De una verdad incómoda y una Snitch enloquecida.

-¡Capitanes, estréchense la mano!-Ordenó la señora Hooch, agarrando con fuerza el silbato.

Los dos chicos lo hicieron, bruscamente, aguijoneándose con la mirada. La fría y enguantada mano de Draco Malfoy, apretó con furia la de Diggory, y en cuanto sus miradas se toparon, asesinas, el Hufflepuff, supo que no sólo competían por la Snitch.

Entonces lo comprendió todo, y aún así sólo sirvió para hacer crecer el desagrado que sentía por el rubio, niño mimado y caprichoso, únicamente se quería a sí mismo y nadie estaba a su altura, él jamás podía perder.

Pues iba a perder, empezando por aquel partido, Draco Malfoy iba a perder.

Mientras se subía a la escoba no podía evitar pensar en el porqué, el Slytherin lo sabía, sabía lo que había le había pasado el curso pasado, y Cedric se preguntaba si todo el mundo lo sabía y únicamente él se había atrevido a hablar, o, por el contrario, ella se lo había contado.

La posibilidad le hacía hervir la sangre, ¿Corinne y Malfoy tenían esa confianza? ¿La habían tenido? En el fondo era incapaz de pensar que pudiese haber algo entre ellos, pero después lo pensaba, imágenes se repetían en su cabeza y recordaba que ella le había defendido, que se había marchado con él aquella tarde en que le habló del torneó de los Tres Magos y, sobretodo, los había encontrado juntos aquel sábado en que ella tuvo que limpiar la Sala de Trofeos, le pareció extraño en aquella ocasión, tal vez, se equivocó al no darle importancia.

Draco se elevó en el aire, cuando la señora Hooch soltó la Snitch y tuvo la determinación de ganar el partido, tenía que ganar, era mejor que Diggory, tejón con aires de grandeza, se decía campeón pero apenas recordaba que ropa interior había llevado la noche anterior.

No se engañaba, no quería a Corinne, era inferior, sangre sucia, pero le atraía, mucho, el hecho de que Cedric Diggory, pudiese tenerla y él no le volvía loco, Draco Malfoy era un egoísta, si él no podía tenerla nadie debía.

Cedric tomo altura, detrás de Malfoy, los dos buscaban, ávidos la pelota, mientras a su alrededor, las Bludgers golpeaban sin cuartel, impávidas, arrojadas por los Golpeadores de uno y otro equipo, y los Cazadores trataban de hacerse con la Quaffle e introducirla en el aro rival.

Lee Jordan relataba el partido.

-Slytherin 20, Hufflepuff 0.-El desanimo era evidente en la voz del Gryffindor que lo único que deseaba era ver perder a las serpientes.

Observándolo todo, con un nudo incomodo en la garganta, una chica sentada en la grada de Hufflepuff no podía evitar contemplar el partido con una preocupación impropia.

Era exagerado el modo en que los dos chicos recorrían el cielo, buscando con la mirada ansiosa la pequeña pelota dorada, atacándose el uno al otro.

-Slytherin 50, Hufflepuff 0.-Lee Jordan empezaba a sonar enfadado.

Corinne ahogó un grito cuando la Bludger pasó a escasos centímetros de Malfoy, enseguida se reprendió a sí misma, el Slytherin desagradecido no significaba nada para ella y sin embargo sentía que mientras los veía ahí, peleando por ganar el partido, como si realmente hubiese algo más en juego, no podía evitar debatirse.

No lograba aceptar que dudaba de lo que sentía hacia Cedric, peo ya empezaba a hacerse innegable.

Sabía que le quería, adoraba estar con él, pero había algo extraño en ello, era todo igual, pero todo diferente. Aún así, lo que la unía a Cedric era muy fuerte, fuerte como la vida, como el sacrificio que ella había hecho por él, lo volvería a hacer gustosa, sentía que el mundo se iba a acabar sin él.

Y Draco, él era nuevo, un imán, todo su cuerpo reaccionaba cuando él estaba cerca, con Draco no había presión, ningún secreto que les separaba, o al menos no lo había antes.

No podía evitar sentirse dolida y decepcionada ante la reacción de Draco por su mentira, no entendía cómo podía ser tan despreciable, cómo podía odiarla de repente porque sus padres eran supuestos muggles, era una estupidez, ¿Acaso él no la quería? ¿Era únicamente por diversión?

Por algún extraño motivo no le era indiferente el hecho de no importarle al rubio, cuya mirada gris se había marcado a fuego en su memoria y que le asaltaba por las noches para no dejarla dormir en paz.

-Slytherin 100, Hufflepuff 10.-Lee Jordan sonó tremendamente aburrido al recordar el marcador.

En el aire, Cedric y Draco, se acercaban a la Snitch, los Slytherin gritaban de excitación, los Hufflepuff parecían tensos, animaban a Cedric para que cogiera la pelotita dorada.

El Hufflepuff iba algo rezagado, aceleraba y Draco miraba triunfal sobre su hombro, a escasos milímetros de coger la Snitch, la pelotita dio un bandazo y cayó en picado, ambos chicos la imitaron, mientras Slytherin marcaba otro tanto.

Corinne dejó escapar un ligero gemidito, el suelo estaba cada vez más cerca y ninguno de los dos mostró intención de remontar el vuelo, aún sabiendo que era falta, se empujaban el uno al otro para dificultar el trayecto al oponente.

-¡Maldita sea!-Rezongó Jordan, exasperado.- Slytherin marca de nuevo, 160 puntos para ellos, todo depende de Cedric Diggory, para lograr empate.

En su sitio Corinne no se atrevía a animar a Cedric, no movía ni un solo músculo y pasaba el tiempo del partido siguiendo con la mirada a los dos buscadores, cuya exacerbada competitividad no parecía decaer.

Draco volaba delante de Diggory, el Huffepuff recortaba rápidamente distancias, la snitch volvía a cambiar de rumbo y se elevaba, ambos reaccionaron a tiempo y se elevaron tras la pelota dorada, los pies de ambos estuvieron a escasos milímetros de tocar el suelo.

Cedric estaba concentrado en Draco y la Snitch, tanto que el resto de partido carecía de sentido, apenas oía los gritos jubilosos del público que le animaban como si fuese la última esperanza que les quedaba en la vida, no le importaba el peligroso rumbo de las Bludgers que pasaban zumbando por su lado, amenazando con derribarle en cualquier momento, el único momento en que desviaba la atención de la mancha dorada que debía atrapar era cuando centraba la atención en su oponente, comprobando lo cerca que estaba y las intenciones que tenía.

Entonces todo ocurrió muy deprisa.

Los Slytherin se pusieron en pie, enfervorecidos, los Hufflepuff no tardaron en seguirles, casi en éxtasis, el sonido del silbato de la Señora Hooch indicó el final del partido y, de golpe, todo se detuvo.

Corinne recorrió el campo con la mirada, buscando a las dos figuras que llevaba observando desde que el partido había empezado, el resto de la afición hacía lo propio.

Cedric Diggory apareció entonces, deslizándose suavemente sobre su escoba, alzando con su mano izquierda una pequeña pelota dorada, Draco Malfoy desmontaba, furioso y frustrado se alejó de allí.

Slytherin seguía celebrando el último tanto, dado por bueno, pues la Quaffle había entrado por el aro, apenas dos segundos antes de que Diggory atrapase la Snitch.

-Slytherin 170, Hufflepuff 160.-Lee Jordan abandonó el micrófono y desapareció de su puesto, golpeando cuanto se cruzara en su paso en el proceso.

Cedric aferró la pelota entre sus manos, había ganado, a pesar de la derrota, había ganado a Draco Malfoy, tal vez no tenía sentido alegrarse cuando tu equipo perdía el primer partido de Quidditch, pero para él fue suficiente con ello.

Corinne abandonó su puesto en la grada, y se reunió en el campo con los jugadores, algunos alababan a Cedric, pero la mayoría eran decepcionados tejones y dichosas serpientes.

-¡Has estado genial!-La chica le felicitó, sin poder evitar un deje de extrañeza en su voz.

Volvió a sentirse incomoda.

-¿Ocurre algo?-Preguntó el chico, aferrando la Snitch en su mano.

-¡Has perdido! ¿Qué te hace tan feliz?-Aguijoneó Corinne, con toda la intención en su voz, molesta de repente.

-No entiendo…-Trató de hablar el chico, pero ella se lo impidió.

-¿Es que no podéis dejar de comportaros como animales? ¿Tenéis que demostrar quién es el dominante? ¿Acaso pensáis que voy a entregarme al que coja la maldita pelota?-Corinne acabó gritando, dejando estupefacto a Cedric que se quedó plantado y boquiabierto.

La Snitch se le escapó de la mano y salió despedida, revoloteando por el aire, alrededor de Coirnne que tenía la mirada clavada en los ojos de Diggory, molesta, con ambos chicos, y, sin darle tiempo a reaccionar, desapareció del campo, a toda prisa, disgustada.

Se había convertido en un trofeo, ¿Se trataba de eso? Habían competido durante todo el partido y ella podía asegurar que no les importaba la Snitch, ni ganar. De haber sido así, Malfoy se regodearía y Cedric jamás luciría tamaña sonrisa en su rostro, como la que mostraba al alzar la pelota, aun sabiéndose perdedor.

Sus pasos la guiaron solos, andaba sin rumbo a través de una senda que, estaba segura, no conducía a Hogwarts, de hecho, le resultaba vagamente familiar.

No le apetecía estar con nadie, no le apetecía volver al castillo y soportar a los Gryffindor, o tener que discutir con Cedric, ni mucho menos las miradas de desprecio de Malfoy.

Cuando divisó las oscuras aguas del lago, recordó la segunda prueba del Torneo, celebrada allí el año pasado, Cedric sacó a esa Cho de las aguas y ella no hizo más que sufrir por él durante todo ese tiempo.

Siempre sufrió por él y él jamás parecía percatarse, jamás le había prestado atención más allá de la fuerte amistad que les unía, hubo cientos de ocasiones en que eso quedó patente, ella estaba locamente enamorada de Cedric Diggory y él no parecía corresponderla, hasta…borró el extraño e incómodo pensamiento que se había formado en su cabeza, cuando vio una figura recostada contra un árbol, a la orilla del lago.

La Snitch que Cedric había atrapado pasó volando, a toda velocidad, por su lado, acercándose altanera hacia la figura recostada en la orilla, Corinne no se movió, incluso trató de ocultarse tras un árbol cercano, pero sus pasos debieron delatarla.

-¡Lárgate, sangre sucia!-La voz de Draco Malfoy sonó extraña, forzada y Corinne, movida por la curiosidad y algo más que no la dejaba dormir, se acercó a él.

La pequeña Snitch volaba alrededor del muchacho, velozmente, de un modo extrañamente provocador, como si quisiera retarle y el muchacho la seguía con la mirada, sus ojos transmitían odio.

-¿No estás contento, Draco? Habéis ganado.-Una cínica sonrisa se formó en sus labios, seguía molesta: con Cedric por aquella conducta tan impropia de él, ella estaba segura de que jamás antes hubiese entrado en el juego de alguien como Malfoy, y Draco, y Corinne se reconocía culpable de esa situación, porque a pesar de lo estúpido y engreído que era, ella seguía sin poder dejar de pensar en él.

-¿No me has oído cuándo te he dicho que te fueras?-Espetó Malfoy, hiriente.

Corinne se acercó más a Draco, sin sentirse intimidada, más bien al contrario, enardecida por la desfachatez del muchacho, y todavía furiosa por lo ocurrido durante el partido.

-¿Qué jueguecito os traíais tú y Cedric?-Masculló, molesta.

Draco desvió la mirada de la maldita pelota y la clavó en la chica, que le observaba con gesto divertido, suficiente para volverlo loco.

Corinne Delors era una chica muy suspicaz, había llegado a esa conclusión hacía tiempo, pero intuía que podía ser un problema, sus ojos veían más allá, eso pensaba cuando los contemplaba, cosa que se había prometido no hacer, pero lo atrapaban, no podía evitarlo, su mirada aterrizaba en ella, siempre en ella.

Desvió la vista, de nuevo buscando la Snitch, sin molestarse en dar una respuesta, temía que si la miraba, sus ojos revelasen aquello que ni él mismo podía aceptar. Porque ahora lo sabía, lo había sabido cuando Cedric Diggory había cogido la pelota, había ganado, entonces Draco sintió un dolor insoportable, peor que si una Bludger le hubiese golpeado la cabeza y fue consciente de que estaba irremediablemente enamorado de Corinne Delors.

SIento el retras de verdad

espero que os guste, me comentais.

besos Aivlis Malfoy

Respuesta al comentario de jazhy-malfoy:

Holaaaaaa, sabes a mi de la peli me faltó cuando Lupin visita a Harry en Grimmauld place, no se por que me hubiese gustado verlo, y no te ofendas no es por hacer ascos de tu gorra promocional, pero en comparación con Tom Felton…ajjajaja, aunque para mi eres afortunada, ya podrá venir a España alguna vez, ni que fuera a la otra punta del país, que venga y punto! De nuevo siento haber tardado en actualizar, se me olvida que hay horribles trabajos de literatura, podríamos estudiar esto, en cierto modo es literatura…Me alegra que te haya gustado el cap, creo que el hecho de que Dumbledore siempre lo sepa todo es genial pero algo siniestro no? Bueno Draco se fastidia por celoso, aunque ya ves que resultados ha tenido eso! Te juro por los Malfoy que tardaré lo menos posible en actualizar y que el finde tienes el siguiente.

Besos, Aivlis Malfoy