Disclaimer: Bienvenidos a fanfiction punto net, donde pueden escribir historias de libros, películas, anime, manga, música, dibujos animados, juegos y algo que entendemos y que se llama Misc, en las cuales si quieren pueden casar a Harry con Voldemort, a Bella con Aro Vulturi, a Naruto con… Inu… bueno, como se llame, a Ash con Píkachu, a Elizabeth Swan con el Kraken, a Coraje, el perro cobarde con Justo, a Zack Martin con el señor Mooseby, a Selena Gomez y a Axl Rose… o como nosotros que casamos a Harry con Ginny… así que, todo dicho, nada de lo que reconozcan nos pertenece… es de J. K . Ronwling… y ¡Dígannos si no somos originales en los disclaimers! Jajajaja… ah, y si… repudiamos a Ginny Weasley. ASÍ QUE SI SON FANÁTICOS O ASPIRANTES A SERLO DE LA PELIRROJA, NO LEAN! NO LEAN! NO LEAN! NO LEAN! NO LEAN!
N/A: Este chap es triste… se trata de Jamie Potter/Sophie Bullstroke. Se enterarán algunas cosas importantes de su pasado y también verán las características de nuestros vampiros… aunque, el porqué se alejó de su vida humana, será más adelante.
Ok, la canción melancólica de hoy es: Someone like you, de Adele… y antes de que le den solo el crédito a los merodeadores, yo hice este chap sola porque, justamente, en vez de disfrutar la nieve y salir a hacer snowboard como ellos en estos mismo instantes, estoy escribiendo para ustedes…en vacaciones… así que, si quieren más chaps, escriban y me darán energías para tomar tiempo de mis vacaciones de verano… (si, en verano de Argentina, viajamos para la nieve de cualquier otro país, odiamos el calor)
Escuchen la canción mientras leen este chap, se siente más lo que ella siente, y si no saben inglés busquen la traducción y luego la escuchan… es hermosa.
Capítulo 10: De situaciones ultra felices, canciones tristes, lágrimas de vampiro y una buena señal del destino…
Era tan predecible. Toda su vida lo había sido y hoy, a nueve años de haberlo conocido, no cambiaba. Era siempre lo mismo. Tocaba la puerta caballerosamente, (nunca entraría a la casa sin tocar aunque sea una vez, incluso si tenía las llaves de la misma, ya que su sangre tan limpia y su educación, -anticuada, según ella- no se lo permitían), esperaba pacientemente en el hall, a ser recibido y del lugar de donde ella venga, ya sea de las escaleras, de la sala, del jardín trasero o la cocina, el le sonreía, y abría sus brazos para que ella se cuelgue en ellos para darle un beso suave y tierno. Uno que a veces quedaba en eso y daba a lugar a conversaciones, o besos que comenzaban con ternura y no terminaban por horas dentro del cuarto de ellos –porque para ella era de los dos-, de la sala de estar, del mismo Hall si no se veían hace mucho… era rutina.
Luego, el se separaría y la miraría con esa mirada gris, cargada de amor, y de calidez, que era solo para ella –y nadie más- y le diría la misma frase.
-Hola, amor.-quien dijo que Sirius Black no podía decirla amor a las chicas, fue porque no lo conocían, o no tanto como Jamie… o no conocían el amor que profesaba a Jamie.
Y como costumbre, ella lo miraría y le diría lo mismo, pero esta vez fue diferente.
Apenas Sirius cruzó el umbral de la casa-su casa- supo que algo andaba mal. La casa no poseía a luz de siempre… o si, pero se sentían nervios…
-¡Amor, llegué!-grita al ver que ella no aparece. Y diez segundos después, sigue sin aparecer, y un nudo de miedo se forma en su garganta. Eran tiempos difíciles y peligrosos, sobre todo para los Potter. Subió las escaleras al cuarto, desesperado, y ni siquiera tocó la puerta cuando entró, ya que antes había oído un llanto ahogado entre almohadones de la enorme cama.-¿Jamie, amor, te sucede algo?- corrió hacia ella y se sentó a su lado, acariciando su espalda, esperando a que el dolor o lo que sea que tenga, se le pase con ello.
Ella lo sintió, sintió cuando el llegó, sintió su magia llenando la casa y su alma… y Merlín sabía cuanto la llenaba.
-¿A-amor?-preguntó ella aún sin querer dejar de abrazar la almohada. Las manos fuertes de Sirius girándola y quitándole la almohada, la hicieron mirar aquellos hermosos ojos grises por primera vez en todo el día. Y como estaba de moda hacerlo desesperar, se lanzó hacia él, llorando como si le hubiesen avisado que su perro JAF había muerto. O peor, su loro Carlos.
El esperó pacientemente a que dejara de llorar, susurrando palabras dulces, luego chistes y varios "te amo", y poco a poco, la intensidad del llanto bajó, como el volumen de un arpa cuando deja de ser tocada y solo se puede escuchar el eco de la cuerda que se mueve microscópicamente, pero es capaz de hacer ruido.
-¿Estás mejor?-preguntó el mirándola a sus ojos avellana con preocupación.
Ella chasqueó la lengua.
-Nunca estuve mal, Sirius.-dijo para su indignación.
-Pues entonces, no creo que te importe decirme por qué estabas llorando como la Magdalena…-dijo el animago frunciendo el ceño.
Ella lo miró confundida.
-¿Los panquecitos son las magdalenas?-preguntó para su incredulidad.- con chocolate y crema…-se relamió los labios, imaginándose, seguramente, aquel postre.
-Céntrate, amor.-le pidió el. Ella volvió a mirarlo confundida.- el llanto desgarrador…
-Ah!-se levantó de la cama y se dirigió al baño.- estoy embarazada.-soltó sin anestesia.
Y por primera vez en la vida del pobre y desterrado Black, alguien lo dejó sin habla, percepción de los demás sentidos y movilidad. Era un ente congelado en una posición incómoda, es decir, a medio levantarse de la cama, mirando algún punto microscópico en el edredón escarlata, con la expresión de quien acaba de enterarse que es padre… Oh, esperen… ¡Sería padre! Y como en las historias cursis y retrógradas, comprobó que la vida si se pasa en un segundo antes tus ojos en situaciones en las cuales la segregación de adrenalina era superior a la normal. Pero no iba a morirse. O si esa era la intención de su prometida, no lo había logrado. Solo un aneurisma. O una fobia a las sorpresas… -¿Sigues ahí, amor?-preguntó ella con el cabello mojado, saliendo del baño con una mínima toalla que escondía su cuerpo.
Sirius, al fin, pudo moverse, no sin cierto dolor, y de un segundo a otro, la estaba besando con emoción contra las puertas del closet.
Ella no se quedaba atrás, y dio un saltito y enredó sus piernas en su cintura, para tenerlo más cerca. Se movieron a los trompicones, tirando cosas al suelo, hasta llegar a la cama, en donde el se deshizo de la toalla y ella de su túnica.
Separaron sus labios, debían de tomar aire, y además, al pobre padre primerizo, le entró el terror por si había aplastado a su pequeño hijo o hija.
-No puedo creerlo, amor, un bebé…-rió el como niño en Navidad.
Ella le sonrió y acarició su mejilla.
-Sorpresa, sorpresa.-canturreó ganándose un beso corto.- me enteré hoy, así que, no puedes quejarte que te enteras de todo por último.
El volvió a reir, como no lo había hecho nunca en su vida.
-Será un rubio de ojo grises…-murmuró el besando su cuello con parsimonia.
-O una pelinegra de ojos avellana amor… o tal vez dos… ¡Oh me imagino si son dos!-se entusiasmo, ignorando los esfuerzos de su prometido por llamar su atención.- le podemos poner como mi mamá… Dorea Black… o como mi papá… Charlus Black… o ¿Oye, qué te parece si usamos nombres de estrellas y constelaciones y toda esa bola que usa tu familia?-le preguntó y no recibió respuesta, porque, el hombre de la casa, estaba ocupado besando más allá de su cuello. Pero ella estaba tan entusiasmada que siguió divagando.- me gusta Pólux… o Arietis..u Orion… o Draco, Draco me encanta… ¿Draco para niño?-Sirius asintió distraído.- Y Polaris, Polaris para niña… siempre me gustaron las estrellas polares…son fascinantes…
-Jamie, amor…-la detuvo Canuto con una sonrisa divertida.- ya cállate que mientras el pequeño Draco no nos de lata, debemos aprovechar el tiempo…
Ella soltó una enorme carcajada, antes de atraerlo hacia sus labios y comenzar a disfrutar del tiempo por delante.
Unas suaves notas musicales se podían oír en todo el bosque prohibido, ese que rodeaba Hogwarts. Rompían serenamente con la calma del paisaje claro del lago negro que se teñía de naranja, dado el juego de escondidillas del Sol y la Luna. Los pájaros, mágicos y no mágicos, detuvieron su canto al escuchar aquella melodía, un silencioso y precioso pedido de ayuda. Un angustioso auxilio, entonado de la forma más suave y perfecta de lo que jamás nadie pudo escuchar.
El canto desolado de un vampiro solitario.
Se dice que los vampiros tienen voz horrible, que no pueden llegar a ver nunca un amanecer. Que eran seres sin alma y sentimientos, inmunes al dolor, al amor… que nada los ataba al mundo. También los muggles decían que todo se explicaba con la ciencia, que las cosas no levitaban si la fuerza de gravedad atraía todo hacia la tierra; que no se podía hacer desaparecer a una persona sin trucos de escapismo, que los magos eran tipos disfrazados, con conejos en las galeras, y las brujas las que hacían daño a las personas.
Tantas cosas, hoy en día se dicen, y es tan incierto como eso de que hay vida en otro planeta.
Porque los magos y brujas existen, escondidos, si, pero existen. Un Wingardium leviosa, podría hacer flotar incluso a la torre Eiffel; los conejos, vivían en galeras, no solo por los hechizos de imperceptibilidad, sino también, por los amplios espacios que estas ofrecían para sus familia.
Y los vampiros si tenían almas… al menos los de la especie de la triste joven que cantaba a orillas del lago, recordando viejos tiempos, con alegría y con la opresión que trae el "jamás volverá a ser así".
-Nunca encontraré a alguien como tu… pero aún así, no deseo nada más que lo mejor para ti…(*)-su susurro retumbó en todo el lugar… como un eco lejano.-lo se, Sirius…-Jamie posó sus manos en su vientre, y lo sintió plano, vacío… como siempre desde que impusieron ese castigo en ella.- seríamos tan felices, cielo…-se rió tontamente, observando la estrella de su hermano, ser la primera en aparecer. Estaba hablando sola, o mejor dicho, le estaba alguien que nunca estaría con ella. No como su corazón le suplicaba.- con mi pequeñito Draco y Merlín sabe cuantos hijos más… hubiésemos podido estar juntos para mi pequeño Harry…-sollozó.- no imaginas la falta que me haces, James… no imaginas el enorme vacío que dejaste en mi corazón cuando te fuiste…-hizo como si limpiase lagrimas en su rostro, lágrimas que no caerían.- Lo lamento, James, yo hubiese podido hacer a la única familia que tenía, feliz, pero todo salió mal…-sonrió tristemente.- recuerdo el rostro de Sirius cuando le dije de Draco… estaba tan feliz… y nuestro bebé… vivió tan feliz con nosotros…-recordó las risitas de su hijo, sus primeras palabras e incluso sus primeros pasos.- Su primera palabra fue papá… como no… pequeño traidor…-rió entre sollozos.- Sirius saltaba en un pié…-se quedó en silencio, contemplando el lago. Y pensó en lo que le había dicho a Severus "Fue un accidente, el no me amaba y yo no lo amaba a él". ¡Qué blasfemia! ¡Era una terrible mentira, la peor falacia que jamás hubo pronunciado! Ellos se habían amado, y lo que habían hecho, lo habían hecho por amor, y Draco era un muestra de ese amor incondicional que se tenían y que ella en ningún momento pudo pronunciar en voz alta a alguien que no sea el. Los Potter, raramente, expresaban sus sentimientos con palabras. Se hacían sentir.
-Pareces cómicamente abstraída, Jamie… eso es extraño viniendo de un vampiro.-escuchó la voz de Severus Snape rompiendo con su camino de pensamiento.
-Soy un vampiro que come, duerme, toma sol y no bebe de sangre humana, Severus…-dijo ella con una sonrisa divertida.- no debería extrañarte si empiezo a divagar todo el tiempo… después de todo, tiempo para pensar es lo que más me sobra…-terminó con amargura.
Severus se sentó junto a ella y sin mirarla, le ofreció una taza de te.
-Piensas en tus tiempos de humana, ¿Cierto?-le preguntó sin mirarla.
Ella soltó un suspiro tembloroso y asintió.
-Cuando todo para mi tenía sentido…-Sirius… el le daba sentido a todo.-cuando era feliz de verdad…
Snape sonrió con amargura.
-Extraño esos momentos, los saludo cuando pasan por aquí en frente…-Jamie soltó una risita divertida y apoyó su cabeza contra el hombro de él. Ambos suspiraron.- tal vez, si no estuvieras tan enamorada de Black, podrías haberme gustado…
Ella sonrió.
-Tal vez, si alguna vez lo olvido, no sea tarde para conquistarme, Severus…-replicó divertida, aunque algo avergonzada por que sabía la magnitud de sus sentimientos para con Sirius.
-Estamos viejos para ligues y citas, Jamie.-repuso él sin mucha emoción, casi con amargura.- nunca fue mi edad, de todos modos…
-Te dije miles de veces que cortes tu cabello cuando estábamos en el colegio, pero no me escuchaste… ajajajajaja…-un acceso de risa le llegó cuando el comenzó a hacérselas en su costado.- ¡Ya, Sev, ya!-chilló y por fin consiguió la paz.
-Ya decía yo que vampiro extraño… incluso tiene cosquillas.-dijo burlón.- ¿Y ahora qué? ¿Tu corazón late?-El momento divertido pasó, lo supo por la mueca mal fingida de dolor en el rostro de ella.- lo siento, nuevamente… estando tu aquí, es normal que meta la pata…
Ella forzó una sonrisa y desvió su mirada.
-Lo que daría yo porque mi corazón latiese…-susurró.- cualquier cosa…
-Tienes una opción.-murmuró él en respuesta.
Ella lo miró con reproche.
-No, no aún Sev, no estoy lista.-dijo con terquedad. La terquedad de un Potter.
-Así romperías el hechizo… tu alma estaría sana y salva y, tu sabes… serías feliz nuevamente…-dijo como si nada.
-¡Sirius ya es feliz, Sev!-dijo poniéndose de pié, rompiendo con al quietud del lago en donde el calamar movió algunos tentáculos reclamando paz en sus sueños.- ¡El no me elegiría nuevamente porque ya ama a alguien! ¡El es feliz!-parecía querer metérselo en la cabeza con cada repetición, porque, en el fondo de su estúpido corazón, una pequeña llama de esperanza le hacía pensar que tal vez, solo tal vez, el la volviese a amar como antes… y que serían una familia de verdad… que por fin se casarían y se rompería el hechizo.- ni hablar, el es feliz, y haré que mi hijo y mi sobrino vuelvan a serlo y luego me iré por donde vine. Las cosas estarán mejor para mi luego de que toda esta locura se solucione.-dijo sin mucho entusiasmo. El sonrió captando el escaso sentido en aquellas palabras. Ella solo pudo pensar un "Mierda!" e intentar hacerse invisible para que no vea el llanto que pugnaba por salir.
-No es cierto, deja de hacer la tontería de siempre Jamie, deja de repetirte lo mismo hasta que debes terminar creyéndotelo.-le regañó el director.- ¡Vuela libre, Jamie Potter! ¡Vuelve a ser la misma insoportable de antes que suspiraba de amor por su perrito! ¡Deja de ser una jodida conformista y lucha por lo que deseas!
-¿Por qué mes dices eso?-inquirió ella ahora, sollozando.
El la estudió unos segundos antes de responder.
-Porque a diferencia de mi, tu tienes a quien te puede ser feliz vivo y con su corazón en tus manos… no lo recuerda…-le atajó antes que pudiese hablar.- pero cuando lo haga te amará por toda tu vida y tu volverás a ser la misma…
Ella se giró.
-No lo creo…. El me odiará por robarle parte de su vida…-susurró.- Severus, quité a nuestro hijo de sus manos… y no moví un solo dedo cuando lo encarcelaron por la muerte de James… ¿Cómo puedes creer que me seguirá amando luego de todo lo que le hice?-inquirió alzando sus brazos y dejándolos caer en señal de derrota.
-Porque te amaba con todo su corazón, Jamie, el… el se desvivía por ti, el…
-El no me recuerda.-dijo tajante, veloz como una rayo, saltó y se adentró en el bosque prohibido.- y no creo que lo haga jamás.
Pero aún así, cuando se fuera, deseaba que el jamás la olvide.
…***o0o***…
No existía. No aparecía en ningún registro ni muggle ni mágico, era una sombra… bueno, al menos las sombras tenían dueños.
Pero ella no.
Sophie Bullstroke ni existía, ni como ser humano, ni como criatura mágica, como si nunca hubiese nacido, o tal vez, como si ese no fuese su verdadero nombre.
Pero Snivelus confiaba en ella, ella era pariente de los Malfoy, ella podría ser hija de Snivellus con una mujer lo suficientemente hermosa como para que ella saque todos sus genes. Su rostro agraciado, que parecía ser nada más que un disfraz, o tal vez sus ojos rojos, ojos que tenían líneas avellanas luego de la enorme segregación de poder hacia Draco y Harry. Su cabello exquisito y largo y esa fragancia tan embriagadora que parecía perseguirla a todos lados… era como un fantasma… algo así como el fantasma de las navidades pasadas. De sus navidades pasadas.
-¿Papá?-la voz de una de sus hijas lo sacó de sus cavilaciones. Alzó la vista de los registros que muy amablemente, Kingsley le había otorgado a préstamo, y vió a su hermosa Sissy entrar a su estudio.-Hola.
Sirius sonrió y abrió sus brazos para que su hermosa hija entrara en ellos, cosa que hizo en cuestión de segundos.
-Hola, cariño…-de su precipitado matrimonio con Polaris, lo que más amaba era a sus pequeñas muchachas, a ambas, tan racionales y tan irracionales, polos completamente opuestos. Sissy tan igual a él, y Rocky tan igual a su madre.
-Mamá está enfadada…-murmuró la chica alzando la vista gris a la de su progenitor.- está triste…
El suspiró.
-No es justo que tengan que soportar esto… ni tu ni tu hermana… pero las cosas en el matrimonio a veces son así…-se encogió de hombros.
-Tu nunca le has dicho que la amas… tal vez por eso este triste…-dijo ella con un tono algo curioso.
Al animago se le hizo un nudo en la garganta. No lo decía porque en el fondo de su corazón, sabía que no era correcto, y la quería, la adoraba, por devolverle la vida, por darle dos hermosas hijas… pero… simplemente decirle te amo, parecía una blasfemia, como si con esas palabras estuviese dañando a alguien más.
-Esas son cosas de adultos, Siena, yo las amo a ti y a tu hermana y eso debería de ser suficiente.-le cortó con algo de enfado.
Sissy lo miró con algo de suspicacia, sin dejarse mojar por sus palabras.
-Yo creo que tienes a alguien ahí…-le puso una mano en el lado izquierdo del pecho.- y aún no ha salido de allí.-dijo con simpleza.- tal vez, antes de seguir dañando a mamá, deberías averiguar quien llena tu corazón, y darle una oportunidad a ese viejo amor… o cerrar ese capítulo para siempre.-se bajó de su regazo y le sonrió antes de salir.- piénsalo, papá…
Salió dejando a un estático Sirius, con el sentimiento de que su hija conocía su corazón, más de lo que el estaba dispuesto a aceptar.
FIN DEL CAPÍTULO.
…***o0o***…
¿Y, qué tal? XD Amé escribir este chap porque pude dejar fluir toda mi cursilería… y esas palabras raras que leo en mis libros de Austen… o de Bronteè… o Shakespeare… o de un libro que leí recientemente, que se llama "One day" es de David Nicholls, si gustan, pueden leerlo.
Bien, ahora, ¿Entendieron algo? Tal vez me dejé llevar y no entendieron nada… temo eso… y si no lo entendieron lo siento… y como adelanto, cada vez falta menos para el caos… mujajajajajajaja! Y cuando el caos llegue con su pelirroja cabellera, entrarán en juego los Carrow nuevamente… y será el acabose! Faltan tan solo dos o tres chaps… nada si seguimos publicando como cada tanto, dos por semana…
Ok, para ponerme contenta y obligarme a alejarme de mi amado elemento, que es el agua congelada, dejen muuuuchos reviews y me dan su opinión, que seguramente el próximo, será el Miércoles… ok? O sábado, si puedo… para la próxima entrega:
El primer partido de quiddich de James.
BESOSSSS! Y LARGA VIDA A LOS MERODEADORES!
(*) Nevermind I find, someone like you.
I wish nothing but the best, for you, too.
(Fragmento de la Hermosa melodía de Adele, Someone like you)
