Hola!
Semana nueva, capítulo nuevo, jejeje
Bueno, he pensado introducir algunos cambios en el formato del texto. Por ahora pondré los pensamientos en cursiva y entre "...". Se aceptan sugerencias para hacer que la lectura sea más fácil.
Capítulo X:
Una revelación
Ya era de noche. Apenas brillaba la luna menguante, ocultada de vez en cuando tras las cortinas grisáceas que formaban las nubes en su tranquilo avance por el firmamento. Atravesando el cielo estaba Sesshoumaru con la débil Yuka en sus brazos. Aquella era la manera más rápida de llegar a su castillo. El aire era frío. Notó cómo la joven temblaba entre sus brazos, así que la estrechó con más fuerza acercándola todo lo posible a su cuerpo. Ella se aferró a su cuello con el brazo derecho que era el que no tenía herido. Al moverse, el hombro contrario le dolió y dejó escapar de sus labios un leve quejido pero siguió dormida.
-¿Por qué no me creéis? Digo la verdad! –murmuró Yuka angustiada. Estaba soñando con aquel día que acudió a sus padres en busca de apoyo y comprensión tras el encuentro con su tío.
Sesshoumaru se sorprendió. "Habla en sueños" –pensó- "Quisiera saber…" –interrumpió su pensamiento al notar que la muchacha lloraba- "no creí que un sueño pudiera hacerla llorar si antes con todo el dolor que soportó no lo hizo". Por un momento se preocupó. Era la primera vez en su vida que sentía algo así.
Le pareció muy agradable tener a aquella humana entre sus brazos. Si de él dependiera jamás la soltaría. Al rato advirtió que la respiración de Yuka se aceleraba y empezaba a moverse molesta por el dolor. Empezaba a despertar. También pudo notar un intenso olor a sangre.
-¡Maldición! La herida se ha abierto.
-Mmm… ¿Eh?... –se despertó Yuka-. ¿Qué pasa? –apenas tenía fuerzas para preguntar debido al intenso dolor.
-Tendremos que pasar la noche en el bosque. No estás en condiciones para seguir el viaje. Estás sangrando otra vez –hizo una pausa-. No hables, estás demasiado débil.
-Sí –respondió apenas consciente.
Mientras, Sesshoumaru buscaba un lugar resguardado para pasar la noche. "Es una pena, casi habíamos llegado… pero en estas condiciones es mejor que nos detengamos" –pensó el youkai-. "De nada serviría el viaje si muere desangrada".
Se encontraban en medio del bosque. Depositó cuidadosamente a la joven en el suelo. Echó un vistazo a su alrededor. No era muy buen lugar pero se tendrían que conformar. Dirigió una mirada grave a Yuka que estaba sentada, apoyada contra un árbol. La herida seguía sangrando. La venda estaba totalmente empapada. El youkai se acercó y se agachó frente a ella, que lo miró a los ojos; él mantuvo una mirada seria. Por algún motivo eso la hizo sentirse segura. El dolor volvió a ella haciendo que respirara con más dificultad.
Sesshou retiró con cuidado el vendaje. Buscó algo con que taponar el corte. No tenía nada; sólo su ropa. Cuando iba a arrancar un trozo de su manga, la joven lo detuvo y le señaló la mochila, con la que él había cargado al igual que con la katana. De la mochila sacó unas gasas y vendajes que Kagome había metido por si les eran necesarios.
-Los humanos tenéis unos cuerpos muy débiles. Esta simple herida podría acabar contigo –comentó Sesshou en tono de reproche-. Estás muy débil.
-¡Qué bah! Sólo lo finjo –dijo con dificultad.
Sesshou, mientras hacía lo pertinente para detener la hemorragia, le dedicó una mirada muy seria.
-Vale, es broma –dijo inocentemente-. ¿Por qué…?
-¿No te he dicho que no hablaras?
-Ok.
"¿Qué pretende con esta actitud? No está la cosa para hacer bromas. Definitivamente no la entiendo –pensaba Sesshou mientras terminaba de colocar el vendaje. Había conseguido que dejara de sangrar-. Bueno, ya está y ¿ahora qué? No podemos continuar, habrá que esperar a mañana. Hoy será una noche fría y con la ropa que lleva… -echó un vistazo a la indumentaria de la chica- se va a congelar… No me queda más remedio."
Mientras, Yuka lo observaba detenidamente. Estaba agotada pero la curiosidad superaba el cansancio. Estaba intrigada por saber qué pensaba aquel youkai y qué era lo que pretendía hacer. "Daría lo que fuera por saber qué le ronda por la cabeza –hizo una pausa obligada en su mente debido al dolor tras intentar moverse-. ¿Por qué me habrá ayudado? Se supone que odia a los humanos. ¿Será casualidad su presencia en el combate? No lo entiendo, es muy contradictorio" –concluyó.
Sesshoumaru se quitó la armadura ante la mirada atenta de Yuka. Se aproximó a ella y se sentó a su lado. Los dos permanecieron callados durante unos minutos. El frío empezaba a hacer mella en la joven y comenzó a temblar. Sesshou sabía que eso pasaría. Aún así se resistía a la idea. No quería tentarse. Tras un momento de duda, dijo en su tono habitual:
-Si no quieres congelarte tendrás que ponerte delante de mí.
Yuka lo miró sorprendida. "¿He oído bien?" –se preguntó a sí misma. No estaba muy segura de aceptar el ofrecimiento pero en verdad tenía frío, mucho frío. Por otra parte, no le disgustó la idea de dormir entre los brazos del youkai. A su lado se sentía segura. Sólo con él, con nadie más había experimentado aquella sensación.
Con mucha dificultad se incorporó y se sentó donde le había indicado. Se la notaba algo nerviosa; no sabía cómo reaccionar. Por supuesto Sesshoumaru lo percibió. Agarró a la temblorosa Yuka por los brazos y la echó hacia atrás, recostándola contra su pecho. La joven estaba muy tensa, con el ritmo cardíaco muy acelerado. "¡Ay Dios!... Esto no puede ser" –pensó alarmada intentando reincorporarse-. Sesshou se lo impidió rodeándola con sus brazos.
-No te vas a ningún sitio –declaró él.
-Pero… -consiguió decir ella.
-Nada de pero. Estás temblando de frío.
Resignada, Yuka acabó por aceptar y echó la cabeza hacia atrás apoyándola en Sesshoumaru. Suspiró en un intento de relajarse.
-Gracias –fue lo último que dijo la joven antes de cerrar los ojos. El youkai no contestó.
Apenas cerró los ojos, la muchacha se durmió, a pesar de que se había dicho a sí misma que así no podría pegar ojo, nerviosa como estaba por el contacto con aquel ser. Es curioso. En cierta manera la situación le hizo gracia. Ella, que siempre se había mostrado reacia a entrar en contacto con un representante del sexo opuesto, ahora estaba sumida en un cálido y reconfortante abrazo de lo que era no sólo un hombre, sino también un youkai. ¿Qué era lo que le impedía a éste aprovecharse de ella en aquella situación? Yuka no lo sabía; no tenía ni idea. Y a pesar de que esa siempre había sido su preocupación, ahora no le importaba en absoluto. Por algún motivo que ella desconocía, tenía la certeza de que, entre aquellos brazos, estaría a salvo, segura. Con ese sentimiento durmió profundamente.
En cambio, Sesshoumaru no podía pegar ojo. Estaba tremendamente confuso; sus pensamientos en continua contradicción. No paraba de cuestionarse. ¿Por qué diablos estaba ayudando a una humana? Se suponía que los odiaba. ¿Y por qué ayudaba a esa en concreto? No tiene nada de especial¿o si? Es hermosa, sí; pero eso no es suficiente. Ella lo había ayudado; aunque sin saberlo. Por tanto, no era ese el motivo. Tristeza. Lo había visto en sus profundos ojos azules. Pero en ellos había algo más que eso, algo que no conseguía descifrar. Su instinto de lucha. Eso era algo que pocos llevaban a aquel extremo. ¿Qué hacía esa muchacha en aquel lugar? La presencia de Kagome era una cosa; pero la joven que tenía abrazada… Siguiendo ese camino no iba a encontrar la respuesta que buscaba. Saber el porqué estaba allí era fácil, sólo tenía que preguntárselo. Lo que a él, en ese instante, realmente le importaba era saber por qué se preocupaba por aquella humana.
Con sus brazos tenía rodeada a Yuka que dormía plácidamente. Podía sentir sus latidos y respiración pausada, hecho que lo tranquilizaba enormemente. La joven se movió y posó una de sus manos sobre uno de los brazos de Sesshoumaru como para reforzar el abrazo. Esto provocó un súbito vuelco en el corazón de éste. Sintió cómo lo embargaba una sensación de… ¿amor? Era eso lo que en verdad sentía? "No es posible" –se dijo. Se dio cuenta de que ahora se aferraba a ella con más fuerza. Él mismo se sorprendió. "Lo es" –concluyó casi abatido por lo que había descubierto. Largo rato intentó persuadirse a sí mismo de que no podía ser esa la causa, de que no tenía sentido tal afirmación; lo absurdo que era pensar en esa posibilidad. ¿Cómo un poderoso youkai, como era él, iba ni tan siquiera fijarse en un ser inferior, como lo era un humano? Más todavía, sentir algo que no fuera odio y repulsión hacia estos era inconcebible; un insulto. Se le acabaron las excusas. Ninguna de ellas lo acabó de convencer. Se sintió atrapado por aquel sentimiento. Era eso, no había otra explicación.
Ahora lo tenía claro. Se había enamorado de una simple mortal. Rió para sus adentros. Le invadieron los recuerdos de todas las veces que había reprochado a su padre por esa misma razón. "Debe ser una tara de familia" –dijo irónico. Una vez resuelto el dilema, se durmió.
Unos rayos de sol que se filtraban a través de las copas de los árboles fueron a parar al rostro de Yuka provocando que, al cabo de un rato, despertara porque la luz pasaba a través de sus párpados. Despertó lentamente, como si saliera de un profundo letargo. No recordaba muy bien lo que había sucedido la noche anterior; estaba algo desconcertada. "¿Dónde estoy?" –se preguntó. Por reflejo se llevó la mano al hombro izquierdo pudiendo verificar que, efectivamente, el leve dolor que sentía tenía un motivo. Miró hacia ese lado y vio que llevaba un vendaje y que éste estaba completamente limpio. Era una buena señal de que la herida no había vuelto a sangrar. Una vez hecha esta primera comprobación de su estado físico, se percató de que alguien la sujetaba. No entendía la situación. Su primera reacción fue incorporarse de un salto. Lo único que consiguió fue acabar tirada en el suelo con un intenso dolor en la mitad izquierda superior de su cuerpo. Sin embargo, en seguida se reincorporó quedando en cuclillas y mirando en dirección hacia donde hasta ahora había permanecido. Lo que vio fue a Sesshoumaru con una expresión que indicaba que aquello le había molestado. Confundida como estaba tardó en recordar, pero sólo una parte.
-¿Se… Sesshoumaru? –logró decir aturdida porque aún no había acabado de despertar.
-¿Amaneces así cada día?..¬¬… -preguntó molesto al tiempo que se ponía en pie.
-Yo… -dudó un momento mientras miraba a su alrededor-, eh… ¿dónde estamos?
Sesshou se la quedó mirando sorprendido de ver la expresión de desconcierto en la cara de Yuka. "Parece que no recuerda mucho" –pensó.
-Naraku… -recordó-. ¿Dónde están los otros? –preguntó alarmada al tiempo que tomaba asiento-. Ah, ya. Creo recordar… ¿Por qué? –preguntó levantando la mirada y dirigiéndola hacia el youkai.
-¿Por qué, qué? –se limitó éste a decir haciendo ver que no sabía de lo que le estaba hablando.
-¿Qué hago yo aquí?... Contigo... ¿Dónde estamos? – insistió esta vez poniéndose a la defensiva.
-Estabas muy grave y tus amigos no podían ayudarte –respondió quitándole importancia al asunto.
-Entonces tú… - empezó a recordar-. Gracias –se limitó a decir bajando la vista algo avergonzada.
-Veo que te encuentras mejor –señaló en tono despreocupado-. No creí que un humano pudiera recuperarse tan rápido.
Yuka se limitó a mirarlo mientras se ponía la armadura. "¿Recuperada?" –se rió. "Yo no estaría tan segura" –pensó. En aquel momento, sentada en el suelo, se encontraba bastante bien. Si no se movía demasiado apenas le dolía. Se sentía todo el cuerpo magullado; ninguna parte de ella escapaba al dolor. A pesar de que había dormido bien, estaba tremendamente cansada. "No sé siquiera si podré levantarme" –acabó por pensar analizada la situación.
-Vamos, queda poco para llegar – comentó Sesshou mientras se aproximada-. Vamos, levántate –exigió-. ¿Acaso no puedes? –su tono parecía de burla.
-Claro que sí, por supuesto –afirmó con determinación Yuka. "¿Qué se ha creído¡Será engreído!" –pensó mientras hacía un esfuerzo sobrehumano para ponerse en pie, intentando aparentar que tal esfuerzo no existía.
-Aún espero –dijo sarcástico.
La muchacha le dedicó una mirada asesina, que habría hecho temblar a cualquiera, al tiempo que se incorporaba. Consiguió erguirse pero cuando fue a dar un paso, las fuerzas le fallaron; se le nubló la visión. La caída era inevitable. Sin embargo, Sesshoumaru, que se esperaba una reacción como esa, estuvo a tiempo de evitarlo.
-Sabía que no era posible. Apenas se sostiene.
-No digas tonterías. Soy muy capaz de continuar por mi propio pie –murmuró Yuka.
-Ya lo veo..¬¬…
-Te digo que sí puedo –insistió ella-. Suéltame y te lo demuestro –el orgullo de la chica había hecho acto de presencia.
-Ni lo sueñes. Además no tengo todo el día para perder… O te llevo yo o te quedas aquí tirada –concluyó con tono cortante.
-Pues vete, ya me las arreglaré yo sola.
Sesshou iba a añadir algo pero prefirió permanecer en silencio. Se limitó a cargar en brazos a la chica, que al final no opuso resistencia.
-Ya me lo esperaba –pensó en voz alta.
Apenas faltaba media hora para llegar a destino. Sesshoumaru notó a Yuka alterada, signo de que no dormía. La joven intentaba parecer relajada aunque por dentro fuera un cúmulo de nervios. Tenía la cabeza apoyada en el hombro derecho de su portador y con la mano derecha se aferraba al otro hombro. Mantenía los ojos cerrados con el único fin de no mirarle. Sin embargo, no pudo continuar fingiendo y los abrió. Ante ella estaba el cuello de Sesshoumaru. Un mechón de su largo cabello plateado se interponía. Con la mirada recorrió el cuello de éste hasta llegar al perfil de la mandíbula que estudió detenidamente. Lo siguiente que llamó su atención fue la forma de la oreja. Ésta tenía una ligera inclinación hacia atrás y acababa en punta. "Que monada de orejas" –pensó. En ese momento le habría gustado tocarlas pero por sentido común decidió que no era conveniente. A saber cómo reaccionaría él. Dejó el tema de las orejas aparcado, de momento, y dirigió su atención a las marcas color púrpura que se dibujaban en el rostro del joven. "¿Deben ser de nacimiento?" –se preguntó-. "¿Tendrá más de estas marcas en algún otro lugar de su cuerpo?" –la curiosidad se hizo insoportable. Decidió que lo averiguaría y una leve sonrisa se dibujó en sus labios. Prosiguió su estudio de aquel rostro. Llegó a la parte más importante, los ojos. Eran unos impresionantes ojos dorados que siempre mostraban una expresión fría. ¿Pero siempre eran así? En realidad lo eran? Yuka estaba convencida de que no. Pensando en las posibilidades se dio cuenta de que Sesshoumaru la miraba de reojo. Por un instante mantuvo la mirada pero enseguida bajó la vista avergonzada. "Ya está, me descubrió. ¡Qué vergüenza!" –se dijo.
"¿Por qué me mira así? Me está poniendo nervioso" –pensó Sesshoumaru aparentando no darle importancia. Todo este tiempo también había estado ocupado con sus cavilaciones. "Está intranquila… ¿Por qué me afecta eso a mi?" –se preguntaba constantemente. En realidad tenía cierta idea del porqué pero seguía resistiéndose a creerlo. Notaba en su cuello la cálida respiración de la joven. Eso no le ayudaba en nada; más bien lo distraía y le impedía mantener la mente despejada. Una sensación de calor le recorrió todo el cuerpo y se vio en la imperiosa necesidad de besar a la chica. Su lucha interna se agudizó. O se mantenía firme en sus convicciones y se alejaba de aquellos pensamientos o sucumbía a sus instintos. Su instinto fue más fuerte pero cuando apunto estuvo de dejarse llevar por estos, avistó su castillo. Esa imagen lo hizo volver a la realidad. Concluyó que aquello jamás debería ocurrir. Por nada del mundo se rebajaría a ese nivel. Lo que sentía era simplemente confusión y, por tanto, debía desterrarlo de su mente. Por si acaso y para evitar cualquier nueva tentación, decidió que en lo sucesivo se mantendría lo más alejado posible de aquella humana. "Cuando esté en condiciones se marchará" –declaró tajantemente.
Continuará...
Hola!
Gracias por enviar reviews, firts-ayanami, grupo fans de Sesshoumaru y elen-Ses.
firts-ayanami: veo q es el primer review que me mandas, gracias :) Mmm... a qué te refieres con "redacción monótona"? Me gustaría saber tu opinión.
elen-Ses. y G.fans de Sesshou: tenéis razón¿no se supone que Sesshou odia a los humanos? Ah... pero es que Yuka es mucha Yuka. jajaja :P o a lo mejor se trata de una tara familiar de los Inu, quién sabe;) Veremos si Yuka cae rendida a sus pies. Gracias por vuestros comentarios.
