Capítulo 9: Dave
Había pasado poco más de un mes desde que, en la misma semana, Daniel había aparecido en el claro y Jacob me había confesado su naturaleza lobuna, la alianza del vampiro y los lobos había sido fructífera para alejar a victoria, pero me había dejado sola de nuevo, no es que me sintiera melancólica ni nada, sólo me había acostumbrado a pasar las tardes con Jake mientras reparábamos las motos... días que parecían haber pasado hacía una eternidad, luego vinieron las noches de historias de Daniel, quien había tenido una vida larga y apasionante, había estado en cada lugar y tiempo importante en la historia, casi como si supiera que iba a pasar algo importante y es que, ¡vamos!, ¿quién hubiera podido imaginar que uno más de los muchos personajes mesiánicos que habían surgido en el mundo oriental del imperio romano fuera a convertirse en uno de los más importantes del mundo?, y él estuvo ahí, fue uno más en esa pequeña multitud de cristianos originales... qué increíble suerte, creas o no, es algo increíble, pero las noches de historias antes de dormir también se habían acabado, mi casa era vigilada en las noches por los lobos de la Puch mientras Daniel y Jacob patrullaban los bosques o perseguían otra vez a Victoria, según Daniel, sólo un don para escapar podría explicar el que la manada más un vampiro de apoyo hubieran sido inútiles para capturarla.
Mientras tanto, y para no pensar demasiado en el peligro al que se estaba exponiendo Jacob me había involucrado en toda actividad escolar que podía, me parecía tan iluso por parte de mis compañeros el miedo a terminar el instituto en poco más de un mes cuando yo estaba lidiando todos los días con el miedo a que Victoria le hiciera algo a Charlie o a Jacob, pero aun así, resultaba un bálsamo preocuparse de cosas tan banales como la graduación, no le había tomado mucho trabajo a Jessica convencerme de participar en la organización, pegando carteles y repartiendo volantes con un entusiasmo que me sorprendía a mi misma, tan necesitaba estaba de apartar mi mente de la cacería que había puesto todo mi esfuerzo en la inutilidad de una fiesta de graduación, y en eso estaba, blandiendo mi engrapadora cuando vi que el menor de los Marks indicaba mi dirección a otro chico que nunca había visto, no era del pueblo, eso seguro, no necesitaba que ser la típica chismosa para conocer todas las caras jóvenes en un pueblo tan pequeño como Forks, después de agradecer al chico Marks el desconocido se dirigió a mi, mediría uno ochenta o algo así, tenía el cabello negro lo suficiente como para cubrir su frente y bastante enmarañado, hombros anchos y una mirada curiosa, hubiera resultado el típico adonis adolescente de no ser porque estaba casi tan abrigado como yo en mi primer día, ¿qué no era de Forks?, seguramente ni siquiera era de esta parte del país.
-¿Hola, eres Isabella Swan no?- Dijo con un marcado acento californiano, había vivido allí apenas hasta los siete años, pero lo reconocía claramente, era como volver a casa, muy alejado del lacónico estilo de la península de Olimpic.
-Por favor, sólo Bella- respondí, cosa que aceptó con una sonrisa.
-Hola Bella, soy David Marks, pero todos me llaman Dave, excepto mi madre claro, ¿qué es esta cosa de los padres de seguir usando un nombre que odiamos?- dijo en tono cálido, como si nos conociéramos de toda la vida.
-Y que lo digas, ¿qué puedo hacer por ti Dave, ¿necesitas información sobre el baile?
-La verdad es que no había pensado en ir, pero estoy cambiando de opinión- dijo con una sonrisa tentadora. ¿momento, eso es lo que estoy pensando?
-Bueno, aquí tienes un folleto por si cambias de opinión- dije entregándole uno.
-Lo cierto es que te buscaba por un asunto un tanto diferente, verás, cada verano cuando salgo del instituto me doy una vuelta por este pueblito para visitar a mis primos y mi tío, los últimos años he tratado de convencerlo de que me regale la viaja harley que tenía tirada hasta que me dijo, vale, cuando termines el instituto, pero le dirás a mi hermana que la compraste a descuento en algún taller muy lejos de aquí, este año por fin había llegado el momento en que le pondría las manos encima a esa preciosidad cuando me entero de que las pusieron en venta, y que ante el desinterés terminaron regalándolas, así que vine a buscar a mi primo para que me dijera a quien le había entregado las motos, lo que me trajo hasta ti.
-Bien, supongo que tenemos un pequeño problema.
-Así parece, pero vamos, no creo que les des mucho uso, después de todo, andar en moto en Forks debe ser como darse un baño a noventa por hora- eso me sacó una sonrisa, era exactamente lo que había pensado cuando las vi por primera vez.
-Verás- me mordí el labio sin saber qué palabras usar para destruir su sueño-, el caso es que pasé un buen tiempo reparando las motos con un amigo mecánico, y aquí entre nos, una buena cantidad de mi fondo para la universidad -le dije susurrando- Como forma de pago, mi amigo se quedó con la harley, y me sería imposible pedirle que te la revenda, pero si quieres puedes quedarte con la honda, sé que no es lo mismo, pero ¡oye!, una moto es una moto, y pienso darte un buen precio si te interesa ya que después de darme cuenta que no sirvo mucho para el asunto no he vuelto a montarla- La verdad no quería deshacerme de la Honda, por mucho que permaneciera en el taller de Jacob, era un recuerdo de una buena época con un amigo, ¿pero de qué me servía un ataúd con ruedas si ni siquiera lo iba a montar eso de tentar a la muerte había sido divertido hasta que de verdad la muerte se acercó en forma de Victoria?
-Bueno supongo que algo es algo, ¿no crees que tu amigo el mecánico esté dispuesto a vender la harley?
-Sólo si le ofreces una suma lo suficiente como para terminar de reconstruir su golf del 86, aunque ya está casi listo.
-Tendré que intentarlo, gracias de todas formas- dijo dándose vuelta, pero se detuvo enseguida- ¿no sabes dónde habrá una tienda de electrónica por aquí?, olvidé mi reproductor de MP3 y en casa de mis tíos sólo encontré un viejo walkman.
-Hay una de camino a mi casa, podría llevarte- vale, así como de camino, más bien si antes me daba una vuelta por el centro.
-Genial, ¿te falta mucho?
-Sólo unas cuantas paredes- respondí con una sonrisa
-¿Te ayudo?, si me vas a llevar es lo menos que puedo hacer, la verdad no me apetece mucho caminar con esta lluvia horizontal.
-No lo sé- dije haciendo como que meditaba el asunto- ¿Estas entrenado para manejar este tipo de herramientas?- dije bromeando mientras levantaba la engrapadora y los carteles.
-Creo que podré apañarmelas si me lo enseña una profesional- dijo con una sonrisa insinuante.
Con ayuda de Dave terminé el trabajo en menos de la mitad de tiempo y fuimos juntos hasta el estacionamiento, se quedó de una pieza cuando le señalé mi camioneta.
-Guau, ¿esa es tu camioneta?
-Si, bueno, ya sabes, mi porche está en mantención- bromee
-¿Eh?, no, no creas que me burlaba de ella, es que me encantan los coches viejos, está en un estado increíble- dijo acariciando el guarda fangos- , sabes lo difícil que es encontrar una chevy en este estado que no pertenezca a una mezquina colección privada?
Vaya, hasta que alguien por fin veía a mi querida y vieja compañera con mis ojos.
-¿Te gusta lo viejo?
-Me gusta la estética de lo viejo, antes sí se sabían hacer las cosas, autos, edificios, puentes, todo tenía un toque de diseño increíble y estaba hecho para la eternidad- dijo mientras se subía por la puerta del copiloto- Aunque no podría tener una camioneta como esa, el combustible que quema debe aumentarle por si solo unas cuantas décimas al calentamiento global.
-Sí- dije con culpa- Aunque trato de consolarme con la idea de que todo el verde que inunda este lugar absolverá el daño. ¿Eres fan de Al Gore o algo por el estilo?.
-Sólo trato de hacer mi parte, somos la primera generación que se pregunta con verdadero miedo si nuestros nietos heredarán un mundo habitable.
-Es un buen argumento, y ¿qué piensas hacer tu para mejorar las cosas, digo, aparte de no conducir un auto de rendimiento ridículamente bajo.
-Hay un montón de cosas que se pueden hacer, pero las acciones individuales no son suficientes, se necesita generar una mayor consciencia en la población, por eso es que decidí ser profesor.
-¿En serio?- pregunté verdaderamente interesada, era primera vez que conocía alguien de mi edad con el mismo interés.
-Claro
-¿Y de qué te gustaría hacer clases?
-Me gustan las ciencias, pero no me gustan mucho los números, podría terminar decantándome por Biología.
-¡Oye!, no se vale- dije soltando una mano del volante para darle un pequeño empujón- ¡Ese es mi plan!
-No seas egoísta, hay muchos estudiantes en el mar, además, siempre que hayan verdaderos interesados en la educación y no sólo científicos frustrados es un triunfo.
Me agrada este sujeto.
-Hay algo que no me calza capitán planeta, ¿cómo es que un hater del CO2 pretendía usar una moto de mediados del siglo XX que seguramente no es muy amigable al ambiente?
-Tenía pensado hacer una conversión eléctrica.
-¿Y sabes cómo hacerlo?
-La verdad es que no, pero la gracia era que no iba a echarla a perder más de lo que ya estaba.
-Si de verdad te interesa la Biología, hay algo que te podría interesar, este lugar puede ser un infierno helado, pero tiene algo que no encontrarás en California.
-¿Eres psíquica o algo?, Nunca te dije de dónde venía.
-Viví allí los primeros siete años, luego en Phoenix hasta hace un año.
-Guau, debe ser difícil vivir en este lugar, es lo más opuesto a Phoenix que hay.
-Lo es, afortunadamente he hecho un par de amigos que me ayudan a soportarlo.
-Eso siempre ayuda, me he cambiado un par de veces en la escuela, pero nunca a un lugar tan diferente, y bien, ¿qué es lo que no podría encontrar en Los Ángeles?
-Describirlo arruinaría la sorpresa, si tienes libre mañana te puedo llevar.
-¿Alguna pista?
-Lleva botas de agua
-Eso es algo vago teniendo en cuenta donde nos encontramos.
-Nunca se sabe, aquí hay gente que bien podría andar con sandalias.
-¿Hay algo en mi atuendo que te haga pensar que se me ocurriría salir de casa de mis tíos sin suficiente protección contra la lluvia?
-Jaja, supongo que no, bien, es aquí, esa es la tienda- dije señalando con la mano.
-¿A qué hora pasas por mi?
-Digamos a las tres de la tarde, no es necesario levantarse muy temprano los sábados.
-Muy bien trato echo, ¡vaya que es diferente hablar con una persona del sur!
-Y que lo digas, buena suerte.
-Maneja con cuidado, o tu camioneta podría convertir en acordeón a un Toyota.- dijo antes de cerrar la puerta, me quedé allí un rato hasta que lo vi entrar a la tienda. A excepción de Jacob, nunca había tenido un nivel de cercanía tan instantánea con nadie aquí, ni siquiera con él, que al principio escapó de mi, la diferencia es que a Jacob ya lo conocía de mi infancia, Dave era la primera persona nueva que conocía con quien me sentía cómoda desde el primer momento.
¿Creyeron que haría que Jake y Bella estuvieran juntos?... Nah, no me gusta la idea de que se quede con él sólo porque lo intenta mucho o por lástima, sólo quiero que Bella tenga una relación normal en su vida... al menos por ahora. ¿Y Daniel?... Él ama a Esperanza, siempre la ha amado y siempre la amará, su importancia en esta historia va por otra parte, sólo diré que cambiar el pasado no siempre es buena idea
Ah, sí, lo de Bella deseando ser profesora lo saqué de la guia oficial ilustrada... ¡Feliz año nuevo!
