Cap.10. Ya era hora.
Tras acabar las pruebas lo mejor para que nuestros bravos héroes, descansen tranquilos, es que tienen que luchar contra algo peor que bloquear un gigante en el campo, peor que enfrentarse a Charley el de mantenimiento con su poderosa espada fregona, peor aún que batirse en duelo con un gigante de un solo ojo, peor aún, tenían que luchar por un simple trozico de pan que llevarse a la boca. ¿Y cómo no? Si después de todo en el internado lo único comestible y fácil de digerir que no afectara de mala manera al sistema digestivo eran los libros, y el único que aun quería probar a comérselos era Orca-man, en realidad llamado Jinchiru Satakari, pero le llamaron orca por el pelo negro y lo gordo que estaba, pertenecía al club de sumo, y se lo comía todo. En el sitio del mostrador, había una gran oleada de chicos peleándose sin piedad repartiendo puñetazos y patadas a doquier, pero lo que sorprendió a muchos eran dos chicos, uno de largas rastas oscuras y otro rubio, que tras picarse sobre quién podía quitarse de encima a más idiotas estaban eliminando de cuatro en cuatro a las pobres victimas de esa lucha. Sin darse cuenta, de que en el fondo se divertían compitiendo, cada uno a su manera, golpeando o usando armas y miradas diabólicas, fuera como fuera, al final hicieron un camino libre y pudieron conseguir comida, y con el recuento de víctimas, increíblemente quedaron empatados.
─Bah, con armas no vale basura.
─Hablo el que dejo que todas las chicas pasaran delante de él…-le echo una mirada fría.
─No iba a golpear a semejantes bellezas-se defendió comiéndose un burrito del montón que tenía en el brazo derecho- tú en cambio te lo has llevado todo por delante.
─Por eso debería haber ganado yo.
─Ja, tú lo has dicho, deberías-se puso cara a cara con él, inclinándose un poco por lo bajo que era el otro-Pero no lo has hecho basura.
Hiruma le miro a la cara inexpresivo, sin embargo, para el otro fue como una invitación, y se fue acercando lentamente sin que el más bajo lo notara, era la ocasión perfecta, si ahora fingía tropezarse podría dejar clara la ventaja que tenía con el rubio a Musashi, lo iba a hacer…
─Eh, Hiruma, esta mesa está libre-llamo Kurita alegremente.
Hiruma se dio la vuelta dejando colgado en el aire a Agon, que se quedó en blanco, cuando el rubio ignorándolo cogió su ración considerable de comida y se fue caminando tranquilamente hacía la mesa donde sus amigos estaban sentados con la poca comida que habían conseguido. Agon iba a protestar pero cerro la boca mirando la figura alejarse y se dio cuenta de lo que estaba a punto de hacer, ¿Pero qué demonios le pasaba? Es que, dios era ver ese cuerpo delgado, ese olor, ese rostro, esos ojos y hasta ese estúpido peinado, le aceleraba las hormonas y no le dejaban pensar con claridad, cuando todo lo que deseaba era dejar de pensar esas cosas, pero se rindió ante la idea, por una vez Unsui tenía razón, tenía que admitir que un poco de atracción por Hiruma sí que tenía….mucha, demasiada. Sonrió para sus adentros mientras se encaminaba a una mesa llena de chicas guapas que gustosas le dejaron sentarse con ellas. Mientras Hiruma miro por encima del hombro, rápidamente al rastas, ¿era cosa suya o el rastas iba acercándosele? Bah, seguramente era su imaginación, después de todo había conseguido que su equipo ganara dos veces esa tarde y encima lo había dejado mal delante de su equipo. Pero ahora mismo lo único que hubiera deseado era su preciada metralleta, lástima que ahora no tenía ninguna a mano, y las risas que se hubiera echado cuando hubiera agujereado a esas perras en celo y de paso a ese rastas. Kurita comía despacio, ya que por muy grande que fuera, no era capaz de robarle ni un caramelo a un niño, y eso que era lo más fácil del mundo. Musashi se rascaba la cabeza dolorida, se había llevado un buen par de hostias para conseguir dos burritos, y casi no le rompen un brazo cuando intentaban echarle hacia atrás, miro como el rubio sin decir nada se puso a su lado y empezaba a comer tranquilamente. Hiruma miro a Kurita y a Musashi que le miran estupefactos, claro, en comparación con los dos burritos de Musashi y los cinco de Kurita, los catorce de Hiruma pasaban los límites. Suspirando con una media sonrisa les dio a cada uno seis burritos quedándose él solo con dos, después de todo no quería engordar, y los burritos para el futbol americano no eran precisamente útiles.
─Disfrutadlo, que el entrenamiento que os hare para que perdáis su grasa será terrorífico, kekeke…
─Oye, maldito demonio, deja el entrenamiento, estamos como en unas vacaciones, por una vez haz como nosotros y diviértete como alguien "normal" -dijo Musashi sonriendo mientras le acariciaba cariñosamente el pelo rubio a su compañero-Aunque eso ya lo haces con el rastas eh…
Hiruma sonrió con falsa inocencia mientras apoyado en un codo miraba hacia Anezaki y con la otra mano, por debajo de la mesa, saco una mini pistola apuntando directamente al estómago de Musashi, el cual dejo la labor de acariciar el pelo al ver esa pequeña arma plateada muy disimulada apuntarle sin vacilación.
─Kekeke, vuelve a mencionar a ese gusano y te vuelo los intestinos puto viejo-seguía sonriendo con inocencia hacia Anezaki.
El castaño con una gota en la cabeza, se puso a comer intentando disimular no saber nada del arma, la cual fue retirada y escondida de nuevo en los muchos y extraños lugares que Hiruma usaba para llevar sus armas consigo. En el comedor todo fue risas y voces en general hablando cuando Danny se subió encima de una mesa y empezó a cantar una canción usando un burrito como micrófono.
─¡VENGA GENTE CANTAD TODOS CONMIGO! ¡Venga tu también Hiruma, muéstranos tu voz como en el autobús!: "En un país multicolor…~"
─"Nació el Danny por error…~
Y como no se calle ya…
Le lleno el culo de balas"- canturreo Hiruma a punto de sacar su pistola, no es que le diera vergüenza pero no iba a cantar en público semejante estupidez.
─¡Hiruma-kun!-regaño Anezaki desde la mesa de los monitores y la de los profesores.
─¡Eso Hiruma-kun, que sé muy bien que cantas de puta madre!-se quejo Danny.
Un día que estaba corriendo o más bien huyendo de Filadelfio al cual le gasto una broma, encontró a Hiruma en la antigua sala de música escribiendo estrategias de futbol americano. Eran las dos de la mañana y de repente, cogió una guitarra y empezó a cantar la canción Blaze Line de Back con una voz impresionante, perfectamente suave y sin desafinar canto unas cuantas estrofas antes de regresar a su trabajo de crear estrategias. Se quedo de piedra, si Hiruma ya era bueno en futbol americano, en el mundo de la música arrasaría, y al día siguiente, Hiruma lo amenazo de cómo contara que le vio en la sala de música (Vete a saber como le descubrió) acabaría bajo tantos metros de tierra que ni una excavadora lo encontraría.
En todo ese alboroto de risas y muchas voces al unísono cantando en un país multicolor nació el Danny por error, Unsui decidió dar un paso y acercarse a Musashi preguntándole si podía sentarse con él, pero para su desgracia Taki se puso en medio de ellos dos comiendo y hablándole a Kurita de sus muchos logros como el hombre favorecido entre los dioses. Taki era su amigo, sí, pero en ocasiones preferia que se alejara un poco de él, miro a Musashi por el rabillo del ojo, dios era tan perfectamente atractivo, y parecía ser tan salvaje…Musashi noto la mirada de Unsui encima de él y al mirarlo, el gemelo mayor de los Kongo desvio la vista con rapidez intentando disimular haber estado observando al castaño.
Acabada la cena, todos se fueron a sus cuartos para dormir y descansar del viaje. Todos en sus respectivas habitaciones, todo en sumo silencio, apreciando el silencio, bendito, bendito silencio en que nadie hablaba, peleaba y se decían ciertas cosas al oído juguetonamente que creaba tiendas de campaña en según que lugares…
Pero el demonio no iba a permitir que la tranquilidad durara, y digo el demonio no por quien ya sabemos todos, sino por el hecho de que Unsui sintió que alguien le tocaba la frente, un golpecito, ni caso. Dos golpecitos, tampoco le hizo caso, un puñetazo en toda la nariz que le hizo gritar pero una mano en su boca paro el grito, y el que vino después de ver lo que estaba viendo en ese momento. Hiruma colgado de la litera de arriba con Cerbero en sus brazos al estilo murciélago sin caerse, le señalo con los ojos saliéndole de las orbitas sin entender esa extraña postura.
─Shhh, calla jodido calvo que despertaras al maldito rubio plasta-señalo al profesor dormido con antifaz de ojos y cascos en las orejas de música relajante.
Unsui asintió despacio aun con muchas gotas en la cabeza, mientras Hiruma dando una voltereta hacia atrás aterrizo y tirando algo invisible por la oscuridad de la habitación, a la litera de arriba en la que dormia Danny, despertó a este.
─Pelirrojo, llama a Filadelfio vamos, hay trabajo-ordeno el demonio rubio mientras miraba con ojos rojos y sonrisa siniestra al profesor dormido.
─OK, my Demon Boss-canturreo el pelirrojo mientras se colgaba como Hiruma-Hey, Fila, Fila…¡FILADELFIO!-grito suavemente moviendo el hombro del susodicho.
Este le dio un guantazo semidormido y se tapo hasta arriba con las sabanas.
─¿Ah, sí?-sonrio traviesament- habra que usar la artillería pesada.
Busco un zapato de su bolsa y, colándolo por debajo de la sabana de Filadelfio, se lo puso en la boca, este se enderezo a los pocos segundos buscando aire con desesperación con una cara de que cualquiera diría que había visto un muerto o algo peor. Filadelfio miro al pelirrojo con furia dispuesto a atacarle cuando Hiruma le dio la orden de no hacerlo mientras le pedia a Danny su zapato, al preguntar el pelirrojo porque lo quería este sonrio mostrando todos sus dientes. Tapándose la nariz, acerco la apestosa deportiva a la cara del pobre profesor rubio, Juaquines movio la nariz, como oliendo y acto seguido, se desmayo con la cara verde.
─¡TE HAS CARGADO AL PROFE!-gritaron los tres señalando el "cadaver" de Juaquines.
─Nah, solo esta durmiendo, si le disparara si que me lo cargaría pero temo perderme la oportunidad de gastarle una broma en el miércoles de las bromas-contesto riéndose Hiruma meintras se encaminaba a la puerta, seguido del perro con cara de loco.
Cerbero se sento en los pies de Hiruma cuando este se volteo para decirles a los despertados que fueran a despertar a los demás para la fiesta secreta que preparaban los mayores, quien Hyo y su pandilla de Punks planearon para la excursión, y mientras él, sacaba a Cerbero para que el animal pudiera hacer sus necesidades y comer algún trozo de carne que le trajo como chuche. Sí, él quería o más bien, respetaba al perro, no es que fuera de su propiedad, ya que no tenia collar con placa que diera a entender que tuviera amo, y eso que cuando lo encontró lo primero que pensó fue en llevárselo al internado, pero no podía, ya que por muchos contactos que tuviera, eso de permitir el perro ya era mucho pedir. Y cuando un contacto del exterior le dijo que el perrero buscaba a Cerbero cuando mordió a una vieja que, vete a saber que paso pero vamos, ese cabron del perrero iba a pagar el hecho de haber intentado llevarse al chucho, el cual, como si fuera con su amo, no se separaba de los pies o intentaba estar cerca del rubio. Era rara esa unión, dos seres con aspecto y carácter diabólico se llevaran tan bien el uno con el otro, quien sabe, a lo mejor era ese el concepto de igualdad de condiciones en lo que Mamori insistía en implantarle a la cabeza.
Hacia un poco de fresco, lo reconocía, pero ya no podía hacer nada porque no tenia chaqueta. Paseo con Cerbero por lo que era el terreno principal de la casa de campo, se estuvo paseando también por las rocas que hacían un camino hacia el bosque se detuvo al cabo de unos minutos de caminar para mover sus orejas alargadas, y con una sonrisa se volteo.
─Hey, gusano, si vas a seguirme, al menos hazlo con discreción, te oigo respirar-dijo de repente a un árbol.
Se escucho un chasqueo de lengua de detrás del árbol, y de este salio Agon rascándose las rastas con expresión molesta al haber sido descubierto, él esperaba haber pasado mas desapercibido por el rubio y observarle un poco más, el perro empezó a gruñir cuando el rastas se fue acercando a lo que era parecido a su amo.
─Dile al chucho que como me muerda…
─Si tocas al perro te corto los huevos-gruño el rubio amenazando con la mirada.
Agon levanto las manos en señal de rendición.
─Oye basura, no he venido a pelear y menos aun por un estúpido perro-miro con malas maneras al animal.
Cerbero, como si entendiera que le hubiera insultado mostro los dientes, pero la mirada fría de Hiruma hizo queel animal se sentara mirando a los dos sujetos como diciendo que, si Agon le hacia daño a Hiruma, se le lanzaría y le haría carbonilla las pelotas.
─Ok, ¿Y qué quieres jodido rastas?
De repente se escucho un poco la música disco que daba a entender a ambos, que la fiesta de los de cuarto había empezado y estaban ya bailando. Agon suspiro, era ahora o nunca, algo le decía que si no actuaba ya perdería la oportunidad de hablar claramente, se acerco a Hiruma y le miro a los ojos, esos ojos esmeraldas brillando de curiosidad.
─He venido para dejarte una cosa clara, basura.
─¿Qué, jodido rastas?-alzo una ceja ya un poco harto de tanto dramatismo.
Agon tomo aire, lo agarro de los hombros alzándolo un poco, haciendo que el rubio quedara de puntillas y lo beso con agresividad en los labios, sin importarle si le daba permiso, hizo que su lengua entrara y explorara esa cavidad. Llamadle masoquista, pero sentir esos colmillos afilados rasparle la lengua le excitaba mucho, la paseo por los dientes, suaves y sabrosos, por las mejillas, por el paladar, y finalmente, reto a su compañera de caverna a bailar una danza excitante, la cual permanecía inmóvil en todo momento dejándose llevar por su pareja de baile. Cuando el aire se hizo presente, Agon maldijo a todos los dioses por crear una especie que no aguantara sin respirar, miro al rubio que tenia los ojos muy abiertos, con la boca ligeramente abierta y una expresión de confusión momentánea.
─He venido a decirte que a partir de ahora, eres mío, basura, MI, pareja-declaro con una sonrisa arrogante.
Pero lo que escucho lo descoloco por completo.
─Ya era hora, jodido rastas-sonrio el rubio pasándole los brazos alrededor del cuello. Ahora el de cara de no entender nada era Agon.
─¿Qué?
─Que ya era hora, por dios, rastas, se te ve a una hora lejos que no paras de mirarme-puso los ojos en blanco como si fuera totalmente normal.
─¿Pe-pero como…como te has dado cuenta?-tartamudeo sin darse cuenta de que estaba sonrojado.
Hiruma sonrio acercándose más.
─Me estabas oliendo el cuello en las pruebas de tiro, te me acercaste en los burritos y Musashi me conto lo que paso en vuestra habitación.
─¡Puto viejo, es que no se sabe callar!-gruño apretando un puño.
Pero Hiruma lo jalo cerca y le sonrio de manera provocadora y traviesa.
─Deja en paz a Musashi, Agon, si le tocas un solo pelo de la cabeza, te las veras conmigo-el rastas sintió algo metálico contra sus partes nobles-y no creo que te guste conocer mi lado oscuro, kekeke…
─¿más oscuro aun?-sonrio el moreno mientras rodeaba la cintura del rubio acercándose más y alzándolo un poco-Mirate basura, si te tienes que estar de puntillas para estar a mi altura.
─Ya creceré, tengo toda una vida-sonrio mostrando sus colmillos.
Agon lo beso, esta vez mas calmado.
─¿Y ahora?
─¿Ahora que, rastas?-pregunto Hiruma al acabar el beso alzando una ceja.
Agon tosio un poco y se sonrojo aun más.
─¿Vamos a tener sexo o no?
Hiruma sonrio, acercándose asu oído, mordiéndolo suavemente paseando sus manos por la parte inferior del pantalón de Agon, haciendo que un bulto se creara y que el rastas cerrara los ojos suspirando muy a gusto con esa acción del rubio.
─Olvidate, no pienso tener mi primera vez con alguien a quien a penas conozco y menos aun aquí en el campo-susurro mientras se apartaba del rastas y se iba caminando con el perro siguiéndole.
Agon se quedo en el sitio un momento, pensando en lo que acababa de pasar, y luego se giro hacia el rubio sonrojado y frustado.
─¡EH Y QUE PASA CON ESTO!-señalo su bulto en los pantalones-¿¡ME VAS A DEJAR ASI DE CACHONDO?!
Hiruma se rio en voz alta mientras le hacia la butifarra de espaldas.
Dios, ese era el comienzo de un autentico cuento de hadas con romance incluido, e iba a divertirse de lo lindo con ese rastas, siempre y cuando le dejara como ahora y se largara tan flamenco, por que dios, le encantaba frustrar a Agon. Y por que no…a lo mejor acababa enamorándose aun mas de ese idiota…
TBC…
