Hola a todos!! Lamento la demora, sé que ya se ha hecho costumbre pero por respeto a ustedes de veras lo siento! No pude evitar contar los reviews! Que emoción! Son 11!! Jeje, soy feliz ahora, aunque no sé si sea a base de la calidad de mi fic o por la tardanza de la taruda de la autora! Jeje! Los agradecimientos:
Clausi Pataki: Jaja! Pues no! no me puedes matar tantas veces que no tengo tantas vidas como los gatos! Ups! Si lo sé me tardé una eternidad y para colmo el capítulo estuvo bien cortito pero en recompensa dejo éste que si bien se tardó está bastante largo! Pobre Helga no? Me la vas a ver algo machacada en este capi pero ya va a mejorar. TE SORPRENDI? Genial! Y muchas gracias por tus comentarios!! Besos!
Mimi Star: Amigocha! Cómo estás? Estoy juntando votos para mandar a los farsantes a la orca, te anotas? Arnold sigue en duda pero me vas a matar más adelante cuando se le disipen, jeje! Pues la situación está complicada, siempre es difícil escoger entre las personas. No vayas a matarme por lo que vaya a suceder más adelante!! PLISS!! SIIIII!! Sé que siempre voy a tener tu review!! Sos mi ídola!! Nos vemos en la próxima, besos y te me cuidas!!
Bkpets: hola amigo! Sip coincido totalmente contigo, estoy pensando seriamente en agregarle el género "drama" a este fic es que la verdad ni yo me creo las guachadas que escribo! Sip, usan absolutamente todo el trabajote de nuestra Helga para usarlo en su contra, en cualquier momento la niña se nos va a arrepentir de haberse metido en semejante lío. Pero ya ves que lo que más le importa es lo que Arnold sienta y piense de ella, y si pues éste mete la pata ya no hay nada que se pueda hacer por el momento. Sip, hay varios dolores que va a ver detallados en este capi, pueden darme de tomatazos y hasta emails bombas por los mismos, me los merezco! Pues si, coincido contigo, de hecho con la cantidad de personas que ya saben la verdad (cortesía de Helga) esos sujetos deberían de andar bien con la cabeza gacha, pero es que no tienen idea ni de la mitad de las personas que saben ya su secreto. Pero de por medio está Arnold y sus sentimientos, hay que colocarse en su lugar y que te digan de sope que esos no eran sus verdaderos padres, que toda la ilusión resguardada por diez años por reencontrarse con ellos se venga al piso sin anestesia? Será muy maduro y todo pero sigue siendo un pequeño niño que sueña y que esquiva a toda costa darse contra la realidad. Lo peor de todo es que si los verdaderos padres no aparecen puede tener como muy buena excusa el hecho de que no estén vivos. Es un tema bastante delicado y ya sabes lo linda de Helga y los abuelos por poner por sobre todas las cosas el bienestar de Arnold. Buscaran la mejor manera de decírselo, eso te lo juro. A Helga ya le sucedió lo peor, ahora le toca a Arnold, créeme,
De nuevo un millón de gracias por tus comentarios!! Por cierto! He recibido algunas invitaciones tuyas en mi correo para participar del chat y de otras páginas web, lamento no estar muy activa en ninguna de las dos cosas pero mi compu tiene muy poca memoria y cuando estoy conectada a Internet se me cuelga cada cinco minutos así que te pido disculpas!
De verdad? Te juro que voy a estar al pendiente de la actualización de tus fics! Nos seguiremos viendo aunque sea en éste sitio, besos!!
Sailor angel7: Hola! Ups! Te noté un tanto alterada jeje! No me odies, de hecho sigo escribiendo barbaridades en este capí así que tómate unos calmantes antes de leerlo de acuerdo? Jeje! Me siento muy halagada cuando se inmiscuyen tanto en mis historias a tal punto de reír, llorar o de darse de a patadas contra la compu! Bye!
Mary-Tonks: Hola!! NOOOO! Yo no arresté a nadie! Sólo la van a llevar junto a sus padres a la comisaría para verificar todos juntos mejor las evidencias! En mi país no se hace pero sé que hay otros países bastantes serios, en donde cuando hay una menor implicada en un delito se procede a hablar con sus padres para que tomen conciencia y recapaciten, pero no va a suceder nada más, así que tranquila! Lamento decepcionarte pero por el momento no puedo mejorar nada, es más estoy llevando todo al borde del precipicio, jeje! Pero más adelante mejorará, lo prometo! Quizás no el próximo capítulo pero si el siguiente! Gracias por tu review! Nos vemos! Besos!
H.Fanel.K: Hola amiga! Si, son bastante inteligentes, pero lamentablemente no para hacer el bien. Arnold y Helga están que no pueden con ellos mismos pero todo se va a resolver! Lo juro! Gracias por tomarte la molestia de leer mis fics! Besos y nos vemos en la próxima!
Eris: Hola! Bienvenida! Huyyyy!! Has de quererme matar con lo que me tardé en la actualización! En verdad lo siento! Me falta inspiración! Yo también espero que cuando Arnold se de cuenta no sea demasiado tarde! Espero que hoy hayas decidido checar si actualicé o no, jeje! Gracias por tu review! Besos!
Isabel: Holis!!! Gracias por tus comentarios!! Espero verte en la próxima!!! Besos y te me cuidas!
Arashi8: Hola chica! Bienvenida!! Que halago tus comentarios! De verdad y no pudiste soltarlo? Pues que bien!! Ojalá y te haya ido bien en el exámen amiga! Lamento la tardanza, más de un mes!!!!! Huyyyy!!!!!! Para el final han de faltar unos cincos capítulos, pero no me comprometo! La verdad es que apenas y en el próximo capítulo comenzará la verdadera acción y como no se me da muy bien el escribirla pues la verdad no sé a qué punto irá a llegar, jeje! Y por Helga no te preocupes, hay gente de sobra que la va a apoyar y ayudar! De hecho irá ganando la confianza de personas que ni en sus sueños creyó tener! Gracias por tu review! Y espero verte en la próxima chica! Besos!
Taia Himura: Hola!! Que linda! Gracias!! Me alegra mucho de que no te haya decepcionada y espero que este capi también te guste!! Nos vemos en la próxima!
Darkauranigth: Hola chica! Pues que pena contigo pero en éste capítulo no van a cambiar mucho las cosas, definitivamente Arnold va a ser el último en enterarse de la verdad! Si verdad? A la pobre de Helga siempre le sale todo al revés a pesar de todo el esfuerzo que haga, pobrecilla!! Pero todo va a cambiar en un par de capítulos más, si? Palabra de fan HA! Gracias por tu review y espero que este capi también te guste, aunque esté un poco estable! Nos vemos! Besos!
Gracias de nuevo a todos por tomarse la molestia de escribirme un review! Éste capítulo es m‛as del lagro del doble que el capítulo 9 en compensación por el mismo! Espero lo disfruten!!
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Capítulo 10: "Negándose a la realidad""No puedo creer lo que está ocurriendo..."
"Claro que no! Esto jamás le habría sucedido a Olga!"
Pacientemente, el policía tomaba nota de las declaraciones por los padres de la niña problemática. Mientras que la misma se hallaba sentada sola en uno de los bancos de la comisaría.
No había indicio de sorpresa en su rostro ante los comentarios negativos y poco convincentes de sus padres. De hecho, no había indicativo alguno de ningún sentimiento en su rostro cabizbajo clavado en el frío suelo del lugar. Se hallaba allí horas y horas luego del suceso y reprimiéndose los deseos de poder gritar.
"Esto es increíble. No hay nadie en toda la maldita comisaría que crea en mi inocencia." Helga derramó una dolorosa lágrima ante tal revelación. Haber sido acompañado hasta allí por sus padres es como haberse dejado en manos de sus carceleros. Cegados por las acusaciones se reprimían a sí mismos de siquiera sentir que era a su hija a quién estaban acusando! como es que no percibían un mínimo de duda ante las palabras de desconocidos? Cómo es posible que confiaran más en unos perfectos extraños que en su propia hija? De los policías era comprensible pues ellos sólo se dejaban guiar por las evidencias pero y ellos? Jamás les había dado una sola razón para que creyeran que ella era capaz de hacer algo así, o sólo la estaban desestimando por estar siempre a la sombra de su perfecta hija Olga? Cierto era que jamás lograría ser como su hermana pero... hasta ésos límites llegaba su poca valorización hacia su hija menor?.
Helga jamás se había sentido tan desolada como se hallaba en esos momentos. Su cabeza dio agudamente contra la pared en la que se apoyaba y cerró los ojos fuertemente intentando evadir la realidad. Deseaba internamente que la tierra se la tragara y de que todos los que la rodeaban se olvidaran de su nefasta existencia.
Tres miradas se hallaban posadas sobre ella, además de la de sus padres, desde más lejos.
"Ja! Y aún tiene el cinismo de sentirse la víctima en todo esto?" escupió con veneno Stella. Niles la golpeó ligeramente con su codo en desaprobación dirigiendo su mirada ahora a Arnold. Pero éste poco había reaccionado ante la ofensa hacia su ex-mejor amiga. Su mirada se hallaba perdida en la pequeña figura de la niña.
Era todo tan doloroso... esa sensación de traición y decepción que invadía su ser parecía ser agonizante. Aún no podía creerlo... su Helga estaba siendo acusada de ser el ladrón del diario de sus padres. No habían dejado de ser amigos por la discusión de hace un par de días, pues nunca lo fueron. Jamás fueron amigos por mucho que él así lo haya deseado. Helga jamás lo quiso así y de ninguna otra forma.
"Porqué me hizo esto?" fue la lastimosa pregunta del niño rubio, una que sólo sus 'padres' lograron escuchar, en malas manos había decaído la respuesta.
"Lamento recordarte esto hijo." Exclamó Niles "Pero ya te lo habíamos advertido, no?"
"Nunca se termina de conocer verdaderamente a una persona." Añadió Stella "No puedes confiar en todos los que te rodean, pues uno de ellos puede haberse acercado a ti sólo por interés." Sin poder reprimir una pequeña pero malévola sonrisa que, obviamente, Arnold no pudo apreciar. "Y así arrebatarte tu valiosa pertenencia."
"NO!" El niño no quería escuchar, sus manos fuertemente sujetas contra sus oídos así lo demostraban. Pero no había albergue alguno para la compasión en los fríos corazones de esos sujetos.
"Si ella no podía tener padres ejemplares..."
"Basta... por favor" continuaba suplicando.
"... tú tampoco los tendrías...quién sabe? quizás... se sentía superior a ti al tener, al menos, padres biológicos aunque no fueran un ejemplo a seguir de paternidad..." Y ellos, quienes 'supuestamente' debían de cuidarlo, ignoraban sus ruegos.
"No es cierto... no es cierto..." Repetía una y otra vez, con sus ojos fuertemente apretados.
"No podía permitirte a ti tener los tuyos... menos aún si se comportaban como tal." El fornido hombre apretó su mirada dispuesto a dar el último golpe. "Sólo te utilizó para que no sospecharas de ella. Por un lado era tu amiga mientras por el otro veía la forma de abatirte. Esa niña fue capaz de cualquier cosa sólo por envidia!"
Y Arnold abrió sus ojos desmesuradamente dejando ahora, a las lágrimas, el camino libre para terminar sobre el suelo luego de haber recorrido y humedecido sus mejillas. "Cualquier cosa?..."Su corazón parecía achicársele de dolor ante la revelación. "...Incluso intentar convencerme de que no se trataban de mis verdaderos padres?"
Como aves carroñeras que esperaban a que el León dejara el resto de su presa para avecinárseles. Así esperaron los falsos ilusionistas a ver que era lo que dejaba ese remolino de sentimientos negativos que habían provocado en el ser del niño. Ansiaban con ver los resultados de sus perversas intervenciones en la vida de ese par de críos.
"Sé como te sientes ahora hijo." Apoyó el hombre una mano sobre el tembloroso hombro del pequeño. "Pero debes ser fuerte."
"Cómo me hago fuerte después de todo lo que ha sucedido papá?" Atinó, equivocadamente, a preguntar a sus progenitores.
"Descargando todos esa ira hijo." Agregó suspicazmente la mujer de pelo castaño observando a su otra víctima de moño rosa. "Gritándole a esa mal nacida en su cara! Todo lo que piensas de ella ahora! "
Ya no evitaban sonar dementes, si ese niño jugaba bien sus cartas quizás podrían llevarlo consigo luego de la gran estafa, que estaban ya planeando realizar, de la falsa medicina. Sería un buen polluelo a quién enseñar toda su sabiduría.
(N/A: Alguien debería de golpearme por escribir estas cosas... debo de pedir disculpas por el palabrerío ofensivo que estoy utilizando.)
"Vengarme?" Preguntó sospechosamente Arnold, sacando de sus cabales a los sujetos.
"No lo tomes así cariño..." Respondió Stella dándose cuenta ahora de su error. "...Pero tampoco puedes dejar así las cosas. Tienes que hablar con ella. Sólo... no dejes que te manipule como siempre."
Arnold asintió. Definitivamente tenía que hablar con Helga, no podía acusarla si no conocía su versión de los hechos. Quizás era todo un mal entendido, deseaba con todo su ser que así lo fuera. Aún, sintiendo a son de piel la cruda realidad de que todo la acusaba, guardaba la esperanza de que, al menos, no lo haya hecho a consecuencia de un sentimiento tan negativo como lo era la envidia. Estaba a punto de encaminarse hacia Helga cuando un grupo de preocupadas personas ingresaron en la comisaría.
"Helga!" Phoebe entró rápidamente en dirección a su amiga siendo seguida por Arnie y Gerald. El primero paró en seco y quiso acercarse a su primo, pero bastó sólo con mirarlo para ver de que lado estaba. Arnold también sintió la penetrante mirada de su primo y, lamentablemente, no pudo sostenerla. Él no había hecho las cosas como a Arnie le hubiera gustado. La decepción en su rostro no se hizo esperar, frunció su seño y se encaminó hacia Helga, sin siquiera mirar a sus 'tíos'.
Gerald apoyó una mano sobre el hombro de su mejor amigo, sin tener la suficiente fuerza de voluntad para iniciar un interrogatorio y hasta un sermón en ese momento. Ya habría tiempo después para hacer eso. Por ahora sólo procuraría cuidar del niño, a la defensiva de los sujetos que se hacían pasar por sus padres.
"Phoebe!" Helga jamás sintió tanta felicidad de ver a su mejor amiga. ambas se abrazaron fuertemente. Estaba tan agradecida, finalmente alguien que creía en su inocencia se hallaba junto a ella, apoyándola, demostrándole que no estaba sola. Pronto llegó Arnie y le ofreció su mirada consoladora, no una de lástima, sino de sustento. Y, finalmente, la niña rubia se permitió llorar, descargando toda la tristeza que su alma albergaba al haber sido acusada tan injustamente. Ni lento ni perezoso, Arnie se apresuró a ofrecerle un pañuelo para sus lágrimas, lo cual Helga aceptó. Y si las miradas bastaran para matar, Arnie habría sido atravesado por Arnold. Y es que, éste último, no perdía detalle de cada acción de la niña.
Pronto llegaron también Phil y Gertie junto a Lila. Ésta última se acercó hacia Arnold pero en vista de otra personita en el lugar. No pudo evitar evaluar la cercanía que mantenía Arnie con Helga, y eso le partía el corazón. Observó un momento a Arnold y pudo apreciar como éste mantenía el mismo interés que ella. Sintió pena por él también. Apoyo una de sus manos en uno de los hombros de su amigo.
"Lamento lo sucedido Arnold." Sólo hasta escuchar ese sutil susurro Arnold pudo darse cuenta de que Lila había llegado al lugar.
"Te lo agradezco."
Bastaba con ver las condiciones en las que se encontraba Helga y del lado en que se hallaba Arnold para que todos los recién llegados comprendieran como estaban las cosas. Phil no quiso ni permitió que su esposa le reclamara algo a Arnold. Gertie comprendió al instante, pero nada impidió que fuera en busca de dar algunas palabras consoladoras a su nieta postiza, para luego volver con su verdadero nieto.
Los 'padres' de Arnold veían patéticamente la situación. Un ir y venir de todos los individuos sin saber a ciencia cierta de qué lado estar. Como si su maldita conciencia les estuviera reclamando algo. Apoyando a ambos niños por igual, sin creer aún que todo eso fuera verdad.
Toda la tensión y la batalla de miradas fueron interrumpidas cuando un oficial de policía hizo acto de presencia en el lugar.
"Aquí tengo lo secuestrado de la habitación de Pataki." Exclamó éste mostrando una bolsa negra de residuos aparentemente llena. Dirigió su mirada al pequeño niño rubio. "Podrías reconocer los objetos pequeño?"
Todos en el lugar se tensaron. Ésa iba a ser la prueba de fuego para Helga. Lo que sea que estuviera dentro de ésa bolsa iba a ser su condena final. Arnold asintió y se acercó al hombre, dejando a todos los demás a la expectativa. Hicieron lugar en una de las mesas del sitio para vaciar el contenido de la bolsa sobre la misma.
Y Helga sintió desfallecer cuando, entre una de las tantas cosas, observó como allí se hallaban algunos volúmenes de sus infinitos poemas dirigidos hacia su amado. Pero, como por fuera parecían simples libros, Arnold sólo los movió de un lugar a otro en busca de algún objeto que si reconociera.
"Es increíble." Pensaba la niña "El mayor secreto de toda mi vida se halla impregnado en las hojas de ésos libros. Y, por ironías del destino, ha caído en manos del forjador de todos esos sueños, pero en una situación demasiado absurda, en que poco importa ya el contenido de mi alma."
Por alguna extraña razón sentía temor, temor pues tenía la ligera impresión de que aún le faltaba mucho por perder. Varias miradas se hallaban apoyadas sobre su nuca pero las más preocupantes, sin lugar a dudas, eran las de esos sujetos. Desvió por un momento su mirada de Arnold para colocar su atención sobre los 'supuestos' padres. Y la que éstos le devolvieron bastó para que comenzara a temblar. Y es que era tanta la seguridad que en sus ojos brillaba repulsivamente que la niña creyó firmemente que le transferían su censura de antemano, transmitiéndole sus deseos de hundirla para que nadie pudiera rescatarla ya. Y fue cuando Helga lo comprendió, no estaba segura de lo que esos mal vivientes habían hecho o siquiera planeado, pero de lo que estaba segura es que a cada segundo que pasaba ella se acercaba un paso más a la deriva.
Arnold creyó reconocer algo entre tantos libros y diarios, más sólo su color llamó su atención. Un color marrón algo desgastado por el paso de los años. Quiso creer que no era cierto pero... con manos temblorosas tomó el ejemplar. Y sólo hasta que lo sostuvo con ambas manos en frente de su rostro se atrevió a abrir sus ojos, renuentes a ver la realidad que frente a sí se representaba. Una punzada de dolor atacó su pecho y sus ojos se humedecían mientras que, vagamente, escuchó a sus espaldas gemidos de asombro por parte de todos los presentes.
El diario de sus padres...
Jamás creyó sentir tal repugnancia de un objeto que había anhelado tanto reencontrar en los últimos días. Sin evitarlo, giró su rostro y le dejó ver a Helga toda la desilusión que había incrustado en su ser.
Y, las ganas de llorar que no pudo controlar, el nudo en la garganta y la lágrima ya cuesta abajo, doblegaron toda fuerza de voluntad de la niña. Helga creyó morir en el mismo instante en que su amado dejó ver todo su rechazo a lo que alguna vez ellos denominaron amistad. Y es que parecía ser que, más que seguro, de que el niño de sus sueños ya no vendría en su defensa. No la rescataría de la guerra que se estaba desatando, ni del equívoco o siquiera de su miserable vida errante.
El '..yo no lo hice, fue una trampa!...' que Helga quiso gritar a los cuatro vientos murió en el inició de su garganta siendo atropellada por un carrasposo gemido.
"Creo que ya no hace falta decir nada más..." Niles rompió el silencio, corazón frío atrevido a culminar con la apenas perceptible esencia de inocencia flotante en el aire. "Será mejor irnos, querida, hijo..." .
Stella y Niles se llevaron a un desconcertado Arnold con ellos, abriéndose paso hacia la salida del insufrible lugar. Y las irremediables negaciones, por los niños rubios involucrados, bastaron para comprender que no había sensibilidad alguna ya entre ellos.
A Gerald le hubiera gustado acompañar a su amigo para protegerlo de los farsantes. Pero su ceguera a la realidad lo había decepcionado. Además, después de lo sucedido allí no habría cosa peor que pudieran hacerle al niño. Con intención o sin intención, lograron darle en su punto más débil y vulnerable. Colocarlo en contra de Helga G. Pataki. Su mejor amiga y la persona que más admiraba sobre la faz de la Tierra.
Lila simplemente quedó estupefacta ante lo sucedido, al igual que Phoebe y Arnie. Que debían hacer o decir para que toda esa locura finalizara? Que quedaba tras ver a la 'Gran Helga' derrotada y abarrotada sentimentalmente sobre el suelo?
"Cuánto va a costarme esto?" Para horror y sorpresa de muchos, ésas fueron las insensibles palabras de Bob Pataki. A leguas se podía ver como tanto él como Miriam mostraban rostros resignados a creer que su hija menor era una delincuente.
"Se dejara libre a la infante señor Pataki." Afirmó el oficial y se dirigió ahora al grupo de niños "Pero será bajo advertencia. Sólo es una niña. Pero en unos cuantos años más no seremos tan flexibles con ella."
Sin más que decir, el Gran Bob prácticamente arrancó de los brazos de sus amigos a Helga y la arrastró a la salida tomándola fuertemente de la muñeca. A Miriam parecía dolerle en carne propia el brusco contacto con solo verlo.
Helga poco hizo por negarse, pues pudo comprender que había sido fiel testigo de todas las formas y estrellas que habían caído sobre el mar furioso en ese instante. Dolorosamente había presenciado las caídas de la última risa y la última lágrima de su Cabeza de Balón.
Al salir de allí, todos los compañeros y amigos de escuela se hallaban a la expectativa de lo ocurrido allí.
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Ya era Lunes por la tarde. Phoebe y Gerald salieron del establecimiento de la PS 118 algo tristes. El viernes por la tarde había sucedido ese trágico hecho que dividió a su pequeño pero feliz grupo de amigos. Ni Helga ni Arnold habían concurrido a clases el día de hoy, sólo incrementando la preocupación en ellos. Lila se les unió.
"Chicos, han sabido algo de Arnold o Helga?"
Phoebe y Gerald se miraron entre sí, notando como varios compañeros de clases habían parado su caminar para observarlos también bastante curiosos sobre la respuesta.
"Hable con Arnie, pero me comentó que todo continuaba igual en la casa de huéspedes. Él y sus abuelos prefieren no entrometerse y esperar a que Arnold finalmente recapacite por sí solo, pero con esos sujetos metidos allí parece ser una misión imposible." Pacientemente explicó Gerald.
"Sujetos?..." se extrañó Lila "...pero se trata de sus padres... deberían de apoyar a su hijo sin intervenir a favor de ninguna decisión, verdad? Después de todo, hace poco volvieron y no conocen a Helga como nosotros lo hacemos."
Phoebe había olvidado que Lila no sabía nada aún de la farsa. "Es una larga historia Lila. Por mi parte no he podido ver ni hablar con Helga pues se encuentra castigada. Ahora mismo pensábamos con Gerald en ir a visitarla, puedes acompañarnos si quieres."
"Me encantaría de verdad, pero tenía pensado en ir a casa de Arnold." Contestó la niña "Será en otra ocasión." Phoebe y Gerald asintieron y cada uno tomó su camino.
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"Que haces Miriam?" Preguntó Bob a su esposa saliendo de detrás de su periódico, al ver como ésta preparaba una charola con leche y algunos emparedados.
"Le llevare algo de comer a Helga."
"Está castigada. No deberías de consentirla tanto, además aún falta mucho para la hora de la merienda."
"Lo sé, pero no se ve muy bien." Respondió "Además en todo el fin de semana casi no ha probado bocado, puede enfermarse. Hoy no pude hacer que se levantara para ir a la escuela."
"Pues que le sirva de lección. Todo eso es a consecuencia del remordimiento por haber tomado algo que no es suyo!!" se enfado.
Miriam entristeció al escuchar esas duras palabras, desistiendo en la idea de llevar el alimento hasta la habitación de su hija menor. "Quizás... tengas razón Bob."
"Claro. Como siempre."
"Yo creo que están siendo un poco duros." Interrumpió Olga ingresando en la cocina. "Helga es sola una niña, el castigo le servirá para que entre en razón si es que acaso lo hizo pero necesita del apoyo de su familia para ello."
Hubo un momento de silencio, en el que Olga pacientemente espero a que sus padres le dieran la razón y apoyaran su hipótesis. Pero en Bob el orgullo pudo más que él y volvió a inmiscuirse en su periódico, mientras que Miriam no tuvo el valor suficiente para contradecir a su marido en ese momento.
La primogénita se decepcionó un poco ante eso. Siempre había sido beneficiada en cuanto que sus padres la favorecieran en todo lo que hiciera pero, al parecer, el hecho de que Helga estuviera involucrada de por medio era una gran y lamentable excepción.
Se apresuró a tomar la charola de las manos de su madre "Al menos tendrá el apoyo de su hermana mayor. Eso se los aseguro." Y se marchó de la cocina dejando sumamente extrañados a sus padres. Desde cuando Olga había adoptado esa rebelde personalidad?.
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"Hermanita bebe?" Olga ingresó en la habitación de la niña, que a pesar de ser aún muy temprano parecía bastante oscuro. Las cortinas de la ventana se hallaban corridas impidiendo el ingreso de algún rayo de sol, algo que, inmediatamente, la mayor de las Patakis se encargo de cambiar.
La tenue luz sobre su rostro sumado al peso que se acomodó a su lado en la cama, hicieron que la pequeña abriera sus cansados ojos.
"Helga, hermanita bebé, has estado todo el fin de semana en la cama, no está bien que duermas tanto. Te sientes bien?" Sin siquiera responder, Helga se sentó sobre la cama en la que momentos antes se hallaba recostada. Y la imagen de la misma respondía por sí misma esa pregunta. Olga se espantó y se preocupó de sobremanera al ver esas profundas ojeras debajo de los ojitos azules, que resaltaban aún más por la palidez de su piel y el fuerte sonrojo de sus mejillas. La piel de su rostro era cubierta por una delgada capa de sudor, a la que algunos mechones de su cabello se pegaban.
Siguiendo su intuición rápidamente colocó la palma de su mano sobre la frente de su hermana menor y sintió que el calor que de ella emanaba la quemaba.
"Dios mío Helga, estás hirviendo!!"
La tomó entre sus brazos como pudo y la llevó rápidamente hasta el baño donde se encargó que tomara un baño tibio que disminuyera ésa alta fiebre. Luego la ayudó a secarse y a vestirse. No se extraño de que no hubieran reclamos por parte de la niña, pues se encontraba enferma y débil, y, definitivamente, el estado de ánimo de la misma no le permitía hacer nada más.
Pronto llegó el momento de cepillar su cabello y de peinarla.
"Mira hermanita bebe." Exclamó con vos alegre, haciendo un esfuerzo sobre humano porque en su vos no se denotara su preocupación. Y mostrando en su mano el tradicional moño rosa. "Lo encontré tendido sobre el suelo de tu cuarto, lo habías perdido, verdad?" Pero cuando llegó el momento de enlazarlo en los rubios cabellos, una pequeña pero fuerte mano lo impidió.
Olga se sorprendió por esa fuerza, el lazo rosa ahora se hallaba tirado en mitad del cuarto de baño.
"No quiero usarlo, por favor." Luego de tres largos días finalmente Helga se dignó a hablar disipando un poco el temor de su hermana mayor.
"Pero porque?" Se extrañó, desde que Helga tenía tres años, no había faltado día en que ése lazo rosa se hallara sobre su cabeza, porqué el cambio ahora?
"Ya no me gusta, no lo quiero." Respondió ésta sencillamente evitando cruzar mirada con su hermana. Y así evitar que viera la sombra que en sus ojos había emanado. Ésa que demostraba el doble sentido que ese moño había significado en su corta vida, el lazo que la unía a Arnold, el lazo que ya había decidido romper.
"Sabes algo Helga? Mañana iré finalmente a la expedición que me invitaron ya hace unas semanas. Y me gustaría irme con la tranquilidad de que ya te sientes mejor hermanita." La mirada de Olga se entristeció. Helga parecía no tener motivos para sentirse mejor, pues todo el fin de semana no había rodado nada más en su cabeza que la idea de lo mucho que Arnold debe de aborrecerla en ése momento. De sólo pensar que había sido él quién había colocado una barrera entre ellos, haciéndole imposible la misión de cuidar de él y protegerlo de los farsantes. Por un lado dolida y por el otro sumamente preocupada por el bienestar de su amado. Olga no podría solucionar ninguno de esas penurias pero, sin sus amigos, sentía que no tenía con quién desahogarse y, ahora que había vuelto a la realidad, sentía ésa necesidad más que nunca.
"Pero para ello... necesito que me permitas ayudarte. Cuando lo sientas necesario, créeme que puedes pedirme lo que sea."
"Lo que sea?"Se extrañó la pequeña. Su hermana asintió. E iba a hacerlo, pedirle que sólo necesitaba de alguien que la escuchara antes de juzgarla, de alguien que se atreviera a confiar en ella cuando...
"HE DICHO QUE NO!!!" Ése grito proveniente del piso inferior de la casa definitivamente había sido expulsado de la boca de su padre. Las Pataki se observaron entre sí y decidieron bajar al piso inferior a ver que era lo que había sucedido.
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"Por favor señor Pataki, necesitamos saber como se encuentra Helga." Suplicó una niña.
"Phoebe?" Exclamó Helga al ver como ella junto a Gerald y a Arnie se hallaban en el recibidor de la casa y a su padre, al parecer, intentando evadirles la entrada.
La susodicha sonrió. "Helga! Como te encuentras?"
Sin poder impedirlo los tres niños se acercaron a su amiga, como si hubiera pasado una eternidad sin haberla visto. Olga sonrió y Miriam se sorprendió de que Helga fuera una niña tan querida por sus amigos.
"Muy bien!!" Exclamó de nuevo Bob un poco irritado por haber sido ignorado. "Ya pudieron ver por sí mismos que se encuentra perfectamente bien! Así que LARGO!"
Olga frunció un poco su seño. Es que acaso ella fue la única que descubrió cuán enferma se hallaba Helga hace tan sólo una hora?.
"Mi pobre niña se veía muy mal hasta que sus amiguitos vinieron Bob." Habló ahora Miriam.
"Si papi, porque no dejas que se queden un poco más?"
Bob observó por un momento a su hija menor. Le extrañaba bastante que hayan sido Olga y Miriam quiénes defendieran a los niños en lugar de la misma Helga, a quién nunca le faltaban palabras por decir. Pero ahora tan solo se hallaba a la expectativa de cuál fuera su siguiente orden.
"Y si de verdad se siente mal?" Se preguntó internamente. "De acuerdo, una ó dos horas no le hará mal a nadie." Los niños iban a comenzar a festejar cuando... "Pero mañana irás a la escuela jovencita."
"Si... papá..."sonrió débilmente Helga y antes de que ése gesto lo preocupara aún más Bob se dirigió a la sala de estar para ver un poco de TV.
"Excelente!"Dio un pequeño saltito Olga mientras se colocaba su abrigo. "Iré por algunos panecillos para acompañar con chocolate caliente en la merienda."
Los niños sonrieron por la idea y asintieron en lo que Olga salió de la casa. Debido a las condiciones en la que se encontraba la habitación de Helga, se decidieron por sentarse en la mesa de la cocina para conversar un rato en privado.
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"Lamento mucho lo sucedido Helga, mi primo no tiene perdón." Arnie fue el primero en hablar aún un poco resentido por la falta de respuesta de Arnold.
"Un momento!" Interrumpió Gerald. "Acepto que Arnold no se comportó como debiera pero tiene mucha presión encima, lo más seguro es que aún lo esté pensando!"
"Gerald tiene razón..." Lo apoyó Phoebe "...es fácil para nosotros desconfiar totalmente de ésos sujetos pero no para Arnold. Él aún cree que si son sus verdaderos padres."
"Pero Helga se lo dijo!" se enfadó el rubio "Yo estuve presente cuando lo hizo! Aún no puedo creer que no le haya creído a ella!"
Helga aún se hallaba perdida en sus pensamientos pero ésas revelaciones no ayudaban en nada a su estado de ánimo, y Phoebe lo descubrió.
"Hay algo que podamos hacer amiga? Lo que sea, nosotros lo haremos."
Gerald y Arnie se obligaron a sí mismos a tranquilizarse, se supone que fueron allí para buscar una solución no para agregarle más problemas a su amiga.
"Permaneciendo unidos, unidos tanto a mi como a Arnold chicos." Finalmente la niña habló. "Arnold también es una víctima en todo esto. Esos sujetos han sabido manipularlo muy bien."
"Cómo hacerlo si el mismo Arnold ha decidido colocarse a favor de ellos?"
Helga observó por un momento a Arnie, definitivamente estaba algo resentido, no estaba segura de si la razón de ello era su amor por ella o que de verdad en ésos días no haya habido más que desacuerdos entre los primos. "A él tampoco le habrá creído?"
"Yo ya no puedo acercármele..." exclamó la rubia al borde de las lágrimas "... pero ustedes sí, así que por lo que más quieran, protéjanlo, y no me refiero a que le llenen la cabeza en contra de esos sujetos para que pueda defenderse sólo, no quiero que los aleje como hizo conmigo, no cometan el mismo error."
Los tres niños se sorprendieron ante ésas palabras.
"N-nos estás pidiendo que hagamos de cuenta como que ellos si son sus verdaderos padres?!?!" Se alarmó Gerald. "Acaso te has vuelto loca?"
"Por favor entiendan! Arnold es feliz creyendo que así es! aunque sea mentira. Además... qué podemos hacer cuatro simples niños contra dos adultos expertos en engaños?"
Phoebe no podía creer lo que su amiga estaba diciendo, desde que entró en la casa definitivamente la había notado diferente, con sus ánimos por los suelos, sin su moño rosa, sin la energía que la caracterizaba. Pero ése tipo de cambios en cuanto a sus ideales era algo que no se esperaba "Helga, te estas dando por vencida."
Helga pudo ver el dolor en los ojos de su amiga "Ya es una realidad que fui derrotada. Lo siento Phoebe pero no puedo permitir que le suceda a ustedes lo mismo que ocurrió conmigo! Quiero que tú y Gerald continúen siendo los amigos de Arnold, que Arnie siga siendo su primo y yo la misma niña de siempre que no hace más que molestarlo! Que olvidemos que todo esto sucedió alguna vez."
Helga no se veía bien. Después de todo, no podían esperar encontrar a una Helga con el orgullo herido con aún más ganas de luchar contra esos tipos. Todos tenían un límite y, por el momento, el de ella ya había sido tocado. Esos embusteros tipejos se habían trepado de ella y construido toda ésa mentira en base al sufrimiento de tan sólo una niña. Queriendo caracterizarle a su personalidad lo que ellos mismo veían en su reflejo.
Lo preferible en ése momento era no continuar escarbando en la llaga del dolor de su amiga y apoyarla en lo que ella decidiera era correcto.
"Qué harás tú mientras tanto?"
Miriam estaba a punto de entrar en la cocina cuando las voces, demasiado serias, de los niños llamó su atención.
"Me quedaré aquí y continuaré yendo a clases a partir de mañana."
"Supongo que procurarás recuperar la confianza de tus padres también."
"Jaja! De que confianza hablas? Nunca hubo una, es por eso que lo que crean o no mis papas de mi ahora me tiene sin cuidado."
Ésa pequeña carcajada de Helga fue un alivio para Phoebe y para Gerald. Pero a Arnie lo extrañó y a Miriam, le dolió.
"Porqué lo dices?"
Phoebe respondió por su amiga. "Los padres de Helga no son precisamente muy observadores. No suelen darse cuenta cuando ella tiene algún problema."
"Siempre se enteran cuando hago alguna fechoría más no cuando me la han hecho a mi. Creen tener derechos más no obligaciones sobre mi como padres. Pueden llegar a castigarme como ahora lo hicieron, pero jamás defenderme."
Miriam intentó contener algunas lágrimas que se asomaban en sus pupilas.
"Es por eso que ésos sujetos se aferraron a ello para inculparla con el robo del diario." Agregó Gerald.
"Entonces, eso es a lo que se refería Arnold cuando me dijo que sus padres decían que Helga carecía de una buena figura paternal?" Interrogó Arnie.
"Que no somos buenos padres?" Miriam ya no quería continuar allí, incluso los amiguitos de su hija, siendo niños, se habían dado cuenta de ésa injusticia antes que Bob y ella. Se dio la vuelta para marcharse a otro lugar para llorar. Tenía que hablar seriamente con Bob más tarde sobre ése tema. Pero cual fue su sorpresa al encontrar a su marido junto a ella, igual de atento que ella a la conversación de la cocina.
"Si, se atrevieron a decir que Helga se robó el diario porque era la única conexión que Arnold tenía con sus padres y que, por envidia, era algo que ella no podía aceptar."
El ceño de Bob tembló un poco y tomó de la muñeca a su esposa en señal de que se quedara junto a él, para escuchar el resto del dialogo.
"Y volviendo a mis padres, Arnie sé que aunque lo intentara ellos no me escucharían. No voy siquiera a intentar defenderme ante ellos porque ya lo he hecho en otras ocasiones y pareciese ser que gano más enemigos que amigos en mis conflictos. No hay adultos de mi parte lamentablemente."
Bob y Miriam cruzaron sus miradas, Como pudieron ser tan...?
DING DONG!!
"Quién podrá ser?" interrogó Miriam mientras intentaba limpiar el rastro de lágrimas de su rostro. Ambos se alejaron de la cocina para evitar ser descubiertos por los niños.
"Lo más seguro es que se trate de Olga."
Pero cuán fue su sorpresa al abrir la puerta y descubrir que se trataba de un niño rubio con cabeza de balón, acompañado de una niña pelirroja de dos trenzas.
"Tú?" Bob se colocó a la defensiva, si lo que escuchó en la cocina era cierto, ése niño junto a sus padres habían acusado injustamente a su hija. "Qué quieres aquí niño?"
"Lamento molestarlos señor y señora Pataki..." se disculpó Arnold "...pero necesito hablar con Helga, se encuentra en casa?"
"Eso depende de para que la quieras." Agregó Miriam, al igual que a su esposo la visita de ése niño no le daba buena espina. "Está algo ocupada."
"No le quitaré mucho tiempo. Lo prometo." Arnold parecía estar demasiado serio, sentía que si no conversaba con Helga no volvería a conciliar el sueño, era demasiado el dolor y las dudas que lo albergaban.
"Aún así está castigada, no tiene permitido ver a nadie." El hombre continuaba con su postura rígida.
"Bob..." lo llamó su esposa "...quizás deberíamos dejarlo pasar, si con ello llegamos a una solución de una buena vez."
Lila se sentía un poco fuera de sí, últimamente los padres de Arnold se habían comportado demasiado atentos con ella, incluso habían insistido en que ésa tarde los visitara en la casa de huéspedes, todo a cambio de que acompañara a Arnold a ésa importante conversación que tenía pendiente con Helga y a espaldas de los abuelos.
"Lo más seguro es que quieran saber detalles de lo que aquí suceda. Me maldigo mil veces por no haberme podido negar. Algo aquí no está bien, no estoy segura de qué lado estar," Y es que a pesar de lo sucedido con Arnie en aquella ocasión en la cafetería, Lila seguía sintiendo mucho aprecio por su compañera de clases. Y a todo ello se le había sumado ésa pequeña conversación que había tenido con Phoebe y Gerald a la salida de la escuela. "Sólo sé que hay una larga historia que yo aún no sé."
Por su parte, Bob pareció meditarlo bastante, Helga parecía sentirse mucho mejor luego de sus amigos vinieran a visitarla, pero no estaba segura de que estuviera en condiciones de recibir al niño, quizás nisiquiera podría defenderse del mismo, pero ahora estaba él, junto a Miriam y a Olga y no permitirían que nada malo le sucediera a su niña. Sería su primer paso a ser una buena familia de una buena vez por todas.
"De acuerdo, pasen." Dijo muy a su pesar. Pero en cuanto las siluetas de los niños dejaron de obstruir la entrada de su casa, sus ojos se clavaron en el automóvil verde que se hallaba estacionado sobre la acera de su vereda. Niles y Stella parecían estar atentos a cada acción y la mirada ganadora que le dirigieron al hombre hicieron que éste apretara su mirada a forma de advertencia. No esperó ni un segundo más en cerrar la puerta.
"Solo les advertimos que no permitiremos ofensas para nuestra hija." Por su lado Miriam advirtió tanto a Arnold como a Lila mientras los conducía a la cocina.
Arnold estuvo a punto de sonreír por ello "Será que finalmente lo señores Patakis aprendieron a confiar y a proteger a Helga?". A la preocupación de los mismos se le sumó otra prueba de paternidad. Que muy a su pesar, no había caído muy bien a los sentidos ni de Arnold ni de Lila.
Allí sentados, se hallaban Helga junto a Phoebe y Gerald, pero también estaba Arnie.
Bob les había mentido en cuanto al castigo en un último intento por evitar que molestaran a su hija.
"Helga, llegaron más visitas para ti."
En cuanto los niños sintieron la vos de la mujer voltearon sus miradas y, rápidamente, se colocaron de pie, como si estuvieran haciendo algo indebido, definitivamente no se esperaban la visita de Arnold... mucho menos Helga.
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Y? Qué les pareció? Admito que me ha quedado un tanto 'estático' por decirlo de alguna manera, la verdad es que no había mucha acción que ponerle a los personajes con los estados de ánimos de los pobres. Espero con ansias sus reviews! Hasta la próximal
