Era increíble lo que un partido hacia en los chicos. Tuve que salvar a Harry de varias zancadillas y empujones
Me volví su guardaespaldas personal puesto que Wood estaba preocupado por la integridad de su buscador. Además estaba la apelación de Buckbeak y las múltiples tareas previas a los exámenes
Admitía que los exámenes me preocupaban puesto que la teoría que conocía era más bien magia demasiado avanzada y lo más sencillo lo sabía de forma más práctico; en pocas palabras era mala en teoría de magia de magos
Durante la noche previa al partido algo me despertó… no sabría decir que, era más bien un presentimiento. Abrí la ventana del dormitorio y me trepe en el alfeizar de la ventana para mirar los alrededores
Llame a mi escoba desde el baúl y me subí quedando suspendida a un lado de la ventana para cerrarla con suavidad para no alertar a las demás. Explore los terrenos desde arriba fijando mis sentidos y seguí un rastro mágico que no conocía cerca de los bosques
Levante la mano invocando unas llamas blancas que iluminaron el lugar y lo inspeccione cuidadosamente. Las llamas caminaron entre los árboles y solo encontré al gato de Hermione que se erizo corriendo hacia el castillo
– Sé que andas por ahí – dije a la nada – no te atrevas a acercarte a Harry o te arrancare el corazón yo misma
…
A la mañana siguiente, baje a desayunar temprano mientras tomaba mi bufanda de Gryffindor y agitaba la varita sobre esta para convertirla en algo más grande en el estadio
– Deberíamos bajar ya – dijo Hermione
– Creo que con eso basta – dije sonriendo y guarde mi varita tomando la bufanda en mis manos – espero le guste a Harry
– Seguro que si – dijo Hermione
Caminamos juntas al estadio y nos sentamos en las gradas a esperar a los jugadores. Teníamos que obtener más de 200 puntos para ganar puesto que esa era la ventaja que nos llevaba la casa de Slytherin, antes de atrapar la snitch debíamos obtener 50 puntos marcados
– Ahí salen – dijo Hermione
– ¡Y aquí llegan los de Gryffindor! – comentó Lee Jordan, que hacía de comentarista, como de costumbre - ¡Potter, Bell, Johnson, Spinnet, los hermanos Weasley y Wood! Ampliamente reconocido como el mejor equipo que ha visto Hogwarts desde hace años
Sonreí y arroje la bufanda, este brillo intensamente en el aire y aumento de tamaño formando una gigantesca bandera roja con un león dorado atacando a una serpiente plateada, la bandera al sacudirse saco destellos al cielo. El sol fue cubierto por una nube esponjosa y todos los Gryffindor gritaron con más emoción
Jamás había hecho magia tan elaborada y noble. Me era agradable y me hacía sentir poderosa al poder controlar las condiciones climáticas
– ¡Y ahora entra en el terreno de juego el equipo de Slytherin, encabezado por su capitán Flint! Ha hecho algunos cambios en la alineación y parece inclinarse más por el tamaño que por la destreza
Tenía razón, el menos corpulento era Malfoy y no destacaba junto a los inmensos de sus compañeros
Flint, el capitán de Slytherin, y Wood se aproximaron y se estrecharon la mano
El silbato quedó ahogado por el bramido de la multitud, al mismo tiempo que se levantaban en el aire catorce escobas.
– Y Gryffindor tiene el quaffle. Alicia Spinnet, de Gryffindor; con el quaffle, se dirige hacia la meta de Slytherin. Alicia va bien encaminada. Ah, no. Warrington intercepta el quaffle. Warrington, de Slytherin, rasgando el aire. ¡ZAS! Buen trabajo con la bludger por parte de George Weasley. Warrington deja caer el quaffle Lo coge Johnson. Gryffindor vuelve a tenerlo. Vamos, Angelina. Un bonito quiebro a Montagne. ¡Agáchate, Angelina, eso es una bludger! ¡HA MARCADO! ¡DIEZ A CERO PARA GRYFFINDOR!
Angelina golpeó el aire con el puño, mientras sobrevolaba el extremo del campo. Entonces el capitán de Slytherin salió de la nada y Angelina casi se cayó de la escoba cuando Marcus Flint chocó contra ella.
Un momento después, Fred Weasley lanzó el bate hacia la nuca de Flint.
La nariz de Flint dio en el palo de su propia escoba y comenzó a sangrar.
– ¡Basta! – gritó la señora Hooch, metiéndose en medio a toda velocidad - ¡Penalti para Gryffindor por un ataque no provocado sobre su cazadora! ¡Penalti para Slytherin por agresión deliberada contra su cazador!
La señora Hooch pitó y Alicia retrocedió para lanzar el penalti.
– ¡Vamos, Alicia! – gritó Lee en medio del silencio que de repente se había hecho entre el público – ¡SÍ, HA BATIDO AL GUARDAMETA! ¡VEINTE A CERO PARA GRYFFINDOR!
Flint voló hacia delante para ejecutar el penalti. Wood estaba delante de la portería de Gryffindor; con las mandíbulas apretadas.
– ¡Wood es un soberbio guardameta! – dijo Lee Jordan a la multitud, mientras Flint aguardaba el silbato de la señora Hooch - ¡Soberbio! Será muy difícil parar este golpe, realmente muy difícil... ¡SÍ! ¡NO PUEDO CREERLO! ¡LO HA PARADO!
Todas las gradas aclamaron a Wood y la bandera ondeo con fuerza mientras seguía llevando destellos al cielo para mantener esa nube sobre el cielo
– Gryffindor tiene el quaffle, no, lo tiene Slytherin. ¡No! ¡Gryffindor vuelve a tenerlo, y es Katie Bell, Katie Bell lleva el quaffle! Va rápida como un rayo... ¡ESO HA SIDO INTENCIONADO!
Montague, un cazador de Slytherin, había hecho un quiebro delante de Katie y en vez de coger el quaffle, le había cogido a ella la cabeza. Katie dio una voltereta en el aire y consiguió mantenerse en la escoba, pero dejó caer el quaffle.
El silbato de la señora Hooch volvió a sonar; mientras se dirigía a Montague gritándole. Un minuto después, Katie metía otro gol de penalti al guardameta de Slytherin.
– ¡TREINTA A CERO! ¡CHÚPATE ÉSA, TRAMPOSO!
– ¡Jordan, si no puedes comentar de manera neutral...!
– ¡Lo cuento como es, profesora!
De pronto Harry viro a un lado del campo y Malfoy lo siguió. Revise velozmente el estadio y localice la snitch en la otra dirección
Bien hecho, Harry
¡ZUUUM!
Una de las bludgers, desviada por Derrick, el gigantesco golpe ador de Slytherin, se aproximó y le pasó a Harry rozando el oído derecho. Al momento siguiente...
¡ZUUUM!
La segunda bludger le había arañado el codo. El otro golpeador; Bole, se aproximaba.
Empecé a hacer un enorme esfuerzo para controlar mi magia y no atacar a quienes agredían a Harry. Lo seguían y yo mantenía las explosiones de magia al mínimo, mis manos temblaban y brillaban sin control
– Kaley – me llamo Lupin preocupado
– Estoy bien – dije mirando a Harry seria
Tras el iban los dos bateadores. En el último segundo viró con la Saeta, y Bole y Derrick se dieron un batacazo.
– ¡Ja, ja, ja! – rió Lee Jordan mientras los dos golpeadores de Slytherin se separaban y alejaban, tambaleándose y agarrándose la cabeza – es una lástima, chicos. ¡Tienen que espabilar mucho para vencer a una Saeta de Fuego! Y Gryffindor vuelve a tener el quaffle, porque Johnson lo ha recogido. Flint va a su lado. ¡Métele el dedo en el ojo, Angelina! ¡Era una broma, profesora, era una broma! ¡Oh, no! ¡Flint lleva el quaffle, va volando hacia la meta de Gryffindor! ¡Ahora, Wood, párala!
Flint marco. Hubo un ovación en la parte de Slytherin y Lee lanzó una expresión tan malsonante que la profesora McGonagall quiso quitarle el megáfono mágico.
– ¡Perdón, profesora, perdón! ¡No volverá a ocurrir! Veamos, Gryffindor va ganando por treinta a diez y ahora Gryffindor está en posesión del quaffle.
Los de Slytherin estaban recurriendo a cualquier medio para apoderarse del quaffle. Bole golpeó a Alicia con el bate y arguyó que la había confundido con una bludger. George Weasley, para vengarse, dio a Bole un codazo en la cara.
La señora Hooch castigó a los dos equipos con sendos penaltis, y Wood logró evitar otro tanto espectacular; consiguiendo que la puntuación quedara en 40 a 10 a favor de Gryffindor.
La snitch había vuelto a desaparecer. Malfoy seguía de cerca a Harry, mientras éste sobrevolaba el campo de juego buscándola.
Katie marcó: 50 a 10. Fred y George Weasley bajaron en picado para situarse a su lado, con los bates en alto por si a alguno de Slytherin se le ocurría tomar represalias. Bole y Derrick aprovecharon la ausencia de Fred y George para lanzar a Wood las dos bludgers. Le dieron en el estómago, primero una y después la otra. Wood dio una vuelta en el aire, sujetándose a la escoba, sin resuello.
La señora Hooch estaba fuera de sí.
– ¡Sólo se puede atacar al guardameta cuando el quaffle está dentro del área! – gritó a Boyle y a Derrick - ¡Penalti para Gryffindor!
Y Angelina marcó: 60 a 10. Momentos después, Fred Weasley lanzaba a Warrington una bludger, quitándole el quaffle de las manos. Alicia la cogió y volvió a marcar: 70 a 10.
La afición de Gryffindor estaba ronca de tanto gritar. Gryffindor sacaba sesenta puntos de ventaja. Y si Harry cogía la snitch, la copa era suya.
De repente Harry volvió a acelerar y Malfoy lo siguió. Entonces sujeto la cola de la escoba para detenerlo y grite furiosa
– glupav idiot – gruñí molesta
– ¡Penalti! ¡Penalti a favor de Gryffindor! ¡Nunca he visto tácticas semejantes! – chilló la señora Hooch, saliendo disparada hacia el punto donde Malfoy volvía montar en su Nimbus 2.001.
– ¡SO CERDO, SO TRAMPOSO! – gritaba Lee Jordan por el megáfono - ¡ASQUEROSO HIJ. ..!
La profesora McGonagall ni siquiera se molestó en decirle que se callara. La verdad es que levantaba el puño en dirección a Malfoy. Se le había caído el sombrero y también ella gritaba furiosa.
Alicia lanzó el penalti de Gryffindor; pero estaba tan enfadada que lo envió fuera. El equipo de Gryffindor perdía concentración, y los de Slytherin, entusiasmados por la falta de Malfoy contra Harry, cada vez se atrevían a más.
– Slytherin en posesión del quaffle, Slytherin se dirige a la meta... Montague marca – gruñó Lee – 70 a 20 a favor de Gryffindor...
Angelina Johnson coge el quaffle. ¡Vamos, Angelina! ¡VAMOS!
Todos los jugadores de Slytherin, incluido el guardameta, habían salido disparados contra Angelina.
Iban a bloquearla.
Como una bala, se dirigió en dirección a los de Slytherin. Se dispersaron cuando la Saeta de Fuego se lanzó contra ellos como un torpedo. El camino de Angelina quedó despejado.
– ¡HA MARCADO!, ¡HA MARCADO! ¡Gryffindor en cabeza por 80 a 20!
Pero Malfoy se lanzaba contra la snitch y Harry pronto se recuperó para seguirlo. Iba uno a uno de cerca, ambos con la mano estirada mientras yo me aferraba al asiento nerviosa
Harry se levantó con la mano en el aire, y el estadio se vino abajo.
Atrapado en un abrazo colectivo, el equipo de Gryffindor bajó a tierra dando gritos con la voz quebrada.
Los grupos de hinchas del equipo escarlata saltaban ya las barreras y entraban en el terreno de juego. La afición los subió en hombros a él y al resto del equipo
Baje con los chicos hacia Harry que sonreía con triunfo. Gryffindor recibió la copa de manos del director
La emoción los días siguientes aún era palpable
Mayo dio paso a junio y los días se volvieron calurosos. Todos los chicos se la pasaban estudiando dentro de la sala común pero a mí me apetecía aprovechar el buen tiempo
El primer examen que tenía era transformaciones y me sorprendí cuando solo me pidieron transformar una tetera en una tortuga
– ¿eso es todo? – dije sorprendida a la profesora McGonagall
– Si ¿Qué esperaba? – dijo y suspiro
– Bueno… - dije
– ¿Cómo era en Bulgaria?
– No tuve uno durante la edad escolar – admití y me miro sorprendida
– ¿y sus resultados académicos? Los he visto y son buenos
– Si – dije sacando mi varita.
Tenía cinco años cuando mi mama evaluaba mi desempeño académico sin compasión.
Hice una floritura sobre la tetera y se forma una tortuga corriente. La profesora me miro encantada y me lleve a la tortuga entre los brazos
– Veo que te fue bien – dijo Hermione y asentí sonriendo
– No creí que fuera tan fácil – admití
En encantamientos fue algo similar. Me tocó trabajar con Hermione los encantamientos estimulantes y relaje a Hermione haciendo que lograra los mismos efectos que mi encantamiento
En el examen de cuidado de criaturas mágicas, Hagrid se veía demasiado preocupado y solo debíamos mantener a los gusarajos vivos
En pociones el profesor Snape me hostigo constantemente pero aun así no logro que mi poción fuera un desastre pero Harry y Hermione me tuvieron que arrastrar para que no hiriera a Snape al finalizar la clase
Durante la noche fue el examen de astronomía y fue agradable mirar las estrellas. El miércoles por la mañana el examen de historia de magia fue pan comido y en la tarde me moría sofocada en los invernaderos de Herbologia
El de defensa contra las artes obscuras fue el más entretenido de todos. Era como una especie carrera de obstáculos en la que había un Grindylow en un estanque, agujeros llenos de gorros rojos, chapotear entre ciénegas sin prestar atención a las indicaciones de los hinkypunk y meterse en un tronco con un Boggart
– ¡voy a hacer que te retuerzas de dolor! – dijo mi Boggart y gruñí furiosa
El problema era que mi miedo era demasiado complejo
– No lo dijiste – dije y la tire al suelo
Me enzarce en una batalla a puños con el Boggart que se defendía con unos colmillos y garras. Cuando vio que la cosa era seria, tomo una forma extraña y huyo a una velocidad sorprendente
– ¡COBARDE! – le grite
El profesor Lupin me detuvo antes de que corriera tras el Boggart y me miro negando con la cabeza
– Le recomiendo se revise con la enfermera – dijo el profesor Lupin
– Vaya que ha sido grave – dijo Hermione mirando mis brazos rasguñados
– No es nada – dije – avísenme si le sucede algo con la apelación
Me apresure a llegar a la enfermería para terminar pronto. Madame Pomfrey me curo los rasguños de los brazos y el rostro, también un par de mordidas. Quería irme ya, empezaba a detestar la enfermería
Salí de la enfermería con unos cuantos parches y oliendo a ungüento. Los chicos venían corriendo en mi dirección
– ¿Qué pasa? – dije
– ¡Kaley! – dijo Hermione
– Perdimos la apelación, van a ejecutar a Buckbeak – dijo Ron
– ¿Cómo…? – dije sorprendida y luego fruncí el ceño molesta – ahora mismo iré y…
– ¡espera! – dijo Hermione – nosotros también queremos ir pero… habrá que esperar ¿sí?
– Bueno – murmure - ¿Cómo iremos?
– Tengo una capa de invisibilidad – dijo Harry – con ella fui a Hogsmeade
– Bien por ti – dije sonriendo
Después de la cena esperamos a que el vestíbulo se vaciara y nos cubrimos con la capa
– Se ven los pies – dijo Harry
– Jamás habíamos ido cuatro debajo de la capa – dijo Hermione
Me quede quieta mientras sentía que los vellos de mi nuca se erizaban. Había algo extraño
– ¿pasa algo? – dijo Harry
– No – murmure – no es nada
Afuera ya atardecía. Caminamos hasta la cabaña y tocamos, Hagrid tardo unos momentos antes de abrir
– Somos nosotros – susurró Harry – llevamos la capa invisible. Si nos dejas pasar; nos la quitaremos.
– No deberíais haber venido – dijo Hagrid, también susurrando.
Pero se hizo a un lado, y ellos entraron. Hagrid cerró la puerta rápidamente y me quite la capa
– ¿Quieren un té? – invitó.
Sus manos enormes temblaban al coger la tetera.
– ¿Dónde está Buckbeak, Hagrid? – preguntó Ron, vacilante.
– Lo... lo tengo en el exterior – dijo Hagrid, derramando la leche por la mesa al llenar la jarra – está atado en el huerto, junto a las calabazas. Pensé que debía ver los árboles y oler el aire fresco antes de...
A Hagrid le temblaba tanto la mano que la jarra se le cayó y se hizo añicos.
– Yo lo haré, Hagrid – dijo Hermione inmediatamente
Saque mi varita para limpiar y Hermione recogió la jarra
– Hay otra en el aparador – dijo Hagrid sentándose y limpiándose la frente con la manga. Harry miró a Ron, que le devolvió una mirada de desesperanza.
– ¿No hay nada que hacer; Hagrid? – preguntó Harry sentándose a su lado – Dumbledore...
– Lo ha intentado – respondió Hagrid – no puede hacer nada contra una sentencia de la Comisión. Les ha dicho que Buckbeak es inofensivo, pero tienen miedo. Ya saben cómo es Lucius Malfoy... Me imagino que los ha amenazado... Y el verdugo, Macnair, es un viejo amigo suyo. Pero será rápido y limpio, y yo estaré a su lado.
Tal vez… si hacia eso se enterarían de mi localización y eso no lo necesitaba
Hagrid tragó saliva. Sus ojos recorrían la cabaña buscando algún retazo de esperanza.
– Dumbledore estará presente. Me ha escrito esta mañana. Dice que quiere estar conmigo. Un gran hombre, Dumbledore...
Hermione, que había estado rebuscando en el aparador de Hagrid, dejó escapar un leve sollozo, que reprimió rápidamente. Se incorporó con la jarra en las manos y esforzándose por contener las lágrimas.
– Nosotros también estaremos contigo, Hagrid – comenzó, pero Hagrid negó con la despeinada cabeza.
– Tienen que volver al castillo. Les he dicho que no quería que lo vinieran. Y tampoco deberían estar aquí. Si Fudge y Dumbledore te pillan fueran sin permiso, Harry, te verás en un aprieto.
Por el rostro de Hermione corrían lágrimas silenciosas, pero disimuló ante Hagrid preparando el té. Al coger la botella de leche para verter parte de ella en la jarra, dio un grito.
– ¡Ron! No... no puedo creerlo ¡Es Scabbers! – dijo Hermione mientras preparaba él te
– ¿Quién es? – dije mirando a Harry confundida
– La rata muerta de Ron
– Ni tan muerta – murmure
– Ya vienen… - dijo Hagrid pálido y nos ordenó irnos
– Suerte Hagrid, tal vez tú tampoco deberías estar aquí… - comencé
– No, mejor váyanse – dijo Hagrid – no deben verlos aquí... Márchense ya.
Suspire y cerré los ojos para relajarme, entonces sentí una extraña doble presencia. El tiempo…
Volví a suspirar sin moverme de mi asiento
– Kaley – dijo Harry
– Adelántense, ya los alcanzo – dije y mire intensamente a Harry
Me devolvió la mirada y asintió. Hagrid me miro asustado y le sonreí tranquilizadora
– No te preocupes, se lo que hago pero… - mire hacia la ventana y asentí – necesito ayudar a Buckbeak
Abrió la puerta y me puse en pie enfrentando a los funcionarios. Dumbledore me miraba con curiosidad
– ¿Qué hace usted aquí? – dijo el ministro Fudge indignado – hay reglas, Hagrid y…
– Exactamente – dije silenciándolo con voz firme – he notado algunos sucesos que ya no podían ser ignorados
– ¿Quién es usted? – dijo Fudge nervioso – no me hable como si hiciera mal mi trabajo
– Me presentare en ese caso – dije e hice una reverencia – soy Kaley Eileen Fílipova, miembro maestro amatista del consejo de la rosa de los vientos y estoy bajo la supervisión de una triada: Bulgaria, Francia y gran Bretaña
– ¿el… consejo…? – dijo pálido
– Si y me temo que he perdonado la vida del hipogrifo liberándolo bajo mi autoridad
– ¿li… libéralo? – dijo nervioso
– En efecto. Hay algunas cosas que me gustaría discutir con usted dada su naturaleza pero ya es tarde – dije – le gustaría conversar con más calma mañana en la mañana
– Usted no puede desafiar una orden de la comisión – dijo el verdugo
– Me temo que si – dijo Fudge – yo me encargare de este asunto
Sin dar tiempo a objeciones me retire y cuando estuve fuera del campo de visión de los funcionarios comencé a correr
