Disclaimer: Los personajes de MGLN no me pertenecen, ni esta historia. Esto es solo una traducción del original escrito por LadyHades.

T/N: (Agosto... eras mi mes!)

Buenas (no se que poner, aquí ya es de noche.), se paso agosto, mes de los gatos, niños, mi cumpleaños, y comienzo de un nuevo semestre en clases. Me disculpo por la tardanza, muchas cosas de variadas connotaciones pero aquí estoy, no les olvido! Muchos saludos a todos, que disfruten y nos vemos.

pd: Doble actualización.


Used to be

"Fate." Hayate sonrió perversamente. "Toma asiento. Estábamos justo hablando de ti."

Rojizos ojos pasaron por los ocupantes de la mesa con recelo. Nanoha estaba intentando lo mejor por encogerse lo más posible, como si el mismo acto la ayudara a atravesar el suelo y esconderse. A su lado, luciendo como si no tuviera una sola preocupación en el mundo, la Teniente Coronel le dirigió una perfecta sonrisa, pero con la sola expresión en el rostro de Signum, supo que era mejor no confiar. El ceño fruncido de Vita estaba dirigido a las ex integrantes del escuadrón Stars, y mientras Subaru saludaba animadamente la llegada de Fate, Teana solo podía agachar la cabeza, articulando un 'lo siento tanto' a su compañera.

Fate alzó una ceja. "Este, este es uno de esos momentos en los que tan solo debería irme, cierto?"

"Es lo mejor, en serio." Acordó Vita solemnemente.

"Ya, ya, no seas anti-social." Respondió Hayate, moviendo la mano sin darle importancia. "Ha pasado tanto tiempo desde la ultima vez que estuvimos todas juntas, por qué no acercas una silla?"

La mirada de Fate fue desde Hayate a Nanoha, y de regreso a Hayate.

"No seas tímida." Continuó la morena. "Vamos."

La Enforcer dudo por otro momento, dividida entre seguir sus instintos y el tener un agradable almuerzo con las personas que consideraría familia. Al final, con un derrotado suspiro, acerco una silla desocupada de la mesa tras el grupo y la arrastro por el piso. "Voy a arrepentirme de esto."

"Yup."

"No ayudas, Vita." Respondió Hayate dulcemente, moviendo su silla. "Aquí, entre el Demonio Blanco de por allá y yo. Luce como si estuviera a tres segundos de mandarme a volar hacia la atmosfera."

Fate cumplió con la petición, mirando de reojo a la instructora ante el 'sobrenombre' mientras se sentaba en su silla. Lejos de lucir aterradora, Nanoha aun parecía como si quisiera desaparecer.

"Es mejor no preguntar, no es así?" murmuro la rubia, aceptando la taza de café recién preparada que Signum le entrego.

"Algo así." Contesto Nanoha calladamente, su rostro aun ardiendo.

Decidiendo que era mejor cambiar el tema, cualquiera hubiese sido, la rubia tomó un largo sorbo de su café, temblando ante el sabor. Hizo una nota mental para cambiar su propia maquina de café, y sonriendo ante la sonrisa que Signum le estaba dando. "Cómo esta tu rostro?" pregunto Fate, señalando la herida en su mandíbula con un movimiento de cabeza.

"Sigue luciendo mejor que la tuya."

"Tal vez deberíamos votar?" ofreció Hayate.

"No tiene botón de apagado." Gruño Vita.

"No. No lo tiene." Concordó Signum solemnemente, aunque le dedico una afectuosa sonrisa a Hayate.

"Quién dijo que votaría por ti?" respondió la Comandante con fingida indiferencia.

La Vice-Capitán rió entre dientes. "Alguien dormirá en el sofá esta noche."

Fate se sonrojo ante la mención de la palabra sofá, notando su error algo tarde ya que la reacción fue inmediatamente notada. Sintió la mesa moverse bajo sus codos mientras Hayate se inclinaba hacia adelante, sus normalmente traviesos ojos azules tomando un tono más oscuro. Si molestar a la Enforcer era un reto, la Comandante acaba de aceptarlo completamente.

"Fate, desde cuándo que sofá es una palabra tan sucia?"

Fate se congeló. "No lo era." Un vergonzoso silencio le siguió. "Quiero decir, no lo es."

"Oh?"

La Enforcer se movió inquieta bajo la igualmente intensa mirada ahora proveniente desde su izquierda cuando la curiosidad finalmente pudo más con la instructora a su lado.

"Ni siquiera pudieron llegar al cuarto, huh?"

Fate sintió como los colores se iban de su rostro. Hayate había dado en el punto, y su ventaja era, ella sabía exactamente cuanta angustia estaba a punto de causar. "P-podemos tan solo comer? Por favor?"

"Oh." Subaru parpadeo, puntos conectándose para el horror de Teana. "es ahí dónde mi hermana estuvo la otra noche después del bar?"

El pie de Signum avanzo sin ser visto bajo la mesa, conectando bruscamente con el centro del pedestal, haciendo tambalear el lado de la mesa de Fate. Su taza de café que había estado posada cerca del borde se derramo, lanzando su hirviente contenido por el regazo de la Enforcer. Con un sorprendido gritito, Fate se levanto de un salto, lanzando tanto a Nanoha como a Hayate hacia atrás.

"Mi culpa, lo siento.." murmuro la caballero tranquilamente, pasando un puñado de servilletas a Hayate para que se los entregara a Fate. "Perdona mi torpeza."

Si sus piernas no hubiesen estado ardiendo, Fate hubiese saltado por encima de la mesa y besado a la guerrera. A cambio se decidió por un agradecido asentimiento. "N-no hay problema. Aunque creo que esto acorta mi visita por hoy."

Nanoha se puso de pie, vacilando por medio segundo antes de posar la punta de sus dedos sobre el antebrazo de Fate. "Estoy muy segura de que tengo un uniforme de entrenamiento que te quedaría."

"A-ah, no quisiera ser una molestia." Intento la Enforcer a la ligera, un poco preocupada ante el extraño revoloteo de emociones en las facciones de Nanoha.

"Ninguna molestia." Respondió la castaña, girándose hacia sus camaradas pero dirigiendo su comentario hacia Hayate. "Confío en que puedes comportarte?"

"Seh, seh. Vete de aquí antes de que le salgan ampollas."

"En serio," Fate suspiro, "Estoy bien, no es gran…"

Nanoha no dijo nada más sobre el tema, en su lugar tomo la muñeca de Fate y la haló fuera de la cafetería, ignorando completamente las poco entusiastas protestas de la Enforcer. Hayate las observó marcharse, cejas alzada en apreciación ante la escena. "Que tal eso."

"Puedo ser sutil" rezongo Signum, tomando su tazón una vez más.

"Difícilmente llamo el casi voltear una mesa algo sutil." Murmuro Vita.

"De cualquier manera, misión cumplida." Respondió Hayate con una sonrisa, tocando a Signum en el hombro. "Pero sin duda estarás en el sofá, después de esa pequeña treta."

Subaru dejo ir un cansado suspiro y miró a Teana. "Siento como si estuviese perdiéndome algo importante."

La artillera hundió el rostro en sus manos.


Fate esperaba dirigirse a los vestuarios, o al cuarto de suplementos, por ultimo, pero ciertamente no esperaba que Nanoha la guiara hasta la oficina privada de la instructora. Le dio a la castaña una confundida mirada mientras paraban frente a la puerta, y sintió acelerar su corazón cuando la mano en su muñeca se intensifico un poco antes de dejarla ir para ingresar su clave.

Una vez dentro, Fate mantuvo una respetuosa distancia, permaneciendo cerca de la entrada mientras Nanoha comenzaba a revisar un gabinete en la pared. Oscuros ojos pasaron sobre objetos y papeles demasiado importantes como para ser dejados en el cubículo de Nanoha, y se vio sonriendo cuando diviso una fotografía muy familiar.

"No tienes que esconderte por ahí, Fate-chan." Llamo Nanoha sin voltearse. "Siéntete cómoda."

"Gracias." Respondió la rubia calladamente, dirigiéndose hacia el escritorio de Nanoha y deteniéndose hasta estar al alcance de la imagen, del día en que Nanoha fue dada de alta del hospital y Fate finalmente había pasado su examen de Enforcer.

Por supuesto que hubo una fiesta, sus amigos no hubiesen hecho otra cosa. Fate paso la mayor parte de la tarde preocupándose por cada pequeña cosa que Nanoha hacia, convencida de que iba a colapsar a causa de puro agotamiento en cualquier momento. Había montado guardia como un centinela, seria y siempre alerta, esperando por la más pequeña señal de problemas, y finalmente, luego de preguntarle a Nanoha si se estaba sintiendo bien por la que seria su centésima vez, la as finalmente había llegado a su límite.

"Fate-chan." Resoplo Nanoha con severidad, inclinándose en el sofá hasta que casi no hubo espacio entre ellas y sostuvo una de las manos de Fate, entrelazándoos sus dedos. "Sé que te preocupas, pero no estoy hecha de cristal. No me voy a romper."

Fate tuvo que morderse la lengua, medio tentada a argumentar que era frágil, especialmente ahora, más que nunca, pero ver los brillantes ojos azules de Nanoha silencio la idea. "Lo siento." Murmuro al final con una avergonzada sonrisa. "A veces no puedo evitarlo."

"Lo sé." Nanoha suspiro, dándole a su mano un suave apretón antes de acercarse y apoyar su cabeza en el hombro de Fate. "Boba."

Fate escucho el clic de la cámara digital de Lindy antes de escuchar los comentarios burlones de Hayate, y su mirada se alzo, rostro sonrojado y nervioso.

"Mamá!"

"Ah." Murmuro Nanoha cerca de su hombro. "Éramos tan jóvenes en ese entonces."

Fate sonrió, parándose derecha. "Seh. Difícil de creer a veces."

"Ese día fue algo confuso para mi. Debieron ser los calmantes." Admitió la instructora. "Así que estoy agradecida de que Lindy tomara fotos, aunque a veces el verlas me hace sentir tan vieja."

La mirada vago hasta la fotografía nuevamente, aun sintiendo el suave deje a nostalgia. Los años habían pasado tan rápido, y aunque había tantos problemas ahora, en alguna parte, dentro de ambas, había dos tontas adolescentes. Encontró los ojos de Nanoha y ofreció una sonrisa. "No creo que seas vieja."

La castaña rió. "Tengo que recordarte que Vivio será lo suficientemente mayor como para beber en solo cuatro años? Solo pensarlo hace que me salgan canas."

La sonrisa de Fate se suavizo, y antes de que pudiera detenerse y pensarlo, su boca ya estaba en movimiento. "Solo veo la misma linda chica."

Nanoha se tenso ligeramente, un ligero sonrojo tiñendo sus mejillas mientras luchaba para encontrar una respuesta, la Enforcer sintió una oleada de pánico. Estaba comenzando a tener un montón de ellos últimamente, y era aterradoramente desconcertante.

"Uh." Murmuro la rubia, con un gesto de su cabeza en dirección a la ropa en las manos de Nanoha. "Son para mi?"

"Oh." Nanoha frunció un poco, moviendo el bulto hacia adelante, a las manos de Fate. "Seh."

Ese amargo sabor estaba de regreso en la boca de la Enforcer, y le costo casi todo lo que tenia el no quejarse abiertamente. Las palabras estaban ahí, amontonadas en su cabeza pero atrapadas en su lengua, y era mucho más fácil continuar con la fútil charla. Repentinamente Fate tuvo un flashback de la no-tan-sutil observación de Vivio cuando regreso por primera vez a casa, algo sobre actuar como divorciadas? "Gracias."

"A-ah. No hay problema. De seguro te quedaran." Nanoha regreso a juguetear con sus manos ahora que estaban libres, torciendo y halando sus propios dedos. Toda conversación que han tenido parece terminar así, incomoda y extraña, como si repentinamente fueran totales extrañas, pese a haber pasado casi dos tercios de sus vidas juntas.

Fate desdoblo la camisa primero con un movimiento de su muñeca, cejas ciñéndose ante el muy familiar traje de entrenamiento. Su mirada bajo hasta los pantalones aun colgados sobre su brazo, e inmediatamente reconoció el descuidado parcheado justo sobre la rodilla izquierda. Erio había conseguido darle un buen tiro y casi toma una buena porción de su pierna con el. Desde ese día, solo los había entrenado utilizando su Barrier Jacket, pero había conservado el uniforme para esos días en los que decidía perder el tiempo. Ahora que lo pensaba, cuando había regresado para tomar sus cosas personales del casillero que compartía con Nanoha, no estaba y…

"Esto es mío." Dijo Fate. "Estuve buscándolas cuando…" no termino. Era realmente incomodo. Mejor dejar que algunas descansaran.

El rostro de Nanoha se ensombreció más, y se alejo un poco con culpa. "No quería que se perdieran."

Perder? Difícilmente. Tuvo que haber revisado deliberadamente el casillero el día después al que Fate moviera todas sus cosas del departamento, pero por qué? No es como si estuviese enojada porque estaban perdidos, solo confundida más que otra cosa, y el actual actuar de Nanoha ciertamente no estaba ayudando. Fate debió haber entrado en lo que Hayate denominaba 'modo-cabrón', rostro serio y grave, porque Nanoha estaba comenzando a ceder ante la presión.

"Esta bien." Murmuro la instructora, aun inquieta bajo oscuros ojos. "Puede que las haya guardado a propósito. Tal vez, yo solo, solo imagine que vendrías a buscarlos eventualmente. Y no estabas respondiendo ninguna llamada. Así que. Pensé que tal vez tú, no lo sé. Vendrías a buscarme? Hablarme? Tal vez?"

"Bueno, estoy hablando ahora." Respondió Fate con cautela, aunque su corazón había comenzado a correr y estaba casi mareándola. Tal vez ambas estaban cediendo.

Nanoha negó con su cabeza vehementemente. "No deberíamos hacer esto aquí. Numero uno, sigo trabajando. Numero dos," hizo un gesto hacia las piernas de Fate, "tú sigues usando el débil intento de rescate de Signum."

Rescate?

El pánico había regresado.

"Mantén tu palabra." Casi susurro Nanoha. "Por favor."

Fate asintió débilmente.

"Esta noche entonces?"

"Seh."

Nanoha tomo un tranquilizador respiro, removiendo el cabello de sus ojos. "Hay un encargo que tengo que hacer en la ciudad después del trabajo, pero te llamare después de ello. Nos podemos encontrar donde tú quieras."

Fate sintió su mandíbula tensar mientras Nanoha pasaba junto a ella, dirigiéndose a la puerta.

"Cámbiate aquí si quieres."

Fate escucho su mano en la cerradura, el callado clic de la cerradura electrónica, y trago pesado, manteniendo su espalda hacia la castaña y sus ojos en la fotografía. Alejándose. Estas personas importantes estaban siempre alejándose, y ella las dejaba ir, cada vez.

"Nanoha."

Pasos se detuvieron.

"Para lo que importe, Nanoha." Sus ojos dolían, ardiendo dolorosamente. "Lo siento." Siento. Siento. Siempre lo sentía.

Escucho un tembloroso suspiro a cambio, tan suave que pudo no hacerlo si no estuviese haciéndolo tan atentamente. "Yo también, Fate-chan."


Con las manos bien inmersas en los bolsillos de su chaqueta, Fate le dio una última mirada sobre el hombro a su auto, dejado seguro en el estacionamiento del distrito de compras de la ciudad mientras el sol se ponía tras ella. Figurando que tendría algo de tiempo extra antes de verse inmovilizada por aquello que había estado temiendo desde su regreso, era una buena excusa para finalmente reemplazar su jodida cafetera. Iba a necesitar algo para tomar, y considerando todo lo sucedido, probablemente era mejor evitar todo tipo de licor por un tiempo, ya que parecía no hacer otra cosa que nublar su ya pobre juicio, últimamente.

Quedarse en casa y solo esperar fue suficiente para hacer que subiera a su auto, el aire fresco le haría bien.

Yendo por la acera hacia la tienda de electrónicos más cercana, esquivo un grupo de adolescentes que reían, cambiando su rumbo hasta que casi termino presionada contra la pared de la tienda que estaba justo antes de la que buscaba. Deteniéndose lo suficiente como para dejarlas pasar, un fugaz movimiento en el gran ventanal llamo su atención, y la realidad se apresuro en darle una patada en los dientes.

Una tienda de novias.

Aire fresco, decidió, mientras miraba fijamente la escena frente a ella, era de hecho algo estúpido.

Justo a través del vidrio, casi al fondo de la tienda, frente a tres espejos de cuerpo entero…

Estas cordialmente invitada.

Nanoha giró sobre un pedestal, en un vestido color marfil sin mangas que abrazaba su curva figura. Sus manos delicadamente alzaban el dobladillo mientras se giraba hacia su audiencia, con una adorable y avergonzada sonrisa mientras reía y hablaba con quien estuviese sentado en el largo sillón blanco frente a ella. Su largo y oscuro cabello había sido alzado de su cuello, y aquí en la calle, con la luz del día desvaneciendo, Nanoha casi poseía un resplandor etéreo.

"Sigo haciéndote esto."

Fate sintió subir su corazón hasta la garganta. Nanoha siempre había sido hermosa para ella. Pero aquí, así, fue suficiente para robarle el aliento. El mundo exterior se desvaneció, y se percato de que había estado aquí por mucho tiempo. No había más que dolor por este camino, y lo sabía, pero aun así alzo una temblorosa mano contra el helado vidrio. Es así como las cosas deberían haber sido? Estaba perdiendo todo lo que era, aforrándose a memorias ya muy lejanas?

Como sintiendo su presencia, una familiar cabeza de rubios cabellos se asomo desde el sillón, y brillantes, heterocromáticos ojos se fijaron con los suyos. Fate retrocedió un paso inconscientemente, pero ya era demasiado tarde. La mirada de Nanoha siguió la de su hija, y la sonrisa desapareció.

No podía correr, no bajo el peso de ese azul cobalto, y antes de saberlo, Vivio estaba fuera de la tienda, tirando de su mano y llevando hacia el interior, hablando demasiado rápido. Miró a todos lados menos hacia Nanoha, temerosa de lo que podría decir, temerosa de lo que no diría, su pulso latiendo tan fuerte en sus oídos que a penas registraba lo que Vivio hablaba.

"Fate-mama!"

"A-ah?" bajo la mirada hacia la energética chica, aun tirando de su mano.

Vivio hizo un mohín, y fue casi idéntico al que había visto usar a Nanoha miles de veces. "Dije que, he estado muriendo de hambre. Quería ir corriendo hasta el frente y comprar algo para comer. Puedes ayudar a Nanoha-mama hasta que regrese?"

Ayudar?

"Vivio…" comenzó Nanoha, la aprehensión evidente en su voz.

"Super rápido. Lo prometo!" respondió Vivio rápidamente, alzándose sobre las puntas de sus pies y dándole un beso en la mejilla a Fate. "Eres increíble! Gracias!"

"A-ah?" Fate parpadeo lentamente mientras la chica salía rápidamente por la puerta por la que acababa de arrastrar a la Enforcer, ya a medio camino de su destino, el tiempo retomaba su curso normal.

Qué rayos acababa de pasar?

"Disculpa." Dijo Nanoha tímidamente. "Mi madre se fue justo antes de que llegaras aquí, supongo que Vivio no pudo esperar a que regresara."

Los hombros de Fate se hundieron un poco. "Solo quería comprar una cafetera…"

La castaña rió bajito ante sus palabras. "No te mantendré aquí. Puedes irte, si lo necesitas."

"Nunca dejara de reclamarme si lo hago." Murmuro Fate, armándose de valor mientras finalmente se giraba para mirar a Nanoha a los ojos. "Este debe ser el encargo?"

"Seh." La instructora sonrió nerviosamente. "Aunque no esperaba encontrarme contigo."

"Bueno, luego de cambiarme de ropa por tercera vez hoy, decidí que era imposible meterme en más problemas."

"Hablando de cambiarse…" Nanoha se ruborizó. "Y viendo como todos se marcharon, crees que puedas darme una mano?"

Oh. Esto? Fate sintió los músculos de mandíbula tensarse. Esto era malo.

Encontrar a Nanoha en medio de una tienda de novias era realmente ya suficiente sorpresa, pero seguirla hasta el vestidor estaba a punto de llevarla al límite. Fate sintió su corazón titubear dolorosamente mientras la puerta se cerraba, y se preguntaba que más podría pasar. Hoy era solo uno de esos días que estaba hecho para patear su trasero de ida y vuelta por la calle, y nuevamente estaba sola en un cuarto pequeño con la única mujer que podía desestabilizarla.

Como si leyera su mente, Nanoha le dio algo más de espacio, quitándose sus tacones y estirando los bordes del vestido de novia. "Raro, no crees?" pregunto calladamente, girando su cabeza ligeramente y concentrándose en remover los prendedores que mantenían alzado su cabello.

Las cejas de Fate ciñeron. "Qué, la tela?"

Nanoha tuvo que contener la risa, sin sorprenderse en lo más mínimo de que Fate prefiriera hacer las cosas de manera indirecta. Removiendo la última horquilla, paso una mano por su cabello, haciéndolo descender por sus hombros en ondas. "Me refería, a eso de casarse."

"Ah." Fate encontró algo más que mirar en la pared tras ella, oscuros ojos vidriosos, y repentinamente estaba a mundos de distancia. Era doloroso para Nanoha el verla físicamente retraerse de esa manera, y le tomo todo lo que tenia el no extender su mano y tomar su hombro, forzarla a regresar, y entonces?

"Ya verás." Respondió Nanoha ligeramente, aunque su corazón se apretaba en su pecho, casi temerosa de la reacción de la Enforcer. Todo esto, había comenzado en un oscuro cuarto, con un error nacido de la confusión y soledad, pero la peor parte, lo peor, había sido el inminente silencio de Fate.

"No… lo sé." Murmuro Fate, cruzando sus brazos y apoyándose contra la pared. "No tengo a nadie así."

"No?"

La rubia negó con la cabeza. "No." Su sonrisa era tan pequeña, desgarradoramente triste, y se desapareció tan rápido como apareció. Nanoha casi no la ve.

La castaña se movió nerviosa en su vestido, repentinamente sintiéndose muy insegura, dedos inquietos sobre las costuras del blanco vestido. Fate estaba hablando. Algo así. Tal vez este era un buen momento como cualquier otro? Desvió la vista, y pese a su mejor intento de mantener su tono neutral, su voz vacilo. "Qué… qué hay de Ginga?"

Los ojos de Fate se entrecerraron drásticamente, pero pareció suficiente para traerla de vuelta de a donde fuera que había ido. Su silencio parecía servir como la respuesta que Nanoha estaba esperando. "Eso pensé."

La Enforcer se tensó, y sintió su mandíbula apretarse. "Espera. Continuas sacándola a juego, y yo continuo preguntando, de que importa eso?"

Azules ojos parpadearon. "Simplemente lo hace. Todos saben lo que esta pasando entre ustedes dos."

"Sigo sin ver porque importa." Respondió Fate calmadamente, aunque su voz era peligrosamente baja. Su paciencia estaba finalmente comenzando a desvanecerse tras años de confusión y pena, y esto iba a terminar muy, muy mal. "Nanoha, vas a casarte. Por qué tienes problemas con que muestre interés en alguien más?"

Las mejillas de Nanoha se tiñeron de rojo. "Aun no lo admites, a pesar de estar cubierta de…" se detuvo momentáneamente, arrugando el vestido en sus puños. "Quieres hablar de problemas? Tú eres la que tiene problemas con Yuuno!"

Fate tragó pesado. "Sabes qué? No voy a hacer esto." Murmuro, alejándose de la pared. "Me voy a ir, antes de que diga algo estúpido y terminemos en otra pelea."

"Bien! Vete!" respondió Nanoha, alzando sus manos en el aire con exasperación. "Solo vete! Es para lo que eres buena después de todo!"

La Enforcer quedo con la boca abierta, casi no creyendo lo que estaba escuchando mientras le daba una incrédula mirada a Nanoha. "Qué?"

"Me escuchaste!" Nanoha lloró, su voz quebrada. Ya no le importaba. Todo esto era estúpido, y confuso, y el solo ver a Fate podía hacerle sentir tan triste y luego tan insoportablemente irritada, y no creía jamás poder entenderlo. Estando de pie ahí, empuñando los bordes de su vestido de novia en este pequeño rincón del mundo, su barrera se rompió, y no le importaba. Su voz tembló, sus palabras rompieron. "Tan solo te fuiste. No sabía que estabas pensando, o donde fuiste, o si siquiera estabas bien. Cómo pudiste hacerme eso, o a Vivio? Tú solo… solo…" Nanoha estaba sollozando. "Cometí errores, pero tú… tú estabas…"

"Qué se suponía que hiciera?" intento Fate, mientras las emociones almacenadas por demasiado tiempo empañaban su visión. "Llegué a casa, luego de… luego de tanto tiempo. Para eso."

"Cometí un error, pero ni siquiera me diste la oportunidad de explicarlo!" presiono la palma de sus manos sobre sus ojos, desesperada por tratar de detener las lágrimas, detener las palabras, tan solo detener todo. "Y ahora, he cometido muchos más…"

Fate no sabía que era lo que esperaba, porque todas las veces que se preparo mentalmente para conversación y cada vez que la practico en su cabeza, resultaba en nada parecido con lo que estaba ocurriendo. Todo lo que sabía era que no podía soportar ver sus lágrimas, y tomó un inestable paso hacia adelante, extendiendo la mano entre aire repentinamente demasiado denso. Acabo con la distancia entre ellas y alejo las manos de Nanoha de sus ojos, su resolución rompiéndose otra vez y con tanta facilidad.

Errores? Fate había cometido muchos por su cuenta.

Nanoha estaba temblando, casi aplastada contra su calor y…

"Lo siento." Susurro Fate, sus labios rozando contra la sien de Nanoha. "Lo siento tanto."

Nanoha intento alejarse, confundida, avergonzada, enojada, ni siquiera lo sabía, y Fate se acerco y gentilmente limpio las lágrimas con sus pulgares, imitando sus acciones de hace unos cuantos días. Pero esta vez, era diferente. Esta vez, el gesto solo parecía hacerlo peor, y Nanoha presiono las muñecas de Fate, acercándola inadvertidamente. Había tantas cosas que Nanoha no entendía, nada de esto, todo esto. Quería a su amiga de regreso. Quería los abrazos, las conversaciones que duraban hasta altas horas de la noche, los repentinos almuerzos, las sonrisas, las risas, los sigilosos golpes en su ventana. Quería voltearse en la mañana y ver a Fate otra vez, ojos adormilados y cabello revuelto, y quería escuchar las historias de donde había estado, que había hecho, quería que Fate preparara el desayuno para ella y Vivio, quería…

Y repentinamente tenían nueve otra vez, de pie en un puente y Fate estaba yéndose y había limpiado sus lágrimas, y lo que más quería era la chica que había conocido hace tanto tiempo, gentil, cálida, y amorosa. Pero ese era el problema, no es así? Ambas habían crecido, distanciado, y demasiados cosas habían cambiado.

Nanoha se acerco, dedos tomando el borde de la chaqueta de Fate ahora, con plena intención de alejarla como sabia que debería, se detuvo. Tranquilizó. Pero ella siempre fue de actuar primero, pensar en ello después, y mientras Fate se tensaba, se alzo en sus pies. No estaba, no, no podía pensar, todo estaba pasando tan rápido, pero el tiempo finalmente se detuvo con el respiro de la Enforcer mientras sus labios se encontraban.

Es completamente diferente a todo lo que conocía, pensó, mientras los brazos de Fate inmediatamente envolvían su cintura, sosteniéndola, y los labios que se movían contra los suyos eran tan suaves y calidos. Donde normalmente se sentía incómoda, como si un beso fuese algo que se suponía debía hacer, una acción requerida para aquellos en una relación, ahora era un conmocionado, tembloroso lío, su corazón latiendo demasiado rápido. Una sacudida descendió por su columna y las rodillas de Nanoha se debilitaron, casi mareada cuando Fate cambio la presión, un poco más firme, la punta de una lengua contra su labio inferior.

Sus dedos se sumergieron en el cabello de Fate, tratando de acercarla aun más, y se pregunto si cada beso debía sentirse así, porque estaba muy segura de estar fundiéndose contra fuertes brazos y cálidos labios. Ya no había vuelta atrás, y no hay manera de que fuera capaz de pretender que esto no había sucedido. Su estomago se ató en nudos, preocupada y segura de que el suelo estaba cayendo bajo sus pies. Cuando Fate se alejo, sin aliento y con ojos bien abiertos, el cuarto estaba girando.

Fate inconscientemente lamió sus labios, suficiente para darle a Nanoha un conjunto completamente distinto de cosas para preocuparse después. "Y-yo…"

"Mi culpa." Intento Nanoha, sabiendo como es Fate, sabiendo que se culparía a si misma por esto, pero su voz estaba quebrándose y se preguntaba si Fate podía sentir la forma en que temblaba. Se acerco otra vez, su corazón se detuvo de golpe cuando un beso rozó la punta de su oreja.

"No lo es." Murmuro Fate, los brazos a su alrededor presionando con más fuerza. "Me fui, porque te amaba demasiado como para quedarme."

Justo fuera de la puerta del vestidor, Nanoha podía oír ligeramente la voz de su hija, seguida de la de su madre. Ya no tenían tiempo. Fate comenzó a separarse, y la castaña la sostuvo ciegamente, aun no preparada para dejarla ir, aun no preparada para encarar lo que fuera que esto significaba, casi segura de que si pudiese recuperar el aliento, todo fuese a estar bien.

"Esta noche." Susurro Nanoha, su rostro acalorado. "Lo prometiste."

"Esta noche." Respondió Fate, apretando una de sus manos mientras se dirigía hacia la puerta para interceptar su familia.

Cuando se fue, y Nanoha estuvo sola una vez más, se dejo caer, recostándose contra la pared y presionando una sudada mano sobre su frente. Sabía que nada iba a volver a ser lo mismo, nunca más.