CAPITULO 9


Cumpliendo con la nota del anterior capitulo, las personas que acertaron fueron: Abril Elena, connyta xp , rose conde, Heydi Eliza y Brenda-I.

Que comience la lectura! :-)

Descargo de Responsabilidad: Los personajes de Vampire Academy no me pertenecen.


ROSE

Vika hizo un buen trabajo con mi cabello y maquillaje. Todo era ligera contrastando con del brillo del vestido que llevaba, tirantes delgados y espalda descubierta, me gustaba, pero aun así me sentía ansiosa por varias razones. Algo que cambio rápidamente cuando la mirada de Dimitri me transmitió una extraña calidez que no había sentido antes, incluso logro que me sonrojara cuando me dio un cumplido.

Y yo no acostumbraba a reaccionar así.

Como lo había imaginado llegamos a un lugar llena de gente con cuentas bancarias ostentosas, personajes conocidos y por supuesto, políticos que no eran mi grupo favorito, pero al menos el alcalde no era del tipo que te aburría durante horas hablándote del mal trabajo que hizo su predecesor y lo mucho que él estaba trabajando para solucionarlo. En cuanto él se fue a atender a otras invitados, iba a proponerle a Dimitri que nos tomemos un descanso, sin embargo, no llegue a decir nada, porque la casualidad o la suerte decidió ir en mi contra esta noche y un par de ojos que conocía bien se clavaron en mí y luego en el gigante ruso.

Maldición, maldición, maldición…

_ ¿Sucede algo?

Escuche claramente la voz acentuada de Dimitri, que seguramente sintió mi parálisis momentánea. Quería responder que no, no estaba bien, pero eso no serviría de nada.

_Yo…nunca te pregunte, pero ¿alguna vez pensaste en conocer a mis padres?

_ ¿Por qué dices eso ahora?

Frunció el ceño totalmente confundido.

_Porque justamente ellos están viniendo hacia aquí.

Me reí nerviosa mirando como mis padres se acercaban sutilmente.

_Rosemary.

Ese tono no auguraba nada bueno.

_Solo Rose, mamá – rodé los ojos – ¿Que hacen aquí? No sabía que estaban en la ciudad.

_El alcalde es un viejo amigo y nos invitó. – intervino mi padre, sin dejar de mirar a Dimitri, quizá para intimidarlo. Pero no estaba logrando mucho, aun si lograra hacerle sentir algún tipo de temor. No lo demostraría.

_Debí suponerlo.

Murmure.

_Entonces Rose, no vas a presentarnos?

Tuve que morderme el labio para no reírme de lo que estaba a punto de pasar.

_Eso pensaba hacer papá. – coloque mi mano sobre el brazo de Dimitri, buscando inconscientemente algo de apoyo – Dimitri, ellos son mis padres, Ibrahim y Janine Mazur – tome un poco de aire – Papa, mamá, él es Dimitri Belikov, mi esposo.

_Es un placer conocerlos, finalmente.

El ruso inclino levemente la cabeza, como gesto de reconocimiento. Mis padres se quedaron callados por unos segundos, no sé qué estaban pensando, pero no era nada bueno.

_ ¿Estás hablando en serio, kiz? – Mi padre fue le primero en reaccionar. – Porque si es así, no recuerdo haber recibido alguna invitación.

_Fue una ceremonia privada.

Intervino Dimitri.

_¿Privada? Rose, si…

_Mamá – la interrumpí – No creo que este sea un buen lugar para hablar.

Apretó los labios otorgándome por esta vez la razón.

_Entonces que sea después de la fiesta. – propuso Abe.

_Mejor algún día de la próxima semana. – ofrecí.

_No podemos, nuestro vuelo sale mañana. – Replicó Janine.

No debería molestarme que tuvieran pensado en irse sin decirme que vinieron a la ciudad, pero lo hizo. Mi padre acordó con Dimitri, seguirlo en su coche al final del evento. Y ahora no quería que terminara.

Pero la noche siguió su curso. Intente no ser una mala compañía y colocar una sonrisa en mi cara, cada vez que Dimitri me presentaba a alguien, además de participar en las conversaciones. Después de todo, esto era parte de nuestro acuerdo.

_ ¿Quieres bailar? – Me preguntó de repente. Me sorprendí por un momento y él se dio cuenta, Pero no lo tomó como algo malo, ya que creo haber visto formarse una leve sonrisa en su rostro. – Vamos. – sostuvo mi mano y me llevo al centro de la pista.

Una melodía lenta nos acompañaba y varias parejas a nuestro alrededor parecían disfrutarlo. Sus manos se posaron sobre mi cintura, sus dedos llegaron a tocar mi espalda, haciéndome temblar y no tanto por la temperatura, sino más bien por el contacto. Pero a diferencia de otras veces, no tenía la necesidad inconsciente de alejarme. Era algo nuevo.

Con mis manos alrededor de su cuello empezamos a movernos, al principio demasiado lento, tratando de encontrar un ritmo juntos y una vez que lo conseguimos, nos dejamos llevar por la música.

No creí que sucedería, pero esos minutos me relajaron tanto que llegue a olvidar a mis padres y cualquier otro problema. Por un segundo o quizá menos, mis ojos se desviaron a los labios de Dimitri y una idea vino a mi mente, aunque se fue tan rápido como llego.

Era una locura.

Continuamos bailando un par de canciones más, cada vez más cómodos uno con el otro.

_Creo que deberíamos irnos. – aclare mi garganta.

_Está bien. – contestó en un susurro ronco, o tal vez era mi imaginación – Vamos a despedirnos del alcalde y buscamos a tus padres.

Xxx O xxX

Estábamos a mitad del camino y comencé a pensar en algún plan para evitar la plática con mis padres.

_Si aceleras y giras a la derecha antes de que el semáforo este en rojo, podemos perderlos.

Le sugerí a Dimitri, ya que era él quien estaba conduciendo esta noche.

_No voy a hacerlo, Rose – negó con la cabeza – Son tus padres.

_Justamente por eso lo digo, si los perdemos, nos ahorraremos los reclamos. – mire por el retrovisor, estaban detrás de nosotros – No los conoces.

_Algún día iba a suceder, es mejor que aclaremos todo ahora. – Resoplé.

Si hubiera podido evitar ese encuentro, no hubiera dudado en hacerlo. Lamentablemente, quince minutos más tarde, estábamos estacionando fuera del casa.

_Prepárate camarada, esto no será fácil.

_ ¿Camarada? – frunció el ceño.

_Eres ruso, vamos a enfrentar a mis padres, – me encogí de hombros – imagina que es un batalla y ellos tienen más experiencia en combate.

Sonrió abiertamente y miro incrédulo.

_No creo que sea así.

Salió del auto y abrió la puerta para mí.

_Después no digas que no te lo advertí.

El Honda Civic, se estaciono unos metros atrás. Entramos a la casa, con mis padres detrás de nosotros. Dimitri los condujo al estudio, quizá tomo en cuenta lo que dije y no quiere incomodar a Vika si sucede una discusión, que es lo más probable. Él les ofreció una bebida, que solo Abe acepto.

_Ya es un poco tarde – comencé – ¿Quién empezara con las preguntas? – dije con emoción fingida. Cruce los brazos y me apoye sobre la puerta.

_ ¿Este matrimonio es real?

_Tan real como puedes verlo mamá.

Le mostré mi anillo.

_Supongo que no sucedió hace mucho – añadió Abe – Lo que no entiendo, es ¿por qué lo hiciste Rose? La última vez que hablamos, dijiste que no querías casarte y pensabas…

_Arruinar tu vida siendo madre soltera – termino Janine.

_No iba a arruinar mi vida. – refute – Y si me case, fue porque quise hacerlo. – apreté los dientes.

_Esa no es una respuesta lógica Rosemary!

Mi madre empezaba a frustrarse, pues bien, no era la única.

_Rose y yo éramos conscientes de lo que hacíamos cuando nos casamos.

Dimitri mantuvo un tono neutral y calmado. Quisiera poder hacer lo mismo.

_Dimitri, si no me equivoco mi hija no trabaja en tu empresa? – inquirió Abe, el ruso solo asintió sin saber a donde quería llegar y sinceramente yo tampoco. – Por lo que he escuchado de ti, dicen que eres muy profesional, sin embargo, mezclaste los negocios con lo personal. ¿Qué puedes decir a cerca de eso?

_Hay cosas que simplemente suceden y no se pueden evitar. – replicó.

_Entiendo, pero hay algo extraño en todo esto.

_No hay nada extraño y en todo caso, no es su problema. No soy una niña.

Mi madre camino alrededor, como si estuviera analizando la situación.

_Lo hiciste por lo que te dijimos en nuestra última visita?

Todos en el estudio se quedaron expectantes a mi respuesta, incluyendo a Dimitri.

_Claro que no, eso sería absurdo.

_Entonces – miró por un momento a Dimitri – No puedo creer que seas esa clase de mujeres…pero ¿Querías tener un ascenso rápido en tu trabajo?

Debí haber escuchado mal, verdad? Mi propia madre acaba de preguntarme si soy una oportunista?

Una cosa son las habladurías de la gente, pero esto…ella me estaba acusando directamente.

_No soy así, mamá. – murmure clavando las uñas en la palma de mi mano – Tal vez fuiste tú la que estuvo con mi padre por interés, pero si no funcionó como esperabas no es mi culpa!

Fue rápida, ni siquiera termine de hablar cuando sentí que mi mejilla ardía y la respiración de mi madre era desigual, parecía que aún no asimilaba lo que acaba de hacer. Pero yo no.

_Largo… - murmuré entre dientes –nunca les importo lo que pasara conmigo y no necesito que lo hagan ahora!

Mi cuerpo empezó a temblar, estaba más que furiosa. Dimitri se movió a mi lado, tal vez pensaba que haría algo más que gritar y en este momento ni siquiera yo solo sabía.

_Es mejor que se vayan. – lo escuché decir.

Abe, que pocas veces lo había visto sorprendido, tuvo que llevarse a mi madre. Ella parecía culpable y desconcertada, pero aun así, no dijo nada y se fueron.

DIMITRI

Después de la forma en la que terminó esa noche, sabía que Rose no iba a olvidar lo que sucedió pronto. Y dos días después, ella seguía enojada aunque trataba de disimularlo un poco con la gente, no siempre funcionaba.

Al terminar de cenar, sin decir mucho, ella subió a la habitación de inmediato. Dando a entender que no quería hablar con nadie. Vika seguía preguntándome lo que sucedió, pero creo que la única persona que podía hablar de ello con alguien más, era Rose.

Seguí revisando los correos que Iván me envió y decidí que era momento de contarle que me había casado, pensaba hacerlo una vez que regresara, pero no que pasara más tiempo y eso también incluía a mis hermanas. Pero a ellas iba a llamarlas mañana temprano, por la diferencia de horarios. Sería mejor que se enteren de Rose antes de que lleguen, así tendrán tiempo de asimilarlo.

Deje la computadora a un lado y salí del estudio. Al caminar por el pasillo, escuche el sonido de un cristal rompiéndose y venia de la cocina. Pudo haber sido Amanda, pero de todas formas fui a averiguar.

_Demonios! Nada puede salirme bien.

Encontré a Rose recogiendo el vidrio roto del suelo, cerca de la puerta.

_ ¿Qué paso? Pensé que estabas en el dormitorio.

Levanto la cabeza al escucharme.

_Vine por un vaso de agua, pero me tropecé con la estúpida silla.

Siguió juntando los cristales con sus manos.

_Déjalo, vas a cortarte.

Me incline a su lado para alejarla, sin embargo, Rose era muy terca.

_Puedo hacerlo.

Estiro su brazo para que no pudiera detenerla y sin darse cuenta apoyo su otra mano sobre el suelo donde estaban varios fragmentos del vaso, ahora clavados en su palma. Maldije en ruso y la ayude a levantarse.

_Vamos a curarte.

Ella quiso protestar, pero esta vez no deje que su terquedad ganara. La lleve al dormitorio e hice que se sentara en la cama y con el botiquín que tenía en el baño, quite los cristales y desinfecte su piel, un par de cortes eran algo profundos y aun así, Rose no se quejó en ningún momento.

_No creo que tu madre haya querido hacerlo. – murmuré lo suficientemente fuerte como para que me escuchara – Tú y ella estaban muy exaltadas. – cubrí su palma con una gaza y espere a que hablara.

_Sé que dije cosas para molestarla, pero ella me golpeo…nunca antes lo hizo.

Aun sonaba molesta, pero al menos estaba hablando.

_Estaba arrepentida cuando se fue. – añadí.

Bajo la vista a su regazo.

_Aun así ni siquiera intento solucionarlo – se quedó callada por un momento y luego volvió a hablar - Sabes, ni siquiera era cierto lo que dije… aunque muchas veces me pregunte por que decidieron tenerme, de no hacerlo se habrían evitado muchos problemas. Al menos sé que ellos se aman y estuvieron muy enamorados cuando me concibieron, eso es lo único que aligera la carga de ser un…producto de un descuido.

Su voz se suavizo un poco. Todavía sostuve su mano y frote ligeramente su piel con mis dedos.

_Rose…

_Es una historia triste y aburrida, olvídala.

La detuve antes de que se levante.

_Quiero oírla – replique. Me miro con extrañeza, segundos después una débil sonrisa se marcó en su rostro.

_Solo si tú me cuentas tu historia después.

Un intercambio.

Era justo, sin embargo no estaba seguro de aceptar, tenía recuerdos en mi pasado que solo quería dejar atrás, cosas que si tuviera el poder para cambiarlo, lo haría. Y ahora Rose me pedía que desentierre todo eso. Aunque para ella tampoco parecía gustarle hablar de su pasado…pero si Rose podía hacerlo, yo puedo intentarlo.

_De acuerdo.

ROSE

Ya que había aceptado mi trato, tenía que contarle mi pasado. Al menos ahora estaba recostada cómodamente en la cama y con las luces apagadas, los brillos de la luna que se filtraban por la ventana eran más que perfectas para recordar mi infancia, momentos de brillos y penumbras.

Dimitri estaba mi lado, no lo podía ver completamente, pero su silueta y el calor que irradiaba me hacían saber que estaba aquí.

_Todavía estas seguro de que quieres oírlo? Tal vez te quedes dormido en los primeros cinco minutos.

Intente bromear.

_Deja de buscar escusas Rose. – dijo en un tono más ligero.

Resoplé.

_Bien. – Tome aire y me deje sumergir por los recuerdos – El inicio de mi "familia" no fue fácil. Vivíamos en una casa muy modesta, recuerdo que mi habitación tenía paredes viejas y despintadas. Al parecer la familia de mi padre era adinerada, ellos eran originaros de Turquía y se mudaron a Estados Unidos cuando él era niño. Años más tarde cuando estaba a punto de convertirse en abogado, conoció a mi madre, ella estaba recién graduada de la secundaria y había dejado Escocia para empezar una vida diferente ya que sus padres habían muerto en un accidente.

A pesar de todo, reconozco que ella fue valiente.

_Inevitablemente se enamoraron y bueno, yo aparecí en el cuadro. Mis abuelos no aceptaron a mi madre, prejuicios de la gente. – me encogí de hombros –Así que ellos se fueron a otra ciudad y se casaron.

Cuando escuche esta historia tenía siete años y admito que en ese momento, me pareció algo bastante…romántico. Claro, la realidad es muy diferente.

_Nunca conocí a mis abuelos. Los primeros seis años de mi vida, pasaba más tiempo con nuestra vecina que con mis propios padres. Ambos trabajaban todo el tiempo para traer comida y salir de lugar en el que vivíamos, no era la zona más segura de Nueva York. Sin embargo, mi padre siempre fue astuto, se convirtió en un abogado muy reconocido y de esa manera nuestra precaria situación cambió.

Ahora que lo pienso, ese momento fue el inicio de todo lo que sucedió después.

_Nos mudamos a una zona más segura, una casa mejor y más grande, tenía un enorme jardín. Mi madre dejo sus trabajos y se quedaba conmigo, ella era estricta pero no todo el tiempo – siempre había momentos en los cuales me daba un abrazo o un beso en frente – Y mi padre…él siempre me traía chocolates a escondidas cuando mamá me castigaba. Fueron dos años en lo que realmente pude convivir con ellos y fue en ese entonces cuando aprendí mas de su pasado.

Me detuve.

Aquí venia la parte que no me gustaba recordar. Dimitri noto mi cambio y su mano se encontró con la mía debajo de las sabanas. Su ligero apretón, me ayudo a salir de esos sentimientos deprimentes que comenzaban a molestarme. Era mejor terminar pronto.

_Pero todo lo bueno llega a su final y cuando ellos encontraron una nuevo propósito, yo pase a segundo lugar, incluso creo que me convertí en un estorbo para ellos. La carrera política de mi padre se convirtió en lo más importante. Volvimos al principio, con la diferencia de que ahora no teníamos carencias. Los veía apenas unas horas al día y a medida que el tiempo paso, esas horas fueron reduciéndose. – mordí mi labio – Lo más triste era que jamás vi a mi madre tan viva, ella se hacía cargo de la campaña política. Cuando los veía hablar en el comedor, siempre tenía nuevas ideas. Con el tiempo lo entendí, ser madre tan joven le quito muchas oportunidades.

Nos quedamos en silencio por un momento. Su mano masajeaba suavemente la mía y decía mucho sin tener que hablar.

_Es tu turno, camarada.

Volví a usar el apodo que le había dado, sonreí ya que no me hacía falta verlo para saber que su ceja se curvo nuevamente.

_Sera para otro día, Roza.

Levante mi cabeza e hice un esfuerzo para mirarlo en la oscuridad, pero él ya tenía los ojos cerrados, aunque dudaba que se haya dormido tan rápido.

_Dije que te lo contaría, pero no esta noche.