Capitulo 10:

Frank Archer llego frente a su casa. Respiro hondo para disfrutar del dulce aroma de la ciudad. Elizabeth no había salido a esperarlo. Parecía que empezaba a aprender, pues a el no le gustaba que saliera de la casa sola.

Subió los escalones y entro en el vestíbulo. Miro a su alrededor comprobando con satisfacción que todo estaba como lo había dejado al marcarse. Había enseñado bien a Elizabeth que por fin había compendio que aquella era su casa y que nada podía cambiarse sin su consentimiento. Ahora ella era su esposa y debía comportarse como tal.

Ay, su dulce Elizabeth. La había echado de menos. Tres días era mucho tiempo. El suficiente para que hubiera retomado sus malas costumbres. Siempre había sido demasiado testaruda para el. Pero la disciplina la mantenía a raya y, bajo su dirección, poco a poco se convertiría en la esposa perfecta. Había costado mucho, pero mereció la pena.

Subió las escaleras, impaciente por ver a la que ahora era su mujer, y abrió la puerta del dormitorio pero no estaba allí.

-¡Elizabeth!- grito sorprendido.

Se oía el tictac del reloj de pie que había en el pasillo.

-Elizabeth!- había olvidado que debía acudir de inmediato a oír su voz.

Oyó unos pasos en la escalera y se dio media vuelta esperando ver a su mujer. Tendría que enseñarle a no ser tan lenta.

Pero no era ella sino la sirviente. Nunca recordaba el nombre de esa estupida.

-¿Donde esta la señora Archer?- le grito.

La mujer se encogió asustada. Pobre imbecil.

-¿Dónde esta mi esposa?

El rostro de la mujer palideció en cuestión de segundos hasta quedar del color de su inmaculado delantal.

-Se ha ido, señor.

-¿Qué quieres decir con que se ha ido?

La mujer trago saliva muy despacio.

-Hace tres días me dijo que salía a comprarle un regalo de bodas. Esperábamos que regresaría en menos de una hora. Pero no volvió.

La sangre le hervía en las venas.

-¡Que!

Los ojos de la sirvienta se llenaron de lágrimas.

-La hemos buscado por todas partes, señor. En el hospital, en las estaciones de tren, pero no aparece por ninguna parte.

¿Cómo se atrevía?

-El mayordomo a mandado a algunos hombres a los muelles y a las posadas para que la busquen con discreción. No hay ni rastro de ella.

-Todo el mundo deja algún rastro- dijo Archer, quitándose los guantes.

Y el enconaría los que había dejado Elizabeth.

Recordó a aquel hombre con el que había hablado en la boda. Seguro que esa perra había escapado con algún amante.

Iba a hacer lo que fuera necesario para encontrar a su mujer. Y cuando diera con ella, le haría pagar por lo que había hecho.

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Esa misma tarde Riza se vistió con ropa de Roy. Se arremango la camisa de algodón, se dio cuatro vueltas a los bajos del pantalón y apretó la cinturilla con una cuerda. Aun así Riza se perdía dentro de su ropa.

El moretón del ojo prácticamente había desparecido, pero parecía uno de los marineros que había visto en el muele el día que zarpo. Por mucho que retocara la camisa y los pantalones, no había manera de tener un aspecto presentable.

Se paso la mano por la larga melena, intentando desenredarse los nudos pero, sin un cepillo, resultaba imposible. Finalmente opto por hacerse una trenza y atársela con una cordel de cáñamo.

Se sentía incomoda. Desde el jardín de infancia, la habían educado para tener siempre el aspecto de una dama bien vestida y Frank había sido particularmente inflexible con que su indumentaria fuera impecable en todo momento. Sabia que las actuales circunstancias eran especiales; la huida, el naufragio, en realidad era un milagro que hubiera sobrevivido. Debería sentirse agradecida por lo que tenia, pero eran demasiados años preocupándose por su apariencia. Frank se pondría furioso si la viese con esa facha.

El miedo se le acumulaba en la garganta, en un nudo que apenas la dejaba respirar. Romper las reglas tenia sus consecuencias, Frank se había encargado de que jamás olvidara tal lección. Empezó a bajarse las mangas de la camisa.

-¡No! No volveré a jugar a ese juego. Ahora soy libre.

- Riza- la llamo Roy desde el pasillo-. La comida se enfría. Ven ahora mismo o le echo tu comida a los perros.

- Ya voy- dijo ella, algo molesta.

- Eso dijiste hace cinco minutos.

-Me estoy dando toda la prisa que puedo- grito con toda su rabia.

-Que Dios nos ayude si lo haces con calma.

Volvió a arremangarse la camisa.

-Solo un minuto más.

-Voy a entrar- advirtió el.

Seguro que era un farol.

Pero la puerta se abrió y Roy apareció al otro lado.

- Ni un minuto más. Tienes que comer.

A pesar de si misma, Riza titubeo.

-Pero no estoy presentable.

La mirada de Roy recorrió su cuerpo de arriba abajo, deteniéndose especialmente en sus pechos, que ni siquiera esa ropa tan grande podía ocultar.

-A mi me parece que estas perfecta.

El noto en que dijo aquellas palabras la hizo sonrojar.

-Parezco un chico.

- Ni mucho menos- dio un paso hacia atrás, como si necesitara tomar distancia-. Pareces una mujer que necesita ropa, que es por lo que vamos a ir al pueblo en cuanto comamos. Así que cuanto antes salgas de aquí y comas, antes tendrás un vestido en condiciones.

Tenía razón.

-Pero si me tome al caldo hace mesón de una hora.

Roy se acerco y la agarro del brazo.

-Eso no cuenta.

-No tengo hambre.

-Hazlo por mi.

Lo siguió por el pasillo. La cocina era sencilla, amueblada únicamente por una mesa y seis sillas. Junto a la pared oeste había una cocina de hierro y, encima de ella, unas estanterías con frascos de comida y algunas latas. A pesar del orden que reinaba en la habitación, una fina capa de polvo lo cubría todo y no había ni corinas ni alfombra que caldeara un poco el suelo de pino.

Aquel era el hogar de un hombre. Sencillo y práctico.

Olía a huevos y, para su sorpresa, su estomago reacciona con un fuerte rugido.

-Siéntate. ¿Tomas café?- le pregunto mientras le servia una generosa ración de huevos.

Lo cierto era que le gustaba mas el te, pero nuca se atrevería a decírselo… Entonces se detuvo a pensar. No quería volver a tener miedo a preguntar o pedir algo.

- ¿Tienes te?

Riza vio sorprendida como Roy asentía con total normalidad.

- Ahora mismo.

Unos minutos después estaba frente a un plato que olía estupendamente.

- Nunca había conocido a un hombre que cocinara.

-Las magdalenas las ha hecho Pinako- dijo encogiéndose de hombros-. En cuanto al resto, si un hombre aquí quiere comer, tiene que aprender a cocinar.

-La mayoría de los hombres que conozco tiene sirvientes que los atienden.

Roy se echo a reír y a Riza le pareció aun más guapo.

-Me parece que yo no soy como los hombres a los que estas acostumbrada.

Una extraña y agradable sensación le recorrió el cuerpo. Roy Mustia no era en absoluto como a los hombres que ella conocía, con ropas bien cuidadas y modales fríos. Aquel hombre poesía una sencilla masculinidad que la hacia darse cuenta de que ella era una mujer.

-No, supongo que no.

- Come- le ordeno, sentándose frente a su propio plato de comida.

Riza empezó a comer y descubrió con sorpresa que estaba belicoso.

-¿Dónde has aprendido a cocinar?

-Casi todo me lo enseño Pinako. Ella y mi tío me criaron después de que murieran mis padres.

Sentía mucha curiosidad por el.

-No conozco a su tío.

-Murió hace cinco años. Le fallo el corazón.

El tono sombrío de su voz denotaba su tristeza. El padre de Riza había muerto hacia poco mas de un año y sin embargo no sentía demasiada tristeza, solo lamentaba no haber estado mas unida a el. Tal vez si lo hubieran estado, el no habría considerado a Frank Archer como su posible esposo y ella no habría sufrido tanto.

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Ya chicas, fin del primer chap de la semana y espero que les haya gustado y al fin tengo algo de tiempo para mi así, como siempre agradezco a todas las que leen y por supuesto a las que dejan su opinión así que:

Rizita-chan: Si, como ves Riza ya esta mucho mejor y Roy se ha ido ganando su confianza de a poco, pero ya aprecio Frank y se vendrán algunos problemillas. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.

Beatifly92: Des cuida, si es así yo tendría que pedirles mil disculpa por no haber respondido a sus reviews en estos últimos días pero estaba que colapsaba con la universidad. Espero te haya gustado el chap. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao

Tsuyu: Ya somos dos a las que la universidad nos tiene al borde del colapso. Como ves ya apareció Frank y te aseguro que nos se quedara de brazos cruzados. Riza y Roy ya se llevan mucho mejor y ahora falta ver si realmente se va. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao

Spacekitty04: Y como ves Roy se ha ido ganando de a poco la confianza de Riza, a pesar de que ella aun desea marcharse, además ya aprecio Archer y no se quedara tan tranquilo al ver que su esposa se marcho. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao

Sherrice-adjani: Vaya, tanto tiempo. Me alegra que te haya gustado la historia, ya de apoco irán apareciendo algunos problemillas por ahí para complicarle la vida a Roy y Riza y también se viene el royai. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.

KaRiTo-Chan: Amiga, como ves las cosas han mejorado entre Riza y Roy y además ya aprecio Archer para complicarles las vida, aunque sea ala distancia. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao