Eran días muy ocupados, Yukio ya había regresado a dar clases pero aún no le permitían ir a misiones peligrosas. Tenía que prepararse para el simposio que daría sobre demonología, preparar sus estudios para subir de rango y la investigación sobre el asunto de Hikari... Necesitaba que el día fuera más largo.
Por otra parte, Rin se preparaba para una certificación y las recurrentes misiones que le tocaban le dejaban menos tiempo para prepararse.
Hikari dijo que tenía que investigar unas cosas y salió de viaje. Los gemelos se negaron pero ella dijo, que se aburría sola en el dormitorio estando sola todo el día. Quería estudiar más del mundo.
Durante el tiempo que Hikari estuvo, fuera, ocurrieron muchas cosas, Yukio subió de rango, Rin pudo certificarse y salía a muchas misiones.
A Yukio se le aligeró el trabajo y las pocas misiones que tenía las hacía con Shiemi y otros compañeros.
Yukio ayudaba a estudiar a Shiemi y pasaban mucho tiempo juntos. Yukio se decidió a confesarle sus sentimientos. Estaba listo, después de tanto tiempo lo tenía claro.
Después de dar clases, Yukio invitó a Shiemi a comer a su casa, quería agradecerle la ayuda con su investigación. Aprovecharía para declararse.
—Esto está delicioso, Yuki kun.
—¿En serio? No soy tan bueno como nii san pero he estado practicando.
—Sí, este tamagoyaki está muy esponjocito.
—Shiemi...
–Si,¿ Yuki kun?
–Bueno, llevamos mucho tiempo de conocernos y... tu... tu me gustas mucho. ¡Sal conmigo por favor! —con una reverencia.
—¿Eh? A Shiemi se le subieron los colores, no sabía donde meterse.
—No tienes que darme tu respuesta ahora, puedo esperar.
—Yuki... yo no sé... Yo...
—Por favor olvida lo que te dije, fue una tontería. —Manifestó lamentándose.
—Sí. Susurró.
—¿Qué dijiste?
—¡Si saldré contigo! Contesta gritando. Al fin podía sacarse eso del pecho.
Yukio se fue para atrás, el siempre pensó que Shiemi estaba enamorada de Rin, sentía una felicidad nunca antes experimentada por el.
Por su parte, Shiemi fue notando las cualidades de Yukio, era atento, servicial, responsable y siempre se daba tiempo para ayudarla a estudiar, empezó a sentir algo dentro de ella que no lograba identificar.
Semanas antes de la confesión...
Shiemi e Izumo estaban aseandose después de una mision. El demonio contra el que lucharon había explotado y todo el equipo quedó con restos de él.
—Es relajante tomar un baño después de un largo día de trabajo. —Dijo Izumo acomodándose.
—Sí, te libera de las tensiones.
Shiemi estaba inusualmente silenciosa por lo que Izumo le preguntó que le pasaba, ya no podía soportar su silencio.
—¿Qué te pasa Moriyama? Hoy estás muy silenciosa, así no eres tu.
—¡N-no es nada! Dijo nerviosamente negando con las manos.
—¿Estás segura? No quiero que lo que traes en la cabeza afecte tu desempeño en las misiones. Eso podría ser perjudicial para el equipo.
—Lo siento, dijo apenada.
—¿Me vas a decir o no? —Fastidiada.
—Emmm... Si, verás... Creo, creo que me gusta...
—¿Quién te gusta? Pensando que diría Rin.
—Amm... Me gusta Yuki kun... Dijo apenada y tan sonrojada como un tomate.
—¿¡Qué!? ¿Te gusta el sensei?
Izumo estaba tan sorprendida que se levantó.
—¿Pero desde cuando?
—Creo que dese hace tres años, yo lo admiro mucho, logro convertirse en exorcista y es profesor siendo tan joven. Creo que por eso me enamoré de él.
—¿Y se lo has dicho?
—¡N-no! ¡Que pena! Negando con la cabeza.
—Deberías de decírselo, sabes que el senpai es muy popular y si no te apresuras alguien se te podría adelantar.
—Lo sé, dijo desanimada. Pero no me atrevo a decírselo, el me ve solo como su estudiante y la hija de la señora de la tienda.
—¡No seas tonta! El te trata con más confianza que a ninguna persona. El te considera su amiga.
—No quisiera que se sintiera mal por rechazarme.
—Eres muy pesimista. Te arrepentirás si no le dices nada.
Shiemi solo atinó a quedarse callada, no sabía que hacer.
—Hazme caso, estoy segura que no quieres arrepentirte el resto de tu vida.
Shiemi estuvo dándole vueltas al asunto durante varios días hasta que decidió que debía de confesar sus sentimientos a Yukio pero siempre los interrumpían o se quedaba sin palabras. Esto sería más difícil de lo pensaba.
Un día Yukio la invitó a comer a su casa, ella estaba decidida a decirle lo que sentía, estaba segura que no la interrumperian esta vez... La sorpresa fue para ella cuando Yukio se le declaró.
Yukio y Shiemi empezaron a salir. Los demás se enteraron en el comedor al día siguiente, se les veía muy contentos.
—Me alegro que se lo hayas dicho Moriyama, le susurra Izumo.
—No fui yo, el se me declaró primero
—¿E-el sensei? Dijo estupefacta.
—Sí, ruborizada.
—Nunca me lo imaginé, sensei, felicidades. Dijo Miwa cortésmente.
—Gracias, bueno, me retiro, tengo unos asuntos que entender.
Yukio salió de ahí avergonzado, sentía como las miradas se posaban en el. Los estudiantes escucharon cuando Rin gritó sorprendido que el y Shiemi se habían vuelto novios.
Rin aparentó felicidad pero algo se había roto dentro de él.
—¿Crees que estará bien, Bon? —Le susurra Shima.
—No sé, el es su hermano y lo quiere. Tendrá que enfrentarlo solo. Debe entender que Shiemi eligió a Okumura sensei.
Desde esa noticia Rin no volvió a ser el mismo, se le notaba a apagado pese a que trataba de aparentar que no pasaba nada. El decía que estaba cansado y para que no sosoecharan de él empezó a entrenar, eso justificaría el cansancio que decía tener.
Yukio empezó a notar cambios en su conducta y se sintió mal. Él sabía que a Rin también le gustaba Shiemi y todo este tiempo se reprimió para no herirlo pero las palabras de Hikari lo hicieron replantearse la situación. Si no era capaz de enfrentar sus sentimientos no podría enfrentarse a cosas más complicadas.
Estaban todos en una parrillada en el dormitorio de estudiantes donde vivía Yukio y Rin. Ese sería su último verano en ese lugar. Mephisto les dijo que ya estaban lo suficientemente grandes para vivir en su propia casa.
Rin, Yukio, Shiemi y compañía se graduarian el año que entra, y querían estar juntos lo más posible, pues saliendo de la academia ya serían todos unos exorcistas.
Mephisto se aparece en la parrillada sin ser invitado y se queda a comer con los muchachachos.
Mephisto se pone en tono serio después de comer su vigésima brocheta y da un anuncio:
—La verdadera razón por la que me presenté fue para entregarles esto. Mephisto le entrega a Yukio un papel.
—¿Unas escrituras? Dice Yukio mientras su hermano se acerca.
—Sí, el padre Fujimoto estuvo ahorrando para comprarles esa propiedad pero como falleció no terminó de pagarla. Yo la rescaté y la estuve guardando para cuando fuera el momento indicado.
—¡Mira Yukio! Nuestra propia casa! El viejo siempre pensando en nosotros.
—Lo lamento señor Mephisto, no podemos aceptar eso.
—¿Por qué no, Yukio? El viejo nos la dejó.
—No es nuestra.
—Por derecho lo es, Fujimoto pagó el 84% lo que yo aporté fue mínimo Tómenlo como su regalo de graduación y agradecimiento por ser de ayuda a la orden de la Cruz Verdadera.
—Yuki chan, tómala. Tus ahorros los puedes usar para la especialidad que quieres.
—Shiemi...
—Anda hermano, Hasta Shiemi está de acuerdo.
—Vamos Yukio, lo mereces por tu esfuerzo. Dicen sus amigos al unísono.
—¿Y yo que? Dice Rin ofendido.
—Tu también, ambos. Dice Bon.
—Está bien. Cediendo al fin.
—¡Perfecto! Aquí están las llaves. La propiedad está cerca del bosque. Tienen que hacerle unas pequeñas reparaciones. Recuerden que tienen hasta abril para dejar el edificio, hasta luego. –Hace una reverencia y se esfuma en una nube rosa.
—Nunca pensé que el viejo nos dejaría esto... Dice Rin mirando al cielo con una cálida sonrisa.
Yukio ve a su hermano y dice para sus adentros : "Gracias papá".
Su momento de ensoñación es interrumpido por un fuerte golpe, ¡algo cayó del techo a un costado del edificio!
Se levantó una nube de polvo y vieron que otra cosa caía.
—¡Cuidado! ¡Va a caer sobre nosotros¡ Grita Izumo alejándose.
—¡Es una persona! Grita Rin confundido para después escuchar un grito:
—¡JIA, JIA, JIA, JIJAY!
¿De quien sería ese grito? ¡Averinguenlo en la próxima edición! :'v
Apuesto a se saben quien es.
