"Cuando todo en la vida se ve en perfecto orden, llega, siempre, una situación que amenaza con destruirlo todo, pero es en ese momento en que Darien, Michiru, Serena, Haruka y Kenji, descubrieron que las amenazas que aseguran giros de 180 grados, no siempre son tan malas y pueden llegar para reparar lo que desde un principio estaba dañado".

Esta es una historia diferente y loca... Aunque al principio no lo parezca, es un S&D, además adoptaré una pareja que nunca he usado H&M en sus versiones femeninas... Amor, pasión, comedia y la grandes vueltas que da la vida se apoderarán del futuro de los personajes, dándoles un giro de 180 grados.

Nota legal: los personajes no me pertenecen, son creados por Naoko Takeuchi para su manga Sailor Moon, pero la historia es completamente original, solo me pertenece la idea.


9. Decepción y cuidados.

En el estudio, Darien revisaba las últimas páginas de la historia clínica de un nuevo paciente que le habían delegado y del que aún no sabía cómo proceder. Estaba tan concentrado que no vio a Michiru entrar y sentarse frente a él.

- Parece interesante lo que lees - soltó la joven tras aclarar su garganta.

- Hola hermosa - Darien dejó el folio en el escritorio y se levantó para abrazar a Michiru - qué tal tu día - intentó besarla pero su novia giró el rostro y terminó dándole un suave roce en su mejilla - Te pasa algo?

- Darien, necesito hablar contigo algo muy serio - Michiru se movió para alejarse de él y darle la espalda.

- Dime, soy todo oídos - el moreno sintió todos sus músculos tensarse en señal de alerta.

- Debemos terminar - soltó la aguamarina sin previos.

- ¡¿Qué?! - gritó el pelinegro sorprendido. Tenía que ser mentira, iban a casarse en unos dos o tres meses - ¡¿Qué dijiste?!.

- Lo que escuchaste - Michiru se giró hacia él con lágrimas en los ojos - No puedo seguir contigo...

- No te entiendo, Michiru - dijo desesperado y sin poder contener la mirada de su novia, o ahora ex novia - Qué hice mal? - preguntó caminando hacia la ventana que daba a la calle y fijando su mirada en el auto de Michiru, ocupado por un rubio desconocido - Hay alguien más?

- Darien, sí hay alguien más, pero no es por eso que...

- Qué tiene él que yo no puedo darte? - lanzó la pregunta sin apartar la mirada del auto - Ya te llevó a la cama?

- Darien escúchame! - Michiru caminó hacia Darien y se dio cuenta que estaba malinterpretando todo - No es por Zoycite...

- Ahhh tiene nombre - dijo irónico.

- Zoycite es alguien que estará a mi lado por un tiempo, estoy metida en un problema del que, por tu seguridad, no puedo decirte nada - dijo con su alma sangrando por lo que estaba haciéndole al hombre con el que compartió desde su adolescencia - Él es un guardaespaldas.

- Sí, claro - se giró para ver a Michiru. El rostro de Darien parecía cincelado. Su expresión de dolor y odio penetró en Michiru como una puñalada.

- Darien, no existe un él... No te dejo por otro hombre...

- Entonces no comprendo! - gritó desesperado - Vamos a casarnos dentro de poco!

- Darien, entre nosotros no hay amor, hay agradecimiento y una amistad incondicional, por lo menos de mi parte - intentó explicarse.

- Cuándo nos ha importado eso? - preguntó furioso - Si no es ese rubio que está en un auto, quién es el tipo que te metió esa idea en la cabeza?

- No hay ningún hombre - era el momento de decirle, de confesarle sus actos - Darien, es una mujer...

- Y piensas que me voy a creer ese cuento barato con el que lo encubres? - se movió de la ventana a grandes zancadas y se detuvo a la mitad del estudio antes de clavar su mirada en la de Michiru.

- Darien! Me acosté con Haruka Tenou! - gritó y sintió una liberación tranquilizadora - me gusta Haruka, entiendes?

- No, no, no, no! - Darien se tomó la cabeza con las dos manos repitiendo ese mantra para borrar las palabras de Michiru - Michiru, cómo te atreviste!

- No lo pensé y cuando me di cuenta, ya me gustaba esa...

- Vete de mi casa! - gritó sin dejarla terminar de hablar - Lárgate y no vuelvas a pisarla en el resto de tu vida - le señaló la puerta.

- Darien, perdóname! - gritó desesperada la aguamarina - Yo no quise...

- Que te vayas! - gritó de nuevo abriendo la puerta y sosteniéndola - Ahora!

Michiru salió del estudio directo a la puerta ignorado los rostros asustados y confundidos de Hotaru, Zafiro y Sammy. Necesitaba correr fuera de esa casa, darle tiempo a Darien, afortunadamente, su hermana ya había salido y la esperaba en el auto; solo esperaba que ella sí la comprendiera.

En la casa Chiba, los golpes provenientes del estudio tras el fuerte portazo que pegó Darien cuando Michiru salió, tenían a Hotaru nerviosa. La pelinegra corrió hasta el cuarto en el que estaba su hermano mayor, siendo seguida por Zafiro y Sammy.

Abrieron la puerta con cuidado. El piso estaba lleno de libros y los objetos que adornaban el escritorio ahora estaban esparcidos por el suelo. Darien apretaba un vaso de vidrio lleno de un líquido ámbar y en el escritorio solo reposaba una botella de whisky.

- Darien, qué te pasa... - Hotaru, con los ojos a punto de derramarse en grandes lagrimones asomó su cabeza.

- Vete de acá, Hotaru - le dijo seco y sin tacto, casi amenazante.

- Darien, hermano - Zafiro intentó entrar en el estudio.

- Salgan todos! - gritó desesperado el moreno - Quiero estar solo!

El dolor que le causo la traición de Michiru era más de lo que podía soportar. Saber que lo dejaba por una mujer era una completa humillación; y si bien, su relación no pasaba por el mejor momento, nunca creyó que eso provocaría su separación.

Bebió de un solo sorbo todo el contenido del vaso. Sintió el fuego del alcohol quemar su garganta. Necesitaba calmar el dolor y la impotencia que sentía con algo y el whisky era el único escape a su alcance.

Sirvió una nueva copa y la bebió tan rápido como la anterior y siguió así hasta terminar la primera, la segunda y dejar la tercera botella por la mitad. Perdió el sentido del tiempo, de la orientación llegó hasta el estado en que no recuerdas quién eres, qué haces o porqué comenzaste a beber. Estaba completamente perdido.

Fuera, Hotaru caminaba de un lado a otro en la sala de estar. Habían escuchado los gritos de Darien y Michiru. Sabían porqué Darien estaba en ese estado y aunque Sammy intentó llamar a Haruka, la rubia simplemente no respondía el teléfono.

- No más! - Hotaru se detuvo de repente y gritó alertando a su hermano y a su novio - Tenemos que ayudarlo!

- Tal vez ya se durmió y solo debamos llevarlo a la cama - Zafiro intentó sonar optimista. Durante las últimas dos horas se habían asomado a escondidas para verificar qué hacia Darien, pero siempre eran expulsados con un grito del moreno.

Entraron y lo encontraron recostado sobre el escritorio. Sammy y Zafiro intercambiaron miradas y se acercaron con cuidado mientras Hotaru miraba temerosa desde la puerta.

Zafiro fue el primero en tocar a Darien para intentar enderezarlo. El moreno balbuceó algo ininteligible antes de abrir sus ojos y fijarlos en los de su hermano.

- Que me dejen solo! - gritó Darien con palabras confusas y un instante después, Zafiro estaba en el suelo, con su nariz sangrando y un fuerte dolor producido por el puñetazo que el moreno acababa de darle.

- Darien mira lo que hiciste! - Hotaru corrió hasta acuclillarse en el suelo para ayudar a su mellizo mientras Sammy intentaba ponerlos de pie a ambos - Reacciona!

- Hot, debemos salir de acá - susurró Sammy ayudando a Zafiro para levantarse - Ven, linda, dejémoslo solo - Sammy haló a su novia hasta fuera, llevando a Zafiro apoyado en su hombro.

- No podemos dejarlo así! - rompió en llanto la pelinegra abrazándose a Zafiro que apretaba su nariz con una mano y hacía muecas de dolor.

- Lo único que se me ocurre es llamar a Serena - Dijo Sammy sacando el celular de su bolsillo - Zafiro, ponte algo de hielo mientras llamo a mi hermana, eso se pondrá feo - señaló la nariz de su amigo antes de caminar hacia la estancia marcando el número de la rubia.

En su casa, Serena intentaba concentrarse en preparar algo de comer para la cena, pero la preocupación por la despedida de Haruka, la tenían algo distraída y había confundido la sal con el azúcar en dos ocasiones, además de haber asado tanto una carne que ahora parecía carbón.

Su teléfono celular sonó y corrió hasta la base en la que solía dejarlo cuando preparaba algo en la cocina. Pulsó el botón de contestar y se percató de un llanto y un quejido de dolor tras la voz de su hermano que la saludaba con tono preocupado.

- Sammy, qué sucede, donde estás? - preguntó preocupada.

- Sere, estoy en casa de Hotaru, Darien tuvo una fuerte discusión con Michiru y está pasado de ebrio, golpeó a Zafiro y Hotaru está muy nerviosa - habló el joven con palabras atropelladas.

- Sammy, recojan un par de cosas de Zafiro y Hotaru para que pasen la noche acá, le diré a papá que revise a Zafiro - habló rápidamente la rubia mientras se quitaba el delantal de cocina - ya salgo para allá... estás en tu auto?

- Sí, dejé a papá en casa de un viejo amigo y me vine en el auto - respondió más tranquilo.

- Está bien, llego en diez minutos y tendrás que recoger a papá - y colgó la llamada.

Serena dejó un mensaje a su padre en el celular indicando el problema surgido y que Zafiro necesitaba primeros auxilios así que tendría que recordar los tiempos en que prestó servicio militar.

Tomó una chaqueta, las llaves del auto y condujo de prisa hasta la casa de sus estudiantes. Al llegar, Sammy le abrió la puerta y Hotaru se lanzó a sus brazos llorando desconsolada.

- Ayúdalo, Serena, te lo suplico - lloraba la joven abrazada a Serena.

- No te preocupes, Hot - acarició los negros cabellos de la chica antes de fijar la mirada en Zafiro que sostenía una bolsa con hielo en el centro de su rostro - Estás bien, Zafiro? - preguntó con dulzura.

- Eso creo - intentó sonreír pero el dolor se lo impidió.

- Ya tenemos sus mochilas en mi auto - habló Sammy - estarás bien? - preguntó preocupado a su hermana.

- Sí, solo sácalos de acá y dale algo a Hotaru para tranquilizarla - le pasó a la joven que ya estaba más calmada - Pasen por papá para que vea a Zafiro antes de ir a casa - Serena empezó a dar indicaciones - Acomoda a Hotaru en mi habitación y a Zafiro en la que era de Haruka...

- Y tú? - preguntó confundido Sammy.

- Yo me acostaré contigo cuando llegue... - un fuerte estruendo llamó la atención de todos - Vamos, llévatelos antes de que sigan viéndolo así - despachó a los chicos para que salieran de la casa.

Tras cerrar la puerta de la entrada, Serena caminó por el pasillo directo al lugar del estruendo. Abrió la puerta despacio y sintió su corazón partirse en pedazos. Era duro ver al hombre que empezaba a interesarle, reducido a un ser destruido.

Corrió hasta él. Seguramente el estruendo era de la caída que había sufrido al levantarse de la silla y el motivo por el que estaba en el suelo, boca abajo y con la botella de licor a pocos centímetros de una de sus manos.

La rubia se inclinó para enderezarlo con dificultad. La gran estatura y la contextura de ese apuesto pelinegro era demasiado para ella sola, pero logró sentarlo y apoyarlo en su hombro para mantenerlo así.

- Qu... Qui... Quien... Eres - preguntó de pronto el moreno con la voz enredada y sin abrir los ojos.

- Una amiga, Darien - respondió la rubia automáticamente - Ayúdame a levantarte, quieres?

- No! - casi gritó - Yo me quedo acá - balbuceó aún con los ojos cerrados.

- Vamos, Darien - Serena intentó ponerse de pie con Darien apoyado en su hombro pero fue inútil - Ayúdame - rogó.

- Déjame... -empezó a decir el pelinegro pero al abrir sus ojos y ver a la mujer que intentaba ayudarlo, guardó silencio por un par de minutos - No eres una amiga y tampoco Michiru- soltó con una tonta sonrisa - eres un ángel o una princesa - dijo torpemente ayudándole a la rubia y apoyándose en su hombro para intentar caminar.

- Recuerdas cuál es tu cuarto? - Serena omitió el comentario. Sabía que Darien no era capaz ni siquiera de recordar quién era, estaba desvariando y no podía confiar en sus palabras.

- mmmmm - se rió inocente caminando torpemente con Serena hacia la puerta del estudio - No sé...

- Voy a dejarte en la sala de estar mientras busco una habitación - a la rubia le estaba costando mucho caminar con tan grande carga.

- No... me rescatas y me dejas solo? - balbuceó con dificultad el moreno cuando Serena lo descargó pesadamente en el sofá más grande de la estancia - Ven acá, princesa... - La agarró con fuerza de un brazo - tu viniste a salvarme...

- Sí, pero debes soltarme - le dijo con dulzura - no tardo - se alejó del sofá directo a las escaleras tras ella.

No conocía la casa, pero era de la misma zona en la que estaba la suya, así que no debía ser muy diferente. Subió las escaleras y se percató de que la casa era mucho más grande de lo que se veía a simple vista.

Abrió habitación por habitación que rodeaba la pequeña estancia del segundo piso. La primera, supuso, era de Hotaru, porque estaba llena de mariposas en todas las decoraciones. La segunda tenía un enorme póster de Haruka recostada en un auto de carreras, seguramente, la habitación de Zafiro.

La tercera habitación estaba completamente ordenada y sin nada que determinara a quien pertenecía. La cerró y revisó la última. Era sencilla pero acogedora. La cama de madera oscura estaba cubierta con mantas color azul cobalto y con algunos apliques en blanco. En la mesa de noche, reposaba una foto de cinco personas.

Una mujer muy parecida a Hotaru, un hombre idéntico a Darien y los tres hermanos Chiba, sonreían mientras se abrazaban unos a otros. Seguramente, esa tenía que ser la habitación de Darien. En un extremo había un pequeño sofá negro junto a una ventana, una mesa de té y una pequeña y redonda alfombra azul cobalto. en la pared del lado derecho de la cama, había otra puerta, seguramente el baño y el armario, porque la habitación no tenía ningún mueble a parte de la cama, las mesas de noche y la sala improvisada.

Descubrió la cama, dejó la puerta abierta y bajó lo más rápido que pudo a la estancia donde había dejado al pelinegro. Lo encontró intentando ponerse de pie sin mucho éxito. Sus intentos fallidos la enternecieron pero si no se acercaba pronto, ese apuesto hombre terminaría en el suelo de nuevo.

- Espérame - Serena corrió a su lado - Te vas a caer.

- Volviste - le sonrió tontamente y se recostó en el hombro de la rubia - Me llevarás al cielo con mis padres?

- Deja de decir tonterías - rió y lo guió despacio hacia las escaleras - Estás tan ebrio que ni te acuerdas de tus hermanos.

- Esos chicos hacen lo que quieren - se quejó y puso una de las manos en el barandal de las escaleras mientras Serena buscaba apoyo en la pared - Deben estar por ahí comiendo y sin importarles lo que me suceda a mí...

- Es mejor que guardes silencio - La rubia hizo un esfuerzo sobrehumano para llegar con él hasta el segundo piso - Mañana, cuando despiertes, hablaremos de eso...

Darien asintió como un niño al que regañan y se dejó conducir hasta su habitación. Serena lo descargó en la cama y subió los pies del moreno como pudo. Se sentó a su lado, quitó sus zapatos, calcetines y cinturón. se giró y lo vio cerrar los ojos y quedarse dormido casi al instante. Realmente había bebido mucho para no darse cuenta de su presencia.

Se permitió unos largos minutos para fijarse en cada detalle del rostro de Darien. Su nariz recta y cincelada, sus ojos cerrados, sus cejas pobladas, sus labios entreabiertos, la marca de su ceño fruncido y su cabello despeinado eran un imán. Era un hombre realmente apuesto, y atento, daría cualquier cosa por librarle del dolor que tenía en ese momento y del que solo sabía, era por una discusión con Michiru. Debía amarla en verdad para estar en ese estado.

Desabotonó su camisa muy despacio y la abrió con cuidado de no despertarlo. Con dificultad lo movió y logró quitarle la prenda. Se deleitó con el torso perfecto de piel bronceada y anheló poder refugiarse ahí. No le quitaría el pantalón, así que tomó la manta y lo tapó hasta el pecho. Buscó otra manta y la puso sobre el sofá negro para cuidar de Darien durante la noche.

El reloj marcaba la media noche cuando Serena por fin se quedó dormida en el sofá, cubierta por la manta que hurtó de la cama del moreno. Cada segundo que estuvo despierta lo dedicó a mirar que respirara bien y que descansara; pero el sueño la venció y sus ojos exigieron descanso.

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El brillo del sol tras las cortinas despertó a Darien. Le había dicho a su tía Luna que odiaba esas cortinas de seda porque le impedían dormir algo pasadas las seis de la mañana, pero esa vez las odiaba más que nunca.

No se atrevió a abrir los ojos. Con la protesta de su cabeza ante el mínimo movimiento era más que suficiente. Se detuvo a recordar qué había pasado el día anterior. Salió temprano del hospital, se encerró a leer la historia clínica de un nuevo paciente, llegó Michiru, le soltó semejante bomba y se embriagó hasta que perdió el conocimiento. No había sido su mejor día, sin duda.

Abrió los ojos con cuidado y su cabeza retumbó con la luz que le llegó a los ojos. Había abusado del whisky, ya estaba más que seguro, así que cerró los ojos de nuevo. Tenía que levantarse como pudiera. Abrió los ojos de nuevo con más cuidado. Miró la mesa de noche, encontró un vaso de agua fría y lo agradeció. Tendría que abrazar a Hotaru o a Zafiro por ese gesto. Al lado del vaso, había una pastilla para el dolor, se sentó con cuidado, metió la pastilla en su boca y bebió todo el agua de un solo trago, sintiendo un refrescante alivio.

Se percató de su estado y sentía vergüenza al no recordar cómo se había quitado la ropa, si es que lo había hecho. Puso los pies en el suelo y al levantarse y girarse hacia la ventana, quedó sorprendido.

Serena, la hermosa maestra de sus hermanos, dormía encorvada, aferrada a una de sus mantas y con la cabeza en una posición no muy cómoda. ¿Qué hacía ella ahí? ¿Cuándo había llegado?

Se acercó a ella despacio y sosteniendo su cabeza con una mano y la movió suavemente con la otra.

- Serena... - le habló suave.

- ujummmm - balbuceó la rubia sin abrir los ojos.

- Serena, acuéstate en una cama - la movió un poco más fuerte - Tenemos muchas en esta casa...

- mmmm - la rubia abrió los ojos y miró hacia arriba - Darien! Perdón! - gritó asustada poniéndose de pie - Me quedé dormida nuevamente...

- Habla más bajo, por favor - Darien tapó sus oídos con un gesto de dolor - Y no te preocupes, si tienes sueño, puedes dormir en mi cama o en la de huéspedes.

- No, te prepararé algo de comer, tenemos que hablar - miró su reloj de muñeca y se percató que aún eran las seis de la mañana, solo se había dormido diez minutos desde que despertó y fue por agua fría para Darien.

- Serena ¿qué pasó ayer? - preguntó el moreno confundido - ¿Qué haces en mi casa?

- Deberías darte una ducha, yo pondré a hacer café - hablaba mientras doblaba la manta - Cuando estés fresco podremos hablar.

- Ok, como quieras - Darien caminó hasta su cama - Me gusta el café cargado - le dijo a la rubia que salía por la puerta - Darien ¿qué demonios hiciste anoche? - se preguntó a sí mismo después de que Serena se fuera.

El olor a café recién hecho invadió la cocina, y después de un buen baño, el agua fría y la pastilla, la resaca de Darien había bajado lo suficiente como para degustar el olor con ansia.

Al entrar en la cocina, vio a Serena bostezando recostada en el mesón y sintió una mezcla de ternura y culpabilidad.

- Deberías dormir un poco - le habló para llamar su atención.

Y ahí estaba él, frente a ella, con un jean oscuro, una camiseta blanca y unos tenis converse. Vestido tan relajado que parecía un joven como sus hermanos. La rubia tuvo que hacer un esfuerzo por concentrarse en lo que hacía.

- Dormí poco, es verdad - Serena se giró para servir dos tazas de café - Mas tarde me repongo de eso.

- Ahora sí me dirás qué sucedió ayer? - preguntó Darien sentándose en la mesa de la cocina.

- Primero cuéntame porqué estabas tan ebrio - la rubia llegó a la mesa y puso las dos tazas antes de sentarse frente a Darien.

- No te lo ha contado tu amiguita Haruka? - preguntó irónico oliendo la taza en sus manos.

- Haruka se fue de casa, dijo que no podíamos seguir hablando por un tiempo - Serena intentó ocultar su tristeza llevando la taza a sus labios.

- por lo menos Michiru fue sincera conmigo - Darien imitó el gesto de Serena - Se acostaron, están juntas ahora.

- No te sigo - la rubia descargó la taza en la mesa.

- Haruka y Michiru, tu amiga y mi prometida... - hizo un movimiento de manos como restando importancia, pero sus ojos decían otra cosa - Bueno, ex prometida...

- Me estás diciendo que...

- Sí, que me dejaron por una mujer - se rió sin ganas - ¿Hay algo más humillante que eso para un hombre?

- Supongo, no soy hombre - Serena intentó sonreír pero fue inútil - Así que fue por eso que te bebiste toda tu reserva, pusiste nerviosa a tu hermana y casi le rompes la nariz a tu hermano? - preguntó enumerando con los dedos.

- Hice qué?! - Darien estaba desconcertado - ¿Dónde están mis hermanos?

- Tranquilo - Serena volvió a beber de su taza - Ellos están bien, pasaron la noche en mi casa.

- Y cómo fue que terminaste entonces acá? - preguntó confundido.

- Mi hermano estaba preocupado después de que le pegaras a Zafiro - empezó a narrar la rubia - Hotaru estaba muy nerviosa y no sabían a quién más recurrir porque tu tía está fuera de la ciudad - tomó un poco de café - Bueno, eso lo supe mucho después de que ellos se fueran de acá.

- Así que corriste a socorrer a mis hermanos y terminaste lidiando mi borrachera? - Darien estaba atónito.

- En pocas palabras, así fue - Serena dejó la taza en la mesa y bostezó - Nunca había visto a un médico bebiendo hasta perder la conciencia - le sonrió - Ni a alguien viendo espejismos, ni siquiera me reconociste anoche cuando te llevé hasta tu cama... - Rió bajito - Pensaste que era un ángel que te llevaría con tus padres, o una princesa que venía a rescatarte...

- Serena! - el moreno, interrumpiéndola, casi se atraganta con el café - ¿Me llevaste hasta mi cama? - preguntó con un serio tono de alarma.

- No te preocupes, soy casi madre de un adolescente, no tienes nada que no haya visto antes - le guiñó el ojo y se puso de pié - Creo que debes pedirle una disculpa a tu hermano.

- Está muy mal? - preguntó siguiendo a Serena y quitándole la taza vacía de las manos para dejar ambas en el fregadero y lavarlas.

- Cuando hablé con Sammy, a eso de las 11:30, me dijo que afortunadamente, no le rompiste nada, pero que sí estaba algo inflamado - La rubia respondió sentándose de nuevo - Creo que debo irme, necesito dormir...

- Vas a conducir así? - el moreno dejó las tazas escurriendo y volvió a la mesa.

- Sí, son pocas calles - Serena acomodó torpemente su cabello - Ya cumplí con lo que me pidió Hotaru.

- Estás más dormida que despierta - le ayudó a ponerse de pié - Duerme un poco o deja que yo te lleve.

- No te preocupes, Daaaaaaagrien - soltó con un bostezo involuntario.

- Me ayudaste ayer, déjame ayudarte - la tomó desde atrás por los hombros y la condujo hasta la escalera - Antes de medio día te despierto, si quieres.

- Gracias - se rindió y se dejó conducir hasta la habitación de huéspedes - oye, Darien - lo llamó cuando el moreno salía de la habitación.

- Si? - se giró para ver a la rubia. Hasta el momento no se había percatado de la ropa que llevaba, un recatado vestido con un corte de los años treinta, pero algo modernizado. El color azul rey le destacaba mucho la piel.

- Tienes un desastre que recoger en el estudio - le sonrió y caminó hasta la cama para descubrirla.

- Lo ordenaré mientras duermes - le sonrió de vuelta - ahora, descansa - salió y cerró la puerta tras él.

No podía creer aún que hubiera perdido el conocimiento de esa forma. Le dolió mucho lo que le hizo Michiru, pero de ahí a golpear a su hermano menor y poner a Hotaru al borde de los nervios era demasiado.

Darien bajó resignado al primer piso. Caminó hacia el estudio con temor de ver dentro. Abrió la puerta y con solo ver el desastre sintió enfermar de nuevo. Entró suspirando, buscó el teléfono del escritorio y lo colocó en su punto antes de marcar un número y dejarlo en altavoz mientras recogía libros.

- Si? - una voz femenina le respondió adormilada después de cinco timbres.

- Lita, lamento despertarte - Darien le habló mientras se agachaba a recoger las tres botellas vacías de whisky - Andrew aún está en casa?

- Sí, se está bañando - la esposa de su mejor amigo respondió casi automáticamente - Espera, ya salió.

- Gracias - se limitó a decir el moreno.

- No vienes a la cena que preparó mi hermosa esposa anoche y la despiertas antes de las siete de la mañana? - el regaño de su amigo lo hizo reír - Qué quieres, Chiba?

- Quiero que vengas a mi casa, no vayas a la oficina hoy - casi le rogó. Necesitaba a su amigo para hablar.

- Oye, qué te sucedió? - Andrew sonó preocupado.

- Rompieron conmigo, tengo una resaca de los mil demonios, golpee a mi hermano, no recuerdo nada de ayer y tengo a tu prima durmiendo en la habitación de huéspedes - Darien habló apresurado - Y mi mejor amigo estaba engullendo comida mientras todo eso sucedía.

- ¡¿QUÉ DEMONIOS HACE SERENA EN TU CASA?! - El grito llenó el desordenado estudio.

- Cálmate, no lo sé - habló sosteniendo su cabeza, aún le dolía - Me dijo que le prometió algo a mi hermana y por eso resultó en mi casa...

- No te atrevas a tocarle un solo cabello, Darien Chiba - amenazó el rubio. Andrew fue uno de los pocos parientes de la familia Tsukino que supo o sucedido con Rubeus y aunque estaba lejos, apoyó a su tío como pudo para que salieran adelante.

- Quién crees que soy? - preguntó divertido el moreno ordenando las cosas sobre el escritorio - Y desde cuándo eres tan sobreprotector? ni con Mina reaccionas así.

- Mina y Serena son diferentes - suspiró - como algo y salgo para tu casa, no quiero dejar a Serena mucho tiempo sola con un hombre...

- Qué paranoico - bromeó - puedes traer unas cuantas cervezas y pasar por la casa de tu tío para ver a mis hermanos?

- Tendrás que explicarme todo muy bien - amenazó el rubio - nos vemos en un rato - y colgó.

Darien invirtió una hora más en ordenar todo el estudio antes de ir a la cocina a preparar un desayuno.

Mientras cocinaba, se dio la oportunidad de pensar en el origen de todo el desastre que había provocado. No le dolía el que Michiru lo hubiera dejado, al fin y al cabo, su relación venía cambiando desde días atrás; pero como le dijo a Serena esa mañana, si había algo peor para un hombre que una infidelidad, era que lo cambiaran por una mujer, eso hería su más profundo ego masculino.

por otro lado, la sorpresa de ver a Serena recostada en ese sillón, cuidando de él, había removido todo lo que sucedió en la famosa fiesta de Seiya, el baile provocativo, el coqueteo tonto que tuvo con ella y lo relajado que se sentía en su compañía. No podía estar interesado en ella, pero sí debía agradecerle sus cuidados de alguna forma.

Terminó de sofreír unas salchichas y sirvió en dos platos el desayuno. Los huevos humeantes, el jugo de naranja, las salchichas y la fruta que vertió en una bandeja, olían delicioso. Puso los dos platos en una bandeja y subió con una tonta sonrisa al segundo piso sin entender por qué realmente lo hacía.

Abrió la puerta de la habitación que ocupaba Amy cuando dormía allí y entró en silencio. Vio a Serena dormida, cubierta hasta la cintura con una manta blanca y con sus cabellos sueltos, esparcidos por toda la cama. Sintió ganas de abrazarla y tuvo que sacudir su cabeza para espantar esa idea.

Dejó la bandeja en una de las mesas de noche y se sentó al borde de la cama, al lado de Serena para moverla suavemente.

- Serena, despierta - le habló en voz baja pero no recibió respuesta - Vamos, bella durmiente, te traje el desayuno - le habló mientras sobaba uno de los mechones de cabello sin fijarse en sus palabras - Despierta, princesa... - y se calló de repente, no había querido sonar así ni usar esas palabras. Agradecía que ella siguiera profundamente dormida.

- jum... - Serena se removió en la cama.

- Serena, despierta - la movió una vez más y la vio abrir sus claros ojos azules - Vaya que tienes el sueño pesado - le sonrió mientras ella se acomodaba y se sentaba.

- Llevas mucho llamándome? - preguntó avergonzada.

- Un par de minutos - tomó la bandeja y la puso sobre las piernas de la rubia - Preparé el desayuno para agradecerte - le sonrió con vergüenza.

- No tenías que hacerlo - Serena miró la bandeja y su estómago gruñó con el olor haciéndolos reír a ambos.

- Come - Darien tomó una de las salchichas de su plato la mordió despreocupado - mencionaste ahora que prometiste algo a mi hermana, qué fue? - preguntó para tomarse luego un largo trago de jugo.

- Me pidió que te cuidara, que no te pasara nada malo - Serena imitó el gesto y mordió un pedazo de salchicha antes de beber jugo.

- Me siento mal por lo que hice - se confesó y luego metió a su boca un poco de huevo - Creo que la maestra de mis hermanos no tiene la mejor imagen de mí.

- Todos tenemos decaídas, Darien - le sonrió Serena - Y de verdad, entiendo cómo debes sentirte... - la rubia dejó de hablar y se concentró en comer.

- No te duele que tu... amiga, te cambiara? - preguntó él después de un rato.

- Haruka es solo eso, mi amiga, Darien - rió Serena - ella y yo no tenemos la relación que tu crees.

- Perdona, es difícil para mí verla como la ves tu - Darien dio un último sorbo a su jugo y movió la bandeja que estaba en medio de él y Serena - Me robó a mi prometida.

- Sé que sonará extraño - Serena se acomodó recostando su espalda en el cabezal de la cama - Pero en la vida hay cosas peores, créeme.

- Lo dices como si hubieras vivido algo terrible - Darien fijó sus ojos en los de Serena.

- Tal vez es así, tal vez no - Sonrió la rubia dejándose envolver por la magia de los ojos zafiro frente a ella.

- Serena! Darien! - un grito los hizo mirar hacia la puerta de la habitación y un instante después tenían, ambos, un torbellino negro encima, abrazándolos al tiempo - No vuelvas a hacerme eso Darien Chiba! - el llanto llegó a Hotaru conmoviendo a Serena y a Darien.


Por fin, lo que much s esperaban, Darien y Serena ya empezaron a acercarse... Esta historia ha sido una locura a la que quise darle vida... No se imaginan cuánto me alegra leer cada uno de sus mensajes, saber que se estremecen, que esperan y que se dejan conquistar con mi historia...

De ahora en adelante, la historia estará más centrada en Darien y Serena, aunque el evento familiar de Haruka tendrá mucho que ver en el futuro de todos.

Sin más, agradezco todo su apoyo. Recuerden que pueden agregarme en face como Nix Sophie para leer los avances de esta historia...

Besos!