Disclaimer: Aunque se diga que a JK le agrada saber que existen fanfics de HP, no quiere decir que los personajes los haya cedido más allá de su uso para el disfrute. Y eso es lo que hago yo, disfrutar siempre que me dejen.

Albus D Paita: Al final he visto a Nigriv y le he preguntado la cuestión de tío/primo en relación a Harry y Mark. Dice que sí sabía que sería tío pero que iba mejor nombrarle como primo. De todas maneras, a Mark no le hace falta ningún parentesco porque es pícaro y se mete en líos, mareando y liando a Harry, aunque fuera el vecino de al lado. Sobre HH... no te alegres todavía. Como te digo, hablé con Nigriv y bueno, no entraré en detalles aquí en público. Como creo recordar que dejaste tu mail en HH y el de AlbusR lo tengo, ya os escribiré (no sé ahora mismo cuándo. Tengo que ordenar mis ideas) para informaros de la situación. Del capi, el conjuro es un tipo de magia antigua, no habitual para el grupo de personajes, pero sí para mí como autora. A lo mejor abuso de meter conjuros en las historias pero qué le vamos a hacer? Me gusta crearlos. A Harry se le puede sacar de su carácter, a Snape también, pero a Bellatrix... creo que es de los pocos personajes que no pegaría nada pero nada, que mostrara algún lado ya ni siquiera amable, sino mínimamente condescendiente. Claro, eso siempre que no se le ponga Voldermort delante... Nos vemos, amigo. Un abrazo.

AlbusR: Los disclaimers de HH, los de mis capis, eran para mí pequeños retos porque a veces eran casi pequeñas historias. El día que me tocaba subir, ponía mi maquinaria mental a funcionar, invocaba al duende que se encargaba de dictarme esas locuras, y lo preparaba. De San Mungo total. A mí también me gusta más que se les vea a Harry y Mark como primos. Si emparentados así, a veces no hay quien aguante a Mark, imagina si va de tío. A qué se le llama lobizón o lobizona, al séptimo hijo? Entonces en la saga será Ginny, no? Ummm... prefiero seguir llamándola zanahoria. Por mucho tiempo que pase, sigo sin soportar al personaje. Los picores de HH, hasta cuando he releído en alguna ocasión me he dado cuenta de detalles que nos iban cuadrando sin darnos cuenta (algunos también descuadraban, lógicamente) y otros te confieso que hasta yo misma me perdía. La verdad es que tal y como somos Nigriv y yo como personas y autoras, como pensamos y sentimos de una forma tan diferente ante una misma situación concreta, lo que no sé es cómo pudimos desarrollar esas historias y que quedaran medianamente coherentes. Snape saltando para chocar los talones? Jajaja, de las pocas sonrisas de estos días. Pobre tu mujer, que si tiene que acudir a conjuros para localizarte, así de escondido debes quedarte. Las brujas de Más Allá de las Aguas era de la serie Embrujadas (o Charmed, en caso de que no tradujeran el título). Tres hermanas, Prue, Pipe y Phoebe, que se enteraron que eran brujas ya creciditas y a partir de ahí, se convirtieron en las brujas más poderosas de la era. La verdad es que la serie estaba bastante bien, aunque hubo alguna temporada que otra más flojita. Pero era como ver a colegas de profesión :P Si el pobre inexplicable se transforma en tractor de nuevo, al menos que pase por el taller a revisarse. Otro abrazo para ti y quedo pendiente de escribiros en cuanto pueda.

Sin más, el capi (dos en uno).


Capítulo 10: En la boca del mal

- ¡HARRY! -gritaron.
- ¡Por Merlín y todos los brujos! ¿Qué ha hecho? -preguntó Missi horrorizada.
El chico había desaparecido engullido por la oscuridad del interior de la extraña entrada.
- ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué hacemos? -gritaba aterrada Inqui que recorría la sala.
- Vamos a ver, tranquilidad, así no conseguimos nada -trató de serenar Circe aunque ella misma estaba temblando.
- Pero...pero... ¿tú has visto lo que ha hecho? ¡Ha cruzado! ¿Y si no puede volver? ¿Eh? -inquirió Brabra.
- Chicas, ¡chicas! -gritó Nigriv- Por favor, vamos a intentar pensar.
- ¡Harry! -gritó de nuevo Mahe mirando hacia la entrada pero no se escuchaba respuesta.
- ¿Y si también cruzamos? -propuso Aloho.
- ¿Cómo dices? -gritaron Inqui, Missi y Brabra mirándola como si estuviese loca.
- ¿Y qué hacemos si no? Habrá que averiguar si está bien o si necesita ayuda -trató de ser lógica- Además, parece que vio a Sirius, así que probablemente los demás estén ahí también.
- Pero ¿dónde es "ahí"? -preguntó Inqui- Me aterra pensar que pueda ser como el velo y no podamos salir. Nadie sabe lo que está pasando ni lo que hemos hecho. Si no podemos volver, nadie sabrá dónde buscarnos
- Pero Harry tenía razón en algo -dijo Nigriv- Esta puerta o lo que sea, ha aparecido tras el conjuro, lo hemos debido invocar nosotros, así que no creo que sea nada malo.
- Y además no podemos dejarle solo. Somos el EP -añadió Mahe.

Todas se quedaron pensando. Sentían miedo, temor a lo desconocido que hubiera en aquella entrada, pero tenían que arriesgarse. Y pensar que apareció gracias al poder que los ocho habían reunido en esa sala, les daba una mínima serenidad. Volvieron a asomarse a la entrada pero no se veía nada claramente, el interior seguía borroso.

- ¿Cómo ha podido ver a Sirius? -se preguntó Brabra mientras intentaba visualizar algo- No se percibe absolutamente nada.
- Espero que esto no sea como el espejo de Oesed y le haya mostrado lo que su corazón más deseaba ver en estos momentos -comentó Circe. Se miraron porque era una posibilidad.
- Venga, tenemos que hacer algo ya -apresuró Aloho- Crucemos y que Merlín nos proteja
- Un momento -alertó Nigriv. Corrió hacia donde estaban los cojines sobre los que se habían sentado y cogió uno. Se situó en frente de la entrada y lo lanzó. El cojín desapareció mientras las demás la miraban extrañadas. Nigriv sacó su varita y exclamó- ¡Accio cojín!

Tras tres segundos que se hicieron eternos, el pequeño almohadón volvió a aparecer llegando hasta sus manos.

- Bueno, por lo menos el cojín ha vuelto.
- Y nosotras también lo haremos -animó Mahe- Venga, nos podemos perder tiempo.

De pronto escucharon una voz que preguntaba extrañada:

- ¿Un cojín?

Se miraron. La voz provenía del interior y era... de Harry.

- ¡Harry! -gritaron acercándose- ¿Estás bien?
- ¡No necesito un cojín!¡Os necesito a vosotras! ¡Tenemos que sacarles de aquí!
- ¡Ya vamos, Harry!
- Tened cuidado -advirtió- Hay un desnivel al entrar.

Aloho sacó su varita y con un "Apparecium cuerda" hizo aparecer una larga soga que ató a uno de los muebles más pesados de la sala y lanzó hacia el interior el otro extremo.

- Por si cuesta trabajo subir.

Ligeramente aliviadas por haber escuchado a Harry, se dispusieron a bajar. "El cojín ha vuelto, el cojín ha vuelto" pensaba Missi mientras cruzaba. Tal y como Harry les había dicho, había un irregular y pronuciado desnivel al bajar, con lo que llegaron a suelo firme sujetándose de la cuerda. La estancia cavernosa estaba mal iluminada por sólo un par de antorchas, casi en penumbras, y el ambiente era húmedo y frío. Estar allí, les producía un extraño escalofrío que les recordó a lo que habían sentido cuando en su viaje al pasado, habían cruzado la puerta del despacho de Picket en el cuartel de la Orden. No veían bien dónde estaba Harry, ni si los demás estaban allí pero al momento, casi frente a ellas, percibieron un leve resplandor: era la varita de Harry. Sacaron las suyas y con un "Lumos" iluminaron su camino hacia la situación del muchacho. Se acercaron y vieron lo que habían buscado durante todos esos días: Sirius, Ron, Hermione, Ginny y Lupin estaban en el suelo, inconscientes. Harry estaba junto a su padrino.

- ¡Harry! ¿cómo están? -preguntó Inqui acercándose a su amiga Hermione. Las chicas se habían ido acercando también al resto.
- Están todos inconscientes pero tienen pulso -informó, mirando preocupado a su padrino- Tenemos que sacarles de aquí. -se levantó y cojeó pero ante la mirada de las chicas, explicó quitándole importancia- Me torcí el tobillo al caer. Por cierto, ¿a que venía lo del cojín? -preguntó extrañado.
- Emmm... medidas de seguridad -se azoró Nigriv. Harry sonrió y se giró situándose frente al cuerpo yacente de su padrino. Le apuntó con la varita y pronunció:

- ¡Enervate!

El cuerpo inmovil de Sirius hizo un pequeño ademán de incorporarse pero volvió a quedar en el suelo.

- ¡ENERVATE! -repitió. Pero el resultado fue el mismo- ¿Qué pasa?
- ¿Intentamos lanzar varios hechizos a la vez? -propuso Circe.
- ¿No será peligroso tantos hechizos juntos? -preguntó Missi.
- No, hay que intentarlo -respondió Harry con determinación. Tenían que salir de allí cuanto antes.

Circe, Nigriv y Mahe se acercaron al muchacho. Inqui seguía pendiente de Hermione, Missi de Ginny, Brabra de Ron y Aloho de Lupin. Las chicas apuntaron a Sirius con sus varitas y a la cuenta de tres de Harry volvieron a lanzar el hechizo.

- ¡ENERVATE! -se escucharon las cuatro voces a la vez. Pero el cuerpo de Sirius seguía sin responder.
- No lo entiendo ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué no funciona el hechizo? -preguntó Nigriv.
- Vamos a trasladarlos -dijo de pronto Harry- Vamos a tardar más en despertarlos a todos. Cuando estemos en la casa seguiremos intentándolo.

Todas asintieron así que a la voz de "Locomotor mortis" elevaron los cinco cuerpos y los dirigieron hacia la entrada por la que ellos mismos habían cruzado. La tenue luz de la cueva, la sensación escalofriante que seguían sintiendo y los cuerpos flotando en el aire hacían que la escena fuera totalmente fantasmagórica. Poco a poco hicieron cruzar a los retenidos a través de la entrada. Cuando ya estuvieron al otro lado, se prepararon para cruzar también ellas y ayudar a Harry con su tobillo. Asieron la cuerda pero sin que nadie pudiera esperarlo, ni imaginarlo, notaron que la cuerda se aflojó y con un ruido sordo, la entrada se cerró.

Inqui y Missi, que iban las primeras, cayeron hacia atrás sobre Brabra.

- ¿Estáis bien? -preguntaron los otros
- ¿Qué ha pasado? -dijo Missi levantándose con expresión aterrada- ¿Por qué se ha cerrado?
Una oleada de pánico les invadió. Estaban atrapados.
- No lo sé... -respondió Harry mirando hacia el lugar por donde iban a salir. Recordó el hechizo que habían pronunciado para abrir la entrada "...muéstranos donde los buscados se hallen, llévanos hasta ellos, abre el camino del encuentro..."- quizás el conjuro con el que hicimos aparecer la entrada no estaba completo y teníamos que haber indicado que permaneciese abierta hasta que todos estuviesemos de regreso.
- ¿Y ahora qué hacemos? -preguntó Inqui mirando a su alrededor- ¿Volvemos a conjurarla?
- No. Creo que será mejor que busquemos alguna salida. Si Sirius y los demás estaban aquí dentro por algún lado tuvieron que entrar -expuso Harry acercándose a una de las paredes.
- O tuvieron que hacerles entrar -comentó Aloho. Con la tensión y preocupación por querer salvar y sacar de aquella cueva a los retenidos, ninguno había recordado la razón por la que habían llegado hasta allí: Bellatrix
- No quiero ser pájaro de mal agüero pero... ¿y si todo esto ha sido una trampa? -preguntó Brabra temerosa.

Se miraron unos a otros débilmente iluminados por sus varitas y pensaron en esa posibilidad.

- Bueno, sea lo que sea, ya está hecho -cedió Harry ante la duda de que la opción de una trampa fuera real pero con la voz más segura que pudo para intentar transmitir tranquilidad a sus amigas- Estamos aquí, hemos salvado a los otros y ahora... vamos a salir también nosotros.

Inspeccionaron palmo a palmo la estancia con la extraña y débil luz, nada comparada a la fuerza luminosa que habitualmente salía de sus varitas, en busca de alguna salida, algún sitio por el que llegar al exterior. Después de un buen rato buscando...

- ¡Eh! ¡Aquí creo que hay una salida! -exclamó Circe. Una pequeña abertura en la pared mostraba una estrecha escalera de piedra que subía.
- Bueno, pues... a subir -alentó Harry.

Se fueron adentrando en el estrecho pasadizo y subieron los escalones. Poco a poco percibieron la frescura de la noche dándoles en el rostro. Les quedaba poco para llegar al exterior. Al salir, comprobaron como una noche fría y cerrada se cernía sobre ellos. Examinaron con la vista el lugar donde se encontraban: era un pequeño y antíquisimo cementerio cuyas lápidas estaban parcialmente rotas o casi caídas de sus tumbas. Algunas figuras de lo que parecían magos o brujas se situaban a la cabeza de varias de las tumbas. Estaban desgastadas por el paso del tiempo y no se reconocían en ellas ninguna facción humana pero el aspecto y la impresión que ofrecían ponían los pelos de punta. El lugar estaba descuidado, la maleza y los arbustos crecían por todas partes. Sin duda hacía mucho que nadie visitaba aquel lugar. Había un silencio extraño, no se escuchaba ni el ulular de alguna lechuza perdida, ni el crujir que provocaría algún roedor al corretear por la maleza. Si de la cueva de la que venían habían sentido aquella desagradable sensación de escalofrío, en aquel lugar lo percibían igual o quizás con más intensidad.

- ¿Dónde estaremos? -preguntó Nigriv- Es un lugar... terrorífico.
- No tengo ni la más menor idea pero será mejor que nos vayamos cuanto antes -propuso Mahe.

Intentaron vislumbrar dónde se encontraba la entrada del cementerio y se dirigieron hacia ella, ayudando a Harry a caminar. De pronto, en el silencio de la noche, les asaltó una fría voz:

- Por fin habéis venido.

Se giraron bruscamente. Una mujer de alta, de parpados caídos, cabello negro y aspecto arrogante les miraba. Era Bellatrix. La bruja tenía una sonrisa siniestra en sus labios. No sabían si los estaba esperando o la habían sorprendido con su aparición allí pero de lo que no dudaban era de que estaba contenta, siniestramente contenta. Los ocho levantaron sus varitas y la apuntaron.

- ¡Jajajajaa! -rió con el deje de locura que siempre presentaba- Poco os van a servir aquí vuestras varitas.
- ¿De qué hablas, bruja? -preguntó Harry desafiante.
- ¿No lo percibís? ¿No sentís escalofríos? Tanta... alma pura -dijo con desprecio- Siente lo que hay en este lugar, Potter.
- ¿De qué estás hablando? -repitió Harry mientras no perdía de vista los alrededores por si los mortífagos se presentaban.
- Niñatos ignorantes, ¡jajajajaa! -rió con más fuerza- En este lugar se concentra nuestra esencia, el mal, la oscuridad, lo tenebroso... con lo que nuestra magia es la única que tiene fuerza aquí -explicó cínicamente. Harry miró su varita. Le horrorizó pensar que Bellatrix no estuviera mintiendo y volver a encontrarse, como le ocurrió con Voldemort en el duelo final, sin la ayuda de su varita- Las almas puras no tenéis nada que hacer en este lugar. Cualquier hechizo lanzado por una varita de magia blanca, no funcionará.

Y sin que ninguno lo esperase, la bruja gritó:

- ¡IMPEDIMENTA!

Los ocho fueron lanzados hacia atrás con una fuerza inusitada. Las chicas cayeron en un pequeño claro que había entre varias tumbas. Harry cayó a cierta distancia y se golpeó contra una de las derruidas lápidas. Bellatrix sonreía.

- ¿Cómo puede tener tanta fuerza? -preguntó Aloho a duras penas mientras continuaba tirada en el suelo.

Vieron como Bellatrix se situaba junto a una lápida algo menos deteriorada que las demás, agachaba la cabeza y se ponía de rodillas.

- Maestro, aquí están los que osaron desafiar y hacer desaparecer a vuestro heredero.

Notaron en cada centímetro de su piel un frío y terror tan intenso que les estremeció de una forma nunca antes sentida. Un columna de polvo se elevó y comenzó a girar donde se encontraba la lápida. De pronto, una imagen transparente y tenebrosa de un hombre se formó ante ellos...


Listo por hoy. Sólo un apunte curioso que he recordado al releer: el cementerio donde aparecen, surgió como idea después de visitar el Cementerio Judío de Praga, en un viaje que hice en ese tiempo. Tal cual lo describo, tal cual lo vi. Hasta el próximo capi.