¡Hola a todos!, lamento la tardanza, en serio, no tengo excusa, pero bueno, me gusta el asunto de las conspiraciones y los secretos así que en este capitulo comenzaran a saberse cosas importantes para el transcurso de la historia, por lo pronto me dejare de palabrería xD y los dejare proseguir con el capitulo, disfrútenlo. ;)


Fuego y hielo parte 2

Odiaba cuando a su hermano se le metía en la cabeza algo, era tan testarudo y ciego como la misma Fionna.

La dulce princesa se encontraba sola en la penumbra en la que su habitación se había convertido en esos momentos, sopesando las posibilidades de tener éxito en la terrible empresa que su querido mellizo estaba por comenzar, analizando cada movida, cada Pro y cada Contra. Pero, por más que analizara las distintas variables del asunto, por más que intentara con mil y un métodos y ensayara mil formulas para que el resultado fuera diferente, siempre llegaba a lo mismo: la masacre total.

Se sentó en la cama mientras cubría su rostro con sus manos. ¿Era demasiado malo pedir un poco de paz? ¿Qué Finn y Fionna no se enteraran de nada y que las cosas siguieran siendo como siempre habían sido? Ella solo no quería que le hicieran daño a nadie, ni a los humanos, ni a los vampiros, ni a ninguno de sus amigos. Sin embargo, la realidad era otra y ya era bastante raro que la alianza de los reinos los visitara así de la nada, después de todo, ¿Qué gran organización secreta tiene tiempo para hacer visitas sociales a los demás reinos?, no, esto era mucho más grande de lo que cualquiera podría imaginar, grande y grave. Lo único que les faltaba era que de la nada apareciera el Litch y amenazara con destruirlos a todos como hizo hace algunos años, cuando Finn perdió su brazo derecho.

Se deshizo de esos pensamientos cuando escucho que tocaban a la puerta, se levanto y la abrió pensando que podría ser Gumball que había olvidado algo, pero lo único que encontró fue a su mayordomo mentita quien retorcía de manera nerviosa su pañuelo.

-majestad, los invitados la esperan en el gran comedor.-

La princesa pego un respingo y se interno en su cuarto para sacar su chal, luego salió emprendiendo la marcha hacia el gran comedor mientras era acompañada por su mayordomo quien no dejaba de retorcer nerviosamente el pañuelo que se había arruinado gracias a las arrugas y el sudor de las manos de mentita. Al ver esto, la rosada chica se detuvo y detuvo a su asustado mayordomo.

-mentita, necesito que me hagas un favor.-

-¿en qué puedo ayudarle alteza?- pregunto mentita con la voz débil y temblorosa.

-dile a los banana-guardias que doblen la seguridad del reino, no quiero ningún inconveniente que pueda alterar a nuestros invitados.-

-si majestad.- dijo el pequeño dulce mientras comenzaba a retirarse, pero fue detenido de nuevo por la mano de la dulce princesa.

-y mentita- hizo una pausa y después continuo con una sonrisa. – Por ningún motivo te aparezcas en la reunión de hoy a no ser que sea una emergencia.- término enderezándose.

-gracias su majestad.- fue lo que respondió el mayordomo mientras ponía en su rostro un gesto de total alivio que le indicaba a la princesa que era el mejor regalo que podía darle.

La rosada chica sonrió levemente y se dio la vuelta para seguir con su camino. A cada paso que daba su gesto se hacía más sombrío y lo único que quería era salir corriendo antes que enfrentarse a todos esos ancianos absurdos con intenciones dudosas y pasados horribles. Así que cuando estuvo en frente de la puerta que le abriría paso a la estancia donde se encontraban, respiro hondo, conto hasta tres y empujo las puertas.

Por un insignificante segundo, maldijo ser la princesa del dulce reino. Hasta las cavernas de la nocheosfera serian como el paraíso comparado con el lugar en el que se encontraba en ese momento. Los ánimos estaban tan caldeados que el aire podía cortarse con un cuchillo, el silencio era sepulcral y los pocos empleados que seguían ahí de pie en espera de alguna orden se encontraban temblando de miedo. Suspiro cancinamente, esa noche, definitivamente seria una de las más largas de su vida.


18/09/2013

Estática.

-¡suelta esa cámara ahora Darwin!- se escucho la voz de un hombre y luego la imagen se aclaro.

-¡déjame en paz Hunson!- respondió el hombre que al parecer llevaba la cámara en las manos.

El hombre que al parecer se llamaba Hunson seguía corriendo por lo que parecía una alcantarilla. Se escuchaban las respiraciones agitadas de muchas personas y sonidos de pasos que resonaban en todo el lugar. Ocasionalmente se veían las paredes temblar y desprenderse una que otra roca de los costados.

Estática.

-¡cuidado!- se escucho la voz de Hunson y luego el estruendoso ruido que produce una granada al estallar.

La cámara se agito violentamente mientras el paisaje era emborronado por un montón de tierra y rocas.

-¡tenemos que volver a las alcantarillas!- se escucho el grito desesperado de quien grababa.-¡nos mataran!- todos ahogaron una exclamación.

-tenemos que seguir, no podemos volver, los soldados del bando enemigo nos vienen pisando los talones.- dijo Hunson que en toda la grabación no había mostrado su rostro.

-¡¿crees que estas personas pueden continuar?!- grito el hombre mientras enfocaba con la cámara a las personas que los seguían. En la imagen podían verse hombres y mujeres de distintas edades.

-tienen que, si quieren seguir con vida.- dijo Hunson para echar a correr en dirección a un gran edificio destrozado.

Estática.

La imagen volvió a enfocarse mostrando esta vez el interior del edificio que a causa de las explosiones se llenaba de escombros. de los hombres y mujeres que momentos atrás habían aparecido, ahora solo quedaban unos tres, que se encontraban llenos de sangre y heridas, y de los demás, ni rastro.

-escuchen, ¿ven esa tienda de discos que se encuentra al otro lado de la calle?- pregunto Hunson apuntando ligeramente hacia afuera mientras que la cámara hacia un acercamiento y enfocaba lo que quedaba de la pequeña tienda.

-adentro hay un pasaje secreto que los llevara a un refugio anti-bombas, yo iré primero y lo abriré, cuando les de la señal ustedes correrán, no se detendrán por ningún motivo, entraran y por nada del mundo saldrán.-dijo Hunson mostrándoles la señal y mirando a cada uno de los individuos que se encontraban allí, mientras que afuera se veían soldados pasar y se escuchaba uno que otro estruendo a lo lejos.

La imagen trato de distorsionarse de nuevo pero cuando nuevamente se aclaro, el camarógrafo y los tres individuos de antes ya se encontraban corriendo hacia la tienda.

La cámara se movía violentamente.

Entraron rápidamente pero antes de que Hunson cerrara la puerta del compartimiento, el camarógrafo enfoco el cielo.

En la imagen se apreciaba un avión de guerra que sobrevolaba el área, primero siguió derecho como si evaluara la situación, dio vuelta y entonces soltó una bomba.

La cámara se movió violentamente y la imagen se distorsiono.

Se escuchaban gritos y llanto, se veía correr a la gente y a los soldados, niños experimentando quemaduras de segundo y tercer grado. La cámara enfoco al camarógrafo que ahora se encontraba tirado en el piso gritando de dolor mientras se sostenía el brazo izquierdo que se encontraba completamente calcinado.

Estática.

La imagen volvió a aclararse, la gente pasaba corriendo, los soldados corrían de un lado a otro, mientras algunos caían muertos al suelo.

El bando enemigo masacraba a quien se cruzaba en su camino sin misericordia alguna.

La imagen volvió a distorsionarse un poco para después mostrar a un Marshall con uniforme de soldado y fusil en mano disparándole a un soldado que se encontraba golpeando a un hombre de mediana edad, rubio, alto y algo robusto. El hombre que ya se encontraba bastante herido, se alejo como pudo hacia el edificio contrario donde se podía ver una mujer embarazada escondida con un niño de unos tres años de edad que tenía un pequeño gorro blanco en su cabeza.

La cámara se movió violentamente.

Quien grababa hizo un acercamiento a Marshall quien se acercaba al hombre y a la mujer, intercambio un par de palabras con el hombre, pero fueron interrumpidos por la mujer quien tenía una expresión de angustia en el rostro y le mostraba al niño que cargaba en brazos. Marshall lo toco y después rebusco en los sus bolsillos para sacar un frasco y entregárselo a la mujer.

Una granada cayó cerca, Marshall les hizo señas y ellos corrieron acercándose a la cámara.

Estática.

Las reacciones en la habitación fueron diferentes, el monarca de la nocheosfera estaba más pálido de lo normal, la reina helada miraba a Fionna quien sudaba frio y temblaba incontrolablemente y cake retorcía nerviosamente sus patas delanteras.

Marshall tomo el control y retrocedió el video dejándolo justo cuando la cámara enfocaba nítidamente a la mujer y al niño que llevaba en brazos.

En la estancia reino el silencio y lentamente miraron a Fionna.

-Fionna…-comenzó la reina helada, pero no termino pues la humana se levanto rápidamente y corrió al baño para vomitar.

Marshall miro en dirección al baño donde se podía escuchar a la humana devolviéndolo todo y luego enfoco su mirada en la pantalla de televisor.

La imagen era de lo más perturbadora, pues la mujer era la viva imagen de Fionna y el niño que traía en brazos era idéntico a Finn.

Fionna volvió con la cara verde, y la expresión de quien acaba de ver la cosa más espantosa de la vida. Se sentó junto al vampiro que al sentir su presencia se estremeció y apago el televisor, la humana al ver dicho acto, cerró los ojos y recostó la cabeza en el hombro de Marshall. Temblaba.
La reina helada por su parte aun no se lo creía, después de todo el video había sido grabado cuando la guerra de los champiñones había estallado, y de eso hace ya mil años. Algo había realmente mal con el pasado de los humanos.

Cake se levanto con gesto nervioso que no paso desapercibido por el rey vampiro, alego que tenía algo que buscar y salió de la estancia.

Fionna la humana suspiro temblorosamente.

Simone y Marshall se miraron mutuamente, después la reina asintió y salió de la habitación.

-Fi- comenzó el pálido chico-tranquilízate, te prometo que vamos a averiguar qué rayos es lo que está pasando.-

La humana abrió lentamente los ojos para mirar fijamente la pantalla del televisor.-esto es mucho más grande que yo Marshy, tengo miedo.-

-no tengas miedo, yo te protegeré.-dijo el monarca de la nocheosfera mientras pasaba su brazo derecho por los hombros de la humana para poder acercarla más a él.

-¿Qué voy a decirle a Finn cuando vea este video?- pregunto completamente angustiada.-¿qué voy a encontrarme después de esto Marshy?, no sé si seré capaz de aguantarlo sola.- termino con la voz quebrada.

El rey vampiro se mordió los labios y con un movimiento rápido cargo a la aventurera para que se sentara a hojarcadas sobre sus piernas para seguidamente abrazarla fuertemente.

-no te preocupes Fi, yo estaré para ti, no dejare que nada te dañe, te lo juro.- dijo el vampiro contra su cabello mientras que la humana lo abrazaba fuertemente.

Mientras acariciaba el largo cabello rubio de Fionna, Marshall recordó la parte del video en la que el intercambiaba un par de palabras con el hombre rubio, y los recuerdos volvieron a él casi de golpe.

Flash back

Caminaba sin un rumbo determinado sosteniendo con fuerza su fusil. Los cuerpos se apilaban por montones, las calles estaban llenas de escombros y casquillos de municiones, la masacre había sido espantosa, pero era solo cuestión de tiempo para que una nueva lluvia de balas se cerniera sobre ellos. Mientras caminaba cautelosamente por un costado de la calle ollo los gritos de una mujer, se escondió rápidamente detrás de una pared y luego se asomo.
Un soldado del bando enemigo estaba dándole una paliza a un hombre de mediana edad que ya tenía varias heridas encima y estaba cubierto de tierra y sangre, al otro lado de la calle, se encontraba una mujer cargando a un niño de unos tres años de edad, gritaba desesperada pidiendo ayuda, la mujer estaba en un estado avanzado de embarazo.

El soldado estaba por dispararle al hombre cuando Marshall llego desviando su disparo.

-¡hijo de puta!- grito el soldado tratando de dispararle al chico que fue mucho más rápido y le dio un solo disparo limpio en el pecho.

-maldito pedazo de mierda.- escupió Marshall para voltear a ver al hombre quien ya se encontraba con la mujer y el niño, se acerco a ellos rápidamente.

-muchas gracias.- le dijo el hombre de cabello rubio e impresionantes ojos verdes sonriéndole radiantemente a pesar de todos los golpes y moretones que tenía en la cara.

-no me agradezca señor, es mejor que se refugien ahora mismo, esto se pondrá feo en cualquier momento.-

-¡Finnick!-grito la mujer acercándose a ellos completamente angustiada.-es Finn aun no le baja la fiebre.- termino mientras le apartaba un poco el gorrito blanco con orejas que estaba un poco sucio y le ponía la mano en la frente.

Marshall imito la acción de la mujer y luego rebusco en los bolsillos de su pantalón, saco un pequeño frasco y se lo entrego a la mujer.

-esto es para la fiebre.-justo cuando el termino de decirlo, callo una granada cerca a ellos haciendo que el edificio temblara y la tierra fuera levantada.

-¡esa escotilla!-grito Marshall haciendo un gesto con la cabeza.-¡escóndanse ahí! ¡Corran!- término alistando las municiones y el fusil.

-¡gracias….!-grito el hombre queriendo saber el nombre de quien le había salvado la vida.

-¡Marshall lee!-respondió el chico en medio del ruido, el hombre sonrió alegremente.

-¡gracias Marshall lee!- grito y echo a correr junto con su esposa y su hijo metiéndose rápidamente y cerrando la escotilla, pateando sin querer una cámara de video que acababa de ser abandonada por quien mantenía la escotilla abierta.

Marshall sonrió, para luego aventurarse al campo de batalla.

Fin flash back

Después de eso había recibido el disparo que le costó su mortalidad y ya no supo nada más de esas personas ni de lo que paso en los días que estuvo inconsciente. Lo que no entendía de todo el asunto era el hecho de que la mujer de aquel hombre se encontraba a su lado en su versión más joven y ruda mientras que en Ooo estaba el niño que cargaba en brazos ese día.

Era iló humanos se habían extinguido en los días de la guerra, los sobrevivientes mutaron o se convirtieron en vampiros, como él. Algo muy malo estaba pasando, y al parecer la gata pulgosa sabía algo del asunto.


Casi sintió pena por la humana cuando la vio correr al baño después de ver tan perturbador video. En ese momento, Ashley comenzó a ser consciente del gran problema que tenían sobre sus cabezas, empezó a replantearse si eso de ayudarle al litch era realmente una buena idea. La alianza de los reinos, fuera lo que fuera, era de cuidado y si se equivocaban entonces todos morirían, y la malvada vampiresa no estaba dispuesta a arriesgar su pellejo de esa manera. Pero por otro lado estaba el litch, ese ser horripilante que la mataría en cualquier momento si no cumplía con lo que le mandaba. Estaba en problemas.

Floto lejos de la ventana antes de que pudieran verla y espero un poco. Vio salir a la gata del castillo seguida de la reina helada, se internaron en el bosque y en pocos segundos se perdieron en la espesura del mismo. Entonces entro en el castillo y se escondió donde nadie pudiera encontrarla. Esperaría a que la humana estuviera sola y entonces se la llevaría, tenía que hacerlo rápido, no tenía ningún tipo de oportunidad frente a Marshall o a la gata así que era mejor hacerlo cuando nadie pudiera evitarlo.


Le había contado todo. Lo de la guerra, lo de la alianza, incluso lo del pacto. No se había guardado casi nada y comenzaba a preocuparse pues el humano aun no decía ni una sola palabra. Tenía esa expresión que tanto odiaba, esa expresión de indiferencia absoluta mezclada con ¨no tengo idea de que me hablas¨.

El humano soltó un respiro y Marcelinne lo contuvo.

-así que….-comenzó.- ¿se supone que no debo estar vivo?-pregunto como quien no quiere la cosa.

Marcelinne solo asintió.

El humano adopto una expresión entre pensativa y seria, como si no se acabara de creer todo lo que acababan de contarle.

-lo siento Finn, no sé bien que es lo que pasa, incluso cuando nos mandaron a matarlos no nos dijeron porque y…-la monarca enmudeció bruscamente cuando se dio cuenta de lo que estaba diciéndole.

-¿Qué ustedes iban a hacer qué?- el aventurero prácticamente escupió la pregunta.

La reina vampiro palideció aun más y a causa del nerviosismo comenzó a pasear la mirada por toda la habitación sin detener ni una vez sus ojos en los del humano.

-respóndeme Marcelinne, les ordenaron matarnos ¿no es así?- pregunto el humano en un tono demasiado furioso como para ser ignorado.

A Marcelinne se le aguaron los ojos. Pero no iría a llorar después de haberle soltado algo así, ese era más el estilo de Bonnie bell. Así que respiro profundo para poder calmarse un poco.

-nuestro padre lo ordeno, dijo que si lo hacíamos entonces no tendríamos que hacernos cargo de la nocheosfera ni lidiar con la alianza de los reinos.-

Finn ensombreció el rostro.

-¿Cuándo planeabas decírmelo? No, la pregunta real es ¿Cuándo pensaban hacerlo?- dijo mientras le mandaba una de las miradas mas gélidas que tenía en su repertorio de ¨mas te vale que me des una buena explicación o estarás en problemas¨.

-nunca.- dijo sorprendiendo al humano y sorprendiéndose de su propio cinismo al momento de contestar, así que antes de que Finn pudiera decir algo, se apresuro a explicarse.

-mira, se nos pidió que los ubicáramos y los matáramos, así que si, no fue del todo casual el que hayamos llegado a sus vidas en la época en la que aun eran niños, a Marshall le costó mucho mas encontrar a Fionna, pero ese no es el caso.- dijo Marcelinne de manera apresurada mientras era observada fijamente por el humano quien tenía una perfecta ¨poker face¨ en su rostro.

Así que prosiguió.- por supuesto, nos dieron un límite de tiempo, teníamos un mes. Pero el mes pasó y no teníamos avances, desaprovechamos todas las oportunidades que se nos presentaron, así que cuando nuestro padre mando a otros a asesinarlos, nos interpusimos. Pero la situación empeoraba y no sabíamos que hacer, así que optamos por lo más estúpido.-

-y lo más estúpido fue….-dijo el humano dejando sin concluir la frase.

-hablar con nuestro padre. Le rogamos que no los matara, le dijimos que ustedes son indefensos que no podían hacerle daño a nadie, así que él nos propuso un trato.-

-¿qué clase de trato?- pregunto el aventurero seriamente.

-uno simple, uno en el que ganáramos todos. El no los mataría, pero a cambio teníamos que mantenerlos vigilados, no podíamos decirles absolutamente nada de la alianza de los reinos, y teníamos que tomar el mando de la nocheosfera cuando él se retirara. Aceptamos sin dudar.- termino la vampiresa mirándolo expectante, esperando alguna reacción del humano.

Por su parte Finn el humano se quedo mirándola fijamente, procesando todo lo que le acaban de decir. Abrió la boca varias veces pero no pudo formular palabra alguna, sus expresiones iban desde el desconcierto hasta la rabia.

-siempre has querido estar lejos de la nocheosfera, ¿Por qué aceptaste algo así?- pregunto el humano mirándola como si no pudiera imaginarse el motivo que la impulso a hacer semejante trato.

-lo hice porque valía mas tu vida que lo que yo quisiera hacer con el resto de la mía. Es increíble que en serio no supieras el porqué.- dijo Marcelinne sonriéndole de medio lado.

El humano la miro y entendió a lo que se refería, si él hubiera estado en la misma posición de la pálida chica, hubiera hecho lo mismo. Así que se relajo un poco y paso a cosas más importantes.

-entiendo.- dijo y le sonrió tiernamente.- así que ahora el problema es la alianza de los reinos.-termino queriéndose asegurar de lo que le había dicho la monarca de la nocheosfera.

-si.- dijo marcelinne adoptando una expresión seria.-debes esconderte hasta que se marchen.-

-¿Qué pasa con fionna? Ella está en camino, no sabe que ellos están aquí, de hecho creo que nadie le ha dicho nada de lo que está pasando.- término con expresión preocupada.

-pues, con suerte, para cuando llegue ellos se habrán ido.- dijo la monarca de la nocheosfera sin mucha convicción.

El aventurero no dijo nada más. No quería desconfiar de marcy, la amaba demasiado, así que para él, desconfiar de ella era como desconfiar de sí mismo, pero seguía con la sensación de que no le estaban diciendo todo, solo esperaba estar equivocándose.


Estaba asustada. Ya era demasiado malo que fionna decidiera que era buen momento para ponerse existencial y poner a todos en peligro por irse a buscar lo que no se le ha perdido como para que apareciera ahora este video que la ponía en evidencia a los ojos del vampiro. Porque si, Marshall lee había notado que algo andaba mal y no demoraría en preguntarle.
Mientras cake divagaba en sus temores, la reina helada la miraba de forma inquisidora, a leguas se notaba que sabía algo y considerando como estaban las cosas, no sería malo indagar un poco.

-Cake.- llamo la mujer.

La gata dio un salto y con voz rasposa respondió.- ¿Qué?-

-tú sabes algo ¿no es así?- al grano, sin rodeos de ningún tipo.

La gata tembló.-no se dé que me habla.- se retorció las patas con nerviosismo. Simone la evaluó por un momento y llego a la conclusión de que, por lo menos directamente, no le diría nada.

-ok, no te presionare, pero si no te calmas, entonces fionna no tardara en descubrirte.- le advirtió serenamente para luego apretar mas el paso.

Cake fue incapaz de responder nada. Tenía razón, sería mejor que se relajara hasta que viera la manera de decírselo sin que su relación saliera perjudicada.

(…)

¡Pero se engañaba horriblemente! Era obvio que saldría perjudicada, no podía llegar de buenas a primeras y soltarle toda la verdad y encima esperar a que se lo tomara con calma y le dijera algo como ¨vale cake, no te culpo por ocultarme tan importante verdad durante toda mi vida, por cierto ¿desayunaremos tocino hoy?¨, no, las cosas saldrían mal, no hay manera de que le perdone ocultarle tan importante verdad.

No quería ni pensar en la expresión de los humanos cuando lo supieran.


Si habia algo que odiaba hunson abeeder, era esconderse como una rata asustadiza. Pero, por el momento no tenia mas opciones. Habia escapado del calavoso donde lo tenía el litch con bastante esfuerzo. Quien diria que la alta seguridad de sus mazmorras le jugaria en contra. El arcaico vampiro se encontraba en los volcanes azules de la nocheosfera, uno de los lugares mas inaccesibles de todo su reino, ningun demonio que haya tenido la osadia de ir alli habia regresado para contarla. Era el lugar perfecto para recuperarse sin tener desagradables sorpresas.

El lugar perfecto para esconderse del litch.

Sin embargo, algo no encajaba en el rompecabezas. No se explicaba cómo había regresado el litch, pues sabía de sobra que se había convertido en bebe en el incidente en el que Finn el humano se había encontrado con su padre y había perdido el brazo. Se había quedado sin poderes, completamente inofensivo. Alguien tuvo que traerlo de vuelta, alguien que supiera de la existencia de los humanos y los quisiera fuera del camino.

¿Pero quién?


Había papeles tirados por todas partes. Cuando Jake llego a la casa de sus padres la encontró en ruinas. Al parecer alguien había estado ahí antes, pues el visitaba la casa periódicamente sin que Finn o Jeremy se enteraran y siempre la encontraba como la había dejado en la visita anterior. Quien sea que había estado ahí, no puedo encontrar lo que sea que estuviera buscando, y considerando el lio en el que estaban por meterse, eso simplemente era demasiado bueno.

Pero para cerciorarse, rápidamente levanto una tabla que estaba suelta en el suelo. Soltó un suspiro de alivio cuando vio que el paquete lleno de polvo y telarañas a causa del paso del tiempo aun seguía en su lugar. Luego miro a su alrededor.

Definitivamente era una pena. El había estado cuidando de esa casa desde que sus padres murieron, siempre la visitaba una vez al mes. Quitaba el polvo, acomodaba las fotos de la familia, revisaba que cada documento estuviera en su lugar, que nada faltara y cuando terminaba volvía a la comodidad del hogar que ocupaba junto a Finn. Era una actividad de la que ninguno de sus hermanos sabía, pues si bien era cierto que Jeremy sabia de aquel secreto que encerraba el pasado del humano –secreto del que él no sabía nada- había decidido mantenerse alejado y hacer como si no supiera nada del asunto. A saber que tan extraño era ese que nadie había querido decirle.

Miro fijamente el paquete que tenía en sus manos.

Flash back

El cielo azul estaba completamente despejado de nubes. Jeremy y Jake se encontraban solos en casa ese día, así que para pasar el tiempo habían decidido salir al jardín a jugar. Sus padres, Margaret y Joshua, les había dicho que no tardarían, que estaban en una misión de reconocimiento o algo así. La mente de los pequeños cachorros era demasiado inquieta como para poder centrarse en una sola cosa, así que cuando se lo dijeron, al mismo tiempo celebraban porque podrían robar un par de galletas sin que su querida madre se diera cuenta.

-¡Jake, mira en lo que puedo convertirme!- dijo Jeremy con emoción mientras tomaba la forma de un tigre.

-¡un tigre! ¡Es genial!-dijo Jake dando pequeños aplausos con sus diminutas manitas. Acto seguido salto al lomo de su hermano para gritarle:

-¡vamos a dar un paseo!- Jeremy se rio.

-¡sostente de donde puedas!- dijo para ponerse a saltar en la copa de los arboles que rodeaban el jardín de la casa.

-¡niños! ¡Ya llegamos!- se escucho desde el interior del hogar.

-¡papi!- dijeron al unisonó los dos cachorros mientras bajaban de los arboles.

Una vez en el suelo, ambos niños –Jeremy ya había vuelto a su forma original- corrieron hacia la puerta trasera de la casa, pero antes de que pudieran entrar, Joshua salió y los recibió levantándolos del suelo, beso a cada uno en la frente y luego se adentro en la casa donde lo esperaba su esposa.

Jake lo noto primero.

-¿Qué es lo que estas cargando mami?- pregunto viendo el pequeño bulto que traía Margaret en brazos.

Margaret miro a su esposo con seriedad antes de responder. Se agacho y con cuidado destapo el bulto que llevaba para que su hijo pudiera verlo mejor. Jeremy que también se había acercado, puso una expresión extraña en su rostro y pregunto: -¿Qué es eso?-

-esto, es un niño.- dijo Margaret dulcemente.

-eso no es un niño mami, no es como nosotros.- dijo Jake tratando de corregir a su madre.

-no, pequeño Jake, el es un niño humano.- dijo mientras le acariciaba la cabeza.

El cachorro hizo un gesto extraño. Después de todo el no tenía idea de que carajos era un niño humano.

-¿Cómo se llama mami?- pregunto Jeremy mientras le picaba la mejilla con el dedo.

-se llama Finn cariño.- dijo y entonces el pequeño humano abrió los ojos.

/

El tiempo paso y los dos cachorros se hicieron lo suficientemente mayores como para reemplazar a sus padres en las misiones más o menos inofensivas. Ese día habían salido apresuradamente de la casa y Jake había olvidado un par de cosas, así que le pidió a Jeremy que lo esperara y regreso a su casa a paso rápido.
Aprovecho que la puerta estaba abierta –pues a su madre siempre le gustaba dejarla abierta en los días calurosos- y entro rápidamente dirigiéndose a la sala, donde encontró a su padre en el piso infraganti guardando un paquete de lo mas sospechoso en un compartimiento que había en las tablas del piso.

-¿Qué estás haciendo, papá?- pregunto desconcertado el perro.

Joshua se puso pálido y dejo caer el paquete.

-¿papá?- insistió Jake.

El jefe de la familia suspiro angustiado. Abrió la boca para poder negarlo, pero no puedo emitir sonido, trato de esconder el paquete pero Jake ya lo había visto. Tendría que decirle la verdad, a él y a Jeremy.

Fin flash back.

Al llegar a casa después de la misión que les había encomendado su padre, hubo una reunión familiar. Finn jugaba en el jardín ese día. Jake esperaba que su padre les contara toda la verdad pero lo único que les dijo fue que el paquete era importante y no debía abrirse por ningún motivo. También les dijo que Finn –quien en ese entonces tenía 5 años- no debía saber de la existencia de dicho paquete, jamás. Luego se encerró en su despacho junto a Jeremy. Recordaba que cuando lo vio salir, estaba pálido y que cuando le pregunto si estaba bien el solo respondió:

¨-jamás volveré a estar bien.-¨

Le entro curiosidad. El jamás había abierto el paquete.

Así que con cuidado, quito las cuerdas y destapo el paquete.

Por un momento miro el contenido completamente desconcertado, pues había una foto y una cinta de video que ponía los nombres de los humanos. Tomo la foto y la observo largamente y cuando al fin fue capaz de identificar las personas que estaban posando para la cámara, abrió los ojos desmesuradamente.

En la foto se encontraba una Fionna más grande cargando una pequeña bebita durmiente junto a un hombre que, si no fuera por sus ojos verdes, diría que es Finn de unos veinticinco años de edad. Pero lo verdaderamente aterrador, era encontrarse con su hermano a la corta edad de tres años –edad que ya tenía cuando sus padres lo encontraron y lo trajeron a casa- sonriendo alegremente para la cámara.

Envolvió todo de nuevo en el paquete y se lo guardo. Rebusco mas en el destruido despacho de su padre y luego salió de la casa para, seguidamente, prenderle fuego.

Tenía que volver con Finn rápidamente.


No había trascurrido ni una hora desde que la cena empezara y la dulce princesa ya estaba fuera de sus casillas. Los malditos ancianos no pronunciaban palabra alguna a no ser que fuera para criticar sus modales y los de su hermano en la mesa o el sabor de la comida, la cual para ellos estaba perfectamente horrible. Sentía que en cualquier momento gritaría y los echaría a patadas. La servidumbre miraba con temor como su cara adquiría un tono más colorado cada vez que alguno de los ancianos abría la boca.
Por su parte, Gumball comía silenciosamente mientras miraba a cada uno de los ancianos atentamente. Nunca antes los había visto, pues ellos no se dedicaban a hacer vida social en los demás reinos. De hecho, nadie nunca había visto a ninguno de sus integrantes. No sabía si sentirse afortunado o desdichado por tenerlos en frente. Así que empezó a preguntarse porque, de la nada, decidieron visitarlos. Bonnie bell quien también se preguntaba lo mismo, con fingida cortesía hizo la pregunta que rodaba la cabeza de la mayoría de los comensales en la estancia.

-espero que no piensen que los estoy echando de mi reino.- comenzó con voz tensa sin dirigirse a nadie en particular.- pero, puesto que no han expuesto el motivo de su tan agradable visita, me gustaría ser la primera en preguntar que los impulso a visitar mi reino.- termino con falso tono dulce.

Gumball se atraganto con su propia saliva al ver el atrevimiento que tuvo su hermana. Pero lejos de responder directamente, el individuo más anciano solo se limito sonreír y responder de manera grosera.

-majestad, no pretenda hacernos hablar frente a esta gentuza. La plebe ni siquiera merece respeto, ¿Por qué razón debería tratar tema tan importante frente a ellos?- termino con una sonrisa torcida y malvada mientras bebía un poco de su copa de vino.

Los sirvientes, lejos de ofenderse por aquel comentario tan despectivo, temblaron en su sitio y miraron con suplica a la dulce princesa quien se había puesto roja de la ira hasta la raíz del pelo. Odiaba cuando despreciaban a sus súbditos solo por no ser de la realeza o tener tantas riquezas como cualquier noble. Si algo se podía decir de ella como gobernante, era que ninguno de sus súbditos pasaba necesidades, ella misma se encargaba de eso, por tanto no eran unos plebeyos como el vejete decía. Gumball también se quedo mirándola con temor, pues esperaba que en cualquier momento su hermana estallara y los mandara a la horca por su grosería, pero, sorprendiendo a todos, la dulce princesa tomo aire y suspiro sonoramente.

-entonces, los invito a mi despacho después de que terminen. Gumball ven conmigo, necesito tratar unos asuntos contigo antes de reunirnos con nuestros invitados.- dijo la monarca del dulce reino levantándose con aparente serenidad.

Gumball no se atrevió a contradecirla y después de hacer una leve reverencia hacia los integrantes de la organización, la siguió fuera de la estancia.
Ya estando en el despacho de su hermana fue que el dulce príncipe se atrevió a pronunciar palabra.

-te lo estas tomando mejor de lo que esperaba, incluso a mi me irrito ese espantoso insulto contra la gente de tu reino.-dijo Gumball nerviosamente.

La dulce princesa no respondió, solo tomo el portalápices rosa de porcelana que tenía en su escritorio, le dio vuelta en su mano mientras lo observaba fijamente, para después, con una fuerza que nadie le conocía –a excepción de Finn, Jake, su hermano, y su mayordomo- lo lanzo contra la pared haciéndolo pedazos.

El peli rosado chico tembló en su lugar al escuchar el ruido que provoco el objeto al romperse.

-¿te parezco calmada?-pregunto retóricamente de manera peligrosa mientras tomaba la lámpara y la lanzaba contra la puerta.-¡quiero verlos arder en las llamas de la nocheosfera! ¡Malditos! ¡Infelices!- término gritando mientras le daba una patada a su silla haciéndola girar con violencia.

Gumball solo suspiro con cansancio, después se acerco a ella y le paso un brazo por los hombros mientras recibía una furiosa mirada departe de la rosada chica.

-cálmate, si sigues así, destrozaras tu despacho, y puesto que tenemos una reunión importantísima en los próximos cinco minutos, considero que es mejor que lo destroces después.- dijo mientras la soltaba para detener la silla que se había quedado girando y procedía a recoger los pedazos de los objetos rotos para botarlos a la basura.

La dulce princesa lo miro y suspiro. Después de todo el tenia razón, así que procedió a ayudarle y una vez que estuvo en condiciones de recibirlos los mando a llamar con un sirviente.

Momentos después tuvo a los diez representantes de la alianza de los reinos en su despacho. Los ánimos se caldearon de inmediato y la estancia se sumió en silencio total. Gumball, quien se encontraba de pie al lado derecho de la dulce princesa que estaba sentada detrás de su escritorio, observaba a los ancianos. Cada uno era imponente y peculiar a su manera, pero sin duda quien más lo intimidaba era el anciano más viejo de todos, pues a pesar de estar calvo y ser menudo, tenía una expresión de pura maldad en el rostro.

El silencio se prolongo un poco más hasta que la dulce princesa decidió ser la primera en hablar.

-¿y bien? ¿Qué los trajo a mi reino, señores?- pregunto de manera seria Bonnie bell.

El más anciano fue quien hablo por todos los demás.-tenemos dos razones su majestad.- comenzó- la primera, es que queremos que elija un individuo para que entre en la organización.-

-¿y la segunda?- pregunto el dulce príncipe incitándolos a seguir.

-el pacto se ha roto, tenemos evidencia de que existen humanos vivos.-


Marshall lee observaba atentamente cada movimiento que hacia Fionna la humana quien entrenaba a las afueras del castillo. Apenas se había calmado había decidido salir para practicar sus técnicas de combate, pero él la conocía lo suficientemente bien para saber que su única motivación no era solo el ejercicio físico. Siempre que estaba angustiada, triste o enfadada, salía a para dar patadas en el aire o practicar con su adorada espada, decía que le ayudaba a pensar.
La miro por unos minutos más y luego se retiro de la ventana. Tenía que buscar a la gata pulgosa, así que anduvo vagando por el castillo hasta que la encontró en un pequeño balcón en la segunda planta que dejaba ver el exterior donde practicaba Fionna, se acerco sigilosamente y poniendo cara de demonio llamo a la gata.

-Cake.- la gata volteo y cuando lo vio soltó un grito que perfectamente pudo escucharse por todo el globo terráqueo.

La humana quien estaba concentrada en lo suyo, se sobresalto, pero cuando vio de que se trataba todo el asunto, rio y siguió entrenando.

-maldito chupa sangre, casi me matas del susto.-dijo la gata entre dientes mientras le daba un fuerte pellizco al vampiro.

-esa era la idea.- dijo el monarca de la nocheosfera mientras sonreía socarronamente.

La gata chasqueo la lengua y dirigió su vista al entrenamiento de la humana. Marshall noto que no estaba riñéndole como acostumbraba y entonces lo confirmo. La gata pulgosa sabía algo del asunto del video. Así que, se acomodo en el aire de manera que pareciera que estuviera recostado en una hamaca y cerró los ojos, espero unos minutos y entonces la llamo.

-Cake.-

La gata frunció el seño. El no la llamaba por su nombre a no ser que fuera importante.

-¿Qué quieres?-respondió de mala gana.

-hay algo que quiero preguntarte.- dijo de manera relajada el vampiro aun sin abrir los ojos.

La gata adivinando lo que quería decirle, se alarmo.- ¿a si? Escúpelo.-

El vampiro dejo de flotar para poner los codos en la baranda de aquel balconcito y mirar atentamente a Fionna quien ahora descansaba bajo la sombra de un árbol.

-¿Qué sabes del video?- pregunto sin mucho tacto haciendo que cake comenzara a temblar a causa del nerviosismo.

-no puedo decírtelo Marshall, no es tan sencillo.- dijo cake en tono lúgubre.

-no se trata de que sea sencillo, no es el momento para guardarse nada, pulgosa.- dijo el vampiro de manera seria.

-no sé como vaya a reaccionar si se lo digo.- dijo mientras se pasaba las pata delanteras por la cara en un gesto de absoluto desespero.

El rey vampiro miro a la gata y después a la humana. Sabía que tenían una excelente relación de hermandad basada en confianza, así que el hecho de que Cake escondiera algo a su hermana ya era bastante malo. Por su parte la gata, sentía que se le atoraba en la garganta la verdad. Era una carga tan pesada que sentía adolorida su espalada, pero igual no dijo nada.

-creo que el cómo reaccione, es el menor de nuestros problemas.- dijo Marshall lee sin despegar la mirada de la humana.

Cake lo miro.-¿la amas?-

El pálido chico se sonrojo pero no cambio de expresión.-es una pregunta estúpida, bola de pelos.-

Cake respiro profundo.

-la encontramos en un laboratorio abandonado, estaba en una capsula de criogenia junto a Finn quien en ese entonces tenía solo tres años.- el vampiro la miro con asombro, la gata continuo apresuradamente.

- nuestro padre trabajaba para la organización, me pidió que lo acompañara a esa misión, dijo que necesitaba testigos. El propósito de dicha misión; recuperación y destrucción de la evidencia.-dijo cake mientras la voz comenzaba a quebrársele.-pero mi padre no pudo matar a esos niños.-continuo.- así que robo las bitácoras de las investigaciones, al parecer experimentaban con ellos. Mi padre y los padres de Jake, se dividieron la información así como los niños, con la promesa de que la organización no se enteraría de que los humanos no se extinguieron en la guerra. La idea era que vivieran sus vidas sin saber nada del asunto. Por Glob, se suponía que ellos no debían conocerse jamás.- dijo cake comenzando a sollozar.

Marshall la miro perturbado.

-¿y cómo me explicas lo del incidente que tuvo Finn con su padre?-pregunto el vampiro sin entender lo que la gata le decía.

-ese no era su padre, engañamos a Finn para que en un futuro no hiciera lo mismo que está haciendo Fionna ahora.- respondió mientras miraba a la humana quien se levantaba para seguir su entrenamiento

En serio trato de ser comprensivo, ponerse en el lugar de la pulgosa, pero simplemente monto en cólera.

Cake sollozo más fuerte.


Para que vean que la gata también tiene sus guardados jajajajajaja, ok no, no prometo nada para el próximo, siempre les digo que lo subiré rápido y acabo haciéndolo meses después -_- así que tenganme paciencia y déjenme reviews, eso me motiva a seguir adelante :) espero que les haya gustado, sin mas por el momento, ¡no leemos! :D