Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Kishimoto-sensei, él es el dueño, lo único mío aquí es la historia. –

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Protegiéndote

Capítulo 10:

Naruto se llevó a Hinata de la mano conduciéndola a su nuevo puesto de trabajo. Después de enseñarle todo lo básico la invitó a entrar en su oficina en donde habían dos sillones y cada uno se sentó en el correspondiente quedando sus miradas fijas en el otro.

–¡Pero que linda estás Hinata Dattebayo! ¿Qué has hecho en este tiempo? –No tardó en hablar el rubio.

–Eh, yo e-eh e-estado… Yo. –¡Maldición! a pesar de los años nunca se le quitaría la vergüenza y los nervios ante el rubio que tenía enfrente.

–Sigues siendo tan tímida como antes ¿eh? –La miró subiendo y bajando las cejas rápidamente, las mejillas de la morena se comenzaron a teñir de un leve rosa. –Y solo conmigo, como siempre jeje. –Ahora las mejillas y cara de Hinata estaban completamente rojas

–N-no ya n-no es a-así. –Pero por el tartamudeo nadie le creería.

–Hum. Como tú digas. –Una sonrisa zorruna apareció en la cara del rubio y Hinata no pudo evitar sonreír levemente también.

–Naruto-kun. Me alegro de trabajar c-contigo. –Hinata hiso una leve reverencia, estaba por retirarse cuando la voz del rubio le hiso detenerse.

–Yo también.

La primera semana pasó tan normal, se llevaron bien. Naruto de repente hacía bromas y Hinata solo le respondía con risitas tiernas o regañándolo suavemente. A mitad de la segunda semana más o menos Naruto la llamó a su oficina, se alarmó un poco, pero se tranquilizó al pensar que ella había hecho todo lo que le habían pedido, n podía ser ella el problema. Al entrar vio a Naruto un tanto… ¿Nervioso?

–Hinata. Yo… Te he llamado porque. –No sabía cómo comenzar a hablar. –Pues yo no… –Hinata no entendía a dónde estaba llegando todo eso solo lo miraba con curiosidad. –Yo sé que es tarde pero… Yo he pensado en lo que me dijiste. –El rostro de Naruto estaba completamente rojo, Hinata aún no entendía nada. –M-me refiero a tu… Confesión.

Hinata quedó completamente sorprendida y avergonzada. Ahora que comprendía, al principio no captaba mucho la situación porque en parte ese día fue el día más feliz y el más triste en su corta vida de estudiante. Quiso olvidar tanto ese día que con el tiempo lo logró, pero ahora Naruto volvía a recordárselo y ella no reconocía si el volver a recordar le traía tristeza o felicidad.

Había esperado tanto ese día, el último día de clases en el cual se le declararía al amor de su infancia y adolescencia, después que toda la ceremonia de despedida terminase llamó al rubio diciéndole que necesitaba hablar urgentemente con él. Naruto aceptó de buena gana, Hinata no era su amiga, pero no le caía mal. Al momento de confesar todo lo que su corazón sentía él solo la miraba sorprendido y de a poco se fue sonrojando. Nunca había imaginado que ella sintiese todo eso por él. Hinata al ver que él no le respondía nada y solo se le quedaba mirando tratando de diluir la información nueva se sintió pésimo, tenía ganas de llorar pero esperaría por lo menos irse a la paz de su hogar y encerrarse en su pieza a desahogar todos sus males. Solo quería hacer una última cosa antes de largarse, lentamente se acercó al rubio que estaba completamente estático y rozó sus labios con los de él en un beso que expresaba todo su sentir y al mismo tiempo la despedida entre los dos adolescentes.

Al volver a la realidad Hinata solo quiso estar lejos. –Y-yo no quiero hablar ese tema Naruto-kun. Con permiso. –Salió a paso rápido de la oficina dejando a Naruto un poco desilusionado.

No volvieron a hablar del tema y casi ni hablaron en todo el día. Todo quedó claro para Naruto, lo había arruinado todo. Pero no perdería las esperanzas, debía contestarle algo y por lo persistente que es lo haría a como dé lugar.

Al terminar el día Hinata notó que Naruto la estaba siguiendo, de hecho desde la salida del trabajo la venía llamando pero ella salió corriendo casi al notarlo venir en su dirección. Se subió a un taxi y esperó perderlo de vista, a esa hora habían muchos taxis en la calle, sería imposible si él reconociese cuál es el correcto y la siguiese siquiera.

Un poco más relajada y como no tenía tanto dinero para pagar más el taxi se bajó en la plaza principal de su barrio. El departamento estaba como a tres cuadras más, además quería estar sola, pensar en todo. Recordó a Sasuke, la última vez que lo vio y su beso. Sonrió, se preguntó qué podría estar haciendo ahora. Recordó que por el primer día de trabajo sabía dónde vivía, pero ¿Él querría verla? Quiso ir a verlo y saber si lo del beso fue real, pero…

–¡Hinata! –Esa voz... Al darse vuelta vio a lo lejos a Naruto corriendo en su dirección.

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Había pasado toda la maldita semana y estos días mirando su teléfono, esperando siquiera una llamada de su parte, pero nada. Se sentía un poco cursi esperando que Hinata le llamase. –Debería ser al revés –Se dijo en un bufido.

Quería llamarla pero ¿Ella querría hablarle siquiera? ¿Qué estará haciendo ahora? ¿Estaría bien en la nueva empresa? Por lo que supo era de los Uzumaki, conocía la empresa, pero ¿Cómo buscarla si era tan grande como la de los Uchiha? ¿Querría ella verle? Bufó nuevamente pensando todas las cursilerías que pasaban por su mente. Él no era así, si quería algo lo conseguía, el beso que se dieron la última vez fue real. Lo sintió real, los dos lo querían. Cerrando los ojos, se tocó los labios con dos de sus dedos recordando el momento en el que se le confesó por segunda vez a ella.

Escuchó un sonido de obturador de cámara fotográfica. Al abrir sus ojos encontró a Itachi al lado de él aguantándose a más dar las ganas de estallar en risas. ¿En qué momento entró? –Hermanito sí que eres cursi. Le mostraré la foto a mamá y a mis amigos de Akatsuki. –Akatsuki era como se llamaba el grupo de amigos de Itachi desde pequeños inventaron su grupito jugando a ser ninjas. Él también jugó con sus dos amigos pero el más fascinado con la idea era su mejor amigo que al escuchar que jugarían a los ninjas de sus ojos salían estrellitas de emoción.

–¡Itachi! –Y como si fueran pequeños nuevamente Sasuke salió corriendo detrás de Itachi con una cara de odio profundo. Itachi no aguantó más y estalló en carcajadas limpias que hacían eco por todo el departamento provocando más el odio de Sasuke. De un momento a otro Itachi se dio la vuelta dejando un poco sorprendido a Sasuke, era él el que perseguía, pero la mirada maliciosa que le dio su hermano hiso que un escalofrío recorriera toda su columna. No alcanzo a entender mucho cuando Itachi se le tira encima haciéndole cosquillas, Sasuke se sorprendió, intentó luchar pero las cosquillas eran irresistibles.

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Naruto se acercaba rápidamente hacia ella, no quería verle, no después de recordar todo. Así que, como su departamento estaba cerca comenzó a correr también. Al diablo el meditar tranquilamente, al diablo el hecho de que sus pies tenían un dolor de infiernos por los tacos Hinata salió corriendo las tres cuadras esperando perder de vista al rubio que había causado tantas alegrías y tristezas en su juvetud.

Por un segundo se sintió una cobarde, pero sacó ese pensamiento de su cabeza al pensar en todas las veces que lloró por él. ¿No comprendía acaso que ella ya había entendido que él nunca la querría? ¿Por qué recordarle de nuevo tanto dolor?

Entró al ascensor y al momento de cerrar sus puertas sintió alivio y algo de temor al reconocer que Naruto la había alcanzado y en ese momento estaba entrando al recinto. Solo podía esperar que el no supiese o se enterase en qué piso vivía.

Al abrirse las puertas en el piso indicado vio todo el pasillo vacío y se sintió aliviada. Más tranquila caminó lentamente hacia su puerta, estaba sacándole el seguro a la puerta cuando siente una presencia a sus espaldas y una mano se posiciona a la altura de su cabeza en la puerta tratando de arrinconarla.

–Hinata necesito hablar contigo y no acepto un no.

Había olvidado lo persistente que era el rubio. Suspirando soltó un. –Está bien.

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Y hasta aquí les dejo el capítulo. Gracias nuevamente por todo el apoyo, los reviews, los follows y los favoritos.