LO SIENTO!! Me he dado cuenta de que he liado las cosas... En el segundo o primer capítulo pongo que Mark, el hijo de Percy está en tercero, pero no, es en cuarto y tmbien puse que Eddy está en séptimo jun to con Alex, James y Amelie... pero no!! Eddy es compañero de Amelie, Alex y James y los cuatro están en sexto de Gryffindor mientras que Lucy, Luke, Boone, Albus, Cloe y Rose están en quinto!! Jajaja, lo siento tenía que aclararlo... un fallo... lo tiene cualquiera ;-)
SOL: Creo k en este capitulo no hay encntronazo, pero si en el proximo y para eso... este capitulo t gustara mucho, estoy segura MIL GRACIAS X SEGUIR COMENTANDOME d verdad k m alegras cn tus graciosos reviews!! P Y... en cuanto a James y Amelie no sabria k decirte... son primos y ademas James es el mejor amigo d Alex!! P cuando leas el capitulo a lo mejor tus ideas se olidan jaajaj besos wapa!
Charlotte: En el capitulo anterior puse un recordatorio d ls personajes... espero k t sirva hehe. Gracias x cmentarme!! y espero k ya hayas leido hasta este capitulo un beso
CAPITULO 10
-… ¡Daniel Clark marca un tanto para Gryffindor, el capitán y guardián de Hufflepuff está un poco aturdido a causa de la tormenta! 50-60 para Gryffindor, ¡uno de los cazadores del equipo amarillo se mueve con velocidad, no distingo quien es – gritaba Fred Jordan intentando visualizar a la figura por medio de la lluvia - ¡lo cierto es que Wood para el tanto que Pamela le iba a marcar! ¡Los buscadores siguen sin encontrar la snitch y parece que las bludgers se han vuelto más locas a causa de la lluvia! Pero no, Kirk, el golpeador de Hufflepuff ha mandado una bludger contra uno de los cazadores de gryffindor, por suerte Lily Potter la ha esquivado, ¡Rose marca otro tanto! Hufflepuff tiene la quaffle, Claire se la pasa a Sun, Sun se la pasa a Pamela y esta ¡marca! 60-70 para Gryffindor.
La inmensa lluvia impedía ver y disfrutar el cuarto partido de la temporada que se estaba jugando. Hufflepuff había ganado la copa tres años consecutivos desde hace 3 años, debió de ser a causa de la entrada de Ted Lupin en el equipo como golpeador. Lo cierto era que Hufflepuff había quedado siempre segundo en la escala de los cuatro equipos del colegio, y ese año parecían no estar dispuestos a quedar por debajo. Pero las condiciones atmosféricas que había, hacían que fuera más complicado inclinarse por la victoria de un equipo u otro. Ambos estaban muy igualados y los buscadores se movían por todo el campo intentando encontrar su objetivo, pero la menuda pelota era imposible de encontrar. De repente, Albus vio como el joven buscador que se había incorporado ese año al equipo del tejón salía rápidamente detrás de algo, por desgracia, Potter no consiguió ver bien qué era y pensó que sería un engaño cuando, desprevenidamente, vio un destello dorado que se dirigía hacia él y detrás de este al buscador, la pelota había dado un extraño giro. Albus se aferró a la escoba preparado para ir detrás de la pelota en cuanto esta diera un quiebre al encontrarse con él y no lo siguiera pero la pelota no dio ese quiebre y se detuvo delante suya, Albus alargó la mano rápidamente y notó que en sus manos tenía la pequeña pelota… ¡qué facil había sido! El buscador se detuvo ante él.
-¡POTTER HA COGIDO LA SNITCH, GRYFFINDOR GANA CON 220 PUNTOS-70!
Albus descendió hasta la mojada hierba para recibir los abrazos de sus compañeros.
-¡Ha sido incríble, Albus! Hasta yo misma te he visto cómo la cogías, ¡la snitch ha acudido hacia ti!
-Ha sido suerte, Lily…
-¡Eres un genio! – le dijo Alex abrazándole.
OooooooOooooo
Durante la semana siguiente, a la misma hora que la última vez, los gryffindors encendían la radio para escuchar las grandes canciones, hasta ese momento, se habían escuchado "Eddy's guns" "Love seat" (la canción de Luke) y "Sofa song". En cada desayuno llegaban cartas de numerosos fans, entre ellos niños de 5 a 10 años que estaban deseosos por conocerlos cuando entraran en Hogwarts el año que viene. También leían los mensajes de gente adulta que ya veían a las Brujas de Macbeth como unas estrellas estrelladas. Incluso recibían felicitaciones por la victoria del equipo de quidditch de Gryffindor sobre el de Hufflepuff. La gente agradecía sus canciones, decían que eran geniales y pegadizas. En el desayuno del jueves recibieron una carta de su manager o productor oficial informándoles que tuvieran cuidado con las cartas. Hasta ahora todas habían sido de enhorabuena pero podría ser que alguien no estuviera de acuerdo con su éxito y, envidioso, le mandaran cartas envenenadas. También escribía que ahora se estaban transformando en jóvenes estrellas con éxito que se estaban dando a conocer al mundo mágico gracias a su trabajo pero que tuvieran cuidado con las malas lenguas y los periodistas ya que se habían convertido en famosos.
El mismo día del jueves, los gryffindor de 5º año se dirigieron a las mazmorras ya que les tocaba clases de pociones. Cloe caminaba sola por los pasillos. Echaba de menos a sus amigos. Desde que se besó con Boone, las cosas habían cambiado mucho entre los seis. Ahora los chicos caminaban siempre solos y las chicas igual. Cada vez que veía a Lucy, Luke y Albus hablando entre ellos los rehuía porque sabía que Boone vendría pronto, además de incomodarle las miradas que le echaban los chicos cada vez que ella los saludaba. Sobre todo le impactaba la mirada de Luke… que no sabía muy bien como definirla… Y todo por una estúpida borrachera que ni siquiera se acordaba de la mitad de la conversación que mantuvo con el chico. Se maldijo a sí misma cuando un muchacho alto y moreno se detuvo frente a ella.
-¡Hola Cloe! – vio cómo los ojos azules del moreno se entornaban a medida que el chico le sonreía maliciosamente.
-¿Qué pasa McGuire? – dijo retrocediendo un paso. Al chico esto no le pasó inadvertido.
-¿Qué pasa? ¿Me tienes miedo?
-¿Yo? ¡No! es sólo que empiezan las clases, Matt y… ¡ah! – el chico le había cogido fuertemente del brazo y le había estampado contra la pared - ¡Suéltame! ¡Me haces daño! – se quejó pero el chico, con la otra mano le cogió del mentón bruscamente.
-Ya no te muestras tan dispuesta a besarme, ¿eh? ¿Qué te ha pasado, Finnigan? ¿Qué te ha hecho el maniquí? – el chico apretó su cuerpo contra el de ella, aprisionándola más contra la pared cogiendo a la chica por ambas muñecas y empezando a darle besos por el cuello - ¡Yo te creía más fiera!
-¡Suéltame! – Dijo Cloe mientras sus lágrimas empezaban a brotar de sus ojos - ¡He dicho que me dejes, imbécil, esto no me gusta!
-A mi sí… y mucho… - dijo mordiéndole el cuello, la chica soltó un quejido sollozando.
El chico soltó una de sus muñecas para meter su mano bajo la camisa de la chica. Cloe salió de su trance y le detuvo con su mano libre la de él que empezaba a ascender.
-¡Vamos, Finnigan! Si te estaba gustando… - dijo mientras forcejeaba, la chica tenía muy poca fuerza comprada con él.
Cloe intentó salir corriendo por el pasillo pero el chico la agarró de nuevo y la estampó contra la pared.
-¡Déjame! ¡Suéltame! – dijo mientras lloraba - ¡Deja…!
McGuire le pegó una bofetada.
-¡Eres una puta histérica!
-¡Eh, tú! – ambos chicos se volvieron, Cloe acariciando su mejilla dolorida.
Boone apareció por el pasillo y, corriendo se abalanzó sobre el moreno y le propinó un puñetazo en la cara. Matt se observó la sangre que le goteaba por la nariz y, furioso y apretando los dientes, se echó sobre Boone haciendo que ambos cayeran al suelo y se golpearan a puñetazos.
-¡No, NO! ¡PARAD! ¡Déjale, gilipollas! – gritó Cloe mientras intentaba acercarse a ambos chicos sin salir herida.
McGuire que era más alto que Boone se puso encima de él y empezó a golpearle la cara, pero el gryffindor reaccionó y le dio una patada volcándolo al suelo, aunque no tuvo ocasión de ponerse encima de él porque llegó el profesor de pociones, que, con un movimiento de varita hizo saltar a ambos chicos por los aires separándolos.
-¿¡Qué demonios pasa aquí?!
-¡Profesor, profesor! – Cloe se aproximó hasta él con el rostro surcado de lágrimas - ¡McGuire… McGuire me estaba haciendo daño y Boone intentó protegerme, pero McGuire empezó a pegarle y…
-¡Cállate!
McGuire se levantó de la pared con el labio partido y la nariz borboteándole de sangre. Boone no se levantaba aún, seguía en el rincón del pasillo donde había llegado a causa del hechizo. Cloe corrió hacia él seguida del profesor que restó 20 puntos a Slytherin a causa del gran número
-¡Eres un estúpido, niño, un slytherin como tú debería dar ejemplo de la gente que está en nuestra casa, vete a la sala común y ocúpate de que la directora no te vea!
Echó un vistazo al gryffindor que yacía con un ojo hinchado a causa del moratón y el rostro lleno de sangre. El chico no podía abrir los ojos y Cloe se arrodilló junto a él cogiéndole de la mano.
-Será mejor que le lleves a la enfermería, yo iré con la profesora McGonagall – le ordenó Marcus Flint.
Cloe asintió y ayudó al chico a levantarse, pero justo cuando iba a doblar la esquina, el profesor exclamó
-¡Y 30 puntos menos para Gryffindor, por el numerito que ambos habéis formado!
La chica iba a replicar, pero decidió que era mejor ayudar a Boone a llegar a la enfermería sano y salvo. Por suerte el chico podía andar, pero muy débilmente y no podía abrir ambos ojos pues el otro lo tenía goteando de sangre a causa de la ceja partida que tenía sobre el izquierdo. Cloe se maldijo, el estúpido profesor de pociones ya lo podría haber ayudado… Llegaron a la enfermería y la profesora Pomfrey saltó del asiento.
-¡Señorita Finnigan! ¿Qué le ha pasado? – la chica negó sin pronunciar palabra, el nudo todavía seguía en su garganta.
Vio cómo su amigo se derrumbaba encima de una camilla ayudado por los brazos de ella y de la enfermera.
-Este chico tiene heridas bastante feas… no se solucionará con un toque de varita… apenas puede abrir los ojos. Con suerte estará listo para ir el sábado a la visita de Hogsmeade… aunque con varias cicatrices. Váyase, señorita Finnigan, yo me ocuparé de él.
-No, quiero estar aquí cuando despierte.
-Vaya a avisar al resto de sus amigos, señorita. Cuando vuelvan yo ya lo habré curado y la directora vendrá para que le expliques lo ocurrido. – Cloe asintió y fue a buscar a sus amigos.
OoooooOooooooo
Durante esa semana, a pesar de la lluvia, Rose visitaba a Hagrid por las noches pero notaba cómo le apresuraba sobre las 9 para que se fuera ya que el toque de queda se pronunciaría en pocos minutos. Pero Rose sabía perfectamente que Malfoy estaba a punto de venir a visitarlo. Cada noche, Rose tejía con su magia una gran manta para Fang, pero… cuando regresó un día a la cabaña con ella en las manos, vio que había un gran tanque de agua de la laguna junto a la cama del perro
-¿Y eso, Hagrid?
-¿Eso? ¡Ah, se lo traje yo mismo!
-¿Tú? ¿Haces todos los caminos hasta el interior del bosque tú solo? ¡No pensé que se te daba tan bien la magia para transportar eso porque… eres fuerte pero es difícil llevar eso! – dijo la castaña acariciando al perro y viendo el color brillante del agua
-Sí… em… bueno… pero lo conseguí – Rose se levantó con cautela.
-Bueno… te traje esto – dijo dándole una bolsa.
El profesor la miró por dentro y vio una gruesa manta roja escarlata hecha de lana.
-¡Caramba, Rose, muchísimas gracias! Le aportará muchísimo calor para el invierno– Rose respondió a la sonrisa que el guardabosques le echaba.
La chica se asomó por la ventana, y vio a Buckbeack tumbado sobre la tierra con una carpa protegiéndole del frío.
-¿Quién te ha ayudado con eso?
-Mal… Me ha ayudado Neville, sí, ese profesor es un gran chico, Rose – dijo sentando a la chica en el gran sillón mientras le servía el té -. Desde su séptimo año aquí ha madurado mucho… desde luego, deberías comportarte muy bien con él.
-Ya lo sé, Hagrid, es un gran amigo de mis padres.
-Seguro que sacas muchas notas buenas con él, ¿verdad, Rose? Con lo inteligente que eres… - dijo mientras él se servía en una gran taza.
-Lo cierto es que… - dijo mientras bebía un sorbo. Estaba amargo y quemaba, así que lo dejó a un lado -… Scorpius Malfoy siempre me quita puntos en esa clase. No sabía que le interesaran tanto las criaturas mágicas, ¿tú sabías algo?
Notó cómo al viejo semi-gigante se le caía la tetera y se hacía pedazos. Rose sonrió con malicia al comprobar que sus suposiciones habían dado su fruto. Seguramente Malfoy visitaba y ayudaba a Hagrid con las criaturas en su tiempo porque le interesaría hacer alguna de las carreras después del colegio. Se preguntó si el rubio tardaría mucho en admitirlo porque tarde o temprano, su gente de Slytherin se daría cuenta de que en su sexto año había cogido las clases que eran dadas por dos de los profesores que eran más odiados por los gryffindor simplemente por su estatus social o por la representación que tuvieron en la antigua batalla. Lo cierto era que la mayoría de los pensamientos de slytherin habían cambiado en los últimos años. El mejor ejemplo era Malfoy.
La castaña ayudó a Hagrid a recoger las cosas y siguió con sus indirectas cuando el guardabosque se sentó en su sillón.
-Malfoy siempre parece indiferente en las clases de Neville y tuyas, Hagrid… pero cada vez que preguntáis algo, él alza la mano corriendo para responder a la cuestión… ¡qué raro, ¿verdad?! Para mí que Malfoy siempre ha sido un sucio rastrero e inmaduro….
-Rose – la voz del hombre sonó grave y Rose le miró a los pequeños ojos que se escondían tras esos cabellos medio canosos y las bolsas de sus ojos oscuros -, yo creo que sólo intenta conseguir puntos para su casa.
-¡Y tú le estás ayudando! Cada vez que levantamos la mano en tu clase siempre le preguntas a él primero.
-Es para que no se me vea el plumero, Rose – dijo limpiándose con la servilleta.
-¡Pues se te está viendo! ¡Yo también quiero puntos para mi casa! ¡Pregúntame a mí!
-¡Rose, no me hables así, debes irte ya!
-¡No, no quiero irme! ¿A quién esperas siempre a estas horas?
-¡A nadie, Rose, estás muy nerviosa! – dijo dirigiéndose hasta la puerta y abriéndola - ¡Vete ya!
La chica gruñó y se marchó tapándose con la túnica cada parte del cuerpo. El frío le helaba cada sentido. Subía la empinada escalera empedrada. No estaba dispuesta a que esto continuara, le diría a Hagrid que sabía la verdad, le pediría que le explicara las razones de porqué se trataban tan bien… No estaba dispuesta a que Scorpius se ganara el corazón de Hagrid y con él los puntos para su casa.
Cuando llegó a la sala común le informaron que sus amigos estaban en la enfermería.
OoooooOoooooo
-… y todo eso fue lo que pasó, directora – dijo Cloe eliminando lo que había intentado hacer McGuire cuando la aprisionó contra la pared.
-Profesor Flint, creo que es hora de que usted mismo le informe al señor McGuire que debe cumplir un castigo él solo. Se quedará ayudando a Aarhus con la limpieza del castillo durante la visita a Hogsmeade, cuando sea la próxima visita tampoco acudirá. Hasta el cuatrimestre que viene.
-Pero… profesora… Ford también ha…
-¡Por favor, profesor! Ford sólo intentaba proteger a su amiga de aquel forcejeo que mantuvieron y encima ha salido mucho peor parado.
Flint salió sin rechistar de la estancia asintiendo dejando solos a McGonagall con los 5 chicos que se agrupaban en torno a la camilla.
-Iré a avisar a los padres para que vengan mañana – informó y la directora abandonó la estancia.
La enfermera Pomfrey trajo un jarabe para que al chico se le fueran quitando poco a poco las magulladuras, pero el muchacho estaba profundamente dormido y decidió dársela luego.
-¡Quiero sólo tres visitas, tres visitas! – les replicó al fijarse en el número de los chicos.
-Pero… si está dormido – le dijo Albus.
-Cuando vuelva quiero a tres personas con él, ¡solo a tres! – y dicho esto se metió en su despacho.
-¿Qué intentó McGuire exactamente, Cloe? – le preguntó Lucy mientras se sentaba junto a ella y la abrazaba.
-Intentó besarme a la fuerza… y quería llegar a más…
-¡Maldita sea! – protestó Luke golpeando la camilla que hasta ese momento había estado observando el rostro de su amigo con pesar y lo agarraba del brazo.
Sus amigos se giraron hacia él, jamás lo habían visto tan furioso.
-¡Todos los slytherin son unos mierdas!
-¿Veis cómo no tenéis que mezclaros con ellos, Rose? – la chica asintió apesadumbrada mientras miraba el rostro herido de su amigo.
-Y no ha ocurrido nunca más, ¿verdad Albus?
Lucy, Cloe y Luke, al que le contaba todo como a las otras chicas se giraron hacia ella con una ceja alzada… "mentirosa" pensaron…
-Al menos que yo sepa.
-Malfoy es amigo de McGuire, sinceramente no creo que yo caiga en manos de él.
-A no ser que te aprisione como le hizo ese imbécil a Cloe…
-Malfoy tiene dignidad, lo que quiere es que le besen y le deseen.
Todos miraron a la castaña, que se ruborizó en cuanto las miradas de los cuatro se posaron en ella. Lo que dijo, lo había hecho con tanta pasión que los chicos se pensaron que mantenían una relación como amantes. Lo cierto era que lo único que habían tenido últimamente habían sido miradas de odio y deseo a través de las mesas del comedor o de sus pupitres de pociones o Defensa contra las artes oscuras.
Scorpius se distanció de la chica desde que tuvo ese cruel enfrentamiento con los Weasley, pensando que eran unos desagradecidos y que no le merecía la pena perder el tiempo con una chica como ella que no sabía apreciar lo que hacía para que esta estuviera bien, por ejemplo, el hecho de permanecer con ella en la enfermería… pero Scorpius sabía que no era para demostrar a la gente que era considerado, educado, bueno y diferente, sino porque lo era, no necesitaba demostrar nada, es más, deseaba ocultarlo, así como deseaba esconder que se había quedado con la chica toda la noche porque verdaderamente, estaba preocupado de ella. No sabía qué armas tenía la castaña, pero no podía dejar de mirarla…
Llegó el viernes al medio día, era finales de noviembre y fuera del colegio estaba nevando. Los alumnos correteaban por los pasillos bien abrigados y con caras de felicidad en sus caras, se dirigían hacia El Gran Comedor para comer rápido y así salir al patio a empezar a jugar a tirarse bolas de nieve. Cloe corrió hacia la enfermería en cuanto terminó su última clase de la mañana para tener noticias sobre el estado de Boone. Cuando entró en la estancia, le vio bebiendo un jarabe ayudado de la señora Pomfrey. El chico se tumbó mientras la enfermera le ponía bien las almohadas y entonces se dio cuenta de que Cloe se había detenido en la puerta mientras le miraba. Le sonrió tímidamente y Cloe se acercó ya segura y devolviéndole la sonrisa.
-¡Señorita Finnigan, qué pronto! Señor Ford, la chica no se ha separado de usted ni un segundo – ambos ruborizaron y la enfermera les abandonó.
-¿Es eso verdad? – dijo el chico mirándole a través de uno de sus ojos oscuros ya que el otro lo tenía vendado. La chica asintió ruborizada.
-¿Cómo estás?
-Bueeeeno… podría estar mejor. – ambos rieron.
-Perdóname – dijo la chica bajando la mirada hasta las manos de él.
Boone se quedó en silencio y le cogió una de sus manos. Cloe levantó la mirada con los ojos llorosos.
-¿Perdonarte por qué?
-Por este lío en el que te he metido… y por lo de la fiesta de Halloween…
-Ah, es por eso – dijo soltándole la mano, pero esta se la cogió y bajó de nuevo la mirada hasta los dedos que permanecían entrelazados con los del chico.
-No debería haberte besado… - el chico miró hacia otro lado -… cuando estaba borracha – A Boone se le cogió un pellizco en el estómago y se atrevió a mirarla. – Debí confesarte desde hace tiempo que… - le miró a la cara, los marrones de ella seguían brillando y Boone vio cómo sus mejillas aumentaban de color -… debí confesarte que me gustas mucho… muchísimo… y que sólo trataba de llamar tu atención… cuando me metía contigo y… cuando… si quedé con McGuire ese día fue porque supuse que tú no me querías… e intenté buscarme a alguien para que me olvidara de ti… hasta que las chicas me sacaron de mi error…
Vio cómo el chico sonreía y apretaba más sus dedos contra las suyos.
-¿Por eso sólo te atreviste a decírmelo en la fiesta porque estabas borracha?
La chica rió asintiendo mientras se colocaba el pelo detrás de la oreja tímidamente. Boone también rió aunque le costó un poco y comenzó a toser. Cloe se asustó y se acercó más a él incorporándose de la silla. El chico alzó la vista y le sonrió.
-Estoy bien…
Cloe se tranquilizó pero siguió de pie para observar al chico que se había incorporado con la tos y no reposaba sobre las almohadas. Ahora, ambos estaban más cerca que antes. Boone dirigió su vista hacia sus grandes ojos oscuros que aún permanecían brillantes. Sus cejas oscuras las ocultaba el flequillo recto que la chica se había dejado. Sus mechones oscuros, sujetos por una media cola caían por sus hombros. Vio la nariz pequeña y respingona de la chica y los labios rosados… y su mirada se detuvo allí.
-Tú ya sabes lo que siento por ti – dijo el chico volviendo su mirada hacia los ojos de la chica. -… creo que no hace falta que te…
-Quiero que me lo digas. – le pidió ella sin dejar de mirar los oscuros ojos del chico y sus largas pestañas.
-Me encantas – la chica sonrió ruborizada -. Pero… - dijo soltando la mano de Cloe, esta lo miró asustada - … si no me das un beso no te creeré – dijo mirando sus pies que se movían debajo de la sábana.
Cloe rió, acarició el rostro de Boone haciendo que este volviera su mirada hasta ella y se acercó lentamente hasta que sus labios se unieron en un cálido beso…
-¡Au!
-Perdón – dijo ella apartándose tapándose la boca.
-Voy a matar a McGuire en cuanto salga de aquí por haberme partido la boca.
Ambos rieron y fue entonces cuando se dieron cuenta de que Luke los observaba desde la puerta.
-¡Hola, Luke! – le saludó el chico desde la camilla con una sonrisa radiante.
-¡H-Hola! – El moreno se aproximó y se fijó en Cloe que tenía las mejillas ruborizadas y no era capaz de ocultar su bella sonrisa – Sólo quería saber si estabas bien – dijo seriamente.
-De lujo.
-Me alegro. Bueno, me voy
-¿Ya? Pero Luke… ¡Luke! – el muchacho había desaparecido por la puerta ignorando la llamada que le echó la chica. - ¿Qué le pasa?
-Espero que me equivoque… -dijo mirando a Cloe -. Creo que le gustas.
-¿A Luke? Pero si está con Amelie todo el rato, ¡Boone no digas tonterías, él es mi amigo!
-Bueno, puede ser… en realidad…
Pero no pudo acabar la frase porque Cloe le había dado otro besito en los labios a lo que el chico cerró los ojos, mientras sentía los suaves labios de ella sobre los suyos que no se atrevían a adentrarse por miedo a hacerle daño. Cloe besó el labio superior de él mientras apoyaba las manos en la camilla. Boone acariciaba su rostro…
-Ejem… ejem – los chicos se separaron de inmediato.
Al darse la vuelta, vieron en la puerta a un hombre alto y castaño con los pómulos marcados y serio acompañado de una mujer morena que sonreía a ambos chicos.
-¡Boone, Cloe! ¿Por qué no nos habéis contado que estabais saliendo juntos? – la mujer, que era bajita se acercó a la chica y le abrazó -. ¡No sabes, Cloe, cuanto me alegro de que tú seas la novia de mi hijo!
-Eh… mamá, esto… déjala… mamáááá – dijo mientras era abrazado fuertemente por su madre.
El señor alto se dirigió a Cloe y la saludó con una sonrisa, pero esto no dejó que a Cloe dejara de intimidarla.
-Emm… yo me voy… ya – dijo la morena.
-¡No, cariño! ¡Tú te quedas! Cuéntanos cómo pasó todo.
-Pues estaba en el pasillo peleando con un slytherin y Boone vino…
-¡No, eso no! ¿Cómo es que decidisteis salir juntos?
-¡Claudia!
-¿Qué pasa Ralph? ¿No te gustaría enterarte?
-Claudia, estamos aquí por el niño, ayer tuvo una fuerte pelea… ¿y tú te preocupas de averiguar cómo salieron estos dos?
-Es que… Cloe me cae muy bien… - Boone y Cloe se miraron y se empezaron a reír apesadumbrados.
OoooooooooOooooooo
-Bonito vista, ¿verdad? – Luke se volvió para ver cómo Amelie se sentaba junto a él sobre la fría nieve para contemplar el lago del colegio que comenzaba a congelarse. –Yo siempre vengo aquí cuando estoy mal.
Luke la sonrió mirándola a los ojos y ella correspondió a la sonrisa.
-Sí, aunque en invierno no apetece mucho con este frío… pero lo necesitaba.
-Si quieres te dejo solo – se apresuró a decir la chica incorporándose, pero Luke le agarró del brazo haciéndola caer sobre la nieve, quedándose a escasos palmos de su rostro.
-No… no te vayas… - la chica asintió sin dejar de mirar los ojos azul oscuro de Luke que tampoco abandonaba el contacto visual.
-¿Qué te pasa, Luke?
-Nada – dijo ruborizándose ligeramente notando cómo esa mirada transparente le traspasaba el corazón como si le leyese todos los pensamientos.
La chica desvió su mirada hacia los labios entreabiertos del chico que permanecían húmedos. Luke le gustó desde el primer día que lo vio tocando la guitarra. Y gracias al grupo, lo había podido conocer mejor y él le producía una suma atracción. Ambos estaban muy cerca y Amelie no se lo pensó dos veces. Acarició el blanquecino rostro de él que se ruborizó con sus caricias y lo besó. Luke pareció sorprendido y no cerró los ojos hasta que vio a su compañera hacer lo mismo. Notó cómo la pelirroja introducía se cálida lengua en su boca sin atreverse mucho a avanzar. El moreno acercó su lengua a la de ella rozándola tiernamente. En ese momento se le nublaron todos los pensamientos. Ambas lenguas mantenían una lenta danza. Luke acarició el cuello de la chica y tocó su suave pelo… pero de repente, abrió los ojos y apartó a la chica suavemente.
-¿Qué pasa? – dijo ella secándose los labios,
-Es que… verás… Amelie, lo siento… pero no eres mi tipo.
Luke entornó sus ojos intensos a los de ella que parecieron decepcionados.
-Yo pensé que con la confianza que habíamos cogido con el…
-No es por eso – le cortó -. Eres una de las chicas más maravillosas que he conocido, pero… yo pensé que esa confianza sólo era amistad – vio como la pelirroja alzaba la ceja.
Esas palabras no fueron las correctas y la pelirroja se levantó del suelo.
-Bien, está bien, he captado la indirecta…
-¡No, espera! – la chica le miró a los ojos. – Es que… yo… es que…
-¿Sí?
-Estoy enamorado de Boone.
CONTINUARÁ
