsuki quedó con la cara roja. Después de eso volvieron junto a las otras chicas quienes, por culpa de la distancia, no habían notado el pequeño gesto entre ellas. Incluso así, parecían felices y con justa razón, ese día era el más divertido que habían pasado todas en mucho tiempo. Caminaron por todos lados y pronto compraron algodón de azúcar del cual Shizuru no perdía oportunidad de quitarle a Natsuki, a pesar de tener el propio en sus manos. De todos modos, eso no parecía molestarla.

—Esto es como el año nuevo chino —susurró mientras veían los fuegos artificiales.

Shizuru no respondió, pero apretó su mano con cariño y se le dibujó una sonrisa en el rostro. Arika y Nina se veían igual de felices compartiendo algún comentario entre ellas dos tan cerca la una de la otra que comenzó a preguntarse algo en silencio.

Dejaron a Arika en su casa primero. Era tarde y estaban demasiado cansadas como para mantener una conversación, aunque no era necesario, el silencio que las envolvía no resultaba incómodo sino todo lo contrario.

—Creo que Nina se ha quedado dormida —dijo viendo por el espejo retrovisor.

Shizuru echó un vistazo y lo confirmó. La chica estaba recargada en la puerta con los ojos cerrados y una sonrisa adornaba su rostro.

—Al menos parece feliz.

Cuando salieron del auto Natsuki se acercó dispuesta a llevarla en brazos hasta su habitación.

— ¿Qué haces? ¿Crees poder cargarla? No quiero que vayas a dejarla caer, Nat —dijo sosteniendo su manga.

— ¿Qué pasa, Shizuru? Ha sido mucha desconfianza hoy. Si puedo contigo, con mayor razón podré con Nina.

Alzó una ceja ante la insinuación no dicha y todavía la retuvo un rato más a su lado sin dejarla acercarse al coche donde la chica seguía durmiendo, ajena a la conversación.

— ¿Me estás diciendo gorda? —se quejó.

—No pongas palabras en mi boca, Shizuru, yo no he dicho eso.

—Pero crees que soy pesada.

Natsuki supo que se había metido en un embrollo y sería difícil salir bien parada del asunto. ¿En serio Shizuru pensaba que podría considerarla gorda? Como si no supiera que su cuerpo era todo menos eso. La observó fijamente pensando en ello y sus mejillas se tornaron rojas al notar que su pensamiento comenzaba a desviarse a otras cosas que poco tenían que ver con la situación.

—No…

—Lo dudaste.

— ¡Shizuru! Basta, sabes que no es así.

Cargó a Nina y entraron a casa en silencio. Intentó no demostrar que el esfuerzo la estaba cansando y suprimió un suspiro cuando al fin la dejó en su cama. Quizá estar tanto tiempo en una oficina estaba comenzando a arruinar su condición física, antes hubiera podido llevarla incluso por escaleras sin apenas sudar y ahora se cansaba entrando a su propia casa.

Ellas también optaron por descansar y se marcharon a su habitación, Shizuru siempre era la primera en estar lista para dormir y se sentó a observarla en el borde de la cama con una sonrisa en el rostro.

— ¿Pasa algo? —preguntó todavía terminando de colocarse la blusa.

—Nada en especial —dijo—. Ven, tienes algo en el cuello.

Natsuki se acercó inclinándose y sintió cómo Shizuru recorría su piel. Apoyó las manos a cada lado de ella para sostenerse.

— ¿Qué es? —cuestionó.

No respondió. De nuevo estaban a pocos centímetros la una de la otra y quiso alejarse al darse cuenta, sin embargo, Shizuru se lo impidió.

—Nat, tengo que preguntarte algo.

—C-Claro. ¿De qué se trata?

— ¿Por qué me mientes? Dijiste que serías siempre sincera conmigo y no lo estás siendo.

—No sé de qué estás hablando.

Estaba confundida, pero sobretodo asustada. No quería pensar que de algún modo hubiera descubierto lo que sabía de Reito y fuera a reclamar no haberle dicho nada; no es que no quisiera hacerlo, pero debía pensar en ello todavía, no era una información fácil de procesar.

—No me digas, parece que te está dando algo de amnesia, Nat.

La cercanía en la que la obligaba a estar no ayudaba mucho a aparentar la calma que se le estaba escapando del alma.

—No es lo que crees, Shizuru, yo no te dije nada porque...

— ¿Por qué? No hay justificación para esto, Nat. Me alejaste de ti tantas veces por un supuesto amor unilateral y ahora me sales con esto.

Parecía enojada. Natsuki abrió la boca y procesó sus palabras.

— ¿Qué? ¿De qué me estás hablando?

—De cómo todo este tiempo me has escondido que me quieres ¿No hablabas de eso tú también?

—Sí… De eso hablo. No es lo que piensas.

A decir verdad no era lo que se esperaba, pero no por eso era menos sorprendente ¿Cómo se había enterado? La única que sabía sobre sus sentimientos era… Nao.

—Te lo dijo Nao ¿Verdad? Maldición, le pedí que se callara y…

—No, no —la interrumpió—. Me lo dijiste tú. Ayer, en la noche.

Se quedó atónita e intentó defenderse sin resultado alguno. Tenía las palabras atoradas en la garganta porque sabía que cualquier cosa que dijera ahora resultaría inútil; la había escuchado. ¿Por qué no dijo nada antes?

—No estabas dormida —balbuceó.

—No, no lo estaba —dijo y agachó la mirada soltando al fin su cuello—. Estaba tan sorprendida que opté por callar y pensar por mi cuenta en ello, pero por más vueltas que le doy no entiendo tus motivos para alejarme y decirme que no me querías. ¿Es que acaso no soy suficiente para ti? Es la única explicación que se me ocurre.

Esta vez fue turno de Natsuki para tomar su nuca y terminar con la distancia hasta que sus frentes se tocaron.

—No se te ocurra volver a pensar eso, Shizuru. Tú eres la persona más increíble que he conocido en mi vida, el problema aquí soy yo, no tú. —Suspiró dispuesta a ser completamente sincera con ella, en esta ocasión no iba a ocultarle nada—. Tú eres demasiado para mí, no puedo ser nada tuyo porque… No soy suficiente, al menos todavía no... Y probablemente jamás lo sea.

Shizuru, en lugar de decir algo, terminó con la distancia y la besó. La acercó más tomando con fuerza su hombro disfrutando de algo que había estado anhelando desde hace mucho tiempo y que pensó que jamás podría volver a repetir, pero eso no le quitó el enojo con Natsuki por ser tan idiota y le mordió el labio con fuerza provocando que se separara con un quejido de dolor tocándose la boca con una mano.

Se levantó y le dio una cachetada que dejó roja su mejilla. La tomó tan desprevenida que Natsuki no atinó a reaccionar, lo único que pudo hacer fue mirarla con sorpresa.

— ¡¿Qué te pasa, Shizuru?! Me hiciste sangrar el labio y ahora me golpeas…

—Es que más idiota no podrías ser, Natsuki. ¿Cómo te atreves a pensar que no eres suficiente para mí?

— ¡¿Cómo te atreves a pensar tú que no lo eres?! —Contratacó—. Entiende, entre nosotras dos la que más brilla aquí eres tú. Eres una Fujino, tus padres se bañan en dinero y estás acostumbrada a cosas que yo jamás podría darte y si te quisiera sólo para un rato eso no me importaría ¡Pero estoy enamorada de ti! Te quiero… Para toda la vida y me mata la idea de que te llegue a faltar algo por mi culpa.

Adelantó el paso dispuesta a volver a golpearla, pero Natsuki advirtió sus intenciones y detuvo sus brazos, incluso había cerrado los puños ¿Tan molesta estaba que quería darle un puñetazo?

— ¡Pero que imbécil! ¡¿Cómo puedes pensar así?! —le gritó zafándose de su agarre y comenzó a caminar a un lado y otro de la habitación.

Natsuki quería prestar atención porque sabía que era un momento importante, pero verla moverse en ropa interior era una distracción demasiado fuerte como para ignorarla.

—Shizuru, entiéndeme…

— ¡No! —Tenía sentimientos muy confusos, por un lado era feliz de escucharla decir que estaba enamorada de ella y por el otro quería matarla por alejarse a causa de un motivo tan tonto—. ¿Por qué no hablaste conmigo? ¿Por qué no me dejaste decidir a mí si quería estar contigo o no?

— ¡Porque era mi problema! Shizuru, yo nunca he tenido mucho, ni siquiera fui capaz de pagar mi universidad y este apartamento hace tiempo ya que lo hubiera perdido de no ser por Sergay. ¿Cómo podía siquiera pretenderte? —Preguntó al borde de las lágrimas.

Su enojó se calmó al escucharla porque no la justificaba, pero al menos era capaz de entender sus razones y nunca le gustó verla triste. Dejó de lado sus reclamos y se acercó acariciando sus mejillas; dio un beso a sus labios con ternura antes de decir algo.

—Lo entiendo, pero déjame ser parte esta vez a mí también… Te amo, lo sabes y me hace muy feliz saber que me correspondes—respondió—. Danos una oportunidad, podemos intentarlo y ver si de verdad sería tan difícil como dices en lugar de arruinarlo antes de empezar sólo por miedo.

Se quedó callada, seguía con la vista gacha porque no era capaz de darle la cara. Se sentía patética, pero sobretodo libre, porque al fin había podido deshacerse de esa pesada carga, dejar de hundirse a sí misma y contenerse todo el tiempo. Una tímida sonrisa apareció una vez que se hubo convencido de que esta conversación era para bien. Abrazó su cintura y esta vez fue ella quien tomó la iniciativa y la besó cómo había deseado, mordiendo con suavidad sus labios, saboreando el roce de sus bocas y dejando fluir el sentimiento extraño que crecía en su pecho al tenerla entre sus brazos.

La situación comenzó a subir de tono, el beso se volvió más pasional y pronto sintió las manos de Shizuru en su cintura acariciando la piel bajo su blusa antes de que la empujara en la cama. Tuvo una sensación de miedo mezclado con algo más al ver a Shizuru siendo tan asertiva cuando en otro tiempo no era capaz ni de acercarse a más de dos pasos. Quizá porque ahora que sus sentimientos habían sido confirmados se estaba dejando llevar.

La chica apoyó las piernas a un costado de su cuerpo quedando a horcajadas sobre ella y volvió a tocar su abdomen tratando de quitarle la blusa que comenzaba a volverse un estorbo.

—Shizuru, espera… —Pidió entre suspiros sosteniendo su hombro para alejarla unos centímetros—. Yo… No sé si estoy lista para esto.

Verla tan avergonzada le dio ternura y sólo la abrazó. No la obligaría a hacer nada que no quisiera, pero había perdido el control por un momento aun cuando para Natsuki quizá fuera demasiado pronto.

—No te preocupes, vayamos a dormir ¿Sí?

Asintió y esa noche Shizuru durmió, de forma consciente, entre sus brazos con el rostro apoyado en su pecho y con una felicidad que pocas veces había sentido en la vida.

Al día siguiente era el cumpleaños de Yukino igual que el almuerzo que tenía planeado con sus padres, por eso se levantó temprano e intentó estar lista. Era una mañana perfecta, Natsuki ayudaba a Nina a empacar sus cosas y se despidió brevemente antes de salir de la casa.

Se llevó una sorpresa cuando el coche no encendió. Lo intentó una y otra vez sin resultado alguno y todavía se quedó otro rato ahí esperando que el problema se solucionara como por arte de magia.

— ¿Quieres que te lleve? —Preguntó Natsuki asomándose por la ventanilla del copiloto.

—Descuida, tomaré un taxi.

Bajó del auto e hizo una llamada rápida.

—No me supone ningún problema llevarte, sabes —insistió.

—Sigues en pijama, Nat —le dijo con una sonrisa—. Me iré en un taxi y le pediré al chófer de mi familia que me lleve con Mai a tiempo para celebrar a Yukino ¿De acuerdo?

—Si tú lo dices.

La tuvo que dejar ir y Nina no pudo acompañarla al cumpleaños por quedarse a seguir guardando sus cosas. Llegó sola al restaurante y Mai, la más cercana a la puerta, fue la primera en recibirla.

— ¿Dónde dejaste a Shizuru? Creí que llegarían juntas —Preguntó.

— ¡Más le vale venir! —Protestó Haruka llegando hasta ellas.

—Por supuesto que sí, pero llegará tarde porque primero tenía que ir a comer con sus papás.

— ¿Por qué precisamente hoy?

—No lo sé, Haruka —dijo tomando una copa de vino de la mesa—. Puedes preguntarle cuando llegue.

— ¿Están hablando de la víbora esa? No entiendo cuál es el problema, todas las demás estamos aquí ¿No?

—No lo sé, tampoco veo a Mikoto.

—No pudo venir —respondió Mai—. Está de viaje.

—Ya veo.

Nao había llegado tarde, aunque ya llevaba un trago en la mano y se quedó de pie a un lado de Natsuki quién no pudo evitar rodar los ojos por su comentario. Ya a nadie le importaba cómo insultara a su amiga —ni siquiera a la misma Shizuru— y lo veían normal, después de todo, sabían que igual se querían por más que se pelearan.

—En algo tiene razón, Nao, deberíamos comenzar con la fiesta. La festejada sí está aquí —dijo Nat alejándose de ellas para ir con Yukino.

En esos momentos no tenía ganas de lidiar con todas juntas porque, por más que quisiera, extrañaba a Shizuru. Revisó el reloj en la pared y suspiró; todavía era muy temprano.

Por otro lado, Shizuru había llegado a casa de sus padres hace rato y encontró a su mamá en la sala tomando una taza de café. La vio sonreír al percatarse de su presencia y se levantó a saludarla.

—Mi niña, nadie me dijo que habías llegado.

—Entré por mi cuenta —dijo dándole un beso en la mejilla—. No me digas que papá no está aquí.

—Claro que sí. Se encerró en el estudio, dijo que le avisara cuando fuéramos a comer porque tenía algunos asuntos de la empresa que revisar.

Shizuru asintió.

—Iré a decirle que salga.

—Yo me encargaré de que la mesa esté puesta.

Se encaminó al estudio de su padre y tocó la puerta antes de entrar, a pesar de que estaba abierta. Entró y se sentó en una butaca frente a él que había dejado los papeles de momento y llevaba unas gafas en la punta de la nariz que amenazaban con caerse; las acomodó con el dedo índice.

— ¿A qué hora llegaste pequeña?

—Acabo de llegar. Venía a decírtelo para que salgas de aquí y estés con nosotras.

— ¿Acaso crees que me quedaría aquí cuando mi hija está en casa?

—No sería la primera vez —dijo con una sonrisa.

En realidad no estaba molesta, probablemente nada podría arruinar su buen humor después de lo sucedido la noche anterior con Natsuki. Su padre notó su expresión y terminó por reír también.

—Vamos al comedor.

Natsuki veía por la ventana esperando que Shizuru llegara en cualquier momento, pero por las calles no se veía nadie que se le asemejara. El cielo comenzaba a oscurecer y gruesas nubes grises cubrían la vista. Comenzó a ponerse nerviosa y llamó sin poder evitarlo; ella no tardó en contestar.

— ¿Quieres que vaya por ti? —preguntó—. Está oscuro y parece que va a llover.

—Descuida, el chófer va a llevarme. Te lo dije esta mañana.

— ¿Estás segura? Puedo tomar un taxi y…

—Nat, tranquila, estaré bien. —Podría jurar que sonaba divertida—. Llego pronto ¿De acuerdo?

—Bien, te espero aquí.

Suspiró después de colgar. No podía comportarse de esa manera sólo porque estuvieran saliendo… ¿En realidad estaban saliendo? No habían acordado nada parecido, pero confesar sus sentimientos y saber que son correspondidos era suficiente para mantener algo ¿No? Tal vez no una relación pero algo…

Casi se le cae el trago cuando Nao golpeó su hombro haciendo que volteara a verla. Sus mejillas se veían sonrojadas y la sonrisa en su rostro delataba que ya había bebido más de la cuenta. Conociéndola, estaría mintiendo si dijera que eso le sorprendía.

— ¿Por qué te ves tan distraída? Tu víbora llegará pronto, no desesperes.

—No estoy desesperada.

—Pues díselo a tu cara. —Se quedó callada un momento observándola fijamente—. Pareces muy feliz hoy y estoy segura que no es por la bebida, ¿sucedió algo bueno con Shizuru?

Casi se ahoga con el vino y tosió hasta recomponerse.

—No sé de qué hablas.

—Yo creo que aprovechaste rápido la información sobre Reito ¿No es así? —Sonrió con malicia.

—No —dijo con seriedad—. Y no vayas a mencionarlo ante nadie ¿Me oyes?

—Sí, sí.

Miró a través de la ventana una vez más donde la lluvia ya había comenzado a caer, las calles estaban casi desiertas a excepción de los coches que pasaban haciendo resonar las llantas. Era contradictorio el ambiente de afuera con el de adentro donde la música sonaba de fondo opacada por voces que se sobreponían unas a otras.

Los minutos pasaban y comenzó a desesperar, tamborileaba en la copa con los dedos fingiendo prestar interés a lo que Nao decía. No es que quisiera ignorarla, pero Shizuru estaba tardando demasiado y llegó al punto en que volteaba a ver cada vez que escuchaba un auto pasar.

—Nat, por favor, basta.

— ¿Qué? No estoy haciendo…

Su celular interrumpió y se disculpó con un gesto de la mano. No pudo identificar el número, así que contestó todavía con algo de duda.

— ¿Hola?

La copa cayó al suelo haciéndose añicos contra el suelo. Todos los presentes la miraron intrigados y confundidos al ver que se había puesto pálida. Nao y Mai, que eran quiénes estaban más cerca, fueron de inmediato a su lado.

— ¿Qué sucede, Natsuki? —Preguntó Mai tomando su hombro.

—V-Voy para allá —dijo sin responder a su pregunta.

Ahora se encontraba rodeada de sus amigas y las apartó con brusquedad para poder pasar e ir a la puerta. Haruka la tomó con fuerza del brazo evitando que se fuera y sólo consiguió hacerla girar con furia contenida. Se zafó del agarre tomando por sorpresa a los presentes.

— ¡Déjame!

—Natsuki, debes decirnos lo que sucede. ¿Por qué te has puesto así tan de repente?

—Shizuru… —Se le quebró la voz y no pudo continuar.

— ¿Qué le pasó a Shizuru? —Preguntó Mai preocupada.

Natsuki no pudo decir nada, negó con la cabeza y salió corriendo con las chicas tras ella. Mai fue la primera en alcanzarla, no podía dejarla ir así, viéndola tan alterada. La sostuvo del hombro antes de que pudiera subirse a su motocicleta.

—Déjame llevarte, no puedes irte de esa forma. Por favor.

Asintió conforme con su razonamiento y todas entraron a sus respectivos autos pues no estaban dispuestas a quedarse a esperar ahí.

—Al hospital —dijo Nat tapándose el rostro con las manos.

No disimuló su sorpresa, pero tampoco preguntó nada al verla tan abatida. La lluvia fuera seguía cayendo sobre el capó y la desesperación era grande al ver que todos los semáforos parecían odiarla pues no les tocaba ni uno solo en verde.

— ¿Podrías cruzarte el semáforo? No viene nadie —Sugirió.

—No quiero provocar un accidente, Natsuki. Con esta lluvia y la neblina, apenas puedo ver unos metros por delante de los faros.

Chasqueó la lengua y miró por la ventana tratando de abstraerse lo suficiente para no notar el paso de cada segundo resonando en su cabeza. Cuando por fin llegaron fue la primera en bajar y entró corriendo con las demás siguiéndola de cerca. No esperaba encontrarla acompañada; había dos oficiales y Reito, que estaba sentado a un lado de ella, se levantó en cuanto las vio. Shizuru no hizo ningún esfuerzo por moverse, estaba mojada de los pies a la cabeza y el cabello húmedo se le pegaba al rostro, la ropa estaba rasgada en algunas partes como si hubiera tenido un accidente sin contar los rastros de hematomas en su piel.

— ¿Qué haces aquí? —Increpó Natsuki al chico sin poder contenerse.

—Este no es momento para rabietas —dijo él con molestia—. Shizuru me pidió que te llamara, pero como puedes ver, en estos momentos está ocupada.

— ¿Qué pasó aquí? —Preguntó Haruka al borde de la histeria.

—Sobre eso… —Parecía incómodo de tener que hablar de ello—. Tal vez no sea yo el más adecuado para contarles esto, pero son sus amigas y lo sabrán en algún momento, entonces… Intentaron… Hacerle daño y, aunque por suerte no lo consiguieron, ella está bastante afectada. Su chófer resultó herido, pero no es nada grave, estará bien, Shizuru lo mandó a casa mientras los oficiales le tomaban declaración.

— ¿Quién trató de hacerle daño?

Se sentía enojada consigo misma por no ser ella la que estuviera ahí desde el principio, pero sobre todo por haber aceptado un no como respuesta cuando quiso traerla de casa de sus padres.

—Como si yo lo supiera —respondió con disgusto.

Nadie preguntó más, pero por la mente de todas rondaba la misma teoría que no compartieron en voz alta por respeto a una situación tan delicada como la que ahora estaba pasando Shizuru.

— ¿Por qué no están sus padres aquí? —Preguntó Haruka de repente.

—Ella no quiso preocuparlos y me pidió que no les dijera nada.

Cuando por fin los oficiales se despidieron Shizuru se acercó a ellas; para estar tan afectada como lo dijo Reito lo disimulaba bastante bien, pero sólo Haruka y Natsuki que mejor la conocían, advirtieron el leve temblor en sus manos y supieron ver más allá de la fachada de tranquilidad que les estaba mostrando a todos.

—No tenían que venir todas, chicas. Estoy bien.

Natsuki trató de acariciar su brazo a modo de consuelo y no pasó por alto que la chica evadiera su contacto discretamente.

Hablando todas al mismo tiempo era difícil entenderlas y supo que si seguían de esa forma iban a terminar poniendo peor a Shizuru por lo que decidió intervenir, a pesar del rechazo sufrido antes.

—Chicas —dijo para callarlas—, creo que será mejor que lleve a Shizuru a casa.

Quedó viendo a Reito con mirada retadora, esperando si se atrevería a decir algo al respecto, pero él sólo calló.

—Me haría bien descansar.

—Puedes llevarte mi camioneta, mañana paso a recogerla —dijo y le dio las llaves.

—Si es así, ya no tiene caso que estemos todas aquí ¿No? —Comentó Nao—. Cada quién a su casa.

Nadie discutió sus palabras, ni siquiera Reito que miraba preocupado a Shizuru de tanto en tanto. Fue el viaje más silencioso que habían hecho en toda su vida y al llegar ni siquiera la miró; fue directo a la habitación.

—Shizuru… ¿Quieres hablar de…?

—No. —La interrumpió—. Me daré una ducha.

—Pero…

La puerta del baño se cerró de golpe y quedó sola en mitad de la recámara.


Respuestas a los reviews.

Nota de autor #2: Perdón xD

Langely: jaja cuando vi tu comentario pensé "pero que buena intuición" xD Al menos hubo amor antes de lo malo (?)

Setsuna M: Concuerdo en que le hace falta confianza uvu

Gler Lin: jajaj todos pensamos lo mismo sobre Nina y no, al papá no le gusta Nat para su hija. ¡Saludos! UwU

Daphne Parkinson: Perdón! Pero ahora sí les he dado beso (heart) tranquila, yo entiendo esas cosas, igual esta vez fui yo quién tardó en actualizar. Te leo luego :3

Katy Villalobo: Porque era necesariooo jajaj me van a matar con comentarios así xD Saludos :3

Leedoraespectral: ¡Gracias por tomarte la molestia de dejar comentario! La verdad me parece comprensible que ellos dos te caigan mal, a todos les pasa. Ah, sobre eso del short, gracias por decirlo, siempre me tomo muy en serio escribir de la forma más neutral que pueda por lo mismo de que algunas personas prefieren leer una palabra antes que otra. Un abrazo.

Querido invitado/a: Eh... Perdón uwu

Nefi: ¡Ya lo hizo! Por fin ha escuchado sus voces.