Chapter 9
Victoria´s POV
Tenia una meta clara y sin importar a quien tendria que destruir en el camino lograria mi objetivo, traer a Tatia de vuelta. En este momento estaba muy cerca de lograrlo, a escasas semanas de conseguirlo, en la luna llena del dia exacto mil años despues de que Tatia murio. El plan era bastante claro teniendo a las doppelgangers, Kath y Lena lo demas era bastante facil de conseguir. 36 brujas con el poder suficiente como para bajar el velo y traerla del otro lado, esta vez para siempre, tres circulos de 12 brujas de todos los rincones del mundo, tres puntos en ese triangulo de poder. La Sangre de las tres Petrovas, de la descendiente directa de Qetsyah y por ultimo el cuerpo de mi hermana muerta. Lo que hacia de este hechizo algo que no provocaria el enojo de todos aquellos que contribuyeran en el era sencillo, ninguno tendria que morir. La sangre que se necesitaba era minima de las Petrovas y de la descendiente de Qetsyah eran tan solo unas gotas. Las brujas no tendrian que morir, solo usaria sus poderes y ellos tomarian mas de la luna llena y del sitio exacto en el que mi hermana murio. Teniendo a tres Petrovas vivas en la tierra, todo era posible. El tres era un numero magico en mas de una cultura y en esta situacion, en esta realidad 3 Petrovas permitirian traer de vuelta a todo aquel ser sobrenatural que se quisiera, pero teniendo el poder de elegir quien era el que volvia a esta tierra. Tal vez el numero de seres sobrenaturales que puedan regresar seria minimo pero el privilegio de escoger quein volvia se lo cederia a las Petrovas y a todo aquel que me ayudase, yo solo necesitaba a dos personas de vuelta y con suerte tres, pero dudaba que se podria.
Aun ahí, recorriendo esas escaleras en las profundidades de The Kiss, la musica se oia y el aroma de alcohol y sangre inundaba el aire. Esperaba que Lena y Damon solucionaran sus problemas y que de una puta vez estuviesen bien los dos, algo me decia que esta noche la pasarian juntos por lo que tendria que encontrar una distraccion y la mejor de la cuidad estaba a tan solo unos metros.
Llegue al final de las escaleras y una gran puerta de roble, impotente y hermosa se imponia ante mi. Sin importar las consecuencias me dije a mi misma antes de abrir las puertas y entrar en la habitacion.
El despacho de Christopher DrachenBlaut se exponía ante mis ojos, una estancia oscura y moderna, con pinturas en las paredes, un gran escritorio de cedro negro, una espada Celta que el mismo había utilizado hacia algunos siglos atrás, algunos aparatos electrónicos y el dándome la espalda, mirando por el gran ventanal que tenia detrás de sus escritorio, miraba las luces de la ciudad con una mirada triste y nostálgica.
Chris era un hombre con un atractivo sin procedentes, sus atractivos ojos miel miraban hacia la nada, tal vez recordando tiempos mejores. Chris era el perfecto vikingo, un hombre alto y musculoso, con una espalda ancha pero cuya altura lo hacia ver menos fornido, unos rasgos duros y fríos, unos labios finos, nariz perfecta y mandíbula cuadrada, Su pálida piel brillaba ante la luz de las lámparas que colgaban del techo y contrastaba ante sus oscuras ropas.
-¿Recordando tiempos mejores?- le pregunte con una sonrisa desde la puerta. El se giro y me dirigió una sonrisa diminuta, ver sonrisas en su rostro no era algo demasiado natural en el.
-Sin dudas- dijo soltando un suspiro con su voz grave y rasposa. Se acerco a su escritorio y se sentó en su trono, impotente, hecho hace algunos siglos con cuero y madera negra. Ese era su trono, dado que DrachenBlaut era el rey del norte de USA, un titulo que gano gracias a su lealtad hacia Klaus, lealtad que yo destruía y sus sanguinarias venganzas ante sus enemigos.
Con una suave sonrisa me senté enfrente de el y lo mire fijamente.
-¿Y a que se debe este placer?, mi querida Petrova- me dijo con una sonrisa ladeada, mientras sacaba una botella de Whisky de su escritorio.
-Hago un rápido viaje a New York y tenia que visitar a The kiss- le respondí con una sonrisa perfecta –la mejor disco de la ciudad- le dije con un guiño y obtuve una risa de el –y al venir aquí tenia que verte Chris- le dije con un puchero, una nueva sonrisa inundo su rostro y me dio un vaso de Whisky hasta el tope.
-Y este honor de tu presencia y tu necesidad de verme, ¿a que se debe Victoria?- pregunto con una ceja alzada mientras tomaba un largo trago de Whisky y soltaba un suspiro –dado que llevas aquí bastantes horas y apenas te dignas a verme querida- dijo con un tono feroz que provoco que la que soltara la risita fuese yo.
-Estaba con unos amigos- le respondí sin darle demasiada importancia –traje a alguien nuevo, su primera vez en New York y tenia que venir aquí, saber porque The kiss es tan apreciado- le dije con una ligera sonrisa mientras le daba un pequeño trago a mi copa.
-La nueva Doppelganger- dijo con un suspiro, yo asentí –pues al parecer tu sobrina se divirtió bastante- dijo con una sonrisa que ocultaba una mueca de desagrado –dado que al parecer planeo acabar con nuestras reservas de tequila, vodka y bourbon y claro acabar con 5 humanos sin deshacerse de los cuerpos y lo logro sin que nadie la detuviera- dijo con una mueca y un tono relajado.
-No fue necesario- le dije con una sonrisa –estaba molesta, no obtuvo lo que quería y todos los sucesos de esta noche fueron a causa de su berrinche- le dije con una pequeña sonrisa –con una sencilla amenaza se controlo- le dije mientras me recargaba mas en mi asiento, recargando la espalda y mi cabeza mirándolo fijamente.
-¿El hechizo de unión?- pregunto divertido y con una ceja alzada, yo asentí –y supongo que Amelia te ayudo a encubrir tu engaño- dijo con una ligera sonrisa, asentí de nuevo y el soltó una carcajada.
-Tu querida Doppelganger, esta mas tranquila, supongo- dijo mientras me miraba fijamente a los ojos y bajaba levemente la mirada por mi cuerpo, una sonrisa se asomo por la comisura de mis labios.
-Quería las atenciones de alguien y…- le dije mordiendo levemente mi labio inferior, mientras lo miraba, aun apreciaba mi cuerpo en ese vestido rojo, un vestido un poco caro pero que para ocasiones como esa se pagaba solo –las consiguió- le dije en un ronroneo.
-Me alegra- dijo mientras apreciaba mis piernas desnudas ante su vista sin vergüenza alguna –supongo que el joven Salvatore sabrá complacerla- dijo con una sonrisa, mientras regresaba lentamente la mirada hasta mi rostro.
-Supongo- le dije con una sonrisa inocente mientras me incorporaba –Damon tiene años de experiencia y tuvo a una gran…- le respondí arrastrando las palabras mientras caminaba con pasos feroces y felinos hasta la ventana.
-mentora- dijo con un gruñido terminando la frase por mi, pase a su lado, peligrosamente cerca y acaricie su pecho con un dedo, mientras me acercaba a la ventana –supongo que para estas alturas ya se estarán divirtiendo- le dije con una sonrisa esperando su reacción.
En unos segundos Chris me tomo de los hombros y me acerco a el. Estampo sus labios sobre los míos e introdujo su lengua en mi boca. A partir de ese momento las palabras dejaron de existir, solo existía la pasión en el aire. Christopher me atraía así, acariciando todo mi cuerpo, apoyándome sobre el ventanal y recorriendo mi cuerpo con sus grandes manos y sacándome suspiros y gemidos ante su contacto. Con movimientos agresivos y feroces las ropas de ambos fueron desapareciendo entre gemidos de ambos. Chris arranco mi vestido y me dejo en ropa interior. Un seductivo conjunto negro de encajes, que pronto desapareció de la vista y yo le arranque el cinturón para después desaparecer sus pantalones y con ellos sus boxers. La pasión nos consumía, el deseo nos hacia apresurar los sucesos para conseguir ese placer que ambos buscábamos en el cuerpo del otro, apoyados en su escritorio y tirando todo lo que quedaba a nuestro paso. No había amor, solo pasión. Sus movimientos eran duros y agresivos, mordía mi cuello mientras salvajemente me penetraba y me sacaba gritos y gemidos. Al no haber nada mas que deseo y pasión, y al ambos ser vampiros con cerca de 1000 años de existencia, terminamos al ambos llegar al clímax, sin ninguna caricia o beso, ninguna palabra de amor, dado que estas no eran necesarias, ya que no había ningún sentimiento ahí, solo una búsqueda de placer mutuo, placer que ambos conseguíamos desde hacia demasiados siglos, en encuentros furtivos, casuales y pasionales.
Chris seguia recostado en su escritorio, mirando al techo, con un brazo detrás de la cabeza y un cigarrillo en su otra mano. Yo me vestia lentamente buscando mis prendas y esperando que siguieran intactas. La luz del amanecer inundaba la estancia y hacia brillar el cuerpo perfecto de Chris.
En ropa interior y con el vestido y los zapatos a la mano, lo observe, ese era el momento.
-Chris- le dije en un susurro, provocando que se girara a verme –necesito algo- le dije mirandolo fijamente solo a sus ojos, evitando ver mas abajo.
-Lo que quieras mi querida Petrova- dijo con una ligera sonrisa mientras inhalaba una vez mas.
-¿Lo que quiera?- le pregunte con una sonrisa y una mirada brillante, acercandome a el, lenta y seductivamente.
-Sabes a la perfeccion Victoria que asi, no puedo negarme a ti- me dijo con una sonrisa mientras tomaba mi mano y depositaba un beso en su dorso.
-Entonces se que podrás darme algo que necesito de ti- le dije con una pequeña sonrisa mientras me acercaba mas a el.
-Adelante tus deseos seran hechos- dijo con una sonrisa meintras se incorporaba y tomaba un nuevo cigarrillo.
-Necesito el aqelerre de Salem- le dije seria esperando su reaccion, en parte toda esta noche había sido planeada para obtener una buena noche, pero tambien para obtener mi objetivo, obtener ese aquelerre.
Chris no respondio, se levanto y camino por la habitacion en busqueda de su ropa, se puso los boxers y depues el pantalon, sin buscar la camisa, mientras seguia fumando.
-Supongo que las necesitas para el hechizo- dijo mientras veia por la ventana y se volteaba a verme fijamente, su mirada era fria –sabes que al reunir todos los elementos para poder realizar el hechizo atraeras la atencion de Klaus- dijo mientras se sentaba en su trono –y que al enterarse de tu busqueda y de tan solo el hecho de que sigues viva, podrías buscarte tu muerte- dijo frio y mirandome fijamente.
-Lo se- le respondi firme y sin dudar de mis palabras –y sabes que para conseguir a Tatia no me importan los resultados- le dije con la mirada perdida pero decidida en mis palabras –no le temo a los Mikaelson- le dije mientras me ponía el vestido, que para mi suerte seguía intacto –he de admitir que es más agradable el poder contar con el hecho de que me crean muerta desde hace un milenio, pero…- dije mientras me ponía los tacos negros –una visita no nos hará daño a nadie, al menos no a mi- le dije mientras me acercaba a él.
-Realmente espero que sobrevivas Vic- dijo con un suspiro mientras se paraba –el aquelarre es todo tuyo, pero si bien entiendo el hechizo necesitaras 30 mas y parea completar el circulo de USA necesitaras a las brujas de New Orleans y sabes que Marcel no te las dará tan fácil- dijo mientras sacaba algo de un cajón.
-Lo sé Chris- le dije con un suspiro –pero esa parte ya la tengo cubierta, las brujas se quieren deshacer de él y a causa de algunos sucesos respecto a las brujas que ha matado injustamente, Marcel y yo tenemos asuntos pendientes- le dije con una sonrisa resplandecientes –sin agregar que tengo a un par de personas entre su gente, entre ellos Luca- le dije con una sonrisa y el solo soltó una carcajada.
-Sin dudas Marcel esta jodido- dijo con una sonrisa, yo asentí –supongo que llevas mucho tiempo planeando derrocar a Klaus, y por lo que veo lo lograras muy rápido, en tres semanas para ser exactos y en ese tiempo espero que te proteges, Europa ya no es lo mismo y se ha divulgado el rumor de tu revolución, de tu objetivo de traer a la vida a una nueva Petrova y todos buscaran tu cabeza, y muchos trataran de derrotarte- dijo mientras me daba un pedazo de papel, doblado delicadamente –necesito saber que si necesitas mi ayuda me la pedirás Vic- dijo mientras depositaba en mi mano el papel y la apretaba levemente, yo asentí –en mil años no he encontrado a una mejor persona que tu, has estado ahí en todo momento y has hecho de la eternidad algo interesante- dijo con una sonrisa mientras tomaba un nuevo cigarrillo –te protejo desde hace 1000 años y espero seguir haciéndolo, no deseo perderte- dijo mientras miraba hacia la lejanía, yo me pare.
-No lo harás Chris- le dije decidida mientras caminaba hacia la puerta –estoy segura de que lo lograre- le dije mientras me acercaba a la puerta.
-Lo último que necesitas para completar ese hechizo, esta con tus originales favoritos – dijo antes de que saliera, lo que provoco que me volteara a verlo alarmada- Elijah tiene la ubicación del cuerpo de Tatia, se que necesitas de esa información y solo él puede proporcionártela –dijo con ese tono tan típico en el –y ese colgante de tu hermana del que he oído hablar a Annaliesse lo tiene Kol –dijo fríamente –suerte Victoria, porque me temo que la necesitaras –fue lo último que oí de sus labios antes de cerrar la puerta y caminar hacia la entrada.
Camine sin notar nada a mi alrededor, no sentía a las personas que pasaban a mi alrededor, no sentía sus miradas extrañadas ante mi atuendo, ante mi mirada perdida. Caminaba sin rumbo pensando en lo que me había dicho Christopher. Mi peor pesadilla se hacía realidad, tendría que volver a verlo, al hombre que había destruido mi vida y al que me había condenado a una vida eterna. Pero para conseguir que Tatia volviese seria capaza de enfrentarme a ellos y obtener lo que necesitaba de ellos. No habría ninguna relación entre los Mikaelsons y yo, solo obtendría de ellos lo que necesitaba, nada más.
Me rehusaba por completo a recordar y la solución para poder lograr mi cometido era justo esa… recordar. Si quería a Tatia de vuelta, tendría que enfrentarme a mis demonios y dudaba que podría sobrevivir a ese reencuentro.
Habían transcurrido mil años desde esa ultima vez, desde ese ultimo encuentro, ese ultimo choque de miradas y aun con todos mis intentos de no sumergirme en mis recuerdos, mis intentos eran inútiles.
Cada año, en esta fatídica fecha del año los recuerdos y las emociones me vencían. Aun luchando contra ellos, mi lucha siempre es vencida, mi muerte me supera. A los recuerdos de esa noche, lagrimas y sangre los inundan, mis lagrimas y mi sangre… pero también la de otros.
Esos recuerdos que corrompen mi mente, que me aterran cada día y que me obligo a no recordar, pero que cada noche, cada noche en la que no tenga una distracción, ya sea un apetitoso humano entre mis piernas, muchos litros de alcohol en mi sistema o algo que me aleje de mis oscuros y mas profundos pensamientos, me hundo.
El saber que he evitado, lo máximo que he podido, recordarlo, pensarlo y añorarlo, ha logrado controlar a mis demonios. Pero ahora sin poder evitarlo lo enfrentaría.
Estaba hundida, me sentía en ese momento mas muerta de lo que me había sentido en todo ese milenio, me sentía vacía, aterrada, furiosa. Y la única manera que conocía para quitarme esa sensación de encima, era apagarlo. Apagar ese interruptor de mi humanidad una vez mas, y si en su defecto, y después de mil años de repetidos apagamientos, este dejara de ser eficiente… noquearía a mi sistema. Me sabia la receta de memoria. Solo necesitaba: Alcohol, sangre y sexo. Dejar de sentir, de pensar y dejarme llevar.
No tenia idea de donde estaba, solo sentía. Mis emociones estaban hundidas en un mar de sensaciones provocadas por mi receta contra los sentimientos, aunque sabia que no era real me sentía libre.
Estaba en algún lugar del mundo, sin saber la hora, su ubicación o inclusive la fecha y no me importaba. Necesitaba desaparecer, respirar y dejarme llevar, ya no quería sentir, ya no quería pensar, ya no quería recordar.
Sin tener idea de quien era, mordí el cuello de una chica, sin una pizca de delicadeza, destrozando a mi paso músculos y nervios, provocándole un dolor considerable, lo sentía y lo oía por sus gritos. Al cabo de unos minutos la chica cayo muerta, muerta a causa de un ataque animal, ya que era así como me sentía. Ataque a mas gente a mi alrededor, destrozando gargantas y disfrutando de su dolor, su dolor quitándome el mío.
3, 9, 15 victimas y no paraba, la sangre aun me llamaba y mire a mi ultima victima en ese espacio, oía su corazón palpitante y asustado, sus gemidos ligeros y ahogados, sus inútiles intentos de sobrevivir.
-Cariño, no tiene caso tratar de huir, esconderse solo lo hace mas divertido – le dije en un tono dulce mientras caminaba hacia ella. Su llanto se incremento y al verme quedo totalmente asustada, aterrada, temblaba ante mi mirada. Y ciertamente tenia razón para estar asustada, en ese momento estaba en mi fase mas oscura, mas sádica y cruel, esa ya no era yo y no me interesaba en lo mas mínimo el no serlo, lo único que quería era mas sangre y la conseguiría.
-Eres tan linda… es una lastima que tendrás que morir- le dije con otra sonrisa escalofriante, mientras me acercaba a ella y bebía de su muñeca. Su sangre era dulce, tal vez demasiado. Me sabia a juventud, alegría, felicidad y vida, el sabor me hizo querer mas. Me traía recuerdos, pensamientos olvidados, risas antiguas, sonrisas sinceras, mi vida antes de ser destrozada. Esos pensamientos me atormentaron, me hicieron ver lo que había hecho, a los tantos que había matado, las vidas que había arrebatado, el mal que le había hecho al mundo.
Los pensamientos me torturaban y sin poder cumplir mi primera regla con mis victimas (no mirarlos a los ojos al momento de arrebatarles la vida) la mire. Por primera vez veía a esa chica, era rubia y bajita, con el rostro delicado y adorable. Unos grandes ojos verdes me miraban fijamente a los ojos, retándome aun a unos pasos de la muerte, en sus ojos había una luz, una chispa extraña, sobre natural y antes de que pudiese hacer algo, su sangre y su extraña mirada, me noquearon.
Caí al suelo envuelta en el manto de la inconciencia, y escuchando unas ultimas palabras, de los labios de la chica que cayo poco después de mi, pero ella muerta, No debiste hacerlo Victoria, esa voz me pareció familiar y descubrí el porque ya inconsciente, era Alana controlándome y tratando de regañarme aun del otro lado, dándome un castigo por mis actos, devolverme a mis recuerdos, llevarme una vez mas a su interior.
FlashBack Verano 1009
Era una tarde cálida como cualquier otra en ese magnifico verano en Mystic Falls. El calor inundaba el aire, pero a diferencia de otros días, este calor era agradable a causa de algunas ligeras brisas que refrescaban todo a su paso. Las grandes extensiones de claros en ese bosque eran el lugar perfecto para que un grupo de jóvenes huyeran de la mirada de sus padres, de las tareas de la aldea y del calor casi insoportable vivido durante la mañana y parte de la tarde.
El grupo corría y reía, añoraban su libertad y sus pequeños lapsos libres de responsabilidades les sabia a paraíso. Llegaron hasta el lago a las afueras del bosque y ahí se instalaron. Llevaban mantas y las tendieron en el suelo, y después de unos cuantos minutos prendieron una fogata.
El pequeño grupo se tiro en las mantas y observaron el cielo estrellado, contando historias, soñando despiertos en su futuro.
El grupo estaba conformado por 9 jóvenes, 4 hombres y 5 mujeres.
Una pareja conformado por una chica morena de ojos chocolates y un chico de ojos avellanas con la cabeza de la chica entre sus piernas, acariciando sus largos cabellos castaños y haciéndole caricias en su rostro, descansaban y admiraban las estrellas cerca de la fogata, sumergidos en su burbuja de felicidad, eran observados por un joven rubio que los miraba de mala manera pero ellos no notaban su mirada, tenia entre sus brazos a una chica castaña y habladora, a la cual este ignoraba.
Un grupo de 3 chicas, una rubia, otra pelinegra y una ultima pelirroja, conversaban cerca de la fogata, la mirada de la rubia estaba en un joven de ojos marrones, que la miraba a ella de vuelta. Eran miradas intensas, seductivas y atrayentes. Un juego de miradas.
El chico de ojos marrones y cabellos oscuros hablaba animadamente con los otros jóvenes, sin escuchar ninguna palabra, su atención estaba en la rubia.
Después de algunas horas, al ya no haber ningún rastro del astro mayor, los jóvenes sacaron su más profundo secreto de entre los matorrales. Al ser el alcohol un privilegio, solo para los hombres productivos de la aldea, su pequeña fermentación era un gran crimen.
Estas reuniones furtivas eran ocasionales y esta era la primera a la que la chica rubia asistía, hacia solo unos días había cumplido 16 años y después de haberle suplicado a su hermana mayor por días, había logrado convencerla de dejarle ir.
Tatia Petrova, su hermana, estaba demasiado entretenida con Elijah Mikaelson, su amor era secreto, ideal y la envidia de todas las niñas que lo conocían, un amor que iba en contra del mundo.
Victoria la envidiaba, a Tatia su perfecta hermana mayor. La envidaba, porque Tatia era perfecta, guapa, inteligente, divertida, agradable y obtenía el favor de todos los adultos de la aldea.
Mientras que ella… ella era solo una cría de 16 años recién cumplidos, que era demasiado expresiva, ruidosa, brusca y… inmadura, aunque ella no lo creyese cierto. Victoria quería lo que Tatia tenía, un amor de leyenda, secreto, perfecto y con un Mikaelson.
La noche continua, con algunas canciones que tocaban algunos jóvenes y las niñas bailaban bajo su mirada. Después de algunos bailes las primeras parejas desaparecieron, Elijah y Tatia fueron los primeros, con unas risitas por parte de ella y un poco afectada por el alcohol se internaron en el bosque en búsqueda de privacidad. Le siguieron Niklaus y la chica que lo siguió encantada, cuando el sin decir nada, se la llevo del brazo, con un simple gruñido y arrastrándola por el bosque.
Los otros chicos de la ladea se marchaban con las otras chicas o sencillamente se acercaban a ellas. El alcohol los afectaba. Victoria pronto se vio sola, era joven pero no era estúpida y estaba segura de querer descubrir los placeres de ser mujer. Pero algo, o tal vez el hecho de haberse quedado sola, le hizo darse cuenta que esa no era la noche.
Camino despacio hacia la aldea, cuando estando en las profundidades del bosque alguien la trapo, paso un brazo por su cintura y la arrastro hasta aprisionarla contra el tronco de un árbol.
La tensión entre Kol y Victoria había estado ahí desde hacía algunos meses y esa noche se había incrementado, todas esas miradas, esos bailes y pequeños gestos que los incitaban mutuamente, los habían llevado a esto.
-Te espere toda la noche- le dijo en un ronroneo contra su oreja, provocando que un escalofrió le recorriera la columna.
-Y yo a ti- le dijo en un susurro casi inaudible. Lo que provoco una sonrisa en su rostro, seguido por un rápido beso en los labios.
-Eres hermosa Vic- le dijo con una sonrisa al ver su ligero sonrojo ante sus palabras y acariciando su mejilla con ternura.
-Gracias- le dijo con otro susurro, mientras el repetía el beso.
Todas esas sensaciones eran nuevas para ella y le encantaban. Sentir sus labios sobre los de ella, al principio dulces y castos, para poco a poco volverse más atrevidos y después pasar su lengua sobre su labio inferior pidiendo permiso para entrar en su boca. Al principio le pareció incomodo, pero tener las manos de Kol Mikaelson sobre su cintura atrayéndolo hacia él y sus labios dulces y suaves sobre los suyos, su lengua jugando con la suya y sintiendo fuegos artificiales tras sus parpados al sentir tantas emociones en ese solo instante.
Los besos subieron de intensidad y Kol los bajo por su cuello, mordiendo sus puntos más sensibles, provocando que el placer aumentara.
Le temperatura de ambos subía y subía, hasta que las manos de Victoria y todo su cuerpo actuó sin tener conciencia de sus actos, jalándolo de los cabellos y atrayéndolo a sus labios. De pronto la necesidad de contacto entre ambas pieles, provoco que las caricias se llevaran a su paso las ropas, después de unos minutos o segundos o tal vez siglos, ambos quedaron desnudos sobre una manta que Kol había posicionado cerca del lago, un sitio mágico, en el que le quito su virginidad.
Los besos seguían, Kol, recorría su cuerpo con una mezcla igual de deseo y ternura, transmitiendo con esos besos todo lo que sentía por ella. Bajo por su cuerpo ya desnudo, dejando un camino de besos desde sus labios, bajando por su cuello, sus clavículas y cada uno de sus pechos, sacando más de un gemido de sus labios, bajo por su vientre hasta su entrepierna y le hizo sentir que explotaba, que con cada movimiento de su lengua moría lentamente de placer, hasta hacerla llegar al orgasmo, una explosión de placer.
El deseo los consumía por lo que lentamente se introdujo en ella, besando sus labios y entre besos mirándola a los ojos. Procuro no herirla, pero el dolor inicial lo demostró enterrando sus uñas en su espalda, dejando unas líneas de sangre recorriéndola. Al ambos explotar al mismo tiempo, Kol se recostó con Victoria recostando su cabeza en el pecho y el besando sus cabellos, dibujando complejos dibujos en su espalda y ambos amándose en silencio.
Ambos se quedaron dormidos y despertaron al estar el sol en lo más alto del cielo, después de repetir el acto se vistieron y marcharon juntos a la aldea.
Esa noche algo había cambiado y un nuevo sentimiento, que siempre estuvo ahí pero que jamás reconocieron antes de esa noche, se hacía presente. Amor, era eso lo que sentían el uno por el otro.
Tome conciencia de donde estaba. Me sentía mareada y un asqueroso dolor de cabeza me recorría la cabeza. Sabía que ese era el síntoma de la maldita sobriedad y también sabía que después de ese recuerdo, si no me apresuraba en noquear a mi sistema, pronto me hundiría,
Mire a mi alrededor y me sorprendí al descubrir que no estaba en aquel almacén abandonado en el que recordaba haber colapsado.
Ahora me encontraba en una pequeña cama, con sabanas impecables y suaves. Pude apreciar que estaba limpia, traía un albornoz azul marino y los rizos sueltos. Después de varios minutos pude distinguir en donde estaba, justo antes de que la puerta de esa pequeña alcoba se abriera.
Entro una furiosa y preocupada Kath, y por unos minutos vi a Tatia en ella, recordándola como en mi recuerdo.
-Veo que por fin despiertas- dijo con un gruñido, note que estaba molesta. Asentí levemente, ahora que la puerta estaba abierta llego hasta mi un ligero zumbido y pude reconocer donde estábamos.
-¿Estamos en el jet?- le pregunte sorprendida mientras miraba a mi alrededor.
-Teníamos que salir de NY y dado que perdimos bastante tiempo buscándote, no podíamos permitirnos esperar a que despertaras- dijo molesta mientras apretaba los labios en una fina línea.
-¿Por qué?- le pregunte tranquila, mientras buscaba con la mirada algo que ponerme, ella me lanzo un bolso y yo le sonreí como agradecimiento.
-Algunos… inconvenientes- dijo con una mueca, note que me ocultaba algo. Solo una mirada directa y fija, la convencieron de continuar –Damon metió la pata, o más bien Elena y ya no podíamos permanecer más tiempo en NY- dijo con otra mueca, esta vez de enojo.
-¿Qué hicieron?- le pregunte con calma mientras sacaba del bolso, unos jeans y una blusa marfil y me los ponía con velocidad vampírica.
-Eso lo pueden explicar ellos- dijo señalando hacia afuera, me puse unos tacos color crema que estaban dentro del bolso y salí con ella.
Afuera en los asientos estaban Damon y Elena tomados de la mano, sonriéndose como adolecentes enamorados, lo note al instante la noche en the kiss había tenido buenos resultados.
Los mire fijamente esperando una respuesta de su parte, pero ellos solo guardaban silencio, Elena evitaba mi mirada y Damon después de unos momentos se decidió y me sostuvo la mirada.
-Mate a Dean- dijo mirándome a los ojos sin inmutarse.
-Como- le pregunte aun sin creerlo, Dean era un DrachenBlaut, lo que significaba que tenia aproximadamente mil años, era uno de los vampiros más poderosos sobre la tierra por lo que la idea de que Damon un joven vampiro de 170 años lo matara era… ridícula e imposible.
-El me ataco- dijo en un susurro Elena –trato de abusar de mí y… Damon me salvo- dijo mientras él le apretaba la mano que tenia entrelazada entre las suyas –fue mi culpa- dijo en un susurro, provocando que Damon negra y la mirara fijamente para que ella también lo creyera –Si, si lo es, yo estaba demasiado ebria y… - dijo mientras luchaba con las lagrimas.
-No es tu culpa- le dije fríamente mientras trataba de encontrarle una solución a todo esto, pero no la encontraba –Dean era un idiota sin sentido, ha intentado y lo ha hecho, abusar de muchas mujeres durante los últimos siglos, muchas de ellas vampiros- les dije mientras me dejaba caer en el sillón.
Si bien Dean y Chris no tenían la mejor relación, eran familia y eso era más fuerte que todo lo demás. Tal vez podría convencer a Chris de no tomar represalias, pero nuestro trato estaba en riesgo. También estaba el pequeño detalle de que Dean DrachenBlaut era el gran señor de Norteamérica y amigo cercano de Klaus.
-¿A dónde nos dirigimos?- pregunte ideando mil planes en mi cabeza.
-A Londres- respondió Kath. Asentí y sonreí levemente, todos nuestros problemas estaban resueltos temporalmente.
-Creo que Adele será feliz de vernos- les dije con una sonrisa mientras me para de ahí, Elena le pregunto en un susurro confundida a Damon sobre ella y él le respondía. Me encamine hacia la sección del bar y le mande un mensaje al número que Chris me había dado, el número de un hombre que estuvo en mis recuerdos.
Me encamino a Londres
Necesito verte, hay nueva información y una única oportunidad.
Pero para esta tendrás que hacer algo por mí.
En el sitio de siempre en tres días.
Espere unos minutos hasta que llego su respuesta, como siempre puntual.
De acuerdo, en ese lugar a las 6 de la tarde,
Hablaremos de negocios.
Guarde el teléfono y me lleve a la garganta un vaso de Whisky para evitar volver a pensar en ese hombre Elijah y en su hermano. El ex amor de mi vida, Kol Mikaelson.
