Al llegar a Tatooine, el día anterior, luego del incidente vivido en Dantooine, Kenobi decidió que había llegado el momento de enfrentar al destino…
Earth le había ayudado a acostarse, luego de reanimarlo en el camino. Le había ocultado la muerte de Patra para evitarle otro dolor. Kenobi pensaba que ella se había quedado en Dathomir para ayudar con las reparaciones. Pero no le había ocultado sólo eso…
Solo, sin que nadie se lo dijera, comprendió lo que ocurría... Su esposa estaba viva... Había tomado su nombre para crearle mala fama y hacerle caer en la desesperación. Era la culpable de la muerte de Ogul, estaba convencido de ello... Y, sin duda, se preparaba para atacar definitivamente a los Jedis…
Estaba cansado de llorar, de pensar, de rumiar, de traspasarse el corazón y el cerebro buscando explicaciones… Decidió por eso evadirse durmiendo. Pensaba que sería un poco difícil lograrlo, porque desde el adiós se había vuelto una víctima más del insomnio… Sin embargo, en cuanto apoyó la cabeza en la almohada, ocurrió el milagro… Se quedó profundamente dormido.
Primero todo estaba oscuro… Luego, la imagen de su esposa apareció en su sueño... Estaba hermosa, pero había algo extraño en ella... Su mirada era tan dulce, invitaba a un reencuentro… Lentamente, Giure se fue desvaneciendo, con una sonrisa hermosa en su rostro… Perturbado aún por la visión de su belleza, abrió los ojos… Sabía que era un mensaje… Comprendió que el momento había llegado, por lo que el amanecer lo sorprendió con una decisión irreversible en su mente.
Hola, Obi. ¿Dormistieis bien? – Binks se acercó a su amigo sonriente.
Sí, Jar. ¿Earth ya se levantó?
Sí, iba ir al poizio, creio.
Iré a buscarlo – Kenobi tenía una expresión extraña.
El anciano jedi caminó con lentitud hacia su hijo, con una sonrisa en su rostro, indefinida, pero clara. Concentrado en sacar agua con los baldes, Earth no se percató de la llegada de su padre hasta cuando éste le ayudó a elevar los cubos.
Gracias… – lo miró y se fijó en sus ojos – ¿Qué ocurre?
Debería preguntarte yo eso, ¿no crees?
Ya veo… Sabes lo de Patra… – bajó la mirada resignado.
Tranquilo, era obvio que lo llegaría a saber, ¿no lo crees?
Olvidé que eres uno de los Jedis más capaces… Lo siento, papá, te subestimé…
Descuida, no tienes la culpa de ser hijo del Jedi más inocente – sonrieron – No estoy triste, al contrario... Estoy muy orgulloso de tu decisión, consideraste que era lo mejor para mí, te lo agradezco, hijo…
Gracias, papá…
Sabes, me he despertado de manera peculiar el día de hoy…
¿Cómo es eso? – sonrió divertido en medio de su aún palpable tristeza.
Soñé con tu madre…
¿Cómo? – lo miró fijamente y comprendió – Pero… fue algo más que un sueño, ¿verdad?
Así es. Fue un mensaje inconsciente de su parte, al menos me dio esa impresión... Supongo que lo hará contigo también, pero creí conveniente decirte que iré a Earth...
¿A Earth?
Sí… Cuando huyó de mí al darse cuenta de sus sentimientos, nos reencontramos en ese sistema… Sé que irá ahí hoy, lo siento, y quiere encontrarse conmigo…
Déjame acompañarte – lo miró con determinación.
Vamos entonces – se abrazaron fuertemente, preparándose para lo que iban a vivir.
҈…..҈
El Crucero había partido muy temprano. Vader se dirigió a la habitación de su Aprendiz, pero no la encontró. La buscó en los pasadizos, hasta que la encontró frente a un gran ventanal, mirando cómo Earth crecía a medida que ellos se iban acercando. Se paró junto a ella, sin hablarle.
Un día como hoy… – lo miró – nos encontramos aquí y… formamos a Earth, con ese acto sincero y puro… Anoche… soñé con él… Me miraba sonriente, con el mismo amor que me tenía antes de que yo…
Hoy serán nuevamente una familia… Eso es hermoso…
No... Ya no somos una familia... Yo… – se apartó del ventanal – ya perdí ese privilegio… Ani, sólo te ruego algo…
Dime, cualquier cosa la cumpliré…
Si mi plan falla… aléjate de Kenobi…
No lo haré... Debo estar con él para restaurar la paz en la galaxia… – estaba asombrado por su sugerencia.
Cuando muera, las cosas que dices no se podrán realizar, al menos no en el momento… Me van a olvidar, todo lo vivido desaparecerá…
No, me niego a creerlo… Aún recordamos a Patra, lo mismo pasará contigo…
PATRA era muy especial… yo no puedo compararme a ella. Yo… pronto seré nada…
Quizás desaparezcas, pero siempre sabré dentro de mí que además de Padmé conocí a una mujer maravillosa, a la que siento y sentiré siempre como una hermana… Y que Kenobi era lo más cercano a un padre, para mí y mis hijos… – su voz era dulce.
No… debías saber eso aún… – bajó la mirada – Fue un error el que Padmé, Patra y yo te lo dijéramos… Y peor que por mi culpa conocieras sus nombres…
No importa… No les haría daño nunca... A pesar de no conocerlos, los amo como amé a su madre… He comprendido al fin la razón del sentimiento que me embargaba cuando estaba cerca de Leia… Si tan sólo pudiera recuperar el tiempo perdido…
Lo harás, Ani... Serás un buen padre… – un soldado los interrumpió.
Lord Vader, llegamos a Earth…
Aterricen junto al Lago Neguil... Ahí esperaremos a los… Kenobi – Mel intentó decirlo con determinación, pero no pudo.
҈…..҈
Hacía mucho tiempo que ellos habían llegado. Al ver la nave ingresar a la atmósfera, sentimientos encontrados recorrieron su ser. Earth, obedeciendo la señal de su padre, se ocultó detrás de unas rocas.
Nos volvemos a encontrar, Maestro… – Vader fue el primero en bajar.
Así es, Ani… – su mirada no expresaba rencor – Te he extrañado…
Supongo... que ya sabes lo de los sistemas… sobre mi Aprendiz...
Oh, sí… Darth Kenobi, nombre original. Qui-Gon diría que es un nombre que no debería repetirse, pero ahora resulta que se multiplica cada vez más… ¿Lo escogió ella? – Kenobi sonrió complacido.
Pues... sí… – le sombró su tranquilidad.
Me imaginaba… Supongo que no estamos solos, ¿cierto? Sólo te pido que me permitas conversar con ella antes de enviar a tus clones a que me ataquen…
Eso no lo haremos. Antes de entrar a Earth los envió donde Sidius. Ella tampoco desea intromisiones.
Me parece bien, una sabia decisión…
Siempre fui inteligente, Obi-Wan Kenobi... Pensé que lo recordaría… – a espaldas de Vader, Mel había bajado ya de la nave… Se acercó a Kenobi mirándolo fijamente.
Había llegado el momento de la verdad… Él, en el trayecto, había pensado en atacar apenas la viera bajar de la nave o acercársele... Ella, había pensado en lo mismo, para luego llevarse a Earth y convertirlo en un Sith...
Pero, ninguno reaccionó… Se quedaron de pie, a menos de 20 pasos, mirándose, nerviosos, con los corazones acelerados al máximo… Kenobi rejuveneció interiormente muchos años y ella también… Finalmente… no lo pudieron evitar... Había sido muy largo el tiempo que habían vivido alejados... Atrás quedaron resentimientos... El corazón fue, como en la ocasión en que formaron a su hijo, más fuerte que la razón…
Fue ella la que avanzó primero y lo abrazó, buscando protección... Él no pudo contenerse y la imagen, que años atrás había iniciado toda esa locura, se volvió a repetir… Duró lo suficiente para sanar las heridas y revivir un amor agonizante... Pero ambos sabían que todo era momentáneo… que habían cosas que no podían evitar... Se separaron y, mirándose con lágrimas en los ojos, encendieron los sables…
¿Es necesario... acabar así con nuestro mundo... para construir uno correcto?
Jamás podría hacerte feliz, Obi-Wan… Eres un ser muy puro, creo que incluso más inocente que un Luminar… Y lo más importante en mi vida...
Tú también lo eres… Eres mi todo…
Una herida hay en mí que no cerrará nunca…
Es porque nunca has intentado cerrarla – las lágrimas caían una tras otra en ambos rostros. Vader lloraba también bajo la máscara.
Nos destruiría… a ambos… a Ani… y a Earth… Sólo quiero verte feliz… – sus ojos delataban a su corazón – Matarme es la solución... Podrás sobrevivir a mi muerte…
Jamás podría hacerlo y lo sabes, tú también eres mi razón de vivir... Me ayudaste a confiar nuevamente en mis capacidades... Y me enseñaste a pensar en mí, sin poner en riesgo mi vocación…
Tú, me enseñaste a amar, a valorar la palabra y el significado de la familia… – una mano venció a su voluntad y se dirigió hacia el rostro de su esposo, acariciándolo – Sigues tan dulce y guapo como el primer día… Aquel en que sin saber sobre mi pasado me brindaste tu amistad…
Pero estoy acabado, sin ti – tomó amorosamente su mano y la besó – Vacío, sin tu alegría... Solo… sin tu presencia…
Basta, Obi, no nos dañemos más… – recuperó su mano con delicadeza y bajó la mirada – Mi hora ha llegado y no me detendré… – apretó el arma, mientras su rostro se empapaba aún más.
Mamá, no lo hagas… – Earth se acercó tambaleante – Juntos somos todo, si uno falta...
¿Qué haces aquí? – la poca fortaleza que le quedaba terminó por extinguirse, igual que la hoja de su sable.
Quería verte… y traerte con nosotros de regreso…
No dejaré que seas tú el que me acabe, hijo... Regresa a Tatooine, o seré yo la que te envíe...
No dejaré que mi padre sea el que lo haga…
No será él, mi amor...
En ese caso, prométeme… que permitirás a tu corazón dictarte lo correcto…
Earth…
Promételo y te permitiré enviarme a casa de regreso… Porque te diré que desde el momento en que has comenzado a admitir tus sentimientos… mis poderes han retornado… ¿Ves que el amor es más fuerte, mamá?
Sí… lo sé – cerró los ojos, pero luego lo miró con infinita ternura – De acuerdo… Te lo aseguro – se sonrieron con lágrimas en los ojos y ella volvió a cerrarlos. Un brillo intenso los cegó. Cuando cesó el resplandor, pudieron ver que Earth había desaparecido.
Así está mejor…
No estará tranquilo hasta verte llegar a Tatooine, conmigo – Kenobi la miró suplicante.
Sabes bien que se quedará esperando… Es hora, Maestro… hora de... – Vader la interrumpió.
No, no te dejaré hacerlo…
Ani…
Dices que hay una herida que no cerró, dinos cuál es… – su voz sonaba ahogada.
Eso... jamás lo sabrán, no debo decirlo, es terrible...
Si tiene que ver con nosotros debes hacerlo…
¡NO DEBO, TE VOLVERÍA A PERDER, ANI! – ella retrocedió aterrada.
Anakyn sobrevivió a dolores mayores, Mel… Tú debes hacer lo mismo, ¡POR FAVOR! – Kenobi suplicaba con la mirada.
Diles lo que ocurrió en Tatooine, Mel, es hora, pero de decir la verdad – Qui-Gon apareció de la nada, el tiempo suficiente para empezar a romper su barrera de terquedad.
Maestro... ¿lo sabe? – ambos hombres se sorprendieron. Ellos no veían a nadie más que a ella.
Sí, Patra me lo dijo. Aún cuando no me creas, te diré que es mejor hablar ahora y vivir tu felicidad, que callar y dañar a los que amas.
¿Patra se lo dijo? No puede ser – lo miró asustada – ¡CÁLLESE! – Mel cayó de rodillas ante ellos – ¡ESO ES ALGO DE LO QUE JAMÁS DEBEN ENTERARSE, LOS DESTRUIRÍA A AMBOS...!
Los destruirás – ante su asombro, pudo ver nuevamente la presencia de Padmé frente suyo, sólo unos instantes – si no hablas ahora... Recuerda tu promesa a Earth… Confía en tus sentimientos... – desapareció al terminar su frase.
Padmé... – comprendiendo el significado de las palabras que ella le había dicho en Naboo hacía varios años atrás, serenó su corazón y tomó la decisión – Tienes razón… no vale la pena seguir huyendo…
¿Viste a Padmé? – Vader se acercó ilusionado.
Sí… sólo un instante… De acuerdo, hablaré, pero sólo si después de saberlo, tú sigues siendo mi hermano, podré volver, Ani... De lo contrario, yo misma terminaré con mi existencia…
Nada que me digas me hará retroceder… Y nada que hayas hecho podrá sacarte del corazón de Obi-Wan… – la voz de Skywalker era quejosa.
Lo veremos… – lanzó un suspiro al cielo – Yo... siempre... he podido influir en la mente de todos los seres vivos… Pero Maul, influyó en mi alma… Palpatine... siempre estuvo interesado en tu potencial empleo del Lado Oscuro, pero tu relación tan estrecha con Obi-Wan le impedía acercarse directamente... Temía tu rechazo… Mi padre, que fue Padawan de Dooku también, le sugirió a éste un plan secreto para lograr que tú te fueras destruyendo...
¿Dooku? – se miraron entre sí.
Así es… Conocían tu historia, el Conde era un Jedi respetado… así es que fue fácil predecir tus respuestas... En ese entonces, se supo, que tu madre estaba casada con un granjero de Anchorhead… – Vader comenzó a temer lo peor – Sabían, que si iban en un Crucero, asustarían a un planeta que a futuro podría ser unificado al Imperio… Fue en ese punto, en el que mi padre me incluyó en el plan.
¿Qué… qué quieres decir…?
Yo... era el único vínculo con tu madre – comenzó a llorar – Mi padre, a espaldas de Darth Sidius, me involucró en mi primera misión Sith, lamentablemente, con mi colaboración voluntaria… El plan consistía... en... secuestrarla y obligarte a unirte a nosotros... La... visité un día en casa de los Lars... Se alegró mucho al verme, ya que me encargué de que me recordara… Conversamos y... la convencí de dar un paseo...
No, Mel, tú no... – Vader cayó lentamente de rodillas, adelantándose al relato, mientras Kenobi miraba con ojos perdidos a Mel.
Aún... recuerdo todo, como si hubiera sido ayer… – bajó la mirada y el pasado se dibujó en sus ojos. Sobre el Neguil, como si el espejo de agua se tratase de una enorme pantalla, el recuerdo adquirió forma. Ambos hombres, vieron lo que ella les relataba…
La llevé por los cañones que ahora nos sirven de refugio. En realidad nos dirigíamos a ellos, para conversar con tranquilidad, porque, según ella me contó, los Lars no eran precisamente unos dechados en hospitalidad… Por ello tuvimos que pasar necesariamente por el territorio tusken… Ella no se había dado cuenta aún de mis intenciones, siguió conversando acerca de lo que había vivido contigo durante los años de separación que se interpusieron entre nosotros.
Ani se convirtió en un chico muy listo y se liberó de la esclavitud, Mel... Fue un excelente corredor de Pods, hace unos años un Jedi vino desde un planeta lejano y apostó su libertad con Watto en una carrera… – Shmi la miró sonriente, orgullosa de hablar sobre su hijo amado con alguien que los conocía de tiempo – Sé que se ha convertido en lo que siempre quiso, un Jedi… No he vuelto a saber de él ni a verlo, pero estoy segura de no equivocarme…
Él siempre estaba en movimiento… – bajó la mirada y escarbó en su mente los olvidados e ignorados recuerdos de infancia – Sí, tenía pasta de piloto...
Y tu madre, ¿cómo está? Nunca la volvimos a ver desde que ustedes se fueron… – al ver su pena, Shmi intentó dirigir la conversación hacia un tema que ella creía menos doloroso.
Mi madre... fue muerta por Darth Maul, Shmi... mi padre… Él... me ha criado desde entonces… – la mirada que le dirigió debió ser suficiente para helarle la sangre, porque la miró pasmada, aunque intentó disimularlo muy bien.
Ya veo – al observar su alrededor comprendió que se encontraba en peligro – Mel, creo que deberíamos regresar, estamos en territorio peligroso… Los tuskens son criaturas irracionales, ¿recuerdas?… Nosotras no podremos contra ellos si nos atacan…
Cierto, tú no podrías contra ellos – decidió que era el momento de concluir su misión, por lo que se adelantó y se paró frente suyo – ¿Recuerdas la vez que me dijiste que Ani nunca se separaría de mí?
Claro que sí, tú más que nadie sabes el por qué… A pesar de nuestra voluntad de mantenerlos al margen de los hechos, tú siempre lo supiste, gracias a tus poderes… – retrocedió temerosa.
Así es, Shmi, me alegra saber que aún mantienes en tu corazón el deseo de que seamos una familia... Por eso, he venido a ayudarte a reencontrarte con tu hijo… Maestro Maul, he cumplido mi parte – volteó hacia unas rocas, en las que sabía él estaba escondido desde hacía tiempo.
Me alegra mucho que seas una Sith tan eficiente, Darth Mel… – la figura robusta y alta del Sith se dibujó lentamente en el suelo, al reflejarse su sombra en el piso de arena – Me alegra mucho verla de nuevo, Shmi, espero que no guarde rencores pasados…
Mel-Anie, ¿qué significa ésto? – intentando refugiarse en su protección, se acercó a la chica con los ojos suplicantes de compasión, lo que le rompió el corazón.
Shmi, yo... – sólo atinó a bajar la vista, sabía que lo que hacía iba a destruirlos, pero no podía evitarlo, era eso o algo peor.
¿Qué se propone? – al entender que no había marcha atrás, Shmi se apartó y lo enfrentó con valentía.
Vaya… Mishaj también me mostró esa mirada el día que la maté, y no le sirvió de nada… Tengo entendido que toda su familia, Skywalker, posee la gracia de manejar a voluntad la Fuerza, menos usted… ¿Cree poder algo contra mí? – el Sith la miró con repulsión y desprecio – Mel, llama a los tuskens…
¡No, por favor, ESO NO! – la desesperación venció finalmente a Skywalker y rompió en llanto.
Shmi, cálmate… Mírame a los ojos, por favor… – buscó la manera más sencilla de poder explicar la atrocidad de la que era cómplice.
Sí… – la obedeció y mientras le contaba mentalmente la razón de su actitud, ambas lloraron la triste despedida. En su mente, escuchó una frase que venía del corazón de la joven.
Si no lo hago yo, Anakyn te salvará… Te prometo que remediaré mi error… Recuperaré a tu hijo del Lado Oscuro…
¡MEL-ANIE, YA BASTA, TE DIJE QUE TE PROHIBÍA USAR TUS PODERES! – cruelmente, Maul la empujó con brusquedad y cogió a Shmi de los hombros, mientras ella gritaba. Luego comenzó a golpearla.
¡DÉJALA, DÉJALA PADRE! – tirada en el suelo, sentía que su alma salía del cuerpo y se hundía en el mismísimo infierno.
¡SI QUIERES QUE LO HAGA, LLAMA A LOS TUSKENS! – casi desfalleciente, la tiró en el suelo – ¡TIENES SU VIDA EN TUS MANOS! Elige – sacó el sable y lo encendió contra la mujer.
Perdóname, Shmi… – con el corazón roto, imitó el grito de los tuskens y al poco rato llegaron y se llevaron a la mujer
Cuando terminaron las visiones, Kenobi y Vader miraban el suelo con ojos extraviados… Se habían quedado como adormecidos.
Entregué a tu madre… sabiendo lo que le pasaría… – luego de mirarlo destrozada, bajó la mirada un instante y le habló con un hilo de voz – ¿Crees que tengo perdón...? Yo... no lo creo.
¿Por... por qué lo hiciste? – Anakyn lloraba tras la máscara de Vader.
No te lo diré… No entenderías…
¿Por qué... Maul dijo que la familia de Shmi... excepto ella... manejaba la Fuerza a voluntad? ¿Quién era esa tal Mishaj a la que tu padre mató? – fiel a la costumbre, Kenobi intentó conocer lo secundario en vez de centrarse en lo principal.
Lo dijo, porque... Mishaj… mi madre…– como si decirlo le provocara un profundo dolor, gritó con todas sus fuerzas – ¡ERA HERMANA DE SHMI!
¿Cómo? – Vader alzó la vista, mientras Kenobi lanzaba una exclamación de sorpresa bastante definida.
La… Jedi natural… Mishaj-Giure Skywalker, fue mi madre... Soy, tu prima hermana… Ambas no querían que tú conocieras esa verdad debido a que pensábamos que de saberlo, los Siths podrían buscarte para destruirte, por ser pariente de una Darth Jedi… Tus habilidades se desarrollaron mucho más de lo normal debido a ello, a mi cercanía – lanzó un suspiro y lo miró – Pero eso, ya pasó… Ahora, es mejor, terminar con ésto – se puso de pie y dirigió el sable hacia Kenobi – Conciente soy, de que ésto es algo que no tiene perdón... No merezco lástima y el odio es muy noble incluso para enfrentar una actitud tan espantosa como la mía... He de morir como Sith que soy… peleando…
Espera – Vader se paró frente a Obi-Wan y la miró – Yo... tengo que decirte algo…
Anakyn… no es el momento… – Kenobi temió que él la hiciera sentir peor.
Jamás… ni siquiera con Padmé… fui más feliz como cuando estuve a tu lado... Fuiste mi Maestra, la primera que tuve... Yo, de todas formas, habría sucumbido por mi inmadurez… tú lo sabes... Mi amor por Padmé, el dolor y terror de perderla, fueron muy grandes... En nombre del amor que ella te tuvo, en nombre del amor puro e inocente que te tuve un día, cuando éramos niños y sin saber lo que realmente me unía a ti… te perdono.
Anakyn… – su cuerpo entero tembló al escuchar sus palabras.
Deseo que vuelvas a ser lo que eras, junto a nosotros... Sé que Shmi también lo habría querido…
Ani… Ani... – sus lágrimas eran de alegría.
Obi-Wan es el padre que nunca tuve y tú mi hermana… no puedo pedir mayor bendición… Debemos unirnos para derrotar a ese miserable... ¡AMBOS FUIMOS MARIONETAS EN SUS MANOS! Ninguno es culpable, Mel… Todo acabó, hermana… – cogió las manos de Kenobi y Mel, y las unió – Ahora seremos lo que nunca debimos dejar de ser: una familia…
Anakyn – Kenobi también lloraba. Se miraron como años atrás, y, finalmente, el Jedi abrazó a su Padawan.
Mel los miró sonriente y supo que era el momento. Cerró los ojos y una nube de polvo cubrió a los dos hombres, los cuales vieron un milagro al separarse.
¡ANAKYN! – ante los ojos de Kenobi, el casco, la máscara, el traje metálico, habían desaparecido. Frente suyo estaba el Padawan que había perdido, sin el más leve asomo de cicatrices, y tan radiante como su esposa.
Pero... ¡ÉSTO ES...! – su alegría era visible, no dejaba de tocarse y mirarse por todas partes – ¡SOY YO DE NUEVO! – los miró a ambos con rostro gracioso – Soy el mismo muchacho atractivo y poderoso del que Mel y Padmé se enamoraron… – al ver que Kenobi fingía enfado, decidió provocarlo aún más – Y usted, Maestro – no pudo ocultar las lágrimas de alegría que comenzaban a asomar – está cada vez más arrugado…
Claro, si esta hermosa jovencita te ha regalado la apariencia de hace años, indudable es que te parezcas más a ella que a mí… – la abrazó y los tres rieron felices, cuando una voz espantosa los obligó a voltear.
Sabía que estarían aquí... en estas circunstancias… Vaya, Anakyn Skywalker de regreso – Sidius los miraba con rostro endemoniado.
Sidius... – Mel retrocedió, temerosa, mientras Anakyn y Kenobi la cubrían.
Ya ve que sí... Esta vez será diferente… – Anakyn encendió su arma – No volveré a caer en su juego, no seré manipulado nuevamente por sus mentiras... Al fin logré abrir los ojos y no dejaré que dañe a mi hermana…
¿Hermana? – Sidius la miró asombrado – Interesante, no pensé que Shmi Skywalker hubiera tenido otra hija… Cuando el Sith que contrató Darth Tyranus la mató, se había casado, pero no mencionó otros hijos…
¡YO NO LA MATÉ… ¿CÓMO TE ATREVES SIQUIERA A MENCIONAR ESA POSIBILIDAD? – la joven se alteró visiblemente.
¿CÓMO? – el Sith se sorprendió al conocer la identidad de la que él suponía una anónima. Durante años había creído que Darth Maul joven había matado a esa Sith para conseguir su entrenamiento.
Ni Anakyn ni yo permitiremos que le hagas daño... Tu hora ha llegado… – Kenobi encendió el sable y asumió una pose de espera.
Así que fuiste tú quien nos ayudó a guiar por el camino de la oscuridad a Anakyn... Déjame decirte que estoy en deuda contigo, muchacha…
Estaba confundida… yo... en realidad no sabía lo que hacía… – el miedo comenzaba a invadirla rápida y peligrosamente, mientras el Sith se le acercaba – ¡USTED SABE POR QUÉ LO HICE!
¡RETROCEDA! – Vader amenazaba con sepultar nuevamente a Skywalker. La ira comenzaba a aflorar.
Anakyn, molestarnos no nos ayudará, cálmate...
No me pida que me calme estando mi hermana en peligro…
Será más vulnerable si cedes a tus sentimientos, ¡CONCÉNTRATE! – Kenobi lo hizo despertar.
Tú fuiste influenciado por nosotros para ser Sith, Anakyn... Pero esta mujer, aún desde antes de nacer, lo era... Tenía pensado matarlos a ambos, puesto que ya sabía su plan contra mí – Anakyn y Mel abrieron los ojos aterrados – pero al igual que ustedes, acabo de cambiar mi plan... Gracias por ayudarme en mi cometido... ¡TRAIDORA! – el Emperador saltó por encima de los Jedis y logró herirla de gravedad en el hombro, a una velocidad indescriptible.
¡AHHH! – cayó en la arena, cogiéndose la herida.
Sin ti como aliada de los Jedis, ¡TENGO EL CAMINO LIBRE PARA CONTINUAR CON MI REINADO DE TERROR! – la risa maléfica del Sith hizo que el dolor fuera aún más insoportable y terrible.
¿CÓMO SE ATREVE? ¡LE DIJE QUE NO LA TOCARA! – Skywalker inició la lucha con su antiguo Maestro Sith.
¡ANAKYN! – Kenobi iba a correr para ayudarlo, pero volteó hacia su esposa y al verla en ese estado, corrió hacia ella y se arrodilló a su lado – ¡MEL, NO, NO POR FAVOR, AHORA NO! – su desesperación era evidente. La sola idea de su muerte lo aterraba.
Es... sólo el principio... No dudes... no temas... mi amor... Todo saldrá bien... Aún debo devolverte… los años de tristeza perdidos… – su hablar era lento y dificultoso – Ayuda a tu Padawan…
Sith y Jedi luchaban en igualdad de condiciones, con una agilidad superada con creces a la mostrada en su época dorada por Windu y Yoda, y aún por el propio Earth. Anakyn era conciente de que no debía dejarse llevar por sus sentimientos de rencor, pero era muy difícil al saber todo el daño que había provocado el ser repugnante que lo estaba atacando. Por su parte, el Sith se sentía muy seguro de su éxito.
Veo, que tú también me traicionaste, Darth Vader… – se detuvo un instante para mirar a su antiguo Aprendiz – Has mordido la mano que te dio de comer…
Nunca estuve realmente con usted, Emperador… Siempre Anakyn Skywalker estuvo en mí, aunque dormido… – Kenobi se acercó a ellos.
Vaya, Maestro Kenobi, ¿piensa ayudar a quien lo traicionó?
El único que dio la puñalada por la espalda fuiste tú… Ani, siempre fue, es y será, mi hermano – se miraron sonrientes.
Jum, tontos Jedis, ¿qué les hace pensar que podrán conmigo… no son concientes de mi ilimitado poder? – aunque no quiso aceptarlo, el temor comenzaba a inundar su cuerpo, por lo que retrocedió levemente.
¿Qué pasa, nos teme, Emperador? – Kenobi sonó sarcástico.
No presuma un poder que no posee, Kenobi – Sidius alzó el sable con fiereza – ¿Ya olvidó que siempre Anakyn fue más poderoso que usted, que era él el elegido...?
¡MAESTRO, TENGA CUIDADO, POR FAVOR! – Anakyn se desesperó al ver a su Maestro, en peligro.
¿Me deja de lado, Emperador? – Qui-Gon apareció entre ambos, logrando herir levemente al Sith.
¡AHHH! – luego de la sorpresa y dolor iniciales, lo miró con ojos enfurecidos – Inútil y decrépito espíritu… éste… será tu verdadero fin… Qui-Gon Jinn… No entiendo cómo puede pelear si está muerto…
Digamos que es por obra y gracia de la Fuerza y de su más devota sirvienta... Pelearé hasta el final, Sidius, no tengo nada que perder… – iniciaron una pelea desigual – ¡ANI, CURA A MEL, RÁPIDO, PUEDE SER MUY TARDE! – Jinn hacía esfuerzos por mantenerse lejos del sable de su atacante.
¡Sí, Maestro! – reponiéndose a la impresión inicial, corrió junto con Kenobi hacia donde se hallaba la chica – Mel, dime cómo hago para curarte – Anakyn se acercó a su amiga – o de lo contrario has la técnica que hiciste anteriormente…
Earth lo hará, descuida, no hay problema... Recuerden que mi muerte será lenta – los miró con complicidad – Mi hora final aún está lejos… Aún puedo ser un peligro y una amenaza para los Siths, en especial para el que tenemos frente nuestro…
Siempre igual de irresponsable… – Kenobi le dirigió una mirada de desaprobación con un toque de dulzura – Nunca aprenderás…
Quizás, mi amado Maestro Kenobi… Pero ahora, tiempo es de que terminemos el trabajo que comenzamos… – se paró con dificultad.
¿Qué piensas hacer? – Anakyn la miró extrañado.
Devolverle… – se paró con ayuda de ambos – el ataque que emitió hacia... – al voltear hacia los hombres que luchaban, observó con terror una escena desafortunada – Qui-Gon... ¡NOOO!
Mientras hablaba con ellos, Sidius, en un rápido y traidor movimiento, similar al usado por Darth Maul en Naboo cuando le arrebató la vida a Jinn por primera vez, arremetió con precisión contra el Jedi.
¡MAESTRO! – Mel corrió donde él y logró sostenerlo antes de que cayera – No, no me deje… ahora no… ya lo logramos... Es su mérito… – comenzó a llorar.
No... es todo... tuyo… – le acarició tiernamente el rostro – Siempre... supe... que lo lograrías... Ahhh... Te felicito… estoy… orgulloso… de ti… mi pequeña niña... Nos encontraremos en... la Fuerza... muy pronto... Ha... hasta... luego… – Jinn comenzó a desvanecerse.
¡NOOO! – lágrimas de dolor e impotencia cayeron por sus mejillas – Maestro... ¡PADRE...! – Mel cayó de rodillas luego de ver cómo el hombre que más la había apoyado acababa de desaparecer.
¿Qué pasa? – su voz era burlona – ¿Desapareció tu arrogancia junto con ese inútil y decrépito fantasma?
¿Cómo pudo hacerlo? – la rabia comenzaba a apoderarse de Anakyn nuevamente.
Maestro... – Kenobi limpió una lágrima que caía por su barba, pero al ver que su Padawan sufría tanto como él la pérdida, decidió serenarse – Cálmate, Ani... No des pie al Lado Oscuro – Kenobi cogió la mano que ya comenzaba a elevarse – Puede haber destruido el cuerpo, pero la esencia sigue presente, no lo olvide Emperador…
¡OHHH, BRAVO, BRAVO! – aplaudió con sarcasmo – Excelente discurso, Maestro Kenobi, pero… ¿quién sigue? – los provocó con su horripilante mirada.
Yo – Mel se puso de pie y le dirigió una mirada desafiante, ante el asombro de los Jedis – Me parece, que aún no ha triunfado, Emperador... No es momento de cantar victoria…
¿Qué quieres decir, acaso tienes un nuevo plan, enamorarme a mí, quizás?
Es muy viejo para mí, y demasiado monstruoso… Como puede ver mis gustos son refinados y exquisitos…
Jum, pero si Kenobi es más viejo que tú…
Tiene más años de vida, quizás, pero su interior sigue tan puro como el día en que fue identificado, y su exterior es el complemento perfecto – su esposo sonrió, complacido – Ahora, a lo que iba… ¿Recuerda Emperador, que cuando estaba a punto de morir, me pasó un poquito de su… ilimitado poder? – las dos últimas palabras fueron pronunciadas con ironía.
Ja, claro, pero como bien dices, sólo una microscópica traza... Insignificante comparada con el todo…
Hum... ¿Sabe algo?, fue un grave error – Sidius frunció el ceño – ¿Olvidó tal vez, quién de los dos tiene realmente un poder ilimitado? ¿No analizó, quizás, si era verdaderamente usted quién me donaba su poder o... si era yo quien se lo arrebataba? – ante sus palabras, rocas enormes cayeron sobre él, invocadas desde las montañas adyacentes al lago, mientras éste se rebalsaba, el cielo rugía y los Jedis se aferraban a sus piernas para no ser arrastrados por los vientos.
Pe, pe… – el Sith no lograba comprender a plenitud lo que ocurría, mientras luchaba por evadir la muerte esquivando la Fuerza de la naturaleza.
La hora de su muerte ha llegado, Sidius… Voy a cobrarme el crimen que me hicieron cometer, y también la muerte de mi madre... Seré yo quién señale el camino a la libertad… Yo, su más grande temor, su mayor... peligro… – su mirada se endureció aún más mientras invocaba fuerzas más destructoras, a pesar de que el color miel de sus ojos seguía visible.
¡AHHH, AYÚDAME ANAKYN, ME QUIERE ELIMINAR! – inútil y patéticamente, Sidius, el antiguo Senador Palpatine, intentó nuevamente atraer para sí a Skywalker.
¡NUNCA, NUNCA VOLVERÉ A CAER! – Ani cerró los ojos y volteó el rostro para no observar lo que ocurría.
¡HA LLEGADO EL MOMENTO DE LA EXTINCIÓN DE SU MALÉFICO IMPERIO, EMPERADOR… DURÓ MUCHO SU OSCURIDAD! – Kenobi se aferraba a la idea.
¡DARTH VADER, CONMIGO PODRÁS RECUPERAR A TUS HIJOS! – intentó nuevamente atraerlo a su lado – ¡TE AYUDARÉ A ARREBATARLE A ORGANA A TU HIJA!
¡JAMÁS VOLVERÍA CON USTED! ¡USTED MATÓ A MI MADRE Y A PADMÉ, ME OCULTÓ LO DE MIS HIJOS! – algo parecido al rencor desapareció junto con esa frase dentro de su corazón, era como si hablar lo estuviera curando – Intentó dañar a mi hermana… Ahora... acaba de asesinar usted mismo al Sith que creó en mi interior…
¡TÚ SABES QUE HAY QUIENES ME VENGARÁN! ¡SIGUES SIENDO SITH, ELLA TE INFLUYÓ!
No, no fue necesario que yo influyera en su Aprendiz, Darth Sidius… – lo miró desafiante – Las palabras pueden dañar, pero si el corazón es fuerte, ni las Leyes naturales ni las Leyes de los hombres pueden vencer al amor… Y el que Ani y yo tenemos dentro… vale más que todo el poder del universo… – alzó ambos brazos con energía, mientras sus ojos parecían arder.
Ante el asombro de los Jedis y el terror del Sith, el planeta entero se estremeció con violencia y una gran brecha se abrió a los pies de Sidius.
El Sith hizo esfuerzos sobrehumanos por mantenerse en superficie, presa de pánico e impotencia. Pero finalmente cayó en el abismo, hasta las entrañas del planeta…
¡Ahhh! – ante el enorme esfuerzo realizado, Giure se desmayó, mientras el planeta quedaba nuevamente en calma y la grieta se cerraba. Los Jedis se miraron aún asombrados, pero finalmente fueron concientes de la realidad que habían observado.
¡MEL! – Kenobi la alzó dulcemente. Sólo estaba dormida…
Acabó todo, Obi-Wan – apoyó una mano en su hombro, sonriente.
No, Ani… Sabes bien que ésto es momentáneo… – lo miró con tristeza – Cuando ella muera...
Sí, lo sé… Pero prefiero vivir el momento que en mi interior estuve deseando con mucha desesperación siempre – sonrieron y miraron a la Darth Jedi que lentamente comenzaba a envejecer – Además, recuerde que esto, aunque no lo recordemos, quedará en nuestro interior… para siempre...
Tienes razón… eres muy sabio – le sonrió paternalmente – Será mejor ir cuanto antes a Tatooine, Earth debe curar sus heridas…
Sí, Maestro – acarició dulcemente el rostro de la chica – Sólo está desmayada, no se preocupe, estará bien… Mi hermana es fuerte, como usted... Claro que… mucho más joven y… bella – sonrió burlonamente.
Nunca cambias, siempre riéndote de mí… Pero al menos es agradable oírte llamarme Maestro con un poco de respeto… – se sonrieron – Hace mucho que no lo hacías de corazón... Pero sería mejor que me dijeras cuñado... Recuerda que ahora, además del lazo profesional, nos une la familia…
Hum, no sé si aceptarlo... No veo con agrado su relación con mi hermana… Aún no lo conozco bien, caballero… Creo que es muy petulante para ella… – esbozó una sonrisa infantil que le recordó al pequeño Ani de Tatooine.
Jajaja, mira quién habla de poses…
Su Padawan, por supuesto… Encenderé los motores,
Obi-Wan… Lleve a Mel a la nave – se dieron la mano, como en los viejos tiempos.
҈…..҈
Al llegar a Tatooine, Earth curó las heridas de su madre. La dejaron dormir todo el día, mientras ellos se contaban las cosas que habían vivido durante su distanciamiento obligado.
Aún hay muchos aliados de Sidius, y probablemente Siths desperdigados por el universo… Especialmente caza recompensas… Incluso, aunque le parezca increíble, Maestro… Darth Vader tuvo un Aprendiz… de verdad…
Vaya, así que lograste ser Maestro… – sonrieron con complicidad – Descuida, Ani... Lo lograremos… El Lado Oscuro jamás ganará.
Y ya que estamos en un período de paz momentáneo… – miró a su padre con una sonrisa cómica – Padre, ¿no crees que deberíamos presentarle a Luke? Tío Ani tiene ese derecho – guiñó con complicidad a su recién ganado pariente.
Earth... – Kenobi reprendió con la mirada a su hijo.
Obi-Wan, no soy malo… Necesito cumplir con mi obligación... Sé que con mi hija no podré tener una relación normal, pero deseo tener a mi lado a Luke... No me niegue esa posibilidad y derecho, Maestro…
Hum... sí, tienen razón, es tu derecho… Además… me encantará ver el rostro de Lars cuando te vea… Será una reivindicación – Kenobi se rió.
¿Pero cree que Luke acepte mi arrepentimiento? – Anakyn se mostró dudoso.
Quien no arriesga, no gana… Me sorprende, la vejez te ha vuelto cobarde – Kenobi sonrió.
La vejez o es producto de tu influencia, padre… – Earth y Anakyn rieron mientras Kenobi deseaba en el fondo de su ser tener la oportunidad y el tino necesarios para darles su merecido.
҈…..҈
Pero sí que eres persistente, Kenobi, te he dicho... – Owen Lars casi se desmaya al ver la figura que aparecía detrás de Kenobi.
Hola, hermano, ¿se encuentra mi hijo? – Anakyn buscó con la mirada.
¡ANAKYN! – Berú se acercó a él visiblemente emocionada – ¿Eres tú realmente?
Sí, Berú… Te agradezco que cuidaras tan bien a mi hijo y que siempre hayas estado de acuerdo en que mi Maestro lo visite... Padmé estaría feliz de ser tu amiga, al igual que yo…
No es tarde para que asumas tu papel… Eres el padre de Luke, y debes estar con él… – sonrieron amistosamente.
¿Qué ocurre, quién es él, tío Owen? – intrigado por las voces, Luke salió medio soñoliento.
Él, es... – Owen se resistía ante la idea de perderlo.
Es Darth Vader, mejor dicho, la verdadera persona tras el traje, Luke – Earth se acercó al muchacho.
¿DARTH VADER? – Luke se alejó aterrado.
Luke... me temes, ¿verdad? – Skywalker comenzaba a perder la esperanza de recuperar el tiempo perdido.
Luke, es hora de que sepas la verdad – Earth lo tomó por los hombros.
¿De qué hablas, Earth? – temiendo haber faltado frente al viejo Ben, se rectificó – Digo, Maestro. ¿De qué verdad habla?
Por protegerte, te dijimos que a tu padre, Anakyn Skywalker, lo había matado Darth Vader... Y eso, en parte, no era cierto… – Earth intentó hablar lo más convincentemente posible.
¿Cómo? – Luke estaba impactado, era más de lo que podía soportar, pero intentó serenarse para comprender mejor.
En verdad, Vader mató a Anakyn Skywalker… – Kenobi se acercó a ambos – porque… en realidad… Vader y Anakyn… eran la misma persona – al ver que Luke abría los ojos estupefacto, prosiguió – Sí, Luke, Anakyn Skywalker, mi Aprendiz y tu padre, es este hombre... Mel logró su cometido de devolvérnoslo, y ahora deben estar juntos para siempre… Aunque… eso… depende de tus sentimientos…
Lars cayó pesadamente al suelo al comprender que lo había perdido todo. Aún cuando Luke se quedó quieto, sin emitir el menor sonido o palabra, el milagro de Mel ya comenzaba a cuajarse en su interior... Poseedor de una bondad heredada de su madre, Luke ya había perdonado.
Al ver la incredulidad inicial de su hijo, Anakyn creyó que lo mejor era renunciar a la posibilidad de recuperar su hogar, por lo que decidió retirarse.
Ya es muy tarde, Maestro, está claro, y no puedo reprochárselo, que Luke me teme… Berú, cuida a mi hijo como hasta ahora, por favor... Lo siento, Owen... Adiós – se dirigió a la puerta, con los ojos humedecidos.
¿Papá? – en su interior, el chico sintió que una inmensa alegría lo inundaba – ¡PADRE! – corrió hacia él y lo abrazó fuertemente.
Luke… – las lágrimas de Skywalker estaban cargadas de agradecimiento y felicidad – Acaso...
Siempre deseé que estuvieras vivo, ésto es maravilloso… – comenzó a ahogarse con sus propios fluidos.
Y yo… con este momento… Ven hijo, salgamos, tenemos mucho que contarnos – abrazados, salieron de la casa, mientras Kenobi le sonría a su Padawan con aprobación y satisfacción.
Eh… bueno… nos vemos…. Hasta pronto – los Kenobi hicieron una reverencia y se marcharon con una sonrisa pícara en su rostro.
Lo he perdido todo – Lars estaba inconsolable.
No, Owen.
Sí… mi hijo se fue, Berú…
Al contrario, has ganado una familia… – le acarició su rostro – Luke jamás nos dejará en el desamparo, pero es tiempo de que viva al lado de su padre... Ambos… lo merecen – aunque quería negarlo, Owen entendió.
҈…..҈
Estaban sentados uno junto al otro, con las miradas cargadas de emotividad. En pocos minutos Anakyn había logrado hacerle entender los años y las circunstancias que le habían sido ocultados... No hubo resentimientos de por medio, la alegría del encuentro fue lo suficientemente fuerte como para eliminar sentimientos innecesarios y ridículos.
Tu madre… me hizo tomar la decisión – Anakyn bajó la mirada.
Aquí importa que regresaste, y que estás conmigo… – lo abrazó.
Hijo – se decidió a hablar por fin – tienes una gemela… a la que no puedo acercarme…
¿Una hermana? – lo procesó en su mente y obtuvo por sí mismo la respuesta – Leia…
Así es…
Y yo que creía que mi amor era de otro tipo… Seguro que soy un Jedi también, por eso lo supe – su padre le sonrió benevolente.
Así es… Escucha, Luke… Mel, es un ser muy especial... Pero… está agonizando...
¿Qué? – sus ojos se nublaron – Earth…
Cuando muera, todo volverá a su curso natural… Pero ella ya obró en mí… Anakyn regresó y aunque cuando ello ocurra vuelva a mis andadas de Sith, yo sé que tú lograrás traerme de vuelta…
Lo haré, claro que sí… Pero, ¿no dijiste que acaban de destruir al Emperador?
Mel cree que debido a que su maldad y poder eran tan inmensos, difícilmente esté muerto… Probablemente logre escapar de su entierro, justo con la muerte de mi hermana… Pero mientras eso suceda, disfrutaremos de los momentos más hermosos como padre e hijo… ¿te parece? – se miraron sonriendo.
Así será, padre... Mi madre estará feliz de que estemos juntos nuevamente, protegiéndonos… Yo destruiré al Emperador... Y luego... seremos una familia, con Leia… – Anakyn intentó aferrarse a esa idea mientras abrazaba nuevamente a su hijo, aunque imaginó con congoja cuál sería su destino.
En la casa, Kenobi se acercó a su cama y le acarició los cabellos y el rostro. Se miraron dulcemente, e iban a darse un beso, pero la inoportuna entrada de Earth y Anakyn los interrumpió.
Oh, lo lamento, creo que interrumpimos… – Skywalker sonrió pícaramente y se volteó para salir.
Claro que no… entren… – Kenobi ocultó una mueca de fastidio.
¿Ya estás mejor, mamá? – Earth se sentó en el lado libre y le tomó las manos.
Sí, hijo… – lanzó un suspiro y le acarició el rostro – Lamento haber terminado con Patra... Espero que me hayas perdonado de corazón…
Por supuesto... Además, le regalaste la inmortalidad... Sé que ella te lo agradece desde el fondo de su corazón… – sus ojos tenían un brillo especial.
¿Realmente lo crees? Yo dudo que sea verdad… – tanto Anakyn como Kenobi miraron incómodos a su alrededor – Le hice perder la oportunidad de vencer a la muerte… estoy segura de que ya estaba por lograrlo…
Mamá, ¿me escuchaste hace un rato? – sonrió dulcemente – Su destino era mostrarte el camino correcto, aún a costa de su muerte… Jamás podrías haberle ganado – Mel gesticuló una mueca de desconcierto – Ella... se dejó morir…
Ya decía yo que había sido muy fácil vencerla... Ella era a los Darth Jedis lo que Yoda y Sidius a los Jedis y Siths – bajó la mirada un momento y luego lo miró a los ojos – Hijo, ¿alguna vez, ustedes...?
No, mamá… Patra jamás lo permitió... No quería hacerme sufrir... Ni siquiera al final, cuando la tuve en brazos... No llegamos a formalizar un compromiso…
Lástima… – no pudo evitar demostrar su desilusión.
¿Cómo, hubieras querido lo contrario? – Kenobi rió por su expresión.
De la unión entre un Luminar y un Darth Jedi... se iba a formar, según nuestras leyendas… la raza definitiva...
¿Raza definitiva? – Earth recordó las palabras de Ogul cuando le contó acerca de los hijos de los Darth Jedis – Pensé que era yo... Ya veo, por eso mi importancia... Lamento que no se decidiera a cumplir esa misión… Incluso… me dijo que yo no podía tener descendencia…
Seguro lo dijo para evitar que pensaras cosas impropias de tu edad, querido sobrino…– Anakyn los hizo reír.
Y esa raza, ¿podría destruir definitivamente a los Siths? – Kenobi se entusiasmó ante la idea de extinguir a los mercenarios.
No sólo a ellos... Quizás hayan otras razas que nos amenacen... Pero en todo caso, Patra actuó bien… Como en tu caso, Earth, un hijo tuyo con Patra podría no haber sido un Anmar, sino más bien un Nommar, lo cual era un riesgo muy alto, ya que se cree que superaría en maldad a un Badre… Ella sabía ésto, por eso rechazó tu afecto a pesar de que ella te correspondía… Siempre hacía lo correcto… La extraño, aunque no haya tenido tiempo de conocerla… – bajó la mirada y sus ojos se nublaron.
Hey, ya pasó... Ella alcanzó su destino – Skywalker le acarició la cabeza y luego se animó a preguntar algo, al ver que ella recuperaba su serenidad – Mel, ¿nos puedes contar tu... verdadera vida... con Maul?
¿Verdadera vida? Vaya, Kenobi te ha contagiado la desconfianza por lo que veo… – sonrió divertida.
No digas eso… – agachó la cabeza avergonzado.
Tranquilo, amor, es una broma… – acarició su rostro y luego miró al frente inexpresiva – Mis padres… al igual que los de Ogul, llegaron a amarse mucho antes de formarme – los tres Jedis se miraron asombrados, pero no emitieron comentarios – Eran jóvenes y habían nacido y crecido en Earth, conociéndose en un concurso de lucha mental, propio de un planeta tan alejado de la jurisdicción de la República… Mi abuela había tenido a mi madre en Earth, pero había marchado con Shmi a Tatooine, cuando mi madre cumplió 17, al ser compradas por un Hutt… Me enteré tiempo después que había muerto en el camino, por lo que tu madre llegó sola a su destino… Mamá y Shmi se llevaban 10 años de diferencia, pero se parecían mucho físicamente, salvo por el color de ojos, el cual he heredado – sonrió para sí misma al recordar la belleza de su desaparecida madre – Lo que voy a contarles, lo supe por la Fuerza y... al escuchar una conversación entre ambas, ya en Tatooine.
Nuevamente, les mostró el pasado usando su técnica especial:
Recuerdo que siempre fui más avispada que tú… Ese día… tendría unos 3 años… te había estado enseñando a usar tus poderes para atraer objetos… Estabas tan cansado y sediento, que me ofrecí a traerte un poco de refresco… Decidí asustar a nuestras madres, así es que oculté mi presencia para evitar que mamá me captara. Iba a entrar, cuando escuché que ellas conversaban acerca de mi padre. Entendí que lo mejor era esconderse…
Jamás deseas hablar del padre de Mel, ¿por qué Mishaj? Comienzo a pensar que ese hombre no es una buena persona... Vamos, confía en mí, soy tu sangre, somos hermanas…
Shmi... – bajó la mirada y lanzó un suspiro – De acuerdo, te lo contaré, después de todo, Mel no está cerca – alzó la vista y la miró fijamente – Sabes… que soy una Jedi natural…
Claro, eras la oveja negra de la familia – sonrió burlonamente.
Yo diría que al contrario, tú eres demasiado común – le regresó la broma y ambas rieron – En... uno de mis combates en la taberna, al poco tiempo que ustedes se marcharon de Earth, conocí a un hombre muy especial... Tenía, obviamente, mis poderes mentales, pero se dejaba dominar demasiado por sus sentimientos... Me hice su amiga, me llegó a gustar, no te lo niego… Pero, inexplicablemente, se marchó seis meses después de estar saliendo regularmente.
¿Ya estabas embarazada?
No... Regresó al poco tiempo, hace, casi cuatro años. Estaba aún más guapo, pero su mirada había cambiado. Tenía algo que me producía desconfianza, pero finalmente, sucumbí ante su personalidad… Cuando Mel nació, los primeros 6 meses se mostró cariñoso, incluso tierno… y tenía ideales democráticos… Hizo un viaje largo, regresando un mes después. En ese momento, me dijo que la niña era una Darth Jedi, un ser poderoso que le ayudaría a alcanzar su sueño de gobernar el universo... Estaba irreconocible e intentó golpearnos. Logré herirlo con el sable, y huimos en mi nave... Afortunadamente, no nos siguió…
Increíble… ¿Y sabes a qué se refirió con lo de la niña?
Le hice esa consulta a un amigo, pero diciéndole que era mera curiosidad… Cree que se trata de una raza muy especial, más poderosa que la Jedi o Sith, una muy superior, que se creía extinta desde hace muchos siglos atrás...
Por eso... lo de las edades, ¿verdad? – Shmi la miró atentamente.
Sí... Hermana, si Fizarl llegara a venir, te suplico que no reveles el verdadero origen de Mel... Dile que es gemela de Ani… No los dañará a ustedes, la quiere a ella…
¿Por qué dices eso, acaso has visto algo del futuro?
Sí… Algo que no me gusta pasará dentro de poco, lo puedo sentir… Pero sé que Ani y Mel tendrán un futuro común... Su padre no debe entrenarla, Shmi… Por ello la traje aquí... Ambos están asegurando sus almas al entrenarse mutuamente… Serán Jedis, eso es un hecho…
Esa conversación despejó muchas dudas que tenía en mi interior acerca de nuestro origen, pero en ese momento no entendí por qué entrenar a Ani me estaba ayudando... Una Darth Jedi... la Fuerza siempre me había hablado, pero no la había entendido… Quería huir, escapar de mi destino... Tuve una visión en ese momento: la muerte de mi madre… Me sentí desvanecer, pero me controlé... De todas maneras, hice ruido y les advertí mi presencia…
Mel... ¿hace cuánto estás allí? – Mishaj la miró preocupada.
Lo... suficiente… mamá…
Oh, no – Shmi se llevó las manos a la boca, temerosa.
Descuiden… Ya lo sabía, sabía que era especial… Estoy de acuerdo con ustedes… Protegeré a Ani…
Ani nunca se separará de ti, Mel... Él te ama mucho…
Y yo a él… Es mi hermano, y nunca dejará de serlo...
Acordamos mantenerte al margen de todo. Te seguí entrenando hasta el día en que mi padre mató a mi madre y me llevó con él. Lograste recordarme, porque en realidad no deseé de todo corazón que me olvidaran... Quise que fuera momentáneo, hasta volvernos a encontrar, porque sabía que me sería muy difícil librarme del Sith... El inicio de nuestra convivencia, contra todo pronóstico, fue agradable, incluso… paternal.
¿Me odias, verdad? – el Sith la miró fingiendo tristeza.
Yo no odio... No soy como tú…
Mel, fuimos separados por tu madre, ella tenía la culpa de mi desaparición…
¡NO ES CIERTO! – comenzó a llorar – Ella te amaba, tú te burlaste de sus sentimientos…
Cierto, la amé mucho antes de que tú nacieras, pero luego me enteré de algo muy interesante y decidí que lo mejor era usarla… – la frialdad de sus palabras la hirió más – ¿Te dijo qué eres?
Sí… una Darth Jedi…
¿Y te explicó en qué consiste ello? – al ver que negaba con la cabeza, prosiguió – Eres un ser muy especial, hija... La Fuerza es tu aliada, la puedes usar aún con mayor destreza que tu madre o que yo... Podemos eliminar a los Siths y a los Jedis y... gobernar sabiamente el universo entero – se arrodilló ante ella y le acarició el rostro.
Entonces… cuéntame más acerca de mi raza... Quiero saber también sobre mi madre, y qué significa ser un Jedi o un Sith…
Los... Jedis y los Siths son productos de la misma naturaleza, persiguen las mismas ideologías, sólo que los Siths son más... enérgicos, muchas veces… por ello… son considerados… crueles y despreciables… – al ver que la niña se alejaba temerosa, se apresuró – Por supuesto que yo... no lo soy… Soy sólo un sirviente de la Fuerza que desea emplearla con sabiduría, casi un Jedi… Respecto a tu raza, hay cosas que no entenderías. Cuando seas mayor te las contaré… Sólo puedo decirte que tu potencial será explotado en totalidad con mis enseñanzas... Te ayudaré a despertar tus poderes… Incluso... podremos revivir... a tu madre... si lo deseas.
¿A mi madre? – bajó la mirada esperanzada y lo miró luego con ojos suplicantes – En ese caso, haré todo lo que me pidas... padre…
Pude notar que su mirada era extraña, casi maléfica, pero la idea de tener a Mishaj nuevamente a mi lado eliminó toda capacidad de presagiar la desgraciada vida que iba a llevar desde ese momento… Cuando cumplí los 17, él consideró que era el momento de hacerme saber acerca de mi raza… a plenitud...
¡DARTH MEL, VEN UN MOMENTO!
¡SÍ, PADRE! – pasaba corriendo por ahí, pero regresó sobre sus pasos – ¿Dime, necesitas algo?
¿Tienes un cuaderno o algo en lo que puedas escribir?
Sí, en mi cuarto… Lo traeré en seguida… – salió corriendo.
Chiquilla tonta… – los ojos del Sith brillaron con malicia.
Cuando me llevó de Tatooine, tenía en mi bolsillo, como siempre, mi diario, el que tú leíste, Obi. Lo saqué y tomé un lapicero de por allí. En Tatooine era la última tecnología, pero en Dantooine algunas cosas eran más sofisticadas, así es que libré una cruda batalla ante mi padre por abrir el artilugio demoníaco que era extraño para mí.
Permíteme – lo cogió dirigiéndole una mirada acusadora, apretó un pequeño botón casi invisible de su cubierta, ante lo cual el lapicero se abrió.
Gra... gracias – avergonzada, tomó asiento frente a él.
Descuida… Mel, ha llegado el momento en que te contaré acerca de tu raza. Toma nota y no te separes jamás de ese… de ese... – no encontraba palabras para describir una tecnología tan pobre – bueno, de esa cosa en la que vas a escribir.
De acuerdo… – comenzó a escribir todo lo que escuchaba.
Como para mí era mucho más importante conocer las implicancias relacionadas a mi poder mental y a mis capacidades, no me interesé por la parte familiar, por lo que la nublé en mi mente. Maul me informó que debía comenzar mi entrenamiento si deseaba salvar a mi madre, por lo que me presentó a su alumno, Darth Maul joven. Cuando lo vi ese día, por primera vez, me inspiró terror. Pero aún más terror me produjo saber lo que mi padre planeaba…
Darth Maul es un Sith, Mel, al igual que... nosotros dos…
¿Sith? – retrocedió temerosa – pero dijiste que eras bueno, ¡ME ACABAS DE HACER CONOCER LO QUE IMPLICARÍA QUE SEA ENTRENADA POR UN REPRESENTANTE DE ESA RAZA!
¿Quieres de vuelta a tu madre o no?
Sabes que es mi mayor anhelo… – lo miró suplicante.
El de ambos – le habló con aburrimiento – Entonces, es necesario que comiences a entrenar... Lucharás a muerte con Maul para obtener ese derecho.
¿A mu?
Sólo puedo tener un Aprendiz y me han informado que Darth Sidius requiere un Aprendiz para concretar sus planes... Maul ya tiene un gran avance, pero si le ganas, te enviaré con el Emperador… Empiecen y, Mel, necesitarás esto… – le lanzó un sable.
Pero... yo... – miró el arma con ojos extraviados.
Comienza tú, quiero medir tu poder… – Maul joven la miró con odio.
Yo… yo no te quiero dañar... Dejémoslo en un empate, ¿sí? – sonrió nerviosamente.
¡DÉJATE DE TONTERÍAS Y LUCHA! – el Maestro Sith gritó colérico y Darth Maul comenzó a atacarla sin piedad.
Recuerdo que me defendía más por instinto de supervivencia que por odio o rencor... Al menos el mío era un sable celeste, por lo que imaginé sería el de mi madre. Él me atacaba ferozmente, y yo sólo retrocedía... Hasta que en un momento sentí una sensación extraña en mi interior, un fuego intenso, que me hizo atacarlo con energía... Logré tumbarlo y lo tenía en el piso... En eso, la voz de mi padre me hizo despertar de golpe.
¡BRAVO, MEL!... Ahora, mátalo…
¿Matarlo...?
Mi mente quedó en blanco al pensar en la posibilidad lejana de convertirme en asesina… Me rebelé contra mí misma y bajé la guardia... En ese momento, Maul me atravesó el brazo con el sable y caí desmayada, casi agónica... Al poco tiempo, desperté cuando mi padre me cedió un poco de energía... Envió a Maul con Sidius y yo tuve que soportar las consecuencias de mi desobediencia...
Desde ese día me obligaba a acompañarlo a sus actos destructivos, a presenciar la matanza de inocentes... Todos esos actos me estaban preparando para lo que cometería contra mi tía... Pero el día en que lo maté, él había insultado a mi madre. Por ello, no me pude contener y... cumplí con lo que él quería: me rebajé ante el Lado Oscuro, por primera vez, concientemente.
La imagen despareció, y los rostros indescifrables de los Jedis se limitaron a observarla.
Fuiste engañada al igual que yo con lo de la victoria sobre la muerte... Típico de esas ratas asquerosas… – Skywalker no ocultó su rencor.
En el primer viaje que había realizado, Dooku le había contado a mi padre, sin conocer la existencia de mi madre, la leyenda sobre nosotros cuando en un lugar de Yavin encontraron unos escritos sobre nuestra existencia como raza iluminada... Eso despertó su ambición y terminó por extinguir a mi madre en su corazón... Sith al fin, el deseo de poder lo consumió y me vio como una posibilidad de triunfo sobre el Emperador…
Pero vencimos, hermana… – le tomó las manos y sonrió agradecido – Es lo único que importa…
Tienes razón, Ani… Prometo no volver a ponerme triste…
Ya era hora, me voy a encargar de que lo cumplas, ¿eh?, mira que soy el mayor… Voy a cocinar algo… Earth, ¿me ayudas?
Sí tío, vamos... Cuide a mi madre, General Kenobi… – le obsequió un guiñó a su padre y salieron de la casa.
¿Ahora sí crees en mí, Maestro? – le sonrió con dificultad.
No me recuerdes mi inmadurez – bajó la mirada – Aún no puedo creer que perdiéramos tanto tiempo por mi culpa y que ahora estés a un paso de... – su mano le alzó el rostro.
No sufras, Maestro Kenobi, no sufras por algo que aún no ha pasado... Afortunadamente para nosotros, aún no ha llegado el momento de irme… – se levantó ante su asombro.
Pero, creí que estarías... – la idea era tan terrible que prefirió no mencionarlo.
Yo también, pero aún tengo un poco de energía vital… Es mi deber consumirla antes de morir, puesto que no me pertenece... Patra hacía eso, hasta que la maté, o bueno, me obligó a hacerlo – bajó la mirada arrepentida – ¿Sabías que se amaban?
Sí, era evidente... Yo tenía miedo a su presencia, por Earth, pero ella no quería herirlo… – la abrazó.
Nunca lo habría hecho – cerró los ojos – Aún cuando Earth tenga vida efímera como nosotras, merecía amar como cualquiera… Pero estarán juntos cuando nos vayamos…
Entonces, ¿cuándo ocurrirá?
Creo, que dentro de cuatro meses... Durante ese tiempo, deseo trasladarme a Mos Eisley… Tengo – lo miró – que regresar al sendero bueno a muchas personas, entre ellos Han…
Han es bueno… No daña a nadie…
Vaya, veo que también te conquistó – se miraron y el amor brotó en forma de beso sin que desearan frenarlo – Creo… que ahora si vendrá alguien… – le sonrió con dulzura.
Pues, déjalo venir... Será tan hermoso como tú… – se abrazaron con ternura.
No lo creo… Earth es tu vivo retrato… Tiene esa mirada tuya tan cálida que me proporciona tanta seguridad y confianza.
Me estás haciendo sonrojar… – ambos sonrieron pícaramente.
Obi, me alcanzas la manta, tengo frío… – se acurrucó en la cama temblando juguetonamente.
Sí, claro – al ponerse de pie, botó accidentalmente una jarra con agua – Oh, lo siento – se agachó a recogerla, cuando escuchó su risa burlona – Gracias por burlarte, mi vida…
Ay, Obi, es que se te veía tan gracioso... La vejez te ha llegado con fuerza, te estás volviendo cada día más inútil y torpe… – ambos rieron sinceramente, mientras sus corazones, muy en el fondo, se rompían en pedazos al comprender que tal vez pocas veces más podrían volver a hacerlo de esa forma…
Kenobi se sentó en la cama y la abrazó. Acarició sus cabellos hasta que ella se quedó profundamente dormida.
