Mis preciosas criaturas seguiré subiendo capítulos hasta que se me canse la vista, lo que pasa muy rápido.
Espero estén disfrutando esta historia que ya esta terminada!
Perdonen mis errores!
Disfruten de su lectura!
Haruka entrelazó sus manos apoyando su mentón en ellas, estaba sentado en la banca esperando a que la práctica diere inicio, pero su mente no estaba pensando en ella, sino en las palabras que le había dicho Sousuke, "Querer lo mismo", la verdad es que no podía creerlo, estaba trastornado, incrédulo y hasta asustado, ¿En qué momento se descuidó para que semejante cosa pasara? ¿Fue el exceso de confianza? ¿No cuidó a Makoto lo suficiente? ¿En qué falló? Como sea, no podía permitir que esto sucediera, pues jamás se lo perdonaría.
—Oye, ¿No crees que Haru está algo extraño hoy? —Comentó Rin a su mejor amigo, quien dirigió su mirada al nadador de estilo libre.
—Quizás se tomó muy en serio lo que le dije —Respondió relajado, realmente no sabía cómo había interpretado sus palabras, pero al parecer le afectaron, pues aquel chico parecía totalmente absorto en sus pensamientos. Lo que le dijo, sólo lo hizo para molestarlo, para sacarlo de aquella estoica templanza en la que siempre estaba envuelto, y al parecer funcionó.
—¿Qué le dijiste? —Preguntó el pelirrojo curioso y es que Haruka realmente estaba en otra órbita.
—Sólo una broma —Se encogió de hombros, al parecer, el factor "Makoto" ocasionaba estragos en el chico de orbes oceánicos.
—Sousuke —Ambos muchachos se voltearon a ver al pelinegro quien miraba al de orbes turquesa determinante— Compitamos —Dijo decidido y dispuesto a ganar.
—¿Eh? Por qué quieres competir con Sou…
—De acuerdo —Contestó el de hebras azabache, interrumpiendo a su amigo. No le daba mucha importancia al asunto, sin embargo, se preguntaba qué obtendría si ganaba— Rin, tómanos el tiempo.
—No los entiendo…
Ambos nadadores se lanzaron al agua en cuanto Rin les dio la marca de salida, realmente se sorprendió al ver a Haruka nadar con todas sus fuerzas, Sousuke también lo hacía, ¿Estaban disputando algo? Nunca había visto tanta intensidad en una carrera, hacía que su corazón latiera expectante por ver al ganador. Fue cuando los dos muchachos tocaron la pared dando por terminada la carrera, en que Haruka lo miró esperando el resultado.
—Fue un empate —Dijo el de orbes escarlata, viendo la notoria frustración del nadador de estilo libre.
—Bueno, fue un buen calentamiento antes de la práctica —Sousuke tomó aire mientras peinaba su cabello hacia atrás— Te lo agradezco.
—No cederé —Habló con voz fuerte, Rin y Sousuke se miraron sin comprender a lo que se refería el pelinegro— No dejaré que seas el mejor amigo de Makoto, sólo yo puedo serlo.
Después de esto hubo un silencio total, Sousuke alzó una ceja queriendo reír, no podía creer la inocencia de Haruka. El chico estuvo pensando todo el tiempo que quería quitarle el puesto de mejor amigo de Makoto. En este sentido, era igual al de hebras olivas, los dos eran unos total bobos. No se sorprendería si tuvieran sentimientos por el otro, pero estaban tan acostumbrados a ser amigos que ni cuenta de ellos se daban.
—No puedo competir contra esa determinación —Dijo cruzándose de brazos, fue entretenido ver a Haruka en total alerta por el peligro de poder perder a Makoto. Aunque lo entendía de cierta forma, era difícil quitarle la mirada a aquel precioso chico de orbes esmeralda, tenía una esencia que empalagaba a todos los que le rodeaban.
Makoto estaba a punto de quedarse dormido gracias a las caricias que le daba Kisumi en su sedosa cabellera, había sufrido con el exámen, pero pudo contestarlo por completo. Ahora esperaba el resultado ansioso, pues si reprobaba, debería decirle adiós por completo a la beca, y eso sería una gran decepción para su familia. Se encontraban en la sala del club cuando entró estrepitosamente un Nagisa algo muy molesto.
—¿Te encuentras bien? —Preguntó Rei quien quito su mirada del libro que tenía en sus manos para dirigirla al más bajo. Nagisa no contestó, sólo se sentó cruzándose de brazos.
—¿Nagisa? —Makoto miró a su amigo somnoliento— Ah, Kisumi ya deja de hacer eso, me dormiré así —Apartó las manos del chico de hebras rosáceas para poder prestarle atención al rubio.
—No es nada —Dijo desviando la mirada e inflando sus mejillas.
—Alguien parece molesto —Kisumi apoyó sus brazos sobre la mesa mientras observaba al chico de orbes rosas— Te ocurrió algo —Afirmó asertivo.
—Es sólo que odio mi apariencia, me negaron la compra de un juego que estuve esperando por meses sólo porque era para mayores de edad y los idiotas de la tienda pensaron que era un niño aún, ni siquiera aceptaron ver mi identificación —Se quejó sacando de su mochila un pan de melón— Ya soy todo un adulto, qué les pasa.
—Si quieres puedo comprarlo por ti —Sugirió el de orbes esmeralda amablemente.
—No es ese el tema Mako-chan, no es mi culpa verme joven eternamente —Decía molesto mientras le daba una mordida a su pan— Además nunca hacemos cosas de verdaderos hombres.
—¿A qué te refieres con hacer cosas de verdaderos hombres, Nagisa-kun? —Preguntó el chico de gafas sin lograr entender a lo que quería llegar su amigo (Amor platónico)
—Ya sabes, ir a beber a algún bar o algo así —Los tres universitarios se quedaron en silencio después de escuchar aquellas palabras.
—Ya entiendo, así que quieres beber alcohol —Kisumi sonrió coquetamente— Está bien, me anoto, ¿Te unes Makoto? Hace un momento dijiste que te habían dado la tarde libre en tu trabajo.
—Sí, dijeron que tenían una reunión con una tienda —Murmuró para sí mismo— Pero preferiría dormir, además ni Nagisa ni Rei tienen la edad legal para beber.
—Eso es cierto, Nagisa-kun y yo aún no superamos los veinte años, por lo que lo tenemos prohibido —Apoyó Rei al más alto— Tendremos que esperar unos años más.
—Yo conozco un lugar donde no es necesario ser mayor para beber.
—¿En serio? —Nagisa miró maravillado a Kisumi quien sólo asentía enérgicamente.
—No creo que sea una buena idea —Makoto, siendo la madre del grupo, no le parecía para nada la idea de ir a beber a un bar, entendía la frustración de Nagisa de querer actuar como "hombre" pero no era necesario demostrarlo así.
—Tranquilo Makoto, no hay problema si es con moderación… —El de hebras rosáceas pasó sus manos por los hombros del muchacho, si era con moderación, no era nada malo ¿Verdad?
Fue por hacerle caso al diablo y no escuchar su razonamiento lógico, que ahora estaban en esta situación, todos totalmente ebrios, incluso él, la verdad es que nunca había bebido alcohol, pero fue tanta la insistencia de sus amigos que terminó en esto, no tenía ni idea de dónde estaba parado y sinceramente no le importaba, se sentía fuera de sí, como en las nubes. Nagisa hablaba algo apenas entendible, pero al parecer era bastante gracioso para que todos estallaran en risas. Sentados en una banca afuera del bar, reían y disfrutaban de su borrachera.
—Es genial tener la tarde libre, hace tiempo no salíamos a dar un paseo —Decía Rin quien caminaba junto a Sousuke— Deberíamos ir al cine, están dando "La vida de las ratas"
—¿Para qué termines llorando? —Se burló el pelinegro de la sensibilidad de su amigo.
—Al menos no me pierdo como tú —Se defendió cruzando sus brazos tras su cabeza — ¡Ya sé! —Se detuvo para mirar al de orbes turquesa— Conozco un restaurant que prepara hamburguesas australianas, de seguro te gustarán —Lo tomó del brazo y lo guió por los barrios de Tokio.
Era simple cosa del destino, que el camino de aquellos chicos se cruzase. Makoto dentro de su ebriedad logró ver a Rin y Sousuke que caminaban entre la gente, por lo que no dudó en llamarlos.
—¡Rin, Sousuke! —Ambos muchachos se voltearon a ver a quien los llamaba, Makoto parecía bastante alegre, mucho más de lo común.
—¿Desde cuándo Makoto te llama por tu nombre? —Preguntó el pelirrojo a lo que el más alto se encogió de hombros restándole importancia. Se acercaron al grupo de muchachos sólo para darse cuenta del estado en el que se encontraban— Por Dios, ¿Están borrachos?
—Quizás un poco —Dijo Kisumi risueño mientras abrazaba a Makoto, el cual sólo reía bobamente. Sousuke alzó una ceja pensando en que el chico de orbes violeta tenía bastante cercanía con el de hebras olivas— Aprovechamos que Makoto tuviera la tarde libre.
—Qué coincidencia, Sousuke también tuvo la tarde libre…
—No fue una coincidencia, Sousuke y yo somos sei… —Makoto no pudo decir más ya que el pelinegro lo tomó del brazo para llevarlo a una esquina. Al parecer el chico cuando estaba ebrio era muy hablador— Qué brusco… —Se quejó conectando sus orbes esmeraldas con los turquesas, Makoto tenía un sonrojo por efectos del alcohol y de cierta forma se veía lindo. Inmediatamente recordó los gemidos de aquel chico, lo que le hizo avergonzarse por completo— ¿Sucede algo? —Lo miró de tal manera que Sousuke se vio expuesto, sin dudas alguna, el de hebras olivas era un peligro andante.
—Sólo no digas cosas que no debes —Contestó agrio, Makoto era empalagoso y no quería verse afectado por su dulzura— ¿De acuerdo?
—¿Te avergüenza que sepan que trabajas conmigo? —Preguntó haciendo una especie de puchero.
—N-No es eso —Definitivamente no podía hablar con Makoto, el muchacho no estaba en sus cabales, quizás lo mejor era llevar a todo el grupito a sus casas. Estuvo a punto de decírselo a Rin cuando cayó en cuenta de algo. Si el precioso chico de orbes esmeraldas llegaba a su departamento borracho, lo más probable es que le empezara a contar toda la verdad a Haruka, no podía permitir eso, ¿Podría quedarse con Rin? No, corría el riesgo de que también se lo dijera, entonces, ¿Cuál sería la solución más favorable?
—¡Sousuke, tener por tanto tiempo a Makoto no es gratis! —Le gritó Kisumi, el pelinegro se volteó a verlo algo molesto.
—¡Entonces abrazarlo tampoco lo es! —Contestó arrepintiéndose en el momento, no podía creer que había dicho eso, ¿Por qué le importaría que lo abrazaran? Cielos, tal vez se le estaba pegando la borrachera. Se acercó a su amigo llevando a Makoto del brazo— Rin, me llevaré a Makoto, no creo que a Haru le guste verlo así.
—Tienes razón, pero puede quedarse en mi departamento —Sousuke se negó de inmediato.
—No te preocupes, tú encárgate de esos tres —Dijo alejándose del lugar.
—¡¿Eh?! ¡¿Me vas a dejar solo con estos tres idiotas?! —Pero el pelinegro no miró hacia atrás.
—¡Hahaha, Rei-chan está vomitando un arcoíris! —Rin vio la deplorable escena y sólo pudo suspirar, sus hamburguesas australianas tendrían que esperar.
Makoto se removió un poco antes de abrir los ojos adormilado, su cabeza dolía un montón, no recordaba nada de lo que había ocurrido, ni siquiera en cómo llegó a casa… Miró bien a su alrededor, esa no era su habitación, tampoco la de Haruka, ¡Ni siquiera era la de Kisumi! ¿Dónde estaba? Tempranamente el pánico comenzó a invadirlo, era una habitación simple y ordenada, se iba a levantar cuando se dio cuenta de que llevaba una camiseta que claramente no era la suya y abajo sólo traía su ropa interior ¿Qué carajo había pasado el día anterior? Estaba asustado, su celular, debía buscar su celular y llamar a Haruka. Miró por todos lados, pero se paralizó al ver la puerta abrirse lentamente, por lo que regresó a la cama y abrazó sus rodillas. Los orbes turquesas se encontraron con un aterrado Makoto.
—¿Sousuke? —Preguntó tímido, el chico más alto sólo lo miraba, parecía recién salido de la ducha, ya que tenía una toalla sobre su cabello, una camiseta holgada y pantalones ajustados, todo de color negro. La verdad es que se veía bastante sexy, pero Makoto borró esos pensamientos de su cabeza, en primer lugar, tenía que saber qué hacía con Sousuke en aquel lugar, ¿Era su departamento?
—Ya estás despierto, tu ropa está por secarse así que espera un poco, realmente fue un desastre anoche —Decía mientras se secaba el cabello.
—¿A-Anoche? —Su sonrojo fue completo al imaginarse cosas muy sugerentes. El pelinegro se dio cuenta de los pensamientos indecorosos que estaba teniendo el chico de orbes esmeralda, por lo que no pudo evitar sentirse avergonzado.
—¡No es lo que piensas! —Tomó una almohada y se la arrojó en la cara, ya había sido suficiente con habérselo llevado a casa y desvestirlo porque se le ocurrió vomitar a medio camino— Ayer estabas borracho y al parecer eres muy hablador cuando estás así.
—Cierto, ayer Nagisa quería ir a un bar —Se revolvió sus hebras recordando el incidente, habían dicho que sería moderado, pero se pasaron de copas, no debió haber aceptado, nunca había bebido alcohol después de todo— ¿Dije algo que no debía?
—Estuviste a punto de contarlo todo, al menos pude callarte a tiempo —Se sentó en el borde de la cama y lo miró directamente— No te preocupes, Haru cree que te quedaste en la casa de Rin, en cuanto seque tu ropa puedes irte.
—Lamento causar problemas —Estaba apenado, otra vez le causaba molestias a Sousuke, fijo su mirada en las sábanas, ¿Había dormido en su cama? ¿En dónde habría dormido el nadador?
—Está bien —Se le quedó mirando al más bajo, se veía bastante tierno recién despierto y usando una camiseta suya. Era una vista bastante deslumbrante y dulce, el chico realmente era hermoso y sinceramente tenía unas piernas muy lindas. Tenerlo así en su cama… Debía alejarse, por todas partes estaba la señal de peligro— Ve-Veré tu ropa… —Salió de la habitación rápidamente, confundiendo un poco al de hebras olivas.
Estaban en el metro ya en dirección al departamento que compartía con Haruka, al parecer el nadador de orbes oceánicos estaba preocupado porque había pasado una noche fuera. Observaba tranquilamente su celular mientras Sousuke miraba por la ventana, cuando le llegó un mensaje de Chou, en dónde le mandaba un link, diciendo que su manga salía en una revista bastante conocida entre los Otakus; abrió el link para comenzar a leer el artículo, que trataba sobre la historia del manga, y sobre el estreno del Cd Drama. Su sonrisa se fue desvaneciendo poco a poco cuando se dio cuenta de algo terrible. Sus nombres… ¡Sus nombres habían sido publicados! Dirigió sus orbes hacia el pelinegro quien estaba distraído en su mundo, ¿Debía decirle? Prácticamente sus nombres eran públicos ahora por todo Tokio.
—Ah… ¿Sousuke? —Lo llamó nervioso, no podía creer que esto estaba pasando.
—¿Qué? —Dirigió sus orbes turquesas al incómodo Makoto, alzó las cejas preguntándose qué le pasaba a aquel muchacho.
—Creo que no podremos seguir manteniendo nuestro secreto por mucho tiempo.
La desdicha, estaba a la vuelta de la esquina.
Qué tal este capítulo? Qué pasará ahora que sus nombres fueron publicados?
Espero les haya gustado el capítulo! Nos leemos en el siguiente!
Hasta entonces, se despide su servidora!
Aiiri
¡Muchos kissus llenos de amor virtual!
