Antes que nada el video promocional del fanfic pueden encontrarlo en Youtube

Solo ingresen en el buscador " mas alla del infierno fanfic " y aparecerá ojala les guste ya que de momento ese es el trailer.

Como siempre agradecimientos a: MimiJBF,aliterra,Nyleve Black Mayfair,Chibi Dhamar,Audrey Holmes,nao, Ali,marina; por los revw.

Mil disculpas por la demora y muchas gracias por leer, dejar comentarios y agregar a favoritos. No saben lo mucho que los valoro.

Advertencias:

-Sherlock Holmes, BBC, Jack the Ripper, no me pertenecen.

-Como saben la historia se desarrollara con Slash Sherlock x John

-Esta historia contiene escenas de asesinatos que pueden perturbar a algunas personas, pero que son necesarias para el desarrollo del Fan Fic.

-Les pido, si tienen tiempo claro leer las notas al final del capitulo.

Y con ustedes el capítulo :

Más allá del infierno

Los huesos del dolor

Los huesos del dolor son dorados.
Su resplandor no tiene a donde ir.
Se sumerge dentro de si,
y asoma a través de la nieve.
No podemos imaginar, pero sí soñamos
con padres llorosos a cuya salud bebemos,
con leche materna y hedor final.
Los huesos dorados se incrustan en el borde.
Plata dorada, seda cobriza.
El dolor es agua enturbiada con leche.
Ataque cardíaco, asesino, cáncer.
Quién iba a suponer que estos huesos
eran unos bailarines tan diestros.
Los huesos del dolor son dorados.
El esqueleto abraza al esqueleto.
No conocemos las palabras de los fantasmas.
Lo que aprendemos es ignorancia.

Stand Rice

Capitulo IX

La Visión

El teléfono tintineó. Y su sonido fue como un cuchillo degollando la atmósfera.

Sherlock cruzó su mirada con la del médico. El ex militar ignoro el aparato, y se movió para velar el sueño del niño. Aún estaban en su habitación después de haberle suministrado un calmante a Joseph, quien parecía tener mejor semblante, su respiración apaciguada daba cuenta de ello.

El buen doctor le hizo una seña a su compañero y con sigilo salieron del lugar.

Al llegar a la planta baja, se sentaron en sus lugares como antes, como siempre. Uno frente a otro sin saber como empezar la conversación.

En momentos como esos, a John le hubiera gustado poder leer la mente.

Y por que no, Sherlock también lo hubiera querido.

John miró a su compañero, parecía estar tenso, y un tanto atormentado, su ceño retraído y el juego frenético de sus dedos huesudos sobre el brazo del sillón le hablaron de eso.

Algo había ocurrido arriba mientras el estaba buscando los medicamentos para Joseph. John podía intuirlo. El comportamiento de Sherlock se había alterado de un momento a otro y ahora; sentados ahí, sentía que una pared invisible se había puesto entre ellos.

Y Holmes lo sabía, el muy astuto podía ver a través de sus pensamientos con mucha claridad. Sin embargo ahora parecía ignorarle. Y John no estaba bien con eso.

Otra vez el ruido, el timbre de su teléfono móvil anunciando el acuso de llamada.

El médico miró el objeto con desanimo, tardándose un poco en decidir a estirar su brazo y contestar.

-"Hola"

Sherlock, quien seguía imputable en su asiento, observo como el rostro del medico parecía pasar de una expresión a otra con rapidez. El detective no estaba seguro del motivo de la llamada, sin embargo intuía que nada bueno saldría de ahí.

-¿Qué ha pasado?- preguntó el hombre alto buscando el rostro del otro.

John dejó de mirar el teléfono que aún tenía en sus manos para ver a su amigo y luego de nuevo al teléfono. Se notaba confundido.

-Era Clara- dijo al fin.

-¿Clara?

-La novia de mi hermana Harriet- respondió- dice que ha desaparecido-

Se produjo un silencio, solamente interrumpido por el escaso tráfico de la calle.

Sherlock se levantó de su sitio y juntó ambas manos en su pose habitual de "pensamiento". Se dirigió hacia su alacena y abrió uno de los estantes sacando una botella de Whisky de buen año.

El detective cogió dos vasos anchos, un poco de hielo y vació el contenido en ellos, luego regresó a la sala central y le ofreció uno a su amigo.

John lo recibió titubeante. ¿Qué clase de broma era esta? Su única hermana estaba desaparecida y su compañero de piso no hacía más que alentarlo a tomar.

-Puedes reprocharme todo lo que quieras después- le dijo Holmes- pero ahora no hay mucho que hacer hasta que amanezca-

El medico asintió y bebió un primer sorbo, era una situación extraña estar bebiendo con su amigo sociopata, sin embargo decidió no darle importancia. Después de todo, solo era Sherlock.

El hombre de ciencia alzó el vaso y lo miró a contraluz, el temblor en su mano solo reafirmo las sospechas del blogger. Algo estaba ocurriendo en esa cabeza brillante.

-Hay algo que, te está molestando- declaró John hundiéndose en su asiento antes de continuar- Y no tengo que tener tu cerebro para saberlo-

Holmes se quedó meditabundo, ¿Cómo podía explicarle a su amigo lo que le sucedía, si ni siquiera el mismo estaba seguro? No recordaba sentirse así desde el caso del sabueso de los Baskerville; O peor aún, ni si quiera con las drogas se había sentido igual.

¿Qué era lo que había visto al tocar a Joseph? ¿Qué había sido esa imagen de una mujer rogando por su vida? Tenía una leve impresión de lo que podía significar el asunto. Pero su cabeza ¡ah! su maravilloso raciocinio le impedía llevar la deducción un paso más adelante.

-Sherlock…- suspiró cansado de esperar una respuesta.

-No quiero hablar de eso- contestó de repente bebiendo el contenido del vaso de golpe.

-Pero deberías…

-No, ya he tenido suficiente- replicó el detective llenando otro vaso para beber con igual nerviosismo-

John miro el escaso líquido de su propia copa, el buen doctor gruño refregándose la cabeza. ¿Qué era todo esto? Un asesino en serie, Joseph, su accidente, Harriet y ahora Sherlock.

-Te lo diré después- explicó la voz de su compañero interrumpiendo el tren de sus pensamientos, como siempre, Sherlock sabía lo que estaba pensando.

-Te contaré todo lo prometo, pero ahora necesito claridad- manifestó por segunda vez.

-Eso espero- contestó Watson desde su lugar, el medico extendió su vaso a su amigo para que se lo llenara mientras le decía:

- Confio en tí Sherlock Holmes, por favor no lo olvides-


Al día siguiente las cosas no habían cambiado. Harriet se había esfumado de la tierra y no había rastro alguno de su paradero.

Sherlock por su parte, pidió que le asignaran el caso. Por esto, se encontraban camino al hogar de Clara para obtener su testimonio.

Al llegar, se encontraron con una casa modesta, algunas pequeñas flores adornaban la fachada, de seguro era obra de la muchacha, pensó el detective.

La mujer no los hizo esperar, y salió a su encuentro en cuanto los vio. John recibió su abrazo afectuoso e incluso se lo devolvió con la misma intensidad. Clara, era una mujer cruzando los 35 años, su apariencia fresca no era más que el reflejo de su gran alma.

Ella había sido la pareja de Harriet durante más de 10 años.

El detective, saludó a la mujer sin muchas ganas. Ambos entraron al salón de recepción de la casa y aguardaron pacientemente. La mujer los miró de reojo y su vista cayó en el niño que estaba sentado al centro de ellos.

-¿Es de ustedes?-

-Sí.

-¡NO!

John le dio una mirada de advertencia al detective antes de aclarar con voz irritable.

-Solo lo estamos cuidando- explicó el doctor, mientras Joseph se aferraba a su brazo.

-Vaya, ya me extrañaba que Harry nunca me hubiera dicho que tenía un sobrino tan encantador- dijo sonriendo.

-Clara, cuéntanos lo que pasó esa noche-los interrumpió el detective.

-Muy bien- dijo ella tomando aire para comenzar- habíamos tenido una pequeña discusión por ciertas actitudes de Harry-explicó- ella tuvo una recaída con el alcohol y yo la descubrí.

John se reacomodo en su asiento disgustado por la situación. Sabia que las adicciones de su hermana no eran su culpa, no obstante él seguía sintiendo parte de esa responsabilidad colgando desde sus hombros. Y no lo soportó. A mitad del relato, el médico tomó a Joseph en brazos y salió de la habitación a toda prisa pidiendo disculpas.

-Si eh dicho algo que le ha molestado yo…- dijo Clara disculpándose

-No, está bien. – Le cortó el detective- por favor sigue-

Ella le revelo que después de la discusión no había sabido nada más de su novia. Y luego, al pasar algunas horas, comenzó a preocuparse por lo que decidió ir hasta la taberna que ella acostumbraba visitar. En el lugar le dijeron haberla visto, sin embargo le explicaron que se retiró más temprano que de costumbre, llevando más de alguna copa en el cuerpo.

Clara se mostró muy alterada aunque luchaba fervientemente para mantener la compostura, Sherlock vio en ella el claro reflejo de un humano asustado por perder a un ser querido. El hombre la comprendió en parte, al recordar el temor que experimentó al fingir su propia muerte para salvar a Watson.

Finalmente y no sin escuchar su llanto desconsolado. Sherlock se despidió asegurándole mantenerla al tanto de los avances del caso.

Aún con tranquilidad, el detective salio de la casa encontrándose con su amigo y Joseph traveseando en el antejardín. El médico parecía inmerso en el sencillo juego cuando se percató de la presencia del detective.

-¿Estás bien?- le preguntó observando cada detalle en el rostro del mayor

-Si, todo bien- expresó cortante.

Watson se levantó y sintió como una mano se clavaba en su hombro. Instintivamente supo, de la avalancha de deducciones que caerían sobre el

-John -

-No Sherlock, no quiero oír ni una palabra.- Fue la respuesta tajante que hizo al detective retroceder en sus posibilidades.

Decidieron caminar, antes de abordar un taxi. En el trayecto intentaron incentivar a Joseph a hablar, el niño aún se mostraba tímido al respecto, pero al menos sabían que no sería para siempre. Estaban en eso cuando Sherlock recibió una llamada telefónica de un número privado.

-Sherlock Holmes- logro contestar

En el otro lado de la línea se alcanzo a distinguir mucho ruido. Sherlock comenzó a impacientarse y pregunto valiéndose de un tono un poco mas profundo esta vez.

-¿quien es?-

El sonido pareció magnificarse y pronto el chicharreo del entorno fue ensordecedor.

Holmes alejo el auricular pero no corto la llamada, John le miró con curiosidad y este solo hizo un gesto con los hombros.

El detective suspiro dramáticamente antes de fingir ignorar la llamada. Dio una última mirada al teléfono antes de presionar la tecla de término.

Sin embargo, se detuvo a mitad de camino. El hombre levantó el aparato hasta la altura de sus oídos mientras compungía el ceño.

Del otro lado del teléfono, entre medio del zumbido distorsionado, se distinguía el lloriqueo de una mujer.

"Ayúdame"

Con seguridad esa voz, la había oído antes pero ¿Donde? Su brillante intelecto comenzó a trabajar haciendo encajar todas las piezas, buscando un camino. No obstante, fue la frase llena de risas, lo que saco al hombre de su tranquilidad

"Te dejará cuando la pierdas a ella"

Esa risa…

¿Donde?

-¡Sherlock, Sherlock ¡ ¿que te pasa?-

Una mirada de sorpresa, su expresión era parecida a la de un niño perdido. Silencio. Solo le tomo un par de segundos reconocer el rostro compungido de John mirándole de cerca.

-¿Que ha sucedido? –pregunto John

Sherlock no dijo nada. Sigilosamente sus ojos grises se clavaron en el teléfono que aún estaba en sus manos.

- Déjame verlo- ordeno John tomando el objeto para examinarlo. El medico reviso las llamadas entrantes y se encontró con el registro del "numero privado" que su amigo había atendido.

-¿Quién era?

Sherlock se negó a responder. Normalmente siempre compartía sus ideas impresiones o acontecimientos importantes con John. Sin embargo en esta ocasión no podía hacerlo. Desde que el hombre había comenzado a involucrarse con la desaparición de Harry había decidido mantener a medico lo más lejos que pudiera y eso se debía también a las altas sospechas que empezaba a tener con el asesino.

Algo no estaba bien con este caso.

-Es él-

Los dos adultos se giraron para ver a Joseph, el niño tenía sus ojos pegados a Sherlock, como queriendo expresar más de lo que decía

-los viste, como yo-

Hablo el pequeño con la misma seguridad que se tiene de respirar aire. John miró a su compañero quien no había dicho palabra, su rostro inmune lo hacía parecer una estatua de marfil, su tez estaba un poco más pálida de lo que acostumbraba y sus cejas levemente arqueadas no decían mucho.

-"el" se llevo a la niña-

Dijo esta vez, con un temblor amenazando por escapar de su garganta. John, no dudo en envolver a Joseph entre sus brazos para darle un poco de consuelo.

-"no dejes que se lo lleve"- gimoteo el niño entre llantos antes de caer rendido.

John intentó preguntarle a que se refería Joseph con lo que había dicho, sin embargo Holmes le ignoro. Este pidió al chofer apresurarse y se volvió hacia el lado de la ventana, dejando a Watson con una serie de incertidumbres en su cabeza

Cuando llegaron al departamento Sherlock corrió a encerrarse en su habitación a toda prisa, el portazo que oyó John no hizo más que aumentar la estela de dudas que tenía flotaban en el aire.

Después de comer y alimentar a Joseph, quien no había hablado mucho más. El medico decidió que era hora de que el niño se durmiera, Watson lo guió hasta su habitación donde lo hizo dormir, antes de descender nuevamente llevando una pequeña caja entre sus manos.

La sala parecía estar inundada de un silencio abrumador, poco habitual cuando se encontraban todos en "casa".

John se sentó en su sofá y abrió el objeto que estaba sosteniendo, revelando un montón de fotos con algunos años de vida.

En la primera una muchacha joven de cabellos rubios alocados aparecía abrazándolo por la espalda, John se sonrió a recordar el susto que había sentido cuando lo sorprendieron para la foto. El ex militar delineo el rostro de la mujer haciendo un alto en sus mejillas. Harry siempre le había recordado a su madre por ellas.

Y ahora, se había ido.

La idea desoladora y aplastante de que su única hermana había dejado de existir, lo estaba mortificando. El ex militar era muy consiente de los tiempos vitales para hallar a la gente "desaparecida", y aunque en su cabeza algo gritaba que en cualquier momento lo llamarían para decirle que la habían hallado alcoholizada y desorientada en un callejón. Otra parte insistía en que algo verdaderamente malo le había ocurrido.

Odiaba la sensación de angustia que estaba echando raíces en su corazón. Detestaba no saber por donde empezar y menos aún saber lo que Sherlock estaba pensando. Por que no hacía falta preguntarle para estar al tanto de que algo le estaba escondiendo desde el ataque de Joseph.

John inhalo todo el aire que sus pulmones le permitían intentando reprimir la ola de angustia que nació de su estomago. La ansiedad le golpeo con una bravura propia del mar antes de hacerlo estallar en llanto.

El medico intento reprimir las lagrimas, pero estas corrían por cuenta propia, su pecho se contrajo y el dolor se abrió paso; ¿Qué podía hacer? ¿Su hermana, el asesinato de esas mujeres, Joseph y ahora incluso Sherlock? ¿Cuánto más tenía que sobrellevar? Siempre se había considerado un hombre fuerte, y lo era. Pero esta vez se sentía totalmente desorientado e incompetente…

-¿John?

El medico se tensó al sentir la voz de su compañero flotando dentro de la sala, agradeció mentalmente la oscuridad del ambiente, antes de tranquilizar su respiración, aclarar un poco su garganta y responder.

-¿Sherlock que sucede?

John sintió un par de pasos a su alrededor antes de sentarse en el sofá al frente sí. El detective se acomodo entre los cojines antes de continuar.

-¿por que estas a oscuras?

-me gusta así, es más tranquilo

-No le hace bien a tu vista- señalo el hombre alto haciendo hincapié en las fotografías de sus manos.

Watson se sobresalto al darse cuenta de que pese a la oscuridad del salón, su amigo aún podía ver.

-No enciendas la luz- le ordeno. No quería arriesgarse a que lo vieran tan débil-

-Esta bien- concordó el detective- ¿Qué esta pasando?, hay algo que te tiene mal, pero por más que lo pienso, no entiendo qué es.

-Podría decir lo mismo de ti- suspiro el medico refregándose los ojos con cansancio- pero ambos sabemos que no llegaremos a ninguna parte.-

El medico sintió a su amigo exhalar haciendo un sonido parecido al "mmhh" mientras tamborileaba con su pie izquierdo. Watson cerró los ojos y apretó los parpados, intentando controlar la nueva ola de malestar que se avecinaba.

-"John"-

Lo escucho decir repentinamente más de cerca, el desgraciado lo había oído.

-Estoy bien Sherlock, está todo bien- lucho por mentir con la garganta ronca

Pero no podía engañarlo, no a ese genio brillante.

Un par de pasos inseguros se detuvieron frente a sí, luego un sonido en la alfombra seguido de un par de manos apretando ligeramente sus rodillas. Podía sentir el calor del otro cuerpo que tenía a unos centímetros.

Aún tambaleándose, con las manos vibrando, las dejo caer sobre las que estaban en sus piernas.

Sus ojos avellana buscaron la luz de los azules entre penumbras.

Y los hallaron.

-la encontrare a tiempo, lo prometo-

Dijo con convicción mientras acariciaba con el pulgar sus rodillas. Ambos sabían cual era el temor del medico.

-Lo sé…- contestó el hombre apretando las manos de su amigo.

-la traeré de regreso y atrapare al asesino- reafirmo, tomando las mejillas del doctor-

John sintió que el otro cuerpo estaba más cerca de lo que recordaba antes, pero la oscuridad no le permitía verlo. El medico, elevo sus manos y las llevo hacia delante chocando con el pecho del más alto. Sobresaltándose por un momento al sentir los fuertes latidos bajo su mano.

-Cuando éramos pequeños, nuestros padres discutían a menudo, ella siempre me escondía y decía que todo estaría bien, que no había de que preocuparse, por que los adultos hacían esas cosas y que luego vendría la calma.- explico haciendo círculos en la camisa con las yemas de sus dedos- y siempre era así. Ella me hizo creer en los héroes, por eso después me enliste en el ejercito, por que quería hacer las cosas bien para los demás, así como ella las hizo conmigo-

Sherlock dedujo de inmediato, la razón del distanciamiento de su blogger con la mujer, la desilusión de verla sumida en el peor alcoholismo, le hizo detestarla.

-No puede… simplemente no puede irse pensando que yo aún la odio…- confesó afligido

El detective sintió ajustar el agarre de su camisa con más ahínco cuando John volvió a hablar:

-Por eso no podía enfrentar a Clara. Hace años, cuando recién regrese del ejército, ella me pidió ayuda con la adicción de Harry. Yo estaba tan molesto por su "recaída" que le dije que no quería saber nada de ella nunca más. Sin embargo, esa mujer siguió al lado de Harriet. Clara, sin tener su misma sangre la apoyo en su tratamiento una y otra vez, mientras yo su único hermano, hacia oídos sordos a lo que le estaba ocurriendo ¿Cómo puedo fingir ahora que nada ha pasado, solo por que desapareció? –respiro hondo- No Sherlock, no puedo hacer como que nada ha pasado y seguir adelante…

-El arrepentimiento- pensó Sherlock, esa actitud tan básica, a veces egoísta y humana. Había oído muchas veces hablar a las victimas y criminales de ello en sus casos. Y nunca lo había tomado en cuenta hasta después de "la caída".

-Perdona- John suspiro refregándose la cara con el antebrazo. De pronto estaba nervioso e incomodo, pero al mismo tiempo indeciso. –Estas cosas no están en "tu área", no debería estar molestándote con ellas- dijo al fin.

Sherlock lo escucho atento, sus manos tímidamente viajaron desde las mejillas a los hombros del blogger dándole un apretón ligero. John cerró los ojos absorbiendo la esencia del olor de Sherlock, algo había en ella que lo consolaba.

El detective distinguió la respiración de John acompasarse, y tomo eso como señal para levantarse. John sintió el toque fantasmal de un par de labios en su frente antes de que la luz lo cegara por completo.

-Vamos John, tenemos que investigar las pistas que nos ha dejado "nuestro amigo"- expuso el detective retomando su postura seria, cuando un par de pasos apresurados tropezaron escalera abajo.

Sherlock alcanzo a reaccionar en el momento preciso en que Joseph caía, atajándolo en el aire.

-¡Oh por dios, Joseph!- grito John acercándose al pequeño.

-"Cosa", ¿hey estas bien? – le preguntó Holmes sacudiéndolo un poco, antes de mirar a sus ojos y ser envuelto en la bruma.

-¡Diablos!-

Una seguidilla de imágenes pasaron frente a sus ojos. Y sherlock entendió lo que la gente quería decir con la expresión "vi pasar mi vida ante mí". Todo estaba muy confuso, muchos sonidos de voces y lugares pasaban uno tras otro, incluso fusionándose. Lo primero que vio fue un grupo de niños, estaban sentados en un círculo, parecían jugando, luego, un hombre. No podía distinguirlo bien pero… estaba sosteniendo una discusión con una mujer, Holmes se confundió un poco cuando sintió la rabia de la muchacha con toda claridad.

Después fue muy difícil entender lo que sucedió, una sucesión de personas y lugares invadieron agresivamente sus sentidos, su palacio mental parecía haber sido invadido por invitados no deseados que empujaban en la puerta principal para adentrarse.

El detective se sintió furiosamente amenazado, conocía perfectamente el mecanismo del Palacio, sabía que si era forzado alguna vez, solo conseguirían acelerar el dispositivo de defensa que él mismo había echo, y ello consistía en la eliminación del mismo palacio si era necesario.

Holmes empezó a derramar una verborrea incontrolable mientras John le seguía estupefacto desde afuera. Su compañero parecía poseído por algo totalmente antinatural. El medico, quien para ese entonces se había acercado para intentar quitarle al niño de los brazos estaba ahora abrumado por el comportamiento neurótico del genio.

-¡Sherlock que te pasa. Suelta a Joseph!- grito sin lograr detener el misterioso trance en el que se hallaba sometido

El ex militar iba a golpearlo cuando su celular sonó. John se detuvo y cogio el aparato revisando el mensaje que había caído.

-"No lo toques" MH.

-¿Mycroft? ¿Cómo demonios sabe que…? Se preguntó a sí mismo, mirando en todas direcciones, antes de oír el siguiente mensaje de texto caer-

-"Su circuito de seguridad John, estoy en camino. No hagas nada" MH

John se puso de pie con ambas manos en la cintura, el rubio comenzó a pasearse de un lado a otro sin sentido. Odiaba estar así de impasible sin poder ayudar a su amigo, sin embargo, si el mayor de los Holmes se lo decía, tendría que acatarlo.

John observo a lo lejos como Sherlock mantenía sus ojos abiertos, su boca no paraba de regurgitar palabras de corrido, un par de bolsas amoratadas conformaban las ojeras de cansancio que se habían instalado en su clara piel.

Joseph parecía seguir inconciente en sus brazos, dando la extraña impresión de que estuvieran conectados.

Algo muy malo estaba sucediendo. Y el siendo medico no lo acababa de entender.

En algún momento de su borroso trance, Sherlock se vio flotando en un lugar húmedo y mohoso. El oxido de las instalaciones le dijo que podía ser una bodega, el detective recordó de golpe haber estado en un lugar así antes. Y entonces la oyó.

-"¡Por favor alguien…ayuda!"

Holmes se desplazo flotando todo lo que pudo hasta estar lo más cerca que podía. Estaba casi seguro de saber de quien se trataba. No había duda, tenía que ser Harriet.

-"Harriet" le grito sin embargo, la mujer parecía no oírle

Ella estaba muy lastimada, había recibido una contusión en la cabeza y uno de sus brazos mostraba rastros de haber sido mutilado arrancándole pedazos de carne.

-Ayúdenme… por favor… no quiero morir- lloriqueo esta vez aumentando el ritmo de su caja toráxica.- John…- gimoteo varias veces antes de quedar inconciente.

El detective, lucho contra el impulso tremendo de ignorar la escena. Su cerebro le decía que todo era parte de su imaginación, pero había algo, que le hacía detenerse y dudar.

Rápidamente, Sherlock comenzó a observar el lugar, tenía poco tiempo y le costaba distinguir entre la bruma. Pudo desplazarse otro poco acercándose al suelo y haciendo un esfuerzo sobrenatural las vio.

"las vías abandonadas del tren"

Y no alcanzó a hacer mucho más, cuando fue nuevamente arrastrado de golpe a la realidad.

-¡Sherlock despierta de una vez!

Holmes sintió el agua golpearle de frente, el detective tosió acomodándose de lado mientras liberaba a Joseph de su enganche.

-Joseph, cariño estas bien- dijo John moviendo al niño quien comenzó a desperezarse.

-Hermano, ¿como te sientes?- preguntó mycroft alisando sus ropas y clavando sus ojos en los del menor.

-¿Que haces aquí?- respondió Sherlock sintiendo la ira florecer en su estomago.

-¿No es obvio? Vine a impedir que el doctor Watson te matase a golpes- declaro en tono solmene causando mas de un sonrojo en el doctor.

-¿Que ha pasado Sherlock?- consultó John

Sherlock se llevo una mano a la cabeza ordenando la maraña de rizos húmedos que tenía en su frente. El detective consultor se inclino hacia delante. Cuando lo recordó todo de golpe.

-Las líneas del tren abandonadas en la parte sur- mascullo de repente situándose de pie y calzándose su gabardina.

John miro a Mycroft y luego a Holmes sin entender que estaba sucediendo.

-¡Rápido John llama a Lestrade!

-¡Que! ¿Para que diablos quieres a Lestrade?

-Dile que envié a un escuadrón a las líneas del tren abandonadas en la parte sur de la ciudad, le enviare las coordenadas exactas por texto.

-¡¿Espera un segundo, a donde crees que vas?!- exclamó el medico

-voy tras el asesino, John - dijo comenzando a bajar las escaleras

-¡Sherlock!-

En dos segundos Watson tomo a Joseph y se lo entrego a un estupefacto Mycroft mientras le decía: ¡cuídalo mientras no estemos, gracias!- soltó mientras tomaba su chaqueta y seguía ágilmente los pasos del detective consultor.

Mycroft levantó una ceja, estupefacto. Miró a la criatura que ahora estaba dormida en su regazo y pensó

"Me van a deber más que un favor por esto"

En la acera Sherlock había echo parar un taxi, el detective estaba subiendo cuando John lo empujo y se sentó al lado del.

-John, te dije que hablaras con Lestra…

-Lo haré en el camino- le interrumpió John- Y ya sé lo que me dirás de que no es bueno que este cerca del asesino con por los efectos de la amnesia- explico adelantándose aun sorprendido Sherlock- pero déjame decirte que no me importa, por que estoy seguro de que tiene que ver con la desaparición de Harry y tengo que encontrarla-hizo una pausa- por favor déjame ir -

Sherlock lo miró directamente a los ojos. Sabía que aunque se lo negara, John lo seguiría por sus medios.

- Esta bien, iremos- declaro al fin

-Juntos- dijo John tomándole una de las manos de improvisto- Tú y yo iremos y regresaremos Juntos.

Y Sherlock deseaba con todas sus fuerzas, que eso fuera cierto.

Continuará.

Hola como están?

Mucho tiempo eh?, lo siento montones pero me ha costado sacar este capitulo.

Si bien no es tan brillante como otros era un capitulo necesario para lo que viene.

-En el próximo capitulo sucederá lo que muchos querían y me preguntaban "la escena de Sherlock Y John" aparte de eso, iremos directamente con el caso, ¿lograra sobrevivir Harriet? Ajaja… veremos también los motivos del asesino y como la mente racional de Sherlock se debate con las cosas no tan normales que están ocurriendo.

Ya nos queda menos y la trama comienza a desenredarse recuerdo que algunos me dijeron que Joseph tenía estas visiones por culpa de Jack y si. Están en lo correcto pero chicos hay algo que están pasando aún por alto. Hay una vuelta más que darle a todo este menjurje.

A los comentarios los responderé en lo que queda del día y a los que no tienen cuenta los subiré por acá antes de mañana.

Gracias! Por leer y acompañarme, Gracias mil Gracias!

CoD.