TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING
Traición
Capítulo Diez
"Redención I"
Se maldijo internamente mientras doblaba de mala gana el mapa que llevaba consigo; el reciente pueblo que apareció frente suyo no estaba contemplado en aquel mapa y le frustraba saberse perdido. Llevaba un día y medio caminando e intentando orientarse en aquellos caminos, y hasta el momento sólo había parado sobre una vieja estación de tren, acantilados, ríos y ese pueblo, apretó la correa de su bolso e ingreso al pequeño lugar sujetándose sobre el bastón que poseía, la dolencia había desaparecido por completo, sin embargo, necesitaba apoyarse sobre algo a menos que quisiera irse de bruces al suelo.
Pasaban de las diez por lo que evito llevarse miradas curiosas de los lugareños y pasar por un simple muggle de paso y que necesitaba con urgencia comer y beber algo, después de todo, había caminado durante toda la noche y apenas si había ingerido algo de agua. Aliviado logró encontrar un pequeño lugar donde comer y beber algo, ingreso y ubico una mesa donde no llamase tanto la atención de las pocas personas que se atendían.
-Desea algo, señor – Le preguntaron y el ojiverde miró; Un señor de avanzada edad y que aparentemente se trataba del dueño
-Tostadas y jugo, por favor – Pidió él evitando el tono de urgencia que su cuerpo pedía
-Enseguida – Sonrió el hombre retirándose hacia la cocina.
Abrió la mochila y desplegó el mapa dándose cuenta que todo ese tiempo lo observó al revés, bufó molesto, el error le hizo perder día y medio, necesitaba hallarlo lo antes posible y aunque sólo seguía la corazonada y minúsculos datos tenía la secreta esperanza de encontrarle. Lo había meditado por noches y solo pudo llegar a la conclusión que la única persona en quien Albus Dumbledore confiaría hasta la vida misma, sería Severus Snape. Es cierto, las diferencias entre ellos se remontaban hace generaciones, sin embargo, esperaba que sus sospechas fuesen acertadas.
-Aquí tiene – Habló el dueño del local. Harry le hizo un espacio sobre la mesa, guardo el mapa y suspiro – Largo viaje.
-Algo así – Susurró tomando un sorbo del jugo – Puedo hacerle una pregunta – Habló, después de todo no perdía nada con preguntar – Estoy algo perdido y busco a un viejo amigo, se apellida Snape – Aclaró entrecerrando los ojos. La posibilidad que algún muggle conociera al ex profesor de pociones resultaba una verdadera locura
-Severus – Habló el hombre cruzándose de brazos y el moreno estuvo a punto de atragantarse – Sí, lo conozco. Vive hace años aquí.
-En serio – Frunció el ceño observando detenidamente su mochila "Debí traer una fotografía o algo así" pensó algo irónico – Tal vez estemos hablando de distintas personas.
-Es el único que conozco – Dijo él encogiéndose de hombros – Alto, cabello y ojos negros y nariz algo retorcida.
-¿Dónde vive? – Inquirió Harry interesado por la descripción del hombre
-Al otro lado del pueblo – Indico sonriente – Es la última casa de dos pisos, bonito jardín.
-Genial – Sonrió el moreno algo esperanzado que hablasen de la misma persona. Dio un último mordico a su tostada y se incorporo de su lugar – Muchas gracias – Dejando sobre la mesa el dinero – Espero encontrarle.
-Por supuesto muchacho – Dijeron – Él trabaja en su casa y sale los fines de semanas junto a su familia. Mucha suerte – Le deseo recogiendo el dinero sobre la mesa e ingresar a la cocina.
-Familia.
La creciente adrenalina por encontrar a Severus disminuyó abruptamente ante la mención de familia. Observó detenidamente hacia el exterior del pueblo y reconsidero la idea que él y el dueño del local no estuviesen hablando de la misma persona, la campanilla de la llegada de otro cliente le saco de sus pensamientos. Agarró su mochila y salió del local a paso firme, ya se encontraba allí y necesitaba descartar cualquier posibilidad.
No le tomo ni cinco minutos cruzar todo el pueblo e identificar la casa que sutilmente resaltaba por su color nieve y hermoso jardín, que acertadamente había elogiado el señor. Suspiro y admiró la casa por algunos segundos, los apropiados, para que una pelota rosada llegará a sus pies seguida de una melódica risa que hizo sonreír inconscientemente al ojiverde. Alzó la mirada y presencia de una niña de poco más de cinco años corría, deteniéndose a pasos él, la pequeña agarró su vestidito rosado y tambaleo de forma dulce observando de vez en cuando la pelota a los pies del moreno.
-Es tuya – Preguntó él agachándose hasta coger la pelota
-Sí – Respondió ella sonriéndole. Harry le devolvió la sonrisa y le extendió la pelota – Gracias – Agradeció – Busca a alguien – Inquirió
-Sí, aunque comienzo a dudar que viva aquí – Suspiró Harry algo frustrado, la opción de encontrar a su ex profesor se esfumaron estrepitosamente; él y el dueño del local no hablaban del mismo hombre – En fin, vives mucho tiempo aquí
-Desde que nací – Respondió – Por lo menos eso dicen mis papis.
-Entiendo – Susurró él – Quizás conozcas a la persona que busco, su nombre es Severus Snape.
-Claro que sí – Afirmó volviendo a sonreír y el ojiverde ladeo la cabeza confundido – Es papá.
Apenas si tuvo tiempo que hablar más y preguntarse si estaba escuchando mal; técnicamente fue arrastrado hacia la casa donde subió las escaleras del recibidor e ingresar al interior de ésta. Se vio parado en medio de la amplia sala y dejándose guiar por la niña mientras buscaba a sus padres en el segundo piso. No pudo evitar abrir ligeramente la boca y observar el lugar admirado por sus colores y flores que adornaban cada esquina del lugar, sólo por un instante, se dejó embargar por los sueños e imaginar que vivía allí junto a Hermione y sus hijos.
Suspiro abatido y movió la cabeza alejando esos pensamientos, le dolía pensar sobre un futuro que estaba lejos de iniciar y aunque la conversación con Minerva le había hecho cambiar su postura, el dolor vivido parecía aflorar en aquellos momentos donde se permitía soñar.
-Buenas tardes – Preguntaron desde las escaleras - ¿Qué desea?
-Busca a papá – Interrumpió la pequeña niña antes que el ojiverde mencionará palabra
-¿Es cierto? – Inquirió la mujer observando fijamente a ese hombre parado en medio de la sala
-En realidad, buscó a Severus Snape – Comenzó este incómodo por encontrarse en aquella situación – Aunque creo que me equivoque de lugar, lo siento.
-No – Negó ella sorprendida. Harry observó a la mujer; cabello castaño, alta y delgada, desvió la mirada hacia la niña, idénticas a excepción de los ojos: negros – Está en lo correcto, él vive aquí.
-En serio – Vocifero entrecerrando los ojos, la mujer asintió – Vive aquí.
-Sí – Confirmó la niña - ¿Quieres que vaya por él, mami? – Preguntó a su madre, quién negó
-No, gracias – Dijo ella sonriéndole – Suba – Le pidió al moreno. Este algo aturdido acepto subiendo las escaleras y seguir a ambas mujeres hasta el final del pasillo – Por favor, espere – Dijo. Ingreso junto a su hija dejando al moreno bastante inquieto, preguntándose una y otra vez si estaba en el lugar correcto. Se sobre salto al abrirse la puerta – Puede pasar.
El moreno asintió e ingreso al estudio donde paseo su mirada por los estantes y cómodos asientos, escudriño cada rincón de ese lugar hasta toparse de lleno con el hombre parado frente al escritorio; Alto, delgado, cabello negro, vestido con pantalones negros y sueter gris. Abrió los ojos sorprendido y bastante perturbado por esa imagen poco usual, Severus Snape parecía irreconocible y rodeado por un extraño aura, cálido y humano.
-Necesito estar a solas con el señor – Vociferó el hombre dirigiéndose a ambas mujeres y sacando de sus pensamientos al ojiverde que parecía haber perdido la voz
-Claro – Hablaron detrás de Harry – Te esperamos abajo – Anunció a lo que el hombre asintió.
-¿Quién es? – Inquirió él apenas se cerró la puerta y quedó a solas con el muchacho. El ojiverde suspiro y observó su reflejo por medio de la ventana, la apariencia de Davis Parker le devolvió la mirada.
-Davis Parker – Se presentó – El señor del local de comida me facilito su dirección y aunque estuve indeciso por la información, puedo darme cuenta que no se equivocaba – Comentó. Observó la mano derecha de Severus oculta bajo el bolsillo, añadió – No es necesario la varita – Sonrió ligeramente ante la sorpresa del ex Slytherin – No soy mortifago.
-Mago – Susurró Severus sorprendido por la presencia de aquel extraño muchacho
-Sí – Afirmó Harry – Debió preverlo después de todo su nombre es conocido
-¿Qué quiere? – Preguntó él visiblemente desconfiando. Harry sonrió - Enviado del ministerio.
-No – Negó dejando la mochila sobre el suelo – He viajado por largas horas y sólo para conseguir respuestas y cooperación.
-Cooperación – Alzó una ceja irónico – Debe estar bromeando, no lo conozco.
-¿Está seguro? – Le miró Harry cruzándose de brazos – No quiero decepcionarle pero me conoce lo suficiente.
-¿Por qué debo creerte? – Interrogó Severus escéptico de conocer a ese chico
-Porque ha esperado mi regreso por cinco años.
La alarma del reloj del muchacho inundo el lugar y la visión del mismo comenzó a nublarse, y del bolsillo de la chaqueta extrajo los lentes colocándoselo. La nueva visión que obtuvo fue la expresión sorprendida del ex profesor mientras se apoyaba ligeramente sobre el escritorio.
"Harry Potter jamás ha estado muerto" Esa frase salida de los labios del difunto Albus Dumbledore había circulado por su mente durante los últimos cinco años y hasta el momento siempre dudo que aquello fuese posible. Hasta ahora. Ahora que ese muchacho pelinegro y ojos color verde esmeralda le observaban atento exigiendo la muda respuesta que solucionará todas sus respuestas, suspiró, el dolor experimentado por el joven lo había golpeado profundamente.
-Por dónde quieres comenzar – Suspiró él rodeando el escritorio y quedas tras de el
-El principio
-¿Por qué insistes? – Preguntó cruzándose de brazos sorprendiendo al ojiverde – Lo sabía, no has hablado con Hermione.
-Lo hice – Respondió secamente desviando la mirada
-Estás demasiado herido, Potter – Sonrió Severus saliendo de nuevo de su sitio – Ni siquiera has admitido el miedo que sientes al contemplar este nuevo escenario. Tus hijos y Hermione
-No tienes idea…
-La tengo, créeme – Sonrió este mirando sobre su hombro. Harry siguió la mirada y observó el retrato – Alejarlos es el peor error que puedes cometer.
-No es simple – Acotó él revolviéndose el cabello ansioso
-Entonces acéptalo –Habló Severus seriamente – Acepta que Ron es mortifago y es quién se esconde detrás de la máscara de Lord Voldemort – Y ante el silencio del ojiverde, continuo – Faltaba poco para iniciar el sexto curso y durante la visita de los Weasley al callejón fue donde Lucius abordo a Ron. Era simple, instaurar la desconfianza y sembrar la cuota de indecisiones en él. Por supuesto, en aquel tiempo Hermione y tú no tenían relación alguna, y cierta esperanza de conquista aún albergaba
-Realmente pensaron que él cedería – Menciono Harry frunciendo el ceño
-Harry – Sonrió de vuelta Severus – Si tuviese la oportunidad de partir su brazo a cambio de un tercio de tu fama y dinero, la dejaría pasar. Lucius mantuvo contacto con él y cada día las palabras cobrarán sentido en su mente, hasta ese día, cuando se hicieron novios Hermione y tú.
-El juego de Quidditch
-Sí – Asintió Severus – Después de ese día, todo cambio. Un día antes que partieran a la madriguera a celebrar la navidad, Lucius y él aparecieron ante Voldemort…
-No sigas – Negó Harry acercándose hacia la ventana y observar el pueblo. Había evitado por cinco años imaginar esa escena y escucharlo no era mejor.
-Que débil, Potter – Vociferó él y Harry tuvo que tragarse su orgullo – Que decepción. Pensé que cinco años en el anonimato te haría madurar.
-Escúchame Severus…
Se obligó a callar y observar la pequeña lechuza ingresar al lugar posándose sobre el escritorio del ex profesor. Miró a Severus fruncir el ceño y desatar la carta. Un extraño escalofrío se apodero del muchacho al sentirse observado por Severus después de leer la carta.
-Debes volver al ministerio – Argumentó Severus caminando hasta el ojiverde y extenderle la carta – Es importante
-¿De qué hablas? – Preguntó Harry frunciendo el ceño mientras sostenía la carta y leía su contenido – "Lamento molestarte. La situación aquí es difícil, atacó a familias muggles… asesino a los tíos de Harry. Draco"
-Me mantiene al tanto – Susurró él recogiendo la carta – Te menciono como capitán del escuadrón hace algunos días, Davis Parker – Sonrió
-Severus
-Vuelve – Recomendó – Y cuando tengas solucionado todo, regresa.
-Quiero saberlo ahora – Le miró Harry decididamente
-Ese día – Suspiró él dirigiéndose hacia el escritorio y guardar la carta – La decisión estaba tomada y nada ni nadie podía hacerle cambiar de opinión, ni siquiera yo.
-¿Qué? – Exclamó el moreno comprendiendo la situación. Siempre lo supo - ¿Por qué no hablaste? – Interrogó acercándose peligrosamente hacia el ex profesor, él se mantuvo tranquilo – Responde.
-Mi esposa – Suspiró él cogiendo el retrato y extenderlo hacia el ojiverde – Tuve que guardar silencio y remitirme a informar a Albus escuetamente. En aquel entonces sólo yo y Albus teníamos información.
-Draco
-Se involucro después de tu muerte – Contó – Los días, semanas y meses continuaron. El plan de Voldemort sólo se remitía a colocar entre sus filas al mejor amigo del niño que vivió y por supuesto usarle para llegar a ti, jamás planeo que sucedería su puesto o algo así.
-Mi ataque…
-Lo planeo Ron – Suspiró Severus – La ambición de Ronald creció y hasta donde sé; Lucius se sorprendió bastante de las capacidades de él y su sorpresa fue mayúscula al saber del plan para borrarte del mapa.
-¿Cuándo te enteraste de eso? – Preguntó Harry sentado sobre una silla
-El día que Albus murió – Confesó él sentándose – Me llamó y a pesar que estaba oculto de los mortifagos, acudí a su oficina. Sin desearlo ninguno de los dos, Draco se presentó. Estaba preocupado por el estado de Hermione – Hizo una pausa y luego continuo – Albus ya había llegado a sus propias conclusiones y tuve afirmarlo por completo, por supuesto, Draco estaba sorprendido por tu sobrevivencia y horrorizado por Ron – Rio ante la mirada ceñuda del ojiverde – Tuve que retenerlo porque su primer impulso fue salir corriendo donde Hermione. Lo hubiese hecho de igual manera, sin embargo, la presencia de Ronald nos hizo ocultarnos.
-También lo sabe, Ron – Aclaró Harry observando de nuevo el retrato; la figura del ex profesor de pociones en compañía de su esposa y un bebé de pocos meses – Entiendo
-Sí – Sonrió ligeramente – El recuerdo es mío – Confesó él – Ya conoces el resto
-No todo – Suspiró Harry seriamente - ¿Qué sucedió con la varita? ¿Por qué él cogió el lugar de Tom?
-No es obvio – Alzó una ceja irónico – Asesino a los magos más poderosos del mundo mágico y se hizo con la varita de líder ¿Qué más quieres? Llámalo trofeo o prueba de poder. Suma los estudios de auror y años de práctica de magia negra.
-Severus
-Toma – Le extendió un frasquito y Harry tragó saliva, recuerdos – Puedes verlos ahora o bien cuando regreses, serás bienvenido.
Observó el frasquito sobre el escritorio y el corazón latió desbocadamente ante la posibilidad de evidenciar la transformación de su mejor amigo, y temió, temió encontrar la verdad. Sin embargo, la frase "Mató a los tíos de Harry" le hizo apretar los dientes y respirar pesado debiendo admitir la dura realidad: Ron Weasley había matado a sus tíos y quien sabe a cuantos inocentes más. Suspiro y cogió el frasquito asintiendo decidido a afrontar la realidad, siguió la mirada del ex profesor encontrándose con un pensadero. Suspiró.
-Harry – Habló Severus a espalda del muchacho – Cuando regreses quiero que puedas preguntarte, ¿Cuánto sacrificarás por ese odio? – El moreno pareció escucharle y luego verter el contenido sobre la fuente. El viaje iniciaría.
Cayó bruscamente al frío suelo de lo que parecía una cueva lo bastante espaciosa para que fuese ocupada por poco más de veinte mortifagos, silenciosos y expectantes a lo que acontecía al centro de aquel lugar; Dos figuras frente al líder de aquel grupo. Lo que siempre negó imaginar y por muchas noches le persiguió entre sueños, la iniciación de su hermano y mejor amigo ante las filas que tanto repudió y juró luchar.
-¿Estás listo? – Hablaron y un escalofrío recorrió la espina dorsal del moreno al escuchar de nuevo la voz de Voldemort. Ronald asintió y dio un paso hacia adelante, decidido – Es hora.
-Sí, señor – Susurró Ron extendiendo el brazo descubierto. El ojiverde se quedó plantado a pocos metros, observando al señor tenebroso alzar la varita y hacer contacto con el brazo desnudo; la piel parecía arder y aunque el dolor haría arrodillarse a una persona común, el pelirrojo se mantuvo firme mientras apretaba la mandíbula.
-Hemos terminado – Siseó Voldemort – Eres de los nuestros.
-Gracias – Sonrió Ron observando la marca teñirse de negro sobre el brazo, vivo – No lo defraudaré, señor – Aclaró mientras hacía una reverencia – Se lo prometo.
-Sé que no lo harás – Sonrió el aludido asintiendo
-Debemos volver – Acusó él observando al rubio – No quiero que noten mi ausencia – Continuó mientras se cubría el brazo con una venda.
-Lucius – Llamó Voldemort – El próximo será tu hijo – Advirtió y el aludido asintió. Harry movió la cabeza; la marca de Draco sería implantada a pocas semanas del ataque al castillo y la decisión final de este por seguir su instinto, y por supuesto, el amor que sentía por Ginny.
La ceremonia había finalizado y todo el mundo se retiraba de ese lugar, Harry siguió a ambos mortifagos los cuales caminaron silenciosos hasta toparse de frentón con Severus Snape. Sólo basto pasar la mirada sorprendida desde el brazo vendado hasta el rostro del pelirrojo y viceversa.
-Déjanos pasar, Severus – Decía Lucius encarando al entonces profesor de pociones – Porque supongo que no tienes noticias de Draco.
-No desea verte, Lucius – Masculló él sin mover ni un musculo - ¿Por qué lo hiciste? – Preguntó al pelirrojo quién le devolvió la mirada desafiante – No tienes idea de lo que has hecho.
-Lo tengo muy claro – Habló él seco – No importa lo que suceda desde ahora, nadie podrá detenerme.
-Estás equivocado – Negó este – No te das cuenta que estás dándole la espalda a tu familia y amigos.
-Ya no tengo nada – Le miró él dolido. El moreno desvió la mirada y apretó sus manos ¿Cómo jamás se percataron del cambio? – Ya verás Severus, algún día llegaré lejos y todos tendrán que obedecer.
-A ti
-Sí
¿Cuándo planeo apoderarse del trono de Voldemort? Harry sabía que para obtener respuestas tendría que enfrentarse a su mejor amigo, volver desde la muerte y cobrar la justicia que hace cinco años permaneció oculta. Empuño sus manos y se giro dándole la espalda a los tres, suficiente había tenido y ya todo estaba claro para él.
-Es mi presente y futuro – Escuchó él la voz de Ronald. Paró y el recuerdo de la muerte de sus tíos le inundo.
El niño que conoció en aquel expreso se había esfumado y jamás regresaría, ahora sólo existía Ronald Weasley; el mortifago, Lord Voldemort, el hombre que había asesinado a sus tíos. Cerró los ojos y sintió el recuerdo desvanecerse poco a poco; no importaba los años ni cuanto quisiera huir, la verdad parecía innegable y siempre le mostraría quién era realmente su mejor amigo, lo que se había convertido.
-Debes irte – Escuchó la voz de Severus y abrió los ojos – Te necesitan.
-Lo haré – Susurró girándose sobre sus talones y caminar hacia la salida
-Harry – Llamó y el muchacho no necesito girarse, sabía la muda interrogante del ex profesor.
¿Cuánto sacrificaría por ese odio?
La noticia había explotado sobre sus rostros y aturdidos acudieron raudos hacia el lugar que Harry Potter había vivido durante la adolescencia; la muerte de los tíos de éste caló hondo sobre cada integrante del departamento de aurores y por supuesto la algarabía del mundo mágico, para nadie había sido indiferente y lograban sacar sus conclusiones que el ataque estaba dirigido directamente hacia quien sería la cabecilla de los aurores: Hermione Granger.
El rubio paseo la mirada por la sala principal y pudo comprobar lo fácil y rápido del ataque; sólo la mesilla central había sido desplazada hacia un rincón y reemplazada por los cuerpos inertes de los tíos y sobrino del ojiverde. Apenado, desvió la mirada hacia su compañera y la ubico a la entrada de la sala platicando junto al policía muggle, fingiendo su papel de policía estatal y que el crimen parecía insignificante y vaya que hacía un buen papel según Draco.
-Fueron torturados – Susurró Remus incorporándose del suelo cubriendo los cuerpos – Me atrevería decir que sólo les dieron muerte cuando agonizaban.
-Maldito bastardo – Masculló Draco bufando pesado – No es justo. Ni siquiera están implicados sobre ésta locura
-Lo hicieron por Hermione – Confesó el licantropodo
-Lo sé – Susurró él buscando de nuevo a su amiga. Frunció el ceño y sobre el campo visual de todos apareció Davis Parker - ¿Qué hace aquí?
-No lo sé – Respondió Remus igual o más sorprendido que el rubio
Quiso sentir la calidez del abrazo de Hermione y sentirse reconfortado por algunos segundos, sin embargo, se contuvo y simplemente asintió ante la mirada sorprendida de Remus e intrigada de Draco. Desvió la mirada y concentró su atención sobre los cuerpos tendidos en la sala, apretó la mandíbula y suspiró profundamente.
-Davis – Habló la castaña sacándole del campo de visión de sus compañeros – No deberías estar aquí.
-Debo estar – Le devolvió la mirada dolido – Por favor, Hermione.
-De acuerdo – Suspiró ella dejándole espacio y extenderle guantes blanco – Debes usarlo.
-Gracias – Susurró.
Se arrodilló frente a los cuerpos y destapó sutilmente el cuerpo correspondiente a su tía Petunia; pálida y visiblemente torturada, tocó la mejilla y el frío que trasmitió recorrió su cuerpo, tapó el cuerpo y observó el suelo fijamente, dolido. Sintió a la castaña apoyarse sobre su hombro y tenderle disimuladamente un pequeño colgante, intrigado lo recibió.
-Lo encontré – Susurró ella sutilmente – Lo sostenía sobre su mano – Desviando la mirada hacia Petunia. Harry asintió
-Gracias – Susurró él apretando el colgante fuertemente
-Hermione – Hablaron interrumpiendo la conversación entre susurros. La aludida se giro encontrándose de frente con el ministro de magia, Robert.
-¿Qué hace aquí? – Preguntó Hermione sorprendiéndose por la presencia del ministro. Se incorporó súbitamente al tiempo que Draco y Remus se acercaban – Déjennos solos – Apremió.
El trío de aurores se observó y encogiéndose de hombros abandonaron la sala procurando que ningún curioso escuchará la conversación, la cual, se daría en términos mágicos y poco gratos. Más que rumoreado era el interés del joven ministro de magia sobre la jefa de aurores y que el último día había trabajado codo a codo sobre el perfeccionamiento de aurores y disposición de recursos para la búsqueda y rastreo de mortifagos. El rubio cogió asiento sobre la entrada de la casa y estiro sus piernas de forma cansada, receloso observó por sobre su hombro y se preguntó si el lugar estaba hechizado para evitar escuchas.
-¿Qué está haciendo aquí? – Preguntó Remus cruzándose de brazos. Harry negó y Draco bostezó
-No lo sé – Suspiró Draco – Sólo sé que esto le quita puntaje.
-¿Qué quieres decir? – Inquirió Harry mirando hacia todos lados. Remus movió la cabeza y camino por el lugar, el rubio rió y negó ligeramente - ¿Qué?
-Historia vieja – Argumentó Draco levantándose de su lugar y caminar al igual que Remus
-Robert – Habló el licantropodo ante la mirada inquieta del moreno – Siempre ha estado interesado sobre Hermione
-Oh
-¿Qué haces aquí? – Repitió Hermione ante el silencio del ministro – Sabes lo peligroso que es.
-Sólo deseaba saber cómo estabas – Habló él observando la sala – Siento lo ocurrido, sólo se trataba de personas inocentes.
-Lo sé – Murmuro ella – Debe irse. Es peligroso y ya suficientemente expuestos nos encontramos aquí.
-Claro – Sonrió Robert se giro sobre sus talones y camino junto a la castaña hacia la salida. Ambos observaron a los aurores hablar - ¿Estás segura? – Volvió a preguntar cogiéndole la mano a la castaña, quién la sostuvo – Puedo confiar que estás bien.
-Por supuesto, Robert – Sonrió Hermione acariciando el rostro del ministro – Debemos trasladar los cuerpos al hospital muggle y hablar con los contactos que tenemos y luego enviarlos a nuestras dependencias.
-¿Quieres que me encargue de eso? – Preguntó él seriamente. La muchacha asintió agradecida – Iré al hospital más cercano y los esperaré allí.
-Gracias
-De nada – Negó Robert y besando la frente de la castaña salió del lugar despidiéndose de los tres aurores diplomáticamente – Hasta luego.
-Hasta luego – Dijeron Draco y Remus.
-Regresen al ministerio – Ordeno Hermione seria – Y procuren enviar dentro de una hora un equipo de rastreo.
-Adelantaré camino al hospital – Avisó Draco yéndose
-Remus, Davis váyanse – Hablo de nuevo la castaña
-Quiero revisar el segundo piso – Vocifero Harry acercándose hacia la castaña. Le negó – No puedes negarte.
-Hemos revisado todo – Le dijo duramente – Yo me haré cargo.
-Hermione – Habló Remus
-No Remus – Negó la castaña y dirigiéndose hacia el moreno, continuo – No puedes aparecerte y exigir nada. Vete – Soltó no muy segura de su última palabra y el real significado.
-No tienes idea de lo que ocurre –
-Dímelo tú – Le retó Hermione encarándole y el ojiverde observó el chispeante color castaño brillar – Debo suponer que posees más información.
-Sabes perfectamente quién fue – Soltó Harry en apenas un susurro
-Harry – Masculló Remus colocándose al medio de la discusión – Si desean discutir deberán hacerlo en un lugar seguro, no aquí.
-No es necesario – Negó la castaña sin dejar de mirar al ojiverde – Puedes quedarte – Soltó – Retiraré los cuerpos e iré junto a Robert al hospital. Remus encárgate del equipo – Y alzando las cejas le dejó el paso libre al moreno.
Molesto y mal humorado ingreso a la casa subiendo ruidosamente las escaleras hasta el segundo piso; sintió el centro de su pecho explotar y los celos recorrer su cuerpo ante la escena entre la castaña y el ministro de magia, jamás reparando sobre lo joven que era y el evidente interés mostrado en cada gesto hacia ella. Sintiéndose hasta cierto punto engañado, él intentando solucionar su evidente conflicto existencial y Hermione permitiéndose ser abordada por otro hombre, porque sí, la conversación con Minerva Mcgonagall le había abierto los ojos y estaba decidido a intentarlo.
Se quitó la escena de la cabeza y camino lentamente hasta situarse frente a la habitación correspondiente a sus tíos. Ingreso al tiempo que un suave clic se escuchó de la primera planta, paseo la mirada por el lugar y cuando creyó que nada llamaría su atención, un papel sobre salía desde un viejo libro. Lo cogió y des tendió: Amarillo y letra visiblemente desgastada producto del tiempo, sorprendido observó que el encabezado poseía su nombre.
Querido Harry
Es difícil escribirle a alguien que jamás leerá estás palabras y sólo por el simple hecho que ya no estás con nosotros, y estás palabras solo servirán de consuelo a ésta mujer que necesita un pequeño consuelo ante tu partida. Tu novia, sí Hermione, y en compañía de uno de los amigos de tu padre han tenido la molestia de danos la noticia sobre tu muerte, algo que no funciono en tu mundo y no has logrado sobrevivir ¿Sabes? Quisiera con toda el alma que la magia pudiese revivirte y logres vivir la vida que siempre te has merecido; Junto a la persona que amas y tus amigos.
Quise saber más, sin embargo, Vernon me lo impidió. Aunque, ¿Qué podía saber? Estás muerto y esto lo explica todo.
No sabes cuánto lo siento. Quisiera volver el tiempo atrás y poder ofrecer el amor y cariño que jamás pude darte, el miedo y rencor me lo impidió, me entregue a sentimientos que jamás debí dar cabida y simplemente acogerte por lo que siempre debiste ser; Mi hijo. Brindarte el hogar que siempre debiste tener, cuidar y protegerte durante las noches de invierno cuando apenas eras un bebé. Amarte por lo que eras y no por lo que representabas. Duele saber que el tiempo no puede volverse atrás para así reparar los errores.
Espero algún día tener la oportunidad de reencontrarme contigo y lograr de algún modo el perdón y el consuelo que tu muerte ha dejado. Sé y espero que donde quieras que estés hayas logrado la paz y felicidad que aquí no lograste concretar.
Buena suerte, hijo mío.
Petunia.
Dobló la carta y la guardo en el bolsillo detrás del pantalón, limpió las rebeldes lágrimas y abrió cuidosamente el colgante. Ahogo un sollozo y se obligo a sentarse sobre la cama; sus padres sosteniendo un pequeño bebé de apenas un año, felices posando para la cámara. No necesitaba dobles lecturas, la mujer que le tuvo durante su niñez y adolescencia lejos de odiarlo, lo amaba y la carta solo reflejaba las sentidas palabras de la pérdida y dolor vivido. También deseo volver el tiempo y tener al menos la oportunidad de saberlo vivo, hacerle saber que había regresado y quién sabe, protegerles de algún tipo de ataque.
Ahora parecía demasiado tarde.
Calzó su mochila y se dirigió lentamente hacia la pareja que platicaba tranquilamente, el entrenamiento de doble jornada había sido intenso y bastante divertido, sin embargo, él deseaba divertirse de otra forma. Observó a la rubia sujetar su cabello en una coleta y dejar su cuello al descubierto, sonrió y siguió caminando.
Siempre había celebrado las victorias y ese día había anotado una victoria a su favor, la muerte de los tíos de Harry venía a consolidar la estrategia para debilitar a la cabeza del departamento de aurores y por supuesto obtener ventajas psicológicas. Sabía que el siguiente paso sería eliminar al jefe del segundo escuadrón y aunque había corrido con suerte, estaba decidido a acabar con aquel rubio que sólo problemas le traía.
-Podemos hablar – Habló él interrumpiendo la conversación de ambos aurores – Luna – Aclaró
-Llevaré los informes a la oficina – Menciono Daniel colocándose el suéter sobre la playera y recoger las carpetas – Permiso – Dirigiéndose hacia el pelirrojo, quién asintió.
-A veces pienso que tienes un guarda espalda – Sonrió él observando a la rubia guardar sus cosas
-¿Qué quieres? – Preguntó ella bruscamente – Comienzo a cansarme de tus juegos de palabra.
-Siempre directa, Luna – Rio Ronald observando el suelo y subir la mirada por el cuerpo de la rubia, gesto que incómodo a la jefa de escuadrón – No es obvio – Le miró entrecerrando los ojos – Te quiero a ti.
-Ha pasado tiempo – Acusó Luna encarando al pelirrojo – Nada es igual y yo no soy la misma.
-¿Por qué? – Le miró ceñudo y dirigiendo la mirada hacia la puerta, continúo – Por ese muchacho, Daniel – Y antes que Luna pudiese alejarse se vio envuelta por los fuertes brazos de él – Tiemblas por mi presencia.
-Me das asco, que es distinto – Escupió Luna intentando zafarse
-Luna, Luna, Luna – Decía él mientras movía la cabeza de un lado hacia el otro – Siempre serás mía, lo sabes. No importa cuánto tiempo haya pasado.
-¿Qué sabes tú? – Le miró ella alzando las cejas y Ron le fulmino con la mirada – Soy libre y puedo estar con quién yo quiero. Ahora suéltame
-Mientes – Sonrió él apoyando a la rubia contra la mesa y sujetar su mentón – Jamás encontrarás a otro hombre que te haga sentir como yo lo hice.
-Pues tal vez lo encontré – Soltó Luna forcejeando – Y es cien veces mejor que tú. ¡Suéltame!
-¡No pienso hacerlo! – Bramó él intentando besar a Luna
-¡Suéltame Ron!
-¡Jamás!
-SUELTALA
Había escuchado la conversación de ambos y aunque las palabras del pelirrojo casi le hicieron girarse e irse del lugar, se mantuvo al resguardo de que cualquier cosa pudiese ocurrir. Debía admitir que de todas las declaraciones entre la ex pareja, sin duda, la que congelo cualquier pensamiento coherente fue la emitida por Luna, aquella que hacía alusión que había encontrado a alguien más; "Pues tal vez lo encontré y es cien veces mejor que tú" La pregunta intuitiva le hacía preguntarse ¿Quién sería? ¿Quién había sido el hombre que encanto de nuevo a la rubia? Sí, la perdida de Terry había sido un duro golpe, sin embargo, siempre se mantuvo entera, además había existido algún tipo de relación, entonces ¿Quién era?
Cualquier posible conjetura de Daniel quedo sobre el aire al escuchar los gritos y observar el evidente forcejeo entre ambos, la sangre y adrenalina inundo su cuerpo, y cogiendo fuerzas de quién sabe dónde, cogió el brazo del pelirrojo para que soltarse a la rubia, acto que funciono, y luego lo mandó al suelo con un fuerte puñetazo en el rostro. Observó al pelirrojo balancear su espalda y colocarse de pie ágilmente, el tiempo suficiente para que ambos se apuntasen con sus varitas.
-No te entrometas – Soltó Ron adquiriendo una postura rígida y de ataque ante el castaño – Te lo advierto, puedes salir herido.
-Sal de aquí, Ron – Vocifero Daniel alerta a cualquier movimiento – Y deja a Luna en paz
-Basta ya – Habló Luna cogiendo el brazo del muchacho y observar de manera fulminante al pelirrojo – Vete Ron, ahora – El aludido relajo la postura y guardo la varita.
Daniel por su parte imito al pelirrojo y le observó caminar por el salón de entrenamiento hasta desaparecer por la puerta, relajo la postura y abrazo a Luna por sobre los hombros besando su cabello. Sintió las pulsaciones bajar de intensidad y relajar poco a poco los músculos de la espalda por medio de la leve caricia que la rubia hacia.
-Lo siento – Susurró Daniel recriminándose – No debí dejarte sola
-Tranquilo – Habló ella – No paso a mayores.
Le dedico una ligera sonrisa mientras rompía el abrazo que compartían; agradecida por la irrupción del castaño y que le hubiese salvado de las garras de Ronald, lo único que podía sentir por el pelirrojo se reducía a rechazo y estaba absolutamente convencida que jamás volvería a caer en aquel juego que tanto daño le hizo. Dejó un beso sobre la mejilla del muchacho y termino de ordenar sus cosas. Sentía su cuerpo temblar y no precisamente por la situación vivida con el pelirrojo. Los últimos días habían sido una verdadera locura, y descubrirse sintiendo algo por aquel castaño, la ponía nerviosa.
-¿Quieres que le avise a Hermione? – Preguntó de pronto él observando a su amiga concentrada
-Por el momento no – Negó y antes que Daniel pudiese rebatirle, añadió – Hablaré con ella después del funeral de los tíos de Harry Potter. Te lo prometo.
-De acuerdo – Susurró no muy convencido. Se colgó la mochila sobre el hombro y añadió – Al menos debes concederme suspender la doble jornada de la tarde – Le miró y aunque observó atisbo de duda, asintió – Gracias
-Gracias a ti – Sonrió Luna cruzándose el bolso – Vamos
-Vamos.
Observó a ambos aurores salir del salón de entrenamiento y aunque quiso lanzarle una maldición asesina al castaño, se contuvo. El pelirrojo sabía que debía cuidar su imagen y ganar la confianza de Hermione lo antes posible, y aquellas peleas podían afectar futuros planes, concediéndole solo por ésta vez al muchacho el privilegio de vivir por algún tiempo más y dar algo de dramatismo al asunto, después de todo, él estaba convencido que podía eliminar a ese auror de manera rápida y que pareciera ser accidental o uso de excesiva fuerza. Porque nadie podía retarle y salir libre de polvo y paja, debía pagar un precio muy alto y él estaba dispuesto a cobrarlo.
Ron Weasley lo juraba por su magia.
Continuará…
Hola a todos! Hay varias cosas que posiblemente sorprendió a varios, lo primero referido a Severus y su familia, a pesar de su pasado, me hace pensar que él merece tener una nueva vida junto a las personas que ama. Lo segundo, sobre la muerte de los tíos de Harry y en particular la carta que deja para este último, lo hice pensando en la escena borrada donde Petunia y Harry se despiden para el último curso, asumiendo que la tía de Harry quiso de algún modo al hijo de su hermana – a pesar de las diferencias – y que con los años fue tomándole cariño.
Espero seguir actualizando de manera rápida, ya que tengo varios capítulos editados.
Espero sus comentarios, no me dejen botada.
Saludos a todos.
