Eren comenzó a despertarse con la típica sensación que le daban las pastillas y tenía ganas de ir a mear. Lentamente, se levantó y miró a su alrededor somnoliento.
No reconocía dónde se encontraba, pero la ligera luz que emanaba de la puerta entreabierta y se reflejaba contra la pared le permitió deducir dónde se encontraba el cuarto de baño. Eren se bajó de la cama lentamente y con cuidado, estiró la espalda y luego colocó las dos manos sobre su cadera, como si intentara ayudarla de alguna forma. Estaba un poco dolorido, pero la pastilla había cumplido su función.
Logró caminar la corta distancia hacia el baño sin problemas y orinó. Mientras se lavaba las manos, se miró a sí mismo en el espejo y como por lo general, después de un calambre, estaba pálido y con enormes ojeras púrpuras debajo de los ojos. Bajó la cabeza para beber del grifo y secó sus manos con una toalla, aún no era capaz de determinar dónde se encontraba.
Caminando con mayor facilidad, regresó a la cama y se deslizó debajo de las sábanas, temblando ligeramente cuando el aire frío tocó su piel desnuda. La cama se sentía cálida y se acomodó hacia el centro. Se sorprendió cuando su mano tocó piel desnuda y se sentó inmediatamente, el corazón le latía aceleradamente. En la luz de la madrugada que se colaba por las ventanas, pudo reconocer que estaba en la cama con Levi.
¿Qué había ocurrido anoche? ¿Por qué estaba en la cama con el fotógrafo? Inmediatamente movió los músculos de su ano, pero no le dolió por lo que concluyó que no habían follado y que tampoco había sido azotado. Se acomodó debajo de las sábanas. Sentía frío y asumió, ya que no podía recordar lo que pasó la noche anterior, que Levi se había acostado con él y por tanto no sorprendería al hombre mayor encontrarlo ahí.
Mientras se acercaba al otro hombre, se dio cuenta de que Levi estaba desnudo. No había visto al otro hombre así antes y Eren no pudo resistirlo. Levantó las sábanas y su pene se endureció inmediatamente. —Mierda —dijo.
Su ojo de escultor se había emocionado al ver que el cuerpo de Levi era completamente masculino, músculos poderosos y no tenía ni un gramo de grasa. Cada ángulo estaba elegantemente esculpido, cada parte era extremadamente viril, los músculos abdominales parecían tallados, al igual que los pectorales y los firmes muslos, todo era mucho mejor que sus más increíbles sueños. Para un hombre mayor que él (de treinta y dos) Levi estaba en muy buena forma.
Cautelosamente, Eren tocó el pecho de Levi, se sentía igual de su pecho lampiño y le gustaba. Pasó un dedo por un pezón, maravillado al sentir que se endureció en respuesta. Pasó un dedo por el centro del cuerpo del hombre mayor, esquivó los rizos de su entrepierna y pasó por la pronunciada línea del torso hacia el muslo, acariciando los tendones. Levantó la mirada para toparse con los ojos abiertos de Levi, que lo observaban mientras exploraba. —Es tan hermoso —susurró Eren, incapaz de detener las palabras, pero inseguro de si su comportamiento era el adecuado.
—Gracias —dijo Levi en voz baja—. ¿Cómo te sientes?
—Un poco dolorido, pero bien — respondió Eren, quitando su mano.
— ¿Quieres tocarme? —preguntó Levi sin moverse.
—Oh, sí —susurró Eren.
—Adelante.
Eren se acercó emocionado, no era un orden, más bien una petición. A penas podía creer que le estaba dando la oportunidad de explorar su cuerpo. Inhaló profundamente, oliendo el jabón y el aroma natural del otro hombre, había algo de la esencia de Levi que lo hacía sentir seguro. Lo primero que quería hacer era lamer la hendidura de su cuello, le había fascinado desde que lo contrató.
Después exploró el pecho del fotógrafo con sus labios y lengua, delineando cada pectoral. Levi arqueó ligeramente la espalda ante la lenta exploración, inhalando súbitamente cuando la boca de Eren capturó uno de sus pezones, excitándolo con pequeñas mordidas y lamidas alrededor de la aureola.
Suprimió el deseo de tomar la cabeza de Eren, guiar su recorrido y controlar sus movimientos, por alguna razón se sentía bien permitirle al joven la libertad de descubrir sus zonas erógenas.
Eren experimentó que era ser un activo por primera vez en su relación y disfrutó del viaje, sintió que ejercía el poder suficiente para excitar a Levi de formas que ni él mismo podía comprender.
Movió su lengua sobre el suave pecho de Levi, bajando hacia el duro sexo que yacía sobre el estómago del hombre mayor. Lamió la cabeza y sintió poderosas manos detenerlo. Levi giró a Eren sobre su espalda y le sonrió. —Es mi turno.
Sosteniendo al joven, Levi exploró cuerpo del sumiso que estaba debajo de su boca. Lamió las marcas que hizo el día anterior, borrando cualquier dolor que pudiera haber quedado con su lengua. No se arrepintió de hacerlas, de hecho verlas lo hacía sentirse orgulloso. —Eres tan bello, y eres todo mío — murmuró.
Levantó la mirada para encontrarse con un par de labios rosas sonrientes y ojos entreabiertos, llenos de deseo y una emoción más cálida. —Todo suyo —repitió Eren.
Jadeó cuando la boca de Levi tocó su pene y tragó toda su longitud. Jamás me he sentido algo igual, fue lo último que pensó, antes de embestir violentamente la cavidad húmeda y cálida que lo rodeaba.
Desde su primer encuentro, Levi había deseado saborear a su joven amante y ahora tenía la oportunidad de hacerlo, por lo que lamió, succionó, mordió y acarició. Recorrió con su lengua el delicado pene de Eren, notando cada zona que hacía al joven gemir y sacudirse. Succionó sus testículos, lamiéndolos uno por uno hasta que Eren perdió el control. Finalmente Levi relajó su garganta y tomó el pene del chico hasta la raíz, su nariz tocó los rizos de la base. Le permitió a los músculos de su garganta contraerse alrededor del endurecido miembro, sus manos sostuvieron las delgadas caderas mientras el joven gritaba y trataba de embestirlo eyaculando en su boca.
Cuando Eren por fin dejó de moverse, su pecho vibraba por su respiración agitada. Levi sonrió y se acercó para darle un tierno beso en los labios, intercambiando el sabor del semen con el joven. Eren abrió los ojos y acarició la mejilla de Levi. —Quiero estar adentro de ti, Eren. Quiero tomarte por completo y hacerte mío —susurró Levi.
—Por favor… quiero sentirlo dentro de mí —respondió casi sin aliento.
Levi sonrió y sintió que Eren abría las piernas, dándole la bienvenida. —Tu cadera… ¿estás seguro de que estarás bien?
—Estoy seguro —dijo Eren, aunque su voz tembló por la incertidumbre—. Estoy un poco rígido.
Levi movió la mano y encontró el pene del joven también rígido, a pesar de que acababa de correrse. —Supongo que sí es verdad —dijo de broma.
Eren rio y Levi se emocionó al escuchar tal sonido. Besó los sonrientes labios. —Será más fácil la primera vez si te recuestas sobre tu estómago. Puedes relajarte y dejar que yo haga el resto.
—Sí, señor —dijo Eren obedientemente.
Levi lo besó una vez más y luego lo acomodó sobre su estómago. Acarició los firmes glúteos con placer, disfrutando de la forma en la que sus manos podían cubrir los dos músculos.
Golpeó uno ligeramente. —Levántate, cachorro —dijo. Eren levantó las caderas y Levi deslizó una almohada debajo de él. — ¿Está bien?
—Sí —respondió suspirando.
—Lo tomaremos con calma — prometió Levi, aunque ver ese hermoso trasero le hacía querer enterrarse de una sola vez. Presionó la base de su pene para disminuir la lujuria y regresó a masajear a su amante sensualmente. Apretó y frotó los glúteos redondos, notando cómo Eren abría más las piernas en respuesta, como si lo estuviera invitando a hacer lo que quisiera, cosa que planeaba hacer. Le permitió a sus pulgares moverse más cerca de la grieta con cada movimiento, introduciéndose más.
Eren gimió mientras Levi separaba sus nalgas y acariciaba su agujero por primera vez. Se estaba masturbando contra la almohada debajo de él y sintió que su entrada le pulsaba por la anticipación, apenas podía esperar por lo que venía.
Levi fue por lubricante, mantenía uno en cada habitación de la casa, rio un poco al pensar que había colocado ahí el frasco años atrás. Su falta de actividad sexual había desembocado en artículos que jamás habían sido usados, solo esperaba que los condones no tuvieran fecha de caducidad. Humedeció sus dedos y los introdujo en el caliente agujero de su amante sintiendo cómo este le abrió paso. Lentamente lo penetró, sintió cómo Eren abrió más las piernas para darle mayor acceso, levantando el trasero para encontrarse con su mano.
Acarició la espalda del joven con su otra mano, tratando de relajarlo para la penetración. Lentamente lo embistió con el dedo y se acercó a su oreja. —Así es, ábrete para mí— le susurró—. Ábrete para que pueda penetrarte con mi verga. Te ves tan hermoso a mi merced, esperando a que te haga mío.
Se alejó para así poder agregar otro dedo, penetrándolo con la mayor delicadeza que pudo. El chico estaba bastante estrecho y Levi sabía que su pene era más largo y grueso que el promedio. Sus instintos primitivos se habían activado, pero los controló. No quería lastimar a Eren.
Introdujo otro dedo y los movió para encontrar la zona erógena del chico, lo acarició todo hasta que el delgado cuerpo se estremeció por la estimulación. Levi retiró los dedos y abrió el condón, lo deslizó sobre su pene con manos temblorosas. Pausó para apretar la base nuevamente. Ver a Eren recostado frente a él con las piernas abiertas, empuñando las sábanas y con el agujero humedecido por la preparación casi hace que se corra. Y quería hacer que esta primera vez fuera maravillosa para ambos, quería darle placer a Eren y reclamarlo como su pareja.
Levi se acomodó entre los muslos de Eren y acarició la suave piel. —Sométete a mí, Eren —le susurró nuevamente al oído—. Tómame en el interior de tu cuerpo. Permíteme darte el placer que jamás imaginaste y deja que te haga mío.
Inundado por la emoción y las sensaciones físicas que solo Levi podía crear con esa voz autoritaria y ronca, Eren jadeó. —Tómeme, Levi… por favor… quiero sentirlo… quiero que me haga suyo…
Levi cerró los ojos, se sentía abrumado por la respuesta. Tomó los labios de Eren en un último beso y cambió de posición para alinearse con su agujero. Tomó la delgada muñeca entre sus poderosas manos y lo penetró, sabía que la cabeza de su pene sería la parte más dura para el chico.
Eren gritó mientras trataba de resistirse ante el enorme intruso, luego se rindió por la fuerza del hombre mayor. Finalmente la cabeza del pene se introdujo y Levi hizo una pausa, acariciando su espalda con cuidado. Le quemaba y el músculo guardián se estaba entumeciendo mientras Eren se relajaba. —Estás tan estrecho. Tan caliente — dijo Levi mientras acariciaba la tensa espalda del joven.
Pudo sentir la sumisión en el momento en el que lo penetró, cuando Eren suspiró y se forzó a relajarse. Levi comenzó a mecer las caderas, introduciendo lentamente su pene en el cálido y estrecho ano, tratando de controlarse a fuerza de voluntad. —Háblame, Eren. ¿Qué sientes?
—Me siento tan lleno —dijo Eren —. Es tan grande.
—Ríndete, mocoso. Déjame entrar — le ordenó Levi, y su voz pareció calmar al chico. Podía sentir los músculos internos estremecerse a su alrededor, como si tiraran de él hacia adentro. El agonizante calor del canal que se aferraba a su erección envió chispas de fuego a su espina dorsal. Miró hacia abajo para encontrarse con el agujero rosa de Eren estirándose alrededor de su verga, aceptándolo en su interior y gruñó por el poder que sintió.
Una vez Eren se rindió a lo inevitable, la calurosa invasión se transformó en placer. Jamás se imaginó que se sentiría tan lleno, tan completo con Levi en el interior de su cuerpo.
Era como si una parte del rompecabezas que estaba perdida, apareciera y llenara el espacio que no sabía que necesitaba o le faltaba. Suspiró y se relajó todavía más cuando el pene de Levi acarició su próstata y envió ondas de placer a través de su cuerpo, su atención se enfocó en esa sensación. Calor se esparcía por su cuerpo con cada embestida de Levi. Eren se sentía poseído, valioso y precioso ante los ojos de Levi.
Inconscientemente enterró su erección en la almohada debajo de sus caderas, levantó el culo para encontrarse con cada embestida. Con cada caricia Levi lo acercaba al orgasmo, haciendo que un éxtasis llenara su cuerpo.
Levi sonrió mientras sentía que los músculos de Eren apretaban su miembro. Agarró las delgadas caderas y colocó al chico sobre sus rodillas, lo abrazó mientras lo embestía, buscando su propio orgasmo. Gritó cuando se corrió, eyaculando en el condón, deseaba poder plantar su semilla en el interior del chico, pero incluso sin eso, Eren le pertenecía. Lo embistió una última vez y se quedó inmóvil mientras una onda de placer lo rodeaba.
Se dejó caer, colocó a Eren debajo de su cuerpo y disfrutó cubriendo el delgado cuerpo con el suyo. —Mío —gruñó suavemente y mordió la suave piel del hombro, no fue lo suficientemente fuerte como para dejar una marca. Había reclamado al chico como suyo, su marca era imborrable y estaba satisfecho.
Los dos hombres se quedaron dormidos mientras Levi todavía estaba enterrado en el interior del cuerpo del chico. Eren despertó y sintió las sábanas frías a su lado antes de abrir los ojos. Se preguntó si todo había sido un sueño, pero luego recordó que Levi lo había follado. Movió los músculos de su ano y el dolor que sintió le dijo que no había soñado.
Cambió de posición en la cama, solo quería quedarse recostado y permitir que su mente se relajara. Se estiró sobre la suave cama y se preguntó si Levi esperaba a que se levantara. —Hola, Eren —dijo Levi, llamándolo nuevamente por su nombre.
Entró con una bandeja, la colocó en la mesita de noche—. ¿Cómo te sientes? ―preguntó, tocando la frente del joven como si quisiera comprobar que no tenía fiebre.
—Estoy bien —respondió Eren nerviosamente, inseguro de cuál era la situación entre ellos.
Levi se dirigió al armario y sacó una camiseta de franela. —Ponte esto para que no te dé frío. Te traje el desayuno.
Obedientemente, Eren se colocó la camiseta. Levi acolchó las almohadas y las acomodó en la cabecera para que el chico se recostara. — ¿Qué me trajo? —preguntó Eren emocionado.
Levi rio. —Solo te y pan tostado. Temo que no como aquí frecuentemente, así que no hay mucho en casa.
—No hay problema —dijo Eren, inhalando profundamente el aroma de la taza que Levi le entregó. Se sorprendió con el primer sorbo, pues Levi había recordado cómo le gustaba su te. Levantó la mirada y la enfocó en el hombre mayor mientras aceptaba un pedazo de pan tostado con mantequilla.
Comieron en silencio y Eren bostezó una vez terminó. Levi le quitó la taza vacía de los dedos. —¿Cómo está tu cadera?
—Está bien, Levi —respondió con una sonrisa.
—Explícame por qué solo tomaste una pastilla.
—Dos me dejan inconsciente por horas. Una no alivia el dolor tan rápido, pero no me deja tan débil —explicó Eren—. Además el que me frotara la espalda me ayudó a relajarme, así que esta vez no estuvo tan mal.
— ¿Por qué no vuelves a dormir y te relajas por hoy? —preguntó Levi.
Eren bostezó pero sacudió la cabeza. —No quiero importunarlo. Seguramente tiene cosas que hacer.
No había forma en la que Levi pudiera decirle lo vacío que se sentiría si él se marchaba. No podía admitir que lo extrañaría, ni a sí mismo. —No, planeo relajarme también. ¿Puedo ir por algo a tu apartamento?
Eren se sonrojó, recordando cómo lo había dejado. Se había sentido tan ansioso de ver a Levi últimamente que no se molestaba en arreglar nada. —Eh, no hay problema.
Levi rio. —Ya he visto lo peor. Si quieres tu portátil y un cambio de ropa interior…
Eren se sonrojó más. —No creo tener ni una prenda limpia. Pero me servirá mi portátil.
Levi besó sus lacios cabellos. —Acuéstate y descansa. Regresaré pronto.
Eren se volvió a recostar y abrazó una almohada, se sentía querido. Era un sentimiento agradable después de haber estado lejos de casa durante cuatro años. Esperaba… pero luego reprimió ese pensamiento. Levi jamás lo amaría, tendría que conformarse con lo que el fotógrafo estaba dispuesto a ofrecerle.
El domingo fue un día de descanso para los dos. Eren durmió gran parte del día y Levi caminaba descalzo y de puntitas por el umbral de la puerta para mirarlo, no quería que se diera cuenta. Se dijo a sí mismo que hacía eso simplemente porque el muchacho era muy bello.
Eren mantuvo una ligera sonrisa en el rostro mientras abrazaba su almohada, la forma en la que mecía sus caderas hacía que Levi se sintiera solo, sin importar cuantas veces se dijera que era una estupidez, no podía evitarlo. Cada vez que Eren suspiraba o cambiaba de posición, Levi salía corriendo en su dirección.
Entre sus cortas visitas, lavó su ropa y la que encontró esparcida por el apartamento de Eren. Incluso la dobló, sonriendo al pensar que sus papeles se habían invertido. Él era un dominante y hacía el aseo para su sumiso. Cuando llegó el atardecer, Levi pidió comida china y ordenó lo que pensó que le gustaría a su chico.
El lunes por la mañana, encontró a Erwin zapateando impacientemente, con los brazos cruzados y recostado contra la puerta del estudio. Cuando las puertas del ascensor se abrieron comenzó a hablar con sarcasmo. —Hasta que por fin decidiste venir a trabajar. ¿Qué ha pasado?
Levi estaba caminando lentamente, con un brazo alrededor de Eren, que estaba ligeramente dolorido y cojeaba. —A Eren le molestó la cadera el sábado por la noche después de que regresamos de la cena. Todavía no está del todo bien. Tuvo que tomar otra píldora esta mañana y no quise dejarlo solo.
Erwin caminó hacia ellos con los brazos extendidos. —Yo lo sostengo, tú abres.
Levi rio. —Buen intento. Toma las llaves y abre la puerta.
Erwin sonrió. —Al menos lo intenté.
Eren sonrió ligeramente, no comprendía por completo el intercambio entre los dos hombres.
—Lo siento Erwin, pero creo que no podré hacer mucho hoy.
Erwin miró por encima de su hombro. —No es problema. Haremos todo lo que no requiera tu presencia. Ve a descansar, chico. —Para ese momento, ya había abierto la puerta y los tres hombres entraron, Levi se llevó a Eren a su oficina. La manta continuaba sobre el sofá, así que la levantó, acomodó al chico sobre un costado de su cuerpo con una almohada sobre la cabeza y otra entre sus rodillas. Luego colocó la manta sobre él. —Descansa, Eren. No te preocupes por nada. Estaré afuera si necesitas algo, ¿de acuerdo?
—Sí —Eren suspiró y se relajó mientras la pastilla surtía efecto. Esperó que Levi lo follara otra vez esa mañana, pero el hombre mayor lo dejó solo en la habitación de huéspedes la noche anterior después de cenar.
Después de pasar una noche solitaria cambiando de posición sobre la cama, pensando que pudo haber hecho mal o que fue lo que no hizo. Eren finalmente se despertó en la mañana en una posición perjudicial para su cadera.
Erwin miró cómo Levi pasó una mano por los cabellos lacios. Los ojos de Eren se cerraron y se quedó dormido obviamente estaba bajo la influencia de las pastillas que Levi le dio.
— ¿Está bien? —susurró.
Levi se dirigió a la salida y cerró la puerta. —Tuvo una especie de accidente unos años atrás. Todo lo que me dijo fue que lo operaron por algo y que por lo general no le causa problemas. No conozco la historia por completo, pero si está bajo estrés o en la posición errónea, le dan calambres.
—Necesitarás un buen potro — aconsejó Erwin lascivamente—. Con una superficie acolchada, a la que se le pueda ajustar la altura y con aros…
Decidiendo que atacar era su mejor defensa, Levi ignoró el sabio consejo de su amigo. — ¿Cómo vas con Armin? ¿Dónde está?
Erwin tosió. —Lo envié a la oficina por algunas cosas. Vendrá pronto ―respondió.
—Esa no es una respuesta convincente —lo molestó Levi.
—Todavía estamos conversando — Erwin respondió lentamente—. Aparentemente Eren le dijo que no me dio la oportunidad de explicarme bien. Que hirió mis sentimientos por no confiar en mí y que podríamos llevar las cosas con calma.
Levi lo encontró todo muy divertido. — ¿Eren? ¿Aconsejando a Armin?
—Bueno, sea lo que sea que le estés haciendo, quiero que me des todos los detalles —dijo Erwin lamiéndose los labios—. Al parecer has ganado su confianza, espero que seas digno de ella.
Levi se dio la vuelta y fingió inspeccionar la colección de látigos. Yo también lo espero, pensó.
