Edward había redactado una conmovedora carta de rendición, en la que indicaba que éramos conscientes de la situación que se nos presentaba, y que tras sopesarlo detenidamente y teniendo en cuenta lo que Renesmee suponía para nosotros, habíamos decidido aceptar las condiciones que hacía ya mucho tiempo nos habían ofrecido, tan sólo pedíamos respeto para los restantes miembros de la familia, garantizar que no se les haría daño, así como discutir la liberación de Renesmee, pues ella ni siquiera era del todo inmortal.
Alice logró dar con la puerta secreta de entrada a los pasillos que llevaban a la entrada principal, se escurrió por los innumerables pasadizos y finalmente halló a dos de los sirvientes de Aro, le entregó la carta y dijo que era de vital importancia que la entregaran directamente a su amo, que allí estaríamos esperando. Nos reunimos con Alice posteriormente, y Edward nos recordó mantener la calma y centrarnos en el plan, así como en localizar los puntos débiles, zonas estratégicas para facilitar la entrada a los demás. Todo tendría que hacerse muy de prisa.
Oí que alguien se aproximaba, aún estaban lejos pero como medida de precaución empecé a estirar mi escudo para protegerlos, no sabíamos quien aparecería. Permanecimos en silencio, al cabo de unos minutos aparecieron ante nosotros Félix, Jane y seis vampiros más. Se quedaron sorprendidos al ver a la manada de Jacob como hombres, Edward había acertado, se esperaban una trampa, y se les cayeron los esquemas al vernos allí, completamente solos, sin lobos. Yo había estirado completamente el escudo y ahora estábamos todos bajo mi protección. –Es un placer volver a encontrarnos- dijo Jane sonriendo divertida, -así que os rendís-, dijo Félix en un tono claramente irónico. –Acaso nos dais otra opción-, espetó Edward bastante serio y apesadumbrado, era la viva imagen de la derrota, sí, mi esposo era un gran mentiroso. –Por favor acompañadnos, estoy segura que os morís por ver a nuestra invitada de honor-, tuve que hacerle señas a Jacob para que se tranquilizara, por que comenzó a convulsionarse, al cabo de unos segundos logró contenerse, pero si pudiera habría fulminado a Jane con la mirada, fue una suerte que Jane no lo viera. Tras cruzar los interminables pasillos subterráneos llegamos a la entrada de la mansión. Leah y Seth que iban los últimos habían logrado despistar a los estúpidos vampiros italianos y habían conseguido dejar todas las entradas abiertas, alcantarillas y rejas que habíamos encontrado en el trayecto. Félix y Jane no se dieron cuenta de nada. En aproximadamente una hora aquello se convertiría en una batalla campal. Me tuve que recordar tranquilizarme, Edward apretaba fuerte mi mano, infundiéndome ánimos, todo por ahora, estaba saliendo según nuestro plan.
Finalmente llegamos a la sala de entrada, no había ni rastro de la antigua secretaria humana, Gianna, supuse que la habrían matado, en su lugar había un vampiro, joven y desgarbado de mirada ausente y rostro severo. El podría suponer un problema, pero no creo que fuera tarea complicada para los aquelarres de María o los rumanos, no creo ni que lo fuera para mi familia, Jane le hizo un gesto de cabeza al joven vampiro y el asintió, subimos en el ascensor por tandas, Jacob y su manada con Jane, Félix con nosotros, y finalmente los esbirros. Sufrí pensando que había dejado a mis amigos indefensos con esa vampira psicótica. Pero nada malo iba a pasar por ahora, o sea me decía yo para tranquilizarme.
Nos condujeron a una sala diferente de la última vez que estuve, esta vez fue Embry el que había vuelto a despistar a los vampiros, dejando entreabiertas las dos puertas que nos separaban del ascensor. Si mis cálculos no fallaban, el resto de mi familia, María, los rumanos y su ejército de vampiros debían estar sitiando ya la zona. Cuando entré en la sala me quedé sin habla, la estancia estaba bordeada en su totalidad por amplios y enormes ventanales de cristal tallado y al reflejarse la luz a través de ellos formaban extraños y preciosos dibujos en el impresionante suelo de mármol color arena, parecían destellos de arcoíris. Cada uno de los impresionantes ventanales estaban resguardados por delicadas estatuas talladas en bronce adosadas en hermosas columnas recubiertas de majestuosas telas de terciopelo rojo, en frente de cada una de ellas dispuestas a modo de decoración elegantes mesas barrocas revestidas de pan de oro adornadas por elegantes candelabros de metal, era inmensa, parecía una sala real digna del mismísimo Rey Sol, finalmente eso es lo que se creían, la realeza y vivían como emperadores en su reino. Iba a disfrutar de su derrota, si lográbamos vencerlos.
Por favor, aguardad un momento- nos pidió Jane, salió casi flotando hacía una de las puertas de la sala, Félix nos observó con expresión divertida, Edward y los demás habíamos adoptado una expresión de total derrota, como si ya no tuviéramos fuerzas para nada más, yo por precaución, volví a extender mi escudo a mi familia y amigos. Y en ese momento no tuve que fingir derrota, todo mi mundo se vino abajo. Por la gran puerta de la sala real vi aparecer a Aro soberbio y orgulloso, Cayo completamente pagado de sí mismo y en medio de ambos mi hija, cubierta de pies a cabeza con una túnica negra, con la mirada seria, orgullosa y dura. Mi niña, qué le habían hecho, tuve que concentrarme y agarrar a Edward del brazo para no salir corriendo a abrazarla y traerla a mi lado, Edward también aferró mi brazo, no podía extender mi escudo a ella y así protegerla, Aro y Cayo la flanqueaban, detrás de ellos aparecieron Marco con su habitual cara de aburrimiento, Demetri y Gadreel, sentí un fuerte impulso de ir a por el vampiro y arrancarle la cabeza. Jacob que se había colocado a mi lado comenzó a convulsionarse, le apreté fuerte la mano para pedirle que se calmara, tenía ganas de abrazarlo, su dolor era mi dolor. –Apenas puedo dar crédito ni ahora viéndoos aquí, ni tampoco pude cuando leí tu amable carta, Edward-, dijo Aro con ese tono educado y escalofriante que siempre he odiado. Sí, disfrutaría viéndolo morir. –No nos habéis dejado otra opción, no podemos luchar, ya sabes que va en contra de nuestra naturaleza y no podemos permitir que le hagas daño a ella-, mi hija miraba al frente, continuaba seria casi sin chispa de vida, Gadreel estaba detrás de ella y también Demetri, lo cual me sorprendió, miraba de un modo extraño a Renesmee. Edward también se percató, me pregunto que leyó en su mente. –Edward, por todos los cielos de verdad pensaste que yo sería capaz de dañar a nuestra querida Renesmee, una niña tan especial y fascinante-, y rozó la delicada cara de mi hija con sus repugnantes manos, me incline hacia delante, tuve que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad para no lanzarme a por ella y ponerla a salvo. No fui consciente que Jacob estaba adoptando la misma postura que yo. Ella miró a Aro y le sonrió, el rostro de Jacob se transformó en una mueca de dolor, mi dolor. –Aquí estamos como prometimos, tan sólo os solicitamos que dejéis en paz al resto de la familia, y a Renesmee, ella nada tiene que ver con esto- dijo Edward mirando a Aro.
Aro asintió sopesando la información, -no, no creo que deba ser algo que ella decida, puesto que ahora mi hija no puede decidir libremente- le espetó Edward, no hizo falta entender qué era lo que Aro estaba pensando. –De todas formas pienso que ella debe dar su opinión al respecto, no creéis, finalmente hay cierta información transcendental que vuestra hija desconocía-, Aro nos miraba sonriendo. Edward se envaró, aferró mi brazo, estaba tenso, tenso y totalmente fuera de sí, qué demonios le habían metido a mi hija en la cabeza. –no era algo que te correspondiera decidir a ti, sino a nosotros- escupió Edward, estaba totalmente fuera de sí. Aro se giró hacía mi hija y tomó su mano, –Renesmee querida tu padre quiere que te pronuncies-, mi hija miró a Edward con ira en sus ojos, Edward flaqueó, -no creo que sea algo que tenga que discutir con ellos, puesto que no los considero en modo alguno mi familia- respondió mi pequeña, le habían lavado completamente el cerebro, podía notar como Jacob estaba temblando de rabia a mi lado, -mi amor, mírame, somos tu familia ven aquí- le dije desesperada a mi hija, ahora me miraba a mi pero no vi odio en su mirada, mi pobre niña -sé que me quieres madre, pero una familia no se puede basar en mentiras y secretos, y toda mi vida ha sido una mentira-, -nada ha sido mentira cariño, te amamos, eres…-, -me amáis!!-, había furia en su voz, -no creo que Edward me amara demasiado cuando su único pensamiento al enterarse de mi existencia fue destruirme, aniquilarme, yo era un engendro, un monstruo que sólo iba a matar al amor de su vida, no significaba nada para él-, Edward bajó la cabeza, su mirada antes serena y confiada tan sólo reflejaba dolor.
Aro y los demás disfrutaban complacidos viendo la escena, -Renesmee, por favor escúchame, en ese entonces no sabíamos nada de ti- comencé a explicarle, pero Edward me interrumpió –no sabíamos lo que eras, pero un día yo te escuché…-, mi hija miró a su padre con ira, -Bella siempre me amó, desde el principio, si estoy aquí ahora mismo, es gracias a ella, si fuera por ti padre-, casi escupió las palabras, -ahora estaría muerta, así que no intentes engañarme con más mentiras porque ahora sé la verdad, sé que no me queráis, sé que yo era una amenaza y sé que estoy aquí gracias a mi madre, gracias al amor que todos sentís por ella- y en ese momento me pareció que Renesmee miraba a Jacob, había tanto odio en su mirada, mi pequeño ángel, tendrían que pagar todo el daño que le habían hecho. –Bueno ya la habeís oído-, interrumpió Aro, -y sé que ella es feliz viviendo aquí- dijo en un tono jovial, -FELIZ!!??- gritó Jacob, estaba completamente fuera de sus casillas, intenté contenerlo pero ya no tenía fuerzas, -le habéis lavado el cerebro con estupideces, ella no es la que está hablando es el asqueroso chupasangres que tiene detrás, apártate de ella!!, deja de ordenarle lo que tiene que decir, escúchame cariño- ahora la miraba a ella, -sé que estas ahí, sé fuerte, no dejes que te controle, pelea!-, casi caminaba hacia ella.
-A pesar de lo que podáis pensar, nuestro amigo Gadreel-, dijo de pronto Demetri colocándose cerca de Renesmee, -no la controla hasta ese punto, ella dice lo que quiere decir, nosotros nos hemos limitado a contarle la historia real de su llegada al mundo, algo que bajo nuestro punto de vista debía conocer, no creéis-, esbozó una sonrisa y le acarició el brazo, la miraba de una forma extraña, obsesiva, como si la deseara, de pronto sentí una rabia incontenible, si se había atrevido a tocarla acabaría con él, no me percaté que Edward estaba completamente tenso a mi lado, miraba a Demetri con verdadero odio, se aferró fuerte a mi brazo, supongo que para contenerse, -así que Nessie, perdón Renesmee, ahora eres muy feliz viviendo aquí, no es cierto-, me giré sorprendida al oír a Jacob. Y en ese momento mi hija se separó de Aro y Cayo y se dirigió hacia donde estaba Jacob, Jacob también dio un paso en dirección a ella, Aro la tomó del brazo, -ni se te ocurra tocarla, si quiere venir que venga- le dijo Jacob en un tono provocativo.
Y en ese momento lo vi, Jacob y Nessie eran como dos fuerzas que se atraían de forma irresistible casi se podía sentir en el aire, a pesar de la influencia que Gadreel pudiera ejercer, ella lo necesitaba al igual que él la necesitaba a ella. Como si fueran dos mitades de un mismo ser, uno no podía existir sin el otro, daba igual cuantos vampiros pudieran lavarle el cerebro, daba igual todo el odio que pudiera sentir. Ella siempre le pertenecería, ya había sido así desde que nació, era suya antes siquiera de ser mía.
Gadreel no se alejó mucho, pero casi era suficiente para que yo pudiera intentar extender mi escudo hacía ella, Renesmee continuó caminando hacia Jacob y lo fulminó con la mirada, Jacob no se inmutó, es más creo que lo vi sonreír, -no hablo con estúpidos chuchos- le dijo fríamente mi hija cuando estuvo a escasos centímetros de él. Y entonces la cubrí, de pronto Nessie se tambaleó y Jacob la alzó en brazos. Demetri cruzó como un rayo la habitación y le ordenó a Jacob que la soltara, Jacob lo miró con una sonrisa desafiante, Nessie había perdido la conciencia, continuaba bajo mi escudo, Edward se alejó de mí, para estar más cerca de Jacob, deduje que todo iba a explotar, pero todo pasó demasiado deprisa. De pronto aparecieron vampiros por todas partes, rodeándonos, eran los esbirros italianos, Aro ordeno calma, pero pronto Jane, Renata y unos vampiros más los rodearon como protección, y en ese momento estalló todo, desde las tres puertas de la sala empezaron a salir vampiros, María, los Rumanos y mi familia habían conseguido entrar, Emmet y Jasper se situaron a nuestro lado, Aro, Cayo y Marco, que había permanecido en un discreto segundo plano, miraron asombrados a su alrededor, de pronto un estruendo espantoso proveniente de las ventanas las hizo añicos, más vampiros de nuestro particular ejercito mestizo irrumpían en la sala, los teníamos sitiados. Jacob depositó a Nessie en los brazos de Edward y se alejó de nuestra posición para transformarse, lo mimo hicieron los demás licántropos.
Emmet se había colocado justo enfrente de Demetri agarrándolo y forcejeando con él para impedir que se acercase a Nessie, porqué no dejaba de mirarla, no apartaba sus ojos de mi hija, se los arrancaría, intenté concentrarme en cubrir a todos con mi escudo, pero me era imposible llegar a todos los vampiros, por lo que Jane empezó a hacer de las suyas, unos cuantos vampiros cayeron al suelo rotos de dolor, retorciéndose de un lado a otro, pero desde atrás algún vampiro consiguió lanzarla contra una de las paredes que ahora estaba en llamas, y una lanza atravesó su cabeza, Alec se lanzó a defender a su hermana, pero cuatro vampiros se lanzaron a por él y empezaron a despedazarlo, de pronto todo empezó a arder, no sé quien había prendido fuego, aparecieron los lobos gigantes y comenzó la guerra, sólo podía distinguir cuerpos chocando unos con otros, gruñidos y golpes, parecía que había algún escudo humano porque nadie atacaba a mi familia, el escudo era mi propia familia, Jasper, Emmet, Rosalie y Carlisle lanzaban por los aires a cualquiera que se pusiera cerca, Aro, Cayo y Marco estaban a su vez protegidos por sus esbirros, pero pude ver la confusión y el miedo en sus ojos, Jacob estaba pegado a Edward que aún sostenía a mi hija que recobró la conciencia, pero no la soltó de sus brazos.
Jake se lanzaba a por cualquiera que intentara acercarse, prácticamente arrancaba de cuajo brazos y piernas de los vampiros que se ponían a tiro, Embry ,Seth y Leah también atacaron a los que se acercaban a nosotros, no vi donde estaba Gadreel, estaba especialmente preocupada por él, por si decidía poner en nuestra contra a nuestros propios aliados, pero no conseguí verlo, los rumanos nos alcanzaron y nos condujeron a una de las puertas de salida, vi como las hogueras improvisadas detrás de mi comenzaban a arder con los primeros cuerpos desmembrados, logramos llegar hasta la puerta, ellos sabían que esa ya no era nuestra pelea, habían conseguido lo que querían, nos dieron las gracias, María y los suyos si continuaron movidos por la sed de sangre y la venganza.
Todo mi odio y rabia se habían esfumado de pronto, ya tenía a mi hija conmigo sana y salva y mi familia estaba bien. –No podemos escoltaros hasta la salida, os quedáis solos, os deseo suerte - nos dijo Vladimir, -no os preocupéis eso ya es asunto nuestro, adiós amigos- se despidió Edward aún con Renesmee en sus brazos, -papa-, y se abrazó fuerte contra él, mi pobre niña, pasamos aquellos interminables pasillos llenos ahora de humo. Me preocupaba que mi hija pudiera asfixiarse pero la vi respirando con normalidad, Jacob iba al frente, Edward con mi hija en brazos y yo detrás, me concentré todo lo que pude por extender el escudo. Detrás de mi iban Seth, Embry y Leah con el resto de mi familia.
Tomamos el ascensor otra vez por tandas que se hicieron interminables, una vez en la planta baja observamos el horror, había muchos cuerpos completamente mutilados y apilados ardiendo en una hoguera improvisada, Edward apretó a Renesmee fuerte contra su pecho para que no viera ese horror, mi hija estaba llorando y no paraba de pedir perdón, Edward le decía que no se preocupara que ya todo estaba bien, yo me acerque y le bese el rostro, le dije que ya había pasado todo. Cuando nos dirigíamos al último pasillo que nos haría salir de aquel infierno en llamas, nos interceptaron Félix, Demetri, Gadreel y 5 de sus esbirros. Yo me apuré en protegernos, extendí completamente mi escudo, pero si comenzaba la pelea, no podría hacer mucho. –Puedo ser generoso y dejaros salir de aquí, si me la das- dijo Demetri a Edward riéndose mientras miraba a mi hija, nos tomaba el pelo o era completamente idiota, opté por la segunda opción. Edward lo miró con verdadero odio, –apartaos, dejadnos salir y continuareis con vida- les dijo Jasper, -prometemos no haceros mucha pupa- se rió Emmet, de pronto aparecieron otros 6 vampiros más, esto desequilibraba las fuerzas, yo comencé a impacientarme, -bueno…- dijo Emmet retorciendo sus manos, -esto equilibra un poco más las cosas, me daba pena haceros puré tan rápido-, intercambió una mirada con Jasper y ambos se agacharon adoptando una postura claramente de combate, Edward me cedió a Renesmee que miraba todo con horror, yo me puse a acariciarla y mecerla, mi pobre niña, Edward se posicionó al lado de sus hermanos, los lobos los flanquearon justo detrás, excepto Jacob que se quedó a mi lado. Por ahora mi escudo los cubría. Alice, Rosalie y Carlisle se situaron justo detrás de los lobos. Era una buena estrategia, el pasillo era estrecho, por muchos que vinieran tan sólo podían atacarnos de 3 en 3. -Aguantad- dijo Edward en voz baja, casi en un susurro, de pronto uno de los vampiros se lanzó a por Jasper. Emmet, Seth y el propio Jasper lo liquidaron rápidamente, al mismo tiempo Edward se enfrentaba a otro de esos estúpidos esbirros, Félix y Demetri aguardaban, cobardes!, ese estúpido vampiro no tenía nada que hacer con mi esposo, al cabo de unos minutos Edward se cansó de jugar y lo atacó sin piedad ayudado por Alice que estaba detrás, sentí deseos de ir a su lado y ayudar a despedazar al vampiro, pero tenía que estar con mi hija, ella me necesitaba. Los vampiros italianos pretendían sacarnos del pasillo para poder atacar todos a la vez, pero nosotros no nos movíamos de nuestra posición inicial, de pronto justo detrás de mí aparecieron Gadreel y Demetri, -sentimos interrumpir, estábamos aburridos-, no sé como demonios aparecieron allí, Jacob pegó un brinco y se colocó justo en frente de los vampiros, profirió un agudo aullido, Renesmee se levantó y me situé delante de ella, -Bella!!-, chilló Edward detrás de mí, pero no pude girarme tenía a Gadreel a escasos metros de mí, y Demetri no le quitaba ojo a mi hija, Seth apareció de pronto para situarse al lado de Jacob, mientras los vampiros seguían atacando por el otro lado a mi familia, ahora no podía pensar en ellos tenía que concentrarme en los dos vampiros que tenía en frente. –mi oferta sigue en pie, tan sólo la quiero a ella-, Jacob se lanzó a por él, de un cabezazo lo mandó contra la pared, el vampiro cayó de pie y se tiró a su cuello, Seth y Jacob lo atacaron al mismo tiempo, pero más vampiros aparecieron para ayudarlo, por dios no paraban de salir de todas partes, yo me encaré con Gadreel, me agaché en posición de ataque, de pronto Edward se posicionó a mi lado y cubrimos a nuestra hija, -tampoco soy tan débil como os pensaís- se quejó Renesmee, y se unió a nosotros, Jacob y Seth estaban luchando con Demetri y otros dos vampiros, y el resto de mi familia detrás nuestra continuaban luchando con los demás que aún quedaban con vida, Edward comenzó a moverse siguiendo los pasos de Gadreel, que intentaba despistarlo, algo inútil tratándose de Edward, Gadreel no podía controlarlo porque yo tenía el escudo que los seguía protegiendo, ahora no necesitaba estar tan concentrada para mantenerlo activo, -frustrado quizás- le dijo Edward sonriendo, mi sonrisa favorita, era posible que en mitad de todo ese caos aún siguiera asombrándome su arrebatadora belleza. Edward me miró y nos lanzamos a por él, fui directa a su cuello y le proferí un mordisco lo más profundo que me permitieron mis afilados colmillos, sentí su sangre viscosa y caliente en mi boca, pero no me agradó su sabor, Gadreel emitió un profundo alarido, mientras Edward le retorcía los brazos, se intentó desprender de nuestro mortal abrazo pero no se lo permitimos, continuó forcejeando y consiguió lanzarme a una de las columnas, perdí el control de mi escudo, de pronto Edward se quedó paralizado en el sitio, Renesmee agarró a Edward por la espalda intentando inmovilizarlo, todos nos quedamos quietos, congelados en el sitio, Gadreel estaba pegado a mi hija, no podía extender mi escudo, todo se quedó en silencio, todos observando la escena, Gadreel ordenó a mi hija soltar a Edward, mi esposo no se movía, Demetri se apresuró a ponerse al lado de mi hija, Gadreel que llevaba también a mi marido con ellos, se situó justo detrás de Renesmee, Demetri agarró a Nessie por un brazo, si salíamos de eso definitivamente le arrancaría los ojos, Jacob y Seth también estaban completamente inmóviles, la única que tenía posibilidad de movimientos era yo, pero Gadreel era capaz de lanzarme a mi propia hija para detenerme, decidí extender mis escudos a los que si podían atacar, los lobos que tenía justo a mi derecha ahora paralizados, los miré para que no se dieran aún por aludidos, Jacob me entendió, pero miraba con odio a Demetri que tenía asida por un brazo a mi hija, -ahora si hemos logrado un buen equilibrio, no creéis- dijo Gadreel feliz con lo que creía era un triunfo, tres de sus esbirros se situaron detrás de él, para protegerlo, empezaron a caminar hacia la salida, Demetri aún con mi hija, de pronto quedé horrorizada. Jacob se lanzó directo hacia Demetri, y uno de los vampiros lo atacó sin piedad, Seth, Embry y Leah corrieron a ayudarlo, la distracción me ayudó para posicionarme al lado de mi esposo y volver a extender mi escudo, Embry y Leah habían conseguido lanzar por los aires al vampiro, y Demetri y Jacob se enzarzaron en una pelea a muerte, aparecieron Emmet y Jasper, -hey, hace mucho que le tengo ganas a ese- dijo Emmet señalando a Demetri, -así que ni pienses que te vas a llevar tú la gloria- y se lanzó a por Demetri que seguía luchando con Jacob, Jasper y Carlisle fueron directos a los vampiros que custodiaban a Gadreel, Edward estaba hecho una furia, apartó de un manotazo a uno de los esbirros y fue directo a por Gadreel, esta vez sí terminaría lo que empezó. –Alice llévate a Renesmee de una vez- ordenó mi esposo, Alice la agarró de un brazo y la sacó de allí. Esme se fue con ellas, yo me quedé a terminar lo que habíamos empezado, Edward agarró su cabeza con ambas manos y comenzó a retorcerla como si fuera de goma, yo lo ataqué sin piedad y conseguimos desmembrarlo, aprovechamos la hoguera que todavía estaba ardiendo, para tirar todos los cuerpos, me giré y comprobé que mi familia y los lobos estaban a salvo, también ellos terminaron de descuartizar a los vampiros, Jacob cojeaba, pero imaginé que se curaría rápido.
Salimos del aquel infierno.
Por suerte era de noche, y no había nadie por las calles, pero me imaginé que en cuestión de minutos vendrían los bomberos pues las llamas se habían apoderado casi de la totalidad del edificio. Desee que nuestros aliados pudieran salir sanos y salvos. Desee que se terminara aquel horror para siempre, pero sobre todo desee que Aro, Cayo y Marco también estuvieran consumiéndose en alguna hoguera.
